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PorMax Stroh Kaufman

Enterrar un Sefer Torá

Enterrando un  Sefer Torá

 

Muchas veces hemos leído que los artículos que contengan la palabra de la Torá deben ser enterrados, por cuestiones halájicas: no existe en la mishná una claridad específica al respecto, porque ella si detalla claramente lo que se debe o no hacer con los Rollos de la Torá, aunque los estudiosos han tratado de aplicar dichos conceptos a las versiones modernas, las empastadas o llamadas en hebreo “jumash” e incluso a las versiones que hoy en dia se distribuyen en forma de fotocopias y/o textos parciales utilizados para estudio.

 

Detallamos a continuación algunas de las indicaciones encontradas.

 

Un Sefer Torá que se desgasta, se deteriora o envejece dice el Shulján Aruj(1), debe ser colocado en un utensilio de barro y enterrado en la tumba de un estudioso de la Torá.
Shulján Aruj, escribió que cuando la cubierta de un Sefer Torá se desgasta se puede utilizar como parte de las cubiertas para enterrar el sefer.

El shuljan Aruj señala esta implicación con el Sefer Torá de carácter obligatorio.

Pri Megadim (2) señala a continuación que no hay una observancia particular, de las personas, al respecto.

El Aruj HaShulján interpela y sostiene que enterrar a un Sefer Torá cerca de un estudioso, se hace sólo cuando no haya otro lugar para almacenar el Sefer Torá, pero si uno puede encontrar un lugar en la propia casa o en los Batei HaKnesset, ello es preferible.
La razón para colocar el Sefer Torá en un utensilio de barro antes de enterrarlo, es porque debería evitarse que se pudra y se desintegre rápidamente.

Y está escrito en la Halajá:

Si un Sefer Torá se desgasta o se avería debe ser colocado en un utensilio de barro y enterrado en la tumba de un estudioso de la Torá, incluso uno que sólo comenzó con estudios de la halajá, pero que no ha completado otros estudios de la Torá, como tampoco haya empezado su carrera de enseñanza.
_ La misma indicación se aplica para los componentes del Tanaj que son Neviím y Ketuvim, especialmente cuando se escriben en un pergamino enrollado. (M.B. 22)
_ El utensilio de barro le permite durar más tiempo. (M.B. 23)
_ Se prohíbe quemarla, incluso si la intención es salvarse de alguna desgracia. (M.B. 24)

 

Algunos Poskim (3) escriben que, aunque es preferible seguir la antigua costumbre de enterrar a un Sefer Torá averiado o desgastado en un utensilio de barro, habría que considerar la dificultad que puede tener este método, y, por ello, también puede colocar el Sefer Torá en un utensilio de madera siempre y cuando la madera sea fuerte y se crea que va a durar más de 100 años.

En la opinión de algunos Poskim, la colocación de un Sefer Torá averiado, en una caja de concreto también es suficiente, ya que evitará que el agua llegue al Sefer Torá durante muchos años. Otra opción es colocar el Sefer Torá en una carcasa de plástico duro que evitará que el agua llegue al Sefer Torá.

Para poder transportar el Sefer Torá se recomienda fabricar una especie de arca: los rabinos locales indicarán como elaborarla y qué tipo de materiales deben ser utilizados; en ocasiones podría utilizarse el mismo Arón Kodesh en el cual ha sido guardada, pero solo el rabino local podrá determinarlo, ya que le implica a la comunidad (sinagoga) elaborar un nuevo arón, puesto que la santidad de un Arón Kodesh se aplica solamente a estar destinado a servir de forma permanente como un Arón Kodesh. (M.B. 31)

 

Una de las formas como se describe el poder enterrar el Sefer Torá es envolverlo con la cortina que cubre el arón kodesh, pero no se autoriza que se haga la envoltura para el Jumash (4), con el mismo material.

Los accesorios de plata del Sefer Torá, que ha sido descartada como envejecida, gastada o alterada, considera la Mishná que pueden seguirse guardando en el Arón Kodesh, pero la tela que la cubre no puede ser utilizada para cubrir la mesa donde se coloca el sefer para su lectura ni para forrar un jumash, o para el texto separado de los Neviím.

Cuando se trata de los jumash, existe un desacuerdo sobre si ellos, al deteriorarse, son tan válidos como el de un Sefer Torá para que se puedan almacenar en un Arón Kodesh, pero si hay claridad que ellos No pueden utilizarse para fines personales, por ejemplo, para protegerse del sol. También está prohibido para almacenar documentos personales en un sefer, aunque estén en óptimas condiciones.

 

 

(1)  SHULJÁN ARUJ es el nombre por el que se conoce a la más importante recopilación de normas de conducta contenidas en la religión judía.

