Cuento jasídico # 2

PorMax Stroh Kaufman

Cuento jasídico # 2

Cuentos jasídicos cortos

Entrega # 2

Estaban sentados Rabi Yehudá, Rabi Yósi y Rabi Shimón, y charlaban entre ellos acerca del imperio romano que gobernaba el país. Rabi Yehudá argumentó y dijo: “que agradables son las realizaciones de este pueblo, construyeron mercados, arreglaron los puentes, repararon los baños…”

Rabi Yósi rio…

Pero Rabi Shimón respondió a eso con aspereza: “Todo lo que repararon, no lo repararon sino para satisfacer sus necesidades. Crearon mercados para instalar en ellos prostitutas, construyeron casas de baños para gratificarse ellos mismos, construyeron puentes para elevarse en ellos sobre ustedes.

Estaba sentado junto con ellos un hombre llamado Yehudá ben Guerim, que fue e informó al gobierno acerca de la charla de los sabios. Cuando escucharon esto los romanos decretaron: Rabi Yehudá que elevó alabanza al reinado, será alabado, Rabi Yósi que rio, será exiliado a la ciudad Tzipori. Y Rabi Shimón que protestó contra el reino será ejecutado.

Rabi Shimón y su hijo Rabí Eleazar fueron y se escondieron en el Beit hamidrash, su casa de estudios. La esposa les llevaba todos los días pan y una vasija de agua y así se alimentaban. Cuando se fortaleció el decreto, temió Rabi Shimón que le preguntasen a su esposa y les revele el lugar donde estaban escondidos, y se escondieron en una cueva.

Sucedió un milagro y creció allí un árbol de jarubim (algarroba) y un manantial de agua, y así saciaron su apetito con jarubim y aguas. Durante el día se cubrían de arena y estudiaban Torá; cuando llegaba el momento de la tefilá (plegaria) se sacudían la arena, vestían sus ropas y rezaban. ¿Por qué todo esto?, para que sus ropas no se desgasten. Pasaron 12 años Rabí Shimón y Rabí Eleazar en la meará (cueva).

Un día apareció Eliahu hanaví (el profeta) en la entrada y dijo: “¿Quien le avisará a Bar Yojai que murió el Cesar y se anuló el decreto?” Y como oyeron esto salieron de la meará. Al salir vieron personas arar y sembrar sus campos y se dijeron: “¿Estas personas dejan la vida eterna, el estudio de la Torá y se ocupan de la vida del momento, arar y sembrar? En cada lugar que fijaba su mirada se quemaba. Salió una voz del cielo y dijo: “¿Para destruir mi mundo salieron? Vuelvan a su cueva”. Volvieron y se quedaron otros 12 meses más.

Al finalizar el año se dijeron: “Incluso el castigo de los malvados en el gueinom (infierno) dura sólo 12 meses.” Salió una voz del cielo y les dijo: “Salgan de su meará ”. Salieron y recorrieron el mundo, y en cada lugar que observaban Rabí Eleazar producía daño, y Rabí Shimón miraba y ba los curaba. En Erev Shabat (vísperas de Shabat) vieron a un anciano que corría y en sus manos llevaba dos hadasim (ramas de mirto). Le preguntaron: ¿Para qué son esos hadasim que llevas en la mano?”. Les contestó “Para honrar a Shabat”. Le preguntaron nuevamente: “¿Y por qué no te es suficiente sólo un hadás ? El anciano les contestó: “Dice la Torá: ‘ Zajor et iom haShabat lekadshó ‘” y también ‘ Shamor et iom haShabat lekadshó ‘”. (Recuerda el día de Shabat para santificarlo” y “Cuida el día de Shabat para santificarlo”. Por eso arranqué un hadás por “ zajor ” y el segundo por “ shamor ”.

Dijo entonces Rabí Shimón a su hijo: “¡Mira qué preciadas son las mitzvot (preceptos) para el Pueblo de Israel!”. Y Rabí Eleazar se apaciguó.

Iba por el camino Rabí Shimón bar Yojai y vio a Yehudá ben Guerim que lo delató a los romanos. Dijo: “¿Todavía este existe en el mundo?” Puso sus ojos en él y se transformo en una pila de huesos.

 

Recopilado para 321.judaismo.com.

Publicado 01 de Noviembre de 2011 – 04 de MarJeshvan de 5772


 

 

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