Category Archive Opinión

PorMax Stroh Kaufman

Un hombre justo

ISH TZADIK – HOMBRE JUSTO:

En las enseñanzas rabínicas nos podemos encontrar con ejemplos como estos:

El Rashash (rabino Shmuel Shtrashun, siglo 19, Vilna), que poseía un fondo para prestar dinero a los pobres. Un día, mientras el rabino estudiaba Talmud, el sastre de la ciudad llegó a cancelar una deuda de 10000 rublos. El rabino estaba tan concentrado en su aprendizaje, que puso el dinero entre las páginas del libro y se olvidó de él.

Una semana después, el rabino estaba revisando su libro de contabilidad y observó que la deuda de 10000 rublos no había sido cancelada. Así que llamó al sastre y le pidió que pagara. “Pero ya pagué la semana pasada”, dijo el sastre. “Está bien”, dijo el rabino, “¿pero entonces dónde está el recibo?”. El rabino realmente no recordaba haber recibido el dinero de vuelta. “Usted estaba estudiando y yo no quise molestarlo”, respondió el sastre.

Muy rápidamente se divulgó que el sastre y el rabino estaban involucrados en una disputa financiera. “¿¡Como se atreve este hombre a enfrentar su palabra contra la palabra del rabino!?” Comentaban todos. La reputación del sastre se arruinó por completo, y fue rechazado por la comunidad.

Aproximadamente un año después, el rabino revisaba una sección del Talmud y encontró un sobre que contenía 10000 rublos. ¡Entonces él se dio cuenta de lo que había ocurrido! Inmediatamente llamó al sastre y se disculpó. “Pero su disculpa no me ayuda en nada”, dijo el sastre tristemente. “¡Mi reputación está arruinada para siempre!”

“No te preocupes”, dijo el rabino. “Haré un anuncio público en la sinagoga, para que todos sepan que cometí un error”.

“Pero eso no ayuda”, dijo el sastre. “Ellos pensarán que usted lo está diciendo sólo porque siente lástima por mí”.

El rabino pensó durante largo tiempo hasta que llegó a una solución. “Usted tiene una hija y yo tengo un hijo”, dijo. “Arreglemos para que ellos se casen. De este modo, todo el mundo sabrá que usted es absolutamente confiable, porque de otra manera yo nunca habría aceptado esta unión”. Y con eso, el daño fue reparado.

También esta:

Un hombre difunde un rumor acerca de otro. Más tarde se arrepiente y le pregunta a un rabino cómo enmendar su error. “Ve a la tienda y compra una bolsa de semillas”, responde el rabino, “después ve a un gran campo abierto y esparce las semillas en el viento. Haz lo que te digo y vuelve dentro de una semana”.

El hombre hizo lo que le ordenó el rabino, y volvió a la semana siguiente para saber qué hacer a continuación. “Ahora”, dijo el rabino, “vuelve al campo y recoge todas las semillas“.

“Pero”, protestó el hombre, “¡las semillas ya se han esparcido por todo el mundo! ¡Nunca las encontraré a todas, y muchas incluso ya han echado raíces!”

“Exactamente”, explicó el rabino. “Ahora puedes entender que cuando hablamos mal sobre otra persona el efecto es muy grande, y se esparce por todo el mundo. Y es un daño que nunca se puede deshacer totalmente”.

¿Qué tienen que ver estas enseñanzas con un hombre justo-Ish Tzadik?

Acabamos de pasar por un mes lleno de festividades que fue Tishrei y entramos a uno que llamamos Jeshvan o Mar-Jeshvan porque nos recuerda muchas amarguras que atravesó el pueblo de Israel y nos toca leer la parasha de Noaj en la que se narra una de las tragedias mas grandes de la humanidad: El diluvio (Ha Mabul): sin embargo, nos encontramos con una imagen donde El Creador “encuentra” a un hombre a quien El, en toda su sapiencia denomina con el titulo de “justo” (Tzadik)  brindándole con ello  la opción de sobrevivir (Como diríamos, “para contar el cuento”)

¿Qué queremos decir  y entender con la palabra Tzadik – justo?

La palabra TZADIK es un adjetivo que se usa para denotar a una persona,  ¿cuál sería la palabra correcta para traducirla al español?, es común que se traduzca como: justo, en la mayoría de traducciones bíblicas así lo manejan; pero, la palabra “justo” de acuerdo al diccionario se refiere a: aquel que obra conforma a la justicia; podríamos tratar de traducirla entonces como: “recto” :Entonces: ¿Quien es recto? es alguien justo, de intachable conducta que no se inclina a un lado o al otro, ¿cuál de las dos traducciones podríamos emplear? Aparentemente la mejor opción seria: “recto”,  porque el recto incluye a la justicia dentro de sus prácticas de vida; sin embargo para representar a la palabra justicia en hebreo podríamos utilizar  shapat,  de la que se deriva: Mishpat, que vendría a ser: juicio. Con lo anterior el Eterno nos enseña que debemos conocer sus juicios: Mishpatim  con el objetivo de (shapat) “enjuiciar”; pero, la palabra que estamos tratando es distinta a las anteriores: es tzadik, por no proceder de la misma raíz, podemos asegurar de alguna que su significado no es el que queremos: continuando el análisis podemos decir que  la palabra raíz de tzadik sería: rectitud y otra palabra que también se deriva es tzedaká que es un sustantivo femenino que significa caridad. Otra palabra que podríamos utilizar sería grato, que en hebreo es “jen”, esto porque es grato para El Eterno  cuando nos esforzamos por ponernos en contacto con nosotros mismos, para conocer quiénes somos y llevar nuestro potencial a desarrollarse al máximo. Jen, en hebreo, tiene las mismas letras que Noaj.

