Monthly Archive octubre 2011

PorMax Stroh Kaufman

El mal de ojo

Existen dos conceptos en lo que se refiere al ojo: uno de ellos el que es considerado como un “ojo generoso” y el otro, el que lo considera como un “mal ojo”. Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida y el comportamiento de un hombre. En la historia del pueblo judío, Abraham fue el paradigma de aquel individuo poseedor de un “ojo generoso”. Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres. Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un “mal ojo” de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Pirke Avot 5:19).
El Talmud, cuando se refiere al mal ojo, le adjudica poderes casi místicos. Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona. Es esa una de las razones por la cual la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra. La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso. Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a).
Usualmente el “mal ojo” se entiende como el mirar a la otra persona, con intención de que le suceda algo malo. También se incluye en este concepto, el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás. Debido a lo anterior, el Rabino Najmán nos enseña que el mal ojo lleva a una persona a presentar cambios como la aceleración del ritmo respiratorio. De alguna manera, la envidia y la ira que son generados por el éxito del otro, hacen que una persona, en este caso envidiosa, acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13).
Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), “Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios / Mishlé 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá…´”. Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios / Mishlé 23:6), “No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo”.
Esto no es meramente una cuestión de superstición. Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae. La avaricia es la fuente del poder del mal de ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Que El Señor no lo permita. (Jaz ve Jalila). Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra. De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero “mirar de nuestros ojos”, traerles bendiciones.
Cuando comprendemos lo que quiere decir la frase que los ojos son las “ventanas de la mente (o del alma)”, comprendemos entonces la importancia del concepto relacionado con el “mal de ojo”.

Enseña en sus escritos el Rebe Najmán:
La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo / Shemot 13:9), “[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos”. Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo — de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad. El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado. De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4).
Pero no debemos vivir con el temor constante del mal de ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño. Enseña el Rebe Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él. Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo.
Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona. Este mal de ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir). Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de HaShem mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de HaKadosh Baruj Hú (El Santo Bendito sea Su Nombre), en el mundo. De esta manera, uno demuestra su lealtad al Boré HaOlam (creador del Universo) más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4)

RECOPILACIÓN PARA ESTUDIO EL 07-11-09 – 20 de Jeshván de 5770
PUEDE SER REPRODUCIDO DE CUALQUIER MANERA, FÍSICA Y/O ELECTRÓNICA, PROCURANDO NO ALTERAR Y NO MODIFICAR LA PALABRA SAGRADA DE LA TORÁ, LA CUAL ES LA FUENTE DE ESTE ESTUDIO.

