Category Archive Celebraciones

PorMax Stroh Kaufman

9 de Av

Preparándonos para el 9 de Av.

Este próximo 9 de Av, para el año judío de 5774, la fecha que le corresponde, se extiende desde el atardecer del 04 de Agosto del 2014, hasta la caída de la noche del 05 de Agosto del 2014.

Todos sabemos que el 9 de Av, o como es su nombre en hebreo, Tisha Beav, es un día de duelo y ayuno. La fiesta conmemora varias tragedias que afectaron al pueblo judío a lo largo de la historia, pero sobre lo que más se recalca es acerca de la destrucción de los dos templos en 586 AC y 70 DC, aunque muchas otras tragedias sean recordadas en esta fecha; además, el 9 de Av, es la culminación de un período de tres semanas de duelo.

El Ayuno: ¿Por qué es? Una de las menciones acerca del ayuno, se encuentra en Zacarías / Zajária 8:19 que dice: “Así ha dicho Adonai de los ejércitos: Los ayunos del cuarto, el quinto, el séptimo, y el décimo mes, se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, y en fiestas solemnes. Amad, pues, la verdad y la paz.” El quinto mes, empezando a contar desde Nisan como el primero, corresponde al mes de Av, y el ayuno es, el 9 de Av.

¿Qué debemos hacer?

Hay muchas cosas: sin embargo, hoy hablaremos de la Seudá haMafséket (“Comida de la separación” literalmente hablando).

El Talmud (Taanit 30a) nos relata cómo Rabi Yehudá, hijo de Rabi Illaí acostumbraba a proceder en su seudá: Tanto los asistentes, como los invitados traían pan seco con sal; él se sentaba en lo que se conocía como un lugar vergonzoso (entre la estufa y el horno), y se lo comía, mientras bebía de una jarra con agua, actuando en señal como si uno de sus parientes más cercano acabara de fallecer. El Rambam también se comportaba de una manera estricta, comiendo sólo pan y agua en esta comida, y sin siquiera un plato cocinado.

Gracias a este comportamiento, la mayoría de los judíos solo consumen pan y huevos cocidos: estos últimos por su forma, se relacionan con el ciclo de la vida: sin embargo, se pueden comer frutas y verduras para garantizar que se tenga “fortaleza” para soportar el ayuno; no hay prohibiciones acerca de la cantidad de huevos, como la de tampoco consumir lentejas, que se considera como uno de los platos característicos para el duelo.(ver Shuljan Arúj)

Como en cualquier duelo, o como en cualquier sacrificio, la costumbre es de sentarse en el suelo durante la celebración de la seudá, el 9 de Av, pero ninguno de “los dolientes” tienen la obligación de quitarse los zapatos, como lo harían en el caso del fallecimiento de un ser querido (Ver también el Shulján Aruj). Hay algunos que dicen que, sobre la base de la Cábala, se debe colocar un paño de separación entre la persona y el suelo; y para aquellos a quienes les resulta difícil sentarse en el suelo, entre ellos a los enfermos, los ancianos, embarazadas y puérperas o mujeres, no hay limitación para que se puedan sentar en una silla, pero, preferiblemente, en un asiento que no sea utilizado en forma regular, ni de los convencionales: es decir, tratando de que no sea uno cómodo.

Está descrito que, cada persona, cada miembro de la casa, debe sentarse en una esquina, en un rincón, mientras que terminan la  seudá, porque, está escrito en relación con los dolientes que, “deben sentarse solos y en silencio” (Eija 3:28). Aunque 3 hombres o más estén sentados cerca el uno del otro, deben considerarse como si estuvieran solos, como lo indica el Shuljan Arúj. (Sh.A. 552:8, M.B. 19).

 

Después del mediodía, en la víspera del 9 de Av, idealmente debe estudiarse sólo sobre temas tristes que estén relacionados con el 9 de Av,  o con las leyes del duelo. Sin embargo, si alguien está preocupado porque su aprendizaje se limita específicamente a estos temas y piensa que tal vez no logrará aprender más de lo que quisiera, entonces debe seguir los sus deseos de corazón, y dedicarse también a otros temas. (Ver Rama 553:2, MB 8).

Una de las costumbres más particulares de esta fecha, es la permisividad para comer, todo el tiempo, aun hasta momentos previos al ayuno, que comienza en el atardecer, sin importar que, lo que se haya destinado para la seudá, se haya terminado, a no ser que uno mismo decida ayunar desde muy temprano en el día. (Véase también el Shulján Arúj 553:1, en la Mishná Berurá 2).

