Author Archive Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Octavo mandamiento

Octavo mandamiento

Es el momento de revisar el octavo de los diez mandamientos, continuando con nuestra revisión

  1. No Robarás

En el judaísmo podemos encasillar al hecho de no robarás, no sólo por quitarle dinero a alguien, sino también robarle a alguien su libertad…

O en muchos casos, su vida.

El no robarás se aplica en el judaísmo, aun a un objeto de valor mínimo.

Esto aplicaría, por ejemplo, a tomar un objeto cuyo valor es tan ínfimo que el propietario no se preocuparía si es tomado…

Tal como una astilla de madera de un atado de leña para usarla de mondadientes.

El robo de ideas, tambien es prohibido y es considerado peor que el robo de dinero.

El robo de tiempo es otro de los asuntos prohibidos

¿Cómo se da esto?

Tan sencillo como esto:

Un trabajador, que se tome un tiempo para orar, en una empresa, no siendo el tiempo para ello, ni habiendo recibido el consentimiento para ello

O hacer el trabajo que corresponde a un empleo, en el sitio donde se está ejecutando un segundo lugar de labores.

Incluso llegar tarde al trabajo, irse temprano.

Muchas de las situaciones anteriores se aplican a la relación de pareja

Por ejemplo, ver programas de televisión, o el smartphone… cuando se podrían estar discutiendo temas compatibles con la vida en pareja, de los hijos, etc

Entonces, debemos dar crédito a nuestra pareja

En especial por las cosas que el /ella realiza por y para nuestro favor o beneficio.

Dar el crédito que se merecen las acciones que realiza nuestra pareja, nos ayudará a cumplir con el precepto de no robarás,

Sin importar si casa uno de nosotros esté trabajando, elegantemente vestido, frente a una gran cantidad de personas y…

La otra, este en casa haciendo dormir sus hijos y/o cualquier otro oficio.

Ello nos lleva al no robarás… desde el punto de vista del judaísmo

Continuará… con la serie los diez mandamientos y el matrimonio

 

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Séptimo mandamiento

Séptimo mandamiento

En esta revisión de los diez mandamientos y el matrimonio, entramos a analizar el séptimo de ellos.

  1. Sé Fiel

¿Qué significa ser fiel?

Esto es un tema bastante complicado en una sociedad que posee una moralidad muy compleja para definir.

Donde en especial desde el punto de vista sexual hay un bombardeo permanente de pornografía y la “monogamia” está bastante discutida.

Pornografia que llega a hombres y mujeres por igual, sin distinción de clases sociales, edad, nivel de educación, etc.

Y hace muchísimos años se pronunció el Rabino Ibn Ezrá, diciendo que no es necesario alcanzar el acto sexual en sí, para que se constituya en infidelidad.

Tambien el rabino Shimon Bar Yojai escribió en el libro del Zohar, duros conceptos sobre esta transgresión.

Ser fiel significa reconocer que existen ciertos aspectos del matrimonio que deben mantenerse dentro de la intimidad de la pareja.

Quiere decir que no debemos hacer públicos temas privados; eso es traición.

Ambos, tanto hombre como mujer, deben respetar el espacio reservado para la pareja y, saber que lo que sucede dentro de ella, allí debe quedar.

Significa mantener la confianza.

La fidelidad también puede ser definida como  la dedicación y el cumplimiento que se tiene hacia algo o alguien, aún cuando las circunstancias sean adversas.

Y ocurrió que…

Un hombre se encontraba en el trabajo, mientras escuchaba que sus dos compañeros hablaban de un incidente que había pasado entre un hombre y su esposa.

Entretanto escuchaba como ellos se reían de lo sucedido, su cara se transformó.

El enseguida pudo reconocer la historia.

¡Esto había sucedido en su casa y se encontraban hablando de él!

Se dio cuenta entonces que su esposa le había contado el hecho a una amiga, y esta le contó a su marido, y el marido a su vez le contó esta historia, sumamente privada, a su compañero de trabajo.

Para él este hecho fue una falta de fidelidad total de parte de su esposa, un abuso a su confianza…

Por ello, le fue casi imposible volver a confiar en ella.

Continuará nuestra serie de los diez mandamientos…

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Sexto mandamiento

Sexto mandamiento

Continuamos con nuestra revisión de los diez mandamientos y el matrimonio

  1. No Matarás

El comentarista de la Torá Ibn Ezra nos explica que el mandamiento de “No matarás”, se refiere a “no matar ni con la acción ni con la lengua”.