PorMax Stroh Kaufman

Estoy a punto de tirar la toalla

Desde el principio hasta el final de nuestras vidas hemos pasado por distintos tipos de experiencias: algunas de ellas muy dulces, otras muy amargas: Si los eventos son trágicos, en estos momentos es cuando mas nos dedicamos a pensar: ¿Ahora que voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? ¿Por qué me pasan a mí las cosas malas? ¿Dónde esta El Señor para darme la paz y la tranquilidad que necesito? Por lo general vamos a encontrar personas que nos van a “ayudar” con frases como estas: “Piensa positivamente”. “las cosas no son tan malas como parecen”, “todo tiene remedio”, etc.… Como estamos atravesando “una dura realidad”, estas frases no sirven de gran consuelo, ya que podemos, en ese momento de crisis, sentirnos como si nos estuviéramos “cocinando en un caldero de sufrimiento”
Para aquellas personas que tienen algún nivel de espiritualidad y conocen algo de las escrituras, y nos podrían ofrecer, como apoyo, el Salmo / Tehilim 121, el cual expresa: Adonai es tu guardador, es tu sombra a tu mano derecha, el sol no te fatigara de día ni la luna de noche: el guardara tu alma; guardara tu entrada y tu salida”.
De este salmo podemos entonces generar varias preguntas: una de ellas seria: ¿Cómo es que Adonai me guarda?
La Torá nos puede dar muchas respuestas: Génesis / Bereshit 28:15 Y he aquí, yo soy contigo, y yo te guardaré por dondequiera que fueres, y yo te volveré a esta tierra; porque no te dejaré hasta tanto que haya hecho lo que te he dicho. I am with you. I will protect you wherever you go and bring you back to this soil. I will not turn aside from you until I have fully kept this promise to you.’
Vehíne anojí imáj ushmartíja bejol asher teléj vahashivotíja el haadamá hazot ki lo eezovjá ad asher im asíti et asher dibárti laj.
Deuteronomio / Devarim 28:1 Y será que, si oyeres diligente la voz del SEÑOR, para guardar, para poner por obra todos sus mandamientos que yo te mando hoy, también el SEÑOR te pondrá alto sobre todos los gentiles de la Tierra; And it shall come to pass, if thou shall hearken diligently unto the voice of the LORD thy God, to observe to do all His commandments which I command thee this day, that the LORD thy God will set thee on high above all the nations of the earth. Vehayá im shamóa im shmoa tishmá bekol Adonai Eloheija lishmór laasót et kol mitzvotáv asher anojí metzavéja hayóm untanjá Adonai Elohieja Elyón al kol goyéi haáretz
Job / Yob 21:19 Adonai guardará para los hijos de ellos su violencia; y le dará su pago, para que conozca.
God layeth up his iniquity for his children! – let Him recompense it unto himself, that he may know it.
Elohai yitzfon lebanav ono yeshalem elav veyeda.
Salmos / Tehilim 32:7 Tú eres mi escondedero; de la angustia me guardarás; con clamores de libertad me rodeará, Sela. You are my hiding-place; You will preserve me from the adversary; with songs of deliverance You will compass me about. Selah. Ata seter li, mitzad titzreini ranei palet tesobebeini sela.
Salmos / Tehilim 69:35(36) Porque Adonai guardará a Tzion, y reedificará las ciudades de Yehudá; y habitarán allí, y la heredarán. For God will save Zion, and build the cities of Judah; and they shall abide there, and have it in possession.
Yehoshia Tzion veyibne harei Yehuda veyashbu sham viyreshua.
Salmos / Tehilim 121:7 El SEÑOR te guardará de todo mal; el guardará tu alma. The LORD will keep you from all harm, he will watch over your life; Adonai yishmereja mikol ra yishmor et nafsheja
Proverbios / Mishle 3:26 porque el SEÑOR será tu confianza, y él guardará tu pie para que no seas tomado. For the LORD will be your confidence, and will keep your foot from being caught. Ki Adonai yiye bejisleja veshamar ragleja milajed.
Proverbios / Mishle 6:22 Te guiará cuando anduvieres; cuando durmieres te guardará; hablará contigo cuando despertares. When you walk, it shall lead you, when you lie down, it shall watch over you; and when thou awake, it shall talk with you. Behithalejeja tanje otja, beshajbeja tishmor aleija vehakitzota hi teshijeja.
Isaías / Yeshayahu 46:4 Y hasta la vejez yo mismo; y hasta las canas, yo os soportaré. Yo hice, yo llevaré, yo soportaré, y guardaré. Even to old age I am the same, and even to hoar hairs will I carry you; I have made, and I will bear; yea, I will carry, and will deliver. Vead nizka ani hu, vead sheiba ani esbol ani asiti vaani ese vaani esbol vaamalet.
Isaías / Yeshayahu 49:8 Así dijo el SEÑOR: En hora de contentamiento te oí, y en el día de salud te ayudé; y te guardaré, y te daré por alianza de pueblo, para que despiertes la tierra, para que heredes asoladas heredades.
Thus saith the LORD: In an acceptable time have I answered thee, and in a day of salvation have I helped thee; and I will preserve thee, and give thee for a covenant of the people, to raise up the land, to cause to inherit the desolate heritages; Ko amar Adonai beet ratzon anitija ubeyom yeshua azartija etzareja veetenja lebrit am lehakim eretz lehanjil najalot shmemot.
Jeremías / Yirmiyahu 31:10 Oíd palabra del SEÑOR, oh gentiles, y hacedlo saber en las islas que están lejos, y decid: El que esparció a Israel lo juntará y lo guardará, como pastor a su ganado.
Zacarías / Zajaria 10:6 Porque yo fortificaré la Casa de Yehudá, y guardaré la Casa de Yoséf; y los haré volver, porque de ellos tendré piedad; y serán como si no los hubiera desechado; porque yo soy Adonai su Elohim, que los oiré.
Con todos los ejemplos anteriores nos damos cuenta de que Adonai quiere relacionarse con nosotros: quiere demostrarnos que El no es una teoría, que es algo concreto, que quiere decirnos: “entiendo tus dolores y tus aflicciones” de la misma manera que nosotros como padres le podemos decir a nuestros hijos; veamos un ejemplo de la angustia de un padre: Bereshit / Génesis 44:34 Porque ¿cómo puedo subir a mi padre si el muchacho no está conmigo? No soportaría ver a mi padre tan sobrecogido por angustia.”
Resulta que a pesar de las frases anteriores, percibimos que la situación que nos ha llevado a sentirnos mal con nosotros mismos, se puede ver agravado por persistencia de malas noticias o de eventos adversos; por ejemplo, discusiones en el trabajo, con el conyugue, con los hijos, que por casualidad nos dicen “tu eres el peor…”; vemos que el dinero no alcanza, estamos pasando por un momento de enfermedad y los medicamentos utilizados, no resuelven el cuadro, cualquier palabra de consuelo no sirve: no son útiles las frases de “a mi me ha pasado lo mismo”, que nos lo puede decir algún amigo o conocido a quien le tenemos confianza, o que nos encuentra tan atribulado que se ofrece “espontáneamente”, a brindarnos lo que el considera una frase de apoyo; en ese momento cualquier frase de apoyo es considerada como “palabrería barata” debido a que lo que nos esta pasando, sucede AHORA Y EN ESTE INSTANTE; a lo mejor, nos hace sentirnos como un boxeador que ha sido tumbado por un golpe y escucha el conteo del arbitro el cual nos incita a levantarnos pero de pronto “no tenemos ganas, o tenemos miedo de ser golpeados nuevamente”: tal vez nos sentimos como el cazador que ha perdido el arma y sabe que muy cerca lo acechan toda clase de fieras salvajes; probablemente “no vemos la luz al final del camino” y nos estamos “ahogando en un vaso con agua”; para algunos, esto hace que se despierte una espiritualidad que, tal vez la tenia en una fase de hibernación, y exclamamos, de la misma manera que lo hizo el Rey David (Salmos / Tehilim 22:1-2), ¡Adonai! ¿Por qué me has desamparado?
Para el director; sobre ayelet hashahár. Un Canto de David: ¡O Elohim! ¡Mi Elohim, atiéndeme! ¿Por qué me has abandonado? La cuenta de mis transgresiones está lejos de mi salvación. To the chief Musician upon Aijeleth Shahar, A Psalm of David. My God, my God, why has you forsaken me? Why are you so far from helping me, and from the words of my roaring? Lamnatzéaj al ayélet hashajar, mizmor leDavid: Eli, Eli láma azabtani, rajok meyeshuatí dibréi shaagáti.
Con las frases anteriores podemos ver que existe una sensación de angustia…tanta que volvemos a pensar que hasta El Eterno se ha apartado de nosotros:
1 Samuel / Shmuel 28:15 Entonces Shmuel dijo a Shaúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Shaúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Adonai se ha apartado de mí y ya no me responde ni por los profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer. And Samuel said to Saul: ‘Why hast thou disquieted me, to bring me up?’ And Saul answered: ‘I am sore distressed; for the Philistines make war against me, and God is departed from me, and answered me no more, neither by prophets, nor by dreams; therefore I have called thee, that thou may make known unto me what I shall do.’ Vayomer Shmuel el Shaul: láma hirgaztáni laalót otí vayomér Shaul Tzar li meód uflistím niljamím bi veElohim sar mealái veló anáni od gam beyád haneviím gam bejalomót vaekraé lejá lehodianí ma eesé.
También hay sensación de desespero…
Job / Yob 6:26 ¿Pensáis censurar mis palabras, cuando las palabras del desesperado se las lleva el viento?
Do you imagine to reprove words, and the speeches of one that is desperate, which are as wind? Halehojaj milim tajshobu uleruaj imrei noash.
Tristeza…
Salmos / Tehilim 116:3 Los lazos de la muerte me rodearon, Y los terrores del Sheol vinieron sobre mí; Angustia y tristeza (aflicción) encontré. The sorrows of death compassed me, and the pains of hell gat hold upon me: I found trouble and sorrow.
Afafúni, jebléi mávet umtzaréi Sheól metzauní tzará veyagón émtza.
La vida nos presiona: No obtenemos el crédito que necesitamos, no tenemos vacaciones, el dinero no alcanza para todos los gastos, los superiores en el trabajo “no nos dejan en paz”, nuestros hijos no avanzan en sus estudios o, se enredan en problemas escolares, algún familiar esta gravemente enfermo o acaba de fallecer; la necesidad de ocupar un puesto mas alto con mejores ingresos se esfuma; los vecinos nos hacen la vida imposible, etc.
Muchas personas, ante la presión, que suelen llamar extrema, suelen huir, abandonar, porque ven los días negros, no encuentran posibilidades, posiblemente algunos se suiciden, otros quizás busquen caminos como el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución: tal vez la necesidad de dinero o de un estándar de vida más alto haga que evalúen posibilidades como el robo o el trafico de algún tipo de sustancias o elementos: otros pensaran que la religión que tienen, no les brinda las respuestas necesarias y dirigen sus pasos hacia otras tendencias, por ejemplo, lo que se conoce como Nueva Era; de pronto ingresan en el campo de la Santería, y, casos se ven, de practicas conocidas con los nombres de oscurantismo y satanismo…
Sucede también que,”no hay tiempo para los hijos porque necesitamos estar trabajando”; pero, que tal si en esas nos da un infarto, y morimos…
Lo anterior, es producto de la inseguridad, la desconfianza, y el peso de cualquier problema o tribulación que es momentánea y no nos deja progresar, salir adelante ni sentirnos vencedores ni mucho menos confiados; es decir, ¡ESTAMOS A PUNTO DE TIRAR LA TOALLA!… Pero: ¿porque se nos insiste tanto y se nos dice que es solo una situación momentánea? Porque ninguna enfermedad es permanente aunque se trate de un cáncer, un infarto, el SIDA, la diabetes, etc.; la pérdida de un trabajo y la quiebra económica, tampoco lo son; el divorcio, el camino de la drogadicción pueden considerarse como perdidas temporales…
Gracias a esa manera de pensar, algunas personas deciden, y empiezan a pensar que El Eterno es la única herramienta capaz de fortalecer nuestro corazón y empieza a leer las escrituras
2 Samuel / Bet Shmuel 22:7 En mi angustia invoqué al SEÑOR, sí, clamé a Adonai; desde su templo oyó mi voz, y mi clamor llegó a sus oídos. In my distress I called upon the LORD, yea, I called unto my God; and out of His temple He heard my voice, and my cry did enter into His ears. Batzár li ekrá Adonai, veel Elohei ekrá vayishmá meheyjalo kolí, veshaveatí beoznáv.
Y también la respuesta que Adonai genera para los que disponen su corazón hacia Su palabra:
Éxodo / Shemot 3:7 y Hechos / cuentan las SIGUIENTES palabras: He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que esta en Eretz Mitzraim, y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues ven, te enviaré a Eretz Mitzraim. I have seen, I have seen the affliction of my people which is in Egypt, and I have heard their groaning, and am come down to deliver them. And now come, I will send thee into Egypt. Vayomer Adonai Raó raiti et aní amí asher beMitzraim veet tzaakatám shamáti mipnéi nigshav, ki yadáti et mejeobav.
Y empieza a generarse una esperanza:
Salmos / Tehilim 71:20 “Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás desde los abismos de la tierra. “ Though you have made me see troubles, many and bitter, you will restore my life again; from the depths of the earth you will again bring me up. Asher hareeiténu tzarót rabot uraót tashuv tejayéinu umithomót haáretz tashúv taaléinu.
Aquellas noches que nos parecían tenebrosas, empiezan a tener claridad como cuando empieza a amanecer: las palabras a lo largo y ancho de todas Las Escrituras, la Tora y el tanaj, nos alientan, nos estimulan, nos permiten seguir creciendo, seguir confiando, por lo que tendremos entonces, herramientas para ser capaces de afrontar los problemas: veamos el siguiente ejemplo, donde todos sabemos que el “mas abatido” de todos los personajes del Tanaj era Yob:
Job / Yob 22:29 Cuando estés abatido, hablarás con confianza Y El salvará al humilde. When they cast you down, you shall say: ‘There is lifting up’; for the humble person He saved. Ki hishpilu vatomer gueva veshaj einaim yoshia.
Como esta escrito en el principio de esta lectura, El Creador nos cuida y nos guarda, pero no debemos desmayar: debemos aprender a darle el valor necesario a las tribulaciones y a los momentos difíciles: todos hemos escuchado la frase “después de la tormenta viene la calma”, por lo tanto sabemos que después del dolor viene el gozo: sin embargo, el aprovechar dolor y el sufrimiento, no significa masoquismo: lo que quiere decir es que nos obliga a generar cambios porque como nos dice el libro de Proverbios / Mishle:
17:3 El crisol prueba la plata, y el horno el oro, pero el que prueba los corazones es ADONAI. The refining pot is for silver, and the furnace for gold; but the LORD tried the hearts.
Matzref lekesef vejur lezahav ubojen libot Adonai.
Aprovechar hoy los sufrimientos, mañana producirán madurez, de la misma manera como el dolor del parto trae la bendición del hijo: todas las penurias se capitalizan a través de la fe, porque la fe jamás crece en la opulencia y la abundancia; jamás crece en la placidez; algunas personas, en algunas ocasiones, admiran el como Abraham superó diez grandes pruebas que incluyen el sacrificio de su propio hijo pero, al llegar al SITUACIONES PERSONALIZADAS, preguntan ¿Por qué a mi? Nadie escoge ser oro y por consiguiente nadie escoge el sufrimiento: por supuesto que no nos interesa en lo mas mínimo que el sufrimiento llegue a nuestras vidas: es por ello que debemos mirar la vida con otra perspectiva: la perspectiva de La Eternidad (Olám haBá), porque somos criaturas de Adonai y a El le pertenecemos: El nos proporciona un sentido de paz y nos da esperanza, aunque tengamos que sufrir, y aunque ese momento dure algunos anos, la esperanza esta con El, y debemos darle las gracias por la vida que nos da, como en la oración de la mañana donde decimos “Modé aní lefanéja…” porque toda perdida significa ganancia posterior, de la manera como lo expresan los salmos (Tehilim): “Necio eres al acumular riquezas sin saber para quien las acumulas”
Salmos / Tehilim 39:6 Sí, como una sombra anda el hombre; Ciertamente en vano se afana; Acumula riquezas, y no sabe quién las recogerá. Surely man walk as a mere semblance; surely for vanity they are in turmoil; he heap up riches, and know not who shall gather them. Aj betzeéem yithaléj ish ej hébel yehemayún yitzbór veló yedá mi osfám.
Proverbios / Mishle 11:28 El que confía en sus riquezas, caerá, pero los justos prosperarán como la hoja verde. He that trusted in his riches shall fall: but the righteous shall flourish as a branch. Botéaj beashró hu yipol vejealé tzadikim yafríju.
Proverbios / Mishle 22:1 Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro.
A good name is rather to be chosen than great riches, and loving favour rather than silver and gold. Nijbar shem meoshem rab miéesef umizaháv jen tov.
Proverbios / Mishle 27:24 porque las riquezas no son eternas, ni perdurará la corona por todas las generaciones. For riches are not forever: and doth the crown endure to every generation? Ki lo leolám josen veim nézer ledór vadór.
Lo que vemos con la ayuda divina…
Isaías / Yeshayahu 61:6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes del SEÑOR; ministros de Elohim se os llamará. Comeréis las riquezas de las naciones, y en su gloria os jactaréis.
El Eterno, HaKadosh Baruj Hu, quiere perdonar nuestros pecados, nuestras ofensas y apoyarnos en todo lo que hagamos: dentro de ochenta anos no nos vamos a encontrar en la tierra y, ¿Cómo nos presentaremos ante Adonai? ¿Qué estamos sembrando? ¿Qué eternidad hay en nuestras vidas?
Permitamos que El Eterno este con nosotros, guiando nuestras vidas, enseñándonos a validar nuestros sufrimientos, a que no tengamos miedo al fracaso ni a las angustias, que haKadosh Baruj Hu nos permita renovar ese hombre interior que hay en nosotros para que podamos tener un rumbo apropiado en nuestras vidas; que no se apoye la tristeza ni el abandono en nosotros, como tampoco la sensación de impotencia ni la incapacidad de confiar: que tengamos un nuevo rumbo en nuestras vidas con un corazón limpio lleno de bondad: que sus mandamientos juicios y preceptos (Mitzvot, jukim y mishpatim) sean parte integral de nosotros, y así, no digamos, ESTOY A PUNTO DE TIRAR LA TOALLA

