Monthly Archive julio 2011

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Un día como hoy, 16 de Tamuz

En el año 2000, el senador Yosef Lieberman de Connecticut, fue nominado como compañero de fórmula de Al Gore en las elecciones presidenciales, convirtiéndose en el primer judío nominado para este puesto por un partido político importante.

 

Lieberman, quien se considera a sí mismo como un judío observante, transformó el concepto convencional involucraba a la mayoría de los judíos seculares, quienes llegaron a pensar que había que “renunciar” a su condición de judío, para poder participar en la vida pública de los EUA. De hecho, Lieberman fue elegido en gran parte debido a su observancia judía, que le valió la denominación, “la conciencia moral del Senado.” (De hecho, Lieberman ayudó a registrar a los votantes negros en el Sur durante la década de 1960, y asistió a la gran marcha histórica del año 1963 en honor a Martin Luther King, que buscaba llegar hasta Washington).

 

En las elecciones presidenciales de noviembre de 2000, la dupla de Gore-Lieberman ganó el voto popular, pero registró una pérdida importante y significativa a nivel del Colegio Electoral, en la medida que la Corte Suprema intervino en la decisión respecto a la disputa que se originó en el estado de la Florida y que se conoció con el nombre de “papeletas mariposa” (butterfly ballots), costándole el puesto en la Casa Blanca. Sin embargo, la publicidad que se generó en torno a Lieberman logró llenar de orgullo a millones de judíos estadounidenses.

Artículo terminado de elaborar el 18 de julio de 2011 – 16 de Tamuz de 5771

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PARASHA SHEMINI – HAFTARA CASTIGO INJUSTO

Nuestra parashá tiene el siguiente aspecto:

Nadav y Avihu, los hijos de Aharón tomaron sus sartenes de incienso y encendieron fuego en ellos para ofrecer un fuego no autorizado delante del Eterno el cual, Él no había autorizado, por lo que vino un fuego que los consumió y ellos murieron delante de Adonai.  (Vayikrá 10:1-2)                                                                                                                

  The sons of Aaron, Nadav and Avihu, each took his fire-pan, they put fire in the them and placed them. A fire came forth from before HASHEM an alien fire that He had not commanded them. A fire came forth from before HASHEM and consumed them, and they died before HASHEM.                                                                                                

  Vayikjú benei Aharón Nadav vaAvihu ish majtató vayitnú bahén esh vayasímu aléiha ketóret vayakribú lifnéi Adonai esh zará asher lo tzivá otám. Vatetzé esh milifnéi Adonai vatojál otám vayamútu lifnéi Adonai.

En la haftará tenemos esta situación:

Más cuando llegaron a la era de Najón, extendió Uzzá la mano al arca de El Eterno y la asió, porque los bueyes se desmandaron. Y se encendió la ira del Eterno contra Uzzá y le hirió allí Adonai por el yerro, de modo que murió allí junto al arca de El Eterno.(2 Shmuel 6:6-7)

And when they came to Nakhon’s threshing floor, Uzzah reached out toward’s God’s ark, and caught hold of it; because the oxen had stumbled. Then God’s anger burned against Uzzah; and God smote him there for his error, and he died there by God’s ark.

Vayavóu ad Goren Najón vayishláj Uzá el aron haElohim vayojéz bo ki shamtú habakár. Vayijár af Adonai beUzá vayakéhu sham haElohim al hashál vayamót sham im arón haElohim

Ambas situaciones han sido relacionadas como “un castigo injusto”

¿Qué cosa terrible había Nadav, Avihú, y Uzzá, hecho que eran dignos de morir?

Estamos completamente seguros que El Eterno, permanentemente, sondea nuestros corazones y conoce todos nuestros pensamientos; por consiguiente, sabe de qué manera vamos a reaccionar ante una situación determinada: sin embargo, volvemos a hacer la pregunta: ¿Qué tan malo fue lo que ellos hicieron?

Una de las opiniones al respecto es la que el Sefat Emet escribió en algún momento: “Puedes aprender de esto, que Nadav y Avihú fueron gigantes espirituales del mundo, y sus intenciones se basaban en los secretos más profundos de la Torá. Aún así, debido a que a ellos no se mandó a hacer esta mitzvá, por ello fueron castigados.

Uzías, por el contrario, sin ser tan grande espiritualmente, tuvo la mejor de las intenciones al tratar de estabilizar el Arca, y, sin embargo, es eliminado, en forma instantánea por Adonai, porque había tocado el Arca. Con ello genera en David una especie de  sentimiento de culpa y con una terrible preocupación, se pregunta: ¿Cómo podría yo permitir que el Arca del Eterno venga hacia mí? (6:9) Temiendo que si el simple acto de tocar el Arca condujo a la muerte de Uzías, traerla hacia la capital lo llevaría hacia su propia destrucción. Por ese motivo, David dejó el Arca, durante tres meses, en la casa de Obed-Edóm, el Jitíta. Después de esos tres meses se nos dice que “El Eterno lo bendijo (Obed-Edom) y a toda su familia (6:12), por lo cual David decide, en una segunda oportunidad, tratar de llevar el Arca a Jerusalém. David se encarga de tomar precauciones adicionales, ofreciendo sacrificios después de cada seis pasos.

En esta misma haftará, otra persona que resulta “injustamente castigada” es Mijal, una de las esposas de David y la hija de Shaúl, predecesor de David como rey y rival por un largo período de tiempo, quien al ver  el desfile de los israelíes danzando con David a la cabeza, y ella, con sarcasmo, dice: “El Rey David realmente se ha honrado a sí mismo, el día de hoy; se ha exhibido a sí mismo ante todas las esclavas como un verdadero cabeza hueca” (6:20). La respuesta de David fue retórica al decir que él estaba danzando en honor al Elohim que lo escogió a él y no a Shaúl, para ser rey. Mientras tanto, Mijal fue “maldecida” a la esterilidad por sus comentarios viperinos.

Nos enseñan nuestros sabios que, el camino al Guehinóm está pavimentado de buenas intenciones, y muchos han pagado con “precios muy altos” las buenas intenciones, cuando aparentemente no estaban indicadas

La Torá nos ordena reprender a nuestro prójimo cuando no se comporta como corresponde, como un medio para manifestarle amor y preocupación por su bien. Si dicha reprensión está relacionada con  nuestros hijos, ella es absolutamente necesaria puesto que ellos dependen totalmente de nosotros: esto lo podemos comprobar con la siguiente frase:  “Al que ama El Eterno lo reprenderá” …  “como un padre que se deleita con su hijo”.  Porque un padre, aunque su hijo no oiga su reprimenda, de todas formas no lo abandona, sino que le impone castigos hasta que deje el mal camino. Debido a su amor, que es el más grande de todos, también su corazón sufre por su maldad, y desea enmendarlo, por eso le reprocha para mejorarlo. Y la afirmación de que es por amor, es que tras haberle castigado, desea complacerlo y lo consuela para apaciguarlo.

Rambam también dijo: “El que reprende (castiga) a su prójimo… que le hable suavemente y en un lenguaje tierno, y que le avise que le habla por su bien, para acercarlo al mundo venidero”.

