Author Archive Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Clasificación de los sueños según Maimónides – Parasha Vayetzé

Clasificación de los sueños según Maimónides

– Parasha Vayetzé

 

La parasha de Vayetzé nos habla de los sueños de Yaakov y traemos,hoy, la clasificación de los sueños según Maimónides y su referencia en la Torá.

Maimónides nos enseña y nos advierte acerca de una clasificación que él estableció en 11 niveles así:

1.- Una ayuda divina que incita y anima a realizar acciones buenas, grandes y relevantes. Ej.: Shoftim/Jueces 2:18.

Cuando Adonai levantó jueces para ellos, Adonai estaba con el juez y los libraba de las manos de sus enemigos por toda la vida del juez; porque Adonai fue movido a piedad por sus lamentos bajo aquellos que los oprimían y aplastaban.

2.- Una fuerza que impulsa a hablar con profunda sabiduría, divinas alabanzas, saludables admoniciones, o temas relativos a política o metafísica; más allá de las posibilidades naturales del que así procede. Aquí se encuentran los Salmos (Tehilim)

3.- Parábola que es percibida en los sueños junto con su interpretación correcta y reconocida como mensaje del Eterno. Ej.: Zejariá/Zacarías 4:1-14. Entonces el malaj que estaba hablando conmigo regresó y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.

4.- Percepción en sueños de palabras claras y distinguibles, sin ver al que las profiere.

Ej.: 1 Shmuel/Samuel I 3:7. Ahora bien, esto fue cuando Shmuel aún no conocía a Adonai; la palabra de Adonai no le había sido revelada.


5.- Un personaje revela algo en sueño profético y es tomada como revelación divina. Ej.: Yejezkel /Ezequiel 40:4.

Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre (Ben Adam), mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la Casa de Israel.

6.- Es el más frecuente entre los profetas, es cuando un ángel habla en sueño profético, y su palabra es tomada como revelación divina. Ej.: Bereshit/Génesis 31:11.

Entonces, en el sueño, el Malaj de Elohim me dijo: ‘¡Yaakov!’ Y yo respondí: ‘aquí estoy.’

7.- Cuando parece que en sueño profético es El Creador mismo el que se comunica. Ej.: Ieshaiá/Isaías 6:1-8.

8.- Cuando se perciben parábolas en una revelación profética en estado de vigilia. Ej.: Bereshit /Génesis 15:18.

9.- Cuando se oyen palabras de origen divino en estado de vigilia. Ej.: Bereshit /Génesis 15:4.

15:4 Luego vino a él palabra de Adonai diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

10.- Se ve en visión profética un personaje que le habla. Ej.: Yehoshúa /Josué 5:13.

11.- Es cuando en visión profética se percibe un ángel que le habla e interactúa con él. Ej.: Bereshit/Génesis 22:11.

22:11-12?Y el ángel de Adonai le llamó desde los cielos y dijo: Abraham, Abraham; y este dijo: aquí yo estoy. Y dijo: No extiendas tu mano contra el niño y no le hagas nada, pues ahora Yo sé que temeroso de Adonai eres, pues no Me has negado ni a tu hijo – a tu único”

Esta fue la clasificación de los sueños según Maimónides. Aplicable a la Parashá Vayetzé.

19 de noviembre de 2017  – 01 de Kislev de 5778

PorMax Stroh Kaufman

A qué le tenemos miedo?

¿A qué le tenemos Miedo?

 

Primero definimos que es miedo.

El miedo según el diccionario de la Real Academia Española, es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hay varias formas de miedo y algunas definiciones:

Ansiedad: es, un sentimiento desagradable que se anticipa ante un daño, una amenaza o desgracia presente o futura.

Aprensión: Escrúpulo, recelo de hacer o decir algo que se teme que sea perjudicial o inoportuno.