ARTICULO ESCRITO Y RECOPILADO POR: 321judaismo.com 01-12-09 / 14 de Kislev de 5770
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PorMax Stroh Kaufman

El matrimonio en el judaísmo

El matrimonio en la historia y en el judaísmo: Primera entrega.

Como cualquier tema que tenemos que estudiar, nuestro primer objetivo es dar una definición general de lo que significa este hecho:
La definición más común que encontramos acerca del matrimonio, nos dice así: “El matrimonio es una institución social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros. Este lazo es reconocido socialmente, ya sea por medio de disposiciones jurídicas o por la vía de los usos y costumbres”.
Etimológicamente la palabra matrimonio proviene de “matris munium” que significa oficio de madre porque tiene relación con concebir y educar a los hijos, papel que han asumido las mujeres desde el inicio de la humanidad.
En nuestro mundo occidental, el matrimonio está basado casi en su totalidad, en las leyes del derecho romano: ¿Que encontramos al respecto ? Vemos que para el derecho romano, el matrimonio o iustae nuptiae, es una situación de hecho, que tiene efectos jurídicos importantes para ambas partes, que se origina a partir de una situación de convivencia en la cual dos personas de distinto sexo, sostienen la intención continua de vivir juntos: esto, a su vez genera un hecho jurídico que se formaliza como un contrato y éste, por sí sólo, exige que los contratantes sean capaces de consentir y que el consentimiento que ellos dan, sea serio y no simulado, y que el matrimonio va a persistir gracias a la voluntad de los cónyuges, porque ellos llevan consigo la obligación de vivir en una sociedad indivisible.
El derecho romano reconoce unas pautas a partir de las cuales el matrimonio puede ser declarado válido o inválido: el primero de ellos, y tal vez el más importante, se basa en que uno de los fines del matrimonio es la procreación y la perpetuación de la especie, se hacía necesario que los contrayentes tuviesen la madurez sexual suficiente para contraer las nupcias: eso quiere decir que en la Antigua Roma, se exigía que el hombre y la mujer fueran mayores de 14 y 12 años respectivamente. Estipularon que no podían hacerlo aquellos que estuvieran castrados, quienes tuvieran un vínculo matrimonial no disuelto, que una viuda o una divorciada no podía volver a contraer nupcias antes de que pasara un año de concluido esta situación, con el fin de que no hubiera problemas de paternidad, en caso de demencia, por no poderse hacer responsable de sus actos, en caso de parentesco lineal o colateral hasta tercer grado, con una mujer adúltera flagrante, y también limitó, en algunos casos, los matrimonios entre diferentes clases sociales y entre diferentes religiones, especialmente aquellas que no prestaban atención a la figura del emperador, que en algún momento llego a tener equivalencia a los Dioses en su poderío. También permitió que se contrajera el matrimonio entre personas ausentes, manifestando su intención de hacerlo, mediante carta o mensaje, con la condición de que la mujer entre a vivir en la casa del marido, y generó el hecho de que la mujer asumiera, inmediatamente, la posición social del marido y la dignidad de éste.
Otras cosas que se obtienen del derecho romano son: el marido está obligado a defender de la mujer, en el caso en que fuera ofendida; la infidelidad, constituye el adulterio, lo cual es causa directa de divorcio, siendo la mujer la directa y única responsable de dicho comportamiento; también es importante resaltar que los cónyuges no pueden ejercer el uno contra el otro acciones que conlleven pena infamante, y las sustracciones entre ellos son consideradas como hurto.
Roma también impuso una ceremonia que se fue difundiendo por el mundo occidental y variando en algunos puntos, de acuerdo con la región; dicha ceremonia, en pocas palabras era así:
En vísperas del día de la boda, la novia hacia una dedicación de todas las cosas que había tenido en su infancia a lo que ellos equiparan como dioses domésticos; cambiaba sus vestimentas hacia una túnica especial, blanca, que le cubría hasta los pies; en la cintura se colocaba un cinturón atado con un nudo especial para esa ocasión, el cual debía ser desatado por el esposo cuando ocurriera el divorcio. Su peinado era especial, dividido en seis trenzas las cuales eran atadas con cinta de lana y su cabeza estaba cubierta con un velo anaranjado , y sobre él, una corona elaborada con hojas de diversas especies aromáticas; los zapatos tenían que ser del mismo color que el del velo.
Al día siguiente, la casa de la novia era decorada con ramas de árboles provistas de hojas y flores.
La novia era asesorada por una matrona que simbolizaba a la esposa ideal y era la que se encargaba de juntar las manos de los novios, para darles un tipo de bendición; posteriormente, se celebraba la cena nupcial en la casa de la novia. En el banquete participaban los familiares y las amistades, prolongándose el evento hasta el atardecer y allí se producía una simulación del secuestro de la novia por parte del novio: esta se refugiaba en los brazos de su madre, mientras el novio fingía que se la quitaba, acompañando el acto con lamentos y lágrimas fingidas.
Luego, inicia el cortejo, en este, la esposa es guiada a la casa de su esposo a través de un sendero iluminado con antorchas, mientras que ella era acompañada por tres niños: dos de ellos, iban tomados de la mano al lado de la novia, mientras que el tercero iba delante con una antorcha de espino, que había sido encendida anteriormente en la casa de la esposa. Se consideraba que los restos de esta antorcha tenían la capacidad de otorgar longevidad, por eso eran distribuidos entre los participantes. Los niños o la novia cargaban una rueca y un huso, símbolos de la vida doméstica (la principal actividad esperada de una mujer casada era encargarse de la ropa de su familia, principalmente lavándola).
Las personas que venían acompañando el certamen, solían alabar a una deidad protectora del matrimonio, mientras que recitaban versos, y arrojaban nueces a los niños quienes las recogían y se las comían.
El novio, al recibir a la novia en su casa, le ofrecía fuego y agua. Con aceite de oliva y la grasa animal se realizaba un ritual que consistía en untarlo en las puertas de la casa. Luego la novia era conducida dentro de la habitación por los compañeros o por su marido, para que nadie tropezara al entrar a la nueva casa, lo que era interpretado como un signo negativo. La matrona se encargaba de conducirla a la cama de matrimonio, donde se daba por terminada la unión. El novio podía entrar, en ese momento.
Al día siguiente, la esposa, se vestía con una especie de vestido-capa, y se realizaba una ofrenda a los dioses domésticos. Ese mismo día se celebraba un nuevo banquete, el cual estaba reservado únicamente para los familiares de los recién casados.
Cuando miramos lo que puede significar el matrimonio en el judaísmo podemos empezar con una anécdota del Talmud: se encuentra en estas escrituras, un evento que relaciona al Rabino Yosi Ben Jalaffa que era alumno del rabino Akiva con una matrona romana:

-¿Qué ha hecho tu Creador desde que terminó de crear el mundo? –Pregunto la mujer
-Ha unido parejas –respondió rabino Yosi
-¡eso no es muy difícil! –Dijo la mujer – ¡yo también lo puedo hacer!
-puedes creer que es simple, pero es tan difícil como la apertura del Mar Rojo –respondió el rabí
La matrona romana se propuso probar sus dichos con un experimento, tomó mil esclavos y mil esclavas, los ordeno en filas, los separo en parejas y los unió en matrimonio. En cuanto amaneció se presentaron ante ella los nuevos matrimonios, unos con la cabeza rota, otros con los ojos picados, otro con pierna rota y le exigían que su matrimonio fuera anulado.
La matrona dio la razón al rabino.
También encontramos en el Talmud, una frase que dice: “Quien no tiene una esposa vive sin regocijo, sin gloria, sin felicidad (Yevamot 62b), de ahí que se conceptualiza que la condición perfecta del hombre es estar casado, como lo dicela Torá en Bereshit 2:18… No es bueno que el hombre esté solo…Lo tov heyót haadám levadó…; por lo tanto, el camino de la vida, tanto para el hombre como para la mujer, será mejor si lo transcurren en pareja.
Otra cita que apoya lo ya dicho nos dice:”Ningún hombre sin esposa, ni tampoco ninguna mujer sin esposo, ni ninguno de los dos sin El Todopoderoso”. (Bereshit Raba 8:9, Talmud)
También en otros libros, encontramos datos muy interesantes acerca del matrimonio: está escrito en el libro Zohar, (Kedoshim 81: 1): “Cuando un hombre contrae enlace con una mujer, y se unen, en ese momento ya no son más dos personas, sino que se transforman en una, tanto en el aspecto físico o corporal, como en el espiritual, que es el alma”, es decir, que con ello, estamos reforzando el punto anterior.
Otra frase que encontramos dice: “un hombre que no contrajo enlace aún, se asemeja a un cuerpo que ha sido partido en dos, pues su mujer representa la mitad de su cuerpo”. y continuando con el “texto básico” o Torá, encontramos algo más que nos refuerza la necesidad de “estar acompañado” con las siguientes palabras: Bereshit 2: 24: “El hombre dejará a su padre y madre, se apegará a su mujer y serán una sola carne”.

Al ken yaazoóv ish et abib veét imó vedavák beishtó vehayú lebasár ejád.
Con la actual tendencia de los matrimonios y uniones entre individuos del mismo sexo suele salir a flote una pregunta: ¿Qué dice la Torá al respecto? Encontramos que el individuo, recién cuando se une en matrimonio llega a alcanzar el nivel de persona completa, como versa: Bereshit 5: 2: “Macho y hembra los Creó, y llamó a ellos: hombre”.

Zajár unekevá beraám vayebaréj otám vayikrá et shemám Adám beyóm hibareám.

Es importante resaltar que la fuente de todas las cosas, La Torá, utiliza muy claramente el término “Los Creó”: ello está en plural, de la misma manera como está escrito, “los llamó a ellos”, dando a entender varias cosas: la primera, que mientras están separados son dos individualidades, pero tras la unión, el conjunto es llamado “hombre”, en singular). Es decir, cuando el varón y la mujer están unidos, se convierten en “un hombre”; la segunda, tanto o más importante que la primera, utiliza los términos “varón y hembra”. El tercer aspecto, también está claramente detallado en la Torá que dice en Vayickrá 18:22 así: Ni con varón te acostarás del modo que uno se acueste con mujer; es abominación.

Veét zajár lo tishkáv mishkevéi ishá toéva hi.
Enseña el Zohar que cada alma contiene características “masculinas” y “femeninas”. Cuando llega el momento en que un alma determinada debe descender al mundo físico, ésta se separa y sus características se vuelven una “entidad dual”, una parte masculina y la otra femenina. Este es el gran significado del matrimonio y de la unión marital: volver a juntar las “dos mitades” de un alma (ver Zohar 3, 283b). Dos mitades que fueron creadas por El Eterno como una sola entidad: Bereshit /Génesis 1:27 Y creó Elohim al hombre a su imagen, a imagen de Elohim lo creó; varón y hembra los creó.