En pocas palabras, disfruta de la Seudá HaMafséket y recibe adecuadamente, el 9 de Av.

18 de julio de 2014 – 20 de Tamuz de 5774

 

 

PorMax Stroh Kaufman

Salmo 21

Salmo 21 / Tehilim 21

Un punto de vista diferente.

Revisemos el capítulo 21 de los Salmos / Tehilim. Este fue ofrecido en el momento en el cual David se convirtió en rey, y en él, se habla de todos los rescates futuros. En él se habla de alegría, y aquí, un rey recién ungido, le dice a todas las generaciones futuras que la alegría verdadera se puede encontrar sólo en Hashem. Dicha alegría aparece a través de la adquisición de la conciencia que El Todopoderoso, no tiene límites, y se caracteriza porque brota de un lugar que no está atado a la tierra.

¿Cómo este salmo le permite a uno hacerlo? Enseñándonos, que nuestras acciones, nos deben permitir acercarnos a Hashem, siempre y cuando nuestros pensamientos y nuestras palabras estén de acuerdo con nuestros actos. Cada una de nuestras palabras puede llevarnos en la dirección correcta. Cuando uno se va alejando, poco a poco del mundo de la fantasía secular, y se imbuye en los ideales de la Torá, los deseos cambian, y así lo indican las palabras que se van pronunciando con dicho cambio.

Cuando reconocemos que todo – absolutamente todo – lo que podemos esperar y lo que nos permite nuestra liberación de lo mundano – pertenece a Hashem, entonces vamos a experimentar la verdadera alegría.

Dice el Salmo: Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien; Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.  Con ello nos enseña David que, mientras que aquellas personas se encuentren atrapadas en el mundo secular en busca de la riqueza material de la vida, el acercarse a la Torá, que nos pone a disposición las palabras del Todopoderoso, y nos ofrece verdaderas bendiciones en cada momento. Hashem nos corona, cada uno de nosotros, con el oro puro de su seguridad.

Continua diciendo: Vida te demandó, y se la diste; Largura de días eternamente y para siempre.. Nos acercamos a Él, dándole y entregándole una larga vida en este mundo, a diferencia de aquellos que solo están a la espera de la próxima emoción o una experiencia artificial, nuestro amoroso Padre Celestial, nos permite disfrutar de una sensación de plenitud, en esta vida y en la otra, si estamos a dispuestos a reconocerlo.

¿Con qué frecuencia nos encontramos con aquellos que desperdician sus días matando el tiempo, porque no pueden ver más allá del círculo de la oscuridad a su alrededor? Hashem nos ofrece días llenos de significado. Le ha dado a nuestro pueblo, la capacidad y la oportunidad de elevarse por encima de las indignidades de la vida.

En el salmo encontramos la siguiente frase: Grande es su gloria en tu salvación; Honra y majestad has puesto sobre él. Porque lo has bendecido para siempre; Lo llenaste de alegría con tu presencia… Nos quiere enseñar el Rey David que no hay mayor gloria para el hombre que la que permite aceptar la liberación de Hashem, a diario, en cada uno de sus decretos, uno por uno, sean grandes o pequeños. Cada uno de los momentos vividos se constituye en audaces hazañas heroicas, que cada uno y todos los días de nuestras vidas, nos acerca a la luz de Hashem. Esto se transforma en un esplendor etéreo, detectable en los rostros de aquellos que eligen vivir con él.

El Salmo 21 concluye diciendo: Engrandécete, oh Adonai, en tu poder; Cantaremos y alabaremos tu poderío. El Rey David nos dice aquí que Hashem desea nuestro gozo, y que estamos destinados a vivir de esto, de una manera real: que nosotros lo vamos a hacer poner muy contento cuando nosotros aprendamos a vivir con su presencia y asi, El va a establecer para nosotros, todas las bendiciones eternas…siempre.

Queridos amigos, si aprendemos a vivir con nuestra identidad judía, del mismo modo que el rey David compartió con nosotros, en este salmo, el Salmo 21, a través del acercamiento consiente hacia Hashem, con nuestros actos, nuestras palabras y nuestros sentimientos,  le habremos dado un nuevo sentido a la alegría de los ideales de la Torá.

