Monthly Archive septiembre 2013

PorMax Stroh Kaufman

Perder el Tiempo

Que pase el que sigue

O Perder el Tiempo

 

Editado por Maor Hashabat, de la comunidad Ahabat Ajim, Lanus, Argentina. Editor responsable:Eliahu Saiegh

 

Estar parado en una fila, es algo que a nadie le gusta, y con razón.

Sentimos que estamos perdiendo el tiempo, seguramente nos están esperando en otro lugar, tenemos tanto por hacer…

No debe haber una persona en el mundo que sea parte de una larga fila, en la parada del colectivo, en la caja del supermercado o en el banco, que pasado un tiempo prudencial, no comience a impacientarse y a experimentar la conocida sensación: ´estoy perdiendo el tiempo´ o ´estoy tan apurado…´.

En realidad, este es un sentimiento normal, la pérdida de tiempo es algo odiado por todos. Solo quien tiene un libro a su alcance y puede estudiar mientras espera, sentirá que lo aprovechó completamente.

Pero vayamos a nuestra historia.

Soy una persona muy ocupada y mi esposa, con la que estoy casado hace quince años, se esfuerza por no perturbarme con problemas domésticos, a pesar de la carga natural que representa la crianza de seis niños pequeños.

“No te preocupes, yo me arreglo”, me dice siempre que le ofrezco ayuda. Y realmente no se cómo hace, pero tiene un método muy eficaz gracias al cual siempre sale adelante. Ella es verdaderamente una mujer virtuosa.

Sin embargo, una mañana, antes de salir para mi trabajo, me dice:

“Elazar (nuestro bebé de un año y medio), tiene fiebre y está muy decaído, lamentablemente, ni tu mamá, ni la mía, se encuentran en la ciudad y ninguna de mis hermanas ni vecinas están disponibles para llevarlo al doctor. Yo tengo una entrevista muy importante de trabajo y estoy muy retrasada, por favor, llévalo tú a la guardia y luego tráelo a casa y acuéstalo a dormir, que yo me ocupo de conseguir alguien que lo cuide”.

No hay más remedio. Créanme que no recuerdo haber faltado a mi trabajo en los últimos años ni una vez, pero cuando se trata de la salud, y más aún de la salud de mi hijo, esto desplaza todo el resto.

Son las 8:45 de la mañana, me dirijo rápidamente al hospital, con la esperanza de ser atendido rápidamente. El niño será revisado, analizado, medicado e inmediatamente volveremos a casa. De esta forma será solo un pequeño retraso.

El reloj marca las 9:00 y entro con Elazar a la sala de espera, me siento en uno de los bancos, miro a mí alrededor, y gracias a D-os, delante nuestro solo se encuentra una señora con su bebé. Ella entra al consultorio, el siguiente es nuestro turno…

A los diez minutos, la mujer sale y me dispongo a entrar, levanto a mi bebé de su cochecito, cuando irrumpe en la sala de espera una pareja de padres, trayendo en sus brazos a un niño de unos tres años ensangrentado de la cabeza a los pies.

“Disculpe señor”, me pide el padre, “usted podrá darse cuenta que esto es urgente”.

¿Qué puedo hacer? Seguramente el niño se cayó y se lastimó, acepto comprensivamente dejarlos pasar.

Durante más de media hora estuvo ocupado el médico, con la ayuda de la enfermera, en las curaciones del pequeño. Se fueron siendo las 9:45. “Bien”, me alegré, “es mi turno.

De pronto aparece en la sala de espera una señora mayor, apoyada en su bastón y se dirige a mi suplicante: “Siento un dolor muy fuerte aquí, necesito que me atiendan… ¿sería capaz de cederme su lugar?”

“Ribonó Shel Olam”, pensé, “debemos respetar a los ancianos, pero mi bebé también necesita atención”.

Pero el doctor, que observaba desde la puerta de su consultorio, me hizo una seña dándome a entender que se trataba de una situación crítica, debía dejarla pasar…

La anciana entró y evidentemente se trataba de un caso complicado, ya que tanto el doctor como la enfermera salían y entraban, llamaron a un especialista, y así pasó casi una hora. A las 10:40 llegó una ambulancia que trasladó a la señora hacia otro centro de atención.

Nuevamente tomo a Elazar en mis brazos y decido íntimamente que pase lo que pase, no cederé mi turno, también mi hijo necesita ser atendido.

Me sobresalto por el golpe de las puertas de entrada, abiertas bruscamente y con apuro por dos señoras que traían apoyada sobre sus hombros, a una joven, pálida como la leche.

El doctor no necesitó hacerme ninguna señal. Inmediatamente comprendí que también en este caso ella tenía prioridad y la palidez de la cara de la paciente le abrió el camino hacia el consultorio, y a mí y a mi hijo Elazar no nos quedó más que esperar una salvación inmediata, que seguramente llegaría.

Pasaron otros cuarenta minutos, mientras tanto, la sala de espera se llenó de niños con sus madres. Todos sabían que yo era el primero de la fila. Pero estar a la cabeza de la fila, era solo una cuestión semántica.

A las 11:30, sale el doctor y nos informa a todos: “Lamento comunicarles que debo retirarme por una urgencia, ya que me reclaman de la sala de cirugía, en media hora llegará otro doctor que me reemplazará y los atenderá a todos”.

