Category Archive En Profundidad

PorMax Stroh Kaufman

10 mandamientos sobre dar y recibir

10 mandamientos sobre dar y recibir

 

1.- “Si tienes mucho, da mucho, si tienes poco, no temas darle de acuerdo a eso, porque acumulas un buen tesoro para ti en el día de la necesidad”.  Libro apócrifo de Tobit

 

2.- “No endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado, pero … le prestarás suficiente para su necesidad”.  Deuteronomio / Devarim 15: 7

 

3.- “¡No dejes que tu mano se abra para tomar, y apriete a la hora de devolver!”  Ben Sira 4:13

 

4.- “Cuando des,que sea con gracia, alegría y simpatía”. Maimonides

 

5.- “Si ves a un hombre dando generosamente, significa que su riqueza crecerá: si ves a alguien que rechaza la caridad, significa que su riqueza disminuirá”.  Midrash Mishle

 

6.- “El que se burla de los pobres insulta a su Hacedor, el que se regocija por su calamidad no quedará sin castigo.” Proverbios / Mishle 17: 5

 

7.- Lo que sea que des o hagas, sea poco o sea mucho, que sea de buena voluntad. Talmud Shavuot

 

8.- “Del modo como una antorcha no se reduce a pesar de que enciende un millón de velas, tampoco va a perder quien da una por una buena causa”.  Midrash Exodo Babba

 

9.- “Quien da, y proporciona sustento a un individuo necesitado, está realizando un acto que sustenta la vida, y que permite imitar al Altísimo, y a su vez dirige a esta persona hacia la dirección más noble de la vida: “Caminar en los caminos de HaShem,” Rabino Schneerson

 

10.- Cuando damos, en realidad recibimos más de lo que dimos. Lo que hemos dado puede ser necesario, pero es finito. Lo que recibimos es el regalo de la sensibilidad. Eso no tiene precio y es infinito, y podemos compartirlo con el resto del mundo. – Rabino Mijael Gourarie

 

13 de Enero de 2018 – 26 de Tevet de 5778

Recopilado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Continuación

Revisamos en la primera parte que, la palabra Prosperidad, proviene del latín prosperitas, que simboliza el éxito que se alcanza en lo que se emprende,

También con lo que sucede a nuestro alrededor, cuando es positivo,

O cuando se trabaja en el desarrollo de un algo, se mantiene en condiciones siempre favorables.

Todos tenemos 24 horas al día… 86400 segundos.

Algunos de nosotros experimentamos comodidad, plenitud y abundancia de tiempo, logrando la prosperidad,

Otros, por otro lado, están siempre apresurados y sin tiempo suficiente… esto es una de las formas de escasez.

Si trabajamos con constancia, disciplina, concentración, dedicación, fuerza, es nuestra forma de llegar a la prosperidad.

Es la prosperidad en el judaísmo de la que queremos hablar y ya iniciamos el tema en una entrega anterior

Si confrontamos algunas (o la mayoría) de las creencias que nos limitan y las conductas negativas que normalmente tenemos; si  aprendemos a reconocerlas y a romper estas barreras, estamos construyendo nuevas posibilidades para crear prosperidad

Ella será la que a la vez, nos traerá independencia y seguridad duradera.

Para recibir y mantener la prosperidad en el judaísmo, cada uno de nosotro debe mantener la palabra  prosperidad en su vocabulario, en su actividad, en forma permanente:

Como dice en Tehilim / Salmos 37:4-5 Deléitate asimismo en Adonai Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. “Encomienda a Adonai tu camino, Y confía en él; y él hará”.

También encontramos en Devarim / Deuteronomio 8;18:

Pero debes acordarse del Señor tu Elohim, porque es Él quien te da fuerzas para hacer riquezas, a fin de establecer su pacto que juró a tus antepasados, como lo es en este día

También Devarim / Deuteronomio 28:2

Y todas las bendiciones vendrán sobre ti y se unirán a ti, si obedeces a Adonai, tu Señor.

¿Como hacerlo?

