Category Archive Estudio del Judaismo

PorMax Stroh Kaufman

Parashá Tetzavé 5772

PARASHÁ TETZAVÉ

¡BORRA MI NOMBRE DE TU LIBRO!

 

En esta parashá nos encontramos con un dato curioso: Moshé no está mencionado ni siquiera una sola vez, a pesar que en algunas parashiot alcanza a aparecer su nombre hasta una docena de veces. Todos los estudiosos de la Torá se han preguntado a que se debe este fenómeno y hacen un énfasis acerca de que pudo haber ocurrido.

Todo comienza en el principio que encontramos en esta misma parashá la cual nos dice que “Éste es un estatuto perpetuo de los Hijos de Israel, a través de sus generaciones.” jukát olám ledorotám meét benéi Israel. (Shemot / Éxodo 27:21) lo cual nos indica que nada de ella es modificable y por ello los sabios han tratado de encontrar múltiples explicaciones.

La situación de desaparición comienza con el hecho que El Eterno le dijo a Moshé que planeaba destruir a una nación, aquella que se había desviado y que planeaba construir un pueblo nuevo. Moshé tuvo que intervenir a favor del pueblo, con muchos argumentos y razones, diciéndole finalmente al Todopoderoso: “Ahora, si Tú perdonas su pecado… Pero si no lo haces, bórrame del libro que has escrito”

Hay muchas razones o hipótesis para explicar el hecho que el nombre de Moshé no está mencionado, especialmente en esta parashá de la semana,y una de ellas está en la razón de que su tema principal está en describir las ropas de los sacerdotes.

Otros dicen y aseguran que ello es una especie de castigo o “consecuencia” de sus palabras.

Algunos aseveran que, en su magnífica modestia, Moshé nunca quiso disminuir la gloria de Aharón de ninguna manera, ya que era él quien conducía y guiaba a Aharón hacia el desempeño del sacerdocio.

Hay quienes se han atrevido a decir que el hecho de que en esta parashá no aparezca el nombre de Moshé se puede explicar a través de las palabras de la Torá en parashá Vezot Haberajá:“Torá tzivá lanu Moshé, morashá kehilat Yaakov – Una Torá nos ha ordenado Moshé, una herencia para la congregación de Yaakov” (Devarim -Deuteronomio- 33:4), queriendo explicar con ello que la Torá no es ni debe ser la propiedad privada de algunos privilegiados, sino que debe ser una herencia para toda la congregación de Yaakov, ya que todos deben acceder al estudio y al entendimiento de la misma.

Hasta existen opiniones que aseguran que esta sección de la Torá fue escrita por otra persona diferente a Moshé, y, por el requerimiento de Moshé fue borrado su nombre.

También dicen que es una forma e recordar el nacimiento y el fallecimiento de Moshé; ambos acontecimientos fueron el 7 de Adar, y esta fecha entonces, corresponde casi milimétricamente, a la lectura de esta parashá.

Otro concepto, más relacionado con la Torá, nos dice que, de la misma manera como ella (La Torá) nos cuenta que Moshé sufría de algún tipo de impedimento del habla, a lo cual los cabalistas la relacionan como una capacidad que lo colocaba muy por encima de la de cualquier ser humano, y le daba capacidades distintas: tanto que por sus poderes, “llego a ser como los ángeles del cielo”.

Con relación al punto anterior, se nos enseña que existe una razón filosófica mucho más profunda, la cual nos dice que el “nombre” que se le asigna a una persona es una representación de sus características físicas y espirituales, de su manera de ser y enfrentarse a las distintas situaciones que se revelan en el mundo el ser que presenta al mundo; los cabalistas dicen que al desaparecer Moshé, se “transforma en nada”, cambia sus características y puede convertirse en cualquiera, puede hacer cualquier cosa, cumplir con cualquier función, hasta el punto de llegar “a ser omnipresente”; es decir, este ser que “desaparece”, que es borrado, llega a unirse con la esencia Divina, lo cual es uno de los mandatos que El Eterno quiere que hagamos, a través de una estrecha relación de nosotros para con Él y viceversa; el fruto de esta unión está representada, materialmente, por la Torá es el producto de esta unidad, por lo cual, clasificamos como hijos de Adonai, y con ello logramos, como mínimo la observación de todos los mandamientos que El Todopoderoso ha dejado para nosotros y evitamos que ”  tu corazón te engañe y se desvíe para servir otros dioses” (Devarim / Deuteronomio 11:16).

¿Qué podemos aprender de la actitud de Moshé? Empecemos por recordar el principio que nos enseñan nuestros sabios ,que dice que, la actitud de cada judío por individual, afecta la actitud de todos los judíos en forma global: es por ello que cuando hay un decreto que es emanado de “boca del Eterno”, el judío, tanto en forma grupal, como individual, como lo hizo Moshé, busca de inmediato la raíz espiritual del mismo, y ve en ello, un llamado a la Teshuvá (arrepentimiento), que conduce al perfeccionamiento del comportamiento a través de la Torá y los  Mitzvot. Actuando de esta manera, procura anular un decreto sabiendo que la verdadera salvación que proviene de El Todopoderoso.

Moshé tenía no solo las  calidades  de la humildad, sencillez-peshitut (1)-  e inocencia-temimut(1)- (enormes en su persona) sino también la cualidad de interponerse a sí mismo a favor de todo el pueblo; es decir la capacidad de sacrificio. Sólo alguien que está dispuesto a sacrificarse de esa manera, es merecedor de liderar al pueblo judío.  La historia nos cuenta que, tanto Moshé como Aharón poseían esta admirable cualidad.  Ambos estaban preparados para ser “moser néfesh” en el sentido más literal: dar su alma por el pueblo, siendo esto una prueba de fuego para tomar el liderazgo de esta nación.  La diferencia está en el nombre: Aharón aún tenía que cumplir con una misión la cual se representaba en la necesidad de guiar al pueblo en el Servicio al Eterno, en las funciones del Templo, de generación en generación; y necesitaba un cambio que se le brindó a través de la investidura de Gran Sacerdote; Moshé ya estaba transformado; cumplía con todas las mitzvot jukim y mishpatim de una manera única, que lo llevo a ser, como esta mencionado antes, “como los ángeles del cielo.” Esta actitud que Rashi describe: “Como una sola persona, con un solo corazón”, permitió la salvación de un pueblo y que Moshé cumpliera también su misión y fuera borrado del libro.

Quiera El Eterno que todos nosotros tengamos la fuerza de voluntad de asumir la culpa no sólo de nuestras acciones, sino también por las de nuestro prójimo a través del cumplimiento de las mitzvot, la observancia de la palabra de Adonai escrita en la Torá, para que tengamos la capacidad de hacer borrar los “malos decretos” y quiera también el Todopoderoso que a través de nuestro nombre particular, podamos cumplir con la misión que nos fue encomendada para cumplir en el Olám Hazé y no seamos “borrados” porque hemos sido capaces de dejarnos dominar por el Yetzer Hará, sino por “el cumplimiento del deber”.

(1) Temas que servirán para una próxima charla.