Fobia: es un estado neurótico de miedo exagerado y mal encaminado

Pánico: es el miedo o terror sin fundamento, colectivo y descontrolado

Paranoia: es un estado mental que se caracteriza por la presencia de delirios autorreferentes.

Pavor: miedo intenso

Preocupación: Estado de desasosiego, inquietud o temor producido ante una situación difícil, un problema, etc

Susto: un miedo breve y súbito, procedente de una causa pequeña

Temor: es el miedo a algo que se piensa que ya ha sucedido


Desde el punto de vista biológico, el miedo es un mecanismo de supervivencia, que le permite a un individuo, responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia; sólo en ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

 

Al detectar, mediante un “sistema de alarma” alguna amenaza, las estructuras que corresponden al sistema límbico, las que se encargan de regular emociones, alimentación, lucha, escape y evitación del dolor, y la búsqueda del placer, son las primeras en intervenir, y se encarga de controlar las respuestas mediante las acciones de “huir o pelear”..

Es la amígdala, ubicada en este centro, y actúa a partir de cualquier percepción burda, como puede ser una sombra, un movimiento extraño, un ruido, la que hace que a la persona o animal, se aliste para huir o pelear.

Otras funciones corporales también se activan: hay un aumento en la presión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria, los niveles de adrenalina intensifican el metabolismo celular, e incrementan los niveles de glucosa en la sangre, se aumenta la coagulación sanguínea, se dilatan las pupilas, se abren los poros sudoríparos, se aumenta la actividad mental, e incluso pueden afectarse los esfínteres corporales, preparando el cuerpo para lo que venga: la huida o la pelea.

Todo lo anteriormente descrito depende de varias sustancias químicas que intervienen en el proceso del miedo, algunas de ellas son: la dopamina, la vasopresina (u hormona antidiurética) y la oxitocina: en general, mientras más dopamina hay en la amígdala, más

miedo o estrés se provoca en las personas afectadas por el miedo: el etanol, por otro lado, es una de las sustancias que “disminuyen el miedo.

Sin embargo, los receptores NMDA, son los que se encargan de “dejar marcada una huella” en las células cerebrales, y de allí es de donde pueden venir los “miedos injustificados, el pavor y las fobias”.

El miedo puede ser saludable, cuando una persona procede con cautela frente a un estímulo y de este modo evita una calamidad; también puede ser dañino, mórbido o prejudicial, cuando acaba con la esperanza, y debilita la resistencia emocional.

La palabra miedo en hebreo es “irá”… en la parashá que repasamos recientemente, nos encontramos con “no tengáis miedo” en dos ocasiones: la primera como al tirú (en hebreo) y la segunda como al tiraúm. (1)

Algunas veces, deseamos abrirnos paso a través de las cosas que queremos cambiar, pero tenemos miedo; por ejemplo, miedo al rechazo, pero debemos aprender que el miedo, como nos enseñan algunos de nuestros sabios, es un Ingrediente de la Sabiduría, porque el miedo es lo que nos va a ayudar a hacer lo que creemos que es correcto, y no lo que la sociedad piensa que es correcto, como la decisión que tomó el pueblo de Israel de ir a la conquista de Canaán…

Además de ello, los cabalistas nos enseñan algo que es esencialmente muy simple: el miedo, en cualquier nivel que lo sintamos y en cualquier forma que tome, es una indicación de la existencia de una desconexión entre nosotros y el Creador.

Si lo miramos desde un punto de vista para nada espiritual, los seres humanos necesitamos de la energía del miedo; o sino, miremos cómo las personas ricas materialmente inevitablemente buscan algo arriesgado para ocupar su tiempo, porque si no lo hacen, sienten que su vida es muy aburrida.

Tomemos como ejemplo la idea de que hay cámaras ocultas que nos monitorean, a cada instante, nuestro progreso a través de la vida (como los “reality show”).

Todo el mundo te está mirando. La gente nos aplaude cuando tenemos éxito y nos abuchean cuando fallamos:

¿Cuál sería nuestro propósito?