Miro mi reloj digital y comienzo a sentir que mi paciencia se agota… Elazar empieza a lloriquear y yo no tengo experiencia en chupetes y mamaderas… pasan los minutos y el doctor no llega.

Comienzo a fastidiarme y siento que el enojo comienza a hervir dentro de mí, el vapor se expande y amenaza con estallar después de horas de espera, si tuviera plumas, seguramente ya hubiera volado.

Después de treinta y cinco minutos llegó finalmente el doctor, sonriente y de buen humor. “Les pido disculpas, pero recién en media hora podrá ingresar el primero de la lista, ya que primero debo atender una ínter consulta por un paciente en grave estado”.

En realidad solo pasó un cuarto de hora, cuando se abrió la puerta del consultorio, me dispuse a ingresar, pero sin despegar mi mirada de la entrada a la sala de espera, rogando que no irrumpiera ningún niño accidentado o un anciano con suero. Que todos tengan salud hasta los ciento veinte años, ¡¿pero cuándo tendré el mérito de ejercer mi derecho de ser el primero en la fila?!

Ocurrió el milagro. Nadie se interpuso. Pude entrar con mi bebé y sentarme frente al doctor.

Este tomó a Elazar, lo acostó sobre la camilla, sacó una pequeña linterna y con una cuchara le revisó la garganta, controló sus latidos, golpeó su espalda y luego me dijo:

Señor… es un milagro que yo esté aquí, acérquese que le explico. Comencé mi carrera hace treinta años como pediatra, pero con el tiempo comencé a interesarme en el estudio de los síntomas de las alergias. Ahora, soy profesor de alergia, esta es mi especialidad desde hace quince años. Hoy estoy aquí porque no encontraban quien reemplace al doctor, a quien se le presentó una urgencia, y me pidieron que yo lo hiciera por esta vez.

Ahora bien, con respecto a tu hijo Elazar, el padece una alergia muy rara, que aparece en los niños en la proporción de uno en un millón. Ningún pediatra tiene las herramientas ni la información para reconocer esta alergia, cuyos síntomas son similares a los de la neumonía, por consiguiente, el tratamiento que hubiera recibido su querido hijo, no hubiera sido el adecuado y probablemente los síntomas se hubieran agravado, hasta que alguno de los doctores sospechara que se trata de una alergia, y recién en ese momento me lo hubieran derivado a mí. La buena noticia es que, con un tratamiento de solo siete días, con la ayuda de HaShem, Elazar se podrá curar completamente. Agradece a HaShem que hoy me mandó aquí…”

¿Qué más puedo decir? Está de más aclarar que Elazar se curó completamente, en unos días se fue la alergia y recuperó la energía.

La falta de tiempo es un mal de nuestra sociedad. Siempre estamos apurados y tenemos muchas obligaciones a las que debemos hacer frente. Pero ¿cuánto tiempo le hubiera costado a este padre no esperar a que su hijo fuera atendido, por cumplir con sus ´obligaciones laborales´? ¿Cuánto tiempo le hubiera demandado llegar al médico que hiciera el diagnóstico correcto?

Nuestro tiempo es valioso, por eso vale la pena invertir un poco de él en nuestros hijos, conversar unos minutos con ellos, contarles un cuento antes de dormir, jugar aunque sea un rato, en definitiva, hacerlos sentir que son ellos, realmente, lo más valioso para nosotros.

27 de septiembre de 2013

PorMax Stroh Kaufman

El Medico, un mensajero

El Médico un Mensajero

Por. Dr. Moshe Stroe

 

Un Médico Observante

En el Talmud está escrito: “el mejor de los médicos merece el ‘Gehinom'”(kidushin 92-b). Aunque en principio podemos sorprendernos de esta declaración, si meditáramos un poco, veríamos que lo que dice el Talmud es realmente válido, así como podemos ver en los siguientes dos ejemplos: 1) Han habido muchos charlatanes a través de la historia que han ofrecido terapias (muchas veces nocivas) a pacientes desesperados, sólo basadas en el lucro. 2) Los médicos que no tienen fe en HaShem y sólo creen en su propio ego, son transgresores.

El Rambam (Rabeinu Moshe Ben Maimón) dice claramente: el médico llega a curar sólo como agente de HaShem, nuestro Creador. Incluso el profesor más grande en medicina o cirugía del mundo, ejerce su talento y sabiduría para servir a su prójimo, como una extensión de la ‘Shejina’ (la Presencia Divina).

El médico judío, hoy en día, se enfrenta a varios dilemas éticos. Estos se presentan en forma de debate sobre el aborto, la eutanasia, la inseminación artificial, la fertilización en vitro, el trasplante de órganos, el uso y la necesidad de las autopsias, el problema del suicidio, etc.

La inseminación artificial presenta complicaciones desde el punto de vista de la halajá (ley judía) cuando el donante no es el marido. La mayoría de las autoridades rabínicas no ven este hecho como un acto de infidelidad, por lo que el bebe no adquiere el status de ‘mamzer’. De todas maneras, se recomienda que este proceso sea usado sólo después de que la pareja intente tener hijos durante un período de 2 a 5 años por lo menos, mediante otras opciones de fertilización, pues lo mejor es que el donante sea el marido.