 

Publicado el 08 de Adar de 5772 — 02 de marzo de 2012

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PorMax Stroh Kaufman

Estudiar la Tora

La importancia de estudiar la Tora

El pueblo judío es conocido por ser muy brillante: ¿Cuál podría ser la causa de esto? Que el pueblo judío ha sido un pueblo de libros, especialmente aquellos que tienen que ver con la sabiduría,  durante un período mayor a 4000 años, lo cual podría convertirse en una cantidad incalculable de libros leídos.  Pero, ¿De qué clase de sabiduría podríamos estar hablando? De aquella sabiduría y conocimientos básicos del cómo es, cuándo es, qué hacer, con quién estar, dónde estar, etc.  Para ello existen miles y millones de aportes, entregados al pueblo judío a través de leyendas, ejemplos, parábolas e incluso, historias de la vida real, los cuales si se recogieran en textos, podríamos armar una extensa biblioteca que está siempre a la disposición de  cada uno de nosotros y que siempre ha estado allí, a nuestro lado, esperando que dispongamos de ella; muchos podrían pensar que, al hablar de una extensión innumerable de textos, jamás seríamos capaces de terminarlos, pero, sólo uno, es el principio básico y fundamental de todos ellos, es la Torá.

La palabra Tora tiene en su etiología la palabra or, orá, que significan luz. ¿Qué importancia tiene esto? Que sus enseñanzas brillan y han brillado a través de los tiempos, mostrándonos e indicándonos cuál debe ser nuestro sendero y nuestra forma de ser y actuar. Estudiar la Torá, se constituye entonces en una gran mitzvá si entendemos el concepto anterior y, es tal vez, la mitzvá más grande que tenemos en nuestras vidas…

¿Cuándo es el mejor momento para estudiar?

Dicen nuestros sabios a través de la siguiente reflexión: “Debes enseñarla a tus hijos y hablarles con palabras claras cuando estés en tu casa, cuando vas por la calle, cuando te acuestas y cuando te levantas” frase que sale de la misma Torá, en el libro de Deuteronomio…

Otra reflexión que tenemos parte de las palabras del Sifrí que nos dicen: Y las enseñarás diligentemente a tus hijos, porque  estos son tus alumnos”.

Un judío debería estar siempre estudiando la Torá: en una jornada que podríamos catalogar como 24/7/365; por supuesto que hay que descansar, dormir, comer, entre otras cosas, para poder estar activo y con energías, para sentirse revitalizado y dedicarse, “de lleno” a este, considerado como su propósito principal. Lo que sobre de tiempo, debería estar dedicado a la oración que permite a cada judío establecer una conexión directa con El Todopoderoso quien se encargará de entregarnos el complemento que falta para adquirir y manejar la sabiduría que la Torá enseña.

Por las “obligaciones” que nos impone la vida, sin embargo nuestros sabios han sugerido que se ajuste un horario por la mañana y un horario por la noche,  o, que al menos se tenga de una oportunidad de asistir a una escuela de enseñanza que haya en la localidad, sea una Yeshivá, o la sinagoga local con un compañero de estudios.

¿Quién la debe estudiar?

El hombre rico, el hombre pobre, el que está sano y el que está enfermo; el joven y el Viejo, el inteligente y el no tanto;  La Torá es la mejor herencia personal que tiene cada judío.

¿Qué y por donde estudiar?

Dicen también nuestros sabios a través de otra reflexión encontrada en el libro de Ética de los Padres o Pirké Avot: “No es tu trabajo completar con la meta, pero no eres libre ni estás absuelto para no intentarlo”.

La forma quizás más práctica de empezar con el estudio es comenzar a través de las situaciones que más pueden impactar en la vida cotidiana, como el Shabat y las celebraciones; ellas podrían constituirse en el “trampolín” que nos lanza a querer estar cada vez más empapados de lo que la Torá implica en nosotros y en nuestro estilo de vida. Esto es lo que podría empezar a generar un impacto, que nos genere un método de estudio y luego, permitiendo un pequeño instante de conexión espiritual, va a impactar, de modo definitivo, en nuestro ser y en nuestro interés por estar más “lleno de luz”

Debemos estar seguros, plenamente convencidos de que estudiar la Torá es una gran mitzvá, puesto que  gracias la observancia de la misma, el Santo, Bendito sea, nos prometió vida eterna. Por esta razón decimos en las bendiciones antes de estudiar Torá: “Y la vida eterna que Él ha puesto en nosotros”.

Recordemos que debemos siempre permitir ese instante de estudio de Torá, que como se explica previamente, es la luz que va a guiar nuestro sendero y no seamos solo lectores de Biblia, cuyo nombre está implícito la palabra Babel, que en hebreo traduce “confusión”.

Recordemos también las palabras de Rabí Yojanán ben Zakai (1) ,por intermedio de las enseñanzas que recibió de Hilel y Shamai y que fueron consignadas en el libro Ética de nuestros Padres, Pirké Avot: “Si has estudiado mucha Torá, no te enorgullezcas, ya que ese es el propósito por el que has sido creado”

 

(1)     Discípulo predilecto de Hilel, vivió entre los años -37 a 83 de la Era Común.

 

Publicado 24 de Shevat de 5772 – 18 de Febrero de 2012-02-17

 

PorMax Stroh Kaufman

Una revisión sobre Devora / Débora

Haftará: Jueces / Shoftím 4:4 – 5:31

Tanto en el mundo moderno como en las épocas antiguas, vemos con frecuencia que las mujeres han estado relegadas a un segundo y tal vez un tercer plano en diferentes niveles de actuación de la sociedad: uno de ellas posiciones se ve reflejada en la posibilidad de ejercer cargos públicos: en nuestra parashá y más específicamente la haftará,  nos damos cuenta como dos mujeres tuvieron un papel protagónico en la resolución de conflictos, tanto internos como externos del pueblo judío, y su actuación lleva, como está expresado al final de la lectura de la haftará, a cuarenta años de tranquilidad de Israel.

 

En especial nos referimos a Devora (Débora)  quien actúa como juez bíblico, en un cargo que se requiere una cierta dureza, a pesar que las “mujeres son de naturaleza compasiva”, especialmente en una época, la de los Jueces, que se caracteriza por ser caótica y desordenada, momento en el cual las tribus aún no terminan en constituirse en una nación.

 

Históricamente vemos cómo casi todo el territorio de esta nación que se estaba conformando había sucumbido a la fuerza de los cananeos. Jabín, quien era el rey de éstos, dominaba a Israel por medio de sus fuerzas armadas; contaba con un general, Sisrá conocido literalmente, con el sobrenombre del “pacificador” o del “silenciador”. y  un potente ejército, en el cual se destacaban sus novecientos carros herrados, contra los cuales, casi que cualquier esfuerzo militar era un fracaso y, por ello, la gente de Israel tenía que pagarle  tributos. Sólo aquellos que habitaban en las regiones montañosas seguían en  libertad, gracias a que aquellos carros no se adaptaban al terreno montañoso y eso les permitía mantener un movimiento de resistencia.

 

Desde el punto de vista de actitud y de obediencia al Eterno y a sus mandamientos y las instrucciones recibidas poco tiempo atrás en el Sinaí, el pueblo judío había  “tomado a las hijas de la población cananea entre los que vivían, por mujeres, y habían dado sus propias hijas a sus hijos (de los cananeos), y servían a sus dioses: es decir, habían olvidado su camino y propósito, por lo tanto, luego de 20 años, surge una mujer, que recibe un “llamado” o advertencia por parte del Eterno, que haría enderezar el camino de los hijos e Israel: esta mujer es Débora; mujer gloriosa, sostenida por el Espíritu de Hashem, que se caracterizaba por su astucia,  y porque tenía el don de la profecía y del canto; Débora, quien vivía debajo de una palmera, entre Rama y Bethel, en tierra de Efraím, les recordaba a sus compatriotas en las montañas la historia de la liberación de Egipto, el paso por el Sinaí, y les profetizaba días mejores en el futuro. Como juez, administraba justicia y les daba consejos. Su reputación era sólida y les inspiraba confianza.

