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PorMax Stroh Kaufman

HACIA DONDE MIRAR AL REZAR

SEGUNDA PARTE

Traducido y adaptado por 321judaismo.com

Hace pocos días se publicó la primera parte de este tema, un poco controversial, pero que nos muestra como la opinión rabínica es la que ha ayudado a transformar el pensamiento judío en el transcurrir de la historia: De la misma manera como publicamos en la primera parte, lo escrito en este artículo no refleja, necesariamente, la opinión de sus directores.

ORIENTÁNDOSE HACIA EL ARCA (MONTE DEL TEMPLO) vs. JERUSALÉM.

 

No se encuentra mucha información desde eI punto de vista halájico, de la necesidad de estar orientado hacia el Arón Kodesh; sin embargo, un grupo de ajaroním (el Maadanei Yom Tov, Peri Megadim[1], Arúj HaShulján, y Mishná Berurá) escribieron que no se debe orar CON LA ESPALDA ORIENTADA HACIA EL ARON KODESH… prohibición que se da luego de la consideración y obligación de orar hacia Jerusalém, lo que podría estar indicando que es mejor no orar hacia Jerusalém, si esto implica darle la espalda al Arón Kodesh.

Aquellos poskim quienes no tienen en consideración la posición del Aron Kodesh, se basan en dos versículos distintos: El primero, de Yejezquel 8:16[2], que dice “veinticinco hombres que estaban mirando hacia el oriente y adoraban al sol, de espaldas al templo del Señor.” Y el segundo de Yirmiyahu 32:33[3] que dice  “Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección.” ¿Qué es considerado orar de espaldas al Aron Kodesh cuando en la mayoría de las sinagogas sus propias arcas no están orientadas hacia Jerusalém?

El Arúj HaShulján indica que la Halajá es muy estricta acerca de orar de espaldas hacia elAron:

“Del mismo modo como el de aquellos que están parados al Norte del Arón Kodesh (e inadvertidamente están orientados hacia el oriente y no el sureste), pueden mirar hacia el oriente e inclinarse hacia el sur. Sin embargo, aquellos que están parados en las posiciones australes del Arón, no deben inclinarse hacia el sur puesto que sus espaldas estarán orientadas hacia el aron Kodesh. Ellos deben dirigirse y orientarse hacia el oriente.”

 

A pesar que aquellos quienes están parados en el lado sur del Aron, no tengan la espalda COMPLETAMENTE orientada hacia el Aron, para ellos está prohibido girar hacia Jerusalém.

Esta es la manera como el Rabino Amital[4] shlita, dió sus indicaciones para esta sinagoga.  Todas aquellas personas que estén ubicadas en el lado suroriental del Aron, incluyendo al Shalíaj tzibur, no deben inclinarse hacia el este, sino que deben permanecer orientados hacia el norte, en dirección del Arón. (Esto no significa que ellos deban orar en la dirección hacia la que apuntan sus asientos queens el norocidente,pero si hacia el norte.)

 

El autor nos señala dos dudas acerca de la posición del Arúj HaSulján:

1.  Que él describe que si el Arón tiene una ubicación hacia los lados norte o sur de la sinagoga, aquel que está orando individualmente (no en una minyán), puede orar hacia el Muro de Los Lamentos. Esto parece permitir cierta libertad de acción, incluso virando 90 grados a partir de la dirección de la Arón

2.  Aún si aceptamos la posición del Arúj HaSulján que rige de una manera estricta en este caso, probablemente él estaba formando su opinión que no demanda de precisión en relación con que cada uno se dirija, a sí mismo, hacia Jerusalém. Probblemente la mayoría de los poskim que se rigen por las condiciones estrictas de orientarse hacia Jerusalém y hacia el Monte del Templo, pueda permitirle a la persona que, parcialmente, dirija su rostro hacia en Arón.

 

Por otro lado, el Peri Megadím, en sus documentos de Mishbetzót Zaháv, parece tener menos preocupaciones relacionadas con la verificación de la dirección del Arón Kodesh. Sólo el rabino, quien se  ubique de pie, justo al lado de, tendría su espalda hacia el sur, si llegara a inclinar su cuerpo hacia Jerusalém.  Con relación al resto de la congregación, él, al igual que el Divréi Jamudot en el Rosh, no parece estar muy preocupado si ellos, (la gente), están parcialmente orientados hacia el Aron Kodesh.

 

La Mishná Berurá, basada en los conceptos del Peri Megadim y del Divrei  Jamudot, parecen estar de acuerdo en lo que escriben:

 

“Si alguien que  ora se encuentra a sí mismo en un lugar cuyas paredes están orientadas hacia el oriente, él debe inclinarse hacia el Suroriente; si alguien se encuentra orando hacia el sur del Aron Kodesh, en este caso no debe reverenciarse en ninguna dirección para que no parezca que está dirigiendo su espalda hacia el Aron.

 

El autor de esta conferencia quiere dejar una impresión general, en el sentido de que, si alguien está preocupado porque su espalda está orientada hacia el Arca Sagrada, debe pararse directamente hacia el sur del Aron, aunque su formulación no se encuentre fuertemente correlacionada con su fuente, el Peri Megadim, pero ciertamente es lo que intenta dejar claro acerca de ese punto,

Con base al punto anterior, y las opiniones del Magen Avraham y del Yad Eliyahu, parece ser que, mientras exista una linea que se extienda, imaginariamente, desde los hombros de una persona y alcance el frente del arca sagrada (Aron Kodesh) es una forma legítima de aceptar que la persona está orientada hacia Jerusalém.

