Los monos

PorMax Stroh Kaufman

Los monos

Los monos que descienden del hombre…

Tomado de Raíces Judías

 

Nota de la redacción. Lo publicado en este artículo no necesariamente significa que está de acuerdo con la posición en ella expresada: se detalla como curiosidad relacionada con la teoría de la evolución de Darwin.

 

Está escrito en el libro de Bereshit (Génesis) con respecto a los que construyeron la torre de Babel: “(1) Dijeron – los unos a los otros: ¡Aprontémonos!, ¡Construyamos para nosotros una ciudad y una torre, que su cima llegue  hasta los cielos y hagámonos un nombre, para que no seamos dispersados sobre la faz de la tierra!”.

(2) La gente de esa generación temió por sus vidas y no creyó en el juramento de Hashem que no traería otra vez un diluvio universal. Dijeron, “Por cuanto que Su fuerza no es sino a través del agua que El tiene allí arriba, construyamos una torre, subamos a los cielos, y golpeemos a ellos con hachas hasta que se derrame todo el agua que hay allí y así no va a tener más agua para traer diluvios universales sobre nosotros”.

Sin embargo comentó a este versículo Rabí Iermía hijo de Eleazar, quién explicó así: (3) se dividieron en tres grupos, uno decía: “Subamos y residamos allí”, otro decía: “Subamos y hagamos la guerra”, el tercer grupo decía: “Subamos y hagamos idolatría”.

Aquellos que dijeron “Subamos y residamos allí”, los esparció Hashem, (4)por toda la tierra; los que dijeron “Subamos y hagamos la guerra”, fueron convertidos en monos, algunos que no tienen cuerpo ni forma, otros que tienen forma de personas y comen y beben como los hombres) y los últimos, aquellos que tienen forma de personas, pero poseedores de alas, y aquellos que dijeron: “Subamos y hagamos idolatría”, los confundió Hashem por ellos el lenguaje de toda la tierra.

Explica el Rab Opshtein en su libro “Torá Temimá”, que con respecto al asunto de los que fueron convertidos en monos, se refiere a cuerpos parecidos a los de los hombres, solo que no alcanzan un nivel de comprensión total digno de las personas, y fue la penalidad que se les aplicó, medida por medida, ya que para hacer la guerra se requiere nivel de comprensión e inteligencia. Del mismo modo se aplicó medida por medida a quienes quisieron residir en grupo, reunidos allí arriba, en los cielos, Hashem los esparció. Y los que pretendieron elegir dioses para idolatría, quienes necesitan comunicarse para decidir; se les aplicó medida por medida y no pudieron entender lo que decía su compañero, pues Hashem confundió los idiomas, y uno no comprendía lo que el otro decía.

Además el Rab Opshtein cita otro sitio mencionando lo que versa en la Torá: “(5) Y vivió Adam sobre la tierra ciento treinta años y engendró  a su semejanza, como su imagen; y llamó  su nombre Shet”.

Comenta allí el autor de “Torá Temimá”, que  Rambam en su libro “Guía de los descarriados”, explica que la intención de lo que cita el Talmud, que engendró a unos seres parecidos a los humanos, pero sin una inteligencia total, como los monos, y prueba allí que los calificativos “a su semejanza” y “a su imagen” comprenden además poseer un nivel intelectual completo, digno de las personas, (no como estos seres que citamos).

Tomado de Raíces Judías

1 – Bereshit 11: 4

2 – Maarshá en su comentario al Talmud, 109ª

3 – Guemará Sanhedrin 109ª.

4 –  Comentario de Rahsi al Talmud,  109ª.

5 –  – Bereshit 5: 3

6 – Guemará Eirubin 18b.

 

 

 

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