Tanto el abuso físico como el abuso verbal se encuentran completamente prohibidos.

Cuando le hablas a una persona cruelmente, estás, sin lugar a dudas, matando su carácter y destruyendo (matando) su personalidad.

En lugar de hacer que la otra persona logre hacer florecer sus aptitudes, sólo logras que se marchiten sus cualidades.

Tal vez has visto algún caso, en el que una persona talentosa, feliz y extrovertida…

Sucede que, luego de casarse pareciera renunciar a toda la confianza en sí misma.

(Si sospechas de alguien a quien esto le esté pasando, mantente alerta, ya que es muy posible que haya abuso verbal o físico dentro de esta pareja conocido con el término de bullying o matoneo).

Uno de los mayores regalos que nos ofrece el matrimonio es la autoconfianza…

Ella la podemos alcanzar gracias a la seguridad que nuestra pareja deposita en nosotros.

La actitud de la pareja puede construir, o destruir.

Vivir dentro de un ambiente hostil es una manera lenta de matar a la persona.

Por el contrario vivir dentro de un entorno en donde abunda el amor, la aceptación y el apoyo, hace crecer la autoestima de la persona determinándola a ser exitosa en todos los aspectos de su vida.

Cada uno de nosotros debe hacer el esfuerzo de incentivar, y mostrar sincera apreciación por las cosas que la otra persona hace.

Si robar la confianza de la otra persona es el equivalente a matar, entonces devolver esta confianza es el equivalente a dar vida.

No matarás

“No matarás“, no matarás su personalidad ni su habilidad de ser exitoso.

Todo marido/mujer debe ser la “Hinchada” de su pareja.

Continuarán… Los diez mandamientos y el matrimonio

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Quinto Mandamiento

Los diez mandamientos y el matrimonio

  1. Honrarás a tu Padre y a tu Madre

Esta es la revisión del quinto de los diez mandamientos y continuamos…

Aqui entendemos que, esta frase, de honrar padre y madre, no requiere interpretación; debemos tomarla literalmente como está escrita.

Honrar a nuestros padres incluye a nuestros suegros, puede a veces (tal vez muchas veces) no resultar tarea fácil.

Es por esto que es un “Mandamiento” (también conocido como Mitzvá).

Pero si hacemos el esfuerzo todos saldremos ganando, nosotros y nuestros hijos.

Hay un concepto llamado “dar demasiada participación a la familia”.

Esto significa que apenas nos casamos nuestros intereses y preocupaciones deben estar focalizados en nuestra pareja y no hacia nuestros padres.

Por lo que está escrito… dejarás la casa de padre y madre… 

Sin embargo, cuando se trata de una relación sana, equilibrada, la buena comunicación y participación de la generación anterior a la nuestra puede volverse muy beneficiosa para todos los integrantes de la familia.

Y esto lo decimos muy en serio.

Para honrar a nuestros padres, cuando estos llegan a una edad avanzada, debemos aprender a darles lo que ellos necesitan, no lo que nosotros creemos que desearíamos si estuviésemos en su lugar.

Debemos primero que todo, reconocer la edad que ellos poseen, y respetar sus antojos (aunque nos parezcan extraños).

Así como respetamos los deseos de nuestros mayores, aunque no parezcan tener sentido para nosotros, así también cada uno de nosotros debe respetar el deseo de su pareja.

Todas las personas somos muy diferentes.

No hay dos iguales y todos lo sabemos.

Y es que las diferencias, muchas veces son enriquecedoras, estemos o no de acuerdo.

Es mucho más productivo encauzar todos nuestros esfuerzos en respetar la opinión del otro, más que en tratar de eliminarla.

Continuará con el sexto de los diez mandamientos

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Cuarto mandamiento

Cuarto Mandamiento

Recuerda y guarda el Shabat como un día Santo

Recuerda

Recordar es algo muy positivo.

Crear lindos recuerdos propios y de la familia es algo muy provechoso.

Momentos compartidos, una sonrisa, una nota, una foto, fiestas de cumpleaños, son todos recuerdos maravillosos para compartir.

Sácalos del banco de tu memoria y recuérdalos en momentos difíciles.

Dale a tus hijos recuerdos que puedan compartir.

Todos poseemos lindas experiencias de alguna clase.

Recolectadas, tal vez en nuestra infancia, que luego cuando llegamos a ser adultos nos dan fuerza, cuando debemos atravesar momentos difíciles.

Permítete y anímate a meditar sobre los hermosos recuerdos que atesoraste a lo largo de tu vida.