Génesis / Bereshit 7:1 Dijo luego Adonai a Nóaj: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

God said to Noah, ‘Come into the ark, you and your family. I have seen that you are righteous before Me in this generation.
Vayomer Adonai le Noaj: bó atá vejol beitéja el hatevá ki otjá raiti tzadik lefanai bador hazé.

Son muchas las veces que en la Torá encontraremos la palabra Tzadik con lo cual podremos entender el porque Noaj fue llamado con dicho apelativo: uno de ellos se encuentra en Yejezquel / Ezeuiel 18:5-9

18:5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia;   que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la mujer menstruosa,  ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo con vestido,  que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,  En mis ordenanzas caminaré, y guardaré mis decretos para hacer rectamente, éste es justo; éste vivirá, dice Hashem el Señor.

Suppose there is a righteous man who does what is just and right.  He does not eat at the mountain shrines or look to the idols of the house of Israel. He does not defile his neighbor’s wife or lie with a woman during her period.   He does not oppress anyone, but returns what he took in pledge for a loan. He does not commit robbery but gives his food to the hungry and provides clothing for the naked.  He does not lend at usury or take excessive interest. He withholds his hand from doing wrong and judges fairly between man and man.   He follows my decrees and faithfully keeps my laws. That man is righteous; he will surely live, declares the Sovereign LORD.

Viesh ki yihié tzadik veasá mishpat utzdaká  El heharim lo ajal veeinav lo nasá el guiluei beit Israel veeshet reehú lo timé veel ishá nidá lo yikrev. Veish lo yoné jablató jov yashiv guezelá lo yigzél lajmó leraev itén veerum yejasé begued.  Baneshej lo yitén vetarbit lo yikáj meavel yashiv yadó mishpat emet yaasé bein ish le ish . Bejukotai yehalej umishpatai shamar laasot emet tzadik hú hayá yiyé neúm Adonai.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      Esto se puede resumir en  los siguientes puntos, acerca del hombre justo:

Realiza justicia; se comporta con rectitud; camina en integridad; no alza sus ojos a los ídolos; no comete violación a la mujer; no se llega a la mujer que está menstruando; no oprime a nadie; devuelve al deudor la prenda; no roba; da pan al hambriento; cubre con vestido al desnudo; no presta con interés -a su hermano; se compadece del pobre; retrae su mano de la maldad; realiza juicio verdadero entre los hombres; paga con bien a un mal; camina en los Jukim del Eterno y guarda los Mishpatim.

Para llegar a ser considerado un hombre justo, se requiere mucho esfuerzo, como vemos en los conceptos anteriores pero tiene grandes ventajas:

1.- Lo bendice:

Salmos / Tehilim 5:13 Porque tú, oh Adonai, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

For surely, O LORD, you bless the righteous; you surround them with your favor as with a shield.

Ki atá tebarej tzadik Adonai. Katziná ratzón tatreínu.

Tehilim / Salmos 37:25 Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.                                                                                                                                                   

 I was young and now I am old, yet I have never seen the righteous forsaken or their children begging bread.

Naar haíti, gam zakánti velo raiti tzadik neezav vezaró mebakesh léjem

 

Mishlé / Proverbios 10:6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.                                                                                                                                                                             Blessings crown the head of the righteous, but violence overwhelms the mouth of the wicked.                                                                                                                                           Brajot lerosh tzadik upi reshaím yejasé jamás.

2. – Lo establece

Salmos / Tehilim 7:9(10) Fenezca ahora la maldad de los inicuos, más establece tú al justo; Porque el Elohim justo prueba la mente y el corazón.                                                                                                                             

  O righteous God, who searches minds and hearts, bring to an end the violence of the wicked and make the righteous secure.

Yigmar ná rá reshaim utjonén tzadik ubojen libot ujlaiot Elohim tzadik.

3. – Lo libra

Salmos  / Tehilim 34:19 Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Hashem.

A righteous man may have many troubles, but the LORD delivers him from them all.

Karov Adonai le nishvrei lev veet dajei ruaj yoshia.

4.- Siempre tendrá oportunidades

Génesis / Bereshit 18:23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?

He came forward and said, ‘Will You actually wipe out the innocent together with the guilty?

Vayigash Abraham vayomar haaf tispé tzadik im rashá.