El Gaón de Vilna también dijo: “con palabras tiernas, con palabras aleccionadoras que se asienten en el corazón”.

Las dos frases anteriores nos están indicando que cualquier tipo de reprensión o castigo debe hacerse evitando el enojo, pero a vista de cualquier ser humano, esta no pareciera ser la actitud que tomo El Eterno contra estos tres hombres: no parece haber serenidad…ni tampoco alguna intención de buscar que quienes cometieron las faltas, caigan en cuenta de lo que hicieron y corrijan su error; parece más la actitud de “etiquetar” a las personas con palabras como “irresponsable”, “haragán” o “terco”, lo cual buscaría en ellos una respuesta de posible rechazo; también podríamos tomarlo como la actitud del padre que, encolerizado, pregunta: “¿por qué hiciste…?” o “¿por qué no hiciste…?” “¡Por qué no tuviste más cuidado!”, que también podrían generar rencor en quien recibe el castigo.

Sin embargo bueno es que revisemos las  palabras del RAN (Rab Nisim ben Reubén):

Es sabido que quien desea corregir a una persona que pecó de algún modo, puede encarrilarlo de dos maneras. La primera, que le marque su falta y lo reprenda por ella. La segunda es demostrarle que él puede lograr un nivel mayor de superación, y que a pesar de todo lo que transgredió es querido y aceptado ante quien él desee acercarse.

Por lo tanto, debemos pensar que El Eterno, como buen padre, lo que buscaba era la corrección de alguien que ama, tal como se anotó con anterioridad.

Entonces, un hombre que es castigado, con justicia o no, está pasando una prueba de fe, y debe conducirse según las “Tres Reglas de la Fe”:

1.-  Creerá que el castigo es porque “Así es como El Creador quiere”, y de por sí, no culpará a nadie; no a sí mismo: no a su cónyuge, no de sus vecinos ni de ninguna otra persona que se haya visto involucrado en el incidente por el cual recibió su castigo. porque, según las Leyes del Creador, todo es verdaderamente justo.

2.-  Creerá que “Todo es para bien”, dejando de lado su razonamiento, debe ignorar lo que su mente entiende y determina que lo que le pasa no es bueno. Él debe alegrarse y agradecer al Creador porque le obligó a pasar por una situación determinada,  y que seguramente se oculta, en este acontecimiento una salvación que es para su bien eterno.

3.- Creerá que cada cosa tiene una causa y finalidad, que no hay tribulaciones sin transgresiones;  que la situación que le ocasionó el castigo es sólo la vara del Creador que le fue enviada para estimularlo a arrepentirse por alguna falla o pecado y,  aunque existiera alguna causa natural por la que se originó el castigo, esta es sólo una causa desencadenada desde lo Alto según lo que le fue decretado en el Tribunal Celestial. Por esto, examinará sus actos y buscará el motivo de lo que le ocurre.

Esto es, pues, el resultado que experimenta un hombre al cual no le falta la fe, y que NO se comporta según el principio de “Con mi propia fuerza y el poder de mi mano” (Veamárta bilbavéja kojí veótzem yadí asá li et-hajayíl hazé).- (Devarim / Deuteronomio 8:17).

Y que sabe aceptar los mandatos de El Eterno y no considera que “ningún castigo es injusto”.

 

 

 

Terminado de redactar el 05 de Julio de 2011 – 03 de Tamuz de 5771

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Parashá Balak

Una y otra vez, cada año, regresamos a una parashá “extraña” en la cual, tal vez es la segunda y ultima vez que un animal habla con una persona: el animal le habló: “¡¿Acaso no soy yo tu asna, en la que has cabalgado desde que existes hasta este día? …?!”

Vatomer haatón el Bilám hálo anojí atonéja asher rajávta alái meodjá ad hayóm hazé hahaskén hiskánti laasót lejá?  

Bilám debió consentir que el animal tenía razón.

Las posiciones de nuestros sabios nos dicen, basándose en 1 Reyes 4:34 o 1 Reyes 5:14 según la versión que se consulte, que Shlómo, gracias a su enorme sabiduría,  hablaba con los animales, como dice: “También enseñó acerca de las bestias y las aves, los reptiles y los peces”.

Esto es algo que a cualquiera le haría “enloquecer”; sin embargo, y asombrosamente, la ciencia nos ha demostrado, con diferentes estudios, que no solo el ser humano es el único capaza de hablar: la ballena jorobada tiene una de las expresiones de comunicación más complejas del reino animal. Investigadores dirigidos por un científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT han confirmado matemáticamente que el lenguaje de estas ballenas posee su propia sintaxis, y que está compuesto por unidades de sonido que a su vez generan “frases”. Éstas, además, pueden combinarse para formar cantos que llegan a durar hasta varias horas, y esto gracias a que los mamíferos marinos tienen gran limitación en los sentidos de la vista y el olfato, lo cual hace que sean más dependientes del sonido, y este canto del que estamos hablando, le sirve, por ejemplo al macho, para atraer a las ballena hembra, con fines reproductivos.

Los científicos continúan sus estudios con otros animales como los loros y  la capacidad que ellos tienen de relacionarse. Se sabía que utilizaban su siringe, órgano vocal de las aves que se encuentra situado entre la tráquea y los bronquios. Pero también se conoce que su lengua, a través de pequeños movimientos, puede dar forma al aire y diferenciar sonidos, de una forma muy similar a la del hombre.

Los delfines también nos invitan a reflexionar acerca de los misteriosos caminos de la Naturaleza. La ciencia ha demostrado que  en estos animales  hay algo que han llamado “zonas silenciosas” en la corteza cerebral (el neocórtex), que no aparecen en ningún otro animal a excepción del hombre; se supone que estos animales tienen un alto grado de inteligencia gracias a su enorme cerebro, y ello permite la presencia de un sistema de comunicación inteligente: esto lo hacen de dos formas: la primera, a través de un sistema de expresión propiamente verbal, mediante la emisión de unos silbidos a través de sus espiráculos nasales. Este tiene lugar casi siempre en el agua, aunque en presencia de seres humanos pueden emitir sonidos a través del aire. El otro se basa en una serie de chasquidos que configuran un sistema de comunicación semejante al radar o sonar de un barco.
Los silbidos emitidos por los delfines resultan ininteligibles para el hombre debido a que su tono y su frecuencia son diez veces más altos que los de los lenguajes humanos.

Revisando los aspectos que tienen que ver con la comunicación humana, encontramos que difiere de la animal en siete aspectos que los lingüistas han formulado: 1) posee dos sistemas gramaticales independientes aunque interrelacionados (el oral y el gestual); 2) siempre comunica cosas nuevas; 3) distingue entre el contenido y la forma que toma el contenido; 4) lo que se habla es intercambiable con lo que se escucha; 5) se emplea con fines especiales (detrás de lo que se comunica hay una intención); 6) lo que se comunica puede referirse tanto al pasado como al futuro, y 7) los niños aprenden el lenguaje de los adultos, es decir, se transmite de generación en generación. Sin embargo, muchas investigaciones en diferentes especies de animales, han demostrado que muchas de estas características no son exclusivas de los seres humanos. Lo especial de los seres humanos es que relacionan una serie limitada de unidades gramaticales y de signos separados para formar un conjunto infinito de oraciones que bien pudieran no haber sido oídas, emitidas, leídas, escritas o pensadas con anterioridad.