En el caso de que el marido produzca muy pocos espermatozoides para poder embarazar a su mujer, o si la mujer tiene una obstrucción de los tubos y no puede pasar libremente el óvulo del ovario al útero, las autoridades rabínicas aprobaron la fertilización en vitro del óvulo de la mujer con el esperma del marido, y el subsecuente reimplante del óvulo fertilizado o el pequeño embrión, en la matriz de la misma mujer.

De todas maneras, aún así existen varias preguntas complicadas acerca de la manipulación genética del feto, la maternidad por parte de una madre que actúa solamente como incubadora del bebe, etc. Cada uno de estos temas merece una exposición más amplia y hay varios libros que tratan acerca de esto desde el punto de vista judío observante. En general, podemos decir que el punto de vista del judaísmo es “pro-vida”.

Respecto del aborto, sólo en casos en que la salud de la madre pueda ser afectada seriamente (hay cierta amplitud en cómo definen los rabinos el efecto negativo sobre la salud maternal) es que éste puede ser permitido, y por supuesto bajo ciertas condiciones. Desde el punto de vista del judaísmo, el embrión se considera una vida potencial después de los 40 días de la concepción. Es por eso que, sólo en caso de que peligre la vida de la madre, se permitirá llevarlo a cabo contando con la opinión de una autoridad rabínica que tome en cuenta todos los detalles pertinentes. En caso de que haya que escoger entre los dos, se escoge la vida de la madre hasta el momento en que sale la cabeza del bebé, pues en ese momento el bebé se convierte en ‘nefesh’ y ya no se puede escoger entre los dos.

La eutanasia es un acto que el médico judío debe evitar completamente, así como el suicidio es un acto prohibido. Sólo el Todopoderoso puede dictaminar cuándo una vida debe terminar. El judaísmo dice: “El que salva una vida del Pueblo de Israel es como si hubiese salvado un mundo entero”. Es por eso que el judío tiene la responsabilidad y obligación de comer saludablemente, hacer ejercicio, dormir suficiente, no beber alcohol en exceso, no fumar, no deformar la piel con tatuajes, y tomar las precauciones necesarias para no dañar su cuerpo, poner en peligro su vida o acortar sus años en este mundo.

Con respecto a las autopsias, este tema ha sido muy debatido, especialmente en Israel, pues han habido muchos abusos por parte de las autoridades médicas (hoy, hay institutos patológicos, así como sus directores, que están bajo investigación por una interminable cantidad de violaciones éticas y legales). Según la Halajá está permitido perturbar el cuerpo del difunto sólo en casos en que realmente se pueda salvar directamente la vida de otro ser humano mediante los resultados de la autopsia. Uno de los Trece Principios de la Fe (definidos por el Rambam) que rezamos cada mañana, es la fe en la resurrección de los muertos en la época del Mashiaj. Es por eso que, el cuerpo que se separa de la ‘Neshamá’ – alma, debe ser enterrado en forma completa después de la muerte, tan rápido como se pueda.

En conclusión podemos decir que la bioética judía está basada principalmente en respetar al ser humano como ‘Tzelem Elokim’ – imagen Divina – ya sea durante esta breve vida, como en la eterna.

Con agradecimiento a HaShem,

PorMax Stroh Kaufman

La Bar Mitzva

LA BAR MITZVÁ

Algo que nadie ha dicho…

¿Qué es?

En hebreo el término se aplica a un muchacho que complete la edad de trece años, quien ha alcanzado, en ese momento, la edad de responsabilidad religiosa.

En arameo, (antiguo idioma semítico) bar quiere decir hijo de, y mitzvá en hebreo significa precepto o mandamiento. Entonces, Bar Mitzvá es el hijo del precepto o hijo del mandamiento.

Precepto, quiere decir regla, mandato, orden, ley, sistema, es así que ser un hijo del precepto representa ser un hijo de la Ley, preferentemente entendida como la Ley otorgada por el Eterno a los hombres en el Libro de los Libros que es la Torá, y una persona dispuesta y consciente a integrarse como elemento del gran sistema del Orden Universal.

Debemos entonces recordar que, el precepto o mandamiento (especialmente el de la Torá) es una orden emanada de una Autoridad, que para el caso de la Tora, es Adonai, y está dirigida, dicha orden, al súbdito; quien TIENE Y DEBE cumplirlo, le guste o no, lo considere conveniente o necesario, o no, crea o no en la autoridad del cual emana.

Fuentes y origen.

Tratando de buscar el origen de la palabra y la costumbre “Bar Mitzva” se encuentra una posible opción en la literatura del siglo 14 cuando aparecen los términos rabínicos de “gadol” (refiriéndose a un adulto) o el término “bar onshin” (hijo del castigo), este último señalando que la persona es lo suficientemente responsable para ser castigado por sus errores y actitudes negativas. (Veamos la tabla a continuación).

El padre en la ceremonia de la Bar Mitzva suele decir la siguiente oración:

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Baruj Atá Adonai Elohéinu Mélej Haolám shepetaráni meanshó shelazé.

Bendito eres Tú, Adonai, Rey del Universo, que me has liberado del castigo relacionado con este muchacho.

