El poder del arrepentimiento

PorMax Stroh Kaufman

El poder del arrepentimiento

El poder del arrepentimiento

Leyenda Talmúdica

 

El poder del arrepentimiento es infinito e ilimitado.

Así nos lo narra la siguiente leyenda del Talmud:

Se cuenta que el rabino Eleazar ben Dordia se ufanaba de haber tenido relaciones sexuales con todas las prostitutas.

Una vez escuchó que había una mujer de estas, en un lugar muy lejano al de su residencia, y que por sus servicios cobraba una fuerte suma de dinero.

El rabino tomó un dinero equivalente a esa suma por ella solicitada, y cruzò ríos y montañas para llegar a ella; en el momento en que estaba íntimamente con ella, la mujer dejó escapar una flatulencia y dijo:

“del mismo modo que esta flatulencia no volverá a su lugar de origen, el rabino Eleazar ben Dordia, nunca será aceptado en arrepentimiento”.

Luego de esta declaración, el rabino salió y llegó a un sitio donde se encontraban dos montañas muy altas, se sentó entre ellas y dijo: “montañas y colinas: rueguen por misericordia en mi nombre”

Aludiendo a lo que está escrito en Isaías / Yeshayahu 54:10

Porque los montes se apartarán y las colinas se tambalearán, pero mi bondad no se apartará de ti, ni el pacto de mi paz se tambaleará “, dice el Señor, que tiene compasión de ti

KI heharím yehamúshu vehaguevaót temuténa vejasdí meitéj lo yamúsh, vehabrít shlomí lo temút amar merajaméj Adonai

Las montañas le respondieron:

Antes de buscar misericordia para tí, tenemos que buscar misericordia para nosotras.

Continuó su camino y se dirigió entonces a los cielos y a la tierra y dijo:

“Cielos y tierra, rueguen por misericordia para mi”

Ellos le respondieron:

Antes de rogar por misericordia para tí, tenemos que rogar por misericordia para nosotros, como está escrito en Isaías / Yeshayahu 51:6

Levanta los ojos al cielo y mira la tierra desde abajo, porque los cielos se desvanecerán como el humo, y la tierra se pudrirá como una vestidura, y sus moradores también morirán, y mi salvación será para siempre, y mi justicia no serán abolidos.

Continuando sus súplicas, se dirigió al sol, la luna y las estrellas:

¡Sol, la luna, tengan piedad de mí!

Ellos le contestaron:

Antes de apiadarnos por tí, tenemos que apiadarnos de nosotros mismos, como está escrito: Isaías / Yeshayahu 24:23

“Y la luna se avergonzará y el sol se avergonzará, porque el Señor de los Ejércitos reinó en el monte de Sión y en Jerusalén, y delante de sus ancianos será la gloria”.

Vejafrá haleboná uboshá hajamá ki maláj Adonai Tzevaót behar Tzión ubiYerushaláim venégued zkenáv kavód.

Se dirigió entonces a las estrellas y a las constelaciones diciendo:

¡Estrellas y constelaciones: Ayúdenme a buscar misericordia para mi!

Ellas le contestaron:

Debemos primero lograr la misericordia para nosotras, antes que para ti, como està escrito en Isaías / Yeshayahu 34:4

Y todo el ejército de los cielos se derretirá, y los cielos se enrollarán como un rollo, y todo su ejército se marchitará como una hoja se seca de una vid y como un higo seco de una higuera.

Venamkú kol tzéva hashamáim venaglú kaséfer hashamáim vekjól tzevaám yivòl kiniból alé miguéfen ukenobélet miteená

Reconsideró entonces y dijo: ¡Todo este asunto depende sólo de mi!

Se inclinó, recogió su cabeza entre sus rodillas, y lloró. Su llanto fue tan profundo y sincero que, su alma partió. Mientras esto sucedía, un eco iba y venía diciendo: “Rabí Eleazar ben Dordia, ha sido destinado para vivir en el Olam Habá”

Esto nos demuestra que tan espectacular es el poder del arrepentimiento.

 

11 de octubre de 2017 – 21 de Tishrei de 5778

Recopilado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

About the author

Max Stroh Kaufman administrator

Deja un comentario