21 de marzo de 2014  – 19 de Adar2 de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Shana Me’uberet

Shana Me’uberet – Año bisiesto

Un mes, en el calendario judío puede incluir en su haber, tanto 29 como 30 días (esto tiene relación con los 29,5 días del ciclo lunar*). Pero, cada dos o tres años: es decir, siete veces en el ciclo de 19 años, que tiene el calendario judío, el mes de Adar dobla su tamaño: este suceso se conoce en hebreo con el nombre Shana Me’uberet, que literalmente quiere decir “año preñado”; en esos “años preñados”, como son llamados, hay dos meses Adar, conocidos como “Adar 1, Adar Alef, o Adar Rishón” al que le corresponden 30 días y, posteriormente, un “Adar 2, Adar Bet, o Adar Shení” que consta de 29 días:  la costumbre nos dice que el 30 de Shevat sea considerado como el primer día de Rosh Jodesh (“cabeza del mes”) de Adar Alef. Esto hace que el mes de Adar se extienda por un total de 60 días y el año correspondiente, es el que se conoce como “Shana Me’uberet“.

Este año, 5774, corresponde a uno más de los años conocidos como Shana Me’uberet, y corresponde al ciclo que comenzó en el 5758 y terminará en el 5777… La fórmula matemática la estableció Hilel 2º en el Siglo 4 de la Era Común, estandarizando el calendario lunar para que se ajustara con el solar, haciendo que se añada el mes en el 3º, 6º, 8º, 11º, 14º, 17º y 19º año del ciclo.

Se cree esta fórmula puede tener origen en la fórmula desarrollada por Metón de Atenas, un filósofo griego del año 440 antes de la Era Común, en la cual, vio que, luego de un ciclo de 235 meses lunares, las fases de la luna volvían a ser las mismas: por ello, su cálculo fue la base del calendario griego, y este ciclo correspondía a 19 años: para lograr la equivalencia con el año solar, elaboró una fórmula que le “obligaba” a adicionar 7 meses lunares a dicho ciclo; también se dice que los antiguos babilónicos utilizaban un ciclo lunisolar de 19 años, para el cálculo de los eclipses.

El mes de Adar tiene la característica de ser “un mes feliz” porque recuerda la “salvación / liberación” del pueblo judío por el Todopoderoso, porque existía un decreto de aniquilación, que pendía sobre la cabeza de todo judío del mundo, y no pudo ser concretado: es por ello que el Talmud recuerda que (Taanit 29a),”cuando llega Adar, la felicidad se incrementa”

Este año, una especie de año bisiesto, tenemos un Adar prolongado de 60 días: hay quienes comparan el número 60 con la posibilidad de anulación: ¿Qué es esto? Que cuando un alimento no casher entra en contacto con uno kasher, si equivale a un 60avo de la porción, no lo contamina o viceversa, lo transforma: es por ello que debemos aprovechar estos sesenta días para permitir la anulación de decretos en nuestra contra…

Debemos entonces aprovechar la ventaja de este Shana Me’uberet, y que la felicidad de Adar, nos desborde sin límites y la bendición del Todopoderoso, nos acompañe hoy y siempre…

 

  • La usanza del calendario lunar está descrita en Tehilim / Salmos 104:19 que dice: “Hizo la luna para los tiempos” – Asá yaréaj lemoadím

 

03 de febrero de 2014 – 03 de Adar de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Mes de Shevat

Mes de Shevat

¿Qué nos enseñan nuestros sabios acerca del mes de Shevat?

Son muchos los aspectos que ellos nos enseñan: quizás los más importantes son los siguientes: el primero de ellos y quizás el que más conocemos, es el aspecto relacionado con la celebración del año nuevo de los árboles, y la renovación tanto material como espiritual que esto significa: el segundo, que es el mes número 11 del calendario hebreo, y que adquiere su nombre durante el exilio babilónico, como está escrito en el libro de Zejária / Zacarías

El tercero, es el trasfondo histórico: nos dicen que el primer día de este mes, Moshé, inspirado en la profecía que había recibido del Todopoderoso, comenzó a recitar las palabras del libro de Devarim a Israel, como está escrito: ” Estas son las palabras que habló Moshé a todo Israel, de este lado del Jordán, con relación al desierto, a la Aravá (planicie), (al lugar que está) frente al mar Rojo, (al lugar que está) entre Parán y Tofel, y (con relación a) Laván. Jornada de once días hizo Israel desde Jorev, por el camino de la montaña de Seír, hasta Cadesh Barnea, Y aconteció en el cuadragésimo año, en el mes undécimo, el primero del mes, que habló Moshé a los hijos de Israel conforme a todo lo que había ordenado el Eterno acerca de ellos.