 

 

Respecto a la ceremonia que conocemos actualmente, hay grandes diferencias de opiniones: muchas fuentes nos revelan que ella no existía en los tiempos bíblicos, de la Mishná  ni mucho menos en el Talmud. Al referirnos a la Torá solamente encontramos en los libros de Shemot y Bamidbar, el cumplimiento de la mayoría de edad, la cantidad de años necesaria para entrar al ejército y, allí está descrita como la edad de 20 años; sin embargo, se encuentran comentarios como los de la fundación Pardés[1], que asegura que en la época del 2º Templo existía una costumbre en la cual los sabios bendecían a los niños que habían llegado a la edad de 13 años y se disponían a ayunar en Yom Kipur. Aseguran también, para apoyar a la ceremonia como la conocemos, que en la Mishná está escrito que el chico a los 13 años, y la niña a los 12 años, no solo alcanza la pubertad, sino que también adquiere la conciencia completa de lo que el Yetzer Hatov significa, por lo tanto, a partir de esa edad, los jóvenes ya adquieren responsabilidad sobre sus actos. Antes de las edades anotadas, es el Yetzer HaRá -inclinación hacia lo negativo- lo que prevalece (Pesikta derab Kaana, anexos parashá 3).

La misma fundación asegura que existen registros acerca de cómo los marranos de España y Portugal les revelaban su origen judío a los jóvenes al cumplir los trece años, ya que consideraban que a esa edad era posible confiar en su discreción.

El Kli Yakar[2] dejó en sus enseñanzas el comentario que la Bar o Bat Mitzvá se asemeja a los bikurim (primicias), donde el joven o la jovencita empiezan a florecer, a mostrar sus primeros frutos y a partir de ese momento, se adhieren a los 613 mandamientos y a la vida de la Torá.

Otras de las fuentes consultadas se refieren  a la Bar Mitzva como una época en la que el joven coloca sobre sus hombres, por primera vez a la Torá, física y espiritualmente, de una manera alegre, sin estímulos ajenos, con naturalidad y los comparan con la fiesta del Matán Torá o Shabuot, en la cual, todo el pueblo celebró, con gozo, júbilo y alegría, la entrega del preciado regalo de la Torá. Este punto lo apoyan los escritos del The Jidushéi HaRim que dice, que cuando la Torá fue dada, esto se realizó sólo una vez, y allí fue aceptada; de igual manera, la Torá es  entregada y aceptada una sola vez, en una ocasión especial

Otras fuentes de origen no claro apoyan la idea que El Talmud utiliza el término “bar mitzva” como una referencia hacia una bendición dada por los padres hacia sus hijos en el momento en el cual él le otorga a su hijo la total y completa responsabilidad para la observancia de las leyes judías.

Hay quienes dicen que la primera descripción de una Fiesta de Bar Mitzvá se originó en Polonia hacia los años 1500 de la E.C, basándose también en una costumbre alemana, donde el evento de la lectura de la Torá se acompañaba de una explicación dirigida a toda la comunidad presente y a partir de allí se les invitaba a comer y beber; sólo a finales del siglo 19,  en la ciudad de Nueva York, por los rabinos locales, fue convertida en “la más grande celebración que el judaísmo pueda tener”.

¿Cómo se originó?

Hay dos teorías posibles: una que señala los finales del siglo 19, en el medio del Judaísmo reformista, y otra, con una fecha más precisa, en 1922, por el judaísmo reconstruccionista; sin embargo, hay quienes prefieren apoyarse en hipótesis que la celebración se originó en la antigüedad por escritos tales como el de Samuel haKatán en el que dice que al completar los trece años, se llega a la “edad de los mandamientos” porque se refiere a lo escrito en la Torá cuando a Leví, el hijo de Yaakov, se le describe con una edad de 13 años, comienza a ser llamado ish – hombre, tal como está escrito en  Bereshit. 34:25 que dice:

Aconteció que al tercer día, cuando estaban adoloridos, dos de los hijos de Yaakov, Shimón y Leví, hermanos de Diná, tomaron cada uno su espada y entraron en la ciudad que estaba tranquila, y mataron a todo varón.

Vayehi bayóm hashlishí biheyotám koavím vayikjú shnéi benéi Yaakov Shimón veLeví ajéi Dina ish jarbó vayavóu al haír betaj vayahargú kol zajár.

En los escritos de Simon Zema Duran[3], también se dice que está implícito como la Bar Mitzva es una bendición que se da, públicamente, al joven de trece años, en relación con su entrada a la edad adulta.

 

En otro texto, el Maseket Sofrim[4], se encuentra la costumbre de iniciar al niño (que vivía en Jerusalém) en el proceso de ayuno, uno o dos días antes del Yom Kipur que corresponde al momento del inicio de su madurez, para cuando llegue a la edad correspondiente, sea bendecido por el cohen o por los ancianos, “obligándolo” a tomar parte de la oración, con un segmento de la Torá y que garantice, mediante votos y  promesas, que empieza desde este momento, a realizar buenas acciones.

Una explicación para el paso a la “edad de las responsabilidades es tomada de la Torá, Bereshit 25:27, en el que dice “y los muchachos crecieron: ”

Y crecieron los niños, y fue Esáv diestro cazador, hombre del campo; y Yaakov, hombre íntegro, que habitaba en tiendas.
Vayigdelú hanearím vayehí Esáv ish yodéa tzaíd ish sadé veYaakov ish tam yoshév ohalim.