También se sospecha, porque aún la ciencia no ha dado su veredicto final, es que fue en la era de Neandertal cuando se inició el lenguaje, pero hasta la aparición del Homo sapiens no se dio una evolución lingüística significativa. Así pues, el lenguaje humano puede contar, aproximadamente, con 30.000 ó 40.000 años de existencia, sin importar si tuvo un origen único o fueron “varios idiomas” los que se generaron simultáneamente.

¿Qué aprendemos nosotros de nuestros sabios acerca del lenguaje, hablar, comunicarnos?

Maimónides, uno de los que más datos ha aportado al respecto nos dice que hay, para el ser humano, cinco categorías del habla.

(1) Obligatoriedad: el discurso que la Torá nos obliga a pronunciar. El principal ejemplo de ello es el estudio de Torá. (Maimónides no menciona la oración. Supongo que esto es porque la oración no se considera “discurso” per se, pero es más de una actividad interna, meditación.)

(2) Digno de elogio: el discurso de que no es ordenado por la Torá, sino que responde a un objetivo positivo. Esto incluiría los complementos, que permiten alabar a la gente buena y cualidades, y también denigrar las malas cualidades. También están incluidas las palabras que inspiran, que tocan el alma de los oyentes y que incita a los que escuchan, a elevarse, a ser mejores,  caen bajo esta categoría.

(3) admisible: el discurso que se refiere a nuestras empresas y nuestras necesidades básicas – alimentos, ropa, etc. Uno es considerado digno de elogio si se reduce al mínimo su intervención en esta categoría.

(4) Indeseable: palabras vacías, con las que el oyente es muy poca la ganancia que va a obtener. Esto incluye la mayor parte de lo que escuchamos en las noticias. Los comentaristas pueden hablar y dar  ejemplos o, también discutir la forma  cómo alguien se convirtió en una persona rica o como muere, su estilo de vida, la ropa que usa, etc. También hechos tan banales y de tan poca importancia, como por ejemplo, la forma como una pared fue construida, porque y si tiene o no alguna utilidad.
(5) Prohibido: lo que la Torá prohíbe explícitamente – la maldición, los falsos testimonios, chismes (ya sea verdadera o falsa), lenguaje vulgar, etc.

De lo anterior se obtiene la conclusión que lo que quiera que hablemos, en forma de discurso o conversación oral, escrita o representativa, debe ser conciso y al grano. Siempre debemos tener cuidado de que nuestras palabras sean las más adecuadas y que sean elegidas cuidadosamente.  Hablar demasiado es contraproducente en casi todas las áreas. Incluso en relación con el estudio de Torá del Talmud: de este mismo se deriva que, hay que enseñar a sus alumnos del modo más conciso como sea posible (Pesajim 3b). Y del mismo modo, la Mishná mencionada concluye: “El que habla en exceso provoca el pecado.”

Varias enseñanzas podemos obtener al respecto:

La primera, nos dice que, hagamos lo que hagamos, o digamos lo que tengamos que decir, : “El Eterno conduce a la persona por la senda que desea transitar – le advierte una y otra vez, pero si insiste, no le impide el paso aun si esto terminará en la auto-destrucción” (Makot 10).

La segunda, a través de las palabras del Rey David en el Salmo 34 , nos enseña a cuidar lo que digamos y nos enseña: “¿Quién es el hombre que desea la vida, ama días para ver bien? (Mi consejo es) Guarda tu lengua del mal y tus labios de engaño, etc”

Escuchar

Leer fonéticamente

La tercera, nos la recuerdan las palabras del profeta Mija, 6:5: “Mi pueblo: recuerda qué intención tuvo Balak… y qué respondió a él Bilám… para que reconozcas la Bondad de Adonai”.   Es decir, mientras más apegados estemos a la Torá, más protección del Eterno tendremos.

Terminemos nuestra enseñanza con la siguiente parábola:

Había una vez un hombre sabio cuyo burro nunca comía de la cosecha de otras personas. Éste servía completamente a su amo, porque el hombre se había convertido en alguien tan elevado que incluso el burro se elevó con él.

Lo que tú hagas o digas, afecta a todos los que te rodean. Cuando creces, tus hijos, tu cónyuge, e incluso tus mascotas crecen contigo. Lo contrario también es cierto. Cuando tú caes, los afectas a todos.

 

Terminado de redactar el 02 de Tamuz de 5771 – 04 de Julio de 2011

 

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¿EXISTE EL PECADO EN EL JUDAISMO?

Cuando uno es judío y vive fuera del Estado de Israel, siempre se va a encontrar “rodeado de otras naciones, mundo gentil o goím”… Esto es una causa de muchas preguntas como la que tenemos como iniciación de este reflexión… ¿Existe el pecado en el judaísmo?

Es un poco difícil convencer a esas “naciones occidentales” que el judaísmo ha sido la base de todas sus creencias, y de igual manera, es muy difícil convencer a muchos judíos que han asimilado cosas de “las naciones” como el mismo concepto del pecado: la diferencia está en que las “naciones occidentales”  inician cualquier conversación al respecto a lo que ellos han aprendido, a través de las generaciones y que  la iglesia católica ha titulado como “El pecado original” cometido por Adán (Adám);  para empezar a explicar si hay o no pecado en el judaísmo, es importante iniciar desde el punto de vista del significado de la palabra misma:

Pecado  s. m.

Dice el Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

  Falta cometida con conciencia contra la ley de Dios o de algún precepto de la doctrina, en algunas religiones.

— pecado original En algunas religiones, estado de culpa que, desde Adán y Eva (que desobedecieron a Dios y comieron la fruta del árbol prohibido), es inherente a la condición humana y del que la persona es liberada mediante el sacramento del bautismo.

  Acto que se aparta de lo que es recto y justo.

 fam. Acción o cosa lamentable, especialmente cuando se considera un despilfarro: es un pecado utilizar este vino tan exquisito para cocinar.

La siguiente pregunta es: ¿Cuántos pecados hay o cómo se clasifican los pecados?

Acudiendo a “fuentes modernas” como Wikipedia® encontramos que los pecados se clasifican en:

  • Pecado original
  • Pecado venial
  • Pecado mortal
  • Pecado contra la sociedad: los cuales son: el asesinato, la sodomía, oprimir viudas y huérfanos, y el defraudar de su jornal al trabajador; es decir, este pecado es el cometido contra la justicia en las relaciones entre persona y persona, entre la persona y la comunidad, y entre la comunidad y la persona.
  • Pecado capital: los cuales son: la soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza.
  • Pecado imperdonable: se comete en contra del Espíritu Santo.

