Simbolismos del shofar

Simbolismos del shofar

09/10/2012 2 Por Max Stroh Kaufman

Simbolismos del Shofar 

 

Para poder entender los simbolismos del shofar, primero debemos hacer, es preguntarnos, ¿qué es el Shofar?

El Shofar es un instrumento musical de viento, que data de más de 4000 años, y que es fabricado a partir del cuerno de un animal puro (o kosher), como el carnero, cabra, antílope o gacela (aunque el de la vaca, becerro o buey no están prohibidos, no se usan porque ello recuerda la adoración al becerro de oro) y, nuestros sabios nos enseñaron a utilizar este tipo de animales en la escogencia del material para su elaboración, porque en el momento en el que Abraham estaba ofreciendo a Isaac en sacrificio, El Todopoderoso escoge a un carnero para reemplazarlo y con ello se recuerda que este ser vivo lo reemplazó y evitó que falleciera uno de los patriarcas: hay quienes aseguran que en ese preciso instante, uno de los sonidos que detuvo el sacrificio, fue precisamente el sonido de no uno, sino de muchos cuernos.

Maimónides (filósofo judío y médico nacido en España en el siglo 12 de la Era Común), escribió las siguientes palabras relacionadas con el sonido del shofar:

“¡Despierta, durmiente de tu sueño! ¡Levántate, durmiente, de tu sueño! ¡Examina tus acciones y vuelve al arrepentimiento y recuerda a tu creador! Aquellos olvidadizos de la verdad en las vanidades del tiempo y de los que se desvían todas sus años en la vanidad y el vacío que no puede ayudar ni guardar, revisen cada uno sus almas, y mejores serán sus caminos y sus obras. Que cada uno abandone su mal camino y sus pensamientos que no son buenos”.

También debemos conocer que existen tres tipos (tradicionales) de shofar:

El del carnero, que es soplado durante las Grandes Festividades, para recordar la Misericordia Celestial, del Todopoderoso, en el momento que Abraham se disponía a sacrificar a su hijo y también sonó alrededor del Monte Sinaí cuando fue entregada la Torá y que sonará cuando sea la llegada del Mashíaj.

El shofar Yemenita, que corresponde a una antigua tradición entre los judíos de esta zona y se ha diseminado en todo el mundo y se elabora a partir de los cuernos del Gran Kudú, o Tragelaphus strepsiceros (que alcanzan a medir, en promedio 1,25 m de largo), el cual es un animal de la familia de los antílopes y se caracteriza por sus curvas y la mayor variedad de notas que es capaz de emitir

El shofar recto que proviene del Gemsbok, también conocida como Gacela órice, Gacela del Cabo o, pasán,  un animal proveniente de la familia de los antílopes africanos, cuya medida puede alcanzar los 85cm de longitud (34 inches).

A pesar de la variedad anotada, nuestros sabios insisten que, de preferencia, el shofar no debe ser recto sino curvo, para recordarnos que debemos ser sumisos doblegando nuestros corazones ante El Todopoderoso, y sin enaltecernos delante de Él.

El Rabino Saadia Hagaón, enumeró diez motivos, por los cuales se toca el shofar, de los cuales revisaremos algunos de ellos, y son:

1)    El shofar convoca a los pecadores a retornar a la senda del bien y despierta los corazones de todo judío para acercarse a Adonai.

2)    Porque la naturaleza del shofar es provocar temblor en los oyentes, como versa: “¿Se tocará el shofar en la ciudad y el pueblo no temblará?, por lo tanto al escuchar el shofar debemos doblegarnos y consternarnos ante la omnipotencia de Adonai.

3)    Para recordarnos el día en que El Todopoderoso reunirá a todos los exiliados en la Tierra de Israel y consecuentemente nos esmeremos para acercar la Redención como versa en Isaías 27: “Y será en ese día en el cual se hará sonar un gran shofar vendrán los perdidos en la tierra de Ashur”

4)    Para recordarnos acerca del “Día del Juicio Final” sobre el que está escrito en el libro de Sofonías /Tzefania: “Cercano esta el Día de Adonai,- dia de Shofar y Terua”

5)    Para recordar el llamado y los reproches de nuestros profetas que se comparan al shofar: “Cualquiera que oiga el sonido de la trompeta y no se prepare, y viniendo la espada lo hiera, su sangre será sobre su cabeza”. (Yehezquel 33).