Antes de esa edad, dependían de lo que hacía su padre, Itzják.

También se apoya la hipótesis en los relatos jasídicos que dicen que Abraham rechazó la idolatría de su padre, a la edad de 13 años.

Para recalcar la hipótesis de que la mayoría de edad se adquiere a la edad de “la Bar Mitzva” hay que repasar un aspecto que parecen olvidar los católicos y los cristianos: este  es el origen judío de Jesús: es por ello que hay que revisar lo que está escrito en los libros llamados Nuevo Testamento o también Brit Jadashá por algunos, en ellos se encuentra una descripción histórica: dicha descripción habla de Jesús, Yeshu, o Yeshúa a la edad de doce años, cuando adquiere la mayoría de edad religiosa, y estos párrafos de esos libros relatan cómo se desenvolvía ante los maestros de la Torá; para entenderlo, es bueno que repasemos lo que está escrito en Lucas 2:42-48[5]

42 Cuando cumplió doce años, fueron allá según era la costumbre.43 Terminada la fiesta, emprendieron el viaje de regreso, pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalém, sin que sus padres se dieran cuenta.44 Ellos, pensando que él estaba entre el grupo de viajeros, hicieron un día de camino mientras lo buscaban entre los parientes y conocidos.45 Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalém en busca de él.46 Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.47 Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas.48 Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados.

Del escritor Josefo, también encontramos unas frases personales, que quieren apoyar el origen de la Bar Mitzvá en épocas muy tempranas, y lo que encontramos al revisar sus textos, es lo siguiente: “Cuando era un niño de aproximadamente 14 años, me fue encomendado, por todos mis seres queridos, aspectos que debía estudiar y luego el Cohen y el principal de la ciudad vinieron a mí para preguntarme mi opinión acerca del entendimiento de los puntos estudiados de la Ley” (“Vita,” 2).

Otra costumbre, de la cual no se tiene la fecha desde cuando se originó,  se encuentra en Marruecos: allí el joven que llega a los doce años, debe aprender un tratado del Talmud, pasar por un examen, y, por último los rabinos locales y los parnasim de la congregación, en compañía de parientes y amigos, son invitados a una comida festiva, que se realiza el día miércoles antes del Shabat en el cual el niño es llamado a la Torá. La mañana siguiente (jueves) se realiza un servicio religioso en la casa del muchacho, el jefe de los rabinos le coloca los tefillin en su brazo y el padre en su cabeza, mientras que un coro acompaña el rito de la iniciación con himnos. Cuando realiza la “aliá” y, antes de que el servicio termine, el presenta un tema, que ha preparado previamente,  y sirve de enseñanza para todos los miembros allí presentes, especialmente para las mujeres. Los rabinos se encargan de fomentar una discusión sobre el tema, y cuando se han aclarado los aspectos básicos allí tratados, el joven recibe una bendición, en voz alta, de parte de toda la congregación presente. En la bolsa de los tefilin, tanto hombre como mujeres le depositan monedas de plata y posteriormente se sirve un desayuno para todos los asistentes. El Shabat, lee la Haftará correspondiente y se recita uno o varios piyutim[6] relacionados con el evento. Hay quienes dicen que hay un libro especial de este tipo de piyutim que data de 1839.

 

Según lo revisado, ¿Qué tipo de ceremonia hay que hacer para la Bar Mitzvá?

Este es un tema que no tiene respuesta específica, como tampoco hay en las fuentes una explicación precisa: sin embargo, sabemos que con la Torá adquirimos como pueblo judío un concepto de “naasé ve nishmá”; La Torá es puntual acerca de lo que debemos hacer en cada momento de nuestras vidas, como nos debemos comportar, que y como debemos comer, honrar a los padres y a los mayores, hablar correctamente, honestidad y ética apropiada en los negocios, y aún nos da enseñanzas hasta de cómo debemos cuidar a los animales, incluso los domésticos.

El estudiar Torá, en primer lugar nos recuerda que existen unos conceptos básicos los cuales nos van a dirigir todos los aspectos de nuestras vidas: “ama a tu prójimo, todos los hombres son creados iguales, la vida es preciosa y única, justicia para todos, educación universal, paz en el mundo”, entre otros; que con esos aspectos, cualquier decisión que tomemos no sólo nos afecta a nosotros sino a toda la humanidad,   y, tal vez lo más importante, también nos recuerda que cada uno de nosotros, como judíos, somos parte de ella, La Torá viviente, y a través de ella, somos “Luz para las Naciones”. ”

El ser o llegar a la edad de la Bar Mitzvá significa hacerse más educado, fortalecer el orgullo judío a través del conocimiento y el entendimiento; significa crecer, un paso a la vez, tomar responsabilidad por sí mismo y por cada ser en el mundo, usar la Torá como guía y aprender que por el sólo hecho de pertenecer a un grupo, tiene una identidad, que debe aprender a apreciarla y a quererla; es también representar un estado de madurez emocional y espiritual.