Recordemos los conceptos básicos del judaísmo, desde el origen del ser humano, Adam, y lo que nos dice la Torá: Bereshit / Génesis 1:26-27: Y dijo El Eterno: Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y que señoree en los peces del mar, y en las aves de los cielos, y en los animales, y en toda la tierra, y en todo el reptil que anda arrastrándose sobre la tierra, Y creó Adonai al hombre a su imagen, a imagen de Adonai lo creó, varón y hembra los creó.

Vayomer Elohim naasé adám betzalméinu kidemutéinu veyirdú bidegat hayám uveóf hashamáim uvabehemá ubejól haáretz ubejól haremés haromés al haáretz. Vayivrá Elohim et haadám betzalmó betzélem Elohim bará otó zajár unekevá bará otám.

Si se sigue la lectura, en forma cuidadosa y en su idioma original, el hebreo, cuando Adám es “descubierto” por lo que hizo, recibe una reprimenda por El Eterno, pero en ningún momento se mencionan las palabras hebreas jet, avón o pesha (palabras que son traducidas como pecado), para señalar a los dos primeros “humanos” (Adam y Java) como pecadores.

Lo que se describe es que es reprendido y/o castigado, tal como se lee en Bereshit

3:22-24 Y dijo el Eterno: He aquí que el hombre se ha tornado como uno de nosotros, para conocer el bien y el mal. Y ahora él quizá extienda su mano y tome también del árbol de la vida y coma, y viva para siempre. Y lo echó el Eterno del jardín de Edén para que cultivase la tierra de donde había sido sacado. Y expulso al hombre y colocó al oriente del jardín de Edén a los querubines, y la hoja (llameante) de la espada que se revolvía, para guardar el camino del árbol de la vida.

Vayomer Adonai Elohim hen haadám hayá keajád miménu ladáat tov vará veatá pen yishláj yadó velakáj gam meÉtz haJaím veajál vajái leolám. Vayeshaljéhu Adonai Elohím migan Edén laavód et haadamá asher lukáj mishám. Vayegarésh et haAdám vayashkén mikédem legan Edén et hakruvím veét lahát hajérev hamithapéjet lishmor et dérej etz hajaím.

Continuando con nuestro análisis,  debemos de entender que, para comprender una transgresión, uno debe entender al transgresor.

¿Quién era Adám, cuyo “pecado” jugó un rol tan fundamental en la historia y en el destino del hombre?

Nuestros sabios nos enseñan, a través de los libros del Talmud que, “Adám era un ser que se extendía desde la tierra hasta el firmamento… desde un extremo al otro de la tierra” (Talmud – Jaguigá 12a).

Esta declaración que han hecho los diferentes estudiosos de la Torá, tiene una dimensión profundamente espiritual. Ellos aclaran que, no había faceta alguna de la creación, desde la más mundana hasta la más sublime, que Adám no abarcara. Nada se ocultaba de él. Más aún, nadie jamás ha comprendido cómo cada una de sus acciones podía determinar el curso de la creación. Los ángeles sabían que, en última instancia, no eran ellos quienes lo controlaban, sino que él los controlaba a ellos, pues la Providencia Divina hizo que el funcionamiento de la tierra dependiera de las acciones del hombre.

Es tan absoluta y difícil de comprender la grandeza de Adám, porque nuestra capacidad cerebral es, limitada, y por ello, no nos permite llegar a conocer nada acerca de su impresionante naturaleza. Sin embargo, la mejor forma de que intentemos lograr entenderlo, es que borremos de nuestras mentes el mito de “las manzanas en el Jardín del Edén”.

El mundo de Adám era muy diferente del que tenemos nosotros hoy en día. Él labraba y plantaba sin herramientas: era consciente, en su vida cotidiana, de que trabajaba el Jardín del Edén a través del cumplimiento de los mandamientos positivos y lo protegía por medio de evitar la transgresión.

Nosotros, también,  sabemos y somos conscientes de esto, pero sólo en un sentido abstracto. Sabemos que nuestras acciones cuentan, pero como parte de un mundo físico de causa y efecto, nos encontramos notando y sintiendo la eficacia de medicinas y cirujanos, de topadoras y albañiles, de bombas y de físicos. Para lo anterior, el Talmud dice: “No es la serpiente venenosa la que mata, sino que la transgresión mata” (Talmud Berajot 33a). La serpiente, la bala, el automóvil que se da a la fuga, la enfermedad, no son sino los mensajeros que ejecutan un decreto sellado por la contravención humana. No son ellos la causa de muerte…son los efectos físicos de las cosas las que traen efectos espirituales y viceversa, lo cual es muy difícil de entender para la mayoría de nosotros: esto que sucede es explicable porque es la voluntad de El Eterno: Él es quien dirige todas las acciones de cada uno de nosotros y es a Él a quien le debemos rendir cuentas. Los grandes creyentes judíos sabían que esto era así, y lo confirman mediante la siguiente frase:

“Bendito es el hombre que confía en Adonai  y que hace de Adonai  la fuente de su confianza” (Yeremia / Jeremías 17:7).

Barúj haguéver asher yiftáj baAdonai vehayá Adonai mibatjó

Esto nos demuestra que cuanto más uno confía en El Eterno, más Adonai justifica su confianza con el resultado de que su confianza en Él continúe creciendo. Nuestros más grandes personajes no tuvieron dificultad en abandonarse a su suerte por servir al Eterno, sin saber de dónde provendría el desayuno del día siguiente. Esto lo vemos, como por ejemplo cuando la Torá fue entregada: ella fue dada sólo a la generación que comía el maná. Esta generación  aprendió, que podían vivir en un desierto yermo sin temor, en la segura confianza de que la promesa que Adonai era su garantía del sustento para los siguientes días. Solamente después de desarrollar una fe semejante, fue Israel digno de recibir La Torá, y todos sabemos que La Torá es la sabiduría de Adonai; el sabio de Torá une su propia mente con la inteligencia del Creador, al grado de llegar a saber que, si se interesa sólo por sus necesidades en este mundo, no podrá escapar a los señuelos que la vida le ofrece, y por consiguiente no podrá ascender a un nivel más elevado.

Para nosotros, que estamos envueltos en nuestra ética de trabajo y, como mínimo en una semana de 40 horas de trabajo, a veces arduo, la fe es un beneficio adicional que nos podemos permitir sólo luego de haber conseguido una falsa seguridad. ¿Cómo la adquirimos? Generalmente después de que alguien nos cuenta una inspiradora historia sobre la fe perfecta de un gran tzadik, y es en aquel momento en el que volvemos a hacer un concentrado esfuerzo de fe. Adám, por su parte, no tuvo quien le “contara cuentos;” sólo sabía que su servicio a  Adonai, era el factor determinante de su éxito.

