Category Archive Estudio del Judaismo

PorMax Stroh Kaufman

Clasificación de los sueños según Maimónides – Parasha Vayetzé

Clasificación de los sueños según Maimónides

– Parasha Vayetzé

 

La parasha de Vayetzé nos habla de los sueños de Yaakov y traemos,hoy, la clasificación de los sueños según Maimónides y su referencia en la Torá.

Maimónides nos enseña y nos advierte acerca de una clasificación que él estableció en 11 niveles así:

1.- Una ayuda divina que incita y anima a realizar acciones buenas, grandes y relevantes. Ej.: Shoftim/Jueces 2:18.

Cuando Adonai levantó jueces para ellos, Adonai estaba con el juez y los libraba de las manos de sus enemigos por toda la vida del juez; porque Adonai fue movido a piedad por sus lamentos bajo aquellos que los oprimían y aplastaban.

2.- Una fuerza que impulsa a hablar con profunda sabiduría, divinas alabanzas, saludables admoniciones, o temas relativos a política o metafísica; más allá de las posibilidades naturales del que así procede. Aquí se encuentran los Salmos (Tehilim)

3.- Parábola que es percibida en los sueños junto con su interpretación correcta y reconocida como mensaje del Eterno. Ej.: Zejariá/Zacarías 4:1-14. Entonces el malaj que estaba hablando conmigo regresó y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.

4.- Percepción en sueños de palabras claras y distinguibles, sin ver al que las profiere.

Ej.: 1 Shmuel/Samuel I 3:7. Ahora bien, esto fue cuando Shmuel aún no conocía a Adonai; la palabra de Adonai no le había sido revelada.


5.- Un personaje revela algo en sueño profético y es tomada como revelación divina. Ej.: Yejezkel /Ezequiel 40:4.

Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de hombre (Ben Adam), mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase eres traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la Casa de Israel.

6.- Es el más frecuente entre los profetas, es cuando un ángel habla en sueño profético, y su palabra es tomada como revelación divina. Ej.: Bereshit/Génesis 31:11.

Entonces, en el sueño, el Malaj de Elohim me dijo: ‘¡Yaakov!’ Y yo respondí: ‘aquí estoy.’

7.- Cuando parece que en sueño profético es El Creador mismo el que se comunica. Ej.: Ieshaiá/Isaías 6:1-8.

8.- Cuando se perciben parábolas en una revelación profética en estado de vigilia. Ej.: Bereshit /Génesis 15:18.

9.- Cuando se oyen palabras de origen divino en estado de vigilia. Ej.: Bereshit /Génesis 15:4.

15:4 Luego vino a él palabra de Adonai diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.

10.- Se ve en visión profética un personaje que le habla. Ej.: Yehoshúa /Josué 5:13.

11.- Es cuando en visión profética se percibe un ángel que le habla e interactúa con él. Ej.: Bereshit/Génesis 22:11.

22:11-12?Y el ángel de Adonai le llamó desde los cielos y dijo: Abraham, Abraham; y este dijo: aquí yo estoy. Y dijo: No extiendas tu mano contra el niño y no le hagas nada, pues ahora Yo sé que temeroso de Adonai eres, pues no Me has negado ni a tu hijo – a tu único”

Esta fue la clasificación de los sueños según Maimónides. Aplicable a la Parashá Vayetzé.

19 de noviembre de 2017  – 01 de Kislev de 5778

PorMax Stroh Kaufman

A qué le tenemos miedo?

¿A qué le tenemos Miedo?

 

Primero definimos que es miedo.

El miedo según el diccionario de la Real Academia Española, es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”.

Hay varias formas de miedo y algunas definiciones:

Ansiedad: es, un sentimiento desagradable que se anticipa ante un daño, una amenaza o desgracia presente o futura.

Aprensión: Escrúpulo, recelo de hacer o decir algo que se teme que sea perjudicial o inoportuno.

Fobia: es un estado neurótico de miedo exagerado y mal encaminado

Pánico: es el miedo o terror sin fundamento, colectivo y descontrolado

Paranoia: es un estado mental que se caracteriza por la presencia de delirios autorreferentes.

Pavor: miedo intenso

Preocupación: Estado de desasosiego, inquietud o temor producido ante una situación difícil, un problema, etc

Susto: un miedo breve y súbito, procedente de una causa pequeña

Temor: es el miedo a algo que se piensa que ya ha sucedido


Desde el punto de vista biológico, el miedo es un mecanismo de supervivencia, que le permite a un individuo, responder ante situaciones adversas con rapidez y eficacia; sólo en ese sentido, es normal y beneficioso para el individuo y para su especie.

 

Al detectar, mediante un “sistema de alarma” alguna amenaza, las estructuras que corresponden al sistema límbico, las que se encargan de regular emociones, alimentación, lucha, escape y evitación del dolor, y la búsqueda del placer, son las primeras en intervenir, y se encarga de controlar las respuestas mediante las acciones de “huir o pelear”..

Es la amígdala, ubicada en este centro, y actúa a partir de cualquier percepción burda, como puede ser una sombra, un movimiento extraño, un ruido, la que hace que a la persona o animal, se aliste para huir o pelear.

Otras funciones corporales también se activan: hay un aumento en la presión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria, los niveles de adrenalina intensifican el metabolismo celular, e incrementan los niveles de glucosa en la sangre, se aumenta la coagulación sanguínea, se dilatan las pupilas, se abren los poros sudoríparos, se aumenta la actividad mental, e incluso pueden afectarse los esfínteres corporales, preparando el cuerpo para lo que venga: la huida o la pelea.

