Category Archive Mitología

PorMax Stroh Kaufman

El mal de ojo

Existen dos conceptos en lo que se refiere al ojo: uno de ellos el que es considerado como un “ojo generoso” y el otro, el que lo considera como un “mal ojo”. Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida y el comportamiento de un hombre. En la historia del pueblo judío, Abraham fue el paradigma de aquel individuo poseedor de un “ojo generoso”. Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres. Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un “mal ojo” de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Pirke Avot 5:19).
El Talmud, cuando se refiere al mal ojo, le adjudica poderes casi místicos. Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona. Es esa una de las razones por la cual la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra. La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso. Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a).
Usualmente el “mal ojo” se entiende como el mirar a la otra persona, con intención de que le suceda algo malo. También se incluye en este concepto, el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás. Debido a lo anterior, el Rabino Najmán nos enseña que el mal ojo lleva a una persona a presentar cambios como la aceleración del ritmo respiratorio. De alguna manera, la envidia y la ira que son generados por el éxito del otro, hacen que una persona, en este caso envidiosa, acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13).
Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), “Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios / Mishlé 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá…´”. Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios / Mishlé 23:6), “No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo”.
Esto no es meramente una cuestión de superstición. Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae. La avaricia es la fuente del poder del mal de ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Que El Señor no lo permita. (Jaz ve Jalila). Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra. De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero “mirar de nuestros ojos”, traerles bendiciones.
Cuando comprendemos lo que quiere decir la frase que los ojos son las “ventanas de la mente (o del alma)”, comprendemos entonces la importancia del concepto relacionado con el “mal de ojo”.

Enseña en sus escritos el Rebe Najmán:
La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo / Shemot 13:9), “[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos”. Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo — de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad. El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado. De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4).
Pero no debemos vivir con el temor constante del mal de ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño. Enseña el Rebe Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él. Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo.
Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona. Este mal de ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir). Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de HaShem mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de HaKadosh Baruj Hú (El Santo Bendito sea Su Nombre), en el mundo. De esta manera, uno demuestra su lealtad al Boré HaOlam (creador del Universo) más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4)

RECOPILACIÓN PARA ESTUDIO EL 07-11-09 – 20 de Jeshván de 5770
PUEDE SER REPRODUCIDO DE CUALQUIER MANERA, FÍSICA Y/O ELECTRÓNICA, PROCURANDO NO ALTERAR Y NO MODIFICAR LA PALABRA SAGRADA DE LA TORÁ, LA CUAL ES LA FUENTE DE ESTE ESTUDIO.

PorMax Stroh Kaufman

Agüeros, predicciones y adivinaciones

¿Por que hablar de los agüeros y las adivinaciones?

Cada año que comienza, muchos de nosotros tenemos o hacemos planes que hemos tratado de meditar (usualmente) desde días antes del inicio de ese nuevo período: en dichos planes intervienen factores culturales, económicos, raciales; ellos son tan variados, a veces simples y en ocasiones complejos, pero pueden enumerarse desde la A hasta la Z y ellos, también por múltiples razones, solo quedan en intentos de los primeros días, como por ejemplo, un nuevo empleo, hacer dieta, dejar de fumar, cambiar de casa, etc.…

Ahora que ya ha pasado casi un mes del nuevo principio de año, muchos de nuestros nuevos propósitos ya han quedado archivados en nuestra mente y fueron “palabras que se llevó el viento”.

Por otro lado, al principio de cada año, también hacemos cuentas de cómo va a ser el tiempo durante los doce meses que vienen: lluvioso, seco, frio, etc.

Esto es algo que nos gusta a la mayoría de nosotros y nos hace “sentirnos felices”, porque estamos tratando de anticipar y predecir el futuro…

En hebreo, la palabra ATID, es la utilizamos para designar el futuro: sin embargo, lo que esta palabra nos quiere decir es, “lo que esta preparado y no ha sido revelado aún”.

Cuando Adonai creo el mundo, comenzó proyectando una visión de la finalización y la perfección de todo el proceso creativo, tanto desde el punto de vista general, como en el más mínimo de sus detalles, y bajo esta visión se guiaron los hechos subsecuentes de la creación.

Todos estos detalles los encontramos en la Torá, cuando la miramos no desde un punto de vista plano, superficial, ni considerándola como solo “un libro de historia”.

Nosotros tenemos un patrón de comportamiento semejante al de Nuestro Creador: primero, visualizamos un producto: lo llamamos de diferentes formas, pero al final, es “nuestra creación” puesto que por ella vamos a colocar todas nuestras fuerzas para lograr ese objetivo: para dar un ejemplo de lo ya citado, el adquirir un nuevo automóvil; posteriormente, es que tratamos de llevarlo a cabo, desde el punto de vista físico; el problema está en, que muchas veces, como mencionamos al principio, “nos quedamos en el intento”.

El Todopoderoso sin embargo, preparó al mundo con un futuro que ya se sabía desde antes del inicio: esto lo sustentamos en la frase que encontramos en Bamidbar / Números 23:19-20 que dice:

No es Adonai un hombre, para mentir, ni hijo de hombre, para volverse atrás. ¿Es que él dice y no hace, habla y no lo mantiene? He aquí que me ha tocado bendecir; bendeciré y no me retractaré.

God is not a man that He should lie; neither the son of man, that He should repent: when He hath said, will He not do it? or when He hath spoken, will He not make it good? Behold, I am bidden to bless; and when He hath blessed, I cannot call it back.