 

La haftará comienza diciendo: “En aquel tiempo gobernaba a Israel Débora, profetisa, mujer de Lapidot, que en hebreo se leería como éshet lapidot  traduciéndolo  literalmente como, mujer de llamaradas,  tenía una sólida reputación y gracias a sus “palabras llameantes” inspiró a los hombres, los llenó de coraje y valentía, permitiendo el movimiento de resistencia que conocemos a través de esta historia, convirtiéndose en un equivalente a la conocida Juana de Arco de su época, permitiendo que una nación resquebrajada, desintegrada espiritual y políticamente, renaciera y se recobrara como ninguna otra nación del planeta lo haya hecho, afirmando también el concepto que el Eterno tiene sobre Su Nación, la cual es capaz de restaurarse, siempre y cuando acepte y comprenda que sólo bajo Sus Mandamientos va a obtener, todas las bendiciones prometidas. .

 

Fue una mujer tan influyente en su pueblo, que llamó a un personaje: Barak, que traduce relámpago o rayo, y le dice: ¡Levántate, porque éste es el día en que el Eterno ha entregado a Sisrá en tu mano! Ciertamente el ángel del Eterno salió delante de ti (para que obtengas triunfo)…

 

Barák, entonces llevó a cabo el ataque, bajo las instrucciones de Débora, y se produjo la victoria en la región de Tabor; el Eterno, viendo que Su Pueblo, estaba “siguiendo Su Voluntad” envió una tormenta de truenos y relámpagos que ayudó a desbaratar  las filas enemigas, y los carros acabaron atascados y arrastrados  por las turbulentas aguas del Kishón(1). La derrota de Sisrá, fue completa, desde el punto de vista militar, pero no termina allí sino, cuando interviene la segunda mujer de esta historia, Yaél quien lo asesina mientras descansaba en su tienda, como nos relata la haftará: Extendió la mano izquierda al clavo, y su mano derecha al martillo de obreros, y martilló a Sisrá, le golpeó la cabeza, le hirió y le traspasó la sien.

 

Este hecho fue alabado por Débora, gracias a su sensibilidad en el “Cántico de Débora” (2); en el que está escrito: Aquel día cantó Débora con Barák hijo de Avinoám, diciendo:

“Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, ¡Bendecid al Señor!   “Oíd, oh reyes; escuchad, oh gobernantes: Yo cantaré al Señor; cantaré salmos al Señor, Dios de Israel.

En este caso la inspiración de ella le permitió elaborar una bendición que dice: ¡Bendita sobre todas las mujeres sea Yaél, mujer de Jéber el keneo; sobre las mujeres moradoras en tiendas, sea ella bendita!

 

Volvemos a ver cómo era Débora: era poderosa porque estaba acompañada por la Voluntad del Eterno,  de quien recibía su inspiración y el fuego de su corazón, haciendo honor al título que en hebreo se le da: éshet lapidot: mujer de llamaradas, y que le permite nombrarse y levantarse como la Madre de Israel, como dice: Quedaron abandonadas las aldeas en Israel; quedaron abandonadas hasta que yo, Débora, me levanté. ¡Me levanté como madre en Israel!

 

Pero el papel protagónico de las mujeres hoy en día se ve apagado y disminuido en la mayoría de los casos, por parte, de algunos conceptos que han relegado a la mujer a un segundo plano, empezando por el de la iglesia católica que ubica a la mujer, sumisa a su  marido y, parcialmente por el judaísmo gracias a normas de halajá que algunos tosafistas adoptaron diciendo cosas como que, la norma  establece que,  todo quien es juez puede ser testigo, por un lado y que la mujer no puede ser testigo en la mayoría de los casos, por lo tanto se desprende que la mujer no puede ser juez, por lo que está escrito: “Y ella juzgaba a Israel”  – no aprendemos de esto que la mujer es apta para juzgar  sino que ella les enseñaba las leyes o tal vez la habían aceptado sobre ellos porque tenía inspiración divina” (Tosafot Guitin 88b)

 

También se basaron en el juicio escrito de “Coloca sobre ti un rey”, expresada en el Deuteronomio / Devarim 17: 15, convirtiendo esto en una prohibición o una limitación para la mujer: Rey y no Reina, a lo que el el Rambám (Najmánides) dijo:

“No se coloca a una mujer como monarca, porque está escrito: “Coloca sobre ti un rey” – rey y no reina, y asimismo para todos los puestos ejecutivos en Israel (ministro de guerra, comandante militar de 50 y ni siquiera de 10…), para esas funciones no se nombra sino a varón”

 

Por consiguiente, los tosafistas, a pesar que no hubo nombramiento oficial, continuaron enseñando lo siguiente:

 

  1. Que Débora no juzgaba sino que enseñaba las  leyes… tal vez para que otros juzguen.
  2. Que Débora era aceptada por voluntad del pueblo, idea reforzada por el versículo “Y los hijos de Israel acudían a ella para juicio.” O sea que lo hacían por voluntad propia. Es importante notar que el párrafo en cuestión utiliza la expresión hebrea “Kiblú Aléihem”, aceptaron sobre ellos, figura que desde el punto de vista legal implica que dos personas pueden, por voluntad propia, aceptar como juez incluso a personas que no son aptas, conforme a las normas, para ellos, como lo sería en este caso una mujer, pero también un pariente.

 

A pesar de la contradicción, se resalta el papel protagónico de Débora, Yael, Ruth, Miriam, Yojeved, Sara, Rajel, Léa, Rivka,Jana, Bethshavé, Hulda, Esther, Abigail  y muchas más, en la historia del pueblo judío, cada una de ellas en sus diversos papeles: uno de ellos, como madre, capaces de entregar su vida por sus hijos, amándolos, cuidándolos, alimentándolos, protegiéndolos, formándolos y educándolos, y, por supuesto, en su papel de guía, como mujeres sabias que conocían y escuchaban  la voz de Adonai, puesto que su deseo era hacer y cumplir con su voluntad ya que en su momento histórico, conocían la influencia que podían ejercer sobre el destino del pueblo de Israel.

 

Todas estas mujeres han estado siempre dispuestas a ayudar a los necesitados, contando siempre con una palabra de aliento de parte del Eterno, la cual no salía de su propio entendimiento, sino que era gracias a su conexión permanente con El Todopoderoso, lo que las transformaba en guías, líderes, consejeras, madres espirituales, y esposas, todo basado en el concepto de ser la “ayuda idónea”

 

el Rabino Moshé Fainstein, quien es una de las autoridades halájicas más importantes del siglo 20 y 21 de la Era Común estipula que, como en el caso de Débora, gracias a la expresión hebrea “Kiblú Aléihem”, no  secontradice, en ningún momente, el espíritu de la Halajá y  ello le da a la mujer la oportunidad de expresarse, en la vida pública, como lo hizo esta profetisa, brindándole la oportunidad que conozca la capacidad de Influencia que El Eterno le ha depositado  para que pueda impactar en la vida de su casa, los que la rodean, su comunidad, y la de todo el pueblo de Israel, cumpliendo así con Su Voluntad; y no se trata de creer o aceptar que un género es superior al otro, sino que muchas veces los conflictos surgen cuando uno no hace el trabajo que El Eterno le ha delegado. Porque Adonai se encarga de tomar, por sí mismo, a uno u otro, para hacer cumplir sus propósitos y después, por no hacer o no cumplir con su voluntad, es que sucede que delante de los ojos del pueblo se va a generar confusión.