Durante los momentos que escuchamos  el sonido del shofar y, especialmente en los días comprendidos entre Rosh HaShana y Yom Kipur, tuvimos que habernos dado cuenta que existen tres sonidos distintos:

  1. Tekia – es un sonido caracterizado por ser largo, plano y constante.
  2. Shevarim – en grupo de tres tonos, ellos son,  medios en duración, y son sonidos que pueden ser comparados con quejidos
  3. Terua – Son 9 rápidos tonos en una sucesión corta de sonidos.

Rosh Hashaná es el día de apreciar quién es Adonai.. Adonai es todopoderoso. HaShem es el Creador. El Eterno es el Sustentador.

Él es el Supervisor. En resumen, El Santo, (bendito sea Su Nombre) es el Rey del Universo. Luego de entenderlo y comprenderlo, procuramos interiorizar ese entendimiento para que se transforme en un modo de vida,  y una parte práctica de nuestra realidad cotidiana,

El problema de considerarlo a El como un Rey, es que, para muchos de nosotros, la idea de un “rey” evoca imágenes de un déspota codicioso y hambriento de poder que quiere subyugar a las masas para sus fines egoístas.

Sin embargo, en la tradición judía, un rey es ante todo un servidor del pueblo. Su única preocupación es que la gente vive en la felicidad y la armonía. Sus decretos y leyes son sólo para el bien de la gente, no para sí mismo. (Consultar los escritos de Maimónides, Leyes de Reyes 2:6)

En el caso que nos corresponde a nosotros con las pasadas fiestas de Rosh HaShana y Yom Kipur, el objetivo es, coronar a HaShem como nuestro Rey. El sonido deTekia, corresponde al sonido de la coronación del Rey. En el Jardín del Edén, el primer acto de Adám fue la de proclamar a Adonai como Rey. Y ahora, el shofar proclama para nosotros mismos y al mundo: El Eterno es nuestro Rey. Con el tekía fijamos nuestros valores para que nos guíen a volver a la realidad, en la cual, HaKadosh Baruj Hu, es el encargado de correr y dirigir al mundo… ser la guía de la historia, moviendo montañas, cuidando de todos y cada uno de los seres humanos en forma individual y, personalmente.

Maimónides añade una importante matización: No es suficiente que El Todopoderoso sea mi Único rey. Si toda la humanidad no reconoce a Adonai como Rey, entonces hay algo que falta en mi propia relación con El Eterno. Parte de mi amor por el Todopoderoso es para ayudar a guiar a todas las personas a una apreciación de él. Por supuesto, esto es en gran medida una expresión de mi profunda preocupación por los demás. Pero también afecta a mi propio sentido de que todo lo abarca Reinado de Adonai.

s?k =f ?? p?? 12.0pt;font-family:”Arial”,”sans-serif”; mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;color:black;mso-fareast-language: ES;mso-bidi-font-weight:bold’>El problema de considerarlo a El como un Rey, es que, para muchos de nosotros, la idea de un “rey” evoca imágenes de un déspota codicioso y hambriento de poder que quiere subyugar a las masas para sus fines egoístas.

 

Sin embargo, en la tradición judía, un rey es ante todo un servidor del pueblo. Su única preocupación es que la gente vive en la felicidad y la armonía. Sus decretos y leyes son sólo para el bien de la gente, no para sí mismo. (Consultar los escritos de Maimónides, Leyes de Reyes 2:6)

En el caso que nos corresponde a nosotros con las pasadas fiestas de Rosh HaShana y Yom Kipur, el objetivo es, coronar a HaShem como nuestro Rey.

El sonido de Tekia, corresponde al sonido de la coronación del Rey. En el Jardín del Edén, el primer acto de Adám fue la de proclamar a Adonai como Rey. Y ahora, el shofar proclama para nosotros mismos y al mundo: El Eterno es nuestro Rey.

Con el tekía fijamos nuestros valores para que nos guíen a volver a la realidad, en la cual, HaKadosh Baruj Hu, es el encargado de correr y dirigir al mundo… ser la guía de la historia, moviendo montañas, cuidando de todos y cada uno de los seres humanos en forma individual y, personalmente.