Lo ish El viyjazev uben Adam veyitnejam hahu amar velo yaase vediber velo yikaymena. Hine barej lakajti u berej velo ashibena

Estas palabras, como muchas otras que se encuentran a lo largo y ancho de la Torá y el Tanaj, nos estarían hablando de un “oscuro y triste destino”, puesto que al estudiar esta palabra, parece que no hubiera sino un sólo e inevitable final, con un camino lleno de tribulaciones, adversidades, dolor, agobio y sufrimiento: con ello debíamos preguntarnos, y seguramente muchos lo han hecho y lo seguirán haciendo:

¿Por qué creo Adonai un mundo lleno de adversidad?

La respuesta también se encuentra en la Torá y el ejemplo más clásico es Abraham, tzadik, quien tuvo que superar no una, sino muchas adversidades: diez  de ellas bastante complejas, y al sobrellevarlas, recibió el título de  “amado de Adonai” y “quien camino delante de Adonai”:

¿Qué se quiere decir con ello? Que HaKadosh baruj Hu (El Santo Bendito sea Su Nombre), nos pone a prueba solo de acuerdo con nuestra capacidad de sobrellevarlas y superarlas, de la misma manera como un maestro que premia estimula, conseja y castiga a sus estudiantes según su forma de asimilar los conocimientos y el interés que adquiere para aprender, o de la misma manera como el lino, cuando es procesado, las fibras son sometidas a fuertes golpes y solo las de alta calidad y carácter excepcional, pasan a conformar el tejido.

Contamos con herramientas que el mundo “moderno” nos brinda y nos invita a utilizar, como horóscopos, consejería sicológica, tarot, parapsicología, nueva era, yoga, los cuales son métodos que nos ensenan a que fluyan los miedos, pesares, angustias, iras, incomprensiones, tristezas, depresiones, y nos entregan también oportunidades para cambiar, ser pacientes, tener energía positiva, darnos disciplina y orden, crecer en el grupo de amistades y laboralmente: gracias a ellas, muchos de nosotros logramos los “cambios necesarios” para superar las dificultades y por ello es que repetidamente volvemos a consultarlas, cada vez que tropezamos o flaqueamos: incluso, también, para poder proyectarnos hacia un mejor futuro “para nosotros y para nuestros hijos”.

La Torá nos advirtió, desde épocas muy remotas, a no confiar en este tipo de practicas haciéndonos varias advertencias en contra de la idolatría en cualquiera de sus formas y ello lo encontramos, por ejemplo en el libro de Devarim / Deuteronomio en todo el capitulo 4, porque Adonai conoce todos los actos y pensamientos de cada ser humano y sabe que estamos en capacidad de escoger:

Maimónides en el libro de los 13 principios de la Fe, nos recuerda el hecho que Hashem nos conoce:

Usualmente, en nuestras oraciones (tefilot) solemos repetir: “Yo creo con fe absoluta que Adonai conoce todos los actos y pensamientos del ser humano”, pero, gracias al “libre albedrio” nos dirigimos hacia las medidas enunciadas anteriormente; también contamos con herramientas como la fe,  el conocimiento de Adonai y Su Palabra a través de una Torá que “nos es revelada nuevamente cada día” .

A través de la fe, de manera usualmente inconsciente, aprendemos que El Altísimo es el único amo del Universo y nos dirige con bondad, a través de los problemas, hacia ese destino de paz, serenidad y calma que tanto ansiamos.

El conocimiento que adquirimos de Adonai, nos enseña a liberarnos de la ira, los resentimientos, la depresión y la ansiedad, porque todo el es bondad, amor y dulzura, es un Señor generoso, caritativo, que ama cada detalle de Su Creación y sólo desea lo mejor para cada una de sus criaturas: que como Padre tiene que dirigir y en ocasiones reprimir, pero que ha prometido las bendiciones “hasta que sobreabunden” a todo aquel que obedece sus principios: es decir, sus Mitzvot, jukim y mishpatím, aunque  a algunos de ellos no le podamos entender el porque, el motivo ni la razón, porque el entendimiento del hombre, muchas veces es muy limitado.

La Torá es la herramienta que tenemos para dirigir nuestros pasos: ella nos deja una nueva enseñanza cada día, a través del transcurrir del tiempo, porque ella interactúa con nosotros, cuando la dejamos de observar como un “simple libro de historia”, de la misma manera como lo ha hecho con nuestros antepasados a través de los siglos y lo continuara haciendo hasta la pronta llegada del Mashíaj.

La Torá es nuestra conexión hacia Nuestro Creador, de la misma manera como  una bombilla necesita de la corriente eléctrica para iluminar: solamente que a través de la fe, dejamos encendido el interruptor para que la energía fluya de una manera constante.

Por lo tanto, y a pesar de las dificultades, de que como esta escrito en el libro de Tehilim / Salmos que dice que

“Los pasos del hombre están establecidos por El Creador y es su senda (del hombre) la que El desea”, queriéndonos decir esto que  a pesar de haber un solo resultado final, la elección esta en nuestras manos de si pasamos o no por nuestro camino a través de la frustración y la incomodidad, o a través de la alegría y la satisfacción, sin desperdicio de energías, sin esfuerzos, en un sendero pavimentado (una autopista de rápido y fácil fluir) y no una trocha llena de obstáculos y malezas.

