Monthly Archive diciembre 2010

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La Meguilá

La Meguilá

Lectura de la Meguilat Ester en Purim

Capítulo I

Y aconteció en los días en que juzgaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y cierto hombre de Belén (Bet Léjem) en judá (Yehudá) fue a establecerse temporalmente en la tierra de Moab (Moav), él y su mujer y sus dos hijos.

[2] Y el hombre se llamaba Elimelec (Elimélej), y su mujer llamábase Noemí (Naomí), y sus dos hijos Majalón (Majlón) y Quelión (Kilyon), efrateos de Belén en judá (Yehudá). Y llegaron a la tierra de Moab y se quedaron allí.

[3] Y murió Elimelec (Elimélej), marido de Noemí y quedó ella con sus dos hijos.

[4] Y ellos tomaron para sí mujeres de Moab. Una se llamaba Orpá y la otra Rut, y vivieron allí diez años.

[5] Y murieron Majalón  (Majlón) y Quelión (Kilyon), y la mujer se quedó sin sus dos hijos y sin su marido [6]. Y ella se levantó con sus nueras para volver de la tierra de Moab, porque había oído en la tierra de Moab cómo el Eterno se había acordado de Su pueblo dándole pan.

[7] Y ella se fue del lugar donde estaba, y sus dos nueras se fueron con ella, y tomaron el camino de retorno a la tierra de Judá (Yehudá).

[8] Y les dijo Noemí  (Naomí), a sus dos nueras: “Andad, volveos cada cual a la casa de su madre. El Eterno será bondadoso con vosotras, como lo habéis sido con los muertos y conmigo.

[9] Que el Eterno os dé paz cada cual en la casa de su marido”. Luego las besó, y ellas, alzando la voz, lloraron.

[10] Y le dijeron: “No, sino que volveremos contigo a tu pueblo”.

[11] Y dijo Noemí (Naomí),: “Volveos, hijas mías. ¿Por qué queréis venir conmigo? ¿Tengo acaso más hijos en mi seno que puedan ser vuestros maridos?

[12] Volveos, hijas mías, id por vuestro camino, porque soy demasiado vieja para tener marido. Y aunque yo pudiera tener marido esta noche y engendrara hijos,

[13] ¿esperaríais que crecieran? ¿Os recluiríais esperándolos y (entretanto) no tendríais marido? No, hijas mías. Me apena mucho por vosotras, pero la mano del Eterno fue contra mí”.

[14] Y elevaron sus voces y lloraron otra vez, y Orpá besó a su suegra (y se fue). Mas Rut estrechóse contra ella.

[15] Y le dijo Noemí: “He aquí que tu cuñada ya se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses. Anda tras tu cuñada”.

[16] Y dijo Rut: “No me ruegues que te deje y que no te siga más, porque dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera hayas de vivir, he de vivir yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

[17] Donde tú mueras, moriré yo, y allí seré sepultada. Así me haga el Eterno, y más también, si algo, fuera de la muerte, nos separaré”.

[18] Y cuando Noemí vio que Rut estaba firmemente dispuesta a ir con ella, dejó de hablarle.

[19] De tal modo, ambas siguieron su camino hasta que llegaron a Belén. Y ocurrió, cuando llegaron a Belén, que toda la ciudad se puso en conmoción con respecto a ellas, y las mujeres decían: “¿Es esta Noemí?”

[20] Y ella les respondió: “No me llaméis Noemí (Naomi, agradable); llamadme Mará (amarga), porque el Todopoderoso ha obrado muy amargamente conmigo.

[21] Salí llena, y el Eterno me trajo de regreso vacía. ¿Por qué entonces llamarme Noemí, viendo que el Eterno dio testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?”

[22] De tal modo volvió Noemí, y Rut la moabita, su nuera, con ella, quienes regresaron de la tierra de Moab a Belén en la época del comienzo de la cosecha de la cebada.

Meguilá Capítulo II

Y tenía Noemí un pariente por parte de su marido, un hombre poderoso de la familia de Elimelec (Elimelej) llamado Booz (Boaz).

[2] Y le dijo Rut la moabita a Noemí: “Permíteme ir ahora al campo a rebuscar entre las espigas en pos de aquel en cuyos ojos hallare gracia”. Y (Noemí) le contestó: “Vé, hija mía”

[3] Y (Rut) se fue y espigó en el campo detrás de los segadores. Y ocurrió precisamente que esa parcela del campo pertenecía a Booz, que era de la familia de Elimelec.

[4] Y he aquí que vino Booz (Boaz) de Belén (Bet Lejem) y les dijo a los segadores: “El Eterno sea con vosotros”. Y ellos le respondieron: “El Eterno te bendiga”.

[5] Entonces Booz (Boaz) le preguntó al criado suyo que estaba a cargo de los segadores: “¿De quién es esta joven?”

[6] Y respondió el criado que estaba a cargo de los segadores, diciendo: “Es una joven moabita que vino con Noemí desde el campo de Moab,

[7] y ella pidió que la dejara rebuscar entre las espigas detrás de los segadores entre las gavillas, de manera que vino y trabajó sin descanso desde la mañana hasta ahora, salvo un momento en que se sentó en la casa”. [8] Entonces le dijo Booz  (Boaz) a Rut: “¿No oyes, hija mía? No vayas a espigar en otra era, ni te pases de aqui. Quédate en estrecha compañía de mis criadas.

[9] Fija tus ojos en el campo donde ellas segaren, y anda tras ellas. ¿No he mandado acaso a los jóvenes que no te toquen? Y cuando estés sedienta, vé a los cántaros y bebe de los que han traído los mozos”.

[10] Y ella se prosternó, rostro en tierra, diciendo: “¿Por qué he hallado favor a tus ojos para que repares en mí, viendo que soy extranjera?”

[11] Y le respondió Booz (Boaz): “Todo se me ha dicho: cómo te comportaste con tu suegra desde la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y tu tierra nativa, y viniste a un pueblo que no conocías.