Hoy en día, hay muchas mujeres como Débora y ella, en toda su actitud, conducta y posición, se constituye en un ejemplo a seguir, tal como está escrito en el libro de proverbios:

 

Proverbios / Mishlé 31:29-31  Muchas mujeres hicieron el bien; Más tú sobrepasas a todas.  Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;  La mujer que teme al Eterno, ésa será alabada.   Dadle del fruto de sus manos,  Y alábenla en las puertas sus hechos...

.

.

 

(1)     Semejando aquí a los carros del Faraón que fueron arrastrados por los brazos del mar que se abrió para dar paso al pueblo de Israel, como leemos también en la parashá

(2)     Como lo hace también la Canción del Mar, luego del cruce del mar en el cual las mujeres judías guiadas por Miriam, enuncian la confianza absoluta en El Eterno, con su propia canción de alabanza.

 

 

06 de febrero de 2012 — 13 de Shvat de 5772

 

 

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PorMax Stroh Kaufman

HACIA DONDE MIRAR AL REZAR

SEGUNDA PARTE

Traducido y adaptado por 321judaismo.com

Hace pocos días se publicó la primera parte de este tema, un poco controversial, pero que nos muestra como la opinión rabínica es la que ha ayudado a transformar el pensamiento judío en el transcurrir de la historia: De la misma manera como publicamos en la primera parte, lo escrito en este artículo no refleja, necesariamente, la opinión de sus directores.

ORIENTÁNDOSE HACIA EL ARCA (MONTE DEL TEMPLO) vs. JERUSALÉM.

 

No se encuentra mucha información desde eI punto de vista halájico, de la necesidad de estar orientado hacia el Arón Kodesh; sin embargo, un grupo de ajaroním (el Maadanei Yom Tov, Peri Megadim[1], Arúj HaShulján, y Mishná Berurá) escribieron que no se debe orar CON LA ESPALDA ORIENTADA HACIA EL ARON KODESH… prohibición que se da luego de la consideración y obligación de orar hacia Jerusalém, lo que podría estar indicando que es mejor no orar hacia Jerusalém, si esto implica darle la espalda al Arón Kodesh.

Aquellos poskim quienes no tienen en consideración la posición del Aron Kodesh, se basan en dos versículos distintos: El primero, de Yejezquel 8:16[2], que dice “veinticinco hombres que estaban mirando hacia el oriente y adoraban al sol, de espaldas al templo del Señor.” Y el segundo de Yirmiyahu 32:33[3] que dice  “Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección.” ¿Qué es considerado orar de espaldas al Aron Kodesh cuando en la mayoría de las sinagogas sus propias arcas no están orientadas hacia Jerusalém?

El Arúj HaShulján indica que la Halajá es muy estricta acerca de orar de espaldas hacia elAron:

“Del mismo modo como el de aquellos que están parados al Norte del Arón Kodesh (e inadvertidamente están orientados hacia el oriente y no el sureste), pueden mirar hacia el oriente e inclinarse hacia el sur. Sin embargo, aquellos que están parados en las posiciones australes del Arón, no deben inclinarse hacia el sur puesto que sus espaldas estarán orientadas hacia el aron Kodesh. Ellos deben dirigirse y orientarse hacia el oriente.”

 

A pesar que aquellos quienes están parados en el lado sur del Aron, no tengan la espalda COMPLETAMENTE orientada hacia el Aron, para ellos está prohibido girar hacia Jerusalém.

Esta es la manera como el Rabino Amital[4] shlita, dió sus indicaciones para esta sinagoga.  Todas aquellas personas que estén ubicadas en el lado suroriental del Aron, incluyendo al Shalíaj tzibur, no deben inclinarse hacia el este, sino que deben permanecer orientados hacia el norte, en dirección del Arón. (Esto no significa que ellos deban orar en la dirección hacia la que apuntan sus asientos queens el norocidente,pero si hacia el norte.)

 

El autor nos señala dos dudas acerca de la posición del Arúj HaSulján:

1.  Que él describe que si el Arón tiene una ubicación hacia los lados norte o sur de la sinagoga, aquel que está orando individualmente (no en una minyán), puede orar hacia el Muro de Los Lamentos. Esto parece permitir cierta libertad de acción, incluso virando 90 grados a partir de la dirección de la Arón

2.  Aún si aceptamos la posición del Arúj HaSulján que rige de una manera estricta en este caso, probablemente él estaba formando su opinión que no demanda de precisión en relación con que cada uno se dirija, a sí mismo, hacia Jerusalém. Probblemente la mayoría de los poskim que se rigen por las condiciones estrictas de orientarse hacia Jerusalém y hacia el Monte del Templo, pueda permitirle a la persona que, parcialmente, dirija su rostro hacia en Arón.

 

Por otro lado, el Peri Megadím, en sus documentos de Mishbetzót Zaháv, parece tener menos preocupaciones relacionadas con la verificación de la dirección del Arón Kodesh. Sólo el rabino, quien se  ubique de pie, justo al lado de, tendría su espalda hacia el sur, si llegara a inclinar su cuerpo hacia Jerusalém.  Con relación al resto de la congregación, él, al igual que el Divréi Jamudot en el Rosh, no parece estar muy preocupado si ellos, (la gente), están parcialmente orientados hacia el Aron Kodesh.

 

La Mishná Berurá, basada en los conceptos del Peri Megadim y del Divrei  Jamudot, parecen estar de acuerdo en lo que escriben:

 

“Si alguien que  ora se encuentra a sí mismo en un lugar cuyas paredes están orientadas hacia el oriente, él debe inclinarse hacia el Suroriente; si alguien se encuentra orando hacia el sur del Aron Kodesh, en este caso no debe reverenciarse en ninguna dirección para que no parezca que está dirigiendo su espalda hacia el Aron.

 

El autor de esta conferencia quiere dejar una impresión general, en el sentido de que, si alguien está preocupado porque su espalda está orientada hacia el Arca Sagrada, debe pararse directamente hacia el sur del Aron, aunque su formulación no se encuentre fuertemente correlacionada con su fuente, el Peri Megadim, pero ciertamente es lo que intenta dejar claro acerca de ese punto,

Con base al punto anterior, y las opiniones del Magen Avraham y del Yad Eliyahu, parece ser que, mientras exista una linea que se extienda, imaginariamente, desde los hombros de una persona y alcance el frente del arca sagrada (Aron Kodesh) es una forma legítima de aceptar que la persona está orientada hacia Jerusalém.

 

Esto es, por supuesto, una representación teòrica, y es una sugerencia, basado en la recopilación de muchos autores, Lo importante a resaltar es, que, aún de acuerdo con el Arúj HaShulján que cuando una persona se inclina, debe tratar de dirigirse hacia Jerusalém; el corazón de cada cual, definitivamente TAMBIEN debe estar orientad hacia Jerusalém, y hacia el Templo, de la misma forma como lo describió Daniel en su oración, Entonces, es necesario que cumplamos con lo que dice “Ellos orarán por Ti (para Ti) hacia la ciudad que Tú has escogido,” y El Eterno responderá: “Escucharás desde Tu morada en las alturas”

 

[Adaptado desde Daf Kesher #240, Tamuz 5750, vol. 3, pp. 90-94.]