Que todo el tiempo nos estén felicitando y aplaudiendo…

 

Entonces, aprovecha el poder que nos da el miedo, para hacer frente a todos tus “no puedo”, tal como lo haríamos en este “reality show” y recuerda que, quien nos está observando, todo el tiempo, es Nuestro Creador, El Todopoderoso, Hakadosh Baruj Hu.

Una vez que hayas elaborado una lista de aquellos “no puedo” y que te van a ayudar a no ser abucheado por quien te está observando, lograrás tus objetivos: puede que el proceso no nos guste mucho, pero todo proceso de esfuerzo extremo siempre dará los frutos de nuestra labor: nos reconecta con nuestro creador, como hemos anotado previamente, y estaremos recibiendo de Él, todos los aplausos, méritos y premios que El Creador tiene para con nosotros.

El Zóhar aclara esta verdad: si un individuo está completamente conectado al Creador, él o ella nunca experimentará temor.

¿Miedo? Si, es necesario, pero no para tenerle miedo.

 

(1) Números /BaMidbar 14:9 Pero tan sólo no os rebeléis contra el Eterno ni temáis al pueblo de la tierra, porque no son más que pan para nosotros; su amparo se ha retirado de ellos, mientras que el Eterno está con nosotros. No los temáis.

Aj beAdonai al timrodú veatém al tirú et am haáretz ki lajmenú hem sar tzilám mealéihem veAdonai itánu al tiraúm.

PorMax Stroh Kaufman

Honestidad: Leyenda del Talmud

Honestidad: Leyenda del Talmud

 

Honestidad: ¿Que dice el judaísmo al respecto?

Revisemos el concepto, con la siguiente leyenda del Talmud

Hace muchos años, cuando el Templo de Jerusalém estaba en pie, vivían allí dos tenderos llamados Rabí Elazar ben Tzadok y Aba Shaul ben Botnit.

Los dos hombres eran vecinos y amigos y se conocían de toda la vida. Pero además de ser amigos, compartían un rasgo de carácter maravilloso y raro – una honestidad absoluta y estricta.

Está relatado en el Talmud que como favor a sus prójimos judíos, estos dos hombres preparaban reservas de vino y aceite antes de cada fiesta para que los vecinos de Jerusalém tuvieran lo que necesitaban para celebrarlas apropiadamente.

Decenas de miles de judíos venían a Jerusalém para las fiestas y se les daba la bienvenida en casas a lo largo de la ciudad.

Con tantos invitados, no era ninguna maravilla que sus corteses anfitriones a veces quedaran sin aceite o vino durante una fiesta.

Siempre que eso pasaba, podían ir a lo de Rabí Elazar o Aba Shaul y tomar lo que necesitaban.

Claro, ningún dinero se puede usar en las fiestas, pero no faltaba de esas dos necesidades para preparar las comidas festivas.

Incluso durante los días del intermedio de las fiestas de peregrinación de Sucot y Pesaj, los dos generosos comerciantes preparaban de antemano y dejaban disponible su mercadería a aquéllos en la necesidad, para poder pasar su tiempo estudiando Torá.

No sólo practicaban estos hechos de gran bondad, sino incluso en los días laborables eran excelentes en su adhesión a la Mitzvá de la honestidad.

Cuando terminaban de colocar los volúmenes de uno de sus recipientes en el recipiente de un cliente, dejaban el suyo encima del recipiente cliente y permitían que las jarras gotearan en el receptáculo del comprador.

Sólo entonces estaban seguros que le habían dado todo lo que le pertenecía.

A pesar de sus esfuerzos, los dos rabinos temían que un poco de aceite y vino se había aferrado a los bordes de los jarros.

¿Qué hacían?

Cada uno tenía un recipiente especial en el que volcaba las últimas gotas. Durante muchos años, llenaron trescientos barriles de aceite y trescientos barriles de vino.