 

Esto es, por supuesto, una representación teòrica, y es una sugerencia, basado en la recopilación de muchos autores, Lo importante a resaltar es, que, aún de acuerdo con el Arúj HaShulján que cuando una persona se inclina, debe tratar de dirigirse hacia Jerusalém; el corazón de cada cual, definitivamente TAMBIEN debe estar orientad hacia Jerusalém, y hacia el Templo, de la misma forma como lo describió Daniel en su oración, Entonces, es necesario que cumplamos con lo que dice “Ellos orarán por Ti (para Ti) hacia la ciudad que Tú has escogido,” y El Eterno responderá: “Escucharás desde Tu morada en las alturas”

 

[Adaptado desde Daf Kesher #240, Tamuz 5750, vol. 3, pp. 90-94.]

Traducido al español por 321judaismo.com

14 de diciembre de 2011 – 18 de Kislev de 5772.

 



[1] Josef ben Meir Teomim (1727–1792), nacido en la ciudad Ucraniana de Lviv (Lemberg en su traducción al alemán y al yidish), ashkenazí de corriente Galiciana, autor de muchos trabajos como el Perí Megadím, Porat Yoséf, Ginnat Veradím, Tebat Gomé y Sefer haBimá.

[2]  Y me llevó al atrio interior del templo. A la entrada del templo, entre el vestíbulo y el altar, había unos veinticinco hombres que estaban mirando hacia el oriente y adoraban al sol, de espaldas al templo del Señor. Vayavé otí el jatzár Beit Adonai hapnimít vehíe petáj heijál Adonai bein haulám ubéin hamizbéaj, keesrím vejamishá ish ajoréihem el eijál Adonai upnéihem kedéma vehemá mishtajabitém kedmá lashémesh.

[3] Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección. Vayifnú elái ódef veló paním velaméd otám hashjém velaméd veeinám shomím lakájat musar.

[4] Yehuda Amital nacido en Transilvania en el año de 1924, se trasladó a Eretz Israel a finales de 1944, funda la Yeshivá Hesder in Gush Etzion, en el año 1968 y fundador del movimiento Meimád en los años 80’s, autor del libro Valores judíos en un mundo cambiante, fallece en el año 2010.

PorMax Stroh Kaufman

HACIA DONDE MIRAR CUANDO REZAMOS

PARTE 1

¿DEBEMOS MIRAR HACIA JERUSALÉM?

 

 

Traducido y adaptado por 321judaismo.com

 

 

Bajo las circunstancias y condiciones normales, cada judío en el  mundo se orienta hacia Jerusalém para elevar sus plegarias: ¿Podría, en algún momento, haber excepciones a este concepto? ¿Podría el Arón Kodesh estar ubicado en otra dirección? El Rabino Medan, en una conferencia dictada a los estudiantes de la  Yeshiva Har Etzion en el Shabat que correspondía a la lectura de la parashá Lej Lejá en el año5750, analizó dicha situación y llegó a unas conclusiones prácticas. El problema es más común de lo que parece ser: muchas sinagogas, yeshivot y lugares dedicados a la oración no cumplen con la condición de estar orientadas hacia Jerusalém y esta conferencia, tratará de dar algunas conclusiones que se apliquen a todas aquellos lugares en condiciones semejantes.

 

INTRODUCCION

 

Muchos de los lugares de oración están orientados en una posición, que oscila entre apuntar a Jerusalém y el Arón Kodesh. El problema está en que también muchas sinagogas no fueron construidas con orientación hacia Jerusalém, y, en ocasiones, exhiben direcciones diametralmente opuestas. El problema, aparentemente, se torna en serio con características de gravedad, con la porción más austral del muro de los lamentos: si alguien ora estando parado en forma perpendicular al muro, ello podría implicar una desviación media de 70 grados con respecto a la dirección de la Santidad de Santidades.

Para entender adecuadamente este asunto, hay que formularse tres preguntas.

 

1. ¿Qué tan importante es elevar las plegarias con orientación hacia Jerusalém y el Templo?

2. ¿Qué tan importante es la precisión en este asunto?

3. ¿Hay algo malo si no se está orientado en dirección hacia el Arón Kodesh en el interior de una sinagoga?

 

LA DIRECCIÓN IDEAL PARA LA ORACIÓN.

 

De acuerdo con la Guemará, tratado de  Berajot (30b), la fuente que nos indica que debemos orar en dirección a Israel, Jerusalém, y el Monte el Templo, la encontramos en las palabras de Shlómo, cuando hace la ceremonia de la dedicación (inauguración) del Templo (Beit HaMikdash), diciendo:  “Ellos orarán al Eterno en dirección de Tu ciudad escogida”

La Guemará, además concluye con la siguiente derasha: “‘Como la Torre de David fue construida con extremada belleza (‘le-talpiot’)’ – [El Monte del Templo] es la colina (‘tel’) hacia la cual todas las bocas (‘piyot’) deben estar dirigidas”

 

Sin embargo, encontramos en la Guemará, tratado Bava Batra (25) que ella ofrece cuatro direcciones diferentes hacia las cuales orar, y ninguna de ellas está orientada hacia el Templo… Las cuatro opciones son:

 

1. CUALQUIER DIRECCIÓN es válida y apta, puesto que la Shejiná (Presencia Divina), se encuentra en todas partes: según la opinión de Rabi Yishmael, R. Sheshet y otros.