[12] Recompense el Eterno tu obra, y sea tu recompensa completa del Eterno, Señor de Israel, bajo Cuyas alas has venido a refugiarte”.

[13] Y ella contestó: “Halle yo favor a tus ojos, señor mío, porque me has consolado y has hablado al corazón de tu criada, a mí que no soy siquiera como cualquiera de tus criadas”.

[14] Y le dijo Booz  (Boaz) a la hora de comer: “Ven aquí y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre”. Ella pues se sentó al lado de los segadores, quienes le alcanzaron trigo tostado, y ella comió hasta saciarse, y se retiró.

[15] Y cuando se levantó para espigar, Booz (Boaz) ordenó a sus mozos: “Dejadle espigar (tranquilamente) entre las gavillas, y no la avergoncéis.

[16] Y sacad parte de las gavillas de propósito para ella, y dejad que ella la recoja, sin reñirle”.

[17] Y ella espigó en la era hasta el atardecer, y desgranó lo que había recogido, que fue como una efa de cebada.

[18] Y ella cargó con eso y marchó a la ciudad. Y su suegra vio lo que había recogido. Sacó también Rut lo que le había quedado para comer después de haberse saciado y se lo dio a Noemí.

[19] Y le preguntó su suegra: “¿Dónde espigaste hoy, y dónde trabajaste? Bendito sea el que reparó en ti”. Y Rut le contó a su suegra con quién había trabajado, y dijo: “El hombre con quien trabajé hoy se llama Booz (Boaz)”.

[20] Y le dijo Noemí a su nuera: “Sea él bendecido por el Eterno, que no retacea Su benevolencia a los vivos y a los muertos”. Y agregó Noemí (Naómi): “El hombre es pariente cercano nuestro”.

[21] Y le respondió Rut la moabita: “Sí, y me dijo: Trabajarás con mis mozos hasta que terminen toda mi cosecha”.

[22].Y le dijo Noemí (Naómi) a Rut, su nuera: “Es bueno, hija mía, que salgas con sus criadas y que no aparezcas en ningún otro campo”.

[23] De tal modo, Rut espigó junto a las criadas de Booz  (Boaz) el fin de la cosecha de cebada y de la cosecha de trigo, y seguía viviendo con su suegra.

Megulá Capítulo III

Y le dijo Noemí (Naómi), su suegra: “Hija mía, ¿no he de buscarte descanso para que te vaya bien?

[2] ¿Y no tenemos ahora a nuestro pariente Booz (Boaz), con cuyas criadas estuviste? He aquí que esta noche zarandeará la cebada en el granero.

[3] Lávate pues y úngete y, ponte tus mejores ropas y baja al granero, pero no te hagas conocer al hombre hasta que haya comido y bebido.

[4] Y será, cuando se acueste, que mirarás bien dónde se acuesta, y entrarás después, y descubrirás sus pies y te acostarás tú (allí), y él te dirá lo que deberás hacer”.

[5] Y Rut le respondió: “Todo lo que me dices he de hacer”.

[6] Y bajó al granero e hizo conforme a lo que le había recomendado su suegra.

[7] Y cuando Booz (Boaz) hubo comido y bebido y su corazón estuvo contento fue a acostarse al término de una parva de trigo, y ella vino despaciosamente y descubrió los pies de él y se acostó.

[8] Y aconteció a medianoche que el hombre se asustó y se volvió, y he aquí a una mujer a sus pies.

[9] Entonces exclamó: “¿Quién eres tú?” Y ella contestó: “¿Soy Rut, tu sierva. Extiende tu manto sobre tu sierva porque eres un pariente cercano”.

[10] Y él le contestó: “Bendita seas tú del Eterno, hija mía. Tu proceder ahora ha sido todavía más virtuoso que el anterior, desde que no fuiste tras los jóvenes, ya fueren pobres o ricos.

[11] Y ahora, hija mía, no temas. Te haré todo lo que tú digas, porque todos los hombres en el portón (de la ciudad) saben que eres una mujer virtuosa.

[12] Además es cierto que soy pariente cercano, pero hay uno más cercano que yo.

[13] Pasa tranquila la noche, y será por la mañana que si él quiere redimirte como pariente cercano, que lo haga, pero si no deseare cumplir su parte como pariente tuyo, vive el Eterno que yo he de cumplir mi parte como pariente tuyo. Duérmete pues hasta la madrugada”.

[14] Y ella siguió acostada a sus pies hasta el alba, y se levantó antes de que un hombre pudiera distinguir a otro. Porque él había recomendado: “No se sepa que vino mujer al granero”.

[15] Y había dicho también: “Trae el manto que tenías puesto y tenlo bien”. Y ella lo tuvo bien, en tanto que él lo llenó con seis medidas de cebada. Y ella se fue a la ciudad.

[16] Y cuando llegó a (presencia de) su suegra, ésta preguntó: “¿Eres tú, hija mía?” Y ella le contó todo lo que el hombre le había hecho.

[17] Y dijo: “Estas seis medidas de cebada él me las dio diciéndome que no fuera con las manos vacías a mi suegra”.

[18] Y dijo Noemí (Naómi): “Siéntate tranquila, hija mía, hasta que sepas cómo caerá la cosa, porque el hombre no descansará hasta que haya acabado este asunto hoy mismo”.

Meguilá Capítulo IV

Y Booz  (Boaz) subió al portón (de la ciudad), y sentóse allí, y aceptó a pasar por allí el pariente de quien había hablado Booz  (Boaz) y le dijo: “¡Oh! ¡Eres tú! Ven, siéntate aquí”. Y se sentó.

[2] Y Booz (Boaz) tomó a diez hombres de los ancianos de la ciudad, y dijo: “Sentaos aquí”. Y se sentaron. [3] Y le dijo a su pariente: “Noemí ha vuelto del campo de Moab y vende la parcela de tierra que era de nuestro hermano Elimelec (Elimelej).