Entonces, la Bar Mitzvá debe ser un momento especial: un momento de recordar para toda la vida, y el cómo se celebre no es significativo: las costumbres varían mucho de región a región: también va a variar la costumbre de que si se hace o no en la sinagoga y si se acompaña o no de una fiesta: si se le pregunta a los Ortodoxos, la gran mayoría va a estar en contra de una fiesta, aunque pueda existir bases en el Talmud que la apoyen, como pueden apoyar a la comida festiva: para ejemplo, una historia en Kidushin 31 A, en la que se le pregunta a uno de los eruditos locales si acaso un ciego está obligado a cumplir con las mitzvot porque “no puede observarlas” y los que se encargaron de recopilar el Talmud, aprobaron la decisión de que aún estando ciego, debe observar las mitzvot: con ese consejo, el Rabino Yoséf, de la historia, ofreció una “gran fiesta”. Es importante que el joven tome esa fecha para adquirir la madurez que se requiere, como judío;  que no haga énfasis en la fiesta ni en los regalos puesto que muchas personas en su vida no van a recordar que porción de la Torá le correspondió estudiar sino cuánto dinero recibió y va a recordar también los regalos que recibió, ya que el joven, en ese instante puede considerarse a sí mismo, como “el centro del universo” y lo que más puede estar esperando, es un buen regalo; por lo tanto, lo que importa, es la Mitzvá y su significado.

¿Celebrar? Depende de cada uno de nosotros; No hacer la Bar Mitzvá, podría significar, para algunos, como estar sentados leyendo un libro, viendo un video y varias páginas o escenas están en blanco y fueron cortadas; por consiguiente también cortaría parte del papel de cada judío en su caminar en el mundo, pero, alentar a que cada uno de nosotros inicie un viaje hacia la sabiduría de la Torá, es la Bar Mitzvá, sólo el comienzo de algo de todos los días de nuestras vidas…

La Torá es un manual de vida, como ya se aseveró con anterioridad para cada uno de nosotros y si no seguimos los principios allí descritos, podemos compararnos con una historia de Rabi Akiba que cuenta:

Un zorro estaba a la orilla de un rio y veía como los peces nadaban, en ocasiones, en contra de la corriente, saltando con mucha frecuencia, fuera del agua, para caer nuevamente en la misma;  el zorro le pregunta a uno de los peces: ¿A qué se debe su comportamiento? Y el pez le contestó: ¡tenemos que hacer esto para escapar de las redes de los pescadores que quieren atraparnos! El zorro entonces le dijo: Si esto es así, ¿Por qué no salen fuera del agua? El pez inmediatamente le replico: Zorro tonto: si en el agua tenemos dificultades para sobrevivir, ¿Cuánto menor será nuestro chance fuera de ella?

Así somos los judíos con respecto de la Torá: es nuestra fuente de vida y nuestra existencia: peligramos estudiándola, pero ¿Acaso podremos sobrevivir sin ella?

Procuremos ser menos Bar y más Mitzvá…

 

Bibliografia:

www.JewishEncyclopedia.com

 


[1] Fundación Pardés ubicada en Buenos Aires, Argentina, se dedica a la preparación de jóvenes hacia la realización de la ceremonia de Bar o Bat Mitzva.

[2] Kli Yakar literalmente traducido como “herramienta querida” y más conocido como “vaso precioso” es la obra del autor Shlomo Ephraim ben Aaron Luntschitz, en alusión al libro de Mishlé / Proverbios

[3] Autoridad rabínica de Algeris, nacido en la Isla de Mallorca, España, también médico, filósofo, astrónomo y matemático, conocido como el Rashbatz, autor de muchos comentarios sobre el Talmud, la Mishná.

[4] Makéset Sofrím es un tratado del Talmud que se relaciona con las leyes de la preparación de los Textos Sagrados, y la forma cómo debe ser leída la Torá y pertenece al grupo de textos que se conocen como  “Los tratados pequeños”

[5] Biblia Nueva Versión Internacional

[6] Piyutim: palabra que se relaciona con la palabra griega poiét?s, que representa poemas litúrgicos judíos diseñados para ser cantados o recitados durante los servicios religiosos: datan desde la época del Templo; la mayoría de ellos son escritos en arameo o en hebreo y se caracterizan por seguir dos esquemas tradicionales: como acróstico a partir de las letras del alfabeto, y otros, con las letras del autor del poema.

PorMax Stroh Kaufman

Tafalnu Sheker Los Pecados de Yom Kipur

TAFALNU SHEKER:

LOS PECADOS DE YOM KIPUR 

 

• Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46) Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

 

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

 

Es por ello que existe una  forma de confesión abreviada, conocida como Ashamnu, que se dice como parte de las plegarias diarias, inmediatamente después de la Amida, y se recita de pie y en silencio, excepto en Rosh Hashaná y Yom Kipur, que se recita en voz alta, contiene un acróstico alfabético, de 24 líneas, iniciando desde la alef hasta concluir con la tav, en la que se expresan los “pecados” cometidos, con la concepción que la persona pueda ser perdonada en el Juicio Divino y especialmente ante el Gran Día de Yom Kipur, basándose en la enseñanza del Talmud que dice, “arrepiéntete antes del día de tu muerte” En el ritual Reformista, el Ashamnu también se utiliza por el novio y la novia antes de su boda, ya que dicho día se considera una especie de “Día de la Expiación” para ellos.