2. Hacia el OCCIDENTE, porque la Shejiná se encuentra en esa dirección, según la opinion de Rabi. Akiva, Rabi Yehoshúa ben Levi y otros.

3. Hacia el NORTE, si uno quiere ser próspero y estar saludable, según la opinión de Rabi Itzjak.

4. Hacia el SUR, si uno quiere ser inteligente (astuto, sagaz) según la opinión de Rabi Itzjak.

 

En relación con las dos últimas opiniones, Rashi argumentó que una persona podría adoptar la posición de su cuerpo estar orientado hacia Jerusalém, pero solamente con su rostro apuntar hacia el sur o hacia el norte.  Ante la posicion de Rashi, el Mahari Abuhav y el Rama, ellos dicen lo contrario: ellos aseguran que el cuerpo de la persona debe estar orientado hacia el norte o el sur, y sólo su rostro debe apuntar hacia Jerusalém.

 

La mayoría de los Rishonim[1] veían estas dos posiciones anteriores, como contradictorias. Mientras tanto, los Tosafot[2] mencionan la dirección de la Tierra de Israel (Eretz Israel) es la que se debe tomar como está en la  Guemará en el tratado de Berajot.

 

La mayoría de los poskim[3], incluído el Rambam, indican que de acuerdo con el pasaje de Berajot, se debería estar orientado hacia el Monte del Templo, durante los períodos de oración silenciosa. Sin embargo, el Smag[4] y el Mahari Abuhav, se rigen y hacen regir bajo el concepto del Rabi Itzjak en Bava Batra, que uno puede escoger la orientación de en qué sentido dirigir sus oraciones, hacia el norte o hacia el sur, dependiendo de si está interesado en la sabiduría o en el bienestar. Esta posición, que  es opuesta a la de Rashi, orienta a mantener el cuerpo dirigido hacia el norte o el sur, pero el rostro apuntando hacia Jerusalém.

 

El Shulján Arúj y el Ramá[5] adoptan la misma posición del Mahari Abuhav.  Siendo esto posible, permitiría que en la misma sinagoga se formaran “tres grupos” distintos, orientándose en tres posiciones diferentes, durante las oraciones silenciosas: un grupo mirando hacia Jerusalém y/o El Templo, un segundo grupo hacia el norte, y otro hacia el sur; Esto podría no ser considerado como un problema aún durante la oración pública (La Mishná Berurá implica que las tres posiciones pueden adoptarse durante la oración pública), pero hay que tener en cuenta de que todos los movimientos que se realicen sean cautelosos y uniformes, para no caer en la prohibición de “lo titgodedu” como en la prohibición de separación en grupos diferentes: “lo taasú agudót agudót“.  A pesar de que existe “el permiso” para hacerlo, ha sido muy difícil su aceptación, especialmente después de multiples “responsas” de los Ajaronim[6].

 

El Mishna Berura, en algún momento, registró que la costumbre en la Europa central era no adoptar la posición del Shulján Aruj ni la del Ramá. La mayoría de las personas siguieron la opinión de Rashi y sólo inclinaban sus cabezas en dirección del norte o del sur, mientras su cuerpo apuntaba hacia Jerusalém. Todo en base a la prohibición ya mencionada de  “lo titgodedu“.

 

La aproximación que refiere que la Shejina está en todas partes y por ello uno puede apuntar su rostro hacia cualquier dirección fue rechazada por los poskim. El Taz dijo que, una vez se comienza a orar con dirección al occidente, la persona no debería moverse (mover sus pies) para que quede orientado hacia Jerusalém. El Maamar Mordejai[7] apoya la posición de que los pies deben moverse únicamente, en la dirección indicada.

 

ORIENTÁNDOSE HACIA ISRAEL, JERUSALÉM Y EL MONTE DEL TEMPLO.

 

¿A qué llamamos específicamente, orientarse hacia Jerusalém? ¿Qué tan exacta y precisa debe ser dicha dirección? ¿Qué tan importante es que sólo se gire hacia una dirección determinada, o lo haga con el rostro (la mirada)? Hay tres Fuentes que nos responden que la precisión no es tan importante:

 

1.  En el tratado de Berajot 30 se suele leer: “Cada uno de nosotros debe dirigir su CORAZÓN, hacia Jerusalém.”  Esta es una posición que habla de algo que se llamaría DIRECCIÓN INTERIOR, que la relaciona el Shulján Aruj.

 

2.  La Guemará dice que aunque se le brinde importancia a la posición física, la precisión no es un asunto de vital importancia. Lo importante, para las personas que viven fuera e Israel, es que simplemente se orienten hacia dicha nación y no tiene que haber precisión en mirar o no hacia Jerusalém o hacia el Monte del Templo. De igual manera, también podría orientarse hacia Jerusalém sin que ello signifique que tenga que hacerlo hacia el Monte el Templo.