Todo lo anteriormente descrito depende de varias sustancias químicas que intervienen en el proceso del miedo, algunas de ellas son: la dopamina, la vasopresina (u hormona antidiurética) y la oxitocina: en general, mientras más dopamina hay en la amígdala, más

miedo o estrés se provoca en las personas afectadas por el miedo: el etanol, por otro lado, es una de las sustancias que “disminuyen el miedo.

Sin embargo, los receptores NMDA, son los que se encargan de “dejar marcada una huella” en las células cerebrales, y de allí es de donde pueden venir los “miedos injustificados, el pavor y las fobias”.

El miedo puede ser saludable, cuando una persona procede con cautela frente a un estímulo y de este modo evita una calamidad; también puede ser dañino, mórbido o prejudicial, cuando acaba con la esperanza, y debilita la resistencia emocional.

La palabra miedo en hebreo es “irá”… en la parashá que repasamos recientemente, nos encontramos con “no tengáis miedo” en dos ocasiones: la primera como al tirú (en hebreo) y la segunda como al tiraúm. (1)

Algunas veces, deseamos abrirnos paso a través de las cosas que queremos cambiar, pero tenemos miedo; por ejemplo, miedo al rechazo, pero debemos aprender que el miedo, como nos enseñan algunos de nuestros sabios, es un Ingrediente de la Sabiduría, porque el miedo es lo que nos va a ayudar a hacer lo que creemos que es correcto, y no lo que la sociedad piensa que es correcto, como la decisión que tomó el pueblo de Israel de ir a la conquista de Canaán…

Además de ello, los cabalistas nos enseñan algo que es esencialmente muy simple: el miedo, en cualquier nivel que lo sintamos y en cualquier forma que tome, es una indicación de la existencia de una desconexión entre nosotros y el Creador.

Si lo miramos desde un punto de vista para nada espiritual, los seres humanos necesitamos de la energía del miedo; o sino, miremos cómo las personas ricas materialmente inevitablemente buscan algo arriesgado para ocupar su tiempo, porque si no lo hacen, sienten que su vida es muy aburrida.

Tomemos como ejemplo la idea de que hay cámaras ocultas que nos monitorean, a cada instante, nuestro progreso a través de la vida (como los “reality show”).

Todo el mundo te está mirando. La gente nos aplaude cuando tenemos éxito y nos abuchean cuando fallamos:

¿Cuál sería nuestro propósito?

Que todo el tiempo nos estén felicitando y aplaudiendo…

 

Entonces, aprovecha el poder que nos da el miedo, para hacer frente a todos tus “no puedo”, tal como lo haríamos en este “reality show” y recuerda que, quien nos está observando, todo el tiempo, es Nuestro Creador, El Todopoderoso, Hakadosh Baruj Hu.

Una vez que hayas elaborado una lista de aquellos “no puedo” y que te van a ayudar a no ser abucheado por quien te está observando, lograrás tus objetivos: puede que el proceso no nos guste mucho, pero todo proceso de esfuerzo extremo siempre dará los frutos de nuestra labor: nos reconecta con nuestro creador, como hemos anotado previamente, y estaremos recibiendo de Él, todos los aplausos, méritos y premios que El Creador tiene para con nosotros.

El Zóhar aclara esta verdad: si un individuo está completamente conectado al Creador, él o ella nunca experimentará temor.

¿Miedo? Si, es necesario, pero no para tenerle miedo.

 

(1) Números /BaMidbar 14:9 Pero tan sólo no os rebeléis contra el Eterno ni temáis al pueblo de la tierra, porque no son más que pan para nosotros; su amparo se ha retirado de ellos, mientras que el Eterno está con nosotros. No los temáis.

Aj beAdonai al timrodú veatém al tirú et am haáretz ki lajmenú hem sar tzilám mealéihem veAdonai itánu al tiraúm.

PorMax Stroh Kaufman

Honestidad: Leyenda del Talmud

Honestidad: Leyenda del Talmud

 

Honestidad: ¿Que dice el judaísmo al respecto?

Revisemos el concepto, con la siguiente leyenda del Talmud

Hace muchos años, cuando el Templo de Jerusalém estaba en pie, vivían allí dos tenderos llamados Rabí Elazar ben Tzadok y Aba Shaul ben Botnit.

Los dos hombres eran vecinos y amigos y se conocían de toda la vida. Pero además de ser amigos, compartían un rasgo de carácter maravilloso y raro – una honestidad absoluta y estricta.

Está relatado en el Talmud que como favor a sus prójimos judíos, estos dos hombres preparaban reservas de vino y aceite antes de cada fiesta para que los vecinos de Jerusalém tuvieran lo que necesitaban para celebrarlas apropiadamente.

Decenas de miles de judíos venían a Jerusalém para las fiestas y se les daba la bienvenida en casas a lo largo de la ciudad.

Con tantos invitados, no era ninguna maravilla que sus corteses anfitriones a veces quedaran sin aceite o vino durante una fiesta.

Siempre que eso pasaba, podían ir a lo de Rabí Elazar o Aba Shaul y tomar lo que necesitaban.

 

 

Claro, ningún dinero se puede usar en las fiestas, pero no faltaba de esas dos necesidades para preparar las comidas festivas.

Incluso durante los días del intermedio de las fiestas de peregrinación de Sucot y Pesaj, los dos generosos comerciantes preparaban de antemano y dejaban disponible su mercadería a aquéllos en la necesidad, para poder pasar su tiempo estudiando Torá.