Adonai quiere que le conozcamos, que retornemos a El, que seamos redimidos, que nos entreguemos “con todas nuestras fuerzas”, omitiendo lo malo y dejándolo a El “en todos nuestros caminos y en todas nuestras acciones” y que nuestros deseos estén alineados tanto física como espiritualmente con Sus Deseos y así no tengamos que recurrir sino a Su Voluntad, desde el principio al fin del año, desde el principio al fin de nuestras vidas en este mundo y en el Olám habá.

Por lo tanto, por más cábalas, agüeros, predicciones, anticipaciones que nos dediquemos a hacer, el mejor consejo es, dedicarse al Servicio al Eterno, quien es el que, a pesar de las tribulaciones, siempre nos tiene recompensas para todas nuestras acciones, que van a ser más duraderas que nuestros propósitos de “dejar de fumar, comprar auto nuevo, etc.”

No hay agüero que sirva, si no tiene la “aprobación” de Adonai: no hay cábala ni predestinación si ella no va con la “firma” de Nuestro Creador, y ella llegará, en Su Tiempo, porque Él, a través de Su Juicio y Su Bondad, nos la hará llegar, si confiamos sólo en Él. Y si no, miremos cuanto de lo que hemos “vaticinado” para nuestro futuro, se ha hecho realidad…

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de octubre de 2011 – 27 de Tishrei de 5772

 

Articulo con derechos reservados de autoría intelectual © pero con posibilidad de ser copiado y distribuido de cualquier forma, sea electrónica o mecánica, siempre y cuando se cumpla con las siguientes condiciones:

la primera que sea para uso personal y no con finalidad lucrativa;  

la segunda, que no se alteren ni se modifiquen las bendiciones ni mucho menos la palabra de la Torá:

la tercera, se pide que se cite a la fuente, en cada una de las distribuciones que se le haga a este material.

La cuarta es que en caso de impresión, si el texto se daña, no lo destruya: entiérrelo, tanto por razones ambientales como halájicas.

 

 

 

 

PorMax Stroh Kaufman

Brujería en el judaísmo

Existe la brujería en el judaísmo?

Cuando hablamos de brujería, siempre nos referimos a aquellos actos que buscan, por lo general, causar un mal a otra persona: inmediatamente en nuestra mente aparece la imagen de una mujer, a quien llamamos bruja, y a una o varias personas, que acuden a ella, en busca de una respuesta o una solución a un problema: esta mujer, desde hace muchos años ha sido asociada con una fealdad de rostro indescriptible y también con el uso de una vestimenta usualmente negra, capaz de volar sobre una escoba, tal como suele estar representada en los textos, especialmente, de literatura “infantil.” Aunque algunos de esos conceptos han cambiado en las épocas modernas, y el estereotipo descrito ya no existe, en nuestros  días, al igual que en la antigüedad, hay mucha gente, tanto religiosa como laica que acude, en forma masiva, a astrólogos, lectores del concho del café, de la palma de la mano, curadores milagrosos en todos sus tipos y presentaciones.

¿Qué nos dice la Torá al respecto?

Nuestra Torá siempre tiene algo que decir acerca de todos los temas, y parece cubrir todos los gustos y tendencias. Para poder entrar en materia, empecemos con aclarar algunos conceptos, tales como brujería, hechicería, hechizo, bruja, magia negra, adivinación, nigromante, etc.

Brujería: Wikipedia © dice que “es el conjunto de creencias, conocimientos prácticos y actividades atribuidos a ciertas personas llamadas brujas (existe también la forma masculina, brujos, menos frecuente) que están supuestamente dotadas de ciertas habilidades mágicas que emplean con la finalidad de causar daño”.

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

Práctica y conocimiento mágico asociado a aquellos de los que se supone que poseen poderes sobrenaturales.

Bruja: Wikipedia ©: Persona que practica la magia negra. Mujer a la que se le atribuyen poderes sobrenaturales, en la mayoría de los casos empleados para hacer el mal; Mujer fea, de edad avanzada o de trato difícil; Mujer con la que se tiene una mediocre relación de pareja; Suegra

Hechicería: Arte supersticioso de hechizar.  Lo que se usa para hechizar…. Arte de hacer encantamientos, sometiendo a personas a influencias maléficas con procedimientos de magia, brebajes, ungüentos, hipnotismo, etc. Sinónimo de magia negra.

Hechizo, -za  Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

  Acto u objeto con poder mágico y maléfico para dominar la voluntad de una persona o controlar el curso de los acontecimientos. Embrujo.

  Atracción irresistible que produce una persona o cosa.

 Americanismo. Que ha sido hecho por un particular, de modo artesanal o manual, y no en serie o industrialmente: ¿Qué marca tiene esa cocina? No tiene marca, es hechiza.

Magia negra: Corresponde a aquellos actos de liturgia mágica cuya naturaleza, métodos u objetivos no son comúnmente aceptados por la sociedad donde se producen.

 

Nigromante: Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:

Persona que practica la nigromancia.

En Wikipedia © encontramos las siguientes definiciones:

Nigromancia o necromancia es una rama de la alquimia, considerada generalmente negra, que consiste en la adivinación mediante la consulta a los muertos y sus espíritus o cadáveres

La nigromancia es el arte que se dedica al estudio de la muerte, y se centra en el control de los muertos (ya sea en ayudarse con ellos, como el control psíquico de la materia muerta o espiritual).