El sonido Shevarim
Cuando escuchamos el sonido de shevarim especialmente en la época de Rosh HaShana y los Yamim Noraim, reflexionamos acerca de todo lo que nos sucedió durante el año inmediatamente anterior, sabemos, en el fondo, que hemos fallado a la altura de nuestro potencial.

Y para el año que está comenzando,  anhelamos no fallar, nunca más. Los cabalistas dicen que Shevarim – que consiste en tres sonidos de tonos medios, semejando explosiones de lamentos – es el equivalente al grito sollozante de un corazón judío – cuyo gran anhelo es el de conectarse, crecer, alcanzar…

Toda persona tiene la capacidad de cambiar y ser grande. Esto se puede lograr mucho más rápido de lo que jamás soñó. La clave es orar desde el fondo de su corazón y pedir a HaShem la capacidad de llegar a ser grande.

Cada uno de nosotros debe saber que no se puede dejar limitar por las cosas del pasado. Cada uno de nosotros sabe que tiene un enorme potencial.

Y para cualquier día, en el momento del shofar está sonando, clamamos al Todopoderoso desde las profundidades de nuestra alma. Es, en este preciso momento,  cuando nuestras almas se revelan  ante el Todopoderoso, sin ningún obstáculo.

El Sonido del Teruá

Hay quienes nos dicen que el sonido original de la teruá se ha perdido con el correr del tiempo; es decir, las personas se fueron olvidando cuál es el sonido original de la teruá, por lo que encontramos tres posibilidades en lo que respecta al sonido original de la teruá:

  1. La teruá original es un sonido alargado como de un suspiro que se repite tres veces: tuú-tuú-tuú.  Este sonido es llamado hoy en día: “shebarim”.
  2. La teruá original es un sonido corto y entrecortado como de alguien que llora que se repite nueve veces: tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu. Este sonido hoy en día es llamado “teruá”.
  3. La teruá original es el sonido compuesto por estos dos sonidos en conjunto, primero el del suspiro y luego el del llanto: tuú-tuú-tuú-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu. Este sonido hoy en día es llamado “shebarim-teruá”.

En Rosh Hashaná,y todos los días que escuchamos el sonido del shofar, tenemos que despertar y ser honestos y objetivos acerca de nuestras vidas: ¿Quiénes somos, de dónde hemos estado, y en qué dirección vamos. El sonido Teruá – que consiste en 9 explosiones rápidas consecutivas cortas – se asemeja a la alarma de un reloj despertador, la cual logra despertarnos de nuestro sueño espiritual.

El shofar trae en este momento, claridad, alerta y concentración.

El Talmud dice: “Cuando el juicio de abajo, no hay necesidad de juicio desde arriba”. Lo que esto significa es que si nos tomamos el tiempo para construir un modelo sincero y realista de cómo hemos fallado en el pasado, y lo que esperamos que cambie en el futuro, entonces El Eterno no tiene necesidad de “despertarnos” a lo que ya sabemos.

El Eterno quiere que hagamos un esfuerzo honesto para maximizar los dones que Él nos dio. El No espera que seas algo que no eres. Pero no se puede, tampoco, engañar a Adonai.

La razón por la que perdemos el contacto y cometemos errores es porque no se toman el tiempo todos los días para volver a conectarnos con nuestros deseos más profundos ni con la esencia.

La solución es pasar algún tiempo a solas todos los días, preguntándonos: ¿Estoy en el buen camino? ¿Estoy enfocado? ¿Estoy persiguiendo metas que harán la mayor diferencia general en mi vida y en el mundo?

 

¿Qué tan efectivo puede ser el sonido del Shofar?

El Maguid de Dubnov ofrece una parábola que tal vez pueda ayudar a responder esta pregunta.

Un granjero pobre tenía un tío rico que vivía en la ciudad y quien una vez lo invitó a él para una visita. Entusiasmado con la invitación el granjero no perdió tiempo en prepararse para ir a la casa de su tío rico. Cuando llegó fue recibido calurosamente y llevado inmediatamente hacia un gran salón comedor con una larga mesa.

A medida que iban hablando y departiendo, el tío hizo sonar una campana de bronce, y ello hace que aparezca un gran número de sirvientes de las puertas laterales del salón, con bandejas de aperitivos. El granjero nunca había visto una comida tan tentadora en su vida. Los sirvientes regresaron a los cuartos de cocina y los dos parientes siguieron la conversación.