No sólo practicaban estos hechos de gran bondad, sino incluso en los días laborables eran excelentes en su adhesión a la Mitzvá de la honestidad.

Cuando terminaban de colocar los volúmenes de uno de sus recipientes en el recipiente de un cliente, dejaban el suyo encima del recipiente cliente y permitían que las jarras gotearan en el receptáculo del comprador.

Sólo entonces estaban seguros que le habían dado todo lo que le pertenecía.

A pesar de sus esfuerzos, los dos rabinos temían que un poco de aceite y vino se había aferrado a los bordes de los jarros.

¿Qué hacían?

Cada uno tenía un recipiente especial en el que volcaba las últimas gotas. Durante muchos años, llenaron trescientos barriles de aceite y trescientos barriles de vino.

Un día, decidieron traerlos al Templo Santo.

Después de todo, no los consideraban de su propiedad, y tampoco podían darlo a los clientes.

Decidieron consagrarlo. Se reunieron con los tesoreros del Beit HaMikdash.

“¿Qué han traído?” preguntaron.

“Hemos traído trescientos barriles de vino y trescientos barriles de aceite para el uso en el Templo.

Nos ha tardado muchos años juntarlo, del goteo de los lados de nuestros jarros.

No quisimos beneficiarnos con algo que no nos pertenece, y tampoco podíamos darlo a nuestros clientes.”

“No era necesario guardar esos pequeños sobrantes,” comentaron los tesoreros.

“Sus clientes entienden que las gotas se adhieren a los lados de sus jarros, y saben que habrá un poco de pérdida.”

“No obstante,” los hombres continuaron “No queremos nada que no es legítimamente nuestro”

“Ya que desean guardar esta alta norma, aceptaremos su ofrenda.

El aceite y el vino se usarán para el bien de la comunidad.

Los venderemos y de las ganancias excavaremos pozos de agua para los peregrinos en las fiestas.

Los residentes de la ciudad también podrán usarlos.

Así que, incluso sus propios clientes, se beneficiarán con su ofrenda, y ustedes estarán tranquilos.”

Los dos comerciantes dejaron el Templo Sagrado con sus corazones llenos de alegría, sabiendo que nunca cedieron de sus costumbres de honestidad estricta y bondad.

18 de Noviembre de 2017 – 29 de Jeshvan de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Ángel guardián

ÁNGEL GUARDIÁN. UNA NUEVA REVISIÓN

¿Tenemos nosotros un ángel guardián?

¿Qué dice el judaísmo al respecto?

Es mucho lo que se puede hablar de ángeles y, más específicamente de un ángel guardián: son muchas las hipótesis, muchas las especulaciones.

La primera noción, en la Torá, acerca de un ángel, la tenemos cuando Adám y Java son “expulsados” del Gan Edén.  

Otra de las veces, y claramente anotada, se da cuando Yosef los ve “subir y bajar por escaleras al cielo y desde allí, es relativamente poco lo que se habla de ellos en la Torá (1).

Pero, cuando se refiere a un ángel guardián, la respuesta es escasa o nula, tal vez, tres o cuatro referencias: la primera, por ejemplo, de Daniel a quien se le menciona que “está custodiado” por Michael (Miguel).

La segunda, en 1Reyes / Melajim 19:5 donde un ángel toca Eliahu (Elías) a y dice así:

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: “Levántate y come.”

La tercera, en Tehilim, donde está escrito que, “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.

La cuarta, es la de Éxodo / Shemot 23:20 que dice “He aquí que Yo envío un ángel delante de ti para guardarte en el camino, y para introducirte en el lugar que te tengo preparado” (Híne anojí sholéaj maláj lefanéija lishmorjá badaréj velahaviajá el hamakóm asher hajinotí).

Aprendimos de las citas anteriores y de nuestros sabios, que los ángeles fueron creados para obedecer los mandatos del Eterno y que cada ángel puede hacer sólo un trabajo; a partir de ello, se originaron conceptos que las religiones monoteístas adoptaron para “formalizar la idea” que cada uno de nosotros tiene un ángel guardián, que lo acompaña, para cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo, como un compañero de viaje que está con él, en las buenas y en las malas, y no se separa de él ni un solo momento.

La Cábala nos enseña que los ángeles son parte integral del universo: son ellos los que nos guían, nos envían mensajes e intervienen cuando es necesario, trabajando a través y alrededor de nosotros.

Los ángeles facilitan la circulación de la energía a través del universo, teniendo un impacto directo en todo lo que ocurre en el mundo, ya sea grande o pequeño.   

Teniendo en cuenta lo anterior, entendemos que, el ángel guardián es quien influencia y afecta nuestra vida, estemos o no consciente de ello; y como compañero espiritual, es quien nos va a maximizar nuestros méritos y minimizar nuestros defectos; nos va a ayudar a alcanzar niveles materiales y espirituales que no podríamos alcanzar solos; nos encarrila cuando nos salimos del camino y nos ayuda a ampliar nuestra conciencia…  

Directa o indirectamente, hay una aceptación tácita o implícita de los ángeles guardianes y su trabajo protector, en las oraciones, como el Shalom Aleijem (La paz sea sobre todos nosotros) que se reza durante la ceremonia del Shabat y, en la Keriat Shemá al haMitá (Lectura del Shemá en la cama).

En esta última dice: “A HaShem Todopoderoso, el Señor de Israel: Que Michael esté a mi lado derecho, Gabriel a mi lado izquierdo, delante de mí Rafael y Uriel detrás de mí, y sobre mí la presencia divina de Adonai.”