Un día, decidieron traerlos al Templo Santo.

Después de todo, no los consideraban de su propiedad, y tampoco podían darlo a los clientes.

Decidieron consagrarlo. Se reunieron con los tesoreros del Beit HaMikdash.

“¿Qué han traído?” preguntaron.

“Hemos traído trescientos barriles de vino y trescientos barriles de aceite para el uso en el Templo.

Nos ha tardado muchos años juntarlo, del goteo de los lados de nuestros jarros.

No quisimos beneficiarnos con algo que no nos pertenece, y tampoco podíamos darlo a nuestros clientes.”

“No era necesario guardar esos pequeños sobrantes,” comentaron los tesoreros.

“Sus clientes entienden que las gotas se adhieren a los lados de sus jarros, y saben que habrá un poco de pérdida.”

“No obstante,” los hombres continuaron “No queremos nada que no es legítimamente nuestro”

“Ya que desean guardar esta alta norma, aceptaremos su ofrenda.

El aceite y el vino se usarán para el bien de la comunidad.

Los venderemos y de las ganancias excavaremos pozos de agua para los peregrinos en las fiestas.

Los residentes de la ciudad también podrán usarlos.

Así que, incluso sus propios clientes, se beneficiarán con su ofrenda, y ustedes estarán tranquilos.”

Los dos comerciantes dejaron el Templo Sagrado con sus corazones llenos de alegría, sabiendo que nunca cedieron de sus costumbres de honestidad estricta y bondad.

18 de Noviembre de 2017 – 29 de Jeshvan de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Karet: Qué significa?

Karet

El Karet tiene varios significados según la fuente que se consulte:

 

Según Maimónides, es la retribución divina por determinados actos negativos, pecados, que hacen que la persona al morir en Este Mundo muera definitivamente, como los animales, sin gozar de la vida del Más Allá.

 

Otros opinan que, es la muerte por intervención directa de la mano del  Eterno, cuando no era aún el momento de morir.

 

Con respecto a este concepto, se encuentra en Smajot 3:1, En Sifra Emor, 14:4, y en Baraita MK 28a; TJ, Bik. 2:1, 64b, que este castigo se produce antes de la edad de 50, mientras que para algunos rabinos amoraim es morir entre los 50 a 60 años, y es por esto que muchos conocedores celebran con gran luz ese cumpleaños.

Una tercera opinión basada en las palabras de Rashi, significa, morir sin hijos.

 

Una cuarta opinión acerca del karet, dice que es quedar apartado o segregado de su pueblo: ello puede significar la excomunión, en algunos casos.

Para Najmánides hay una quinta versión que se relaciona con el alma: Como el alma no muere, consiste en una degradación, un tipo de metamorfosis, un tipo de negación absoluta de los placeres espirituales que esperan las almas de los tzadikím.

 

Karet, para los Cabalistas, es la permutación de keter, una sefirá que representa la corona o nivel superconsciente del alma, cuya raíz,está siempre unida con el Eterno.

Al caer en Karet, “se pierde la corona” o keter, y el alma pierde el poder que tenía para poder realizar la voluntad de HaShem.

Tal vez el concepto más antiguo acerca del Karet, se encuentra en los escritos de Josefo (antigüedades de los judíos 3.12:1) que señala cómo las personas de comportamiento insolente eran merecedores de la pena de muerte, tal como cualquier otra pena de muerte señalada en la Torá.

 

El rabino Bachya ben Asher ibn Halawa 1255-1340: trató de unificar los conceptos anteriores, estipulando que hay tres tipos de karet: uno afecta solo al cuerpo, uno afecta solo al alma y otro afecta a ambos:

el primero, definitivamente asocia la muerte antes de los 60 años:

En el segundo, cuando la persona fallece independiente de su edad, cuando esta persona muere, su alma abandona su cuerpo y queda aislada del mundo del espiritual (del alma) y del mundo por venir…

El tercero, es la combinación de ambos.