5.- Sera prolífico

Tehilim / Salmos 92:12 El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano.

The righteous will flourish like a palm tree, they will grow like a cedar of Lebanon.

Tzadik katamar yifraj keerez beLebanon yizgué.

 

6.-  Su memoria será preservada

Tehilim / Salmos 112:6 Por lo cual no resbalará jamás; En memoria eterna será el justo.

Surely he will never be shaken; a righteous man will be remembered forever.

Ki leolám lo yimút lezéjer olám yiyé tzadik.
Mishlé / Proverbios 10:7
La memoria del justo será bendita; Mas el nombre de los impíos se pudrirá.

The memory of the righteous will be a blessing, but the name of the wicked will rot.

Zéjer tzadik librajá veshém reshaím yirkav.

Esto fue lo que lo que le aconteció a Noaj: llego a tanto su privilegio que “Camino con El Creador”: sin embargo, Adonai le concedió un plazo de 100 a 120 años para que construyera el Arca (teiva) con el propósito de que ayudara a su generación a caminar por el sendero de la justicia, hicieran Teshuva y no cumplió con su propósito: de igual manera cuando salió de la Teiva, cultivo viñas, y bebió de su producto hasta que se embriago y ello fue el motivo por el cual uno de sus hijos “descubrió su desnudez”. Estos dos aspectos hicieron de Noaj el “justo de su generación” que lo diferencio de Abraham quien, como padre de la fe, camino “delante de Adonai”, tal como lo encontramos en Bereshit 17:1

Quiera HaKadosh, Baruj Hu,  que nosotros seamos justos – tzadikim y que podamos recibir las múltiples berajot que Adonai nos ha prometido “hasta que sobreabunde” y podamos, al menos, “caminar al lado de Adonai”.

 

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de octubre de 2011 – 27 de Tishrei de 5772

 

Articulo con derechos reservados de autoría intelectual © pero con posibilidad de ser copiado y distribuido de cualquier forma, sea electrónica o mecánica, siempre y cuando se cumpla con las siguientes condiciones: la primera que sea para uso personal y no con finalidad lucrativa;  la segunda, que no se alteren ni se modifiquen las bendiciones ni mucho menos la palabra de la Torá: la tercera, se pide que se cite a la fuente, en cada una de las distribuciones que se le haga a este material. La cuarta es que en caso de impresión, si el texto se daña, no lo destruya: entiérrelo, tanto por razones ambientales como halájicas.

 



[1] USAR  CON  PRECAUCION  POR  CONTENER  PALABRA  SAGRADA  DE  LA  TORA.

 


PorMax Stroh Kaufman

La mitzvá de visitar enfermos

Visitar enfermos o Bikur Jolim

Hoy dedicaremos algunas páginas a un tema muy conocido en el mundo entero y que dentro del judaísmo se conoce como una mitzvá, es decir, como un precepto. Según cada uno de los sabios a quien se le cuestione o se le revise sus conceptos en el judaísmo, cada uno va a aportar un dato importante acerca del origen de esta tradición, ya que no hay una referencia escrita, en la Torá, que nos indique el cómo y el cuándo hacerlo: la primera referencia la tenemos  se da desde el mismo momento en que El Eterno visitó a nuestro patriarca Abraham a los pocos días de haber cumplido este la Mitzvá de Brit Milá (circuncisión), como está escrito en la parsahá Vaierá.  Esta es una de las muchas ocasiones en la que nos encontramos invitados por la Torá, a imitar la manera de actuar generosa con la que El Todopoderoso se conduce.

Otro punto de vista lo dio el rabino Shimón ben Lakish[1] cuando alguno de sus discípulos le preguntó: ¿Dónde encontramos una indicación en la Torá  que nos refiera a visitar los enfermos? El contestó, refiriéndose al versículo: Si éstos murieren como mueren todos los hombres, y si fuesen visitados (para morir) con la visitación común a todos los hombres, no me ha enviado el Eterno.
“If these men die the common death of all men, and be visited after the visitation of all men, then G-d has not sent me.” Im kemot kol haadám yemútun éle ufkudát kol haadám yipakéd aléihem lo Adonai shlajáni. (Bamidbar 16:29)

El Talmud en el tratado Nedarim 39b encontramos que cuando alguien visita a una persona enferma, toma de ella un sexuagésimo [2]de su sufrimiento

También el Talmud, en el mismo tratado, pero en 40a encontramos que cuando se visita a un enfermo, la persona le ayuda a vivir, le ayuda a evitar el juicio del Gehinom, y en la visita, no se debe sentar en la cama, ni en un banco, sino que debe envolverse con una manta y sentarse en el piso, porque la presencia Divina se encuentra sobre la cama del enfermo.

Otra de las cosas que encontramos en el Talmud (Tratado Shabat 127a) es el siguiente contexto: “Estas son las cosas de las cuales un hombre se alimenta de sus frutas en este mundo, mientras lo principal aguarda por él en el Mundo por Venir … Visitar enfermos…

Algo similar a la instrucción anterior nos la dejaron también nuestros Sabios cuando nos instruyen: “El mundo se fundamenta sobre tres pilares: Torá, servicio al Eterno y actos de generosidad[3](Talmud Babli Avot 1:2).