La nigromancia o necromancia es la disciplina o rama de la adivinación que se dedica al vaticinio del futuro mediante la invocación de espíritus, es una práctica antigua común a la tradición mística o sobrenatural de varias culturas, entre ellas la egipcia, mesopotámica, persa, etc. Manifestándose aún en la actualidad, las sesiones espiritistas en las que se busca responder preguntas mediante la intervención de un espíritu son un ejemplo de nigromancia moderna.

Ocultismo: Diccionario Enciclopédico Larousse, Edición 2000©.  Es el estudio y práctica de las llamadas ciencias ocultas, tales como la alquimia, la magia, la nigromancia, la astrología, la cábala, la adivinación, el espiritismo, el Tarot, tabla Ouija, etc.

 

¿Cuáles son las referencias que tiene la Torá respecto a la brujería y todas sus manifestaciones?

Hay por lo menos, 9 advertencias que nos hablan en contra de esta práctica:

1.  El Eterno nos ordena acabar con los hechiceros

Shemot / Éxodo 22:17 A la hechicera (o hechicero) no la dejarás vivir.

Mejashefá lo tejayé.

2– El Eterno nos prohíbe participar en prácticas de brujería y que seamos agoreros o adivinos.

Vayickrá /Levítico 19:26: No comáis nada con sangre (antes de que salga la sangre del animal). No practiquéis adivinación ni pronostiquéis mal o bien de acuerdo con el tiempo.
Lo tojlú al hadám lo tenajashú velo teonenú.

3- El Todopoderoso nos advierte que no nos contaminemos (nuestras almas) consultando a adivinos o encantadores (brujos).

Vayickrá / Levítico 19:31 No os volváis a los nigromantes ni a los adivinos; no acudáis a ellos para contaminaros con ellos; Yo soy el Eterno vuestro Elohim.
Al tijnú el haovót veél hayidoním al tevakshú letomá bahém ani Adonai Elohéijem.

4- HaKadosh, Baruj Hu, quiere que le consultemos a El todas las cosas. En vez de consultar adivinos, encantadores (brujos) o a los que ya están muertos.

Yeshaia / Isaías 8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo al Eterno? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

Vejí yomerú aléijem dirshú el haovót veél hayidoním hamtzaftzefém vehamaheguím haló am el Eloháv yidrósh beád hajayím el hameitím.

5-Vendrá grave juicio sobre aquellos que engañan o cambian a Adonai, por escuchar a lo que les dicen los encantadores (hechiceros) o adivinos.

Vayickrá / Levítico 20:6 Y la persona que se volviere a los nigromantes y a los adivinos para errar en pos de ellos, Yo pondré mi rostro contra tal persona, y le segregaré de entre su pueblo.
Vehanéfesh asher tifné el haovót veél hayidoním liznót ajaréihem venátati et panái banéfesh hahí vehijráti otó mikérev amó.

6- El Eterno destruirá a los hechiceros, a los agoreros y a toda imagen o escultura a la que se adore o venere.

Mija / Miqueas 5: 12-13 Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros. Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.

Vehijratí pisiléja umatzebotéja mikirbéja veló tishtajabé od lemaasé yadéja: venatáshti asheréja mikirbéja vehishmádeti aréija.  

 7- El Eterno vendrá a juzgar a todos los que practicaron brujería  o hechicería.

Malají / Malaquías 3:5 Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros…

Vekarbéti aléijem lemishpát vehayíti ad memahér bemajashefím ubamenaafím ubanisbaím leshéker ubeoshkéi sjár sajír alamaná veyatóm umatái gar veló yeraúni amar Adonai tzevaót.

8- No copiar las prácticas que otros tienen sobre hechicerías, porque son abominación.

Devarím / Deuteronomio 18:10-12: No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, [1]ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Elohim, los destierra de delante de ti.
Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meónen umenajésh umjashéf. Vejovér javér veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija morísh otám mipanéija.

9- El riesgo de seguir los consejos de los astrólogos y los hechiceros

Yeshaia / Isaías 47:8-15 Ahora escucha esto, voluptuosa; tú, que moras confiada y te dices a ti misma: ”Yo soy, y no hay otra fuera de mí. Nunca enviudaré ni me quedaré sin hijos.” De repente, en un solo día, ambas cosas te sorprenderán: la pérdida de tus hijos y la viudez  te abrumarán por completo,  a pesar de tus muchas hechicerías y de tus poderosos encantamientos. Tú has confiado en tu maldad,  y has dicho: “Nadie me ve. “Tu sabiduría y tu conocimiento te engañan cuando a ti misma te dices:”Yo soy, y no hay otra fuera de mí.” Pero vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar; caerá sobre ti una calamidad que no podrás evitar. ¡Una catástrofe que ni te imaginas vendrá de repente sobre ti! Persiste, entonces, con tus encantamientos y con tus muchas hechicerías, en las que te has ejercitado desde la niñez. Tal vez tengas éxito, tal vez puedas provocar terror. ¡Los muchos consejos te han fatigado! Que se presenten tus astrólogos, los que observan las estrellas, los que hacen predicciones mes a mes, ¡que te salven de lo que viene sobre ti! ¡Míralos! Son como la paja, y el fuego los consumirá. Ni a sí mismos pueden salvarse del poder de las llamas. Aquí no hay brasas para calentarse, ni fuego para sentarse ante él. Eso son para ti los hechiceros con quienes te has ejercitado, y con los que has negociado desde tu juventud. Cada uno sigue en su error; no habrá quien pueda salvarte.