Pero para prosperar, necesitamos ser diligentes e inteligentes:

Mishlé / Proverbios 10:4 Un hombre pobre hace una escala engañosa, y la mano de aquellos que toman decisiones verdaderas los hará ricos.

Yeshaya(hu) / Isaias 48:17 Así dijo el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Elohim, que te enseña para tu provecho (prosperidad), que te guía por el camino por el que debes ir”.

Estos y muchos más son los consejos que encontramos en la Torá y en el Tanaj que nos indican que nuestra vida tiene que ser próspera.

¿Algo más por adicionar?

Hay un dicho popular que dice: ’’el dinero llama al dinero’’

Por este motivo, la prosperidad, requiere de algún tipo de inversión.

Esta inversión no quiere decir que como “Yo trabajo ocho horas diarias, entonces, voy a trabajar diez horas diarias para prosperar”

Requiere de una planificación estratégica, un tiempo de espera y por supuesto dinero.

Pero lo más importante, es la conexión que establezcamos, en el caso del judaísmo, con El Creador.

Demostrémosle lo buen administrador que vamos a ser con lo que obtendremos.

Eso quiere decir, si quiero dinero en abundancia, tengo que dar algo a cambio que también es dinero…

El judaísmo nos lo enseña como Tzedaká o caridad pero en abundancia, porque de la manera como se da, se recibe.

Esto en el judaísmo abre los sefirot (ya lo mencionamos) y con el tiempo veremos los resultados

Teniendo en cuenta estos consejos y lo que revisamos en la primera entrega de Prosperidad en el judaísmo, debemos ser muy diligentes para que “nuestra mente VIBRE al ritmo que queremos, Y PODAMOS RECIBIR , lo que el UNIVERSO  y EL TODOPODEROSO quiere entregarnos”

 

31 de diciembre de 2017 – 13 de Tevet de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Tevet

MES DE TEVET

 

El calendario hebreo consta de doce meses: el primero desde la creación del hombre, se llama Tishrei siendo el último para esta cuenta, Elul

Para la cuenta desde la salida de egipto, el primer mes es Nisan, y el último es Adar.

Tevet corresponde entonces al cuarto mes en la primera cuenta, o el décimo segun la otra cuenta.

El mes de tevet, es el mes del inicio del invierno, si se cuenta como ciclo trimestral.

También se relaciona con la Tribu de Dan que también, por escritura significa DIN o juicio, por dos motivos:

Porque Rajel dijo. “el Eterno me ha juzgado”

Teniendo en cuenta que, cabalísticamente, la tribu de Dan sufre una transformación en el tiempo denominada maduración, es por ello que el mes de Tevet se considera como un mes de transformación, en el que se rectifica y se corrige la intención generada por el “Mal de Ojo” y lo negativo se vuelve positivo

 

Las festividades que ocurren en este mes, son el final de Jánuca y el ayuno del 10 de tevet, descrito como el ayuno del décimo mes. y su correspondencia es entre diciembre y enero.

En Tevet ocurrió el sitio a Jerusalém, que después por la toma, se originó el ayuno del 10 de Tevet

Muere en Tevet el último de los profetas, finalizando así la (antigua) era profética.

También en Tevet, el ocho más específicamente se termina de traducir la Septuaginta.

Tiene, como característica, este mes de tevet, la de tener a su haber, 29 días y su nombre proviene del idioma acadio; este nombre fue adoptado por los judíos babilónicos luego de su permanencia en el exilio.

Más detalles que tienen relación con los hechos históricos relevantes al pueblo de Israel, los estaremos presentando en los próximos artículos.

28 de Diciembre de 2017 – 10 de Tevet de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Januca: Ocho noches, Ocho milagros

Januca: Ocho noches, Ocho milagros

Segunda noche, segundo milagro

Un joven que pagaba sus estudios trabajando de vendedor ambulante, sentía hambre pero no tenía dinero para almorzar.

Decidió vencer la vergüenza que le daba mendigar y pedir algo de comer en la próxima puerta que tocase.

No obstante, perdió su nervio cuando una hermosa joven le abrió la puerta. En lugar de pedir comida pidió solo un vaso de agua.