 

(2)  Pri Megadim es un trabajo del Rabino Yosef ben Meir Teomim, relacionado con el Shulján Aruj

 

(3)  Poskim: es el término en la ley judía para un jurista que decide sobre la Halajá en los casos de la ley cuando las autoridades anteriores no son concluyentes o en aquellas situaciones en que no exista ningún precedente halájicos.

 

(4)  El Jumash o Pentateuco, está compuesto por los cinco libros que Moshé escribió en el desierto tras recibir cada palabra que allí consta directamente de Hashem, y legó al pueblo de Israel para que guarden lo que hay allí escrito y de proceder así, les vaya bien en este mundo y hereden la vida eterna.

 

 

Publicado por 321judaismo.com

24 de Adar de 5772 – 18 de Marzo de 2012.

 

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PorMax Stroh Kaufman

Sabiduria judia

Sabiduria judia: 21 de Adar de 5772

Metas significativas para crear una vida plena

La sabiduria judia se refiere, en este caso especifico al momento cuando alguien tiene unas metas específicas y significativas,y con ellas logra crear una vida con sentido. Estar orientado por y hacia unas metas lo que le le da a la persona una dirección específica y un sentido de vida. Los objetivos se encargan de crear puntos de  enfoque que se dirigen hacia unos esfuerzos determinados. El poder establecer un tipo de metas objetivas, permite que lo que se desea alcanzar sea más fácil, para llegar a tener la calidad de vida que se desea. Cuando un objetivo es muy importante para alguien, ello hace que la persona se vea obligada a hacer todo lo que sea necesario para lograr ese objetivo; esto es, sabiduria judia.

Cuando alguien tiene unos objetivos y unas metas claras,  va a lograr mucho más de lo que podría hacer una persona que no tenga objetivos claros. Las personas más exitosas del mundo son expertas en establecer y alcanzar las metas que se proponen, tantos a corto, como mediano y largo plazo. Aprendamos de ellos. Todas las personas grandes, lo son, independiente del campo en el que se desempeñen, porque se han fijado unas metas objetivas y específicas y a través de ellas, o por intermedio de ellas, han adoptado las medidas necesarias para alcanzar estos compromisos. Todas las personas que han llegado a ser grandes, podemos decir que ellas se encuentran entre las personas más felices del mundo: esto porque suelen y saben disfrutar de todo lo que están haciendo, en todo momento y en todo lugar y porque han logrado alcanzar aquellas metas significativas, claras y objetivas, que alguna vez se propusieron tener. Hagamos caso de los sabios, aprendamos de ellos, y lograremos aquello que hemos querido o deseado no sólo material sino espiritualmente hablando. Esto es sabiduria judia.

PorMax Stroh Kaufman

Número cien

Número cien.

¿Qué es el número cien?

Reflexión

El número cien es el primer número de tres cifras.

Es un número que se relaciona con un siglo y significa el cierre de un ciclo.

Represnta el número de grados centígrados en la que hierve el agua al nivel del mar; es el número en el cual se dividen las divisas de casi todas las naciones del mundo (cien centavos conforman la unidad).

Es la suma de los primeros nueve números primos (2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23);

También, cien cantos tiene la Divina Comedia…

Cien nombres (atributos) tiene El Todopoderoso en El Corán, como también dice que el hombre y la mujer a los cuales se les encuentra culpables de adulterio recibirán cada uno 100 golpes de látigo, y el número 100 está mencionado cinco veces en este libro.

Argus, en la mitología griega, tenía 100 ojos y podía dormir teniendo cincuenta de ellos abiertos.

El segundo reinado de Napoleón duró cien días.

En el hebreo el número 100 está representado por la letra kuf, la cual está formada por una RESIH que se cierne sobre una ZAIN que desciende, las cuales al juntarse forman 3 palabras: zar, que significa extraño, zeir, que significa corona, y raz,  que significa misterio;

Cuando el número cien se pronuncia en hebreo, se dice méa, que también puede ser leído como (significa qué); los cabalistas le asignan a este número las  propiedades de ser la belleza perfecta, la perfección del cuadrado (10X10) y equivale a las cien bendiciones diarias que deben ser pronunciadas por todos los judíos.

Cien son los sonidos del Shofar que se escuchan durante el servicio de Rosh Hashana,  en el año nuevo judío; también lo relacionan con las diez sefirot intercluídas.

Algunos dicen que el número cien simboliza al Eterno, quien está por encima de todo y de la nada, amo del infinito y creador único sobre todas las cosas, al igual que para algunos es el número de la suerte.

Nostradamus (astrónomo francés de origen judío), compuso sus profecías en cuartetas  llamadas centurias porque fueron agrupadas de 100 en 100;

Al llegar a los cien años, mientras que para algunos es significado de longevidad, los cabalistas dicen que a la persona se le considera como muerto y es anulado de este mundo, aunque Abraham tuvo a su hijo Itzjak a esa edad.