Veatá shimí zot adiná sheyoshévet labétaj haemerá bilbabá aní veafsí od lo eshev almaná veló edé shekól vetaboná laj shtéi éle réga bayóm ejád shekól ketumám báu aléij berov keshafáij baatzmát jabaráij meód: Vativtejí varaatáj amárt éin roaní jajmatéj vedaatéj hi shobebatéj vetomeréi beliéj ané veafsí od: ubá aláij raá lo tedeí shajrá vetipól aláij hová lo tujléi kaprá vetabó aláij pitóm shoá lo tedeí: Imdí na bajabaráij uberóv keshafáij baashér yagáat megueuráij ulái tujleí hoeil ulái taarotzí: Niláit beróv atzatáij yaamdú na viyoshiéj haboró shamáim hajozím bekojabím modiím lajadashót maashér yabóu aláij: Híne heyív késhet esh srafatám lo yatzílu et nafshám miyád lehabá éin gajalát lajmám ur lashébet nigdó: ken hayú laj asher yagáat sjaráij mineuráij ish leavdó taú éin moshíaj.

A pesar de todas las advertencias anteriores parece que la Torá no estuviera totalmente en contra de la práctica, al menos de la magia, la adivinación, y el uso de los sueños, que algunos podrían interpretar como parte de la brujería de acuerdo con las definiciones que se anotan previamente, sin incluir allí, por supuesto a la cábala[2] judía; ¿Dónde encontramos estas “contradicciones?”

Vamos a las fuentes:

Relación con magos:

Bereshit / Génesis 42:8 Y aconteció que a la mañana fue perturbado su espíritu; y envió a llamar a todos los magos de Mitzráim y a todos sus sabios, y les contó el Faraón su sueño, más no hubo quien se lo interpretase al Faraón.
Vayehí babóker vatipaém rujó vayishláj vayikrá et kol jartuméi Mitzráim veét kol jajaméiha vayesapér Paró lahém et jalomó veéin poter otám le Faró.

Shemot / Éxodo 7:9-12 Cuando os hable el Faraón diciendo: “mostrad en favor vuestro un milagro”, entonces dirás a Aharón: “Toma tu vara y échala delante del Faraón, y se tornará serpiente”. Y fueron Moshé y Aharón ante el Faraón, e hicieron así como había ordenado el Eterno; y arrojó Aharón su vara delante del Faraón y delante de sus siervos, y se transformó en serpiente. Y llamó también el Faraón a los sabios y a los hechiceros, y ellos, los magos egipcios, hicieron también lo mismo con sus magias. Y arrojaron cada cual su vara, las cuales se transformaron en serpientes, más la vara de Aarón se tragó las varas de ellos.

Ki yedaber aléjem Paró lemor tnu lajém mofét veamárta el Aharón kaj et matjá vehashléj lifnéi Faró yehí letanín. Vayavó Moshé veAharón el Paró vayaasú jen kaasher tzivá Adonai vayashléj Aharón et matehú lifnéi Faró velifnéi avadáv vayehí letanín. Vayikrá gam Paró lajajamím velamejashefím vayaasú gam hem jartuméi Mitzráim belahatéihem ken. Vayashlíju ish matehú vayihyú letaniním vayivlá maté Aharón et matotám.

De aquí en adelante, la vida de Moshé está rodeada de actos “mágicos”, como lo podemos leer en cualquiera de las versiones de la Torá, tanto en el idioma hebreo, como en cualquier otro, pero como vemos en los dos ejemplos previos, todo se realiza  a través de la conexión que ambos tienen con el Todopoderoso.

En el caso de Moshé, por haber sido criado en Egipto, conocía todas las prácticas mágicas de la época, en especial por haber sido criado en el palacio del faraón:  él,  por su lado, acabó por sentir bastante asco por las prácticas egipcias.

Con relación al pueblo judío que llevaba ya muchos años de vivir en Mitzráim, no estaba al mismo nivel intelectual de Moshé, por lo cual se ve claramente las prácticas como el episodio del becerro de oro: donde confirman el arraigo de costumbres como  la idolatría, el animismo y la magia negra, producto de la asimilación a la que estuvieron sometidos durante más de 400 años y ello fue un fuerte determinante para que “no creyeran” en la posibilidad de los milagros que se les estaban presentando, para ser catalogados como “duros de cerviz”

En el caso de Yosef, con sus sueños y su interpretación, ello no es considerado como brujería, nuevamente, por el hecho de su interconexión con el Todopoderoso, como lo relata en su frase: El Eterno dará una respuesta (por mi intermedio) para la paz del Faraón.

biladái Elohim yaané et shlom Paró.

Esto se considera profecía, y no está relacionado con ningún poder de manipular el futuro o cualquier fuerza de la naturaleza. Es más bien un poder extraordinario de percepción. Pero el profeta, el que ve la verdad en sueños, llámese Nostradamus o cualquier otro nombre, la característica principal de ellos es que no están determinando ni cambiando el futuro.

Con respecto a la adivinación, la Torá parece mostrar una gran ambigüedad al respecto, porque describe el uso del Urim veTumím[3]: su elaboración está descrita en Shemot 28:4-30: de allí podemos revisar el pasaje 28:30 que dice:

Y pondrás dentro del pectoral del juicio los urim y los tumim, para que estén sobre el corazón de Aharón siempre que entre en la presencia del Eterno; y para que lleve Aarón constantemente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Adonai por siempre.
Venatáta el jóshen hamishpát et haurím veét hatumím vehayú al lev Aharón bevoó lifnéi Adonai venasá Aharón et mishpát bnéi Israel al libó lifnéi Adonai tamíd.