 

Ella, sin embargo, se apiadó de él y le trajo un vaso de leche. El se lo tomó tímidamente y preguntó, -¿Cuanto le debo?

 

-No me debe nada, respondió ella. -Mi madre nos enseñó a nunca aceptar pago por hacer un favor.

 

-Entonces le agradezco de corazón, respondió el joven.

 

Aquel joven llamado Howard Kelly se fue de aquella casa, no solo sintiéndose fortalecido en su cuerpo sino también en su fe en Dios y en la humanidad. Antes del incidente estaba pensando en rendirse y renunciar.

 

Muchos años mas tarde aquella joven, ya mayor, se enfermo gravemente. Los doctores locales estaban muy preocupados.

Finalmente la enviaron al hospital de una gran ciudad donde practicaba un famoso especialista en aquella enfermedad.

 

Cuando el médico se dio cuenta del nombre de su nueva paciente y del pueblo de procedencia, inmediatamente se levantó y fue a verla.

La reconoció inmediatamente. Volvió a su oficina resuelto a hacer todo lo posible para salvar su vida. La lucha fue larga pero la señora se salvó.

 

Por su parte la señora andaba muy preocupada sabiendo que el precio de su estancia en el hospital sería astronómico. Sin que ella supiese, el doctor envió órdenes que le pasaran a el la cuenta final.

Después de examinarla escribió un mensaje al pie de la cuenta antes de que fuese enviada a la señora.

 

Ella abrió aquella cuenta con gran temor, pensando que pasaría el resto de sus días pagándola. Finalmente miró y cual fue su asombró cuando leyó al pie de la lista de enormes cifras:

 

Todo Pagado por completo con un vaso de leche.

Firmado: Dr. Howard Kelly.

PorMax Stroh Kaufman

Januca Ocho noches ocho milagros

Januca 8 noches – 8 milagros

Milagros en el judaismo

En nuestras vidas cotidianas, eventos que pueden ser estadísticamente “imposibles” a menudo los llamamos milagros.

Por ejemplo, cuando 3 compañeros de clase se encuentran accidentalmente décadas después de haber dejado la escuela en un país diferente, pueden considerar esto como “milagroso”.

Con el ejemplo anterior, vemos como, los eventos que se consideran “imposibles” no son en absoluto imposibles; tienen una probabilidad matemática, como lo tiene la de ganarse una lotería, o que un rayo le impacte a la misma persona, dos veces en su vida.

¿Cuándo un acto es un milagro, y cuándo no lo es?

Esto suele ser un momento muy personalizado, de acuerdo con cada individuo

Solo para ello, utilizaremos dos historias. la primera, una enseñanza de nuestros sabios:

 

Los sabios enseñaron: Hubo un incidente en el que murió la esposa de un hombre muy pobre, y ella le dejó un hijo para amamantar, y él no tenía dinero para pagar el salario de una nodriza. Y se realizó un milagro en su nombre, y desarrolló senos como los dos senos de una mujer, y cuidó y amamantó a su hijo. Rav Yosef dijo: Venga y vea cuán grande es esta persona que un milagro de esa magnitud fue realizado en su nombre  Abaye le dijo: Por el contrario, cuán deshonrosa es esta persona que el orden de la creación fue alterado en su nombre..

La segunda. una leyenda

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque, un Sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno del Sabio.

El poderoso se dirigió al Sabio diciendo: – Me han dicho en el pueblo que eres una persona muy poderosa y que inclusive puedes hacer milagros.

– Soy una persona vieja y cansada… ¿Cómo crees que yo podría hacer milagros? Respondió.

– Me han dicho que sanas a los enfermos, haces ver a los ciegos y vuelves cuerdos a los locos… esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso.

– ¿Te referías a eso?… Tú lo has dicho, esos milagros solo los puede hacer alguien muy poderoso… no un viejo como yo.

Esos milagros los hace Dios, yo solo pido se conceda un favor para el enfermo, o para el ciego, y todo el que tenga la fe suficiente en Dios puede hacer lo mismo.

– Yo quiero tener la misma fe para poder realizar los milagros que tú haces… muéstrame un milagro para poder creer en tu Dios.