Poco después, el tío hizo sonar la campana nuevamente y los sirvientes reaparecieron, llevándose los restos que habían dejado y trayendo nuevas bandejas con más alimentos. El granjero estaba asombrado, porque nunca había visto una cantidad tal de comida ni un servicio tan especial.

Esto se repitió constantemente durante la noche, lo que hacía que el pobre granjero quedara cada vez más asombrado.

Cuando el granjero salió de donde su tío, se detuvo en una tienda local antes de llegar a su casa y compró una campana de cobre igual a la de su tío: al llegar a casa, le dijo a su esposa: “Compré una campana mágica que, al hacerla sonar hará aparecer sirvientes los cuales nos servirán la comida más exquisita que jamás podamos comer”. Su esposa sólo se conformó con esperar la promesa de aquel hombre, quien hizo sonar su campana en una gran cantidad de veces…

Era de esperar que en este caso los sirvientes no aparecieran. La campana no era mágica. Sólo funcionaba cuando era usada como una señal para los sirvientes de la historia, que esperaban en la cocina, hicieran su aparición y cumplieran con su tarea.

De igual manera funciona el shofar: tenemos que trabajar en nosotros mismos para llegar a un estado de ánimo apropiado, en el cual, el Shofar haga su efecto, porque El shofar es mucho más que simple un ruido, es una voz despertando la voz divina dentro de nuestro ser más profundo que nos llama a volver a nuestra fuente.

Es importante que nos recordemos otra de las enseñanzas que nos dejan nuestros sabios: ella nos dice que HaShem sopló el Ruaj Elohim en nosotros, tal como lo decimos en Brajá “Ata Nefájta Bi”.

Cuando esto sucedió, teníamos una comprensión y visión completa de todo lo que son nuestras metas; sabemos qué y quienes somos, a dónde vamos, tenemos claridad sobre cuál es nuestro propósito, al igual que tenemos una estrecha relación con El Todopoderoso.

Todo ello está representado por el sonido de Tekiá.

Luego, cuando nuestras vidas  continúan, en algún momento comenzamos a perder la orientación de nuestros objetivos.

Empezamos a involucrarnos en cosas que nos distraen de nuestro propósito final, y empezamos a navegar en cosas que nos confunden. Se pierde la claridad que teníamos, y nuestra relación con HaShem se empieza a degenerar. El Rúaj Elohim que nos fue insuflado, se bloquea y ya no estamos seguros de lo que queremos hacer.

Esto se representa a través del sonido de Shevarim que aunque es claro, ya no es completo ni entero. A medida que nuestras vidas continúan su marcha, nuestra relación apasionada con HaShem se torna aburrida; ya no existe claridad y ella está empañada; aquí llega el sonido de Teruá que con sus toques cortos rotos, nos recuerda que ya no sabemos ni estamos seguros de lo que somos ni de lo que queremos hacer y el Rúaj Elohim, se transformó en una presencia inconstante.

Luego vienen Elul, Tishrei y los Yamim Noraim. Ellos se constituyen en momentos en los cuales comenzamos a darnos cuenta de que nos hemos desviado del camino correcto.

Iniciamos la teshuvá, y empezamos a reanimar a ese Rúaj Elohim que está en nuestro interior. Así, llegamos a escuchar la voz del shofar, y empezamos a tener claridad de nuevo y, llevamos nuestra relación con El Eterno, a unos niveles mucho más altos que antes.

El Ruaj Elokim entonces, reina en nosotros, se hace constante e inquebrantable, manifestándose a través de la Tekia Guedolá.

.Que sea entonces que el sonido del shofar, cuando quiera que lo escuchemos, deje de ser un ruido molesto o una alarma irritante y nos impulse a mejorarnos, a transformarnos, a regresar en nuestra fe cuando nos hayamos alejado de ella por cualquier motivo, nos permita revertir nuestros errores y que, podamos convertir estos errores en experiencias de aprendizaje para que nos ayuden a empezar de nuevo, nos brinde un tiempo de liberación de toda forma de esclavitud y adicción, ya sea en lo material, espiritual o emocional y, tal vez lo más importante, que nos conduzca a la reconciliación con nuestro padre celestial.

09 de octubre de 2012 – 23 de Tishrei de 5773

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