 

Según Rambam (Hiljot Teshuvá 1:1), el mandamiento de la Torá, que nos ordena arrepentimos, menciona explícitamente una confesión, no un arrepentimiento (Números 5:6-7). Por lo tanto, está claro; no puede haber arrepentimiento salvo que vaya acompañado de una confesión verbal.

 

Maimónides, también dio a entender que el pecado es como la separación de HaShem y cada individuo por lo tanto, confesarse consiste en una afirmación pública de nuestros ideales tanto como una admisión de nuestros fracasos… este es uno de los propósitos al confesar Tafalnu Sheker

 

 

Tafalnu Sheker: Nos hemos “unido” a la falsedad: La mentira está haciendo parte de nuestras vidas: hemos acusado a otros falsamente, hemos omitido opiniones y conceptos erróneos en forma voluntaria; hemos aconsejado erróneamente, hemos caído en la transgresión del MUKTZA en Shabat (que es una transgresión a los objetos que no fueron separados para el Shabat), no hemos dado el beneficio de la duda. Nos relacionamos con gente malvada, con mentirosos y engañadores de los que recibimos mala influencia. Nos hemos asociado con personas que no son buenos modelos para nuestros hijos.

 

Rashi toma la raíz – tafail – como indicador de la unión de varios componentes.  Tafalnu SHEKER, según lo que indica Rashi’, en la confesión Ashamnu de Yom Kipur – es como si nos estuviéramos refiriendo a la construcción de un edificio de mentiras, en falso, o como se conoce más comúnmente, un casa en el aire, donde cada uno de los argumentos que se usan es como  usar un ladrillo más en ese castillo elaborado en el aire.

Tafalnu Sheker también se utiliza para describir las situaciones en las cuales no permitimos que alguien argumente en su defensa. Esto sucede cuando estamos enojados unos con alguien y utilizamos cualquier detalle, por insignificante  que sea, para criticar y atacar a otra persona.

Una oración apresurada, sin lugar a dudas, cae en la categoría de Tafalnu Sheker ..

 

19 de septiembre de 2013 – 15 DE TISHREI DE 5774

 

 

PorMax Stroh Kaufman

Zadnu Los pecados de Yom Kipur

Zadnu

Los pecados de Yom Kipur

 

Introducción

• Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46) Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

 

Es por ello que existe una  forma de confesión abreviada, conocida como Ashamnu, que se dice como parte de las plegarias diarias, inmediatamente después de la Amida, y se recita de pie y en silencio, excepto en Rosh Hashaná y Yom Kipur, que se recita en voz alta, contiene un acróstico alfabético, de 24 líneas, iniciando desde la alef hasta concluir con la tav, en la que se expresan los “pecados” cometidos, con la concepción que la persona pueda ser perdonada en el Juicio Divino y especialmente ante el Gran Día de Yom Kipur, basándose en la enseñanza del Talmud que dice, “arrepiéntete antes del día de tu muerte” En el ritual Reformista, el Ashamnu también se utiliza por el novio y la novia antes de su boda, ya que dicho día se considera una especie de “Día de la Expiación” para ellos.

Según Rambam (Hiljot Teshuvá 1:1), el mandamiento de la Torá, que nos ordena arrepentimos, menciona explícitamente una confesión, no un arrepentimiento (Números 5:6-7). Por lo tanto, está claro; no puede haber arrepentimiento salvo que vaya acompañado de una confesión verbal.

 

Maimónides, también dio a entender que el pecado es como la separación de HaShem y cada individuo por lo tanto, confesarse consiste en una afirmación pública de nuestros ideales tanto como una admisión de nuestros fracasos… este es uno de los propósitos al confesar especialmente Zadnu.

 

Zadnu: Hemos pecado intencionalmente; Hemos racionalizado sobre  nuestra conducta (lo que haría que la teshuvá fuera más difícil) [Hemos tomado el nombre de El Todopoderoso para jurar en vano, hemos descuidado aspectos como el lavado ritual de las manos; hemos  faltado el respeto a nuestros padres, hemos “comido como cerdos “, hemos desperdiciado nuestros alimentos, hemos hecho mezclas de alimentos y elementos sin ninguna modestia…

 

12 de septiembre de 2013 – 09 de Tishrei de 5774

Recopilado y redactado por 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Divarnu Dofi Los pecados de Yom Kipur

Divarnu Dofi.

Los pecados de Yom Kipur

Introducción

· Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46) Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

Es por ello que existe una  forma de confesión abreviada, conocida como Ashamnu, que se dice como parte de las plegarias diarias, inmediatamente después de la Amida, y se recita de pie y en silencio, excepto en Rosh Hashaná y Yom Kipur, que se recita en voz alta, contiene un acróstico alfabético, de 24 líneas, iniciando desde la alef hasta concluir con la tav, en la que se expresan los “pecados” cometidos, con la concepción que la persona pueda ser perdonada en el Juicio Divino y especialmente ante el Gran Día de Yom Kipur, basándose en la enseñanza del Talmud que dice, “arrepiéntete antes del día de tu muerte” En el ritual Reformista, el Ashamnu también se utiliza por el novio y la novia antes de su boda, ya que dicho día se considera una especie de “Día de la Expiación” para ellos.

Según Rambam (Hiljot Teshuvá 1:1), el mandamiento de la Torá, que nos ordena arrepentimos, menciona explícitamente una confesión, no un arrepentimiento (Números 5:6-7). Por lo tanto, está claro; no puede haber arrepentimiento salvo que vaya acompañado de una confesión verbal.