 

3.  El Rabi Janina ben Dosa (Bava Batra 25) le dijo Rabi Ashi que, para orar hacia Israel, los juíos babilónicos debían orientar su rostro hacia el SUR, durante sus oraciones.  A pesar de que ISRAEL se ubica al suroccidente de Babilonia, El Rabi Janina no pide  que la gente se coloque en dicha dirección durante sus oraciones. (La gente de Israel es llamada como “los occidentales” en el Talmud Babilónico)  Aparentemente, no es necesario que exista una alineación perfecta hacia Israel con tal de que haya la intención global de dirigirse en esa orientación.

 

De igual manera, el Rosh (y aquellos que lo siguieron, como el Tur y el Ramá) escribieron que la costumbre e la judería europea era alinearse hacia el ORIENTE, durante la oración, aún a sabiendas que Israel tiene una ubicación geográfica austral en comparación con Alemania y Polonia, los países donde nacieron el Rosh y el Ramá.

 

A pesar de las fuentes anteriores, la mayoría de los poskim consideran que uno debe tratar de tener la ubicación más precisa posible.

1.  Porque los Tosafistas en Berajot rechazan la versión de la Guemará que indica que lo que se debe dirigir es el CORAZÓN, porque no consideran que se trata de una posición interior, sino, también exterior: es decir, incluye el cuerpo.

2.  Rabí Yoná[8] fué muy explícito en sus escritos diciendo que para quienes viven fuera de Israel, no solo deben mirar y orientarse hacia Israel, sino que también hacia Jerusalém, y hacia el Monte del Templo.  De la misma manera, quienes viven fuera de Jerusalém, deben dirigir sus oraciones hacia El Templo. En general, considera, que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, debe orientarse y dirigir sus oraciones hacia el kaporet[9] que está ubicado por encima del Arca Sagrada, en el lugar  Santísimo. Con esta indicción el Rabí Yoná está indicando que debe haber exactitud y precisión.

3.  Varios escritores consignaron que los Judíos Babilónicos debían, no solo buscar el occidente, sino también el sur: Rabí. Janina también intentó que se afinara y precisara la dirección hacia la cual ellos debían orar, que era el Suroccidente, específicamente hacia Jerusalém. Esto fue apoyado por el Jatám Sofer[10] y por el Yad Eliyáhu. El Levush también estipuló la necesidad de una dirección y orientación exacta, hacia lo cual los últimos Ajaroním también la apoyaron. La Mishná Berurá también estipula que la dirección sea precisa hacia Jerusalém…  También en ello intervino la opinión del Arúj HaShulján[11]

 

Existen entonces dos ramificaciones prácticas de cómo es que se debe orar, en forma precisa, con orientación hacia Jerusalém:

 

1.  Si uno llegara a estar orientado en algo que podría llamar como una “dirección equivocada” y se diera cuenta en la mitad de la oración, ¿Podría, en ese instante, cambiar su orientación?. El Taz, y el Maamár Mordejai, argumentaron acerca de la necesidad de cuando hacer el cambio de orientación, una vez que se haya dado uno cuenta de dicho error: El Maamár Mordejai, en su posición más estricta, ya que opina que cada cual debería reorientarse, considera que no es necesario hacer el cambio de orientarse hacia Jerusalém, en forma exacta. Si un judío europeo accidentalmente está orientado hacia el oriente, el no debería cambiar su posición hacia el suroriente, mientras está rezando la AMIDÁ.

2.  Si toda una congregación está equivocadamente orientada en una dirección errónea, (por ejemplo, el oriente y no el sureste), ¿Podría alguien, individualmente, cambiar de dirección hacia Jerusalém? ¿Sería esto considerado como una actitud arrogante, o capaz de generar discusiones?   Este tema fue ampliamente revisado por el Yad Eliahu y la Mishná Berurá, quienes opinaron que se debía estar orientado, en forma precisa, hacia Jerusalém.

CONTINUARA…

NOTA DE LA REDACCION: LO PUBLICADO EN ESTE ARTÍCULO NO NECESARIAMENTE CORRESPONDE A LA OPINION DE 321JUDAISMO NI DE SUS ESCRITORES:  SE TRAE COMO REFERENCIA



[1] Los Rishonim son un grupo de judíos que por su dedicación al estudio, se encargaron de la interpretación del Talmud, en un momento donde, la situación política mundial y las persecuciones antisemitas, hacían peligrar los conceptos de las diferentes comunidades judías esparcidas en el mundo conocido de esa época: ellos se dieron principalmente entre la judería sefaradí en Europa y Norte de Africa, fijando unas reglas halájicas que fueron de muy difícil modificación por los rabinos posteriores, sentando las bases para la creación del Shulján Aruj, y del movimiento kabalista, aproximadamente entre los siglos 9 a 12 de la Era Común.

[2] Tosafot , baalei tosafot o tosafistas, fueron aquellos judíos que se dedicaron a hacer inclusiones (denominadas glosas) a las interpretaciones talmúdicas ya codificadas hasta por el mismo Rashi, la mayoría de ellos de origen francés, tan activos que llegaron a sacar aproximadamente 6000 nuevos conceptos respecto a lo redactado en el talmud por los rishonim.