La mayoría de los rabinos nos van a insistir que todo lo que los ángeles hagan, ello será siempre y cuando sea con el aval del Eterno.

Michael, Gabriel, Uriel, y Rafael son los nombres de los ángeles guardianes más conocidos en el Judaísmo… y algunas fuentes citan a estos “ángeles” como custodios del Trono del Todopoderoso, respectivamente a la derecha, al frente, a la izquierda y en la parte posterior.

Maimónides describió un “escalafón” de 10 tipos de ángeles

Y, por consiguiente, SI… si tenemos ángeles guardianes:  ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan  al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad, nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

La  literatura rabínica Medieval, asigna ángeles a cada ser humano (Pesikta Rabbati 44:8) al igual que nos recuerda que dos ángeles nos acompañan de regreso a la casa en cada Shabat;  pero a diferencia de otras costumbres, “nos cuidamos de no orarles a ellos ni pedirles favores de ellos. Eso es casi idolatría y está prohibida en el judaísmo. Debemos dirigir toda oración y solicitudes sólo al Todopoderoso.”

 

  1. Sin contar las referencias de los libros apócrifos como el de Henoch.

 

04 de diciembre de 2015 – 22 de Kislev de 5776

Revisado, preparado y elaborado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Ayunar en Yom Kipur – Segunda Parte

Ayunar en Yom Kipur – segunda parte

 

Habíamos hablado sobre ayunar en Yom Kipur, diciendo cosas como esta:  

El ayuno debe ser estricto, ya que está prohibido probar la comida en Yom Kipur sin importar si es sólo para verificar su buen gusto; aunque la expela posteriormente y no la ingiera en absoluto. Asimismo está prohibido masticar “gomas de mascar” ó parecidos, las cuales, en otros ayunos, podrían ser toleradas.

 

Todos sabemos, por enseñanzas de nuestros sabios, que el ayuno genera una predisposición y una conciencia de y hacia la oración; incluso, la halajá puede permitir, cualquier día de ayuno fuera de los obligatorios, siempre y cuando desde la noche anterior, haga la consigna “mañana voy a ayunar” (Con Kavaná, pero no con la razón de bajar de peso): y lo puede realizar desde la salida de las estrellas hasta el anochecer del día siguiente: por todas estas razones, el ayuno de Yom kipur, se convierte en una “mitzvá”

 

Excepciones a esto puede ser en Israel, por la Santidad que el Estado de Israel implica, según nos enseñan también nuestros rabinos.

 

Hay un día en la semana en la cual no se ayuna, por enseñanza rabínica; es en Shabat, porque ese día es una fiesta en al cual gozamos (deberíamos) de todo lo espiritual que este día de descanso implica y por ello nos regocijamos con buena alimentación.

Sin embargo, Shabat, encontramos en la Torá (Tanaj) condiciones o momentos específicos en las que “se puede ayunar” y nos lo demuestra la Torá y el Tanaj, cuando:

1.- Moshé ayuno cuarenta días y cuarenta noches: Esto lo sobreentendemos que fueron continuos e ininterrumpidos. Durante ese lapso de tiempo, y dependiendo del día en que se inicie el ayuno, caerían entre 5 a 7 días (Shabat)

2.- Leemos en Daniel 1:8-15 que el profeta ayuno 10 días, período en el cual pudo haber 1 a 2 shabat

3.- Un tercer evento, también en el libro de Daniel, en el cual ayuna “severamente” 3 semanas: Allí también podemos tener 3 a 4 días que corresponden al Shabat

“Porque el propósito del ayuno es el arrepentimiento que, si es verdadero, nos lleva a cambiar nuestras acciones”.

Pero ¿qué sucede si Yom Kipur coincide con shabat?

Empecemos diciendo que Yom Kipur es considerado como Shabat Shabaton… literalmente el más grande de los Shabat, donde por obligación, se combina lo espiritual con lo físico, donde previamente hemos limpiamos nuestra casa, y hemos alistado ropas lindas para vestir durante el servicio religioso (Blanco es la costumbre) y la necesidad de crear una herramienta que nos conduzca al arrepentimiento, y así poder circular por una senda que nos conducirá a un mundo mejor.

La herramienta se llama ayunar… Ayunar en Yom Kipur.

Ayunar de por sí, es difícil, pero es esta dificultad es la que nos da la oportunidad de conectarnos con El Eterno de un modo más poderoso.

El rey David dijo,  “He aquí, los ojos de Adonai se dirigen a los que le temen, a los que esperan su bondad, a rescatar su alma de la muerte y sostenerla en hambre”.

En un sentido espiritual, “hambre” se refiere al anhelo del alma de cercanía a HaShem, y que  siempre desea reunirse con su Fuente. En Yom Kipur, el día más sagrado del año, nos alimentamos no de carbohidratos o proteínas, sino de la revelación de nuestra propia esencia y su relación intrínseca con el Todopoderoso: por ello, aunque caiga en Shabat, ayunamos de todos modos.

 

15 de noviembre de 2017 – 26 de Jeshvan de 5778

 

Redactado por Dr Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Arevut o la responsabilidad por otros

Arevut:

Nuestra responsabilidad porque otros cumplan con las mitzvot

By Harav Baruch Gigi

Traducido y adaptado al español por Rabi Mordechai Solomon

 

Cada judío, sin importar donde se encuentre, tiene la responsabilidad de observar las mitzvot. Las 613, aunque para muchos suene absurdo, imposible, difícil de cumplir y que muchas de ellas están desactualizadas.