Divarnu Dofi.

Hemos cuestionamos la justicia y la bondad de Nuestro Padre Celestial: hemos también calumniado. Decimos una cosa, refiriéndonos a otra cosa [Hemos abusado de los chismes, difamado, hemos dicho  vulgaridades, con y sin intención, directamente y disimuladamente, hemos hablado con irrespeto, hemos gritado, hemos dado mal uso del poder de la palabra, y no hemos dado a la gente, el beneficio de la duda…

“Las malas lenguas matan a tres: al que las dice, al que las escucha y al que es objeto de la calumnia” dice el Talmud, al referirse al Divarnu Dofi.

El poderoso efecto destructor de la calumnia y el chismorreo no es sólo un concepto del Judaísmo. Shakeaspeare escribió: “La calumnia, cuyo borde es más afilado que la espada, cuya lengua envenena todos los gusanos del Nilo, cuyo aliento cabalga sobre los vientos difamando a todo el mundo…”

Divarnu dofi tiene otras formas de presentaciones: La de repetir chismes, que se llama rejilut; el hablar de actos indiscretos o defectos de otra persona, se llama lashón hará, y los chismeríos difamatorios infundados se conocen como motzí shem ra.

En el Divarni dofi, las palabras tienen el potencial de causar un daño catastrófico, que muchas veces hace pedazos familias enteras y amistades de toda una vida.

En el Judaísmo, el Divarnu dofí, o sea la calumnia y el chismorreo están contra la ley. Cada calumnia viola 3 prohibiciones bíblicas. El Talmud se refiere a que, si una persona comete adulterio en el altar de un templo idólatra el día de Yom Kipur mientras come un trozo de jamón, no sería tan grave como faltar a las prohibiciones de la calumnia y el chismorreo. El Talmud también establece que la calumnia y el chismorreo son paralelos a la negación de Adonai. Es una forma de herejía. Según el Talmud, el Segundo Templo fue destruido por el pecado de lashón hará,  y reconoce que los judíos de esa época eran personas piadosas que conocían todas sus leyes. Ellos creían que era permitido transmitir información negativa (de primera fuente) sobre una persona si fuese absolutamente necesario para evitar que otro cometa una equivocación, por ejemplo, en el caso de una presunta novia o novio. Según el Talmud, la gente del Segundo Templo escondía su verdadera motivación bajo la máscara de “leshem shamáim” – por temor al cielo.

La Cábala nos enseña que aunque una persona haya cometido muchas equivocaciones en su vida, si se cuida de no juzgar o calumniar a los demás,  tampoco en el cielo habrá un angel que lo juzgue o hable en su contra. Quizás ésta sea la verdadera intención del versículo de Salmos: “¿Quién es aquel que busca la vida? Guarde su lengua del mal…”

 

12 de septiembre de 2013 – 09 de Tishrei de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Vehirshamnu

Vehirshamnu

los pecados de Yom Hipur

Introducción

· Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46) Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

Es por ello que existe una  forma de confesión (1) abreviada, conocida como Ashamnu, que se dice como parte de las plegarias diarias, inmediatamente después de la Amida, y se recita de pie y en silencio, excepto en Rosh Hashaná y Yom Kipur, que se recita en voz alta, contiene un acróstico alfabético (2), de 24 líneas, iniciando desde la alef hasta concluir con la tav, en la que se expresan los “pecados” cometidos, con la concepción que la persona pueda ser perdonada en el Juicio Divino y especialmente ante el Gran Día de Yom Kipur, basándose en la enseñanza del Talmud que dice, “arrepiéntete antes del día de tu muerte” En el ritual Reformista, el Ashamnu también se utiliza por el novio y la novia antes de su boda, ya que dicho día se considera una especie de “Día de la Expiación” para ellos.

Según Rambam (Hiljot Teshuvá 1:1), el mandamiento de la Torá, que nos ordena arrepentimos, menciona explícitamente una confesión, no un arrepentimiento (Números 5:6-7). Por lo tanto, está claro; no puede haber arrepentimiento salvo que vaya acompañado de una confesión verbal.

 

Vehirshamnu: Viene de la palabra Rashá, maldad: Y hemos hecho iniquidad: Hemos provocado o instado  a otros a pecar: Nos hemos descuidado y no hemos sido respetuosos adecuadamente delante de HaShem, hemos demostramos falta de preocupación o interés por las posesiones de otros, dijimos que lo sentimos sin intentar decir que realmente lo hacíamos; hemos fomentado la disensión; nos hemos unido con otros y hemos desperdiciado el tiempo en tonterías …

¿Quién es rashá? Nos enseñan nuestros sabios que un rashá (persona malvada) es considerado muerta en este mundo

Rashá es también quien sucumbe a sus impulsos de hacer el mal y peca. Retiene esta condición hasta que lamenta sus acciones y corrige su comportamiento, o como dijo el Rabino Schneur Zalman de Liadi,  el rashá como el que sucumbe a su propio instinto animal,

 

(1)     Como referencia recordamos que, El Concilio de Trento, para el catolicismo, hizo obligatoria la confesión de los pecados.

12 de septiembre de 2013 -08 de Tishrei de 5774