Monthly Archive marzo 2014

PorMax Stroh Kaufman

Guarda tu lengua

Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engañosamente.

Guarda tu lengua

La enseñanza de muchas escuelas religiosas (judías, cristianas y católicas por ejemplo) dejan entrever que lengua es un instrumento el cual ha sido utilizado para hablar mal de todas las cosas, de maldecir y jurar, de los hombres y sus actos; además, utilizada para reprochar e injuriar, proferir palabras obscenas, maldecir, e incluso, hablar mal del Todopoderoso.

En todas ellas, basadas en lo que se conoce a nivel internacional como el Antiguo Testamento, encontramos la frase: Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engañosamente.

Esta frase, en el judaísmo, se constituye, tal vez, en la enseñanza más grande que el judaísmo nos puede dejar para indicarnos cómo debemos hablar, en todo momento… y nuestros sabios insisten, permanentemente, que cuidemos la forma de cómo nos expresamos. El rey Shlómo fue uno los más incisivos al respecto y nos dijo, el los Proverbios, que “El poder de la vida y la muerte están en la lengua” Job, por otro lado también nos dijo algo parecido de la siguientes forma: “consejo oscuro son las palabras sin sabiduría”: El Jafetz Jaim, entre los más actuales,  también insiste que, nuestras palabras, pueden llegar a ser muy destructivas, si no son vigiladas cuidadosamente.

El Talmud, en Berajot 17a cita una breve oración, compuesta en el siglo tercero de la Era Común, por el hijo de Rav Huna que dicen: “Dios mío, guarda mi lengua de mal, y mis labios de hablar engañosamente.”
Tres veces al día, después de la oración Shmoné Esre, recitamos una oración que debe actuar en nuestro nombre para ayudarnos a controlar nuestra boca: “Dios, guarda mi lengua de mal, y mis labios de hablar engañosamente”.

En esta frase tenemos dos palabras que revisar: estas son: “lengua y labios” que para el hebreo son respectivamente “lashón y sfatáim” (derivada esta ultima de “safa”): lashón y safá podrian ser utilizadas, indistintamente, para relacionarse con un idioma o con un lenguaje: entonces, teniendo en cuenta que los labios están en el exterior y la lengua, en el interior de la cavidad oral para generar las palabras podemos, entonces, hacer una analogía hacia dos tipos de lenguaje: el interno y el externo que, en pocas palabras, simbolizan el lenguaje que pensamos o intentamos decir y el que expresamos.

Muchas veces hemos pasado por una situación donde queremos decir una cosa, y resultamos con otra, o lo peor, quien nos escucha, tiene una interpretación diferente a lo que queremos decir, y gracias a ello, se han generado muchos conflictos: esta es una de las razones por la cual nuestros sabios han insistido en que seamos muy conscientes de la frase: “Dios, guarda mi lengua de mal, y mis labios de hablar engañosamente”.

Para El Todopoderoso, las palabras no son “sólo palabras”, y nos lo recuerda con la Torá: Las palabras tienen poder. Lo que se diga puede romper o puede construir relaciones, familias, amistades, trabajo, matrimonios, vidas.

Dice la Torá: Los labios del necio traen contienda él, y su boca se invita a una paliza. La boca del necio es su ruina, y sus labios son lazos para su alma (Proverbios 18:6,7).

Cuando una persona sabe y aprende a guardar sus palabras, independientemente de la forma en que otras personas lo tratan, es capaz de abstenerse de la venganza y el discurso destructivo. Él es capaz de ser como El Todopoderoso, satisfaciendo las necesidades de las demás personas, incluso cuando lo tratan como algo prescindible y sin sentido.

Muchas veces podemos interpretar esta actitud como la de aquel que es demasiado sumiso o incluso rayaría en el papel de “iluso o tonto” porque puede optar por quedarse callado: sin embargo, esta no es la opción que la Torá propone: ella es insistente en el poder de la palabra, cuando cada persona vive y actúa para hablar de la Torá. Ella, la Torá, entonces se encarga de elevar a los seres humanos hacia una relación muy íntima con el Todopoderoso, proporcionándole una vida de valores morales y propósitos evitando la negatividad, la crítica, y disputas, para lograr vivir en un mundo de amistad, la dignidad y de amor, como está escrito en algunos pasajes de la Torá: La boca del justo es una fuente de vida, pero la violencia supera la boca de los impíos (Proverbios 10:11).

O también: Los labios de los sabios esparcen conocimiento; no así el corazón de los necios (Proverbios 15:7).

Y una tercera (de muchas) El que guarda su boca y su lengua, se guarda de angustias (Proverbios 21:23).

Una de las ventajas de quienes obedecen el concepto de “Dios, guarda mi lengua de mal, y mis labios de hablar engañosamente”, lo tienen en la seguridad que El Todopoderoso les va a escuchar sus oraciones, tal como lo dijo El Rey David: Escucha, oh Adonai, una causa justa; escucha mi clamor. Escucha mi oración, no de labios engañosos. Que mi vindicación venga de ti, que tus ojos vean lo que es correcto. Tú has probado mi corazón y me has visitado de noche, aunque me tentáis, no encontrarán nada, he resuelto que mi boca no peque (Salmos / Tehilim17:1-3).