[3] Posek, en singular, es aquella persona, en el judaísmo, que tiene la capacidad de “tomar decisiones finales” respecto a conceptos de halajá que no estén claros o que no existan, basándose su concepto en un amplio conocimiento del Talmud, las tradiciones, las leyes codificadas, y la literatura rabínica, conceptos esencialmente válidos entre el movimiento ortodoxo, y que se aplican con algunas variaciones para los movimientos conservadores, masortí y reformistas.

[4] Rabí Moshé ben Yaakov de Coucy, tosafista del S.12 de la era Común, seguidor del Rambam, discípulo de Rabi Yehuda haJasíd, “enemigo” de los matrimonios mixtos, escribió el libro llamado Sefer HaMitzvot Hagadol (SMAG) por el cual recibió su seudónimo, impreso por primera vez en Roma en el año 1474 de la Era Común.

[5] Rabí Moshé Iserles, quien agregó a las cuatro partes al Shuljan Aruj, de sus propias acotaciones -llamadas Mapá HaShulján (“Mantel de la Mesa”)

[6] fueron los rabinos principales posteriores al Shulján Aruj, aproximadamente desde el S. 15 de la Era Común, hasta la actualidad.

[7] Mordechai Leifer de Nadvorna, rabino de la corriente Jasídica, (1824-1894), tuvo la oportunidad de recolectar sus enseñanzas a través de los escritos llamados Guedulát MordejaiTiféret MordejaiAspaklarya Hameira, y Maamar Mordejai.

Rabino Mordejai Karmi, 1749-1825, rabino de origen francés, comenta el Shulján Aruj en su libro Maamar Mordechai.

[8] Rabi Yoná, Yoná ben Abraham Gerondi, rabino de origen Catalán, sobrino de Nahmanides, discípulo de Solomón de Montpellier, autor de los libros Iguéret haTeshuvá, Shaaréi Teshuvá, y el  Sefer haYirá,  que recopilan y enseñan los aspectos éticos de la judería de la Edad Media.

[9] Kaporet, Silla de la clemencia y misericordia o más conocido como propiciatorio,  es un elemento del Bet haMikdash, que es elaborado a base de oro puro y se ubica en la parte de Santidad de Santidades, a donde sólo tenía acceso el Sumo Sacerdote durante los primeros días del séptimo mes, (Tishrei), para las ceremonias de purificación.

[10] Rabí Moshé Sofer de Pressburg (1762-1839), conocido como “Jatám Sofer” por su obra de responsas rabínicas,  fue una destacada autoridad halájica y líder comunitario, y estuvo en la primera línea de la batalla por preservar la integridad del judaísmo tradicional frente a los diversos movimientos “reformistas” de su tiempo.

[11] El Aruj HaShulján es la reexpresión, capítulo por capítulo, del Shulján Aruj, recompilado y escrito por el Rabino Yejiel Michel Epstein (1829-1908), con múltiples alusiones y referencias halájicas.

PorMax Stroh Kaufman

¿Es importante decir Amén?

¿De verdad tiene alguna importancia la palabra Amén?

En muchas ocasiones solemos utilizar la palabra amén, casi en forma cotidiana, y en ocasiones no le damos el valor apropiado: encontramos en la revisión histórica, acerca de su uso y su significado, que ella es una palabra que aparece decenas de veces en La Torá. La palabra amén, en el idioma Hebreo original significa: así sea[1], para luego ser traducido como verdaderamente o ciertamente en el idioma griego para los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Otros estudios han dado a esta palabra la acepción de verdad [2]verdadero, fiel, cierto, apoyo, apoyarse, estar firme; La evidencia indica sin lugar a dudas que el responso del pueblo de Adonai, en el Antiguo Testamento, siempre fue amen. Una tercera acepción para el significado de la palabra Amén es la honra que se le debe dar al Eterno, como lo vemos en el libro de Tehilim / Salmos[3]

La cuarta noción que tenemos para el uso de la palabra amén es que, con ella, estamos “sellando” el cumplimiento de la promesa que hemos hecho con, delante y para El Eterno.

Hay un quinto concepto, tal vez el más significativo, que es el poder de la vida y la muerte que se relaciona con la respuesta a la palabra Amén.

Esto lo encontramos en una de las muchas anécdotas de los grandes rabinos de la historia del pueblo judío: el rabino Mordejai Yaffe[4], antes de aceptar el cargo de Rabino de Poznac, fue a estudiar con el sabio Mahari[5] Abuhav[6]: estando en alguna ceremonia, la única persona que no respondió amén fue el rabino Yaffe, lo que le equivalió a recibir el castigo de Nidúi[7]: cuando venció el período, preguntó el porqué  de dicha posición y le contestó que al no haber contestado Amén, recibió desde los cielos, un decreto de muerte el cual podía ser anulado si cada vez que tuviera oportunidad, comentara  la leyenda de un judío piadoso que fue brutalmente torturado y asesinado por un rey quien a pesar de quererlo, no había contestado con la palabra amen a la oración que elevaba el sacerdote local, en latín: este judío se le aparece en los sueños al rey diciéndole que de los cielos había descendido un decreto de muerte que iba contra el rey y para evitarlo, prefirió omitir la respuesta para que cayera sobre él, dicho castigo: Con ello, el rabino Yaffe aprendió la lección y la continuó enseñando, hasta el fin de sus días[8].