Traducido al español por 321judaismo.com

14 de diciembre de 2011 – 18 de Kislev de 5772.

 



[1] Josef ben Meir Teomim (1727–1792), nacido en la ciudad Ucraniana de Lviv (Lemberg en su traducción al alemán y al yidish), ashkenazí de corriente Galiciana, autor de muchos trabajos como el Perí Megadím, Porat Yoséf, Ginnat Veradím, Tebat Gomé y Sefer haBimá.

[2]  Y me llevó al atrio interior del templo. A la entrada del templo, entre el vestíbulo y el altar, había unos veinticinco hombres que estaban mirando hacia el oriente y adoraban al sol, de espaldas al templo del Señor. Vayavé otí el jatzár Beit Adonai hapnimít vehíe petáj heijál Adonai bein haulám ubéin hamizbéaj, keesrím vejamishá ish ajoréihem el eijál Adonai upnéihem kedéma vehemá mishtajabitém kedmá lashémesh.

[3] Ellos no me miraron de frente, sino que me dieron la espalda. Y aunque una y otra vez les enseñaba, no escuchaban ni aceptaban corrección. Vayifnú elái ódef veló paním velaméd otám hashjém velaméd veeinám shomím lakájat musar.

[4] Yehuda Amital nacido en Transilvania en el año de 1924, se trasladó a Eretz Israel a finales de 1944, funda la Yeshivá Hesder in Gush Etzion, en el año 1968 y fundador del movimiento Meimád en los años 80’s, autor del libro Valores judíos en un mundo cambiante, fallece en el año 2010.

PorMax Stroh Kaufman

HACIA DONDE MIRAR CUANDO REZAMOS

PARTE 1

¿DEBEMOS MIRAR HACIA JERUSALÉM?

 

 

Traducido y adaptado por 321judaismo.com

 

 

Bajo las circunstancias y condiciones normales, cada judío en el  mundo se orienta hacia Jerusalém para elevar sus plegarias: ¿Podría, en algún momento, haber excepciones a este concepto? ¿Podría el Arón Kodesh estar ubicado en otra dirección? El Rabino Medan, en una conferencia dictada a los estudiantes de la  Yeshiva Har Etzion en el Shabat que correspondía a la lectura de la parashá Lej Lejá en el año5750, analizó dicha situación y llegó a unas conclusiones prácticas. El problema es más común de lo que parece ser: muchas sinagogas, yeshivot y lugares dedicados a la oración no cumplen con la condición de estar orientadas hacia Jerusalém y esta conferencia, tratará de dar algunas conclusiones que se apliquen a todas aquellos lugares en condiciones semejantes.

 

INTRODUCCION

 

Muchos de los lugares de oración están orientados en una posición, que oscila entre apuntar a Jerusalém y el Arón Kodesh. El problema está en que también muchas sinagogas no fueron construidas con orientación hacia Jerusalém, y, en ocasiones, exhiben direcciones diametralmente opuestas. El problema, aparentemente, se torna en serio con características de gravedad, con la porción más austral del muro de los lamentos: si alguien ora estando parado en forma perpendicular al muro, ello podría implicar una desviación media de 70 grados con respecto a la dirección de la Santidad de Santidades.

Para entender adecuadamente este asunto, hay que formularse tres preguntas.

 

1. ¿Qué tan importante es elevar las plegarias con orientación hacia Jerusalém y el Templo?

2. ¿Qué tan importante es la precisión en este asunto?

3. ¿Hay algo malo si no se está orientado en dirección hacia el Arón Kodesh en el interior de una sinagoga?

 

LA DIRECCIÓN IDEAL PARA LA ORACIÓN.

 

De acuerdo con la Guemará, tratado de  Berajot (30b), la fuente que nos indica que debemos orar en dirección a Israel, Jerusalém, y el Monte el Templo, la encontramos en las palabras de Shlómo, cuando hace la ceremonia de la dedicación (inauguración) del Templo (Beit HaMikdash), diciendo:  “Ellos orarán al Eterno en dirección de Tu ciudad escogida”

La Guemará, además concluye con la siguiente derasha: “‘Como la Torre de David fue construida con extremada belleza (‘le-talpiot’)’ – [El Monte del Templo] es la colina (‘tel’) hacia la cual todas las bocas (‘piyot’) deben estar dirigidas”

 

Sin embargo, encontramos en la Guemará, tratado Bava Batra (25) que ella ofrece cuatro direcciones diferentes hacia las cuales orar, y ninguna de ellas está orientada hacia el Templo… Las cuatro opciones son:

 

1. CUALQUIER DIRECCIÓN es válida y apta, puesto que la Shejiná (Presencia Divina), se encuentra en todas partes: según la opinión de Rabi Yishmael, R. Sheshet y otros.

2. Hacia el OCCIDENTE, porque la Shejiná se encuentra en esa dirección, según la opinion de Rabi. Akiva, Rabi Yehoshúa ben Levi y otros.

3. Hacia el NORTE, si uno quiere ser próspero y estar saludable, según la opinión de Rabi Itzjak.

4. Hacia el SUR, si uno quiere ser inteligente (astuto, sagaz) según la opinión de Rabi Itzjak.

 

En relación con las dos últimas opiniones, Rashi argumentó que una persona podría adoptar la posición de su cuerpo estar orientado hacia Jerusalém, pero solamente con su rostro apuntar hacia el sur o hacia el norte.  Ante la posicion de Rashi, el Mahari Abuhav y el Rama, ellos dicen lo contrario: ellos aseguran que el cuerpo de la persona debe estar orientado hacia el norte o el sur, y sólo su rostro debe apuntar hacia Jerusalém.

 

La mayoría de los Rishonim[1] veían estas dos posiciones anteriores, como contradictorias. Mientras tanto, los Tosafot[2] mencionan la dirección de la Tierra de Israel (Eretz Israel) es la que se debe tomar como está en la  Guemará en el tratado de Berajot.

 

La mayoría de los poskim[3], incluído el Rambam, indican que de acuerdo con el pasaje de Berajot, se debería estar orientado hacia el Monte del Templo, durante los períodos de oración silenciosa. Sin embargo, el Smag[4] y el Mahari Abuhav, se rigen y hacen regir bajo el concepto del Rabi Itzjak en Bava Batra, que uno puede escoger la orientación de en qué sentido dirigir sus oraciones, hacia el norte o hacia el sur, dependiendo de si está interesado en la sabiduría o en el bienestar. Esta posición, que  es opuesta a la de Rashi, orienta a mantener el cuerpo dirigido hacia el norte o el sur, pero el rostro apuntando hacia Jerusalém.

 

El Shulján Arúj y el Ramá[5] adoptan la misma posición del Mahari Abuhav.  Siendo esto posible, permitiría que en la misma sinagoga se formaran “tres grupos” distintos, orientándose en tres posiciones diferentes, durante las oraciones silenciosas: un grupo mirando hacia Jerusalém y/o El Templo, un segundo grupo hacia el norte, y otro hacia el sur; Esto podría no ser considerado como un problema aún durante la oración pública (La Mishná Berurá implica que las tres posiciones pueden adoptarse durante la oración pública), pero hay que tener en cuenta de que todos los movimientos que se realicen sean cautelosos y uniformes, para no caer en la prohibición de “lo titgodedu” como en la prohibición de separación en grupos diferentes: “lo taasú agudót agudót“.  A pesar de que existe “el permiso” para hacerlo, ha sido muy difícil su aceptación, especialmente después de multiples “responsas” de los Ajaronim[6].