Junto con la propia obligación de guardar las mitzvot, cada judío tiene la responsabilidad de preocuparse por la observancia de las mitzvot por parte de otros judíos:

“Ellos [los judíos] son todos responsables los unos de los otros (she kulan arevim ze bazé)” (Sanedrín 27b).

Esta responsabilidad de AREVUT comenzó, según el Mekhilta, incluso antes de la entrega de la Torá.

En el versículo “Israel acampó frente a la montaña” (Shemot 19: 2) la Torá usa el verbo en singular (“vayiján”).

El Mekhilta comenta:

Rebbi dice: Esto cuenta en la alabanza de Israel, porque cuando todos se pararon en el Monte Sinaí para recibir la Torá, se unieron gozosamente junto con “un solo corazón” para aceptar sobre sí el yugo del Cielo.

Además, se comprometieron con la responsabilidad mutua (“memashkenin” – literalmente traducido como que renuncian a la seguridad mutua, del modo como lo hace un garante de un préstamo).

Cuando El Eterno se les reveló, El quiso hacer un pacto que no sólo fuera sobre las [transgresiones] públicas, sino también sobre aquellas hechas en secreto.

Esto, teniendo en cuenta lo que ellos manifestaron: “Sólo estamos dispuestos a hacer un pacto en [actos que] se revelan a otros, no en los hechos en secreto. De lo contrario, una persona puede pecar en privado y toda la comunidad será responsable “. (Mekhilta, mas. De-ba-chodesh, par. 5, s.v. Rebbi)

        Aunque los Tannaim  [1](Sanedrín 43b) no están de acuerdo si la AREVUT entró o no en vigencia antes que los judíos cruzaran el Jordán o después, muchos ajaronim creen que la responsabilidad mutua ya existía cuando el pacto se hizo en el Sinaí.

Esta idea aparece en dos posibles formulaciones:

  1. Arevut ya estaba vigente en el Sinaí, pero fue anulado con el pecado del becerro de oro. Por lo tanto, era necesario renovar el pacto en las Llanuras de Moav antes de entrar en la Tierra de Israel.

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  1. En el Sinaí, el Arevut todavía tenían el estado de un voto (neder) que Israel voluntariamente aceptaba para sí mismo, basado en su comprensión de la necesidad de la responsabilidad mutua.

Más tarde, el pacto hecho en las Llanuras de Moav le dio la fuerza de la ley que sería el nexo vinculante para las generaciones futuras.

Además de su significado ideológico, el concepto de arevut también tiene muchas ramificaciones halajicas.

El principio de que uno puede, en efecto, cumplir la obligación de otro, incluso después de haber cumplido su propia obligación (“af al pi sheyatzá, motzí”), [2] así como el requisito de evitar que otro transgreda (” ifrushi meisurá “), [3] ambos se basan en arevut.

Existe una relación recíproca de responsabilidad y conexión entre todos los individuos que conforman la nación, así como una responsabilidad nacional colectiva.

Este ensayo intentará aclarar la naturaleza de esta responsabilidad. Trataremos con una forma problemática de arevut: ¿Qué sucede cuando la propia obligación de no pecar entra en conflicto con la responsabilidad de uno para garantizar que los demás no lo hagan?

 

¿Puede uno cometer un pecado para evitar que otro peca? Para estar seguros, uno no puede cometer un pecado igual o más severo para desviar el pecado de otro; como el Talmud Shabat 4a pregunta: “¿Le decimos a una persona que peque por el mérito de otra persona ?!”

Pero, ¿qué hay de cometer un pecado menor para evitar que otra persona realice una acción de “pecado” importante?

          Parecería que los Amoraim  [4] discuten sobre este tema en Shabat (4a), y este pasaje del Talmud (sugya) [5] llega a la conclusión de que uno no puede cometer ni un pecado menor para salvar a un individuo de cometer uno importante.

         

Sin embargo, esta sugerencia parece contradecir otras que implican la conclusión opuesta. Por ejemplo, la Guemará en Eiruvin 32b establece que aquel que observa escrupulosamente las leyes del diezmo (llamémoslo un javer) puede permitir que uno que no lo haga (en este caso, un am haáretz) tome de los frutos de su campo.

Aunque el am ha-aretz no diezmará solo, el javer puede hacerlo por él.

 

Sin embargo, de acuerdo con las leyes del diezmo, lo que se separa debe ser contiguo a aquello de lo que se está eliminando.

En nuestro caso, cuando el javer está en casa y el am haáretz está en el campo, esta regla no se seguirá. La Guemará concluye:

 

Es mejor que el javer viole una prohibición menor [es decir, el diezmo a pesar de la falta de contigüidad] que el hecho de que am haáretz debe violar uno mayor [es decir, comer alimentos no atados a esta práctica].

       La Guemará por otro lado explica que uno puede transgredir una prohibición menor para permitir que otro cumpla una mitzva.

Por ejemplo, uno puede liberar a un medio esclavo completamente para permitirle casarse y cumplir el mandamiento de “Se fructífero y multiplícate”, a pesar de la prohibición (formulada positivamente) que “Ellos [es decir, esclavos cananeos] deberían servirte para siempre”. “[6]

 

Del mismo modo, el Talmud habla de liberar a un esclavo para completar un minyan, y relata que fue el Rabban Gamliel quien puso esto en práctica. [7]

 

Se han realizado muchos intentos para resolver estas contradicciones. Citaremos tres de los principales enfoques para comprender mejor la forma en que funciona el principio de Arevut

 

  1. Rabbeinu Tam

       Rabbeinu Tam y muchos otros Rishonim [8] consideraron que lo escrito en la Guemará en Shabat 4a, donde prohíbe cometer incluso un pecado menor, incluso si salva a otro de cometer uno importante, es la fuente primaria de esta discusión. Sin embargo, uno no puede pecar en beneficio de otro.