 

Teniendo en cuenta la posición de este rabino, la decisión de Karet puede provenir de un tribunal rabínico (terrenal) o de la Corte Celestial.

porque, como está escrito en el talmud Shabbat 10a: “Cualquier juez que ejecuta un juicio perfectamente verdadero se considera como si se hubiera hecho socio de HaShem en el acto de la Creación” .

 

Para todas las explicaciones posibles, el Karet se aplica (o se aplicaba para lo que corresponde a acciones relacionadas con el Templo y los sacrificios), según la Misna Keritot 1:1 con los siguientes 15 actos específicos y/o sus variantes descritas a continuación:

 

  • El que tiene relaciones con su madre, o con la esposa de su padre, o con su nuera, o con un hombre, o con un animal,  
  • Una mujer que tiene relaciones con un animal.
  • Cuando alguien tiene relaciones con una mujer y su hija, o con una mujer casada, o con su hermana, o con su tía paterna, o con su tía materna, o con la hermana de su esposa, o con la esposa de su hermano, o con la esposa del hermano de su padre,
  • Quien tiene relaciones con una mujer en Nidá [una mujer que ha menstruado y por lo tanto es impura].
  • Uno que blasfema [maldice a Dios],
  • Aquel que adora ídolos, o que sacrifica a sus hijos ante Molej [un tipo de idolatría en el que uno pasa a su hijo a través del fuego o entre llamas],
  • Un nigromante,
  • Quien viola el Shabat,
  • Una persona impura que come alimentos consagrados,
  • Si se entra al Templo cuando es impuro,
  • Alguien que come grasa prohibida, o que come sangre, o que come Notar [un sacrificio que se vuelve inadecuado debido a ser sin consumir más allá del tiempo permitido], o que come Pigul [un sacrificio que no es apto debido a la intención del sacerdote oficiante mientras lo ofrece, consumirlo después de su tiempo permitido],
  • El que realiza un sacrificio fuera de los recintos del Templo, o que ofrece un sacrificio fuera [los recintos del Templo],
  • Quien come pan leudado en Pesaj, o que come en Yom Kipur, o que hace Melajá [una actividad constructiva prohibida en Shabat y festivales] en Yom Kipur, o uno que prepara el aceite [de la manera que se elabora el aceite de la unción del Templo],
  • Quien prepara Ketoret [incienso sagrado que se ofrece dos veces al día en el altar de oro dentro del Templo], o que se unge [mismo] con el aceite de la unción (1).
  • Cuando se incumple con la ofrenda de la Pascua y la circuncisión.

 

Un buen arrepentimiento (Teshuvá) con intención (Kavaná) puede “borrar” la sentencia de Karet.

 

17 de Noviembre de 2017 – 28 de Jeshvan de 5778

(1) Como lo sucedido con los hijos de Aharon:  “Tomaron los hijos de Aarón, Nadab y Abihu, cada uno su brasero, le pusieron fuego y colocaron encima incienso; y trajeron ante Adonai un fuego extraño que Él no les había ordenado. Salió un fuego de ante HaSem que los consumió y murieron ante El Eterno”.

PorMax Stroh Kaufman

Ángel guardián

ÁNGEL GUARDIÁN. UNA NUEVA REVISIÓN

¿Tenemos nosotros un ángel guardián?

¿Qué dice el judaísmo al respecto?

Es mucho lo que se puede hablar de ángeles y, más específicamente de un ángel guardián: son muchas las hipótesis, muchas las especulaciones.

La primera noción, en la Torá, acerca de un ángel, la tenemos cuando Adám y Java son “expulsados” del Gan Edén.  

Otra de las veces, y claramente anotada, se da cuando Yosef los ve “subir y bajar por escaleras al cielo y desde allí, es relativamente poco lo que se habla de ellos en la Torá (1).