 

El Mishna Berura, en algún momento, registró que la costumbre en la Europa central era no adoptar la posición del Shulján Aruj ni la del Ramá. La mayoría de las personas siguieron la opinión de Rashi y sólo inclinaban sus cabezas en dirección del norte o del sur, mientras su cuerpo apuntaba hacia Jerusalém. Todo en base a la prohibición ya mencionada de  “lo titgodedu“.

 

La aproximación que refiere que la Shejina está en todas partes y por ello uno puede apuntar su rostro hacia cualquier dirección fue rechazada por los poskim. El Taz dijo que, una vez se comienza a orar con dirección al occidente, la persona no debería moverse (mover sus pies) para que quede orientado hacia Jerusalém. El Maamar Mordejai[7] apoya la posición de que los pies deben moverse únicamente, en la dirección indicada.

 

ORIENTÁNDOSE HACIA ISRAEL, JERUSALÉM Y EL MONTE DEL TEMPLO.

 

¿A qué llamamos específicamente, orientarse hacia Jerusalém? ¿Qué tan exacta y precisa debe ser dicha dirección? ¿Qué tan importante es que sólo se gire hacia una dirección determinada, o lo haga con el rostro (la mirada)? Hay tres Fuentes que nos responden que la precisión no es tan importante:

 

1.  En el tratado de Berajot 30 se suele leer: “Cada uno de nosotros debe dirigir su CORAZÓN, hacia Jerusalém.”  Esta es una posición que habla de algo que se llamaría DIRECCIÓN INTERIOR, que la relaciona el Shulján Aruj.

 

2.  La Guemará dice que aunque se le brinde importancia a la posición física, la precisión no es un asunto de vital importancia. Lo importante, para las personas que viven fuera e Israel, es que simplemente se orienten hacia dicha nación y no tiene que haber precisión en mirar o no hacia Jerusalém o hacia el Monte del Templo. De igual manera, también podría orientarse hacia Jerusalém sin que ello signifique que tenga que hacerlo hacia el Monte el Templo.

 

3.  El Rabi Janina ben Dosa (Bava Batra 25) le dijo Rabi Ashi que, para orar hacia Israel, los juíos babilónicos debían orientar su rostro hacia el SUR, durante sus oraciones.  A pesar de que ISRAEL se ubica al suroccidente de Babilonia, El Rabi Janina no pide  que la gente se coloque en dicha dirección durante sus oraciones. (La gente de Israel es llamada como “los occidentales” en el Talmud Babilónico)  Aparentemente, no es necesario que exista una alineación perfecta hacia Israel con tal de que haya la intención global de dirigirse en esa orientación.

 

De igual manera, el Rosh (y aquellos que lo siguieron, como el Tur y el Ramá) escribieron que la costumbre e la judería europea era alinearse hacia el ORIENTE, durante la oración, aún a sabiendas que Israel tiene una ubicación geográfica austral en comparación con Alemania y Polonia, los países donde nacieron el Rosh y el Ramá.

 

A pesar de las fuentes anteriores, la mayoría de los poskim consideran que uno debe tratar de tener la ubicación más precisa posible.

1.  Porque los Tosafistas en Berajot rechazan la versión de la Guemará que indica que lo que se debe dirigir es el CORAZÓN, porque no consideran que se trata de una posición interior, sino, también exterior: es decir, incluye el cuerpo.

2.  Rabí Yoná[8] fué muy explícito en sus escritos diciendo que para quienes viven fuera de Israel, no solo deben mirar y orientarse hacia Israel, sino que también hacia Jerusalém, y hacia el Monte del Templo.  De la misma manera, quienes viven fuera de Jerusalém, deben dirigir sus oraciones hacia El Templo. En general, considera, que cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, debe orientarse y dirigir sus oraciones hacia el kaporet[9] que está ubicado por encima del Arca Sagrada, en el lugar  Santísimo. Con esta indicción el Rabí Yoná está indicando que debe haber exactitud y precisión.

3.  Varios escritores consignaron que los Judíos Babilónicos debían, no solo buscar el occidente, sino también el sur: Rabí. Janina también intentó que se afinara y precisara la dirección hacia la cual ellos debían orar, que era el Suroccidente, específicamente hacia Jerusalém. Esto fue apoyado por el Jatám Sofer[10] y por el Yad Eliyáhu. El Levush también estipuló la necesidad de una dirección y orientación exacta, hacia lo cual los últimos Ajaroním también la apoyaron. La Mishná Berurá también estipula que la dirección sea precisa hacia Jerusalém…  También en ello intervino la opinión del Arúj HaShulján[11]

 

Existen entonces dos ramificaciones prácticas de cómo es que se debe orar, en forma precisa, con orientación hacia Jerusalém:

 

1.  Si uno llegara a estar orientado en algo que podría llamar como una “dirección equivocada” y se diera cuenta en la mitad de la oración, ¿Podría, en ese instante, cambiar su orientación?. El Taz, y el Maamár Mordejai, argumentaron acerca de la necesidad de cuando hacer el cambio de orientación, una vez que se haya dado uno cuenta de dicho error: El Maamár Mordejai, en su posición más estricta, ya que opina que cada cual debería reorientarse, considera que no es necesario hacer el cambio de orientarse hacia Jerusalém, en forma exacta. Si un judío europeo accidentalmente está orientado hacia el oriente, el no debería cambiar su posición hacia el suroriente, mientras está rezando la AMIDÁ.

2.  Si toda una congregación está equivocadamente orientada en una dirección errónea, (por ejemplo, el oriente y no el sureste), ¿Podría alguien, individualmente, cambiar de dirección hacia Jerusalém? ¿Sería esto considerado como una actitud arrogante, o capaz de generar discusiones?   Este tema fue ampliamente revisado por el Yad Eliahu y la Mishná Berurá, quienes opinaron que se debía estar orientado, en forma precisa, hacia Jerusalém.

CONTINUARA…

NOTA DE LA REDACCION: LO PUBLICADO EN ESTE ARTÍCULO NO NECESARIAMENTE CORRESPONDE A LA OPINION DE 321JUDAISMO NI DE SUS ESCRITORES:  SE TRAE COMO REFERENCIA



[1] Los Rishonim son un grupo de judíos que por su dedicación al estudio, se encargaron de la interpretación del Talmud, en un momento donde, la situación política mundial y las persecuciones antisemitas, hacían peligrar los conceptos de las diferentes comunidades judías esparcidas en el mundo conocido de esa época: ellos se dieron principalmente entre la judería sefaradí en Europa y Norte de Africa, fijando unas reglas halájicas que fueron de muy difícil modificación por los rabinos posteriores, sentando las bases para la creación del Shulján Aruj, y del movimiento kabalista, aproximadamente entre los siglos 9 a 12 de la Era Común.

[2] Tosafot , baalei tosafot o tosafistas, fueron aquellos judíos que se dedicaron a hacer inclusiones (denominadas glosas) a las interpretaciones talmúdicas ya codificadas hasta por el mismo Rashi, la mayoría de ellos de origen francés, tan activos que llegaron a sacar aproximadamente 6000 nuevos conceptos respecto a lo redactado en el talmud por los rishonim.