Éle hadevarim asher dibér Moshé el kol Israel beéver haYardén bamidbar baAravá mol Suf béin Parán ubéin Tofel veLavan vaJatzerot veDi Zahav. Ajád asar yom meJorév dérej har Seír ad Kadésh Barnéa, Vayehi bearbaím shaná beashtéi asar jódesh beejád lajódesh dibér Moshé el bené Israel kejól asher tzivá Adonai otó aléhem.

Para poder hacer esto, le tocó pasar revista a muchas de las leyes que ya habían sido enseñados en el Sinaí y en el ” Ohel Moed,” el cual había sido el lugar de reunión del pueblo judío, ubicado alrededor del Mishkán, donde ya habían venido a aprender la Torá, que Moshé les había enseñado. Esta repetición de las leyes hace que el libro de Devarim sea llamado o conocido como “Mishné Torá”, porque hace una revisión exhaustiva de las leyes.

Moshé aprovechó, no sólo para enseñar, sino también para reprender al pueblo de Israel, por todas las rebeliones que habían tenido en contra de Hashem, durante el período de cuarenta años, que estuvieron deambulando en el desierto. Por supuesto que les habló de la gran recompensa que recibirían si se observan fielmente la Torá, y los terribles castigos que sufrirían si no lo hacían. Uno podría haber pensado que Moshé estaba exagerando en su descripción de los castigos, sin embargo, eventos históricos como La Inquisición, Los progromos, y el Holocausto, nos muestran que Moshé no quedo corto en su descripción acerca de los tormentos que nuestro Pueblo sufriría, en aquellos malos tiempos, que se han dado a lo largo de nuestra historia.

A través de su discurso, también los preparó para lo que sería su entrada, conquista y posesión de la tierra de Israel, la cual, gracias al Eterno, también se ha reproducido en nuestro tiempo. Concluyó bendiciéndolos, antes de su muerte, con el más inspirador lenguaje encontrado en lo largo y ancho de toda la Torá.

Todo el proceso anotado duró treinta y siete días, en los cuales Moshe habló, a todo el pueblo de Israel. Comenzó el primero de Shevat y terminó el séptimo día del mes de Adar. Sus primeras palabras fueron:

El Eterno, nuestro Elohim, nos habló en Jorev, diciendo: Bastante tiempo habéis permanecido en este monte; volveos y partid e id a la montaña de los emoreos y a todos sus lugares vecinos, situados en la Aravá, en la serranía, en el valle, en el Neguev (sur) y en la costa del mar, hasta la tierra del cananeo, y al Líbano hasta el gran río, el río Éufrates. Ved que pongo delante de vosotros la tierra, entrad y poseed la tierra que juró el Eterno a vuestros padres, a Abraham, a Isaac y a Yacob, que se la daría a ellos y a su descendencia después de ellos.

Adonai Eloheinu diber eléinu beJorév lemor rav lajém shévet bahár hazé. Penú useú lajém ubóu har haEmorí veél kol shjenáv baAravá bahár uvashfelá ubaNéguev ubejóf hayám éretz haKanaaní vehaLevanón ad hanahár hagadol nehár Per´st. Reé natáti lifnéijem et haáretz bóu ureshú et haáretz asher nishbá Adonai laabotéihem le Avraham leItzjak ule Yaakov latét lahém ulezarám ajaréihem.

Sus últimas palabras, antes de subir a la cumbre del Pisgá y ser tomado por El Eterno, fueron, como está escrito: Sabe, oh Yeshurún (Israel) que no hay semejante a tu Dios, el que viene cabalgando sobre los cielos en tu auxilio, y con su gloria monta los cielos. El Dios de la antigüedad para su morada escogió los cielos, teniendo por debajo los brazos de los poderosos del mundo. El mismo echa delante de ti el enemigo y te dice:!Destrúyelo!. E Israel pues, habitará seguro, conforme a la bendición de Jacob, en la tierra del grano y del mosto; también sus cielos destilarán el rocío. ¡Dichoso eres, oh Israel! ¡Quién como tú, pueblo cuya salvación viene del Eterno, que es el escudo de tu auxilio, que también es la espada de tu grandeza? Por lo que tus enemigos te mentirán de miedo, y tú sobre sus alturas pisarás.

Ein kaEl Yeshurún rojév shamáim beezréja ubegaavató shejakím. Meoná Elohei kédem umitájat zroót olám vayegarésh mipanéija oyév vayomer hashmed.Vayishkon Israel bétaj badád éin Yaakov el éretz dagán vetirósh af shamav yaarfú tal. Ashréija Israel mi kamója am nosha baAdonai maguen ezréja vaasher jérev gaavatéja veyikajashú oivéija laj veatá al bamotéimo tidrój.