Con relación al número cien, también se nos enseña que Obadia se consideró digno de ser llamado profeta porque escondió 100 profetas en una cueva y que dice que el Rabino Zira ayunó 100 veces para poder olvidar el Talmud de Babilonia y acoger el de Jerusalém.

En Devarim / Deuteronomio encontramos  que si alguien acusa falsamente a una mujer “virgen” tiene que pagar cien ciclos (1); Cien prepucios de los filisteos, cortó David para tomar como mujer a Mijal (2); Cien hombres marcharon con Guidón /Gedeón (3); cien barras de plata fue el tributo que obligó a pagar el rey de Egipto (4).

También encontramos, como enseñanza, en el libro de Proverbios /Mishlé, que “Cala más un regaño en el hombre prudente que cien latigazos en el obstinado.”

MÉA, que significa el número cien, como se escribió previamente, también puede ser leído como (que); entonces preguntamos:

¿Qué te pide Hashém?

Cien bendiciones diarias, como nos enseñan nuestros sabios, cien sonidos del shofar para escuchar en Rosh HaShaná, para despertar la compasión del Todopoderoso; es decir, debemos lograr trascender las cosas mundanas, para transformar un decreto negativo en una celebración de vida.

Nota final

Hoy nosotros, 321judaismo.com hemos llegado al número cien de publicaciones, a los cien seguidores en el Facebook y cien seguidores en el Tweeter, por lo tanto agradecemos al Todopoderoso por habernos traído a este lugar, permitiéndonos establecer un nuevo y diferente sitio en la red mundial de información, que quiere mostrar la verdad acerca del judaísmo con el fin de que quienes nos siguen hoy y lo harán en el futuro, cuenten con las herramientas para poder establecer una adecuada relación con El Eterno  y con ello se pueda traerla santidad de los cielos hacia el futuro establecimiento de una casa de Hashem entre nosotros.

 

 

 

(1)    Y le multarán con cien siclos de plata, los que darán al padre de la joven, porque aquél propaló mala fama contra una virgen de Israel, y ella será su mujer; no podrá él despedirla en todos sus días.
Veanshú otó méa késef venatenú laaví hanaará ki hotzí shem ra al betulát Israel velo tiheyé leishá lo yujal leshaljá kol yamáv

(2)    Pero Shaúl insistió: Díganle a David: “Lo único que el rey quiere es vengarse de sus enemigos, y como dote por su hija pide cien prepucios de filisteos.” En realidad, lo que Shaúl quería era que David cayera en manos de los filisteos.

Vayomer Shaúl: Ko tomerú leDavid Éin jéfetz lemélej bemohér ki beméa orlót plishtím lehicanés leoibéi hamélej veShaúl jasháv lehapil et David beyád plishtím.

(3)    Guidón y los cien hombres que iban con él llegaron a las afueras del campamento durante el cambio de guardia, cuando estaba por comenzar el relevo de medianoche. Tocaron las trompetas y estrellaron contra el suelo los cántaros que llevaban en sus manos.

Vayavó Guidón veméa ish asher itó biktzá hamajané rosh haashmóret hatijoná ej hakím hikímu et hashomrím vayitkeú bashofarot venafótz hakadím asher beyadám.

(4)    Sin embargo, el rey de Egipto lo quitó del trono para que no reinara en Jerusalém, y le impuso al país un tributo de cien barras de plata y una barra de oro.

Vayesiréhu mélej mitzráim beYerushaláim vayaanosh et haáretz méa kikár késef vekikár zaháv.

 

Publicado por 321juudaismo.com

17 de Adar de 5772 – 11 de marzo de 2012

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PorMax Stroh Kaufman

La muerte de Moshe

LA MUERTE DE MOSHE:

Moshé Fallece en Har Nevó

 

Esta es una enseñanza, sobre la muerte de Moshe, de nuestros sabios que está redactada en el Midrash de la siguiente manera:

Luego de haber concluido las bendiciones, Moshé le dijo al pueblo, “Estoy por morirme. Les he causado muchas molestias al reprocharles por el incumplimiento de la Torá y las mitzvot. ¡Perdónenme ya!”

Ellos respondieron, “Nuestro Rabino y Maestro, estás perdonado. Ahora perdónanos tú a nosotros; a menudo te hemos hecho enojar y te hemos causado problemas”.

“Los perdono”, respondió Moshé.

Hashem le dijo a Moshé: “No esperes más. Asciende al Monte Nevó”.

Moshé cumplió inmediatamente. Había doce niveles que conducían a la cima del monte pero Moshé los subió todos de un solo salto (tan ansioso estaba por cumplir la Voluntad Divina). Su fuerza a los ciento veinte años era como la de su juventud.