 

La Guemará permite que una persona realice transgresión menor con el fin de evitar que cometa una transgresión importante.

Por ejemplo, quien intencionalmente pone pan en el horno en Shabat puede sacarlo antes de que el pan se hornee por completo, a fin de evitar una transgresión importante. [9] Cometer una transgresión menor para salvarse de una mayor puede entenderse como permitir a una persona salvar su propia vida religiosa.

La dificultad con esta resolución es que el pecado principal (en el ejemplo que colocamos, hornear el pan en Shabat) ya se ha cometido, o al menos se ha puesto en marcha. ¿No sería mejor para una persona no hacer nada en este momento, en lugar de tomar medidas y cometer un pecado adicional? [10]

       Parece más plausible sostener que a uno se le permite quitar el pan, no por su propio bien, sino para evitar que el mandato de Dios se rompa a través de las acciones de uno. Por lo tanto, uno puede evitar activamente que el pecado llegue a buen término.

 

Sin embargo, según Rabbeinu Tam, a pesar de la institución de arevut, uno no necesita ni puede sacrificar su propia observancia de los mandamientos por el bien de los demás. Hay dos razones posibles para esto:

  1. Salvar la propia vida religiosa (como la vida física de uno) tiene prioridad sobre salvar la de otro.
  2. Uno simplemente no puede cumplir su responsabilidad hacia otro porque está prohibido: sus manos están atadas por la Halajá. La posibilidad de evitar que otro cometa un pecado castigándose uno mismo con un pecado, no es una opción viable.

 

De acuerdo con este enfoque, hay dos explicaciones posibles para la permisividad del diezmo desde lejos (she-lo min hamukaf) para salvar a un am haáretz de comer productos sin diezmar:

  1. Como el javer fue el causante del pecado al invitar al am haáretz a comer la fruta en su campo, él tiene participación activa en el pecado. Por lo tanto, realmente se está salvando a sí mismo, no sólo a otra persona, de un pecado mayor. Esta parece ser la comprensión de Tosafot HaRosh sobre el tema.
  2. Incluso si él no tiene parte activa en el pecado mismo, tal vez él tiene la obligación de involucrarse, ya que provocó la situación. Incluso a costa de un pecado menor, debe intervenir. Ran parece adoptar este punto de vista o consideración.

        Ambos enfoques se basan en el mismo principio del entendimiento fundamental, mencionado anteriormente: dado que la propia vida religiosa tiene prioridad, la única justificación para pecar, para salvar el pecado de otro, es que uno también es parcialmente responsable del pecado principal. Debido a que la persona causó la situación que condujo al pecado, este debe evitar que esto ocurra.

 

        Hay tres explicaciones para permitir la liberación de un esclavo (a pesar del mandamiento “Deben servirte para siempre”) para formar un minyan para la oración, así como la liberación de un medio esclavo para que pueda cumplir con su mitzvá de “sed fecundos y multiplicaos”:

  1. La prohibición de liberar a un esclavo solo es aplicable cuando se hace en beneficio del esclavo. En el caso del minyan, la liberación no es por el bien del esclavo, sino por el maestro. Incluso la permisibilidad de liberar a un medio esclavo para permitirle casarse es por el bien de la mitad libre que está obligada a casarse.
  2. Incluso si todavía existe una prohibición, una “gran” mitzvá (“Sed fecundos y multiplicaos”) como tampoco una mitzvá comunitaria (oración pública) justifica la menor transgresión.
  3. Quizás la liberación está permitida en base a arevut. Si es así, la liberación por el simple hecho de completar un minyan es más plausible, porque las comunidades más poderosas aún pueden justificar un pecado. Sin embargo, Rashba señala que la liberación del medio esclavo por el matrimonio es más difícil de entender, a pesar de que es una “gran mitzvá”, ya que no hay ningún elemento comunitario.

 

Justificar un pecado por una “gran” mitzva o una mitzvá comunal podría basarse en un mecanismo diferente al de la Arevut (responsabilidad). Si para cumplir la voluntad del Eterno, en el mundo, de la mejor manera posible, en el momento en el cual una mitzva “grande” o comunitaria choca con otra cosa, esta tiene prioridad. Este debe ser el enfoque de la Ritva, ya que en este contexto se menciona que es permisible tomar Teruma de una gran distancia por el bien de un “gran” mitzva -por ejemplo disfrutar del Shabat (Oneg Shabat). dado que la Arevut ya no es un factor en ese caso, debe haber un principio de que las “grandes” mitzvot pueden reemplazar a otras con el propósito de promover la voluntad de HaShem en el mundo de la mejor manera posible.

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  1. El Ritva

       El Ritva (Shabat 4a, SV Ve-KHI) ofrece una serie de respuestas, una de las cuales se distingue entre una directiva de la corte (beit din) que permite una al pecado por el amor de otro, y alguien de decidir sobre su propia iniciativa al pecado para otro . El “beit din” no puede dirigir u obligar a que alguien cometa un pecado: “No le decimos a una persona que peque por el bien de su amigo”, pero uno puede decidir hacer esto si así lo desea. El Ritva implica que esto no solo es permisible, sino que también se recomienda.