Basado en lo anterior, las escrituras que son conocidas como “Nuevo Testamento” invitan a hablar correctamente, por ejemplo diciendo: Hablando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales. Canten y alaben en su corazón al Señor dando siempre gracias a Dios el Padre por todo.

Recordemos entonces que, En la lengua hay poder de vida y de muerte… (Proverbios 18:21).Por lo tanto, cada una de nuestras palabras están afectando nuestra vida actual y la futura en la eternidad, sea de una manera buena o mala.

24 de Marzo de 2014 – 22 de Adar 2  de 5774

Publicado por 321judaismo.com

 

PorMax Stroh Kaufman

Salmo 21

Salmo 21 / Tehilim 21

Un punto de vista diferente.

Revisemos el capítulo 21 de los Salmos / Tehilim. Este fue ofrecido en el momento en el cual David se convirtió en rey, y en él, se habla de todos los rescates futuros. En él se habla de alegría, y aquí, un rey recién ungido, le dice a todas las generaciones futuras que la alegría verdadera se puede encontrar sólo en Hashem. Dicha alegría aparece a través de la adquisición de la conciencia que El Todopoderoso, no tiene límites, y se caracteriza porque brota de un lugar que no está atado a la tierra.

¿Cómo este salmo le permite a uno hacerlo? Enseñándonos, que nuestras acciones, nos deben permitir acercarnos a Hashem, siempre y cuando nuestros pensamientos y nuestras palabras estén de acuerdo con nuestros actos. Cada una de nuestras palabras puede llevarnos en la dirección correcta. Cuando uno se va alejando, poco a poco del mundo de la fantasía secular, y se imbuye en los ideales de la Torá, los deseos cambian, y así lo indican las palabras que se van pronunciando con dicho cambio.

Cuando reconocemos que todo – absolutamente todo – lo que podemos esperar y lo que nos permite nuestra liberación de lo mundano – pertenece a Hashem, entonces vamos a experimentar la verdadera alegría.

Dice el Salmo: Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.  Con ello nos enseña David que, mientras que aquellas personas se encuentren atrapadas en el mundo secular en busca de la riqueza material de la vida, el acercarse a la Torá, que nos pone a disposición las palabras del Todopoderoso, y nos ofrece verdaderas bendiciones en cada momento. Hashem nos corona, cada uno de nosotros, con el oro puro de su seguridad.

Continua diciendo: Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre.. Nos acercamos a Él, dándole y entregándole una larga vida en este mundo, a diferencia de aquellos que solo están a la espera de la próxima emoción o una experiencia artificial, nuestro amoroso Padre Celestial, nos permite disfrutar de una sensación de plenitud, en esta vida y en la otra, si estamos a dispuestos a reconocerlo.

¿Con qué frecuencia nos encontramos con aquellos que desperdician sus días matando el tiempo, porque no pueden ver más allá del círculo de la oscuridad a su alrededor? Hashem nos ofrece días llenos de significado. Le ha dado a nuestro pueblo, la capacidad y la oportunidad de elevarse por encima de las indignidades de la vida.

En el salmo encontramos la siguiente frase: Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia… Nos quiere enseñar el Rey David que no hay mayor gloria para el hombre que la que permite aceptar la liberación de Hashem, a diario, en cada uno de sus decretos, uno por uno, sean grandes o pequeños. Cada uno de los momentos vividos se constituye en audaces hazañas heroicas, que cada uno y todos los días de nuestras vidas, nos acerca a la luz de Hashem. Esto se transforma en un esplendor etéreo, detectable en los rostros de aquellos que eligen vivir con él.

El Salmo 21 concluye diciendo: Engrandécete, oh Adonai, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío. El Rey David nos dice aquí que Hashem desea nuestro gozo, y que estamos destinados a vivir de esto, de una manera real: que nosotros lo vamos a hacer poner muy contento cuando nosotros aprendamos a vivir con su presencia y asi, El va a establecer para nosotros, todas las bendiciones eternas…siempre.

Queridos amigos, si aprendemos a vivir con nuestra identidad judía, del mismo modo que el rey David compartió con nosotros, en este salmo, el Salmo 21, a través del acercamiento consiente hacia Hashem, con nuestros actos, nuestras palabras y nuestros sentimientos,  le habremos dado un nuevo sentido a la alegría de los ideales de la Torá.

21 de marzo de 2014  – 19 de Adar2 de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Ajashverosh: ¿Que sabemos de el?

Ajashverosh: ¿Qué sabemos de el?

Asuero, o Ajashverosh, es un título dado por la Torá, con el cual podrían ser identificados cuatro reyes Madianitas y persas, el primero de las cuales se puede conocer con el nombre de Astiages; el segundo con Cambises, el tercero con Jerjes o Artajerjes Longimanus, y el cuarto con Ciaxares I.