Parado en la cima de la montaña, Moshé vio a Eretz Israel. Así Hashem le concedió su deseo de ver la Tierra, Allí Moshé la bendeciría, facilitándole a Bneí Israel su conquista.

El Todopoderoso le permitió a Moshé ver lugares que su sucesor Yehoshúa nunca pisaría. En especial Hashem le mostró lugares de peligros o desgracias futuras motivando así a Moshé a rezar por la seguridad y el bienestar de su pueblo.

Moshé, más adelante, tuvo la visión de la historia futura de Bnei Israel hasta los tiempos mesiánicos. Vio a Yehoshúa luchando contra los treinta y un reyes de Éretz Canaán; vio la era de los jueces, el reinado de la casa de David y al rey Shelomó preparando vasijas para el Beit Hamíkdash. Incluso previó la guerra pre-mesiánica contra Gog y Magog y anticipó la caída de Gog.

A Moshé, al morir se le concedió un pedido que previamente le había sido denegado:

Cuando Moshé le había pedido a Hashem: “Por favor, revélame Tus modos de manipular los asuntos de este mundo”, el Todopoderoso le había respondido: “Ningún hombre puede verme a Mí y continuar viviendo”.

Pero antes de morir, Moshé fue digno de esa comprensión (a Moshé se le otorgó esa concesión). Así, finalmente llegó al quincuagésimo y último ‘peldaño de sabiduría’.

En la época del fallecimiento de Moshé, Hashem quiso demostrar a las huestes Celestiales la grandeza de Moshé. En consecuencia, llamó al Ángel Gabriel y le ordenó: “Ve y tráeme el alma de Moshé”.

“Amo del Universo, ¿cómo puedo provocar la muerte de un ser humano que equivale a seiscientos mil judíos?”

“Ve tú, entonces”, ordenó Hashem a Mijaél.

“No puedo soportar verlo morir”, respondió Mijael. “Yo solía ser su maestro”. (Mijaél es el ángel de la Misericordia, el que le enseñó a Moshé a defender a los judíos).

Entonces el Todopoderoso recurrió a Samael (que es Satán), “Ve y tráeme el alma de Moshé”.

Samaél tomó su espada (el espíritu de tumá -impureza- con el cual esperaba derrotar a la kedushá -santidad- de Moshé) y bajó rápidamente hacia Moshé.

Encontró a Moshé escribiendo el Nombre de Cuatro Letras de Hashem en un Sefer Torá todavía incompleto. El rostro de Moshé brillaba como el sol y se asemejaba a uno de los ángeles.

Samaél se asustó de Moshé. “Ningún ángel puede llevarse el alma de Moshé”, pensó. Comenzó a temblar y no fue capaz de emitir palabra.

Pero Moshé se había apercibido de la presencia de Samaél aun antes de que el ángel se revelara.

“Tú, maldito, ¿qué estás haciendo aquí?” preguntó Moshé severamente.

Samaél se armó de coraje y contestó, “Vine a llevarme tu alma”.

“¿Quién te envió?” preguntó Moshé.

“El Creador de todo”, respondió Samaél.

“Ciertamente, El no quiere que tú te lleves mi alma (más bien El desea que yo te derrote)”, dijo Moshé.

“Yo me llevo las almas de todos los seres humanos”, insistió Samaél, “ésta es la ley natural del universo”.

“Pero yo no estoy sujeto a las leyes de la naturaleza”, insistió Moshé. “Yo soy el hijo de Amram. Soy sagrado desde mi nacimiento, ya que nací circuncidado y por eso no fue necesario hacerme el brit milá. Pude hablar y caminar desde el día de mi nacimiento (como Adam antes de pecar).

“Cuando tenía tres años profeticé que recibiría la Torá. (Por esta razón Moshé se negó a tomar la leche de una egipcia cuando la hija del Faraón lo encontró). Siendo aun un niño en el palacio del Faraón, le quité a éste la corona de su cabeza (señal de la futura caída del Faraón). Cuando cumplí los ochenta, El Eterno realizó muchos milagros en Egipto por mi intermedio y saqué seiscientos mil judíos en pleno día ante la mirada de los egipcios. Dividí el Mar en doce partes. Transformé aguas amargas en dulces (en Mara en el desierto). Yo residí en el firmamento, discutí con ángeles que no querían entregar la Torá de fuego, y permanecí cerca del Trono Celestial de Gloria para conversar con el Todopoderoso cara a cara. Yo entregué la Torá y los secretos de los ángeles a la humanidad. Luché contra los poderosos gigantes Sijón y Og que habían sobrevivido al Diluvio. Hice detener al sol y a la luna durante la batalla y yo mismo eliminé a Sijón y a Og. ¿Cuál otro de los humanos sería capaz de hacer todo esto? (Por eso, la ley natural que te permite llevar el alma humana no es aplicable a mi persona)”.

Samaél volvió hacia Hashem reconociendo su derrota.