Ante la insistencia de aquél hombre poderoso, el Sabio aceptó mostrarle tres milagros.

Y así, con la mirada serena y sin hacer ningún movimiento le preguntó: – ¿Esta mañana volvió a salir el sol? – Sí, claro que sí.

– Pues ahí tienes un milagro… el milagro de la luz.

– No, yo quiero ver un verdadero milagro, oculta el sol, saca agua de una piedra… mira, hay un conejo herido junto a la vereda, tócalo y sana sus heridas.

– ¿Quieres un verdadero milagro?

¿No es verdad que tu esposa acaba de dar a luz hace algunos días?

– ¡Si! Fue varón y es mi primogénito.

– Ahí tienes el segundo milagro… el milagro de la vida.

– Sabio, tú no me entiendes, quiero ver un verdadero milagro.

– ¿Acaso no estamos en época de cosecha?, ¿no hay trigo y sorgo donde hace unos meses solo había tierra?

– Sí, igual que todos los años. – Pues ahí tienes el tercer milagro.

– Creo que no me he explicado. Lo que yo quiero…

Sus palabras fueron cortadas por el Sabio, quien convencido de la obstinación de aquel hombre y seguro de no poder hacerle comprender la maravilla que existe en todo aquello que le había mostrado señaló:

– Te has explicado bien, yo ya hice todo lo que podía hacer por ti… Si lo que encontraste no es lo que buscabas, lamento desilusionarte, yo he hecho todo lo que podía hacer.

Dicho esto, el poderoso terrateniente se retiró muy desilusionado por no haber encontrado lo que buscaba.

El Sabio y su alumno se quedaron parados en la vereda.

Cuando el poderoso terrateniente iba muy lejos como para ver lo que hacían el Sabio y su alumno, el Sabio se dirigió a la orilla de la vereda, tomó al conejo, sopló sobre él y sus heridas quedaron curadas; el joven estaba algo desconcertado:

– Maestro te he visto hacer milagros como este casi todos los días,

¿Por qué te negaste a mostrarle uno al caballero?,

¿por qué lo haces ahora que no puede verlo?

– Lo que él buscaba no era un milagro, sino un espectáculo.

Le mostré tres milagros y no pudo verlos.

Para ser rey primero hay que ser príncipe, para ser maestro primero hay que ser alumno… No puedes pedir grandes milagros si no has aprendido a valorar los pequeños milagros que se te muestran día a día.

 

En janucá, celebramos el milagro que, una pequeña botella de aceite, con capacidad para encender las luminarias durante 1 día, las enciende por 8 días.

Haremos una revisión de ocho milagros, uno para cada noche, esperemos sea de su agrado

Comite editorial 321judaismo.com

15 de Diciembre de 2017 – 27 de Kislev de 5778

PorMax Stroh Kaufman

El número ocho en el judaísmo

Número ocho en el judaísmo

 

¿Que representa el número 8 en el judaísmo?

Ocho, es un “número mágico”  porque si el siete simboliza la perfección, el ocho es un símbolo de todo aquello que está un paso por encima del orden natural, más alto que la naturaleza y sus limitaciones.

El estudio de la Torá y la práctica de sus mandamientos son las formas en que Israel puede esforzarse por exaltar la espiritualidad humana hacia el reino por encima de lo natural (Maharalz)

Está descrito por algunos cabalistas como un portal hacia el infinito.

Empecemos por decir cuantas veces encontramos este número en la Torá y sus referencias:

Se encuentra citado 80 veces; algunas de estas citas son:

  • La circuncisión es en el día 8.

“Todo varón entre ustedes será circuncidado. Serás circuncidado en la carne de tus prepucios, y será una señal del pacto entre tú y yo. El que tiene ocho días entre vosotros será circuncidado; …. “Génesis 17: 10-12

El primogénito de tus hijos me darás.  De igual manera harás con tu buey y con tu carnero. Siete días estará la cría con su madre, mas el octavo día me la darás. (Shemot / Éxodo.22:28-29).