Algunos sabios incluyen como reflexión, la necesidad que tiene cada judío de, no sólo hacer las cosas bien, sino que, incluye también, el hecho de no violar las normas de la Torá , por lo tanto se apoyan en el concepto del versículo de Vayikrá 19:16 que dice “no te reposarás sobre la sangre de tu compañero cuando está en peligro”,

Do not stand still when your neighbor’s life is in danger. I am God.
Lo taamód al dam reeijá aní Adonai.

Esto, refiriéndose a cualquier situación en que a una persona le está sucediendo un perjuicio, y, en cuyo caso, no podemos permanecer indolentes frente a la pérdida o al dolor.

También encontramos la siguiente afirmación: “El que da una moneda a un pobre, recibe a cambio seis bendiciones; el que le brinda una palabra de aliento, recibe a cambio, once bendiciones”. (Talmud Bablí, Tratado de Baba Batrá 9 B)

Hay otros que enseñan y aseguran que el Bikur jolim -visita a los enfermos- es un aspecto de la mitzvá -precepto- de guemilut jasadim, que traduce, actos de generosidad- o también “manifestación de obras de caridad”., el cual se deriva de la orden vehalajta viderajav” -“andas en Sus caminos“- (en Devarim / Deuteronomio 28:9).

Esta parashá nos dice así: El Eterno te establecerá por pueblo santo suyo, como te tiene jurado, cuando guardares los mandamientos del Eterno, tu Elohim, y anduvieres en sus caminos;
Yekiméja Adonai lo leám kadosh kaashér nishbá laj ki tishmór et mitzvót Adonai Elohéija vehalájta bidrajáv.
Hay un pasaje similar que expresa: “En pos del Eterno vuestro Elohim andaréis” Nuestros Maestros nos explican que andar en sus caminos, es emular Sus actos: Él alimenta a los pobres, así debemos hacer nosotros; Él protege al desamparado, así debemos hacer nosotros; Él visita al enfermo, así debemos hacer nosotros, etc.

Es muy posible que, bajo los conceptos anteriores, y en nuestra época actual, que sintamos que todo nos fastidia y también que estemos “obligados” a hacer cosas, que puede que no nos gusten, y en especial, porque hay muchas mitzvot que no le entendemos su sentido o su significado y las cataloguemos como “desactualizadas,” en especial a lo que se refiere con actuar compasivamente con el prójimo.  Este modo de pensar, junto con un ritmo cada vez rápido, es lo que nos impone la sociedad moderna: y cuando alguien en nuestro entorno se enferma, hace que detengamos nuestro ritmo. Este trastorno de nuestro diario transcurrir, hace que algunos piensen que la enfermedad se relaciona con un enojo o con un castigo que El Eterno nos está proporcionando.  Otros, pensarán que no toda enfermedad es “castigo”, sino que se trata de una prueba, tanto para la persona que se enferma, sino que también para aquel, que de alguna manera está relacionado con él. Hay actitudes en la Torá que nos apoyan a pensar en la “necesidad” de la existencia de las enfermedades: una de ellas es, la necesidad de depender de otros, por intermedio de la enfermedad, para que de esta manera se pueda probar la sensibilidad que tienen algunas personas que están en condiciones de dar, de la manera como las personas pobres deambulan por las calles en busca de la caridad.

Como una forma de apoyar lo escrito anteriormente, hay autoridades rabínicas[4] que permiten que se llame al enfermo, por teléfono, con lo que considera una equivalencia  a una visita personal, teniendo en cuenta de que no siempre, está disponible para contestar la llamada, por lo tanto, hay que hacerlo en los momentos apropiados y adecuados.

La enfermedad, cualquiera que sea su forma de presentación: sea física o mental es una situación que está  siempre presente en nuestras vidas, y lo evidenciamos repetidamente, cuando vemos transitar ambulancias con sus sirenas que nos despiertan del letargo.   También lo evidenciamos al escuchar de otros, como alguien tiene la necesidad de tomar, a diario, cualquier cantidad de remedios y vitaminas, y en últimas, el hecho de poder inventar excusas  que nos han servido, desde niños, para intentar faltar a la escuela, o para excusar nuestras llegadas tarde al trabajo.