Sin embargo, nuestra historia parece no tener un “final feliz” porque todos sabemos de que finalmente Adám fue expulsado del Jardín del Edén, por haber transgredido una orden, por haberse revelado o por haberse equivocado: es entonces cuando aparece el “defecto” de no asumir la responsabilidad de los actos que es quizás, nuestro más grande fracaso, desde tiempos inmemorables.  Adám exclamo: “La mujer que me diste me hizo comer del árbol” y esta actitud, de buscar alguien a quien comprometer para salvar nuestra responsabilidad y que conocemos como “chivo expiatorio”, es la culpable de muchas de las cosas que nos suceden: esta actitud de no reconocer nuestra responsabilidad es la que continúa invadiéndonos hoy en día: buscamos culpar a todo el mundo menos a nosotros mismos. La familia, el hogar, el ambiente, y la escuela son señalados y, mientras tanto, nos vemos a nosotros mismos como pobres víctimas. La Torá, como sabiduría de Adonai señala que, como tenemos libertad de elección, somos capaces de ser responsables de nuestras vidas y es allí donde cometemos errores, que muchos podrían catalogar como “pecados”

Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46),                            Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

Como la idea de esta reflexión nace a base de las preguntas que nos suelen hacer a los judíos las personas que tienen otras creencias, es bueno que revisemos el concepto arriba mencionado, en los textos del Nuevo Testamento:

Romanos 3:10-18 (reina Valera 1960)  les enseña:   «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda,  nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado,  a una se han corrompido.  No hay nadie que haga lo bueno;  ¡no hay uno solo! Su garganta es un sepulcro abierto;  con su lengua profieren engaños. ¡Veneno de víbora hay en sus labios! Llena está su boca de maldiciones y de amargura. Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.»

O  esta otra: “Todos han pecado y no son adecuados para la gloria de Dios”, en Romanos 3:23, Versión Revisada Estándar.

Y aquí hay una tercera posición, ya más relacionada con el concepto de “pecado”: en el libro 1 Juan 3:4 dice: Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.

Otra concepción en el judaísmo es el concepto que tienen los Sabios del Talmud: para ellos,  el pecado es, por sobre todo, un acto de estupidez. “Una persona peca exclusivamente si un hálito de estupidez penetró en ella”.

Por lo tanto APRENDEMOS que el pecado, es un error, una torpeza, un intento de rebelión contra el Eterno: así lo demuestran las palabras pecado y errar, las cuales comparten la misma raíz, tal como lo vemos a continuación:

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Y gracias a  los conceptos repasados, entendemos que la persona que es sujeta a la perfección, es porque ha recibido la Torá (tal como está escrito en Mishlei / Proverbios 4:2-27), y por eso, recibe las instrucciones para evitar extraviarse y para construir encima y a pesar del fracaso.

El judío, a través de la historia, siempre ha recibido indicaciones para actuar de acuerdo con las instrucciones de la Torá y la guía de Adonai, como vemos en Yeremiá / Jeremías 35:15, que dice:

Y envié a ustedes todos mis siervos loa profetas, desde temprano, para decirles: vuelvan ahora cada uno de su mal camino y enmienden sus obras y no vayan tras dioses ajenos para servirles, y vivirán en la tierra que les di a ustedes y a sus padres: pero no inclinaron sus oídos ni me escucharon.

Vaeshláj aléjem et kol avdéi haneviím, hashejem vehashaloaj lemór shvú na ish midarjó haraá veheitíbu maaleléijem veál teljú ajaréi elohim ajeirím leavdám ushvú el adamá asher natáti lajém veleabotéijem veló hitítem et oznéijem veló shamatém elái.

El pueblo judío tiene ordenado ser “nación de sacerdotes: nación santa”; si realmente lo somos,  ¿Por qué no estamos todo el tiempo en el interior de una sinagoga orando? ¿Por qué no estamos en las escuelas de estudio hoy conocidas como Yeshivá? Porque el propósito de cada judío es traer santidad dentro de lo mundano y descubrir la sabiduría divina y espiritual allí, creando un verdadero valor en el mundo. Por ello, nuestra actitud como judíos es evitar todo acto “pecaminoso” que profane el Nombre del Eterno; que profane su creación. En otras palabras: judío = representante del Todopoderoso en este mundo. Judío que actúa sospechosamente es quien da una impresión pobre de Adonai.

Es por ello que tenemos que recordar que, para los libros del Nuevo Testamento, se encuentran las frases en Romanos 6:12- 20 en donde se recuerda como se debe evitar el pecado y como se debe actuar, dependiente del Eterno, para poder transformarse en “herramientas de justicia “

Cuentan las anécdotas que en una reunión de shabat entre el Rabino Abraham Jaim y el Moré Shaye en donde hablan del judío y su capacidad para salir de la impureza y ser parte importante en el mundo: CONCLUYEN los siguientes aspectos:

1.- Lo que el yétzer hará (el mal instinto) intenta lograr es que el judío pierda el ánimo para llevar a cabo su función en este mundo, convenciéndolo de que no valore el potencial que El Eterno le otorgó.

2.- Que cada judío tiene su propio bereishit,  el cual señala un brit esh, ´pacto de fuego´, que se refiere a la llama de esperanza que todo judío posee dentro de sí, y que le otorga fuerzas para seguir luchando.

3.- Que cuando recitamos el rezo: al tashlijenu leét zikná (no nos abandones en nuestra vejez), no nos referimos a la vejez física sino a la del alma, cuando ya habremos perdido el ánimo para seguir luchando y progresando.

4.- Que el pueblo judío es un yéled shaashuím (niño preferido de Adonai), pues el Creador le otorga frescura y renovación, para que él pueda sortear todas las situaciones que deba atravesar en el mundo”.

5.- Que cada judío debe tratar de mejorar y progresar en todos los aspectos: en sus valores humanos, en las relaciones con sus semejantes, en la pureza de su fe, en la confianza en el Todopoderoso, en el cumplimiento de las mitzvot, en el estudio de la Torá, en el rezo… en fin, en todo. Para lograrlo, debemos luchar contra el yétzer hará, que trata de convencernos de que todo da lo mismo, de que todo es anticuado y rutinario, y dichoso es aquel que se aprovecha de cada instante para mejorar, para renovarnos y de ser capaces de retornar hacia Él”.

El Nuevo testamento vuelve a recordar las bases judías que tiene y que fueron desordenadas y confundidas por muchas maneras de pensar y lo podemos revisar en lo escrito en Efesios 2:3-4 que dice “En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios”.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»”Yeremia / Jeremías 17:9-10.

La Torá si es muy enfática en hablar de “ciertos tipos de pecado: la primera descripción  la encontramos en Vayickrá / Levítico 4:2-27 cuando habla de los sacrificios a realizar cuando alguien transgredió o pecó inconscientemente. “Asham Talui” es ofrendado por un pecado dudoso, y el otro, cuando la persona está en dudas si pecó (inconscientemente) o no.

Vayickra  4:2-4 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno pecare por yerro contra cualquiera de los mandamientos del Eterno relativos a cosas que no deben hacerse, haciendo cualquiera de aquellas cosas, si fuere el sacerdote ungido quien así pecare, trayendo culpa sobre el pueblo, presentará por su pecado que ha cometido, un novillo joven, sin defecto, como ofrenda al Eterno por el pecado. Y traerá el novillo a la entrada de la tienda de asignación, ante’ el Eterno, y pondrá su mano sobre la cabeza del novillo; y degollará al novillo ante el Eterno.