Hashem ahora le confirió aún más fuerza y le ordenó volver hacia Moshé. (El Eterno quería que Moshé lograra una victoria aun mayor sobre el Satán).

Samaél revoloteó sobre la cabeza de Moshé y desenvainó su espada. Moshé golpeó al ángel con todas sus fuerzas con la vara sobre la cual estaba grabado el Nombre de Adonai. Samaél huyó.

Moshé lo alcanzó y lo encegueció con los Rayos de Gloria que emanaban de su rostro.

Una Voz Celestial proclamó: “¡Ha llegado el momento de tu muerte!

“Por favor, no me entregues al Ángel de la Muerte”, le rogó a Hashem, Moshé. “Recuerda cómo te serví en mis años mozos, cuando Tú Mismo te revelaste ante mí en la zarza y cuando estuve en el Har Sinai durante cuarenta días y cuarenta noches y trabajé arduamente para aprender la Torá”.

“No temas”, proclamó la Voz Celestial.”Yo Mismo me ocuparé de ti”.

Moshé se levantó y se preparó para la muerte, santificándose como uno de los ángeles.

Hashem descendió junto a los ángeles Mijael, Gabriel y Zagzagael.

Mijael preparó el lecho de Moshé; Gabriel extendió un paño de lino sobre su cabeza; y Zagzagael otro paño sobre sus pies.

El Todopoderoso dijo. “Moshé, cierra los ojos”.

Moshé así lo hizo.

“Coloca las manos sobre el pecho”, ordenó el Todopoderoso. Moshé obedeció.

“Junta los pies”, El ordenó.

Moshé obedeció.

Hashem requirió el alma de Moshé.

“Hija mía”, dijo El al alma. “Planifiqué que permanecieras en el cuerpo de Moshé durante ciento veinte años. Ahora lo debes abandonar, no te demores”.

El alma respondió, “Amo del Universo, ¿acaso hay un cuerpo más puro que el de Moshé? Yo lo amo y no deseo abandonarlo”.

“Yo te abasteceré con los ángeles bajo Mi Trono de Gloria Celestial”, prometió Hashem.

“Es mejor para mí permanecer en el cuerpo de Moshé que mezclarme con los ángeles”, protestó el alma. “El es puro como un ángel, a pesar de que vive en la tierra; por otra parte, Tú una vez le permitiste a dos ángeles, Uza y Azael, vivir entre los humanos y se corrompieron, Moshé no convivió con su mujer desde el día en que Tú le hablaste desde la zarza (según una opinión. Según otros, desde Matán Torá). Por favor, déjame en el cuerpo de Moshé”.

Luego de escuchar al alma atestiguar acerca de la pureza del cuerpo de Moshé, Hashem, por así decirlo, besó a Moshé. El alma experimentó el irresistible placer de la presencia Divina (que fue aun mayor que el placer de estar en el cuerpo de Moshé) y retornó con Hashem.

 

03 de Marzo de 2012 – 09 de Adar de 5572

 

PorMax Stroh Kaufman

Parashá Tetzavé 5772

PARASHÁ TETZAVÉ

¡BORRA MI NOMBRE DE TU LIBRO!

 

En esta parashá nos encontramos con un dato curioso: Moshé no está mencionado ni siquiera una sola vez, a pesar que en algunas parashiot alcanza a aparecer su nombre hasta una docena de veces. Todos los estudiosos de la Torá se han preguntado a que se debe este fenómeno y hacen un énfasis acerca de que pudo haber ocurrido.

Todo comienza en el principio que encontramos en esta misma parashá la cual nos dice que “Éste es un estatuto perpetuo de los Hijos de Israel, a través de sus generaciones.” jukát olám ledorotám meét benéi Israel. (Shemot / Éxodo 27:21) lo cual nos indica que nada de ella es modificable y por ello los sabios han tratado de encontrar múltiples explicaciones.

La situación de desaparición comienza con el hecho que El Eterno le dijo a Moshé que planeaba destruir a una nación, aquella que se había desviado y que planeaba construir un pueblo nuevo. Moshé tuvo que intervenir a favor del pueblo, con muchos argumentos y razones, diciéndole finalmente al Todopoderoso: “Ahora, si Tú perdonas su pecado… Pero si no lo haces, bórrame del libro que has escrito”

Hay muchas razones o hipótesis para explicar el hecho que el nombre de Moshé no está mencionado, especialmente en esta parashá de la semana,y una de ellas está en la razón de que su tema principal está en describir las ropas de los sacerdotes.

Otros dicen y aseguran que ello es una especie de castigo o “consecuencia” de sus palabras.

Algunos aseveran que, en su magnífica modestia, Moshé nunca quiso disminuir la gloria de Aharón de ninguna manera, ya que era él quien conducía y guiaba a Aharón hacia el desempeño del sacerdocio.