Una cosa es cierta: el cuerpo humano es una entidad maravillosa, con un funcionamiento muy complejo y complicado, el cual trabaja con una precisión y una exactitud  asombrosa; sin embargo, somos organismos más vulnerables y más frágiles de lo que creemos: esta fragilidad nos expone fácilmente a cualquier enfermedad y, esa condición de fragilidad que se expone, es la que a diario estamos recalcando en nuestras oraciones matutinas o en los momentos en que, después de cumplir con nuestras necesidades fisiológicas, elevamos nuestras plegarias: es en esos instantes que nos encargamos de agradecer al Todopoderoso porque “nos ha diseñado con aberturas y orificios.”  En esta oración repetimos, a diario, decimos que, si se perforara algún lugar que debe estar cerrado o se obstruyera cualquiera de estas aberturas, sería imposible permanecer en vida (aún un solo instante)”.  Estas palabras son contundentes.  Hablan de aquel cuerpo que poseemos y que no siempre tratamos con el respeto y cuidado que requiere, como suele suceder en el caso de los deportistas profesionales, para dar un ejemplo,  a quienes, por obligación, suelen recibir la orden de “jugar lesionado,” sin considerar el hecho de que se convierte en una tarea de enormes proporciones para “jugar lesionado”.

Es por ello que el mensaje de la mitzvá de visitar a los enfermos es único: esto se debe a que la Torá busca, por todos los medios, animarnos para que hagamos lo que parece ser menos “natural” para nosotros; es decir, hacer las cosas que nuestro yétzer hará, detesta, porque generalmente este, la considera como una mitzvá que produce poco beneficio personal, y la Torá lo que quiere brindarnos es la seguridad que esta es una percepción errónea, ya que como está estipulado anteriormente, lo que hacemos es emular a Nuestro Creador.

Aquí, el rabino Shimón ben Lakish hace una conexión de la visita a los enfermos, con el comportamiento de Koraj frente a Moshé cuando el primero hace el reclamo de que las pretensiones del segundo, diciéndole que ellas son meramente de interés personal y no de la nación; Moshé le contesta que todo lo que hace es porque Todos somos santos y como tal debemos comportarnos con el cumplimiento de las mitzvot.

Y es en ese momento cuando la Torá advierte a las generaciones futuras “no ser como Koraj (Koraj se escribe como Keraj que significa hielo)”, para que deje de tener apreciaciones egoístas y que aprenda a entender lo que puede o no sentir la gente.

Revisando lo que previamente está escrito, es muy difícil pensar que uno de los últimos lugares que uno esperaría encontrar la Presencia Divina es “flotando” es sobre la cama de una persona enferma. Esto es porque El Eterno pone a su disposición a aquellos que muestran preocupación por el bienestar de los demás, incluso, no especialmente si implica algún riesgo personal, tales como visitar y pasar algún tiempo con algunos de los que no se siente bien. Esto es cierto Divinidad.

Después de todo, El Eterno ha dicho que “si escucharan Mi Voz e hicieran lo recto…  todo padecimiento que puse a Egipto, no pondré sobre ti… pues soy Yo, HaShem, tu médico”.  “Si no habrá padecimientos…  ¿quién necesita un médico?  La respuesta es que EL ETERNO atiende todas las necesidades de la persona de modo que jamás llegue a una situación crítica.  Este sería el estado ideal.

 

CONDICIONES PARA VISITAR AL ENFERMO

Resumiendo, lo principal de la Mizvá de Bikur Jolim, es pedirle a Hashem que se apiade de él y que le envíe Refuá Shelemá. Si lo visitó y no pidió por él, no cumplió con la Mizvá. Sin embargo, los rabinos colocan, en orden de importancia, las siguientes condiciones para cumplir:

1.- Proveer al enfermo de sus necesidades

2.- Mostrar que él es importante para cada uno de nosotros

3.- Orar por él, en su presencia

¿En qué consisten cada uno de los puntos anteriores?

 

1.- Proveer al enfermo de sus necesidades

Esta es quizás la razón más fundamental para visitar un enfermo, ya que con ello se garantiza, como su razón lo dice, que el enfermo esté adecuadamente atendido, y esto es tanto para el enfermo que está hospitalizado, como el que no: en el primero de los casos, la sobre – congestión hospitalaria puede ser una razón para que la atención no sea completa y adecuada, y quien lo visita, puede colaborar, ante el personal de la salud que allí labora, para que el paciente se sienta más cómodo.

2. Mostrar que alguien se preocupa por él.

Esto lo aprendemos de lo que nos cuenta la Torá cuando el mismo HaShem “desciende” a visitar a Abraham, después de su circuncisión: la Torá nos hace ver que viene a visitar, sin importar las palabras que venga a decirle, con lo cual garantizaba brindarle a Abraham, la seguridad emocional que estaba necesitando para su recuperación física.

Veamos la siguiente anécdota (fuente desconocida tomado de Talmud berajot 5b) para poder reforzar este punto:

Rabí Iojanán se encontraba enfermo en su cama, sufriendo tanto que no podía cumplir sus horas de estudio de Torá como acostumbraba a hacer. Cuando Rabí Janina fue a visitarlo, lo encontró tendido en su cama, retorciéndose de dolor. Rabí Janiná le preguntó ¿Es acaso este sufrimiento grato para usted?”