Pero, cuando se refiere a un ángel guardián, la respuesta es escasa o nula, tal vez, tres o cuatro referencias: la primera, por ejemplo, de Daniel a quien se le menciona que “está custodiado” por Michael (Miguel).

La segunda, en 1Reyes / Melajim 19:5 donde un ángel toca Eliahu (Elías) a y dice así:

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: “Levántate y come.”

La tercera, en Tehilim, donde está escrito que, “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.

La cuarta, es la de Éxodo / Shemot 23:20 que dice “He aquí que Yo envío un ángel delante de ti para guardarte en el camino, y para introducirte en el lugar que te tengo preparado” (Híne anojí sholéaj maláj lefanéija lishmorjá badaréj velahaviajá el hamakóm asher hajinotí).

Aprendimos de las citas anteriores y de nuestros sabios, que los ángeles fueron creados para obedecer los mandatos del Eterno y que cada ángel puede hacer sólo un trabajo; a partir de ello, se originaron conceptos que las religiones monoteístas adoptaron para “formalizar la idea” que cada uno de nosotros tiene un ángel guardián, que lo acompaña, para cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo, como un compañero de viaje que está con él, en las buenas y en las malas, y no se separa de él ni un solo momento.

La Cábala nos enseña que los ángeles son parte integral del universo: son ellos los que nos guían, nos envían mensajes e intervienen cuando es necesario, trabajando a través y alrededor de nosotros.

Los ángeles facilitan la circulación de la energía a través del universo, teniendo un impacto directo en todo lo que ocurre en el mundo, ya sea grande o pequeño.   

Teniendo en cuenta lo anterior, entendemos que, el ángel guardián es quien influencia y afecta nuestra vida, estemos o no consciente de ello; y como compañero espiritual, es quien nos va a maximizar nuestros méritos y minimizar nuestros defectos; nos va a ayudar a alcanzar niveles materiales y espirituales que no podríamos alcanzar solos; nos encarrila cuando nos salimos del camino y nos ayuda a ampliar nuestra conciencia…  

Directa o indirectamente, hay una aceptación tácita o implícita de los ángeles guardianes y su trabajo protector, en las oraciones, como el Shalom Aleijem (La paz sea sobre todos nosotros) que se reza durante la ceremonia del Shabat y, en la Keriat Shemá al haMitá (Lectura del Shemá en la cama).

En esta última dice: “A HaShem Todopoderoso, el Señor de Israel: Que Michael esté a mi lado derecho, Gabriel a mi lado izquierdo, delante de mí Rafael y Uriel detrás de mí, y sobre mí la presencia divina de Adonai.”

La mayoría de los rabinos nos van a insistir que todo lo que los ángeles hagan, ello será siempre y cuando sea con el aval del Eterno.

Michael, Gabriel, Uriel, y Rafael son los nombres de los ángeles guardianes más conocidos en el Judaísmo… y algunas fuentes citan a estos “ángeles” como custodios del Trono del Todopoderoso, respectivamente a la derecha, al frente, a la izquierda y en la parte posterior.

Maimónides describió un “escalafón” de 10 tipos de ángeles

Y, por consiguiente, SI… si tenemos ángeles guardianes:  ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan  al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad, nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

La  literatura rabínica Medieval, asigna ángeles a cada ser humano (Pesikta Rabbati 44:8) al igual que nos recuerda que dos ángeles nos acompañan de regreso a la casa en cada Shabat;  pero a diferencia de otras costumbres, “nos cuidamos de no orarles a ellos ni pedirles favores de ellos. Eso es casi idolatría y está prohibida en el judaísmo. Debemos dirigir toda oración y solicitudes sólo al Todopoderoso.”

 

  1. Sin contar las referencias de los libros apócrifos como el de Henoch.

 

04 de diciembre de 2015 – 22 de Kislev de 5776

Revisado, preparado y elaborado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Los ángeles suben y bajan la escalera

 

Y los ángeles suben y bajan la escalera.