Con estas enseñanzas, nuestros Sabios han hecho la comparación que,  el primero de Shevat es comparable con el día de la entrega de la Torá.

Entonces, teniendo en cuenta que el sexto día del mes de Sivan, fue el día en el que le fue entregada la Torá a Israel, y ha permanecido así por siempre,  para que cada vez que ocurra esta fecha sea como si fuera la primera vez que  se aceptó  la Torá, entonces, el corazón de cada judío debe estar receptivo a la Torá en el primer día de Shevat, porque en ese día se comenzó a recibir el libro de Devarim, proveniente Hashem, a través de Moshé.

Aprendemos entonces que, todos los días, a partir del primero de Shevat, hasta el siete de Adar, son días considerados adecuados para generar, en el corazón de cada judío, una actitud de inspiración hacia el estudio de la Torá y el de cumplimiento de las Mitzvot.

03 de Enero de 2014 – 01 de Shevat de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Eved HaShem

EVED HASHEM

Moshé Rabenu fue descrito por la Torá como ” Eved Hashem” El Radak explica el uso de esta expresión para describir Moshé basado en el principio talmúdico, “kol ma shekaná éved kaná Rabó – todo lo que un esclavo adquiere se transfiere de forma automática a su amo. “ Del mismo modo en el que todo esclavo pertenece a su amo, así también todo lo que Moshé Rabenu hizo, durante todo el día, todos los días de su vida era estar al servicio de su Maestro, Hashem. Del mismo modo, Jazal hace una referencia sobre el pasuk que dice: “vayeréd Moshé min hahár el haám” (Shemot 19:14), resaltando el hecho de que a pesar de que Moshé regresaba de estar en el Monte Sinaí durante un período de cuarenta días, lo que hizo, no fue buscando nada para sus propios fines, sino que cuando bajó, fue directamente a servir al pueblo de Hashem.

La Torá nos hace un llamamiento, a todos y cada uno de nosotros para servir como avadim a Hashem, tal como está escrito: Ki li benéi Israel avadim avadái hem asher hotzetí otám meéretz Mitzráim ani Adonai Elohéijem. “ (Vaikrá 25:55) Porque los hijos de Israel son mis siervos; mis siervos son ellos, a quienes Yo saque de la tierra de Egipto; Yo soy el Eterno, vuestro Elohim

El Rambam en Hiljot Deót 3:2-3 describe que todas nuestras actividades diarias – vestirse, comer, trabajar, pasar tiempo con nuestra cónyuges y nuestros hijos, dormir, etc. deben hacerse lesheim Shamáim (Con temor/respeto a los cielos). El Rambam continúa diciendo que ¡aquel que sigue este camino está en servicio constante de Hashem! (Eved HaShem). Un judío no puede dividir su actividad entre lo sagrado y lo secular. Todo el día estamos Avdei Hashem, y “kol ma shekaná éved kaná Rabó”. Todas nuestras actividades se espera que sean realizadas en el servicio de nuestro Creador.

La grandeza de una persona es, ser un leal servidor del Todopoderoso (“Eved Hashem”). La expresión de este servicio se logra cuando una persona se esfuerza por llevar a cabo la voluntad del Creador. Hay muchos niveles diferentes a lo largo de este continuo proceso: sin embargo, la clave es esforzarse constantemente para crecer en este atributo.

Hoy y todos los días, debemos pensar en ello como una obligación espiritual específica que, aunque sea difícil para que cada uno de nosotros pueda seguir adelante, se debe tomar como algo a lo que le gustaría seguir y permanecer en ello: esto permitirá que se sienta un gran honor, por el hecho de poder servir al Creador y Sustentador del universo. (Eved HaShem)

26 de Noviembre de 2013

PorMax Stroh Kaufman

Havdala y Apagar las luces

¿Es necesario apagar las luces para havdala?

 

Nos pregunta un lector, si es necesario apagar las luces para poder realizar la ceremonia de havdala.

 

Sabemos que esta es una práctica difundida en algunas comunidades judías en el mundo, que, para poder ver el encendido de la vela, en sus sinagogas, apagan las luces en general. Si nos dirigimos al Shulján Aruj, donde se encuentran redactadas las normas de la halajá, esta fuente nos dice, en primera instancia que uno no puede recitar la berajá, mientras que no vaya a verse beneficiado de la luz. En otras palabras, hay que estar lo suficientemente cerca de la luz, para que ella le permita poder distinguir entre las monedas de uno y otro país. Por lo tanto, escribe la Mishná Berurá que, mientras uno esté escuchando a otra persona recitar las bendiciones de la Havdala y desea, también cumplir con su obligación de recitarla, debe acercarse lo más que pueda, al fuego, para que así se beneficie de su luz y, cumpla con su obligación (mitzvá).