“Vayibrá Elohim et adám betzalmò betzélem Elohim bará otó zajár venekebá bará otó”.
Más adelante, en la Torá, encontramos una razón específica para la unión marital: ella nos dice: Bereshit 1:28 Y los bendijo Elohim, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

“Vaybaréj otám Elohim vayomar lahém Elohim: Prú urbú umilú et haáretz vejibshú urdú bidgát hayám ubeáf hashamáimubjól jayá haroméshet al haáretz”.
Kohelet 9:9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

“Rehé jaím im ishá asher ahavta kol yemei jayei helveja asher natán lejá tajat hashemesh kol yemei hevleja ki hu helkeja bajaím ubaamaljá asher atá amel tájat ha shemesh”
El matrimonio en el judaísmo es rico en conceptos y significados; conlleva un espíritu especial, y a la vez se constituye en un gran desafío; es considerado como un día en el que se “vuelve a nacer”, con la pureza y la inocencia de un bebé acompañadas del poder crítico y la madurez de personas adultas. El Eterno borra los eventuales errores pasados de los novios y ellos renacen a una nueva vida liberados de la sombra del pecado. Hay parejas que acostumbran ayunar el día de su boda, desde la mañana hasta después de la ceremonia nupcial, y hay quienes basados en una costumbre ancestral, solicitan a los novios una bendición y una oración por la salud de algún enfermo o por el éxito que alguien requiera; todo ello se relaciona con el hálito de pureza que los rodea, y que les permite estar en una dimensión especial de santidad.
El matrimonio en el judaísmo es considerado como un aspecto de vital importancia para el hombre no sólo en el plano físico de su existencia, sino también en el plano emocional. Por naturaleza el hombre es un ser social; no puede vivir en soledad. Sin la compañía de otro ser humano sufre intensamente de soledad y es incapaz de funcionar a su mayor capacidad. El matrimonio no sólo disipa esta soledad proporcionando compañía, sino que crea la posibilidad de tener la más cercana relación emocional que puede existir entre seres humanos, el amor entre esposo y esposa.
El matrimonio en el judaísmo es tan importante que pensadores como el Jazón Ish dijo: “Ser soltero por sí mismo es algo no-judío”
El hombre fue creado para servir al Eterno y para acercarse a la Presencia Divina; cuando el hombre lucha hacia esos objetivos, cumple con los propósitos de su creación y obtiene una recompensa sin fin en el Mundo Venidero: y ¿Cómo lo hace? Guiando su camino con el propósito de alcanzar unas metas específicas, y gracias a ello, obtiene el éxito necesario: en esta lucha, hay obstáculo que vencer: la mala inclinación, también conocida como el yétzer hará el cual se encargará de que el hombre se concentre cosas como en sus propios deseos físicos, en el poder y en el prestigio; aunque el hombre alcanzara metas de prosperidad, poder y éxito, muy probablemente estará desviado de los objetivos reales que El Eterno ha dispuesto para él y por consiguiente, son muy distintos a los objetivos para los cuales fue creado; con ello entendemos que el yétzer hará lo que busca es mantener al hombre fuera de la felicidad y el éxito que El Todopoderoso intentó concederle; una de las maneras como se evita esto es a través del matrimonio. ¿Por qué? Porque le permite cambiar la necesidad de la gratificación carnal y el egoísmo por un objetivo espiritual de desinterés; el matrimonio controla el deseo por el sexo, convirtiéndolo en un medio de expresión de amor a la esposa.
¿Acaso la Torá apoya esto? Si, tal como vemos en el siguiente aspecto que nos registra el libro de SHEMOT 21:10 “Si tomara para él otra mujer, no disminuirá su alimento ni su vestido ni su deber conyugal”

Im ajértet yikáj lo sheerá ksutá veonatá lo yigrá.


También Devarim 24:5 Cuando un hombre tomare una nueva mujer (aun viuda), no servirá en el ejército ni le será impuesto cargo alguno; libre quedará para cuidar de su casa por un año, y alegrará a la mujer que ha tomado.
Ki yikáj ish ishá jadashá lo yetzé batzavá veló yaavór aláv lejól davár nakí yiheyé lebeitó shaná eját vesimáj et ishtó asher lakáj.
Tal afirmación la confirma el Kohelet y Shir HaShirím con las siguientes frases:
Kohelet 9:9 Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

“Rehé jaím im ishá asher ahavta kol yemei jayei helveja asher natán lejá tajat hashemesh kol yemei hevleja ki hu helkeja bajaím ubaamaljá asher atá amel tajat ha sehemesh”
Shir haShirím 1:4 Atráeme; en pos de ti correremos. El rey me ha metido en sus cámaras; Nos gozaremos y alegraremos en ti; Nos acordaremos de tus amores más que del vino; Con razón te aman.
“Mashjení, ajareja narutzá. Hebiani hamelej jadarav naguila ve nismejá baj; nazkirá dodeja miyain; meisharim ahebuja.”
Shir haShirim 2:16 “Pertenezco a mi amado

, y él es mío” “Dodi li vaaní lo”.

Podemos añadir que, el matrimonio obliga a la persona a detener su constante preocupación por sus propios progresos y se preocupa, en cambio, por las necesidades de su esposa e hijos. En lo que aprende a preocuparse por los intereses del otro, los deseos del hombre por la codicia y el poder son lentamente templados. Como resultado de ello su personalidad se dirige fuera de su egoísmo natural hacia el beneficio del otro. Ésta es la llave para el crecimiento espiritual.
Veamos otro aspecto relacionado con la actividad sexual del matrimonio: dado que “el concepto básico” del matrimonio es “fructificad y multiplicaos” (Prú urvú), la Torá es muy clara en decir quienes se pueden casar y cuando tener relaciones: respecto al primer punto, encontramos en el libro de Vayickrá, en 18:7-17, las siguientes indicaciones:
La desnudez (de la mujer) de tu padre, y la desnudez de tu madre no descubrirás; es tu madre, no descubrirás su desnudez. La desnudez de la mujer de tu padre (aun después de muerto éste) no descubrirás; desnudez de tu padre es ella. La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás. La desnudez de la hija de tu hijo o hija de tu hija, la desnudez de éstas no descubrirás, porque son tu misma desnudez. La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada por tu padre, tu hermana es; la desnudez de ella no descubrirás. La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirás; pariente cercana de tu padre es. La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirás, porque pariente cercana de tu madre es. La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás (esto es), no te llegarás a su mujer; tía tuya es. La desnudez de tu nuera no descubrirás; mujer de tu hijo es, no descubrirás su desnudez. La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirás; la desnudez de tu hermano es. La desnudez de una mujer y de su hija no descubrirás; ni tomarás la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; parientes próximas son, acción mala es. Y a una mujer juntamente con su hermana no tomarás para que le sea rival, descubriendo tú la desnudez de ésta además de la de aquélla, durante su vida. Y a una mujer en la impureza de su menstruación, no te llegarás para descubrir su desnudez. Y con la mujer de tu prójimo no te acostarás para dar semen, contaminándote con ella.
Ervát abíja veervát iméja lo tegalé iméja hi lo tegalé ervatá. Ervát éshet abíja lo tegalé ervát abíja hi. Ervát ajotjá bat abíja o bat iméja molédet bait o molédet jutz lo tegalé ervatán. Ervát bat binjá o bat bitjá lo tegalé ervatán ki ervatjá héna. Ervát bat éshet abíja molédet abíja ajotjá hi lo tegalé ervatá. Ervát ajót abíja lo tegalé sher abíja hi. Ervát ají abíja lo tegalé el ishtó lo tikráv dodatjá hi. Ervát kalatjá lo tegalé éshet binjá hi lo tegalé ervatá. Ervát éshet ajíja lo tegalé ervát ajíja hi. Ervát ishá ubitá lo tegalé et bat bená veét bat bitá lo tikáj legalót ervatá shaára hénah zimá hi. Veishá el ajotá lo tikáj litzrór legalót ervatá aléyha bejayeyhá. Veél ishá benidát tumatá lo tikráv legalot ervatá. Veél éshet amitéja lo titén shjovtéja lezará letomá ba.


¿Cuál es la edad legal para el matrimonio en el judaísmo?
En el libro “El judaísmo uno y diverso” encontramos que la edad, según el tratado Abot 5:21 es de 18 años para el hombre, basado en el hecho de que en el libro de Bereshit aparece la palabra Adam 18 veces.
¿Existe algún registro acerca de la necesidad de un “contrato matrimonial”?


La costumbre judía nos cuenta acerca de un documento llamado Ketubá el cual es un documento en el cual están delineadas las responsabilidades que el marido asume para con su esposa; el objetivo de la misma, es proteger la dignidad de la esposa judía.
Si revisamos la historia, hay tres registros, aunque no muy claros, de contratos matrimoniales: el primero de ellos, el de la civilización Sumeria, donde la familia era la unidad básica de la sociedad, se encuentra la inscripción de un contrato en una tablilla, con lo que se oficializaba y concluía la ceremonia matrimonial; el segundo de ellos, en el antiguo Imperio Romano, donde también se describe la firma de las “tabulae nuptiales” delante de 10 testigos; y el tercero, los egiptólogos quienes también documentan que, en la época Ptoloméica ya existían contratos matrimoniales para proteger los derechos de los contrayentes en el caso que se disolviera el matrimonio.
El posible origen de la Ketubá en la Torá se encuentra en los versículos 22:15-16 del libro de Shemot con palabras que dicen: “Si alguno sedujese a una virgen que no estuviere comprometida y se acostase con ella, ciertamente pagará la dote y la tomará sin tardanza por mujer; mas si el padre rehusara absolutamente dársela a él, pagará el dinero correspondiente a la dote de las vírgenes”.