  • La fiesta de Janucá dura ocho días

En la reinauguración del Templo sólo había suficiente aceite de oliva para que la menora se quemara por un día. Milagrosamente el aceite se quemó durante ocho días.

  • La fiesta de Sucot dura ocho días y este último se conoce con el nombre de Sheminí

atzeret que es el octavo día de congregación, posterior al día conocido como Hoshana Raba (Mucha alegría)

  • Maimónides (Rambam) dictaminó ocho niveles de tzedaká (caridad)
  • El alma judía cuando atraviesa los siete cielos en descenso al nivel material y

viceversa en ascenso al mundo espiritual está representado por el número ocho

  • El número 8 está representado por la letra JET, la cual es la letra de la vida (Jai).
  • Las piezas que tiene la vestimenta del Cohen haGadol, son Ocho:  una túnica, calzones, una mitra, una faja., una coraza, un efod, una túnica y un pectoral.
  • El sumo sacerdote cambia de vestimenta ocho veces en Yom Kipur en su intento de trascender de lo físico a lo espiritual.
  • Ocho son los tzitzit al vestir el talit katan con el talit gadol. Esto basado en el pasaje

de Devarim / Deuteronomio 22:12 que dice: Te harás borlas sobre los cuatro ángulos de la vestimenta con que te cubres  

Además, Números / Bamidbar 15:38 Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan borlas en los ángulos de sus vestidos, durante todas sus generaciones, y pondrán sobre la borla de cada ángulo un cordón azul celeste.

  • Son ocho cuerdas tendrá el arpa para reproducir las alabanzas (Salmos) en los días del Mashiaj,  en lugar de diez cuerdas, dice el midrash raba.
  • Las especies utilizadas para el aceite de unción y el incienso en el Templo son Ocho.

Hemos realizado una pequeña revisión del número ocho en el judaísmo: La literatura es poca, sin embargo se logró reunir lo más significativo y relevante con relación al número 8 en el judaísmo. No se tocó el significado ni la simbología en otras creencias o culturas ya que la información disponible es mucho más amplia y versada.

 

01 de diciembre de 2107 – 13 de Kislev de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Herem – Excomulgar – Anatema

Herem

Anatema – Excomulgar

 

Se puede excomulgar en el judaísmo?

La palabra Herem (en su versión fonética en inglés) o Jerem (fonética en español) representa, para el judaísmo, la más alta censura desde el punto de vista religioso, y que implica la exclusión de una persona de la comunidad religiosa, y a su vez, entre los judíos significaba una prohibición práctica de toda relación con la sociedad.

Para la comprensión de este tema, habría que relacionarlo con la palabra Anatema

 

La referencia de la Torá respecto a esta conducta está en el libro de Ezra 10:8 que dice:

Y cualquiera que no venga por tres días según el consejo de los jefes y los ancianos, todos sus bienes serán confiscados, y él será separado de la congregación al exilio.

 

En los tiempos del templo, la excomunión debía ser pronunciada por el tribunal (de 23 estudiosos) y se consideraba como un acto jurídico, el procedimiento no fue tan formal ni tan riguroso como en otros casos judiciales.

Tuvo un desarrollo posterior, a partir de la prohibición bíblica, y fue empleada por los rabinos durante el Talmud y durante la Edad Media, con el objetivo es preservar la solidaridad de la nación y fortalecer la autoridad de la sinagoga haciendo cumplir la obediencia a sus mandatos.

Se considera que esta acto de excomulgar estaba basado en el agudo instinto legal que poseían los rabinos par analizar las situaciones que se les presentaran, pero, por riesgo de arbitrariedad y se transformara en una institución peligrosa, se le fue desarrollando, gradualmente un sistema completo de leyes, mediante el cual este poder fue cubierto y controlado, de modo que prácticamente se convirtió en uno de los modos de castigo legal por parte del tribunal.

A pesar de lo anterior, no perdió por completo su carácter arbitrario, ya que a los individuos se les permitió pronunciar la prohibición de la excomunión en ocasiones particulares, se convirtió principalmente en una medida legal recurrida por un tribunal judicial para ciertos delitos prescritos.