[3] Posek, en singular, es aquella persona, en el judaísmo, que tiene la capacidad de “tomar decisiones finales” respecto a conceptos de halajá que no estén claros o que no existan, basándose su concepto en un amplio conocimiento del Talmud, las tradiciones, las leyes codificadas, y la literatura rabínica, conceptos esencialmente válidos entre el movimiento ortodoxo, y que se aplican con algunas variaciones para los movimientos conservadores, masortí y reformistas.

[4] Rabí Moshé ben Yaakov de Coucy, tosafista del S.12 de la era Común, seguidor del Rambam, discípulo de Rabi Yehuda haJasíd, “enemigo” de los matrimonios mixtos, escribió el libro llamado Sefer HaMitzvot Hagadol (SMAG) por el cual recibió su seudónimo, impreso por primera vez en Roma en el año 1474 de la Era Común.

[5] Rabí Moshé Iserles, quien agregó a las cuatro partes al Shuljan Aruj, de sus propias acotaciones -llamadas Mapá HaShulján (“Mantel de la Mesa”)

[6] fueron los rabinos principales posteriores al Shulján Aruj, aproximadamente desde el S. 15 de la Era Común, hasta la actualidad.

[7] Mordechai Leifer de Nadvorna, rabino de la corriente Jasídica, (1824-1894), tuvo la oportunidad de recolectar sus enseñanzas a través de los escritos llamados Guedulát MordejaiTiféret MordejaiAspaklarya Hameira, y Maamar Mordejai.

Rabino Mordejai Karmi, 1749-1825, rabino de origen francés, comenta el Shulján Aruj en su libro Maamar Mordechai.

[8] Rabi Yoná, Yoná ben Abraham Gerondi, rabino de origen Catalán, sobrino de Nahmanides, discípulo de Solomón de Montpellier, autor de los libros Iguéret haTeshuvá, Shaaréi Teshuvá, y el  Sefer haYirá,  que recopilan y enseñan los aspectos éticos de la judería de la Edad Media.

[9] Kaporet, Silla de la clemencia y misericordia o más conocido como propiciatorio,  es un elemento del Bet haMikdash, que es elaborado a base de oro puro y se ubica en la parte de Santidad de Santidades, a donde sólo tenía acceso el Sumo Sacerdote durante los primeros días del séptimo mes, (Tishrei), para las ceremonias de purificación.

[10] Rabí Moshé Sofer de Pressburg (1762-1839), conocido como “Jatám Sofer” por su obra de responsas rabínicas,  fue una destacada autoridad halájica y líder comunitario, y estuvo en la primera línea de la batalla por preservar la integridad del judaísmo tradicional frente a los diversos movimientos “reformistas” de su tiempo.

[11] El Aruj HaShulján es la reexpresión, capítulo por capítulo, del Shulján Aruj, recompilado y escrito por el Rabino Yejiel Michel Epstein (1829-1908), con múltiples alusiones y referencias halájicas.

PorMax Stroh Kaufman

¿Es importante decir Amén?

¿De verdad tiene alguna importancia la palabra Amén?

En muchas ocasiones solemos utilizar la palabra amén, casi en forma cotidiana, y en ocasiones no le damos el valor apropiado: encontramos en la revisión histórica, acerca de su uso y su significado, que ella es una palabra que aparece decenas de veces en La Torá. La palabra amén, en el idioma Hebreo original significa: así sea[1], para luego ser traducido como verdaderamente o ciertamente en el idioma griego para los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Otros estudios han dado a esta palabra la acepción de verdad [2]verdadero, fiel, cierto, apoyo, apoyarse, estar firme; La evidencia indica sin lugar a dudas que el responso del pueblo de Adonai, en el Antiguo Testamento, siempre fue amen. Una tercera acepción para el significado de la palabra Amén es la honra que se le debe dar al Eterno, como lo vemos en el libro de Tehilim / Salmos[3]

La cuarta noción que tenemos para el uso de la palabra amén es que, con ella, estamos “sellando” el cumplimiento de la promesa que hemos hecho con, delante y para El Eterno.

Hay un quinto concepto, tal vez el más significativo, que es el poder de la vida y la muerte que se relaciona con la respuesta a la palabra Amén.

Esto lo encontramos en una de las muchas anécdotas de los grandes rabinos de la historia del pueblo judío: el rabino Mordejai Yaffe[4], antes de aceptar el cargo de Rabino de Poznac, fue a estudiar con el sabio Mahari[5] Abuhav[6]: estando en alguna ceremonia, la única persona que no respondió amén fue el rabino Yaffe, lo que le equivalió a recibir el castigo de Nidúi[7]: cuando venció el período, preguntó el porqué  de dicha posición y le contestó que al no haber contestado Amén, recibió desde los cielos, un decreto de muerte el cual podía ser anulado si cada vez que tuviera oportunidad, comentara  la leyenda de un judío piadoso que fue brutalmente torturado y asesinado por un rey quien a pesar de quererlo, no había contestado con la palabra amen a la oración que elevaba el sacerdote local, en latín: este judío se le aparece en los sueños al rey diciéndole que de los cielos había descendido un decreto de muerte que iba contra el rey y para evitarlo, prefirió omitir la respuesta para que cayera sobre él, dicho castigo: Con ello, el rabino Yaffe aprendió la lección y la continuó enseñando, hasta el fin de sus días[8].

 

¡Bendito sea el Eterno, Elohei de Israel, desde siempre y para siempre! Y todo el pueblo respondió: «Amén», y alabó a Adonai.

 

 

12 de Kislev de 5772 – 08 de diciembre de 2011

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[1] Deuteronomio 27:15—25  Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, cosa abominable al Eterno, obra de mano de artífice, y la pusiere en lugar secreto! Y responderá todo el pueblo y dirá: ¡Amén! ¡Maldito sea el que menospreciare a su padre y a su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquel que removiere los límites (para disminuir el terreno) de su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que hiciere errar al ciego en el camino! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que torciere el derecho del extranjero, del huérfano y de la viuda! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con la mujer de su padre (o con la mujer destinada a su padre por la ley de levirato), porque es el lecho de su padre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se echare con cualquier bestia! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con su hermana, hija de su padre o hija de su madre! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que se acostare con su suegra! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que hiriere ocultamente a su prójimo! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que tomare soborno para matar a alguien, derramando la sangre inocente! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén! ¡Maldito aquél que no perseverare en las palabras de esta ley para cumplirlas! Y dirá todo el pueblo: ¡Amén!

Arur haísh asher yaasé fésel umasejá toavát Adonai maasé yedéi jarásh vesám basatér veánu jol haám veamrú amén. Arur maklé aviv veimó veamar kol haám amén. Arur masíg gvul reehú veamár kol haám amén. Arur mashgué ivér badarej veamár kol haám amén. Arur maté mishpát guer yatóm vealmaná veamar kol haám amén. Arur shojév im éshet aviv ki guilá knaf aviv veamar kol haám amén. Arur shojév im kol behemá veamár kol haám amén. Arur shojév im ajotó bat aviv o bat imó veamar kol haám amén. Arur shojév im jotantó veamar kol haám amén. Arur maké reehú basatér veamar kol haám amén. Arur lokéaj shojjád lehakót néfesh dam nakí veamar kol haám amén. Arur asher lo yakím et dibréi hatorá hazót laasót otám veamar kol haám amén.

Después de cada advertencia. Ese” amén” era el compromiso del, pueblo ante El Eterno, un “sí”, un “estoy de acuerdo”. Ese amén era como si firmaran un pacto de fidelidad y obediencia.