{This is the law] if an individual commits an inadvertent sin by violating certain [specified] prohibitory commandments of God. If the anointed priest commits an [inadvertent] violation, bringing guilt to his people, the sacrifice for his violation shall be an unblemished young bull as a sin offering to God. He shall bring the bull before God to the entrance of the Communion Tent, and press his hands on the bull’s head. He shall then slaughter the bull before God.
Daber el benei Israel lemor néfesh ki tejetá vishgagá mikol mitzvot Adonai asher lo teaseiná veasá meaját mehéna. Im hakohén hamashiáj yejéta leashmát haám vehikrív al jatató asher jatá par ben bakár tamím laAdonai lejatat. Veheví et hapár el pétaj Ohel Moéd lifnéi Adonai vesamáj et yadó al rosh hapár veshaját et hapár lifnéi Adonai.

4:27-28 Y si alguna persona común del pueblo pecare por yerro, obrando contra cualquiera de los preceptos del Eterno relativo a cosas que no deben hacerse, y así se hiciere culpable; y si le fuere conocido después el pecado que ha cometido, traerá por sacrificio una cabra, hembra sin defecto, por el pecado que ha cometido.

 If a commoner commits an inadvertent violation by violating any one of certain [specified] prohibitory commandments of God, he incurs guilt. When he is made aware of the violation he has committed, he must bring an unblemished female goat for the sin he committed.

 

Veím néfesh ajat tejetá vishgagá meám haáretz baasotá aját mimitzvot Adonai asher lo teaseiná veashém. O hodá eláv jatató asher jatá veheví korbanó seirát izím tmimá nekevá al jatató asher jatá.

Y la segunda descripción la encontramos en Bamidbar / Números 8:12 que comienza diciendo que “Todo hombre cuando su esposa se desvíe”

El término que utiliza el texto para decir “se desvíe” es tisté, con las mismas letras que shtut, que implica necedad, pues el desvío del pudor, y la infidelidad, está estrechamente relacionado con la necedad y la idiotez.

La diferencia esencial que radica entre el “hombre sabio” y el “tonto”,es decir, “el temeroso del pecado” que “observa lo que se está gestando” y “aquel que camina en la oscuridad” no es tan sólo una cuestión de consideraciones de corto y largo plazo. El que teme del pecado en sí, comprende de inmediato los efectos de los actos negativos. Entiende que semejante hecho va en contra del propósito de su vida y la auténtica esencia de su ser. Sabe, que aunque verdaderamente corrija sus actos, tenga éxito en reparar el daño provocado, incluso aunque esta “experiencia penitente” lo convierta finalmente en una persona mejor, de todas formas en el momento del desliz se habrá desconectado de la quintaesencia del bien que forma el núcleo Divino de su alma.

Hay dos mecanismos en el judaísmo: el primero, la Confesión (conocida como Vidúi) y el segundo es “el camino del retorno (conocido como Teshuvá)

Para ambas situaciones, el judaísmo tiene un día especial en el cual “se recuerdan los pecados:”  este día es Yom Kipur. Aquí estamos recordando que el ser humano es una criatura imperfecta, a pesar de ser creada a Imagen y Semejanza de Adonai.

Los errores humanos son tan predecibles que El Eterno ha puesto en el calendario un día anual de perdón. No es una festividad optativa sólo para aquellos que han pecado. Yom Kipur viene cada año para cada persona. Es como si se esperara que nosotros pequemos, que siempre haya desarreglos que debemos enmendar. El Todopoderoso no está tan sorprendido por nuestros errores que permite un día de limpieza cada año. Nunca se pensó que fuéramos perfectos.

Cada Iom Kipur recibimos una nota de HaKadosh Baruj Hu que dice algo como esto:

Sé que ustedes son humanos. Los humanos no son perfectos. Yo los hice así. Y de todos modos los amo. En realidad es por eso que los amo —porque no son perfectos. Ya tenía perfección antes de crearlos. Lo que quiero de la creación es un mundo imperfecto que se esfuerce por mejorar, lleno de seres humanos que se equivocan, se levantan y avanzan. Al ser imperfectos pero sin embargo perseverantes, han cumplido el propósito de su creación. Han logrado lo único que no puedo hacer sin ustedes —han traído a un Di-s perfecto a un mundo imperfecto.

Gracias.

Puesto que ninguno de nosotros es perfecto, Yom Kipur es nuestro día. En lugar de estar deprimidos por nuestros errores, los celebramos. Cada pecado, cada desliz, cada intento fallido de vivir de acuerdo a nuestra vocación es otra oportunidad de crecer y mejorar. Fracasar en nuestra misión en si mismo parte de nuestra misión.

Yom Kipur es el día en que Adonai nos agradece que seamos humanos, y nosotros agradecemos al Eterno que no somos perfectos. Si lo fuéramos no tendríamos nada que hacer.

El resumen de dicha posición se encuentra en las siguientes palabras que repetimos, especialmente, en Yom Kipur:

ASHÁMNU: Nos hemos convertido en personas desconsoladas.

BAGÁDNU: Hemos traicionado nuestro potencial, a nuestra familia, y a Dios.

GAZÁLNU: Hemos robado.

DIBÁRNU DOFI: Hemos hablado con “dos bocas” – hemos sido hipócritas.

HEYVÍNU: Hemos hecho cosas deshonestamente.

VIHIRSHÁNU: Hemos hecho a otros pecar.

ZÁDNU: Hemos pecado intencionalmente.

JAMÁSNU: Hemos sido violentos.

TAFÁLNU SHEKER: Nos hemos insensibilizado frente a la deshonestidad.

YATZNU RA: Hemos dado malos consejos.

KIZAVNU: Hemos decepcionado a Dios, a nosotros mismo y a otros al no cumplir nuestras promesas.

LATZNU: Hemos sido despectivos.

MARADNU: Nos hemos rebelado.

NIATZNU: Hemos enfurecido a personas.

SARARNU: Nos hemos puesto a un lado.

AVINU: Fuimos víctima de nuestros impulsos.

PASHANU: Hemos destruido criterios de conducta que sabemos que son correctos, y los hemos justificado con nuestro egotismo.

TZARARNU: Hemos afligido a otros.

KISHINU OREF: Hemos sido testarudos.

RISHANU: Hemos sido malvados.

SHIJATNU: Hemos sido inmorales.

TAINU: Hemos errado.

TIATANU: Hemos engañado a otros.

 

El judaísmo no tiene pecados: tiene errores y transgresiones rebeliones, diferencias de opiniones y libre albedrío… y, como todos fuimos creados a Su imagen, nuestro potencial es ilimitado, y está en nosotros la posibilidad de remodelar, de darle nueva forma a nuestras vidas, al aceptar la responsabilidad y retornar al Creador.

 

 

Artículo terminado de elaborar el 8 de julio de 2011 – 6 de Tamuz de 5771

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1.- NO DEBE SER UTILIZADO CON FINES LUCRATIVOS

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REFLEXION: ¡Aprendemos de todo un poco!