“¡No!”, respondió Rabí Iojanán “Yo no lo deseo aunque voy a ser recompensado por él. Todo lo que yo quiero es estudiar Torá con salud, pero esta enfermedad me lo impide.”
‘Deme su mano’, le pidió Rabí Janiná a Rabí Iojanán.
Rabí Iojanán extendió su mano. Tan pronto como Rabí Janiná la tomó algo extraño sucedió -Rabí Iojanán pudo levantarse de la cama. Se sentía íntegramente curado y bien y por lo tanto le agradeció al Eterno por el maravilloso milagro de su recuperación inmediata.
Rabí Iojanán también ya había hecho estas curaciones, anteriormente, como al Rabí Jiá bar Abá, a quien lo curó también tomándole de la mano, permitiéndole que se levante de su lecho de enfermo.
Y lo hizo también visitando a Rabí Elazar cuando se enfermó y lo encontró a su amigo recostado en una habitación oscura y sombría, suspirando de dolor. En el diálogo que ellos sostienen, recuerdan que este mundo es un lugar transitorio, pero lo mejor que se puede hacer, es estudiar Torá  sin interrupción; entendiendo su solicitud, fue cuando el rabino Iojanán tomó de la mano del Rabino Elazar, y este pudo levantarse de la cama, tan sano como había estado antes de su enfermedad.

Nos queda la inquietud, ¿Por qué los rabinos hacen la pregunta que si el dolor o la enfermedad son gratos o placenteros? Porque el Talmud nos enseña que la enfermedad era relativamente desconocida hasta el momento de que nuestro padre Yaakov. Fue introducida por el mismo Yaakov como una petición personal que él hizo para darse a sí mismo, una oportunidad para ayudar a resolver los asuntos de este mundo y prepararse para la transición al mundo eterno, y es por ello que desde épocas muy remotas y aún hoy en día para muchos pensadores,  la enfermedad no es algo completamente negativo, porque, permite corregir los pensamientos y el comportamiento en las cosas importantes en la vida y nos libera de la mezquindad que tan a menudo domina nuestra existencia.

Además, cuando los judíos regresaron del cautiverio en Babilonia en el siglo VI A.E.C., los problemas sociales y económicos se multiplicaron. Fue bajo estas condiciones cuando el concepto de ayuda mutua adquirió un significado especial. Se subrayó la importancia de visitar a los enfermos, de darles asistencia y proporcionarles palabras de consuelo: El tipo de ayuda se especificó claramente: dar medicinas y alimentos, especialmente cuando no hubiera familiares que pudieran hacerlo. El visitante debía hacer todo lo posible por alegrar al enfermo mediante una demostración concreta de cariño que le hiciera sentir que no se encontraba solo en sus horas de dolor.
3.- Orar por el enfermo, en su presencia.

Los rabinos son muy enfáticos en insistir que una buena oración, en la presencia del enfermo, es la fuente real de su curación, especialmente basándose en el concepto que Su Divina Presencia está manifiesta sobre la cama del paciente. La oración es una forma de bondad, que se conoce como Guemilut Jasadím[5] (actos de generosidad). Hay varias oraciones para este caso: la más común, el Misheberaj que dice:

Quiera el Único, el Todopoderoso, aquel qiuen bendijo a nuestros antepasados ??Abraham, Isaac y Jacob, y nuestras antepasadas Sara, Rebeca, Raquel y Léa, bendecir y sanar a esta persona,  ____________. Hijo / a de____________ Que el Santo, bendito sea Su Nombre, ten piedad y fortalecer y sanar a él / ella. Concede a él / ella una completa y rápida recuperación de la curación del cuerpo y la sanación del alma. Y digamos: Amén.

De acuerdo a la concepción religiosa del judío (conservador, ortodoxo, reformista etc.) podría utilizar alguna de las oraciones compuestas por el rabino Najman de Breslov:

Una de ellas dice así:

Oh Eterno de la plenitud, Oh Eterno de la curación, Escucha nuestras palabras, Acepta nuestras oraciones; Envía una bendición especial y la curación a ____________ hijo / a de
(nombre de la madre), quien está entre todos los que son tus hijos y que de ellos, están en necesidad de recibir Tu bendición sanadora.

Los rabinos también nos enseñan otras condiciones o pasos a seguir los cuales son:

-Un pariente o amigo cercano al enfermo debe visitarlo desde momentos muy tempranos del inicio de la enfermedad, mientras que la visita de los no tan amigos y parientes lejanos debe hacerse en un momento posterior. Sin embargo, en caso de que el cuadro se agudice rápidamente, no hay preferencias entre familiares y amigos cercanos o lejanos: la visita debe ser inmediata.

Otra condición importante es la de NO recibir compensación económica por la visita al enfermo.

– No hay límite en la cantidad de visitas que se le pueden realizar a los enfermos.

– La visita que se realice, no debe implicarle, a quien la haga, pérdida financiera, ni inasistencia a sus actividades laborales.

– Si la persona sufre de una enfermedad infecto-contagiosa, sólo las personas que tienen contacto directo, deben atenderlo; cualquier persona debe evitar ponerse en riesgo.