Hay quienes se han atrevido a decir que el hecho de que en esta parashá no aparezca el nombre de Moshé se puede explicar a través de las palabras de la Torá en parashá Vezot Haberajá:“Torá tzivá lanu Moshé, morashá kehilat Yaakov – Una Torá nos ha ordenado Moshé, una herencia para la congregación de Yaakov” (Devarim -Deuteronomio- 33:4), queriendo explicar con ello que la Torá no es ni debe ser la propiedad privada de algunos privilegiados, sino que debe ser una herencia para toda la congregación de Yaakov, ya que todos deben acceder al estudio y al entendimiento de la misma.

Hasta existen opiniones que aseguran que esta sección de la Torá fue escrita por otra persona diferente a Moshé, y, por el requerimiento de Moshé fue borrado su nombre.

También dicen que es una forma e recordar el nacimiento y el fallecimiento de Moshé; ambos acontecimientos fueron el 7 de Adar, y esta fecha entonces, corresponde casi milimétricamente, a la lectura de esta parashá.

Otro concepto, más relacionado con la Torá, nos dice que, de la misma manera como ella (La Torá) nos cuenta que Moshé sufría de algún tipo de impedimento del habla, a lo cual los cabalistas la relacionan como una capacidad que lo colocaba muy por encima de la de cualquier ser humano, y le daba capacidades distintas: tanto que por sus poderes, “llego a ser como los ángeles del cielo”.

Con relación al punto anterior, se nos enseña que existe una razón filosófica mucho más profunda, la cual nos dice que el “nombre” que se le asigna a una persona es una representación de sus características físicas y espirituales, de su manera de ser y enfrentarse a las distintas situaciones que se revelan en el mundo el ser que presenta al mundo; los cabalistas dicen que al desaparecer Moshé, se “transforma en nada”, cambia sus características y puede convertirse en cualquiera, puede hacer cualquier cosa, cumplir con cualquier función, hasta el punto de llegar “a ser omnipresente”; es decir, este ser que “desaparece”, que es borrado, llega a unirse con la esencia Divina, lo cual es uno de los mandatos que El Eterno quiere que hagamos, a través de una estrecha relación de nosotros para con Él y viceversa; el fruto de esta unión está representada, materialmente, por la Torá es el producto de esta unidad, por lo cual, clasificamos como hijos de Adonai, y con ello logramos, como mínimo la observación de todos los mandamientos que El Todopoderoso ha dejado para nosotros y evitamos que ”  tu corazón te engañe y se desvíe para servir otros dioses” (Devarim / Deuteronomio 11:16).

¿Qué podemos aprender de la actitud de Moshé? Empecemos por recordar el principio que nos enseñan nuestros sabios ,que dice que, la actitud de cada judío por individual, afecta la actitud de todos los judíos en forma global: es por ello que cuando hay un decreto que es emanado de “boca del Eterno”, el judío, tanto en forma grupal, como individual, como lo hizo Moshé, busca de inmediato la raíz espiritual del mismo, y ve en ello, un llamado a la Teshuvá (arrepentimiento), que conduce al perfeccionamiento del comportamiento a través de la Torá y los  Mitzvot. Actuando de esta manera, procura anular un decreto sabiendo que la verdadera salvación que proviene de El Todopoderoso.

Moshé tenía no solo las  calidades  de la humildad, sencillez-peshitut (1)-  e inocencia-temimut(1)- (enormes en su persona) sino también la cualidad de interponerse a sí mismo a favor de todo el pueblo; es decir la capacidad de sacrificio. Sólo alguien que está dispuesto a sacrificarse de esa manera, es merecedor de liderar al pueblo judío.  La historia nos cuenta que, tanto Moshé como Aharón poseían esta admirable cualidad.  Ambos estaban preparados para ser “moser néfesh” en el sentido más literal: dar su alma por el pueblo, siendo esto una prueba de fuego para tomar el liderazgo de esta nación.  La diferencia está en el nombre: Aharón aún tenía que cumplir con una misión la cual se representaba en la necesidad de guiar al pueblo en el Servicio al Eterno, en las funciones del Templo, de generación en generación; y necesitaba un cambio que se le brindó a través de la investidura de Gran Sacerdote; Moshé ya estaba transformado; cumplía con todas las mitzvot jukim y mishpatim de una manera única, que lo llevo a ser, como esta mencionado antes, “como los ángeles del cielo.” Esta actitud que Rashi describe: “Como una sola persona, con un solo corazón”, permitió la salvación de un pueblo y que Moshé cumpliera también su misión y fuera borrado del libro.