[2] Cualquiera que en el país invoque una bendición, lo hará por el Dios de la verdad; y cualquiera que jure en esta tierra, lo hará por el Dios de la verdad.  Las angustias del pasado han quedado en el olvido, las he borrado de mi vista.

Asher hamitbaréj baátez yitbaréj baElohei amén, vehanishbá baáretz, yishabá beElohéi amén ki nishjejú hatzarót harishonót vejí nisterú meeinái.

[3] Tehilim 41: 13 Bendito sea Adonai, Elohei de Israel, por los siglos de los siglos. Amén y amén.                                                                                                        

Baruj Adonai Elohei Israel mehaolám ad haolám, amén ve amén.

Tehilim 72: 19 Bendito. su nombre glorioso para siempre, y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y amén.                                                              Ubarúj shem kevód leolám veyimalé kevodó et kol haártez amén ve amén.

Tehilim 89: 52 Bendito sea Adonai para siempre. Amén y amén.  

Baruj Adonai leolám, amén ve amén. 

Tehilim 106: 48 Bendito Adonai Elohei de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad; y diga todo el pueblo, Amén, Aleluya.

Baruj Adonai Elohei Israel min haolám veád haolám, veamár kol haám amén, haleluyá.

[4] Nacido en Praga, Kabalista, filósofo, astrónomo y matemático, conocido como el Levush por su obra Levush Maljut.

[5] Maharí es un acrónimo que se le suele dar a algunos rabinos.

[6] Isaac da Fonseca Aboab, y el Rabino Yitzchak Abuhav han sido dos de los varios sabios que han recibido el nombre de Mahari Abuhav: los dos mencionados, históricamente no corresponden al citado.

[7] Nidui: hay tres tipos de excomunión en el judaísmo: Nidúi, la primera de ellas, de duración de treinta días: Jerem, la segunda, en caso de reincidencia y Sjammata, la más grave de todas.

[8] Ver Kaf HaJaim 124,30.

 

PorMax Stroh Kaufman

Mikve en el siglo 21

¿Se puede pensar en una mikve en la época actual?
Nuestra intención no es extendernos en las halajot, porque sería un tema muy largo, sobre el cual, en este momento, no hay necesidad de hacerlo: para saber de ellas, se pueden buscar en el tratado de la Mishná llamado Mikvaot, y en el Shulján Aruj, Yoré Deá 201.
Lo que queremos hacer es revisar que si hay posibilidad de tener, en su propia casa, una mikve y para ello, debemos hacer, es una revisión de cuáles son los requerimientos básicos para la realización de una inmersión ritual acorde a la normativa:
Absolutamente nada debe estar adherido al cuerpo: tela adhesiva (esparadrapo, micropore®, curitas), manchas de tinta o sangre, anillos, aros, cosméticos, prótesis dentales móviles, etc. todo lo descrito aquí debe ser retirado antes de realizar la inmersión.
En caso de que se tengan obturaciones dentales provisionales, tapones de algodón u otras sustancias en los oídos que hayan sido formulados bajo prescripción médica, es importante consultar personalmente con algún rabino que tenga amplio conocimiento y experiencia en el tema.
Los cabellos deben ser cuidadosamente desenredados, las uñas de manos y pies deben estar bien cortadas y aseadas, (algunas autoridades prefieren que el esmalte o los colores usados en las uñas sea retirados antes del procedimiento), los dientes enjuagados y cepillados, incluso con los materiales que se requieran para el cuidado de los trabajos dentales fijos y, la nariz y ojos bien limpios.
Se debe realizar un baño con abundante agua y jabón previo a la inmersión ritual.
Se debe sumergir completamente la persona en la mikve, debidamente acondicionada. Se levanta y vuelve a sumergirse totalmente por una segunda vez. (Hay autoridades que sugieren hasta una tercera vez). El cabello, por estar suelto y desenredado, debe mojarse en su totalidad.
Dependiendo del motivo de la tevilá (inmersión), puede resultar necesario pronunciar alguna bendición entre la primera y segunda inmersión. A veces, y de acuerdo al objetivo, es necesario también la presencia de testigos y/o veedores.
Debe sumergirse estando de pie, con los brazos y piernas ligeramente separados. Ojos y boca no deben estar fuertemente cerrados, sino débilmente entrecerrados.
El cabello debe estar suelto.
En el caso de no querer testigos (por pudor), se debe conversar previamente con ellos (ellas) para que hagan las bendiciones previas por fuera, y den las instrucciones de cómo hacer la inmersión.
Con respecto a la mikve:
El término mikve proviene de la raíz hebrea, que infiere la reunión de las aguas, tal como leemos en el relato de la creación: “júntense las aguas debajo del cielo en un solo lugar” (Bereshit 1:9).
La mikve es una pileta o reserva de agua natural pura (no de tuberías de conducción que tienen las obras sanitarias), tal como la de lluvia, la de un arroyo fresco o la de nieve derretida (conocida como “otzar”). No existe, ni en la halajá ni en ningún registro, un dato acerca de las dimensiones mínimas que debe tener una mikve; sin embargo, el único requisito es que debe contener como mínimo 40 seá (762 litros) de agua reunida, lo que interesa es que tenga una profundidad que le permita a una persona adulta de estatura promedio sumergirse completamente.
Se nos enseña que, cuando una persona se sumerge en la Mikve, se sumerge en un estado en donde el pasado, el presente y el futuro “se reúnen”, constituyendo esto, en consecuencia, su máxima libertad.
Si consideramos un apartamento (conocido también como apartamiento o departamento según el país de residencia) promedio de nuestra época, donde podría tener un mínimo de 60 m2 habitables, resulta muy difícil adaptar los espacios a la necesidad, puesto que se trata de una vivienda multifamiliar, ubicada en un edificio o condominio, que tiene unos requisitos mínimos que tienen relación con la convivencia y las modificaciones tienen que realizarse con una serie de permisos que por lo general, son muy difíciles de lograr, a no ser que toda la comunidad que allí resida, sea judía y/o noájica (como son llamados algunos no judíos que tienen la intención de acercarse más a los conceptos judíos) y practicantes de la ceremonia de la mikve.
En el caso de una vivienda unifamiliar, sin importar el número de pisos que ella tenga, el mejor sitio para realizar las transformaciones va a ser, en el patio interno, o en el sitio donde se encuentre el conocido “baño social,” puesto que son las áreas que permitirán adaptar la vivienda. No están recomendadas las tinas, los yacusi (jacuzzi), para dicho fin puesto que el ritual requiere de la inmersión, de pie (no acostado), y si la altura no lo permite, que la persona adopte la posición fetal.
Hablando del siglo 21 de la era común, en la que estamos tratando de tomar conciencia acerca de temas ecológicos tan importantes como es la conservación del medio ambiente, los cuidados de los recursos no renovables como lo puede llegar a ser el agua, la mikve se transforma en la construcción más ecológica del momento ya que, como hemos mencionado, su fuente es las aguas lluvias y ecológicamente hablando, existen métodos caseros que permiten la recolección de estas aguas, el almacenamiento y su reutilización para que sea considerada una mikve: eso sí, los costos dependen de la complejidad que se le quiera adaptar a ello.

Publicado 19 de noviembre de 2011 – 23 de Jeshván de 5772.

Diseño de mikve: ver en facebook.com/Soska.Arki