 

Esta aproximación es desconcertante: si nuestra responsabilidad hacia los demás llega incluso a exigir que pequemos, ¿Por qué la corte no puede legislar o regir abiertamente de esa manera? Si, por otro lado, no se aplica cuando el Arevut está involucrándonos en el pecado, ¿Por qué está permitido pecar? Hay dos posibles resoluciones:

 

  1. Arevut  se aplica, pero la corte no puede dictaminar abiertamente sobre qué y cómo es que uno debe pecar. Las ramificaciones públicas de tal decisión, a pesar de la permisibilidad en esta circunstancia, obliga al beit din a permanecer en silencio. [Esto es análogo al daño causado a la imagen pública de la corte (ziluta de-vei dina) [11] si se le permitiera retractarse de una decisión].

 

  1. Parece más plausible argumentar que la existencia de la Arevut en este caso está condicionada al reconocimiento interno de la persona.

Hay dos niveles de responsabilidad. La primera es la obligación básica de todo Israel para asegurarse de que todos los judíos observen las mitzvot y no pequen.

Este nivel de comprensión implica un sentido de responsabilidad que siente cada individuo dentro del grupo por todos los que forman parte de la misma entidad colectiva.

Este concepto es análogo al del arev, garante de un préstamo, en el mundo del derecho civil judío, Choshen Mishpat.

 

Hay, sin embargo, un segundo nivel de arevut, uno que no yace en la jurisdicción de los tribunales, sino en el corazón. Este segundo nivel depende de que una persona tenga un sentido tan intenso de la unidad intrínseca de Israel que, si alguien peca, lo siente como si fuera su propia falta personal.

En esta forma de pensar, cometer un pecado menor para salvar a otro de uno importante no implica un choque entre las responsabilidades religiosas de uno y de otro. Más bien, una persona está impidiendose a sí misma y a la comunidad de Israel, mancharse por el pecado.

El Yerushalmi en el tratado Nedarim 3: 4 habla de lo absurdo de vengarse: “Si una mano se deslizó y cortó la otra mano, ¿una persona podría cortar la primera mano a cambio? “

La analogía más cercana en el derecho civil a esta idea es el arev kablan[12], quien, al menos según una explicación, es un garante que acepta sobre sí mismo estar tan obligado como el prestatario original.

Este nivel de comprensión puede aceptarse sólo voluntariamente, desde un reconocimiento interno de la unidad de Israel. Tal sentido de la responsabilidad no puede ser ordenado por un tribunal.

Quizás en este contexto podemos entender la distinción hecha anteriormente entre los pactos realizados en Moav y Sinaí.

El pacto hecho en las Llanuras de Moav hizo que todos los judíos se hicieran responsables el uno por el otro.

El pacto en el Sinaí, sin embargo, contenía un sentido de responsabilidad que se derivaba del entendimiento de que todo Israel había acampado en el Sinaí “como un hombre con un solo corazón”.

El pacto de Arevut, en  las Llanuras de Moav fue una obligación, pero el primer pacto en el Sinaí ya había creado la posibilidad de un arev kablan, alguien que acepta el préstamo de otro sobre sí mismo, por un sentido de responsabilidad personal para todos los judíos debido a su conexión con ellos. Este segundo tipo, de mayor intensidad de Arevut, sigue siendo voluntario.

 

       De acuerdo con este enfoque del Ritva, cuando un tribunal dictamina que uno debe pecar por el bien de otra persona, como en el caso de un esclavo a medias, no es por causa de ello sino por la magnitud de la mitzva particular.

 

  1. Un enfoque de compromiso

        Encontramos un tercer enfoque en el Tosafot y otros Rishonim que distingue entre diferentes casos.

Si el potencial pecador es una persona malvada quien no trataría de evitar la situación problemática por sí mismo, uno no necesita intervenir para salvarlo.

Sin embargo, si una persona fue forzada involuntariamente a una situación en la que cometerá un grave pecado, uno es responsable de salvarlo de esta situación incluso a través del pecado.

 

Este enfoque es un compromiso entre los dos enfoques anteriores. De acuerdo con la primera aproximación, Arevut no se limita a la comprensión estándar de la responsabilidad, la cual no exige comprometer el estado espiritual de uno para ayudar a otro; “La propia vida tiene prioridad” (“jayeija kodmím”).

De acuerdo con el segundo enfoque, a veces se exige el pecado por el bien de los demás, porque todo Israel se ve como un todo o un completo ente orgánico.

Este tercer enfoque diferencia entre la persona malvada y los que no.

No estamos obligados a pecar por una persona que, a través de sus acciones, demuestre que no desea identificarse con la comunidad (aunque debemos hacer todo lo posible para evitar que peque).

Sin embargo, si una persona es involuntariamente forzada a una situación en la que es probable que peque, tenemos un mandato y la corte nos ordena abiertamente que evitemos que lo haga, incluso si eso significa que nosotros mismos debemos transgredir.

Según esta solución, las razones dadas para liberar esclavos – “es una gran mitzva” (matrimonio) y “es una mitzvá comunal” (oración pública) – explican por qué aplicamos la idea de arevut.

Arevut puede ser una razón suficiente para exigir un pecado, pero no en todas las situaciones. Para estas dos mitzvot, al menos, pecar por siempre está justificado.

 

En nuestro calendario, Tisha be-Av, cuando lnos afligimos por la destrucción del Templo debido a la desunión y el odio, es seguido por TU be-Av (15 de Av).

Este último fue el día en que las tribus una vez más se les permitió casarse con los de la tribu de Binyamin; así, la unidad nacional fue renovada.

Por lo tanto, TU be-Av se mueve hacia la corrección de los problemas que causaron la destrucción.

Que también merezcamos pronto la restauración de la unidad judía y la reconstrucción del Templo.