Mantener los recuerdos vivos son los que permiten, en una pareja, mantener la esperanza, la emoción y la felicidad.

Esto es parte  del cuaarto de los diez mandamientos.

“Observar”

Shabat es el día en el que fortalecemos nuestro lazo con El Todopoderoso, es el día en el que nos ocupamos sólo de asuntos espirituales (Trabajo Espiritual).

Hazte tiempo para dedicar a tu matrimonio, tómate un día libre, una salida nocturna, un día sin distracciones, llamados, visitas, etc.

Veámoslo en un ejemplo: un hombre de negocios, que se encontraba siempre muy ocupado, constantemente le prometía a su esposa pasar un día junto a ella, pero nunca lograba concretarlo.

Ella no tenía dudas de que su marido estaba ocupado con cosas realmente importantes.

Un día ella le avisó que uno de sus más grandes donantes había llamado y estaría en la ciudad.

Ella le dijo que le había hecho una cita con él en el lobby del hotel donde el contribuyente se estaba alojando.

Su marido no tardó en agendar rápidamente la cita.

Cuando llegó al hotel, dispuesto a dedicar dos horas sin interrupciones a su contribuyente, se encontró con una sorpresa. Su esposa lo estaba esperando en lobby.

Ella le dijo “Yo soy el mayor contribuyente que posees, y necesito compartir tiempo contigo”.

Debemos darnos cuenta, quién es la persona que realmente “contribuye” con nuestras vidas día a día y darle la atención y el tiempo que se merece. En última instancia nuestra relación será la que obtendrá todas las ganancias y beneficios.

Santifícalo,

Guarda el Shabat como un día Sagrado.

¿Qué es lo que puede enriquecer, fortalecer, y hacer perdurable nuestro matrimonio?

Debemos reconocer que la pareja está compuesta por tres integrantes, el hombre, la mujer y, por supuesto, Adonai.

La palabra “Santidad” es la palabra más importante para el judaísmo en lo que se refiere a la pareja.

Debes considerar al matrimonio como la unión Santa que significa.

El matrimonio no se trata sólo de la pareja. No es sólo lo que quiere el hombre o la mujer.

El matrimonio, incluye tus deseos, y los deseos de tu cónyuge pero principalmente los deseos de Adonai.

Esto también es parte  del cuaarto de los diez mandamientos.

¿Y qué es lo que El espera de nosotros?

Si ustedes satisfacen los deseos de El Eterno, finalmente terminarán complaciéndose ustedes mismos.

El concepto de “Kedushá” (Santidad) dentro del matrimonio es un tema que tiene que ver con los derechos y obligaciones de las personas.

La persona siempre debe recordar que debajo del palio nupcial, Adonai fue invitado a participar de esta unión que es el matrimonio, y por lo tanto hizo que este casamiento se volviera legal “De acuerdo a la ley de Moshé e Israel”.

Mientras respetemos y mantengamos este hecho, y lo hagamos formar parte de nuestra vida cotidiana, tendremos el mérito de que HaKadosh, Baruj Hu, bendiga nuestros hogares.

Así concluimos el cuaarto de los diez mandamientos y el matrimonio

Continuará

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio

Los diez mandamientos

De los diez mandamientos y el matrimonio, ya revisamos los dos primeros.

Ahora analizamos el tercero

Tercer mandamiento

  1. No Pronunciarás el Nombre de Adonai en Vano

No hables innecesariamente o sin sentido de tu pareja.

A veces, tendemos a menospreciar a nuestras parejas, hablando, a veces de una manera poco seria sobre ellos.

¿Por qué sucede esto?

¿Acaso tiene esto algún sentido o extraemos algo positivo de esta clase de comentarios?

Veamos un ejemplo: una pareja va de compras al supermercado.

Mientras esperan en la caja la esposa se da cuenta que se había olvidado de comprar algo.

Ella dulcemente le pide a su devoto esposo si puede volver al sector de góndolas a buscar sus cereales preferidos.

Mientras ella observa como su marido va explorando las estanterías en busca de los cereales (que ella olvidó de comprar), pasando por los lácteos, congelados, frutas, verduras y artículos de limpieza, se da vuelta y le dice a la señora detrás de ella:

“¡Así son los hombres!”.

La pregunta es ¿Qué conseguimos con este comentario?

¿Qué sentido tiene esta condescendencia, que lo único que lograr ofender a quien comparte la vida con nosotros?