 

Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Elohim subían y bajaban por ella;

Vayajalóm vehíne sulám mutzáv artzá veroshó maguía hashamáima vehíne malajéi Elohim olím veyordím bo.

Así comienza la parashá Vayetz y es de ella, los ángeles que suben y bajan la escalera, a quienes vamos a dedicar unas palabras.

 

¿Qué son los ángeles?

Todos sabemos que son unas criaturas, creadas por El Eterno, para “ayudarle” en sus funciones, como “mensajeros de su palabra”

 

Lo dio a entender el profeta Zacarías / Zajária, cuando explica que ellos “son criaturas santas con vastas capacidades espirituales, pero no pueden hacer ni menos ni más que la capacidad a ellos dada por HaShem”

 

De los ángeles, es mucho lo que se ha hablado y se seguirá hablando: también se le ha dado diferentes clasificaciones y, en el judaísmo la clasificación que se maneja es la elaborada por Maimónides, en 10 tipos de ellos, desde el más básico (Benei Adam) hasta el más elevado (Jayot / Chayot).

 

Y sí: son ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad (llamados en ocasiones como ángel guardián), nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

 

Sabemos también, por enseñanzas de nuestros sabios, que cuando cumplimos una mitzvá creamos un ángel bueno y cuando cometemos una falta creamos un ángel de esos que llamaríamos “del bando contrario”, quienes son los que nos va a JUZGAR

Nuestros ángeles en cuestión, los que suben y bajan las escaleras, Suben hacia el Todopoderoso, para gozar de su presencia, bajan hacia nosotros para obedecer a sus órdenes, Porque fue Él, quien les encargó de protegernos con sus cuidados…

Cuando suben en dirección a la contemplación de HaShem, buscan la verdad y se sacian de ella constantemente.

Cuando descienden, son ellos los que nos amparan en todos nuestros caminos.

Teniendo en cuenta que estas criaturas, son mensajeros del Todopoderoso que nos son enviados para nuestra ayuda.

Como sucede en el caso del Shabat, que hay multiplicidad de ángeles escoltando nuestro camino de regreso del servicio religioso hacia la residencia.

En el caso de Yaakov, quien más adelante se llamará Israel, le estaban mostrando, mediante el acto físico de subir y bajar escaleras, todos los altos y bajos por los cuales tendría que atravesar…

Porque sus acciones podrían elevarlo a un nivel inclusive superior al de los ángeles, pero que también podrían llevarlo a un nivel inferior al de los animales.

Con ello, daría ejemplo al resto de la humanidad.

Mostrándole que, los humanos, al poseer alma, trascendemos y somos superiores a los mismos ángeles, porque somos seres dinámicos, que podemos trascender…por encima de nuestras limitaciones.

Que podemos (y debemos) estudiar la Torá y trabajar en ella para trascender

Si en algún momento deseamos saber cuáles serán los designios de HaShem, simplemente debemos ahondar cada vez más en la Torá, lo que nos permite absorver la infinita sabiduría del Todopoderoso.

Como lo han hecho los grandes sabios de cada generación, quienes constantemente se encuentran en este elevado plano espiritual y a quienes solemos acudir en pos de un consejo y una apropiada guía

Ellos, aprovechándose de esa cualidad, serían los más indicados para decirnos de qué manera podemos actuar (como consejeros).

Aprovechemos nuestras vidas y seamos lo más importante en este mundo. ¡Cumplamos nuestra meta y misión!

¡Como lo hacen los ángeles!

Tendremos que subir y bajar muchas escaleras…

Pero que no sea una limitación ni una excusa, porque como figura en el Tratado de Berajot 64:

Los sabios de la Torá no tienen descanso, no en este mundo y no en el que está por venir. Siempre se encuentran en constante crecimiento, en movimiento, nunca permanecen estáticos”.