 

¡Bendito sea el Eterno, Elohei de Israel, desde siempre y para siempre! Y todo el pueblo respondió: «Amén», y alabó a Adonai.

 

 

12 de Kislev de 5772 – 08 de diciembre de 2011

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[1] Deuteronomio 27:15—25  Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, cosa abominable al Eterno, obra de mano de artífice, y la pusiere en lugar secreto! Y responderá todo el pueblo y dirá: ¡Amén! ¡Maldito sea el que menospreciare a su padre y a su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquel que removiere los límites (para disminuir el terreno) de su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que hiciere errar al ciego en el camino! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que torciere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con la mujer de su padre (o con la mujer destinada a su padre por la ley de levirato), porque es el lecho de su padre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se echare con cualquier bestia! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con su hermana, hija de su padre o hija de su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con su suegra! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que hiriere ocultamente a su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que tomare soborno para matar a alguien, derramando la sangre inocente! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que no perseverare en las palabras de esta ley para cumplirlas! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén!

Arur haísh asher yaasé fésel umasejá toavát Adonai maasé yedéi jarásh vesám basatér veánu jol haám veamrú amén. Arur maklé aviv veimó veamar kol haám amén. Arur masíg gvul reehú veamár kol haám amén. Arur mashgué ivér badarej veamár kol haám amén. Arur maté mishpát guer yatóm vealmaná veamar kol haám amén. Arur shojév im éshet aviv ki guilá knaf aviv veamar kol haám amén. Arur shojév im kol behemá veamár kol haám amén. Arur shojév im ajotó bat aviv o bat imó veamar kol haám amén. Arur shojév im jotantó veamar kol haám amén. Arur maké reehú basatér veamar kol haám amén. Arur lokéaj shojjád lehakót néfesh dam nakí veamar kol haám amén. Arur asher lo yakím et dibréi hatorá hazót laasót otám veamar kol haám amén.

Después de cada advertencia. Ese” amén” era el compromiso del, pueblo ante El Eterno, un “sí”, un “estoy de acuerdo”. Ese amén era como si firmaran un pacto de fidelidad y obediencia.

[2] Cualquiera que en el país invoque una bendición, lo hará por el Dios de la verdad; y cualquiera que jure en esta tierra, lo hará por el Dios de la verdad.  Las angustias del pasado han quedado en el olvido, las he borrado de mi vista.

Asher hamitbaréj baátez yitbaréj baElohei amén, vehanishbá baáretz, yishabá beElohéi amén ki nishjejú hatzarót harishonót vejí nisterú meeinái.

[3] Tehilim 41: 13 Bendito sea Adonai, Elohei de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y amén.                                                                                                        

Baruj Adonai Elohei Israel mehaolám ad haolám, amén ve amén.

Tehilim 72: 19 Bendito. su nombre glorioso para siempre, y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y amén.                                                              Ubarúj shem kevód leolám veyimalé kevodó et kol haártez amén ve amén.

Tehilim 89: 52 Bendito sea Adonai para siempre. Amén y amén.  

Baruj Adonai leolám, amén ve amén. 

Tehilim 106: 48 Bendito Adonai Elohei de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad; y diga todo el pueblo, Amén, Aleluya.

Baruj Adonai Elohei Israel min haolám veád haolám, veamár kol haám amén, haleluyá.

[4] Nacido en Praga, Kabalista, filósofo, astrónomo y matemático, conocido como el Levush por su obra Levush Maljut.

[5] Maharí es un acrónimo que se le suele dar a algunos rabinos.

[6] Isaac da Fonseca Aboab, y el Rabino Yitzchak Abuhav han sido dos de los varios sabios que han recibido el nombre de Mahari Abuhav: los dos mencionados, históricamente no corresponden al citado.

[7] Nidui: hay tres tipos de excomunión en el judaísmo: Nidúi, la primera de ellas, de duración de treinta días: Jerem, la segunda, en caso de reincidencia y Sjammata, la más grave de todas.

[8] Ver Kaf HaJaim 124,30.

 