– Algunos rabinos sugieren que no se debe visitar a las personas con las que los afectos son dispares y han llegado a situaciones de enemistad, (aunque para la mayoría de los rabinos no existen los enemigos, esta situación debe tenerse en cuenta) porque se puede presentar una situación de que el visitante está disfrutando del mal del enfermo o lo contrario. Sin embargo, otros rabinos consideran que este puede ser el momento perfecto para reconciliar diferencias.

– Cuando el enfermo es terminal, y se considera médica y éticamente que está “al borde de la muerte”, se debe procurar la “confesión de sus pecados,” en forma genuina, para garantizar su lugar en el Olám Habá: y lo que tiene que ver con las personas que ofendió, algunos consideran que ellos son los que deben dar caridad.

Ahora que estamos en fechas próximas al Yom Kipur, día máximo de la expiación de todos nuestros “pecados[6]” el guemilut jasadím, el mejoramiento de las relaciones interpersonales,  y por consiguiente la visita a los enfermos que habla el presente artículo, es una de las acciones que deben ser parte de nuestra intención formal de mejoramiento personal; ello debe servir como medida para que el cada uno de nosotros resuelva los conflictos con sus semejantes, conflictos y situaciones que se han suscitado en el transcurso del año; teniendo en cuenta lo que se anotó al inicio de este artículo: que la Torá, continuamente nos está llamando a imitar la manera de actuar generosa, de la misma forma que El Todopoderoso se conduce; es ello lo que permitirá borrar la decisión de un edicto final que podría traer consecuencias no gratas para nuestras vidas, porque gran parte, si no toda la legislación judía, conduce a que el hombre esté en paz consigo mismo y a su vez con el Todopoderoso.

BIBLIOGRAFIA:

Ausbel, Nathan, The Book of Jewish Knowledge, Crown Publ. Inc., U.S.A., 1964

Caro, Yosef, Síntesis del Shulján Aruj Ed. S. Sigal, Buenos Aires, 1968

Ganzfried, Solomon, Code of Jewish Law, Hebrew Publ. Co., U.S.A., 1963

Herencia Judía, B’nai B’rith, Colombia, 1987

Newman, Yacov y Siván Gabriel, Judaísmo A-Z, Depto. de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora, OSM, Jerusalem, 1983

Siegel, Richards y Rheins, Carl, The Jewish Almanac, Bantam Books, USA, 1980

Twersky, Isadore, A Maimonides Reader, Behrman House Inc. Publ. USA, 1972

 

 

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de Septiembre de 2011 – 26 de Elul de 5771

 

Articulo con derechos reservados de autoría intelectual © para el grupo editorial de www.321judaísmo.com pero con posibilidad de ser copiado y distribuido de cualquier forma, sea electrónica o mecánica, siempre y cuando se cumpla con una serie de condiciones básicas: la primera que sea para uso personal y no con finalidad lucrativa y, la segunda, que no se alteren ni se modifiquen las bendiciones ni mucho menos la palabra de la Torá: la tercera, se pide que se cite a la fuente, en cada una de las distribuciones que se le haga a este material, y la cuarta es que, si el texto impreso se daña, no lo destruya: entiérrelo, contribuyendo también con el medio ambiente.

 



[1] Más conocido como Resh Lakish, perteneciente a la escuela de los “amoraím”, vivió en lo que se conoció como la provincia Siria-palestina del Imperio Romano, en el siglo 3 de la era común, era descrito como una persona de grandes dimensiones, y de quien se describe que para estudiar algún concepto, se encargaba de repetirlo cuarenta veces, autor de muchas hagadot acerca de la interpretación de la Torá.

[2] Conocido como hatzalá purtá o reducción parcial.

[3] Estas eran las palabras que afirmaba Shimón el Justo, “a la vez, basándose en las siguientes palabras: Olám Jesed ibané” que provienen del rey David, quien con ello quería decir que mundo debe reconstruirse a partir de la Bondad irrestricta. De Shimón el Justo se sabe que fue uno de los últimos sabios de la Gran Asamblea,  quien vivió en los tiempos del arribo de Alejandro Magno a Judea, en el año 333 A.E.C., de quien se describe que lo recibió en las puertas de Jerusalém, con pan y vino.

[4] Tomado de Habáit Haiehudí

[5] Guemilut Jasadím se ramifica en numerosos preceptos: la caridad (Tzedaká), la ayuda a una novia (Hajnasát Kalá), la visita a los enfermos (Bikur Jolim), el consuelo a las personas en duelo (Nijum Avelim) y la atención del servicio funerario, buscar la reconciliación de aquellos que están enemistados, hospitalidad, dar ropa al necesitado, entre otros.

[6] Ver el articulo “¿existen pecados en el judaísmo?”

PorMax Stroh Kaufman

¿Es valioso ser judío?

REFLEXIÓN: ¿Es valioso ser Judio?

 

Ser judío, que es y que representa o que valor tiene?, veamos.

En el tratado de Avodá Zará, el Talmud cuenta que el Cesar envió a su sobrino Onkelós[1] a que salga a conocer el mundo, pues él sería el heredero del trono, y para poder ser un buen emperador había que conocer las necesidades del pueblo, tanto las económicas como las sociales.