Para nuestra historia, la historia de Purim, el rey Ajasverosh, de quien se dice que no pertenecía de una dinastía de reyes, sino que se tomo el poder por la fuerza, fue el rey del Imperio Persia de aquella época, y como tal, el gobernante de una región que comprendía un total de 127 provincias o países;  dicho imperio abarcaba aproximadamente 8 millones de kilómetros cuadrados, en tres continentes: Asia, África y Europa, incluyendo los territorios modernos de Irán, Irak, Siria, Jordania, Israel, Palestina, Líbano, todos los centros de población importantes del antiguo Egipto por el oeste hasta Libia, Turquía, Tracia y Macedonia, gran parte del Mar Negro, regiones costeras, Armenia, Georgia, Azerbaiyán, gran parte de Asia Central, Afganistán, el norte de Arabia Saudita, Pakistán y partes de Omán y los Emiratos Árabes Unidos

Para algunos de nuestros sabios, el Nombre Ajashverosh contiene dos palabras en donde está implícita la presencia del Todopoderoso: las palabras son Ajarei y Bereshit, las cuales significan, en el final y en el comienzo.

Nos enseñan algunos de nuestros sabios, a través de la lectura de la Meguila de Ester, que Ajashverosh fue un rey “condescendiente” con el pueblo judío, pero Jazal y Rashi, nos dicen lo contrario: todo porque Él hacia siempre lo que era mejor para él y lo demostró, al inicio de su reinado, más específicamente en el tercer año, cuando organizo la fiesta, a la cual Vashti no quiso asistir por múltiples razones entre las cuales esta descrita la competencia de poderes, ya que Vashti, era la hija del rey babilonio Baltasar y nieta del entonces poderoso amo del mundo, Nabucodonosor: La razón  más importante, sin embargo, fue el conocimiento que tenía acerca de la profecía que señalaba la reconstrucción del Templo de Jerusalém y con ello, el fin de varios imperios: aún el suyo propio… además, corría el rumor que, con la reconstrucción de su Templo los judíos podrían rebelarse y librarse por completo de la autoridad y dominio persa, y esto no lo dejaba tranquilo ya que no podía permitir que en su reino, hubiera pueblos independientes.

Su cambio de actitud entre lo que fue la celebración de su primera fiesta (que duró 180 días) y su segunda (que solo tuvo una duración de una semana), nos da otra idea de su actitud  y quien era Ajashverosh.

Otro de los motivos por los cuales sabemos que no fue condescendiente, lo demuestra el hecho que, dicho festín fue tan ostentoso, que adorno sus mesas con los implementos del Templo que había tomado previamente, Nabucodonosor, incluso, se dice que se vistió con el ropaje del Kohen Gadol o Gran Sacerdote; además, su castillo lo construyó, imitando el del Rey Shlomo

Una más de las razones fue la necesidad de aplicar más impuestos al pueblo judío, para con ello evitar que se intentara desviar cualquier recurso hacia la reconstrucción del Templo.

El Talmud y la Guemara traen a colación un dialogo entre Ajashverosh y Aman, su asesor, con el cual también se demuestra que el rey no fue tan benevolente, y se describe así:

“Ha llegado la hora propicia”, dijo Aman, “para perseguir a los judíos”.

“Pero”, respondió el rey, “ellos tienen un Dios poderoso, y quizás yo sufra el mismo destino que Nabucodonosor y otros reyes que les han causado daño”.

“¡Oh!”, hace mucho que han desertado de su Dios”, replicó Aman.

“Pero, ¿no hay entre ellos judíos píos y devotos?”, continuó el rey.

“Son todos iguales, el primero no es mejor que el segundo”, fue la respuesta de Aman

“No obstante, los intereses de nuestro imperio pueden sufrir”, arguyó el rey.

“Están esparcidos por todo el reino y su eliminación no sería notada”, contestó prestamente Aman.

Luego, comenzó a calumniar y a denigrar a los judíos ante el rey. “Se mantienen apartados de todos; viven entre ellos, comen y beben entre ellos. No se mezclan con el resto del pueblo y no se casan con hijas de nativos. Son inútiles y perezosos porque siempre están cumpliendo días de descanso, Sábado, Pesaj, Shavuot, Sucot y muchos otros”.

El rey sonrío y dijo: “guarda el dinero y a los judíos también. Haz de los judíos lo que te plazca”

Con este diálogo entendemos quien era Ajashverosh y podemos entender su modo de actuar: es como si se expresara de la siguiente forma: Odio a los  judíos tanto como usted lo hace, yo estaría más que feliz de deshacerse de ellos -. Pero, Vi lo que pasó con los que vinieron antes de mí: Ellos atacaron a los Judios, y Su Dios los castigó. Nabucodonosor oprimió a los judíos y murió una muerte dolorosa, Beltasar esclavizó a los judíos, y murió de una manera espantosa. Yo no soy tonto “, dijo, y se negó rotundamente a tomar una acción. Es por ello que vemos en la Meguilá cómo entrega el anillo con el sello real a Aman, para que cumpla con su objetivo y todos sabemos el final… El pueblo judío se salvó del decreto y Ajashverosh continuó su reinado, con Ester.

 

01 de marzo de 2014 –