PorMax Stroh Kaufman

Mikve en el siglo 21

¿Se puede pensar en una mikve en la época actual?
Nuestra intención no es extendernos en las halajot, porque sería un tema muy largo, sobre el cual, en este momento, no hay necesidad de hacerlo: para saber de ellas, se pueden buscar en el tratado de la Mishná llamado Mikvaot, y en el Shulján Aruj, Yoré Deá 201.
Lo que queremos hacer es revisar que si hay posibilidad de tener, en su propia casa, una mikve y para ello, debemos hacer, es una revisión de cuáles son los requerimientos básicos para la realización de una inmersión ritual acorde a la normativa:
Absolutamente nada debe estar adherido al cuerpo: tela adhesiva (esparadrapo, micropore®, curitas), manchas de tinta o sangre, anillos, aros, cosméticos, prótesis dentales móviles, etc. todo lo descrito aquí debe ser retirado antes de realizar la inmersión.
En caso de que se tengan obturaciones dentales provisionales, tapones de algodón u otras sustancias en los oídos que hayan sido formulados bajo prescripción médica, es importante consultar personalmente con algún rabino que tenga amplio conocimiento y experiencia en el tema.
Los cabellos deben ser cuidadosamente desenredados, las uñas de manos y pies deben estar bien cortadas y aseadas, (algunas autoridades prefieren que el esmalte o los colores usados en las uñas sea retirados antes del procedimiento), los dientes enjuagados y cepillados, incluso con los materiales que se requieran para el cuidado de los trabajos dentales fijos y, la nariz y ojos bien limpios.
Se debe realizar un baño con abundante agua y jabón previo a la inmersión ritual.
Se debe sumergir completamente la persona en la mikve, debidamente acondicionada. Se levanta y vuelve a sumergirse totalmente por una segunda vez. (Hay autoridades que sugieren hasta una tercera vez). El cabello, por estar suelto y desenredado, debe mojarse en su totalidad.
Dependiendo del motivo de la tevilá (inmersión), puede resultar necesario pronunciar alguna bendición entre la primera y segunda inmersión. A veces, y de acuerdo al objetivo, es necesario también la presencia de testigos y/o veedores.
Debe sumergirse estando de pie, con los brazos y piernas ligeramente separados. Ojos y boca no deben estar fuertemente cerrados, sino débilmente entrecerrados.
El cabello debe estar suelto.
En el caso de no querer testigos (por pudor), se debe conversar previamente con ellos (ellas) para que hagan las bendiciones previas por fuera, y den las instrucciones de cómo hacer la inmersión.
Con respecto a la mikve:
El término mikve proviene de la raíz hebrea, que infiere la reunión de las aguas, tal como leemos en el relato de la creación: “júntense las aguas debajo del cielo en un solo lugar” (Bereshit 1:9).
La mikve es una pileta o reserva de agua natural pura (no de tuberías de conducción que tienen las obras sanitarias), tal como la de lluvia, la de un arroyo fresco o la de nieve derretida (conocida como “otzar”). No existe, ni en la halajá ni en ningún registro, un dato acerca de las dimensiones mínimas que debe tener una mikve; sin embargo, el único requisito es que debe contener como mínimo 40 seá (762 litros) de agua reunida, lo que interesa es que tenga una profundidad que le permita a una persona adulta de estatura promedio sumergirse completamente.
Se nos enseña que, cuando una persona se sumerge en la Mikve, se sumerge en un estado en donde el pasado, el presente y el futuro “se reúnen”, constituyendo esto, en consecuencia, su máxima libertad.
Si consideramos un apartamento (conocido también como apartamiento o departamento según el país de residencia) promedio de nuestra época, donde podría tener un mínimo de 60 m2 habitables, resulta muy difícil adaptar los espacios a la necesidad, puesto que se trata de una vivienda multifamiliar, ubicada en un edificio o condominio, que tiene unos requisitos mínimos que tienen relación con la convivencia y las modificaciones tienen que realizarse con una serie de permisos que por lo general, son muy difíciles de lograr, a no ser que toda la comunidad que allí resida, sea judía y/o noájica (como son llamados algunos no judíos que tienen la intención de acercarse más a los conceptos judíos) y practicantes de la ceremonia de la mikve.
En el caso de una vivienda unifamiliar, sin importar el número de pisos que ella tenga, el mejor sitio para realizar las transformaciones va a ser, en el patio interno, o en el sitio donde se encuentre el conocido “baño social,” puesto que son las áreas que permitirán adaptar la vivienda. No están recomendadas las tinas, los yacusi (jacuzzi), para dicho fin puesto que el ritual requiere de la inmersión, de pie (no acostado), y si la altura no lo permite, que la persona adopte la posición fetal.
Hablando del siglo 21 de la era común, en la que estamos tratando de tomar conciencia acerca de temas ecológicos tan importantes como es la conservación del medio ambiente, los cuidados de los recursos no renovables como lo puede llegar a ser el agua, la mikve se transforma en la construcción más ecológica del momento ya que, como hemos mencionado, su fuente es las aguas lluvias y ecológicamente hablando, existen métodos caseros que permiten la recolección de estas aguas, el almacenamiento y su reutilización para que sea considerada una mikve: eso sí, los costos dependen de la complejidad que se le quiera adaptar a ello.

Publicado 19 de noviembre de 2011 – 23 de Jeshván de 5772.

Diseño de mikve: ver en facebook.com/Soska.Arki

PorMax Stroh Kaufman

Siete reflexiones para los próximos siete días

Día 1: Primero conviértete eun una bendición para tí mismo para luego volverte una bendición para los demás.

Día 2:Cuando los desafíos te abrumen, sigue adelante y sabe que hay algo bueno justo detrás de ellos.

Día 3: No afrontes el día de hoy usando los anteojos de ayer.

Día 4: La felicidad es el medio de escape a todas las dificultades

Día 5: Todas las personas deben ser, siempre, flexibles como las cañas y no rígidas como el cedro

Día 6: En el momento en que expresemos un juicio acerca de las acciones de nuestros semejantes, debemos estar muuy atentos a la forma como seremos juzgados por la Corte Celestial.

Día 7: El entusiasmo genera poder: Si nosotros actuamos con alegría y entusiasmo, no habrá límite ni ningún nivel que no podamos alcanzar.

PorMax Stroh Kaufman

Algo en qué pensar…

Si eres un auténtico judío debes ser respetado por ello y no a pesar de ello…

PorMax Stroh Kaufman

¿Es Halloween para los judíos?

¿Que relación tienen Halloween y el judaísmo?