[4] Y yo pensaba avisarte de ello, diciendo: Adquiérela delante de los que están sentados aquí y delante de los ancianos de mi pueblo. Si quieres redimirla, redímela:pero si no quieres redimirla,dímelo,porque no hay nadie para redimirla fuera de ti,y yo estoy después de ti”. Y él contestó: “La redimiré”.

[5] Entonces dijo Booz (Boaz): “El día que compres el campo de la mano de Noemí (Naómi) también adquirirás (por mujer) a Rut la moabita mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto sobre su herencia”.

[6] Y dijo el pariente: “Entonces no podré redimirlo para mí, para no perjudicar mi propia herencia. Toma pues mi derecho de redención sobre ti, porque no puedo redimir (el campo)”.

[7] A la sazón esta era la costumbre en Israel en lo concerniente a redenciones y cambios, y confirmaciones de negocios: un hombre se quitaba el calzado y lo daba al otro, y esto servía de testimonio en Israel.

[8] El pariente le dijo a Booz (Boaz): “Cómpralo tú mismo”. Y se quitó el calzado.

[9] Y Booz anunció a los ancianos y a todos los presentes: “Sois testigos en este día de que he comprado todo lo que era de Elimelec (Elimelej) y todo lo que era de Quelión (Kilyon)  Majalón (Majlón), de la mano de Noemí (Naómi).

[10] Además a Rut la moabita, mujer de Majalón (Majlón), la he adquirido para ser mi mujer, a fin de que se perpetúe el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del difunto no sea cortado de entre sus hermanos, y del portón de su lugar. De ello sois testigos en este día”.

[11] Y todos los que estaban en el portón, y los ancianos, dijeron: “Testigos somos, y haga el Eterno a la mujer que ha entrado a tu casa como Raquel (Rajel) y como Lía (Leá) las dos que edificaron la casa de Israel. Y hazte fuerte en Efrat y sé famoso en Belén (Bet Lejem).

[12] Y sea tu casa como la casa de Farés (Péretz), que Tamar le parió a Judá (Yehudá), de la simiente que el Eterno te dará de esta joven”.

[13] De tal suerte Booz (Boaz) tomó a Rut y ella fue su mujer, y él llegóse a ella, y el Eterno la hizo concebir, y ella tuvo un hijo.

[14] Y las mujeres (de la ciudad) le dijeron a Noemí (Naómi): “Bendito sea el Eterno, que no te ha dejado hoy sin un pariente cercano, y sea su nombre famoso en Israel.

[15] Y será para ti un restaurador de vida y un sustentador en tu vejez, porque tu nuera, que tanto te ama, que es mejor para ti que siete hijos, lo ha engendrado”.

[16] Y tomó Noemí (Naómi) al niño, y lo puso en su regazo, y fue su aya.

[17] Y las mujeres que eran vecinas suyas le dieron un nombre, anunciando: Le ha nacido un hijo a Noemí (Naómi)”, y le llamaron Obed (Oved). Él fue padre de Isaí (Yishai), padre de David.

[18] Y estas son las generaciones de Farés (Péretz): Farés (Péretz) engendró a Hezrón (jetzrón),

[19] y Hezrón (Jetzrón) engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab (Aminadav),

[20] y Aminadab engendró a Nasón (Najshón), y Nasón engendró a Salmón (Salmá),

[21] Y Salmón engendró a Booz (Boaz), y Booz (Boaz) engendró a Obed (Oved),

[22] y Obed (Oved) engendró a Isaí (Yishái), e Isaí (Yishái) engendró a David.

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AL PRINCIPIO Y AL FINAL

AL PRINCIPIO Y AL FINAL

AL PRINCIPIO (Bereshit, Génesis)

Al principio El Eterno creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. Entonces Adonai dijo: “Que exista la luz”. Y la luz existió. HaKadosh Barúj Hu vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.

Al principio, El Altísimo dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas”. Y así sucedió. HaShem hizo el firmamento, y éste separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Adonai llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

El Todopoderoso dijo: “Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme”. Y así sucedió. Adonai llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: “Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro”. Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.

Elohim dijo: “Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra”. Y así sucedió. El Eterno hizo que dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche – y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y El Santo Bendito sea, vio que esto era bueno.
Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.

El Altísimo dijo: “Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo”. El Eterno creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y El Todopoderoso vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra”. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.

Adonai dijo: “Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie”. Y así sucedió. HaShem hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie.

Y El Eterno vio que esto era bueno. El todopoderoso dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo”.

Y Adonai creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Adonai, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: “Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”. Y continuó diciendo: “Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde”. Y así sucedió. El Eterno miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día.

Así fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El séptimo día, Adonai concluyó la obra que había hecho, y cesó de hacer la obra que había emprendido. El Santo Bendito sea, bendijo el séptimo día y lo consagró, porque en él cesó de hacer la obra que había creado.

Eso fue, al principio.

AL FINAL

Al final, el hombre destruyó el cielo y la tierra. La tierra se movía y giraba y el espíritu destructor del hombre se cernía sobre la faz de las aguas. Y el hombre dijo: Que sea mío el poder sobre la tierra. Y así fue. Y el hombre vio que el poder era bueno, y así llamó sabios a los que poseían poder y a los que trataban de reprimir el poder llamó débiles. Y fue la tarde, y fue la mañana, el séptimo día.

Y el hombre dijo: Que haya una división entre todos los pueblos de la tierra. Que haya una línea divisoria, o una pared, entre aquellos que me apoyan y los que están en contra mío. Y fue la tarde, y fue la mañana, el sexto día.

Y dijo el hombre: Reunamos todos nuestros recursos en un solo lugar, y creemos instrumentos de fuerza para defenderlos: hagamos una radio que moldee las mentes de los hombres y un proyecto que controle sus cuerpos, y estandartes y símbolos de poder que capturen sus almas. Y así fue. Y fue la tarde, y fue la mañana, el quinto día.