Algunas autoridades, como el rabino Geoffrey Dennis en un artículo publicado en myjewishlearning.com sugiere que Urim ve Tumim eran usados solamente en asuntos de gravedad, usualmente relacionados con el funcionamiento del estado: es decir, cuando ir o no a la Guerra, aunque también se describen asuntos de poca relevancia como la de la resolución de cuestiones legales: uno de los posibles uso era  determinar cuál de los miembros de una tribu había transgredido la ley, como vemos en Yehoshúa / Josué 7:16-20, que dice:

Al día siguiente, muy de madrugada, Yehoshúa mandó llamar, una por una, las tribus de Israel; y la suerte cayó sobre Yehudá. Todos los clanes de Yehudá se acercaron, y la suerte cayó sobre el clan de Zeraj. Del clan de Zeraj la suerte cayó sobre la familia de Zabdí. Yehoshua, entonces, hizo pasar a cada uno de los varones de la familia de Zabdí, y la suerte cayó sobre Aján hijo de Carmí, nieto de Zabdí y bisnieto de Zera.Entonces Yehoshua lo interpeló: Hijo mío, honra y alaba al Señor, Adonai de Israel. Cuéntame lo que has hecho. ¡No me ocultes nada! Acán le replicó: Es cierto que he pecado contra el Señor, Adonai de Israel. Ésta es mi falta:

Vayashkém Yehoshúa babóker vayakrév et Israel lishbatáv vayilajéd shébet Yehudá: Vayakrév et mishpájat Yehudá vayilkód et mishpájat hazarjí vayakrev et mishpájat hazarjí laguebarím vayilajéd zabdí: Vayakrev et beitó laguebarím vayilajéd Aján ben Karmí benZabdí, benZeraj, lematé Yehudá; Vayomer Yehoshúa el Aján bení sim na kavod laAdonai Elohei Israel vetén lo todá vehaguén na li me asíta al tejejéd miméni: Vayaán Aján et Yehoshúa vayomer amná anojí jatáti laAdonai Elohéi Israel vekazót vekazót asíti:

Otras autoridades dicen que no era permitido interrogar el Urím ve Tumím por motivos privados. La mayoría de los rabinos que se basan en las explicaciones de Maimónides, consideran que lo que se quería resolver a través del kohén gadol, se hacía formulando una pregunta específica: El kohén gadol miraba el arón (sobre el cual la shejiná descansaba), mientras que, el interrogador, parado detrás de él, tenía que hacer su pregunta en una voz queda, en el tono de alguien que está orando. Para Rashi, el kohén gadol debía mirar directamente a la Shejiná. En ambas situaciones, el kohén gadol era entonces inspirado por el rúaj hakodesh (inspiración Divina) y cuando miraba a las letras que se iluminaban, podía combinarlas correctamente y descifrar la réplica de Hashem.

Pero si hablamos de adivinación, volvemos al punto que, el pueblo judío luego de un largo período de asimilación en Mitzráim solía estar acostumbrado a dicho tipo de práctica, puesto que el Faraón había consultado a sus astrólogos y ellos le contaron que en cierto año (cuando nació Moshé), nacería el “redentor” de los esclavos, pero ellos no especificaron si éste iba a ser israelita o egipcio.

El Faraón quiso cuidarse y mató a todos los niños nacidos en aquel año, incluidos los egipcios. Esto, definitivamente revela  la actitud de este Faraón específico hacia la adivinación; todos los faraones tenían sus astrólogos, pero con éste en especial, gracias al “vaticinio” del nacimiento del redentor, demostró una actitud más acentuada hacia la obediencia a la magia y la adivinación: dice el versículo de la Torá en Shemot / Éxodo 1:22 Y el Faraón ordenó a todo su pueblo, diciendo: todo hijo que naciere, lo echaréis al río; y a toda hija dejaréis vivir.
Vayetzáv Paró lejol amó lemór kol habén hayilód haYeorá tashlijúhu vejól habát tejayún.

Como se aprecia en la frase, aquí no especifica si es judío o egipcio: los hijos de Israel, asimilados, y los pocos sabios o eruditos que hubiera en ese momento, aceptaron, en forma tácita, la revelación, dejando entrever una actitud ambivalente respecto de la magia.

La Torá también describe, muy ampliamente, en episodio de nigromancia, tal vez poco conocido, o pasado por alto: se trata de la consulta a una bruja, adivina o hechicera (según la traducción que se le realice a las palabras “baalat ov”)que realiza el Rey Shaúl con respecto al futuro de la batalla contra los filisteos, y su continuidad en el trono de Israel: el, a escondidas (libro 1 de Shmuel cap. 28), se dirige a Ein Dor[4], a realizar la consulta, ya que previamente había ordenado la expulsión, del país, de todo practicante de hechicería, magia, ocultismo, espiritismo etc.

El relato es muy claro y específico, narrando cómo el espíritu de Shmuél lo identifica ante la “vidente” y le declara que El Eterno “le ha abandonado,” va a morir, y su reino va a quedar en manos de David.