Vejí yefaté ish betulá asher lo orasá veshajáv imá mahór yimeharéna lo leishá; Im maén yemaén avíha letitá lo késef yishkól kemohár habetulot.


También se nos enseña que en el libro de Bereshit, se encuentran dos citas relacionadas con el origen de la ketubá: La primera de ellas, 31:15 Ciertamente extrañas fuimos consideradas por él, porque nos vendió y se ha comido por completo nuestra plata.
Halo nojriót nejshávnu lo ki mejaránu vayojál gam ajól et kaspéinu.


La segunda de ella en Bereshit 48:9 que dice: Y respondió Yoséf a su padre: Son mis hijos, los que me ha dado Adonai aquí. Y él dijo: Tráemelos, por favor, para que los bendiga.
Vayomer Yosef el abib banái hem asher natán li Elohim bazé vayomar kajém na elái vaabarajém.


Las palabras del Rabino Yekutiel Yehuda Halberstam más conocido como el Klausenberger, explicó que al decir Yoséf las palabras Bazé, le estaba mostrando una ketubá.
¿Describe la Torá algún tipo de ceremonia para el casamiento?
En el antiguo Israel las bodas no iban acompañadas de ninguna ceremonia, sin embargo, se celebraban con gran regocijo. El día de la boda, la novia se arreglaba con esmero en su propia casa. Primero se bañaba y se untaba con aceite perfumado, como está escrito en Rut 3:3 que dice: “Báñate y perfúmate, y ponte tu mejor ropa. Baja luego a la era, pero no dejes que él se dé cuenta de que estás allí hasta que haya terminado de comer y beber”. Veamos lo que encontramos en Yejezkel 23:40-43: este dice: “Y por si fuera poco, mandaron traer gente de muy lejos. Cuando esa gente llegó, ellas se bañaron, se pintaron los ojos y se adornaron con joyas; luego se sentaron en un diván lujoso, frente a una mesa donde previamente habían colocado el incienso y el aceite que me pertenecen. Podía escucharse el bullicio de una multitud: eran los sabeos, que venían del desierto. Adornaron a las mujeres poniéndoles brazaletes en los brazos y hermosas coronas sobre la cabeza”
A veces, la mujer era ayudada por sirvientas, se ponía de gala, con las mejores joyas y usualmente con un vestido blanco espléndidamente bordado, dependiendo de su condición social, tal como encontramos en Yeremia 2:32; que dice “¿Acaso una joven se olvida de sus joyas, o una novia de su atavío?” o también en Tehilim 45:13-14. “La princesa es todo esplendor, luciendo en su alcoba brocados de oro. Vestida de finos bordados es conducida ante el rey, seguida por sus damas de compañía.” También hay una referencia en Yeshaia 49:18, que dice: “Alza tus ojos, y mira a tu alrededor; todos se reúnen y vienen hacia ti. Tan cierto como que yo vivo, afirma el Señor, a todos ellos los usarás como adorno, los lucirás en tu vestido de novia”. Y otra más también el Yesháia 61:10 que dice: “Soy semejante a un novio que luce su diadema, o una novia adornada con sus joyas”.
La novia también se cubría con una especie de velo, que se extendía de la cabeza a los pies, con lo que se podría explicar el por qué Labán pudo engañar fácilmente a Yaakov, de manera que este no se dio cuenta de que se le daba a Lea en lugar de a Rajel, y para reforzar ello, vemos como Rivka se puso una mantilla cuando se dirigía al encuentro de Itzjak. Bereshit 24:65 “Y dijo al siervo: ¿Quién es este hombre que viene por el campo hacia nosotros? Y dijo el siervo: El es mi señor. Y tomó el velo, y se cubrió”.
Vatomer el haéved mi haísh halazé haholéj basadé likratéinu vayomer haéved hu adoní vatikáj hatzaíf vatitkás.


El novio se vestía también con su mejor atavío y frecuentemente con una prenda hermosa para la cabeza y una guirnalda encima; partía de su casa al anochecer y se dirigía a la casa de los padres de la novia, acompañado por sus amigos. Desde allí, la procesión, acompañada de músicos, cantores y, normalmente, de personas que llevaban lámparas, se dirigía hacia la casa del novio o la casa de su padre; dicha procesión y jolgorio son descritos, con posterioridad en el TaNaj, cuando con profetas como Yeremia anuncian el castigo que recibirá Israel, en épocas futuras; veamos 16:9 “Porque así dice el Todopoderoso: Voy a poner fin en este lugar a toda expresión de alegría y de regocijo, y al cántico del novio y de la novia. Esto sucederá en sus propios días, y ustedes lo verán.”
Nuevamente nos preguntamos, ¿Cuál es la mejor edad para contraer matrimonio?
Dentro del judaísmo, los varones y las mujeres, una vez han cumplido con la BarMitzva y la Bat Mitzva respectivamente, han alcanzado la madurez personal y frente a su comunidad, aunque para las mujeres, hay un lapso de transición de seis meses y un día en el cual la mujer es considerada naará, “joven mujer”, hasta que pasa a ser llamada bogueret, “madura”; a partir de este momento, los jóvenes pasan a ser considerados, según la halajá o ley judía, responsables de sus actos: esta madurez, es la que ha permitido, en muchas comunidades, que se pueda celebrar el matrimonio, con todas las variaciones que pueden existir entre los ritos ashkenazi y sefaradí; sin embargo, a partir de lo que se encuentra en los libros de Shemot y Devarim, donde se señala la mayoría de edad para entrar al ejército como 20 años, algunos consideran esta edad como la óptima para el matrimonio: sin embargo, como ya se anotó previamente, como Adam aparece 18 veces descrito en el libro de Bereshit, algunos eruditos consideran esa edad para casarse, aunque la Torá menciona edades diversas, como la de Itzjak.

Algunos consejos para “triunfar en el matrimonio”
Diez mandamientos del marido
1. Nunca critiques a tu esposa, pase lo que pase. En un ambiente sin críticas, ella florecerá emocionalmente, y hará todo lo que tenga a su alcance para complacerte, hasta que verdaderamente no tendrás ninguna razón para criticar.
2. Nunca hagas un comentario negativo sobre sus padres o su familia. Llama por teléfono a tus suegros una vez por semana. Si desarrollas una buena relación con ellos, tu esposa siempre lo apreciará.
3. Nunca di “no” a tu esposa; si ella te pide algo que no puedes permitirte, dile que lo conseguirás para ella tan pronto como tengas los medios para hacerlo.
4. Dedica un mínimo de 30 minutos por día a escuchar a tu esposa – no conversar con ella, sólo escucharla. Muéstrale que su vida es importante para ti. A ser posible, deberías consagrar una hora entera por día para una seria comunicación entre los dos (¡sentarse frente a la TV con una cerveza y papas fritas, no se considera un tiempo de comunicación de calidad!).
5. Haz de tu esposa la prioridad en tu vida, sobre todo lo demás.
6. Estén los dos de acuerdo en elegir un aceptable tercero, como un consejero en el cual ustedes confían, para ayudarles a resolver sus diferencias.
7. Nunca des una palabra ofensiva sobre tu esposa a ninguna persona.
8. Si tu esposa está molesta contigo, no te enojes tu también; ella es simplemente tu espejo y te está reflejando. Es también, por lo general, un signo que el Todopoderoso está molesto contigo. En vez de discutir con ella, haz un examen de conciencia, repara tu conducta, y verás como las cosas se transforman para bien.
9. Siempre sonríe, e intenta en todo lo posible hablarle siempre suavemente. Nada pone a una esposa nerviosa como un marido enojado.
10. Cuanto más desarrolles tu Emuná (la firme y autentica fe en el Creador, como se enseña explícitamente en el libro “En el Jardín de la Fe”) y tu confianza en el Todopoderoso, más se desarrollará tu fuerza interior. No hay nada que las mujeres amen tanto, como que sus maridos tengan la fuerza interior en la cual puedan apoyarse. Ellas odian que sus maridos sean débiles emocionalmente y se apoyen en ellas. La Emuná te hace fuerte.