Y el hombre habló: Que haya censura para separar la luz de la oscuridad. Y así fue. El hombre creo dos grandes centros de censura para controlar los pensamientos de los hombres, uno que dijera sólo la verdad que deseaba se escuchara en el exterior, otro que dijera sólo la verdad que se deseaba se escuchara en su casa. Y así fue. Y fue la tarde, y fue la mañana, el cuarto día.

Y el habló el hombre: Creemos armas que puedan matar a millones y cientos de millones a la distancia, y creemos bombas, y aprendamos la guerra germicida, y creemos proyectiles dirigidos. Y así fue. Y fue la tarde, y fue la mañana, el tercer día.

Y el hombre dijo: Hagamos a Adonai a nuestra semejanza. Digamos que El Eterno piensa lo que nosotros pensamos, que El Todopoderoso desea lo que nosotros deseamos, que El Altísimo ordena lo que nosotros deseamos que ordene. Y el hombre halló medios para matar mediante la fuerza atómica y la lluvia radioactiva, a los que vivían y a los que aún no habían nacido, y dijo: Hágase la voluntad de El Creador. Y así fue. Y fue la tarde, y fue la mañana, el segundo día.

Y luego, en el último día, una gran nube negra cubrió toda la faz de la tierra, y hubo un gran trueno sobre toda la faz de la tierra, y un fuerte llanto llegó desde toda la tierra, y luego el hombre, todos sus hechos, no estaban más. Y la tierra descansó en el último día, de todos los actos del hombre que el hombre en su locura había forjado. Y ya no hubo nada. No hubo tarde, no hubo mañana, no hubo día.

Autor desconocido – Extraído de Majshavot

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Cápsulas parashá Vayeshév

Resumen de la parashá

El hijo favorito de Yaakov era Yoséf. Por este motivo, le hizo confeccionar una túnica de seda de muchos colores que llegaban a ser signo de distinción y señorío. Este hecho despertó los celos de los hermanos de Yoséf, a tal punto que llegaron a odiarlo y a no poder siquiera hablarle en tono amable.
Yoséf tuvo dos sueños: ambos con el mismo mensaje. El odio de sus hermanos se intensificó cuando conocieron el contenido de esos sueños. En el primero, los manojos de espigas que representaban a sus hermanos, se inclinaban ante el su propia espiga, que estaba en medio de ellos. Ya en el segundo sueño, el sol, la luna y once estrellas (representando el resto de la familia de Yoséf) se inclinaban ante él. La deducción que se obtiene de ello es que todos los miembros de la familia de Yoséf se subordinarían a él. Yaakov le reprochó haber despertado la enemistad de sus hermanos, aunque él personalmente, y precisamente por su propia experiencia, confiaba en que los sueños de Yoséf se harían realidad.
Cuando los hermanos de Yoséf estaban vigilando los rebaños de su padre en Shjem, Yaakov lo envió a observar cómo iban las cosas. Al verlo acercarse, los hermanos decidieron que ésa era su oportunidad para matarlo, arrojar su cuerpo a un pozo y luego encubrir su acto diciendo que había sido devorado por una bestia salvaje.
Reubén sabía que eso era un crimen. Quería salvar a Yoséf pero comprendió que los demás hermanos no entenderían sus palabras. No obstante, logró convencerlos de que no mataran a Yoséf sino que lo arrojaran vivo en un pozo cercano. “Que no sean sus manos las que lo hieran directamente”, arguyó Reubén. El se proponía regresar secretamente, más tarde, después de que sus hermanos lo despojaron de su túnica de seda y lo arrojaron vivo al foso, como había sugerido Reubén.
En ese momento advirtieron que se acercaba una caravana de ismaelitas que transportaban especias a Mitzraim, y a Yehudá se le ocurrió la idea de vender a Yoséf como esclavo en lugar de causar directamente su muerte. Los demás hermanos aceptaron este nuevo plan y vendieron al joven a los viajeros ismaelitas por veinte piezas de plata. Reubén, que estaba lejos cuando esto ocurría, regresó al lugar y para su gran pesar no hallo rastro alguno de Yoséf. Los hermanos empaparon su prenda de seda en sangre de cabra (que es parecida a la del ser humano) y la llevaron a Yaakov, quien se convenció de que Yoséf había sido devorado por una bestia salvaje y lloró su pérdida por mucho tiempo.
Entretanto, Yoséf había sido vendido y vuelto a vender. Los ismaelitas lo vendieron a comerciantes midianitas, y éstos a Potifar, un funcionario del faraón, en Egipto.
Por otro lado, Yehuda, se había casado con la hija Shua, un comerciante, y tuvieron tres hijos. El primero se casó con una mujer llamada Tamar, pero murió poco después del casamiento. El segundo hijo se casó entonces con ella, pero este segundo esposo también murió poco después. Yehuda temía que su tercer hijo muriera también si desposaba a Tamar, de modo que le pidió a ésta que aguardara en la casa de su padre hasta que su hijo menor tuviera edad para casarse con ella. Yehuda estaba sólo postergando el asunto, pues no tenía intención de hacer que el matrimonio tuviera lugar alguna vez. Enterada a través de una profecía de que los reyes de Israel descenderían de Yehuda, Tamar se disfrazó y lo engaño para poder concebir un hijo suyo. Cuando su gravidez fue descubierta, Yehuda -sin saber que era su propio hijo el que Tamar llevaba en su vientre- la condenó a ser quemada. Pero su nuera pudo probar que el padre del niño que iba a nacer era el propio Yehudá. Cuando ella estaba a punto de ser castigada, le envió a Yehuda unos bienes diciendo: “Estoy encinta por el poseedor de estos objetos. Yehuda comprendió enseguida y reconoció que era su hijo. Admitió que ella tenía razón, pues él no le había permitido que se casara con su hijo menor, y le perdonó la vida.
El Eterno protegía a Yoséf y éste tuvo éxito en todo lo que emprendió. Al darse cuenta de esto, Potifar lo designó intendente de su casa. La esposa de Potifar trató de seducir a Yoséf, pero él rechazaba sus diarios asedios. Finalmente, ella se sintió ofendida y reaccionó maliciosamente, acusándolo de molestarla, y logró que Yoséf fuera enviado a prisión.
Incluso en la cárcel el Eterno estuvo con Yoséf, y éste encontró gracia en los ojos del guardián, quien lo puso a cargo de todos los prisioneros. Todo lo que ocurría en la prisión era controlado por Yoséf. Mientras permaneció allí se puso en contacto con dos funcionarios reales, el copero y el panadero. Ambos habían ofendido a Paró y estaban en prisión aguardando la sentencia. Una noche, cada uno de ellos tuvo un sueño, que reveló a Yoséf, y la interpretación que hizo éste fue que el copero sería perdonado por el faraón, pero que el panadero sería ejecutado. Todo ocurrió tal como Yoséf había predicho. Pidió, entonces, al copero que intercediera ante el faraón en su favor, pero el funcionario olvidó el pedido tan pronto como fue liberado de la prisión.
Introducción:
El mes de Kislev, es el mes en el que nos encontramos con la mayoría de pasajes que tienen que ver con los sueños mencionados en la Torá. En el texto de los cinco libros de la Torá encontramos diez sueños explícitos, soñados por siete “soñadores”, todos en el libro de Bereshit / Génesis.
El primer sueño, de Avimelej el rey de Guerar, aparece en la porción de Vaierá leída en el mes de Jeshvan. Los otros nueve aparecen en Vaietzé, Vaieshev y Miketz, todas durante el mes Kislev.
Durante este “mes de los sueños” debemos esforzarnos por examinar y clarificar en nuestra alma el tema de “el sueño”, para encontrar las profundidades de sus raíces en el alma y resolver el rompecabezas de manera correcta y apropiada.