 

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Causas de la excomunión

El Talmud habla de veinticuatro tipos de ofensas que causan la excomunión o la excomulgación de un individuo: Estas son:

  • Insultar a un hombre culto, incluso después de su muerte;
  • Insultar a un mensajero de la corte;
  • Llamar a un israelita “esclavo”;
  • Negarse a comparecer ante el tribunal a la hora acordada;
  • Tratar ligeramente con cualquiera de los preceptos rabínicos o mosaicos;
  • Negarse a cumplir con la decisión del tribunal;
  • Mantener en su posesión un animal o un objeto que pueda resultar perjudicial para otros, como un perro salvaje o una escalera rota;
  • Vender la propiedad inmobiliaria a un no judío sin asumir la responsabilidad por cualquier lesión que el no judío pueda causar a sus vecinos;
  • Testificar contra el vecino judío en un tribunal no judío, a través del cual el judío está involucrado en una pérdida de dinero a la que no habría sido condenado por un tribunal judío;
  • Apropiación por un sacerdote cuyo negocio es la venta de carne, de las porciones sacerdotales de todos los animales para sí mismo;
  • Violar el segundo día de vacaciones, aunque su observancia es solo una costumbre (“minhag”);
  • Realizar trabajo en la tarde del día anterior a la Pascua;
  • Jurar en el nombre de Dios en vano;
  • Hacer que otros profanen el nombre de Dios (“Hulillul hashem”);
  • Hacer que otros coman carne santa fuera de Jerusalém;
  • Hacer cálculos para el calendario, y establecer festivales en consecuencia, fuera de Palestina;
  • Poner una piedra de tropiezo en el camino de los ciegos, es decir, tentando a uno a pecar;
  • Evitar que la comunidad realice algún acto religioso;
  • Vender carne prohibida (“?erefah”) como carne permitida (“kasher”);
  • Que un shoje?. (matarife) omita mostrar su cuchillo al rabino para su examen;
  • Autoabuso;
  • Entablar relaciones comerciales (desde el punto de vista sexual) con la ex-esposa
  • Ser objeto de escándalo (en el caso de un rabino);
  • Excomulgarse injustamente, a sí mismo (Maimónides, “Yad”, Talmud Torá, 6:14; Shulán Aruj, Yoreh Deáh, 334:43).

 

Procedimiento.

Si bien la excomunión debía ser pronunciada por el tribunal (de 23 personas) y se consideraba como un acto jurídico, el procedimiento no fue tan formal ni tan riguroso como cuando se presentaban como casos judiciales.

Se podían admitir pruebas circunstanciales y aquellas que simplemente eran “escuchadas por allí” (evitando en lo máximo el “chisme”) y en algunos casos podían autorizarse incluso, testigos incompetentes (mínimo dos), preservando así la arbitrariedad del carácter del procedimiento (Yoreh Deah)

Esta característica fue aún más enfatizada en las excomuniones ocasionales que fueron infligidas por individuos.

Estos podrían ser indefinidos, como cuando un hombre impuso la prohibición a cualquiera que poseyera artículos que le fueran robados a sí mismo (Shuljan Aruj, ?oshen Mishpa?, 71:7), o sobre cualquiera que conociera las circunstancias de un caso en el que estaba involucrado y no acudía a la corte para testificar (ib.28, 2) o, sobre una persona en particular, como sucedía cuando un erudito excomulgaba a otro, solamente porque lo insultó (M. ?. 17a), o cuando un maestro excomulgó a un alumno quien decidió una ley en su presencia (Shab. 19a) o le hizo preguntas ridículas (Hombres 37a).

Algunas autoridades opinan que un acreedor, aunque no sea un erudito, podría excomulgar a su deudor por el hecho que se negó a pagar su deuda (Yoreh Deah, l.c. 46).