10 reglas del matrimonio perfecto.
1. Concentra tu atención en “dar” más que en “recibir”. Cuando tu meta sea brindarle placer a tu pareja, siempre encontrarás oportunidades para alcanzar tu objetivo. Como consecuencia de eso tú también ganarás, pues las personas tienden a corresponder un comportamiento positivo.
2. Sé cuidadoso en mantener silencio cuando tu cónyuge te insulte. Ignorando los desaires y los insultos, evitarás muchas discusiones innecesarias. El momento de disgusto pasará rápidamente.
3. Renuncia a las expectativas irreales. Las personas entran al matrimonio con muchas expectativas que no son conscientemente expresadas. Al renunciar a las expectativas irreales, evitarás frustración y enojo. No esperes que tu cónyuge sea perfecto y no hagas comparaciones.
4. Evita etiquetar aquellas cosas que te disgustan con el nombre de “horrible”. Intenta encontrar una perspectiva positiva a las cosas.
5. Piensa de qué manera puedes motivar a tu pareja a que haga lo que tú quieres que ella haga. Si tu primera estrategia no es efectiva, continua probando con otras estrategias. Recuerda que una alabanza sutil es una motivación poderosa.
6. Sé consciente de que la respuesta que realmente obtendrás estará acorde a la intencionalidad de tu mensaje. Clarifica tus metas. Si tu método de comunicación no te ayuda a lograr tu objetivo, cambia tu enfoque. Fijando tu pensamiento en el objetivo principal, el cual es tener un matrimonio feliz, no te desviarás.
7. Ten predisposición a transigir. Ten voluntad para hacer algo que no harías a cambio de un comportamiento similar de tu pareja.
8. No culpes o condenes a tu pareja por los errores que comete. Planea el mejor método para evitar que estos errores vuelvan a ocurrir, sin despertar resentimiento o dañar los sentimientos de tu pareja.
9. Vive el presente. Lo que haya salido mal en el pasado, ya pasó. Enfoca tu pensamiento en mejorar la situación en el presente.
10. Constantemente pregúntate: ¿Qué puedo yo hacer para tener una atmósfera feliz en la casa?

Continuará…
Artículo terminado de elaborar el 28 de febrero de 2011 – 24 de Adar 1 de 5771

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PorMax Stroh Kaufman

Cuentos jasídicos ¿Cuál es la muerte ideal?

Cuentos jasídicos.

-¿Cuál es la muerte ideal? -preguntó Tamar al Rabí Desconocido.

     -Aquella cuyo último suspiro no perjudica a nadie, aquella cuto último suspiro recuerda el crujido de los árboles en otoño. Un posible fuego consolador. Manzanas de oro dulce en la boca de algún niño.

     -Sin embargo -comentó ella- ninguna perífrasis poética nos exime del dolor de la pérdida.

     -No se trata de evitar el dolor o la muerte sino de darles sentido. Los grandes maestros saben cuándo van a morir. Los Justos, deciden el día y la hora.

     -Pero la pérdida… -insistió Tamar.

     -El Padre encuentra todo lo que se pierde -respondió el Desconocido-. ¿Por qué preocuparse?

 

 

Preparado y editado para estudio el 7 de Agosto de 2010 – 27 de Av de 5770, por 321judaismo.com

Artículo con derechos reservados de Autoría Intelectual. Sin embargo puede ser copiado y distribuido por cualquier medio físico o electrónico siempre y cuando se use con fines personales y no lucrativos; además, que no se altere el contenido: tiene palabra extraída de la Torá y como tal debe ser tratado: si por cualquier motivo, se le daña el texto, no lo deseche en la basura; simplemente, entiérrelo.

PorMax Stroh Kaufman

Dar malas noticias

Cierta vez, uno de los discípulos del Maguid de Mezritch le preguntó a su maestro acerca de cómo cumplir el mandato que nos dieron nuestros Sabios de:

“Alabar a Adonai al escuchar malas noticias del mismo modo que se lo hace al escuchar buenas noticias”

— Ve y busca a mi discípulo, el Rabino Zusia —contestó el Rabino —. Él mismo te explicará la mishná.

Este alumno salió a buscar al Rabino mencionado y al encontrarlo apenas si pudo creer lo que veía. El Rabino Zusia vivía en un estado de extrema pobreza que le provoco a este discípulo mucho temor; tanto que no se sentía capaz, siquiera de entrar en la miserable choza en la que vivía. Finalmente, y por su curiosidad se decidió entrar y cuestionar al rabino.

– Estoy de lo más sorprendido de que su Rabino me haya seleccionado a mí para encontrar la respuesta a este problema, contesto Zusia. Para que les explique la mishná, deben buscar la respuesta en alguien que verdaderamente haya experimentado malas circunstancias. Me temo que no seré de ayuda, puesto que no me ha acontecido nada malo, ni siquiera un momento. Gracias al Eterno, desde el día de mi nacimiento, sólo me han ocurrido cosas buenas. ¿Cómo podría yo saber entonces de algo malo?

Cuando termino de hablar Zusia, el alumno comprendió la obligación de alabar a Adonai tanto en las buenas, como en las malas. Un hombre debe y necesita alegrarse con su suerte a punto tal de no considerar una desgracia ninguna cosa que pueda acontecerle.

 

Preparado y editado para estudio el 7 de Agosto de 2010 – 27 de Av de 5770, por 321judaismo.com

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[1] El Maguid de Mezritch fue el principal líder del Movimiento Jasídico después del fallecimiento del Baal Shem Tov en 1760, es considerado como uno de los invitados especiales o ushpizin, a sentarse en la sucá, para la corriente religiosa jasídica.

PorMax Stroh Kaufman

Agüeros, predicciones y adivinaciones

¿Por que hablar de los agüeros y las adivinaciones?

Cada año que comienza, muchos de nosotros tenemos o hacemos planes que hemos tratado de meditar (usualmente) desde días antes del inicio de ese nuevo período: en dichos planes intervienen factores culturales, económicos, raciales; ellos son tan variados, a veces simples y en ocasiones complejos, pero pueden enumerarse desde la A hasta la Z y ellos, también por múltiples razones, solo quedan en intentos de los primeros días, como por ejemplo, un nuevo empleo, hacer dieta, dejar de fumar, cambiar de casa, etc.… Ahora que ya ha pasado casi un mes del nuevo principio de año, muchos de nuestros nuevos propósitos ya han quedado archivados en nuestra mente y fueron “palabras que se llevó el viento”. Por otro lado, al principio de cada año, también hacemos cuentas de cómo va a ser el tiempo durante los doce meses que vienen: lluvioso, seco, frio, etc. Esto es algo que nos gusta a la mayoría de nosotros y nos hace “sentirnos felices”, porque estamos tratando de anticipar y predecir el futuro…

En hebreo, la palabra ATID, es la utilizamos para designar el futuro: sin embargo, lo que esta palabra nos quiere decir es, “lo que esta preparado y no ha sido revelado aún”.

Cuando Adonai creo el mundo, comenzó proyectando una visión de la finalización y la perfección de todo el proceso creativo, tanto desde el punto de vista general, como en el más mínimo de sus detalles, y bajo esta visión se guiaron los hechos subsecuentes de la creación. Todos estos detalles los encontramos en la Torá, cuando la miramos no desde un punto de vista plano, superficial, ni considerándola como solo “un libro de historia”. Nosotros tenemos un patrón de comportamiento semejante al de Nuestro Creador: primero, visualizamos un producto: lo llamamos de diferentes formas, pero al final, es “nuestra creación” puesto que por ella vamos a colocar todas nuestras fuerzas para lograr ese objetivo: para dar un ejemplo de lo ya citado, el adquirir un nuevo automóvil; posteriormente, es que tratamos de llevarlo a cabo, desde el punto de vista físico; el problema está en, que muchas veces, como mencionamos al principio, “nos quedamos en el intento”. El Todopoderoso sin embargo, preparó al mundo con un futuro que ya se sabía desde antes del inicio: esto lo sustentamos en la frase que encontramos en Bamidbar / Números 23:19-20 que dice: No es Adonai un hombre, para mentir, ni hijo de hombre, para volverse atrás. ¿Es que él dice y no hace, habla y no lo mantiene? He aquí que me ha tocado bendecir; bendeciré y no me retractaré.

God is not a man that He should lie; neither the son of man, that He should repent: when He hath said, will He not do it? or when He hath spoken, will He not make it good? Behold, I am bidden to bless; and when He hath blessed, I cannot call it back.