Comencemos definiendo qué es esta fiesta y en qué consiste:

Halloween (contracción de All Hallows’ Evening), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta; tiene origen en la festividad del Samhain,

Esta palabra, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano, considerada como el «Año nuevo celta», el cual comienza con la estación oscura.

La tradición de los antiguos celtas les hacía creer que, una delgada línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba en este día, lo que permitía a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través .

Dichos espíritus según la costumbre druida, en esa fecha tenían la costumbre de dirigirse hacia lo que fue su casa en vida, a pedir comida.

Por ello, todos acostumbraban el uso de trajes y máscaras para ahuyentar especialmente,  a los espíritus malignos.

Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.

También se acostumbraba hacer balance de los alimentos disponibles para poder prepararse para enfrentar el invierno que estaba próximo a venir.

También se nos cuenta que era un día para hacer predicciones acerca del futuro.

Cuando los romanos invadieron los territorios celtas, en la expansión de su imperio, asimilan dicha festividad, aunque ellos ya venían celebrando los últimos días de octubre,  la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), logrando que se mezclaran ambas tradiciones.

Muchos años después,  los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) para que fuera celebrada el 1 de noviembre, sin lograr reemplazarla, sino que, igual se combinaran las dos.

Halloween se expande a América

En 1840 esta festividad llega a los Estados Unidos de Norteamérica, gracias a las tradiciones de los inmigrantes irlandeses quienes difundieron la costumbre de tallar los «Jack-o’-lantern»

Estas eran unas calabazas gigantes, huecas, con una vela en su interior inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño», quien era un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos.

Esta conducta le consiguió toda clase de enemistades pero también una reputación que rivalizaba con la del diablo.

Cuenta la leyenda que el diablo mismo quiso comprobar la maldad de este hombre.

Disfrazado, bebieron juntos y conversando con él, pudo comprobar su fama, por lo cual el diablo dijo que venía a llevárselo;  Jack le pidió una ronda adicional de bebidas, como última voluntad.

El Diablo se lo concedió pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para pagar la ronda y demostrar sus poderes.

Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata.

Incapaz de salir de allí el Diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack no lo hizo sino cuando el diablo le prometió que no lo iba a volver a molestar, durante un año.

Después de ese tiempo, el diablo volvió a visitar al granjero pero Jack, de nuevo, pidió un último deseo: le solicitó al diablo cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener su última comida antes de su tormento.

Cuando el diablo estaba en el árbol Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar, y en este momento  le dijo que para poder liberarlo, no debía volver sino en diez años, accediendo a ello.

Antes de que se cumplieran los diez años, el granjero fallece y se presenta al cielo, donde San Pedro, el guardián de dichas puertas, le impidió el acceso, por su mala vida pasada, y lo envía al infierno;

Como ya había hecho un pacto con el Diablo el cual no había cumplido el tiempo, fue expulsado  y  condenado a deambular por los caminos con un nabo hueco con un carbón ardiendo dentro como única luz que guiara su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal.

Con el paso del tiempo, los que recordaban esta leyenda, reemplazaron los nabos por calabazas, ya que eran más grandes y más fáciles de tallar,  para poder incluir el carbón encendido que le ayudara a iluminar el camino a los difuntos en  esta fecha y,  las personas empezaron a decorar sus casas con figuras horrendas, para evitar que Jack llamara a sus puertas.

Halloween desde el punto de vista de la Torá

La Torá, especialmente en Devarím / Deuteronomio 18:10-12, es muy clara en la relación que deben tener los hijos de Israel con respecto a la brujería; está escrito así:

No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Elohim, los destierra de delante de ti.

Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meónen umenajésh umjashéf. Vejovér javér veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija morísh otám mipanéija.

También encontramos otra referencia: Vayickrá / Levítico 20:6 Y la persona que se volviere a los nigromantes y a los adivinos para errar en pos de ellos, Yo pondré Mi rostro contra tal persona, y le segregaré de entre su pueblo.
Vehanéfesh asher tifné el haovót veél hayidoním liznót ajaréihem venátati et panái banéfesh hahí vehijráti otó mikérev amó.

A pesar de las múltiples advertencias, es clásico el suceso de Shaúl consultando a la Bruja de Ein Dor (libro 1 de Shmuel cap. 28).

Para ello grandes estudiosos han intervenido y han dejado sus opiniones en muchos escritos a lo largo y ancho de la historia judía.

Sabios y pensadores como Najmánides y Rambam, han dejado tal vez la huella más clara al respecto: ellos han dicho que aunque la brujería llegara a ser real, o solamente efectos especiales, refiriéndose específicamente al fenómeno de Shaúl  consultando a la médium, la palabra de El Eterno es clara: Halloween, ni la brujería deben tener ningún tipo de relación con el judaísmo y, por supuesto el Purim, la fiesta cuando cada judío se disfraza, no es, no se convierte ni equivale al Halloween de los judíos.

Artículo terminado de redactar el 02 de Noviembre de 2011 – 05 de Jeshvan de 5772

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Articulo con derechos de autoría intelectual: sin embargo puede ser copiado y distribuido por cualquier método, físico o electrónico, con la condición de que se cite la fuente, que su distribución no sea con fines lucrativos y que no se cambie ni su contenido, ni la palabra de la Torá.