Enseñanzas:
1.- Interpretación de los sueños

Nuestra parashá comienza y termina narrándonos historias sobre sueños, en el medio de las dos situaciones donde Yoséf se enfrenta a la realidad de los sueños, se conforma el eje central de esta sección de la Torá, y por ende, representa, además, el carácter esencial de su personalidad. Al final de nuestra parashá, leemos sobre los sucesos de Yosef en la prisión en Mitzraim, donde nuevamente se enfrenta a dos sueños y en este caso tiene que dar explicación profunda de los sueños que tuvieron dos de sus compañeros en aquella prisión: el copero y el panadero del faraón.
Para analizar la parashá, y llegar a la enseñanza, debemos formularnos unas cuantas preguntas; algunas de ellas son:
¿Qué significa sueño?
¿Qué significado tiene soñar?
¿Por qué soñamos?
Para responder las preguntas podemos decir:
Sueño: 1.- El vocablo sueño (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). … Para el acto de soñar existe la palabra específica ensueño, pero suele utilizarse también la genérica (tener un sueño = soñar). El adjetivo correspondiente a ensueño-sueño es onírico (del griego ónar, “ensueño”). Por analogía con el ensueño (que cumple a menudo fantasías del durmiente), se llama también sueño a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona. Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma.
2.- En la mitología griega, Hipnos (en griego ????? Hypnos, ‘sueño’) era la personificación del sueño. Su madre era Nix, la noche, que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo. Era hermano gemelo (o hermanastro) de Tánatos, la muerte no violenta. .
3.- Importante experiencia psíquica que se produce mientras dormimos. Interrupción fisiológica espontánea y periódica de la actividad de la conciencia, acompañada por cambios funcionales en algunos órganos.

El sueño (en cuanto acto de dormir) es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia (cuando el ser está despierto), el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos. Los sueños son manifestaciones de nuestro Inconsciente y Consiente. Cuando llega la noche y nos decidimos a descansar nuestro cuerpo y mente comienzan a relajarse. Nos quedamos dormidos, pero nuestra mente sigue funcionando. El soñar es un alivio de la mente para satisfacer cosas que deseamos y para darnos señales de cómo resolver problemas que nos afecten. La mayoría de los sueños funcionan en esta lógica: Deseos, frustraciones que resolvemos o reflejos de angustias. Soñar es, entonces, un proceso mental muy probablemente involuntario, en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas por el soñante en el día o los días anteriores. Cuando soñamos nos sumergimos en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Los sueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos. Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc.) o muy elaborados.
Se ha comprobado que puede haber sueños en cualquiera de las fases del dormir humano. Sin embargo, se recuerdan más sueños y los sueños son más elaborados en la llamada fase REM (Movimiento Rápido de los Ojos, por sus siglas en inglés Rapid Eye Movement) que tiene lugar en el último tramo del ciclo del sueño.
La psicología ha desarrollado un papel fundamental a la hora de hablar sobre el sueño. Por ejemplo Sigmund Freud y la corriente que fundó, el psicoanálisis, ambos, han distinguido entre dos tipos de contenidos de los sueños, el manifiesto y el latente. En el primero la historia es tal como el durmiente repite que la vive, en tanto, el segundo para el psicoanálisis es lo que verdaderamente quiere significar ese sueño, obviamente sería un opuesto del vivenciado por el durmiente y es aquí donde el psicoanalista entra en escena para interpretar verdaderamente al mismo.
Más allá de estas cuestiones Freudianas y de otras corrientes filosóficas, científicas y metafísicas relacionadas con la de interpretación o con aquellas actitudes que le daban un valor profético al sueño en la antigüedad, el sueño resulta ser un estado necesario y recomendado tanto para la salud como para el buen desempeño ya sea en el estudio como en el trabajo.
Revisemos algunas frases célebres o refranes que estén relacionadas con soñar y/o los sueños:
• ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. (Pedro Calderón de la Barca).
• Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar. (Antonio Machado)
• Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr. (William Faulkner)
• Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad. (Mahatma Gandhi).
• Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado. (Thomas Jefferson).
• La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador. (Oscar Wilde).
• Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir. (Jean Paul Sartre).
• En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. (Enrique Jardiel Poncela).
• Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos. (Gustave Flaubert).
• Yo he vivido porque he soñado mucho. (Amado Nervo).
• La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada. (George Duby).