La interpretación es muy variada al respecto y puede tomar muchas horas tratar de llegar a un acuerdo de que se vio, quién lo vio y si era solamente capacidad de manipular de la “baalat ov”, de acuerdo con las necesidades de “su víctima”. Nuevamente entonces citamos la prohibición ya descrita que tiene la Torá de realizar este tipo de consultas, aunque, como en el caso de Shaúl, “ni siquiera los profetas sean capaces de dar una respuesta”

Y, ¿Qué pasa con la astrología? Nos podríamos preguntar; sabemos que los signos del zodíaco fueron inventados por los caldeos, que eran los magos de Babilonia, un pueblo que practicaba la magia y que era muy famoso como pueblo de brujos. Recodemos: nuestro patriarca Abraham era De Ur de Caldea…  por lo cual pudo haber estado influenciado ampliamente por este modo de pensar, aunque haya rechazado, de plano, el politeísmo y sea considerado como el padre del monoteísmo: sin embargo, el judaísmo es muy enérgico en rechazar la astrología y sus predicciones sobre todo cuando se constituye en una forma de manipular el futuro, y las vidas de las personas.

Desafortunadamente, como en caso de Shaúl, sólo solemos buscar “la respuesta que más nos conviene” y se dice, en las “malas lenguas” que el Israel actual, es el país que más libros sobre astrología consulta.

Se nos escapa un concepto, una leyenda que algunos conocen y es la “capacidad de dar vida a la materia inanimada” del mismo modo como Adam fue creado: esta leyenda se llama Golem[5]. El relato más famoso relativo a un golem involucra al Rabino Judá Loew, el Maharal de Praga, un rabino de siglo 16 de la Era Común, a quien se le atribuye haber creado un golem para defender el Gueto de Praga de Josefov de los ataques antisemitas, así como para atender el mantenimiento de la sinagoga.

De este Golem también se le conoce la leyenda de que, por orden del Maharal, fue enviado a averiguar la causa de la enfermedad y la muerte de los judíos del Gueto que ningún médico encontraba la cura; por tener grabado en su frente uno de los Nombres del Eterno, podía comunicarse con los ángeles y con El Eterno: se dice que su respuesta fue: “Rastreé los cielos y la tierra hasta llegar al espíritu del calor, el cual le causa la fiebre al hombre. Cuando le pregunté por qué estaba causando todo este dolor a la gente de nuestra comunidad, me respondió: “La orden me la ha dado un ángel de Adonai. No puedo cuestionar la orden Divina de El Todopoderoso. Para ello, es necesario que se revisen las mezuzot de todos los hogares de la comunidad. Una vez hecho esto, disminuyó la mortalidad en el Gueto. De esta leyenda se originó el conocido Frankenstein.

Y, ¿Qué pasa con la cábala?

Lo primero que hay que aclarar es que existen “dos tipos de cábala”: la cábala judía y la católica, de origen greco-romano, que algunos conocen como hermenéutica

La Academia Internacional de Cábala Benéi Baruj dice que es una sabiduría que revela la realidad amplia que normalmente está oculta a nuestros sentidos, ella no está reservada para una minoría de personas, sino que está abierta a quien quiera estudiarla, entendiendo que debe primero estudiar la Torá para poderla entender: no tiene como requisito indispensable, el ser judío: no maneja magia, porque ella implica el manejo de cierto tipo de fuerzas para manipular y obtener resultados específicos; no es una secta, no es una religión, no se relaciona con astrología, numerología, Tarot; no cuenta con amuletos físicos que tengan propiedades espirituales, no está relacionada con “la Nueva Era”; no tiene relación con la meditación y data de más de 5000 años de antigüedad; la corriente propiamente dicha se desarrolló a finales del siglo 12 de la Era Común. Shimon Bar Yojai [6]explicó en el Zohar que, del seno del Todopoderoso (Ain Sof), irrumpió un rayo de luz que originó la Nada (Ain). Esta emanación divina (sefirot), conocida como Kéter, dio lugar a otras nueve sefirot que suponen los diversos aspectos a través de los cuales El Eterno se auto – manifiesta.

La misma academia nos recuerda que, lo que nos quiere enseñar la Cábala es, que existe una Fuerza Superior, que abarca todo, o “el Creador”, que gobierna el todo lo que existe en la realidad. Todas las fuerzas del mundo descienden de esta fuerza exhaustiva. Algunas de estas fuerzas nos son familiares, tales como la gravedad o la electricidad, mientras que existen fuerzas de un orden Superior que actúan al tiempo que se mantienen ocultas de nosotros.

La Cábala posee el mapa o el conocimiento sobre estas fuerzas ocultas; la forma en que están estructuradas y la leyes mediante las cuales nos influyen. Nos enseña cómo desarrollar un sentido especial para percibir estas fuerzas y, finalmente, descubrir su único propósito: conducirnos a la revelación del Creador mientras vivimos en este mundo.

Hay quienes suelen llamar a los cabalistas como místicos: la diferencia entre los cabalistas, aunque sean místicos, es que no son brujos, ni creen tener poderes sobre la naturaleza. Creen que mental y espiritualmente, pueden llegar quizás a un punto de trascender la realidad, mas no controlarla: el místico no quiere convertirte en sapo, ni tampoco cree poder hacerlo. El mago está empeñado en hallar la receta para convertirte en sapo, y cree que si pudiera fusionar las fuerzas indicadas de la naturaleza para hacerlo, tú serías sapo. El problema actual es que la cábala, gracias a las múltiples malinterpretaciones que ha tenido, se ha degradado, casi que en cualquier cultura, para transformarse, casi, en una forma más de brujería.

En conclusión: ¿Podemos utilizar una frase común en América Latina que dice “no creo en los brujos pero que los hay, los hay?”