   

     

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Traducido al español y adaptado por Rabi Mordechai Solomon

[1] Rabinos de la Mishná

[2] O Zarua I: 198.

[3] Sanedrín 27b.

[4] Rabinos de la Guemará

[5] en el Talmud, una sugya se presenta como una serie de hipótesis y preguntas receptivas, con el texto talmúdico como un registro de cada paso en el proceso de razonamiento y derivación. La Guemará por un lado, toma así la forma de un intercambio dialéctico, mientras la Mishná concluye con opiniones legales, y a menudo con las diferencias de opinión entre los Tannaim. Los que discuten aquí se denominan makshán (literalmente preguntador, “uno que plantea una dificultad”) y tartzán (literalmente respondedor, “uno que pone derecho”).

[6] Gittin 41a.

[7] Gittin 38a.

[8] Los Rishonim (los primeros) son los rabinos eruditos previos a la redacción del Shulján Aruj y su período se extiende entre los años 1050 al 1500.

[9] Quitar pan de un horno, aunque está prohibido, no es uno de los treinta y nueve tipos de trabajo prohibidos en Shabat, y por lo tanto se considera una transgresión menor. Ver Rosh Hashana 29b.

[10] Ver los comentarios de Meiri sobre la sugya.

[11] Ver Bava Batra 31b.

[12] El que recibe dinero (“Kibel”) o un objeto en nombre del prestatario

PorMax Stroh Kaufman

Lealtad en el judaísmo

Lealtad en el judaísmo

Lealtad puede ser definida como una parte del carácter de una persona, o animal, en el que se expresa un sentimiento de respeto y fidelidad hacia una persona, compromiso, comunidad, organizaciones, principios morales, entre otros.

También puede ser definida como  la dedicación y el cumplimiento que se tiene hacia un objetivo o un proyecto, aún cuando las circunstancias sean adversas.

Una tercera definición de lealtad es la que incluye la capacidad que tiene una persona para demostrar que posee valores morales y éticos como nobleza, rectitud, honradez, honestidad, a través de los cuales se generan vínculos entre los individuos, de confianza y respeto.

 

Algunas frases sobre lealtad:

    • -La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra. La traición a alguna de las tres provoca perder todas.-Anónimo.
    • Las piedras fundacionales para un éxito balanceado son las honestidad, carácter, integridad, fe, amor y lealtad.-Zig Ziglar.
    • Una onza de lealtad vale más que una libra de inteligencia.-Elbert Hubbard.
    • La lealtad que es comprada con dinero, puede ser superada por el dinero.-Séneca.

 

  • El culto no considera el oro y el jade como tesoros preciosos, si no a la lealtad y la buena fe.-Confucio.
  • “La prueba más alta para el Estado judío estará en su espíritu, en su lealtad a los grandes propósitos de los Profetas tal como se imaginaron para el final de los días”. – David Ben Gurion

 

En el Tanaj

 

  • Muchos dirán que son amigos leales, pero ¿quién puede encontrar uno que sea verdaderamente leal? Proverbios / Mishle 20:6

 

Lealtad: uno de los casos donde la lealtad, sin que esté mencionada, la sobreentendemos en la amistad de Yonatan con David

La lealtad se ve reflejada en el libro de Rut, cuando una joven viuda de Moab (Rut) elige seguir a su suegra israelita (Naómi / Noemí) viaja de regreso a Betlehem / Belén después de que Naómi /Noemí perdiera a su propio esposo y sus dos hijos.

Gracias a esta lealtad, Rut cambia rápidamente su condición inicial de nojriyá, extranjera, luego shifjá, sirvienta, hasta que, al final, se transforma en Ishá, esposa mujer,

Esta condición, de ser la esposa de Boaz, asciende a ser una antepasada del Rey David.

Lealtad

 

¿Cómo se dice lealtad en hebreo? = Nehemanut = ??????????

En esta palabra está involucrada la palabra Emuná = Fe

Teniendo en cuenta esta conexión de las dos palabras, debemos saber que a través de la lealtad, la fe, nos genera una condición especial con Nuestro Creador

El es quien, El es el único que nos brinda una apoyo incondicional y una conexión irrompible, con la podemos superar cualquier cosa.

El judaísmo surgió a través de una lucha con la idolatría, exigiendo lealtad al Único, al creador del universo.

Una lealtad que se expresa hacia la comunidad, la familia, los amigos,consigo mismo, el medio ambiente,  lo que nos rodea, es decir todo, absolutamente todo:

Esta lealtad consistía en encontrar la expresión de ciertas maneras, principalmente a través de la obediencia a la voluntad a Hashem expresada en la Torá y sus mitzvot.

¿Puede ser difícil? Si, probablemente, pero como todo principio, trae al final su recompensa.

Quién más fácil te demuestra la lealtad, es un canino.

Por consiguiente, mira cómo se comporta y aprende de él.

Posiblemente sea tu mejor maestro mientras caminas por el sendero de la Torá y sus mandamientos.

Quizás, tus logros sean superiores a los de Rut.

Para terminar, revisemos una pequeña historia que nos puede demostrar algo acerca de la lealtad que estamos hablando: Mientras un exhausto viajero andaba por el camino, notó una hoja seca y marchita.

Al levantarla, el viajero quedó sorprendido por el agradable aroma que de ella emanaba.

Exclamó. “¿De dónde obtuviste este exquisito perfume?”

“Por mucho tiempo he estado en compañía de una rosa”, fue la respuesta.

29 de octubre de 2017 – 09 de Jeshvan de 5778