Y en el judaísmo, ¿Qué encontramos?
Bamidbar / Números 12: 6 “Y dijo: Escuchad, os ruego, mis palabras. Si hubiese profeta entre vosotros, Yo, el Eterno, me daría a conocer a él en visión, o en sueños le hablaría. “
Vayomer shímu na debarái im yiyé neviajém Adonai bamará eláv etvadá bajalóm adabér bo.
El dormir, como está escrito: “Yo estaría dormido, luego yo reposaría” Ki atá shajávti veeshkót yashánti az, yanúaj li (Job / Iyob 3:12).

En el libro de Yeremia / Jeremías (23:28) encontramos: “El profeta que tiene un sueño, cuenta un sueño; pero el que tiene Mi palabra, habla Mi palabra de verdad. ¿Cómo puede compararse la paja con el trigo? Así dice El Eterno”. Hanaví asher itó jalóm, yesapér jalóm veasher devarí itó yedaber debarí emét ma letében et hadabár, neúm Adonai. Hálo ko bedarí kaésh neúm Adonai ukepatísh yipotzéz sála
En el libro de Daniel (2:28-29) encontramos: “Pero está El Eterno en el cielo que revela los misterios. El Altísimo le ha mostrado lo que tendrá lugar en los días venideros. Éstos son el sueño y las visiones que pasaron por la mente de Su Majestad mientras dormía: Allí, en su cama, Su Majestad dirigió sus pensamientos a las cosas por venir, y el que revela los misterios le mostró lo que está por suceder”.
El Rabino Huna (Talmudista Babilónico de la Yeshiva de Surá) dijo: A una buena persona no se le muestra un buen sueño sino una malo, para que se preocupe, no transgreda, y que la tristeza que el mismo le produce le sirva de expiación; y a una mala persona no se le muestra un mal sueño sino uno bueno, para que se alegre vanamente.
El Rabino Jisdá tiene las siguientes frases:
• Un sueño que no ha sido interpretado es como una carta que no ha sido leída, es decir, su contenido no puede ser considerado bueno o malo, ya que el sueño depende de su interpretación.
• Un mal sueño es peor que un latigazo.
• Con respecto a un mal sueño, su tristeza, es decir, la que provoca al hombre un sueño de este tipo, le basta a éste como castigo suficiente; con respecto a un buen sueño, su alegría, es decir, la alegría que provoca al hombre, le basta a éste como recompensa.
• Ni un sueño positivo se cumple en su totalidad, ni un sueño negativo se cumple en su totalidad.
El Rabino Huna bar Ami dijo lo siguiente: El que ve un sueño y su alma está angustiada, debe ir y hacerlo interpretar en presencia de tres personas.
Rabí Yojanán dijo: Tres tipos de sueños se cumplen: El sueño matutino; y el sueño que su amigo soñó acerca de él; y el sueño que está interpretado dentro de un sueño.
Rava (Miembro de la tercera generación de Amoraím o comentarista de la Torá Oral y discípulo del Rabino Huna, director de la Academia de Pumbédita) dijo: Debes saber que a una persona nunca se le muestra en sueño lo que trasciende los límites de su realidad diurna: no una palmera de oro, y no un elefante entrando por el ojo de una aguja.
Rabí Janina dijo: El que ve un pozo en un sueño contempla la paz, porque está dicho: “Los siervos de Itzjak cavaron en el valle y allí hallaron un pozo de agua manantial” (Génesis / Bereshit 26:19).
Otro dato que se encuentra al buscar en el Talmud es este: El que ha visto un sueño pero no sabe qué es lo que ha visto, debe presentarse ante los sacerdotes -kohanim – en el momento que ellos extienden sus manos para bendecir al pueblo durante el rezo y debe decir así: “¡Señor del Universo! Yo soy Tuyo y mis sueños son Tuyos. He soñado un sueño pero no sé lo que es, es decir, desconozco su significado. Tanto si yo soñé sobre mí mismo, o si mis compañeros soñaron sobre mí, o si he soñado acerca de otros; si son buenos estos sueños, fortalécelos y fortifícalos como los sueños de José. Pero si requieren curación porque se trata de malos sueños, cúralos como las aguas de Mará a través de la mano de Moisés, nuestro maestro, y como curaste a Miriam de su lepra, y como curaste a Jizkia de su enfermedad y como curaste a las aguas de Jericó a través de Eliseo – Elishá. Y así como transformaste la maldición del malvado Balaám en una bendición, así transforma todos mis sueños sobre mí para bien”. Y termina junto con los sacerdotes, cuando la congregación responde “Amén”.
Otra enseñanza talmúdica: Rabí Bizna bar Zavda dijo en el nombre de Rabí Akiva, quien a su vez lo dijo en el nombre de Rabí Panda, y este a su vez lo dijo en el nombre de Rav Najum, a través de las palabras de Rabí Biraim, y este ultimo a su vez, en el nombre de cierto anciano diciendo: ¿y quién es ese anciano? Rabí Banaá-: Veinticuatro intérpretes de sueños había en Jerusalém. En cierta ocasión soñé un sueño y fui a cada uno de ellos, y lo que éste me interpretó no era lo que éste me interpretó. Sin embargo, todas estas diferentes interpretaciones se me realizaron. Y esto que me sucedió fue para cumplir lo dicho: “Todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta”.
INTERPRETACIONES… ENCONTRADAS EN EL TALMUD
Rabí Yehoshúa ben Leví dijo: El que ve un río en un sueño, debe levantarse y decir: ¡He aquí que extenderé hacia ella como un río de paz” Ki ko amar Adonai, híneni noté eléia kenahar salom… (Isaías / Yesháia 66:12), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Porque llegará como un río angosto” … Ki yavó kenahár tzar…(Isaías / Yesháia 59:19).
El que ve una olla en un sueño debe levantarse y decir: “El Eterno, coloca en nosotros la paz” (Isaías / Yesháia 26:12), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Pon la olla, ponla” (Ezequiel / Yejezquel 24:3).