Todos necesitamos, de tanto en tanto, compartir nuestros sentimientos con alguien.

Esto nos ayuda a ver que no somos los únicos que debemos lidiar con ciertos problemas, nos alivia y nos muestra que hay ciertas conductas que no son cuestiones personales que debemos tomar a pecho.

Es por esto que yo siempre recomiendo que la persona debe tener un consejero (mashpia), un buen amigo, alguien con quien poder compartir sus sentimientos.

Todos necesitamos abrir nuestro corazón de tanto en tanto.

Es saludable compartir nuestras emociones con alguien de confianza con quien podamos discutir en forma privada aquellos sentimientos que nos aquejan.

Estas charlas y comentarios son las que “no son en vano”.

Son charlas en las que hablamos de una manera respetuosa, tienen un objetivo y no son conversaciones frívolas que lo único que logran es ofender a nuestras parejas.

Otro ejemplo:

Una pareja que llevaba un año de casados, estaban asustados porque habían escuchado rumores de que en la ciudad natal de la esposa se comentaba que ellos estaban a punto de divorciarse.

El problema fue que ellos habían sido los últimos en enterarse. No había ni una pizca de verdad en este rumor, con lo que rápidamente se pudo resolver el misterio.

Ellos se encontraban viviendo en Israel, justamente después de que se casaron y ambos tenían que adaptarse a una vida completamente nueva, un idioma extranjero, y una cultura completamente distinta.

Ella estaba lejos de casa y de sus afectos.

Al mismo tiempo debían acostumbrarse a la nueva vida de estar casados. Esto es siempre un gran desafío, y por supuesto había momentos en los que las cosas se hacían difíciles.

Esta situación se presentó luego de que ella, telefónicamente, le comento a una amiga, que se estaba enfrentando a una situación muy difícil; le dijo que su amiga se sentía muy afligida en su matrimonio y deseaba volver a su hogar.

El rumor, por consiguiente, no tardó mucho en diseminarse por toda la comunidad.

Lo que realmente nadie había visto era como la joven esposa se las había arreglado, a su manera, y de hecho bastante bien para llevar adelante la vida con su nuevo esposo en Israel.

Afortunadamente esta pareja, aprendió la lección.

Nuestros temas privados sólo debemos comentarlos con un objetivo claro, y a personas de confianza.

Debemos ser muy cuidadosos en la elección de la persona con la cual vamos a compartir nuestras dificultades, debemos elegir el momento y lugar adecuados.

 

Fin del tercero de los diez mandamientos y el matrimonio

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – segundo mandamiento

Los diez mandamientos y el matrimonio

De los diez mandamientos, revisaremos ahora el segundo.

  1. No Poseas otros dioses

No mires a otros ni a otras; no compares a tu cónyuge con el similar de otra o muchas parejas.

Podemos ver muchas situaciones en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean: personas que han estado casadas por muchos años, y luego después de algún tiempo, ellos o ellas se dan cuenta que su pareja no llenaba sus expectativas, no era lo que estaban esperando.

No era tan inteligente, ni amable, ni delicado, ni educado, ni sofisticado, como…

Encontrarse con situaciones en donde, por ejemplo, un hombre tiene un comportamiento respetuoso con una mujer,

Sabe exactamente qué ordenar para su esposa en un restaurante, porque conoce perfectamente su gusto, porque no se desespera fácilmente en situaciones que parecer ser triviales…

Porque posee conocimientos sobre diferentes materias que le permiten tener una variedad de temas para hablar en una reunión, pueden hacer sentir a una mujer, desilusionada con su marido.

Igualmente, la forma de vestir y maquillarse, la capacidad de compartir sonrisas y besos con todas las personas, la dulzura de la voz de una mujer, como cuida su cuerpo en un gimnasio o con cirugías, puede hacer sentir a un hombre, insatisfecho con su esposa.

Estas son cosas que no tienen razón de ser: que no los convierten a el o a ella en una buena pareja;

Observar y reconocer las características positivas de nuestras parejas, mirando las cosas que realmente son trascendentes hará que éstas se acentúen y se hagan más fuertes.

Focalizándonos en las virtudes de nuestros cónyuges lograremos que éstas se fortalezcan.

Agradeciéndole por su paciencia para enseñarles a nuestros hijos, por ejemplo, hará que esta cualidad, se haga, cada vez, más fuerte. 

La idea es reconocer y reforzar todas las cualidades positivas de la persona.

La comparación sólo trae problemas. Esta es tu pareja; no es otra.

Fin del segundo mandamiento