 

Formas de Herem

Como está anotado previamente, por la necesidad de ajustarlo con leyes se estipularon o documentaron varias formas:

Ellas son: Niddui, Hatraah, Nezifah, Shamtah y el Herem propiamente dicho

 

La base de todo esto, está en el libro de Ezra, que manifiesta, luego del regreso del exilio, que el territorio requería de la restauración a su dignidad, porque tanto habitantes como extranjeros habían adquirido prácticas idólatras y por lo tanto requería que todo ello fuera purgado

 

Nezifah

Es quizás la forma “más suave de excomulgar”

Se produce cuando una persona prominente, como el nasi u otro hombre culto, reprendió a otro con las siguientes palabras: “¡Qué insolente es este hombre!”

Este último debía considerarse excomulgado por un día (hasta siete días dependiendo de donde se encontrara).

Durante este tiempo, el “agresor” no podía ni debía a comparecer ante el agredido.

Tenía que retirarse a su casa, hablar poco, abstenerse de realizar negocios, de cualquier forma de placer, y manifestar su pesar y remordimiento.

Sin embargo, no se le requiere separarse de la sociedad, ni se vio obligado a disculparse con el hombre a quien había insultado; porque su conducta en el día de Nezifah fue suficiente disculpa (Yoreh-Deah, 334,14).

 

Hatraah

El término puede traducirse como “advertencia” de un castigo que podría recibir una persona ante un determinado crimen, mientras era sospechosa y se investigaba.

Se hacía 3 veces en una semana, durante el servicio en una sinagoga.

El castigo podría llegar a la pena capital

La pena de muerte, sin embargo, muy rara vez fue aplicada, en general, por este tribunal, ya que se consideraba que, con una sola vez que se hiciera en siete años se le  llamaba sangriento.

 

El “niddui”

Este proceso de excomulgar, generalmente se imponía por un período de siete días (en lo que hoy es Israel treinta días).

Durante el período de niddui, a nadie, excepto a los miembros de su hogar inmediato, se le permitió relacionarse con el ofensor, o sentarse a cuatro codos de él, o comer en su compañía.

El ofendido suele actuar como si entrara en luto: debe abstenerse de bañarse, cortarse el pelo y usar zapatos, conforme a las leyes que corresponden a un doliente.

No pueden ser contados como parte de la minyan (en el caso de hombres) necesario para la realización de una función religiosa pública.

Si la persona fallece durante este período, se le coloca una piedra en su coche fúnebre, y los parientes no estaban obligados a observar las ceremonias habituales a la muerte de un pariente, como el desgarro de las prendas de vestir, etc.

El tribunal estaba facultado para repetir esta medida por otro período igual de tiempo, si en la persona no se evidenciaba ningún cambio en su comportamiento. También tenía la facultad de disminuir o aumentar la severidad del niddui.

Podía prohibir toda relación con el agresor y excluir a sus hijos de las escuelas y su esposa de la sinagoga, hasta que se sintiera humilde y dispuesto a arrepentirse y obedecer los mandatos de la corte.

La aprehensión de que el delincuente podría abandonar el redil judío a causa de la gravedad de la excomunión no impidió que el tribunal añadiera rigor a sus castigos para mantener su dignidad y autoridad (Yoreh Deah, 334, 1)

 

El ?erem

Se refiere a delitos relacionados con cuestiones monetarias, quizás el castigo principal era que los hombres no se asociaran con el delincuente.

Al igual que el niddui, si el excomulgado no mostraba signos de penitencia o remordimiento, el herem podría renovarse una y otra vez, hasta que llegara a la forma más rigurosa de excomunión, podría ser pronunciada.

Esto se extendió por un período indefinido, y no se le permitió a nadie enseñar al ofensor ni trabajar para él, ni beneficiarlo de ninguna manera, excepto cuando necesitaba las necesidades básicas de la vida.

 

El shamtah

 

No se conoce su origen, pero se calcula como la forma más severa de herem: podría involucra la destrucción de la propiedad del ofensor.

 

En el caso de clasificarse como Mujram, la expulsión de la comunidad era definitiva e irreversible.  

Algo positivo de estas decisiones era que si se daba la ABSOLUCIÓN,  nunca jamás se podría reabrir el caso para estudiar si hubo o no fallas en la toma de decisión o algún otro aspecto del caso.

Fuente: Jewish Encyclopedia 1901

 

30 de noviembre de 2017 – 12 de kislev de 5778