El que ve uvas en un sueño debe levantarse y decir: “Como uvas en el desierto encontré a Israel” (Oseas 9:10), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Sus uvas son uvas de amargura” (Deuteronomio / Devarim 32:32).

El que ve una montaña en un sueño debe levantarse y decir: “Cuán placenteros serán los pasos del mensajero sobre las montañas” (Isaías / Yesháia 52:7), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Sobre las montañas elevaré llanto y lamentación” (Jeremías / Yeremia 9:9).
El que ve un shofar en un sueño debe levantarse y decir: “Será en ese día que se hará sonar un gran shofar” (Isaías / Yesháia 27:13), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Haced sonar un shofar en Giba” (Oseas / Hoshéa 5:8).

El que ve un perro en un sueño debe levantarse y decir: “Pero contra los Hijos de Israel ningún perro afiló su lengua” tal como está escrito en el pasuk del libro de Éxodo / Shemot 11:7, el cual dice así:
“Más ni un perro moverá su lengua contra ninguno de los hijos de Israel, ni contra hombre ni contra bestia, para que sepáis que el Eterno hace distinción entre los egipcios e Israel”.
Ulejol benéi Israel lo yejerátz kélev leshonó lemeísh veád behemá lemáan tedún asher yaflé Adonai béin Mitzráim ubéin Israel.
Estas palabras las debe decir antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Y los perros son voraces” (Isaías / Yesháia 56:11).
El que ve una caña en un sueño debe levantarse y decir: “Una caña quebrada no romperá” (Isaías / Yesháia 42:3), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “¡He aquí! Has confiado en el apoyo de esta caña quebrada” (Isaías / Yesháia 36:6).
El que ve un burro en un sueño puede aguardar la salvación, tal como está dicho: “He aquí que tu rey vendrá hacia ti, justo y victorioso es él, humilde y cabalgando sobre un burro” … Yavó laj tzadík venoshá hu aní verojév al jamór veál ayír, ben atonot… (Zacarías / Zejária 9:9).
El que ve uvas en un sueño: Si son blancas, entonces tanto si están en su temporada o no están en su temporada, son buenas y se trata de un sueño positivo para él. Y si son uvas negras, si las ve en su temporada, son buenas y se trata de un sueño positivo para él, pero si las ve no en su temporada, son malas y se trata de un mal sueño.
El que ve a un camello – gamal – en un sueño, la muerte había sido decretada sobre él desde el Cielo, y fue salvado de ella, de acuerdo con los pasukim que dicen: “Yo descenderé contigo a Egipto y Yo también te haré subir – gam alo” (Génesis / Bereshit 46:4). Es decir, la palabra gamal, camello y la expresión gam alo, te haré subir, suenan al oído de modo parecido, y en el versículo se relacionan con la salvación de la esclavitud y el exilio.
“También El Eterno ha conmutado tu pecado. No morirás” (2 Samuel 12:13). Es decir, la primera palabra, gam, también, y la que inicia la segunda frase, lo, no, conforman la palabra gamlo, que suena al oído de modo parecido a gamal, camello.
Rabí Jia bar Aba dijo: El que ve trigo en un sueño, ha visto la paz, porque está dicho: “El que establece tus límites pacíficos, con la crema del trigo te sacia”.

El que ve cebada en un sueño, sus transgresiones lo han dejado, porque está dicho: “Tu trasgresión se ha ido y tu pecado será expiado” (Isaías / Yesháia 6:7).
El que ve una viña cargada en un sueño, su esposa no parirá hijos muertos, porque está dicho: “Tu esposa será como una viña fructífera” Ishtejá kaguéfen priá beyarjetéi beitéja. (Salmos / Tehilim 128:3).
El que ve una rama de la viña en su sueño puede aguardar al Mesías, porque está dicho: “Él atará su burro a la viña, a la rama de la viña, su pollino” como está escrito en el libro de Génesis / Bereshit 49:11 que dice así:
“El atará a la vid su pollino, y a la parra el hijo de su asna; lavará en vino su vestido, y en sangre de uvas su manto”.
Osrí laguéfen iró velasoreká bení atonó kibés bayáin lebushó ubedám anavím sutó.
El que ve una higuera en un sueño, su Torá estará cuidada en su interior, es decir, no olvidará su estudio, porque está dicho: “El cuidador de una higuera comerá su fruto” Notzér teená yojál priá veshomér adonáv yejubád. (Proverbios / MIshlé 27:18).

El que ve granadas en un sueño: si son pequeñas, su negocio será fructífero como una granada; si son grandes, su negocio se incrementará como una granada.