Lo ish El viyjazev uben Adam veyitnejam hahu amar velo yaase vediber velo yikaymena. Hine barej lakajti u berej velo ashibena

Estas palabras, como muchas otras que se encuentran a lo largo y ancho de la Torá y el Tanaj, nos estarían hablando de un “oscuro y triste destino”, puesto que al estudiar esta palabra, parece que no hubiera sino un sólo e inevitable final, con un camino lleno de tribulaciones, adversidades, dolor, agobio y sufrimiento: con ello debíamos preguntarnos, y seguramente muchos lo han hecho y lo seguirán haciendo: ¿Por qué creo Adonai un mundo lleno de adversidad? La respuesta también se encuentra en la Torá y el ejemplo más clásico es Abraham, tzadik, quien tuvo que superar no una, sino muchas adversidades: diez  de ellas bastante complejas, y al sobrellevarlas, recibió el título de  “amado de Adonai” y “quien camino delante de Adonai”: ¿Qué se quiere decir con ello? Que HaKadosh baruj Hu (El Santo Bendito sea Su Nombre), nos pone a prueba solo de acuerdo con nuestra capacidad de sobrellevarlas y superarlas, de la misma manera como un maestro que premia estimula, conseja y castiga a sus estudiantes según su forma de asimilar los conocimientos y el interés que adquiere para aprender, o de la misma manera como el lino, cuando es procesado, las fibras son sometidas a fuertes golpes y solo las de alta calidad y carácter excepcional, pasan a conformar el tejido.

Contamos con herramientas que el mundo “moderno” nos brinda y nos invita a utilizar, como horóscopos, consejería sicológica, tarot, parapsicología, nueva era, yoga, los cuales son métodos que nos ensenan a que fluyan los miedos, pesares, angustias, iras, incomprensiones, tristezas, depresiones, y nos entregan también oportunidades para cambiar, ser pacientes, tener energía positiva, darnos disciplina y orden, crecer en el grupo de amistades y laboralmente: gracias a ellas, muchos de nosotros logramos los “cambios necesarios” para superar las dificultades y por ello es que repetidamente volvemos a consultarlas, cada vez que tropezamos o flaqueamos: incluso, también, para poder proyectarnos hacia un mejor futuro “para nosotros y para nuestros hijos”.

La Tora nos advirtió, desde épocas muy remotas, a no confiar en este tipo de practicas haciéndonos varias advertencias en contra de la idolatría en cualquiera de sus formas y ello lo encontramos, por ejemplo en el libro de Devarim / Deuteronomio en todo el capitulo 4, porque Adonai conoce todos los actos y pensamientos de cada ser humano y sabe que estamos en capacidad de escoger: Maimonides en el libro de los 13 principios de la Fe, nos recuerda el hecho que Hashem nos conoce: Usualmente, en nuestras oraciones (tefilot) solemos repetir: “Yo creo con fe absoluta que Adonai conoce todos los actos y pensamientos del ser humano”, pero, gracias al “libre albedrio” nos dirigimos hacia las medidas enunciadas anteriormente; también contamos con herramientas como la fe,  el conocimiento de Adonai y Su Palabra a través de una Tora que “nos es revelada nuevamente cada día” .

A través de la fe, de manera usualmente inconsciente, aprendemos que El Altísimo es el único amo del Universo y nos dirige con bondad, a través de los problemas, hacia ese destino de paz, serenidad y calma que tanto ansiamos.

El conocimiento que adquirimos de Adonai, nos enseña a liberarnos de la ira, los resentimientos, la depresión y la ansiedad, porque todo el es bondad, amor y dulzura, es un Señor generoso, caritativo, que ama cada detalle de Su Creación y sólo desea lo mejor para cada una de sus criaturas: que como Padre tiene que dirigir y en ocasiones reprimir, pero que ha prometido las bendiciones “hasta que sobreabunden” a todo aquel que obedece sus principios: es decir, sus Mitzvot, jukim y mishpatím, aunque  a algunos de ellos no le podamos entender el porque, el motivo ni la razón, porque el entendimiento del hombre, muchas veces es muy limitado.

La Torá es la herramienta que tenemos para dirigir nuestros pasos: ella nos deja una nueva enseñanza cada día, a través del transcurrir del tiempo, porque ella interactúa con nosotros, cuando la dejamos de observar como un “simple libro de historia”, de la misma manera como lo ha hecho con nuestros antepasados a través de los siglos y lo continuara haciendo hasta la pronta llegada del Mashíaj. La Torá es nuestra conexión hacia Nuestro Creador, de la misma manera como  una bombilla necesita de la corriente eléctrica para iluminar: solamente que a través de la fe, dejamos encendido el interruptor para que la energía fluya de una manera constante.

Por lo tanto, y a pesar de las dificultades, de que como esta escrito en el libro de Tehilim / Salmos que dice que “Los pasos del hombre están establecidos por El Creador y es su senda (del hombre) la que El desea”, queriéndonos decir esto que  a pesar de haber un solo resultado final, la elección esta en nuestras manos de si pasamos o no por nuestro camino a través de la frustración y la incomodidad, o a través de la alegría y la satisfacción, sin desperdicio de energías, sin esfuerzos, en un sendero pavimentado (una autopista de rápido y fácil fluir) y no una trocha llena de obstáculos y malezas. Adonai quiere que le conozcamos, que retornemos a El, que seamos redimidos, que nos entreguemos “con todas nuestras fuerzas”, omitiendo lo malo y dejándolo a El “en todos nuestros caminos y en todas nuestras acciones” y que nuestros deseos estén alineados tanto física como espiritualmente con Sus Deseos y así no tengamos que recurrir sino a Su Voluntad, desde el principio al fin del año, desde el principio al fin de nuestras vidas en este mundo y en el Olám habá. Por lo tanto, por más cábalas, agüeros, predicciones, anticipaciones que nos dediquemos a hacer, el mejor consejo es, dedicarse al Servicio al Eterno, quien es el que, a pesar de las tribulaciones, siempre nos tiene recompensas para todas nuestras acciones, que van a ser más duraderas que nuestros propósitos de “dejar de fumar, comprar auto nuevo, etc.”  No hay agüero que sirva, si no tiene la “aprobación” de Adonai: no hay cábala ni predestinación si ella no va con la “firma” de Nuestro Creador, y ella llegará, en Su Tiempo, porque Él, a través de Su Juicio y Su Bondad, nos la hará llegar, si confiamos sólo en Él. Y si no, miremos cuanto de lo que hemos “vaticinado” para nuestro futuro, se ha hecho realidad…

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de octubre de 2011 – 27 de Tishrei de 5772

 

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PorMax Stroh Kaufman

¿Se necesita rabino en en entierro?

Nos escribio @sandrapina en el twitter preguntándonos: “¿Quien puede oficiar un entierro judío si no hay rabino en una ciudad?”

Nosotros @321judaismo respondemos y aclaramos tus dudas sobre judaísmo: la respuesta es esta:

Existe una leyes sobre avelut o duelo que la halaja las ha recopilado a través del tiempo y a través de los estudios de muchas personas que han dedicado años al análisis de todo lo relacionado con el judaísmo: a pesar de todo esto, hay lo que se conoce como “costumbres locales”  que pueden influenciar en la toma de una decisión ante cualquier duda y especialmente la que nos pregunta nuestra seguidora (por medio del twitter): a grandes rasgos, debe haber un rabino siempre, puesto que es la persona que se encarga de la dirección espiritual de una comunidad:  sin embargo, cualquier persona preparada, capaz de oficiar una ceremonia, preferiblemente que guarde las normas del kashrut y observe el shabat, es la más indicada para ello, ya que en comunidades o ciudades pequeñas donde no hay rabino, siempre “hay alguien que sabe mas que los demás”: sin embargo, existe la opción de que se viaje a una ciudad cercana donde si se cuente con un rabino, siempre y cuando el entierro se realice lo más pronto posible; es decir, en plazo ojalá no mayor a 48 horas del deceso, como sucede en los casos en los que hay que esperar que la familia se reúna, desde diferentes partes del mundo, porque lo que importa, es el kavod hamet (la honra al muerto), porque en toda ceremonia también se debe cumplir con la mitzvá de que haya una minyán, es decir un mínimo de 10 hombres que ya hicieron bar mitzvá.

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