Quiera El Eterno que todos nosotros tengamos la fuerza de voluntad de asumir la culpa no sólo de nuestras acciones, sino también por las de nuestro prójimo a través del cumplimiento de las mitzvot, la observancia de la palabra de Adonai escrita en la Torá, para que tengamos la capacidad de hacer borrar los “malos decretos” y quiera también el Todopoderoso que a través de nuestro nombre particular, podamos cumplir con la misión que nos fue encomendada para cumplir en el Olám Hazé y no seamos “borrados” porque hemos sido capaces de dejarnos dominar por el Yetzer Hará, sino por “el cumplimiento del deber”.

(1) Temas que servirán para una próxima charla.

 

Publicado el 08 de Adar de 5772 — 02 de marzo de 2012

Grupo 321judaismo.com

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1.- Se cite la fuente

2.- No se altere la palabra de la Torá, Tanaj que se encuentre en el presente artículo.

3.- En lo posible no lo imprima, por razones medioambientales: si lo hace, procure papel de origen reciclado.

4.-  Si el documento impreso se la daña, no lo destruya, tanto por razones medioambientales sino halájicas: entiérrelo, 

PorMax Stroh Kaufman

Reflexion Camino a la felicidad

Camino a la felicidad

REFLEXIÓN

No hay nada más agradable que tener un buen día; pero es mucho mejor tener un estupendo y feliz día. Siempre solemos desearle a las personas “que tengan un buen día” pero debíamos empezar a desear “que tenga un estupendo y feliz día”: Pero si fuera en nuestro caso ¿Qué preferiríamos tener?

No podemos ser incongruentes cuando deseamos un “estupendo y feliz día” mientras que lo hagamos con un tono de voz quedo, ni con una mirada triste o que nuestro rostro sea inexpresivo. Si lo vamos a desear, permitámonos experimentar en nosotros mismos, lo que deseamos expresar a los demás.

¿Qué sucedería cuando en forma regular y permanente le deseamos a los demás un estupendo y feliz día de la manera como lo estamos proponiendo? ¡Experiméntelo y verá!

 

24 de Shevat de 5772 – 18 de febrero de 2012

PorMax Stroh Kaufman

¿Es mejor ser rana que egipcio?

A propósito de las plagas en Egipto, que las acabamos de ver en la parashá, algunos de nuestros sabios nos suelen contar una versión muy distinta a la que tradicionalmente nos hemos acostumbrado a pensar o suponer acerca de cómo ocurrió la segunda plaga en Egipto, es decir, la plaga de las ranas; ellos citan a Rashi, y a su vez, fuentes rabínicas que él mismo tomó, contándonos que del rio Nilo, en un principio, sólo emergió una sola rana.  Los egipcios, que estaban en ese momento y, no estaban acostumbrados a la presencia de este animal, trataron de matarla a golpes, pero sucedía que con cada golpe que la rana recibía, otra de ellas aparecía, multiplicándose así, cada vez más, y a ello se le fueron añadiendo cada vez, más egipcios intentando acabar con las ranas a golpes, pero sólo lograron que el país se inundara de ellas…

El Gaón Steipler  analizaba esta posición, encontrándola un poco difícil de creer, desde el punto de vista que los egipcios, ellos mismos, estaban dándose cuenta que no lograban su cometido de destruir la rana, con los golpes, porque con cada uno de ellos lo que hacía era aumentar su número, en cantidades cada vez mayores: es decir, sus esfuerzos resultaban en un fenómeno contrario a sus intenciones y se preguntaba: ¿Por qué ellos no aprendían la lección y se abstenían de golpear las ranas, después de que se daban cuenta de ese resultado tan desastroso?

El mismo Gaón respondió esta inquietud basado en el principio de la destructividad de la ira: ¿En qué consiste dicho principio? Cuando una persona es agredida, (verbal o físicamente) o incluso ofendida, su primera reacción suele ser la de “buscar venganza” a dicha ofensa o agresión: esto entonces resulta en una respuesta hacia el agresor, que suele ser de igual o mayor magnitud a la recibida. El agresor, entonces, nuevamente responde con otra agresión ofensa o insulto, y así sucesivamente, lo cual haría que se forme un círculo vicioso entre estos dos personajes, que podría tener consecuencias funestas en cualquiera de los involucrados. De igual manera, cuando los egipcios de vieron amenazados por las ranas, su reacción instintiva fue la de atacar; lo que ocurrió fue, que las ranas se iban multiplicando, obligando a los egipcios nuevamente a golpear una y otra vez; como esto fallaba, continuaron reaccionando en una forma cada vez más agresiva, con más ira causando que todo Egipto se viera inundado por esta peste.   Aprendemos de esta reflexión la naturaleza destructiva y dañina de la ira y cómo ella puede hacer que una persona actúe de una manera también fuertemente autodestructiva.