16 de Noviembre de 2017 – 27 de Jeshvan de 5778

Material revisado, recopilado y elaborado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Ayunar en Yom Kipur – Segunda Parte

Ayunar en Yom Kipur – segunda parte

 

Habíamos hablado sobre ayunar en Yom Kipur, diciendo cosas como esta:  

El ayuno debe ser estricto, ya que está prohibido probar la comida en Yom Kipur sin importar si es sólo para verificar su buen gusto; aunque la expela posteriormente y no la ingiera en absoluto. Asimismo está prohibido masticar “gomas de mascar” ó parecidos, las cuales, en otros ayunos, podrían ser toleradas.

 

Todos sabemos, por enseñanzas de nuestros sabios, que el ayuno genera una predisposición y una conciencia de y hacia la oración; incluso, la halajá puede permitir, cualquier día de ayuno fuera de los obligatorios, siempre y cuando desde la noche anterior, haga la consigna “mañana voy a ayunar” (Con Kavaná, pero no con la razón de bajar de peso): y lo puede realizar desde la salida de las estrellas hasta el anochecer del día siguiente: por todas estas razones, el ayuno de Yom kipur, se convierte en una “mitzvá”

 

Excepciones a esto puede ser en Israel, por la Santidad que el Estado de Israel implica, según nos enseñan también nuestros rabinos.

 

Hay un día en la semana en la cual no se ayuna, por enseñanza rabínica; es en Shabat, porque ese día es una fiesta en al cual gozamos (deberíamos) de todo lo espiritual que este día de descanso implica y por ello nos regocijamos con buena alimentación.

Sin embargo, Shabat, encontramos en la Torá (Tanaj) condiciones o momentos específicos en las que “se puede ayunar” y nos lo demuestra la Torá y el Tanaj, cuando:

1.- Moshé ayuno cuarenta días y cuarenta noches: Esto lo sobreentendemos que fueron continuos e ininterrumpidos. Durante ese lapso de tiempo, y dependiendo del día en que se inicie el ayuno, caerían entre 5 a 7 días (Shabat)

2.- Leemos en Daniel 1:8-15 que el profeta ayuno 10 días, período en el cual pudo haber 1 a 2 shabat

3.- Un tercer evento, también en el libro de Daniel, en el cual ayuna “severamente” 3 semanas: Allí también podemos tener 3 a 4 días que corresponden al Shabat

“Porque el propósito del ayuno es el arrepentimiento que, si es verdadero, nos lleva a cambiar nuestras acciones”.

Pero ¿qué sucede si Yom Kipur coincide con shabat?

Empecemos diciendo que Yom Kipur es considerado como Shabat Shabaton… literalmente el más grande de los Shabat, donde por obligación, se combina lo espiritual con lo físico, donde previamente hemos limpiamos nuestra casa, y hemos alistado ropas lindas para vestir durante el servicio religioso (Blanco es la costumbre) y la necesidad de crear una herramienta que nos conduzca al arrepentimiento, y así poder circular por una senda que nos conducirá a un mundo mejor.

La herramienta se llama ayunar… Ayunar en Yom Kipur.

Ayunar de por sí, es difícil, pero es esta dificultad es la que nos da la oportunidad de conectarnos con El Eterno de un modo más poderoso.

El rey David dijo,  “He aquí, los ojos de Adonai se dirigen a los que le temen, a los que esperan su bondad, a rescatar su alma de la muerte y sostenerla en hambre”.

En un sentido espiritual, “hambre” se refiere al anhelo del alma de cercanía a HaShem, y que  siempre desea reunirse con su Fuente. En Yom Kipur, el día más sagrado del año, nos alimentamos no de carbohidratos o proteínas, sino de la revelación de nuestra propia esencia y su relación intrínseca con el Todopoderoso: por ello, aunque caiga en Shabat, ayunamos de todos modos.

 

15 de noviembre de 2017 – 26 de Jeshvan de 5778

 

Redactado por Dr Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com