El que ve granadas partidas, si es un estudioso de la Torá puede aguardar a la Torá, porque está dicho: “Te daré de beber del vino especiado del jugo de mis granadas” Enhaguéja al bait imí telamdéini ashkeja miyáin harekáj measís rimoní. (Cantar de los cantares / Shir HaShirím 8:2). Si no es un estudioso de la Torá – am haáretz -, puede aguardar a los preceptos, porque está dicho: “Como un trozo de granada son tus templos – ” Kejút hashaní siftotáij umidbaréj navé kepélaj harimón rakatéj mibaád la tzamatéj. (Cantar de los cantares / Shir HaShirím 4:3): ¿Qué significa rakatej? Que hasta los vacíos – reikanim – entre vosotros están tan llenos de preceptos tal como una granada está llena de frutos.
El que entra en su sueño a una ciudad, sus deseos serán cumplidos, porque está dicho: “Y los guió al lugar deseado” Veyenajém el mejóz jeftzám. (Salmos / Tehilím 107:30).
En el judaísmo también se nos ha enseñado acerca de muchas posibilidades de interpretar diferente imágenes y conceptos dentro de los sueños, incluyendo allí la misma presencia del Rey David y algunos libros de la Torá pero la historia de la humanidad, cuando se mira desde un punto de vista por fuera de las escrituras bíblicas, nos revela que la interpretación de los sueños es un proceso muy antiguo, de culturas milenarias, y tal vez los dos registros escritos más antiguos que se poseen son el libro de los sueños de Artemidoro de Daldis, o de Éfeso, y, Los Discursos Sagrados de Elio Arístides, ambos ciudadanos griegos del siglo 2 de la Era Común, hasta llegar a los textos de Sigmund Feud y Carl Yung, y terminar en los conceptos actuales de las neurociencias y fuera de ello, cualquier tipo de corriente de pensamiento dentro de los cuales, muchos de ellos son meramente “charlatanería”
Veamos que dijo Sigmund Freud en su libro: En las páginas que siguen demostraré que existe una técnica psicológica que permite interpretar sueños, y que, si se aplica este procedimiento, todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia. Intentaré, además, aclarar los procesos que dan al sueño el carácter de algo ajeno e irreconocible, y desde ellos me remontaré a la naturaleza de las fuerzas psíquicas de cuya acción conjugada o contraria nace el sueño
Afortunadamente para el pueblo judío existe la Palabra escrita en la Torá, que nos muestra el rechazo del Eterno hacia la charlatanería basada en adivinaciones, interpretación de sueños, magia, ocultismo y profecías falsas: lo encontramos en los siguientes pasukím: Deuteronomio / Devarim 18:10-12 que dicen:
“No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, los destierra de delante de ti.”
Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meonén umenajésh umjashéf. Vejovér javer veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija moriíh otám mipanéija.
Y, en el libro de Yerémia / Jeremías 29:8-9 encontramos; “No se dejen engañar por los profetas, ni por los adivinos que hay entre ustedes, ni crean en sus sueños, fruto de su imaginación. Porque sin que yo los haya mandado se aprovechan de mi nombre para profetizar mentiras, dice Adonai”.
K ibo amár Adonai Tzevaót Elohéi Israel: Al yashíu lajém nebiéjem asher bekirbéijem vekosmeijém veál tishmeú el jalomotéijem asher atém majlemím, ki beshéker hem nivím lajém bishmí lo shelajtím neúm Adonai.
También en el libro de Yerémia / Jeremías:
23:30 – 32: Por eso yo estoy contra los profetas que se roban mis palabras entre sí, afirma Adonai. Yo estoy contra los profetas que sueltan la lengua y hablan por hablar, afirma Adonai. Yo estoy contra los profetas que cuentan sueños mentirosos, y que al contarlos hacen que mi pueblo se extravíe con sus mentiras y sus presunciones, afirma Adonai. Yo no los he enviado ni les he dado ninguna orden. Son del todo inútiles para este pueblo, afirma Adonai. Lajén híneni al hanebiím neúm Adonai meganvéi devarái, ish meét reehú; híneni al haneviím neúm Adonai halokjím leshonám vayinamú neúm; híneni el neviéi jalomót shéker neúm Adonai vayesaprúm vayatú et amí beshikréihem ubepajazutám veanojí lo shalájtiím veló tzivitím vehoiel lo yoiílu laám hazé neúm Adonai.
Resumiendo: sobre la interpretación de los sueños, nuestros rabinos nos enseñan dos cosas fundamentales:
La primera, es que la interpretación de los sueños está orientada por la persona que la haga, hacia la voluntad del soñador; y la segunda, es que hay dos tipos de personas espiritualmente y oníricamente hablando: aquellos que están muy distantes del Eterno, y por ello no tienen signos de presencia divina ni signos de algún tipo de acercamiento celestial, y aquellos quienes están guiados por una fuerza espiritual, en donde Adonai camina “mano a mano” con él (ella), y en todos sus actos se aprecia su influencia: Yoséf es un hombre de este tipo, logrando los objetivos que se propone, aunque en algunos momentos pareciera fallar; por eso es que aprendemos que donde El Altísimo esté a cargo, manejando todas nuestras situaciones, no hay nada que perder y no hay que implorar por obras que salen de la justicia humana. Yoséf supo interponer todas sus situaciones ante El Eterno por lo cual mereció el titulo de Yoséf haTzadik (Yoséf el Justo).
De cualquier manera, Yosef, “el tzadik, gracias a su capacidad de analizar e interpretar los sueños, se convierte en “un intermediario que conecta” los reinos espirituales y físicos; también es un “intermediario que conecta” los sueños transparentes que no necesitan soluciones y los sueños enigmáticos que si necesitan ser interpretados (los primeros provienen de una fuente superior, mientras que los enigmáticos son una expresión de la esencia de El Eterno, manifestada en la capacidad de soportar paradojas.
Todo lo anterior nos lleva a analizar y generalizar que, se constituye en un principio fundamental de la Torá y de las cualidades de todos los justos que caminan delante de Adonai, el ejemplo de Yosef en su forma de comportarse. Porque el comportamiento privado y los movimientos y ocupaciones (de una persona) no son iguales cuando se encuentra sola en su casa que cuando está en presencia de un rey poderoso. Con mucha mayor razón, cuando el ser humano adquiere conciencia de que el Rey Todopoderoso, el Santo, bendito sea, – cuya gloria llena toda la tierra – está sobre él y observa sus acciones, como está escrito: ‘Nos dice el libro de Yerémia / Jeremías 23:24 ¿Acaso podría esconderse un hombre en lo oculto y Yo no lo veré, dice el Eterno?’
Im yesatér ish bemistarím vaaní lo erénu neúm Adonai?
Y dice El Salmista: “Puse siempre delante de mí al Eterno” (Tehilim / Salmos 16:5).
Con esa actitud llegarán al hombre, de inmediato, la reverencia y la humildad porque manifiesta temor del Eterno, y siempre se sentirá lleno de vergüenza ante Él”.
“Yo, señor confío en ti; yo te he dicho: ¡Tú eres mi Elohim! Mi vida está en tus manos”.
Vaaní eléja batájti Adonai, amárti Elohéi atá, beyadéja itotái atziléini; miyád oibéi umerodfái. (Tehilim / Salmo 31:14)
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