Una Reflexión

Preguntan nuestros maestros: ¿Quién es sabio? Aquel que aprende de todos los demás…

Veamos como aprendemos de cosas que no pensamos que nos enseñan:

De las personas malas:

  • Discreción …para lograr sus objetivos
  • Persistencia… en lograr sus metas
  • Solidaridad… con quien comparte sus ideales
  • Capacidad… de lucha por sus objetivos
  • Mantiene sus cosas valiosas …en secreto
  • Tan valioso es lo que hace, que no lo cambia por nada ni nadie
  • Los triunfos los vende al público general con humildad, a precio bajo.

De un tren o de un vuelo: Si llegas un minuto tarde… lo pierdes

De un telegrama: cada palabra vale

Del teléfono (o el celular) lo que tú hablas (escribes) acá… lo escuchan (leen) allá

De un circuito cerrado… todo queda grabado.

 

Artículo terminado de elaborar el 12 de julio de 2011 – 10 de Tamuz de 5771

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La Justicia de Adonai

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En la era actual, todos y cada uno de nosotros nos encontramos es un mundo donde violencia es el verbo, el adjetivo, el sustantivo incluso, el todo de una sociedad irónicamente decadente a la vez que dotada con todos los medios y recursos para conquistar el universo conocido y florecer como raza,

Violencia, como acabo de decir, es el todo de la sociedad globalizada, posmodernista y complejamente virtual del naciente tercer milenio. Hay violencia en el cine, en la televisión, en la música, en las series y caricaturas infantiles, en los juegos de video, en la Internet, en las revistas y demás prensa escrita, etc. Solo pensando en que, por si acaso no la hubiera, sólo basta con alcoholizarse un poco –ni siquiera hay necesidad de drogarse– para transformarse en un ser violento.

Analizando un poco lo que han estudiado muchos filósofos acerca del comportamiento violento del ser humano, encontramos que “el ser humano es un prodigio de la naturaleza, porque llega a ella como el animal más indefenso e inerme: desnudo, descalzo y desarmado, pero que en cambio, le ha dado la razón, el habla y las manos”. Es por ello que para sobrevivir, el hombre ha tenido que recurrir a toda la violencia de que puede ser capaz, sobre todo si se le compara con especies mejor dotadas para la lucha y capaces de adaptarse mejor a los rigores climáticos.

A pesar y a favor de ello, el hombre ha utilizado su imaginación, creatividad, genialidad y talento para someter al mundo y a los habitantes de éste en beneficio suyo.

Sin embargo, las atrocidades que a diario se ven en los periódicos y la televisión rebasan la peor noche de delirio y pesadilla de cualquier loco, pues mientras que éste se encuentra enfermos, aquellos que secuestran, que torturan que hieren, que violan o que matan como a veces nos toca ver o saber, están enfermos del alma, o quizá peor: ni siquiera la tienen ya.

Y es que una cosa es el uso de la fuerza, por extrema que pueda ser, en pos de la supervivencia y la evolución, y otra, la aplicación de la crueldad a sangre fría, de la violencia por la violencia misma, de la furia, del odio, y de la maldad por puro placer, incluso sin justificaciones ni pretextos de ningún tipo. Así, con desfachatez y cinismo.

Vemos que hay muchas clases de violencia, aunque todas desembocan en la violencia física o psicológica: segregación racial, adicción al alcohol y a los enervantes, delincuencia menor, vandalismo, delincuencia organizada, etc. Este terrible mal da pauta para que el hombre se destruya a sí mismo, irremediable y tristemente.

Para muchos investigadores, el origen de la violencia es parte de una cuestión cultural, o mejor dicho, tiene sus raíces en los conocimientos, tradiciones, usos, costumbres y manifestaciones de los pueblos, quizá desde hace miles de años, aunque inciden en ello otros factores como la herencia, es decir, “a caracteres innatos producidos por la herencia genética, (según la teoría biológica del comportamiento) o el medio socio-cultural (teoría sociológica), donde toda persona es normal, pero el medio ambiente, sus relaciones, la educación y la familia lo pueden inducir a la violencia”. Para este último caso vemos como en la antigua Roma, considerada como la cuna de la civilización occidental, “la mujer, los niños y los esclavos eran considerados como objetos de poco valía: eso hacía que fueran considerados en condición de sometimiento y sujetas a la autoridad de alguien. Ese alguien, conocido en el sistema romano como “el paterfamilias” era quien ejercía autoridad suficiente sobre sus descendientes y todos aquellos que dependieran de él. Así, cualquiera de ellos, podía ser repudiado e incluso asesinado sin mayores problemas para el hombre, independientemente de la causa que motivase su fin.

Estamos llegando a Shavuot: conocido también como “Zmán Matán Toratéinu” o tiempo de entrega de Nuestra Tora; es la festividad que se celebra al cabo de los 49 días del computo de Omer, y se denomina Shavuot porque tiene lugar siete semanas después de Pesaj, y es un tiempo que nos acerca a un lugar, nos eleva hacia una montaña, nos invita a prestar oídos y poner nuestro corazón al servicio de un instante único, irrepetible y, por sobre todo, trascendente; momento en el que suponemos haber dejado atrás la esclavitud, para entrar a un período de libertad física y, por sobre todo, espiritual, en la cual nuestros deben dirigirse hacia lo sublime, lo eterno; donde no hay posibilidad para la idolatría, donde sabemos, a través de los diez mandamientos, que “No tendrás otros dioses delante de Mi…”; momento especial no sólo para el pueblo de Israel sino para todas las naciones, tal como nos enseñan nuestros sabios con la siguiente parábola:

Las naciones que presenciaron la conmoción pero no sabían su causa llegaron a Bilám quien era famoso por su sabiduría y lo interrogaron, “¿Está Hashem a punto de traer otro mabul (diluvio) sobre la tierra?”

“No,” Bilám tranquilizó a las naciones, “el mundo está en actividad porque Hashem está entregando la Torá a Su pueblo.”

A través de la Torá, Hakadosh Baruj Hu: nos enseña “y elegirás la vida”. Con esta orden nos dice que si queremos la vida, si pretendemos ser merecedores de vivir, tenemos que “elegir”, y la elección requiere meditación, dedicación y búsqueda; es decir, que el hombre debe elegir  sólo lo bueno, dedicándonos al estudio de la Torá que estamos pronto a recibir; ¿cómo hacerlo? Con fe, tal como hicimos en el monte cuando aceptamos recibirla a través de Naasé ve Nishmá, aceptando Sus enseñanzas, confiando en El, en Su justicia y su sabiduría, a pesar de las contradicciones y la violencia que por la cual atraviesa el mundo que nos rodea. La historia nos demostró que un judío puede seguir siendo judío frente a muchas circunstancias, y aunque en algún momento haya decidido alejarse del camino de Hashem, siempre tiene una “chispa” encendida en su interior y el estudio de la Torá es la que permitirá avivarla, para confiar siempre en la Justicia de Adonai.

¿Qué nos enseñan nuestros sabios a través de parábolas y cuentos al respecto?

Leamos:

Moshé era muy sabio. Y no era de extrañar.