La realidad histórica del pueblo de Israel, como lo hemos visto, desde su mismo inicio, ha sido influenciado por  las culturas circundantes el hebreo aceptando, para sí mismo, cosas como la magia en cualquiera de sus presentaciones, el espiritismo, el ocultismo, la adivinación, la astrología, la nigromancia, etc. Sin embargo, siempre ha tenido fuertes manifestaciones y advertencias en contra de ellas, desde el mismo Moshé, hasta Rashi, Maimónides, Spinoza, hasta llegar a los pensadores modernos del siglo actual; vemos como médicos judíos de la edad media veían a estos brujos como unas personas que gozaban a través de la manipulación del dolor del enfermo. Maimónides decía que el que vendía amuletos o pócimas con el fin de mejorar un enfermo, estaba vendiendo un objeto falso e idólatra. Lo consideraba un hereje y, por supuesto, como un estafador, a pesar de que él mismo afirmaba que parsa una adecuada curación había que manejar no sólo la parte física, sino también, la parte espiritual, porque no podía aceptar que alguien dijera que por solo “colgarse un amuleto, se iba a sanar”

Es importante dejar claro que ha habido un montón de escritos judaicos sobre astrología, magia, cábala, oscurantismo, adivinación, etc. A través de los tiempos; sin embargo, no debe haber ningún tipo de confusión: el que acepta todas estas cosas como algo real, debe saber que se está metiendo en algo pagano, babilónico, pues los judíos no fueron los inventores de todo ello: que si el judaísmo necesita de magia, milagros, todo es hecho y relatado, como dijo Yosef al revelar los sueños del Faraón: El Eterno dará una respuesta (por mi intermedio) para la paz… biladái Elohim yaané et shlom…

 

¡SHANA TOVA UMETUKA!

TERMINADO DE ELABORAR EL 02 DE OCTUBRE DE 2011 04 DE TISHREI DE 5772

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[1] Algunas traducciones del hebreo señalan esta palabra como un equivalente al hechicero que colocaba el hueso de un animalito llamado yadúa dentro de su boca, y predecía por medio de él.

[2] La cábala es una de las principales corrientes de la mística judía. La base estructural de este estudio consiste en el análisis del Árbol de la Vida, el cual es uno de los símbolos más importantes dentro del judaísmo, el cual está compuesto por 10 esferas (sefirot) y 22 senderos, cada uno de los cuales representa un estado(sefirá) que acerca a la comprensión de El Eterno y cómo fue que Él creó el mundo También se entiende por Cábala a cierto tipo de conocimiento que se relaciona con las cosas celestiales mediante el ejercicio del estudio y cumplimiento de preceptos y reglas superiores.

En la antigua literatura judaica, cábala era el cuerpo total de la doctrina recibida, con excepción del Pentateuco. Así pues, incluía a los poetas y los hagiógrafos de las tradiciones orales incorporadas posteriormente a la Mishná.

 

[3] De acuerdo con la Enciclopedia Judía la traducción de estas palabras es: “revelación y verdad”; también “luces y perfección” y una de las formas como se le conoce es “jóshen hamishpa? o pechera del juicio”

[4] Ein Dor está mencionado en el Tanaj en otras  2 secciones distintas: Yehoshúa / Josué 17:11 (Dentro de las fronteras de Isajar y Asher, la tribu de Menáshe tenía las siguientes ciudades con sus poblaciones: Betsheán, Ibleam, Dor, Eindor, Tanaj y Meguido. La tercera ciudad de la lista era Nafot.Vayehí liMenashé ve Yisasjar ubeAsher bet Sheán ubenotéia veyiblelám ubeotéia veét yoshvéi Dor ubenotéia veyoshvéi EinDor ubenotéia veyoshvéi Taenaj ubenotéia veyoshvéi Meguido ubenotéia shlóshet haNafát) y EnTehilim / Salmos 83:9-10 (Haz con ellos como hiciste con Madián, como hiciste con Sísara y Yabín en el río Kishón, los cuales perecieron en Eindor y quedaron en la tierra, como estiércol Asé lahém kaMadián keSiserá keYabín benájal Kishón: Nismedú veEin Dor hayú domé laadamá). Gracias a las descripciones anteriores, la arqueología describe a Eín Dor como una villa localizada a 5km al sur del Monte Tabor sobre lo que hoy es la ruta a Afula, muy cerca de Nazaret: otro punto de referencia está entre las colinas de Tzaftzafot (volcán extinto), y  la colina de Agol: muy cerca de allí corre el rio Kosemet (mujer mágica o maga) y a 2Km del actual Kibutz Ein Dor; se ubicó en esa zona una aldea árabe destruida después del año 1948 y una aldea con ruinas de la época bizantina romana.

[5]Es un ser animado fabricado a partir de materia inanimada.

[6] Shimon Bar Yojai  fue un rabino que vivió en Galilea, durante la época de la dominación romana y después de la destrucción del segundo Templo de Jerusalém, lo que sitúa su vida entre finales del Siglo I y el Siglo II de la Era Común. Murió probablemente en Merón un 18 Iyar del calendario hebreo.

La tradición oral judía dice que después de haber vertido comentarios críticos contra el gobernador romano, fue condenado a muerte y tuvo que exiliarse a una gruta durante 13 años, en el curso de los cuales supuestamente (de acuerdo con la tradición Cabalista) escribió el Zohar, obra fundamental de la Cábala y de la mística judía.