La distancia para determinar qué tan cerca se está de una luz para beneficiarse de ella, mientras que se cumple con la obligación de la havdala, podría ser tan grande que incluso, la luz puede está dentro de la casa, y la persona estar fuera de ella.

Sin embargo, el Shulján Aruj insiste y es enfático en señalar que escribe que, la cantidad de luz que hay que aprovechar, para recitar la berajá, es aquella que le permita estar lo suficientemente cerca de dos monedas y las pueda diferenciar o distinguir una de la otra. Teniendo en cuenta esta formulación, hay Poskim que sostienen que, mientras la llama sea lo suficientemente brillante para beneficiarse de su luz, se puede recitar la berajá, así, finalmente no se esté obteniendo ningún  beneficio general de dicha luz. Por lo tanto, no es necesario apagar la luz de la habitación en la que uno se  encuentre cuando esté recitando havdala siempre y cuando, como está anotado, la llama sea lo suficientemente brillante, para que uno sea capaz de beneficiarse de la luz de la vela. El Rabino Jaim Kanievski, considerado como una de las principales autoridades entre los Haredim, de la sociedad judía del Siglo 20 y principios del s 21 de la era común, manifiesta que su tío, el Rabino Avraham Yishaya Karlevitz, más conocido como el Jazon Ish, una autoridad mundial reconocida en asuntos relacionados con la ley judía y la vida, no apagaba las luces de la habitación cuando recitaba la havdala . El Rabino Shlomo Zalman Auebach, quien ya a la edad de once años era muy conocedor y hábil manejador del tratado talmúdico de Kidushin, especificó que incluso las personas que generalmente tienden a apagar las luces durante el rezo del havdala pueden recitar la bendición cuando Yom Tov cae en Motzaéi Shabat pero no es posible apagar las luces.

 

17 de octubre de 2013 – 13 de Jeshvan de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Manzanas y Miel en Rosh HaShana

5 razones para comer manzanas y miel

Rosh HaShana

La costumbre de comer ciertas frutas, especiales en la época de Rosh Hashaná, la encontramos en la Guemará en Horiyot 12a. Mientras que la Guemará nos proporciona una lista de frutas recomendadas, la inmersión de las manzanas en miel, no está mencionada. La primera fuente de la manzana en la miel es de la Abudraham citado por la Rema (OC 583:1). ¿Cuál es el significado de esta famosa costumbre? El Moadim LeSimja trae una serie de razones.

1. El Maharil dice que Itzjak tuvo un momento en el que el aroma predominante fue el un huerto de manzanas, en el momento en el que Yaakov vino a él, para recibir los Berajot. El Gaón de Vilna, se refiere a este hecho, en el texto Biur HaGra, diciendo que esto sucedió en Rosh Hashaná.

2. El Ben Ish Chai dice que las manzanas nos brindan tres placeres: olor, aspecto y sabor: estos placeres  corresponden a tres bendiciones que nos gustaría recibir el próximo año: 1.- Bini que se refiere a los hijos y el orgullo de todos los logros que obtienen), 2.- Jayai (Vida y/o Salud) y 3.- Mezoni (Riqueza y/o abundancia en los alimentos) .

3. El Zohar dice que el vino simboliza Din o juicio. Las manzanas se comen después de un vino fuerte para que no se vea perjudicada, en su sabor, por la fuerza del vino. Por lo tanto, desde Rosh Hashaná, que es un tiempo de Din o juicio, comemos manzanas con el fin de suavizar la sentencia.

4. Rosh Hashaná queremos que HaShem recuerde las cenizas de la Akedát Itzjak (Sacrificio de Itzjak). Las cenizas que se acumulan en el mizbéaj, de todos los sacrificios, se llaman Tapúaj o manzana.

5. Tapúaj tiene la misma guematría como “Prú urvú” (creced y multiplicaos) y “Dvash (Miel)” tiene la misma guematría de “Isha”. Rosh Hashaná, por lo tanto, es un momento especial para las mujeres estériles sean recordadas por Hashem y sean bendecidas con hijos. Por lo tanto, es el momento de comer Tapúaj BiDvash.