Adonai mismo le había enseñado toda clase de ciencias y sabidurías.

Además había abierto sus ojos para permitirle ver todo lo que sucedería en futuras generaciones. Moshé pudo ver a todos los reyes, jueces y líderes de Israel que le sucederían, a través de las edades.

¡Qué magnífica visión! Como por una pantalla, la gente buena y justa desfilaba ante sus ojos; pero también vio hombres malvados y crueles.

Vio las sonrisas de la gente feliz, y las lágrimas de los pobres y los infelices. A Moshé le pareció que, por extraño que fuere, las personas buenas, nobles y justas, eran en su mayoría pobres, mientras que los ricos y poderosos eran generalmente malvados.

— ¡Oh, bueno y justo Adonai, Juez Supremo del mundo! —Exclamó Moshé— ¿Cómo puedes soportar tanto mal y tanta injusticia? ¿Por qué prosperan los malvados mientras sufren los justos? Te imploro, Oh Adonai, ayúdame a comprenderlo, a entender Tus actos, Tus leyes de justicia, para que pueda alabar Tu sabiduría y piedad y enseñarlas a todos.

—He escuchado tus oraciones, mi siervo Moshé —contestó el Creador— Te mostraré Mi justicia. Será, sin embargo, una breve mirada, pues ningún ojo humano puede verlo todo. Ahora abre tus ojos y contempla lo que te muestro.

Moshé abrió los ojos y vio. Vio un arroyo que corría pacíficamente colinas abajo.

Sus aguas, puras como el cristal, brillaban al sol.

De pronto apareció un caballero montado en su magnífico corcel. El jinete se detuvo ante el arroyo, desmontó y llevó a su caballo hasta el agua. Observó mientras su caballo bebía, y luego se arrodilló y también él bebió del agua clara y fresca.

Mientras estaba agachado, su bolsa con el dinero se deslizó de su bolsillo), sin embargo, el caballero no se percató de ello.

Habiendo bebido, jinete y caballo se alejaron tan rápidamente como habían llegado.

Poco después, un joven pastor apareció sobre la colina, dirigiendo sus ovejas hacia el agua.

Habiendo dado de beber al rebaño, se aprestaba a dejar el lugar, cuando avistó la bolsa.

— ¡Viva! — Gritó, al levantarla y comprobar que estaba repleta de monedas de oro y plata— ¡Qué suerte! —exclamó nuevamente. Se acabaron mis sufrimientos. Basta de malos tratos y azotes. Dejaré a mi amo inmediatamente y regresaré al lado de mi querida madre. Compraremos un campo y una casa y viviremos felices para siempre.

La alegría del muchacho era incontenible, mientras guiaba el rebaño de vuelta al hogar, con más vigor que nunca.

El polvo ya se disipaba sobre la orilla del arroyo cuando un anciano llegó bajando trabajosamente la colina. Tenía aspecto cansado y se apoyaba pesadamente sobre su bastón.

Cuando finalmente llegó a orillas del arroyo, se acomodó sobre la arena, extrajo unos trozos de pan viejo que procedió a mojar en el agua y comió. Luego puso su atado debajo de su cabeza y pronto estuvo profundamente dormido.

Entretanto, el caballero había descubierto su pérdida.

Sabía que debió perder el dinero cuando se agachó a beber en el arroyo, de manera que dio media vuelta y emprendió a rápido galope el retorno hacia el lugar.

— ¡Eh, tú! ¡Despierta, mendigo! —le gritó al viejo que dormía, mientras lo zarandeaba con ambas manos.

El viejo mendigo se despertó, sobresaltado

— ¿Qué quieres?

— ¡Sabes muy bien qué es lo que quiero! ¡Vamos, devuélveme mi bolsa, ahora mismo!

—Debes estar fuera de vuestro sano juicio, hombre —replicó el mendigo— ¿Por qué no me dejas dormir?

—Escucha, viejo ladrón —rugió el caballero— Se me cayó mi bolsa aquí hace un rato, y tú eres el único que la pudo haber recogido. ¡Es mejor que me la entregues o te mataré!

El pobre mendigo sólo atinó a reírse, sin embargo, el furioso caballero sacó su espada y la hundió en el cuerpo del anciano.

A continuación revisó el atado de éste y sus bolsillos, pero en vano, no pudo encontrar ni rastros de su bolsa.

Se encogió de hombros, sorprendido, montó y se alejó a todo galope. Al ver este asesinato a sangre fría, Moshé quedó anonadado.

— Oh, Adonai —exclamó— ¿cómo pudiste dejar que un viejo, inocente indefenso hombre, fuera brutalmente muerto, mientras que el verdadero culpable, el joven pastor, se alejaba con el tesoro?

—No te apresures —llegó la respuesta de Adonai— ¿Ves esa escalera allá? Sube en ella un escalón y observa. Ningún ojo humano vio jamás tanto, pero tú verás cómo se hace justicia, y que todos Mis modos de actuar son justos.

Moshé ascendió por la escalera indicada por Adonai.

Una escena enteramente diferente se abrió ante sus ojos.

Vio un granjero rengo que caminaba con una muleta, y un niño pequeño a su lado, tomado de su mano mientras caminaban.

Vio un salteador emboscado que de pronto se abalanzó sobre el granjero, lo apuñaló, tomó su bolsa y se alejó corriendo… Un jinete que pasaba escuchó los gritos del niño, pero permaneció indiferente… Tranquilamente, recogió la bolsa que el ladrón había dejado caer en su apuro, y se alejó en su caballo…

Nuevamente quedó Moshé horrorizado pero pronto escuchó la palabra de Adonai.

—Escúchame, Moshé, y lograrás comprender que gobierno al mundo con justicia. El mendigo que viste asesinar a orillas del arroyo es el mismo que mató al granjero rengo y le robó su dinero. El jinete que observó indiferente el asesinato, ejecutó él mismo al asesino más tarde, pues era el caballero que perdió la bolsa en el arroyo. Había encontrado la bolsa que el mendigo robó al granjero, pero no la devolvió al niño. De manera que también la perdió. El pastor era el hijo del granjero, y como legítimo heredero, finalmente obtuvo el dinero. ¿Ves, ahora, que aquel que derrama la sangre de un hombre inocente, su sangre será a su vez derramada, y nadie se beneficia con el robo?

Entonces exclamó Moshé: “El Eterno es leal, sin iniquidad, justo y equitativo es El” (Devarim / Deuteronomio 32:4).

Aunque El sea la Roca (el fuerte) perfecta es su obra, porque todos sus caminos son justicia; El Eterno es fiel y sin iniquidad, justo y recto es El. Cuando pecan se hacen mal a sí mismos y no a Eterno; no procediendo correctamente dejan de ser considerados sus hijos, y ese es su defecto: son generación tortuosa y torcida
Hatzúr tamím paólo ki kol drajáv mishpát el emuná veéin abél tzadik veyashar hu. Shijét lo lo banáv mumám dor ikésh uftaltól.

 

Terminado de redactar en el día Shabat,  Iyar 24, 5771 · Mayo 28, 2011

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