Para muchos estudiosos de la Torá, del comportamiento humano, sicólogos, sociólogos trabajadores sociales, etc. es importante profundizar en el hecho de por qué una persona puede llegar a actuar de un modo tan aparentemente tonto e insulso. Cuando alguien es atacado, ofendido o agredido verbalmente, los sentimientos que se generan en el ofendido, son usualmente variables, pero el que más nos concierne es aquel  que transforma su actitud general revelando de esta forma, todo tipo de sentimientos negativos, los cuales se transforman, a su vez, en una serie de argumentos que van a permitir la interacción, usualmente ruda, con el agresor. Por otro lado, el agresor, que está preparado para “sufrir las consecuencias” de dicha reacción, se encarga de perpetuar un círculo vicioso muy dañino y muy perjudicial, cuando se cae en esta trampa provocada por los sentimientos: cuando esto no ocurre, es porque el agredido, ha requerido de un gran esfuerzo y un gran autocontrol, que rompe la posibilidad de caer en dicho círculo vicioso, y nuestros sabios dicen que esto puede involucrar hasta la manera de cómo se va a interactuar con el Creador; todo esto es lo que conocemos como el Yétzer HaRá.

Uno de los muchos libros que tenemos de referencia y estudio, el Midrash Tanjumá nos relata una parábola en la cual un joven, estaba seriamente preocupado por el problema del alcoholismo de su padre; en una ocasión vio que algunas personas estaban atacando a un borracho que se había quedado dormido en la acera de la calle: lo estaban golpeando con piedras y palos, tan seriamente que parecía que fueran a acabar con la vida del hombre en cuestión: preocupado, trae a su padre para que observe dicha escena y entendiera la degradación a la que lleva el alcohol y, ¿qué hizo el padre? Le preguntó ¿Dónde consiguió ese tipo de vino que le permitió quedarse dormido en cualquier esquina?

El  joven, aterrado, le dijo a su padre que él lo había traído para que observara hasta donde se puede humillar una persona cuando estaba ebrio, con la esperanza de que dejara de beber; sin embargo, su padre lo único que resolvió contestar era que “el placer más grande de su vida estaba representado en la bebida.

En este caso lo que vemos es a un padre que está intelectualmente preparado para comprender el daño que causa en él la bebida, sin embargo, está más preocupado por el placer inmediato que obtiene de ella bloqueándolo y encegueciéndole ante el daño general que ella causa.

El yétzer HaRá, o sea, la inclinación hacia el mal, ciega a las personas en su comportamiento, tanto a corto como a largo plazo, afectando cualquier tipo de relación en el que se incluye, por supuesto, la que se tiene con El Todopoderoso. Sea  que las reacciones ante los estímulos se manifiesten como respuestas destructivas o adictivas, o se hagan presentes en cualquiera de las otras áreas del comportamiento y del ser, es importante que una persona aprenda que tiene que enfocarse en el desarrollo de su potencial. ¿Cómo se hace esto? Hay que “atravesar” por dos fases: la primera de ellas, es la que permite hacer un reconocimiento intelectual de los modos de acción y reacción a los cuales habitualmente se está acostumbrado a tener y qué tipo de deterioro o detrimento puede tener en las personas y en el entorno. Para utilizar un ejemplo, podemos mirar como el gritar, con ira, al cónyuge a un hijo, e incluso a un amigo, puede producir una sensación de placer o felicidad; sin embargo, este es un placer ilusorio que el Yétzer HaRá nos la crea, y es la que, a largo tiempo, deteriora cualquier tipo de relación: esta felicidad placentera, es la que se debe aprender a conocer en esta etapa, para procurar reprimirla.

La segunda etapa es aquella que permite anticiparse a cualquier situación de dificultad antes de que ella ocurra, de tal manera que se pueda estar preparado intelectualmente para no ser arrastrado por la emoción en el momento de su ocurrencia. ¿Cómo puede ser anticipado? Por ejemplo en la situación de ira, aprender a tener un rostro sereno para cuando la persona sea ofendida o agredida, lo que, a la vez que  permitirá cierto grado de desconcentración en el agresor, y en la misma persona ayudará a que no responda de manera que permita agravar la situación. Posteriormente podríamos hablar de un fenómeno de internalización de los sentimientos, que ayuden a tomar conciencia y a su vez permitan reaccionar de una manera tranquila y mesurada.

Esto no es una tarea fácil, pero en la medida que se logre dominar al Yetzer HaRá, en la medida que también se logren dominar las reacciones y se internalicen una serie de procesos, la reacción va a ser más calmada, tranquila y menos destructiva.

La plaga de las ranas nos deja la enseñanza acerca de la naturaleza destructora de la ira  y como ella se centra en resultados, primordialmente, a corto plazo. Es por ello que lo que nos quiere enseñar el Gaón Steipler con su forma de analizar la respuesta de los egipcios y que aprendamos  a controlar nuestras reacciones para nuestro bienestar

29 de Tevet de 5772  — 24 de Enero de 2012