Onkelós salió a cumplir con el pedido de su tío y como era de esperarse, él se encontró con el pueblo judío. No transcurrió mucho tiempo hasta que se dio cuenta de que la verdad estaba en el pueblo judío y no en el imperio romano.

Onkelós siguió averiguando e investigando hasta que decidió convertirse al judaísmo.
&nbsp &nbsp

Obviamente, esa no fue una decisión fácil para él, pues en esa época el imperio romano dominaba sobre la mayor parte del mundo, y él era el heredero del trono.

Y por supuesto que al convertirse al judaísmo, él perdería todo ese gran honor.

A pesar de la gran prueba que tenía delante de él, Onkelós decidió formar parte del pueblo judío, y después de convertirse no regresó al palacio real, pues naturalmente prefirió vivir entre los judíos.

Al enterarse de esto, el Cesar mandó una distinguida comitiva para que lo convencieran de volver al palacio, y de esta manera abandonar su nuevo camino.

Pero cuando los hombres de la comitiva se encontraron con Onkelós, éste comenzó a formularles preguntas que los convencieron de que no hay una mejor vida que la del judío, y todos ellos terminaron convirtiéndose.

Al llegarle esta noticia al Cesar, decidió enviar otra comitiva ordenándoles que trajeran a su sobrino sin hablar ni una palabra con él.

Ellos llegaron a la tierra de Israel, y sin decir ni una sola palabra, lo arrestaron.

Cuando estaban saliendo de la casa, Onkelós se acercó a la puerta y besó la mezuzá.

Él les preguntó: “¿Saben qué es esto?”.

“No” – respondieron.

Entonces Onkelós les respondió que eso era una mezuzá, y que se ponía en el marco de las puertas para que HaShem cuide a quienes están adentro.

“Y esta es la diferencia entre Adonai  y los reyes humanos” – agregó.

“Pues los reyes están sentados en sus tronos y sus soldados los cuidan, pero HaShem se comporta de manera opuesta, pues mientras sus hijos están sentados adentro, Él los cuida desde afuera”.

De esta manera, él logró convertir también a la segunda comitiva.

Cuando el Cesar se enteró de lo ocurrido, ya no volvió a insistir.

Se había dado cuenta de que el cambio que hizo su sobrino fue bien meditado, y no la consecuencia de un entusiasmo momentáneo, motivo por el cual no podría persuadirlo de volver al palacio.

Permitió un cambio total de tradiciones.

Este es un punto muy importante que aprendemos de nuestra reflexión:

La responsabilidad que tiene cada judío de demostrar mediante su comportamiento que hay una sola verdad y a ella todos pueden acceder, aprendiendo qué es lo que El Eterno pide de nosotros.

 

 


[1] Fue un Taná (sabio de la Mishná) del segundo siglo de la Era Común.

Nació en una adinerada y noble familia romana, se tiene noticias de que su padre se llamaba Kalonymus o Kalonikos, y que su madre era hermana del emperador Tito.

Onkelos fue quien tradujo el Pentateuco al arameo de acuerdo a las instrucciones de Rabí Eliezer y de Rabí Ioshua, con una calidad tal actualmente es considerada como la versión no hebrea oficial del Pentateuco.

Nos relata el Talmud que Onkelós era muy estricto y pío en la observancia de los preceptos, incluso superando al Patriarca Gamaliel II en rigidez y adhesión a la Torá y la Tradición.

Terminado de editar el 02 Septiembre, 2011 – 03 de Elul de 5771

PorPublicaciones

Un día como hoy, 16 de Tamuz

Un día como hoy, el 16 de Tamuz:

En una fecha anotada, en el equivalente al año 2000, el senador Yosef Lieberman de Connecticut, fue nominado como compañero de fórmula de Al Gore en las elecciones presidenciales, convirtiéndose en el primer judío nominado para este puesto por un partido político importante. Lieberman, quien se considera a sí mismo como un judío observante, transformó el concepto convencional involucraba a la mayoría de los judíos seculares, quienes llegaron a pensar que había que “renunciar” a su condición de judío, para poder participar en la vida pública de los EUA. De hecho, Lieberman fue elegido en gran parte debido a su observancia judía, que le valió la denominación, “la conciencia moral del Senado.” (De hecho, Lieberman ayudó a registrar a los votantes negros en el Sur durante la década de 1960, y asistió a la gran marcha histórica del año 1963 en honor a Martin Luther King, que buscaba llegar hasta Washington.) En las elecciones presidenciales de noviembre de 2000, la dupla de Gore-Lieberman ganó el voto popular, pero registró una pérdida importante y significativa a nivel del Colegio Electoral, en la medida que la Corte Suprema intervino en la decisión respecto a la disputa que se originó en el estado de la Florida y que se conoció con el nombre de “papeletas mariposa” (butterfly ballots), costándole el puesto en la Casa Blanca. Sin embargo, la publicidad que se generó en torno a Lieberman logró llenar de orgullo a millones de judíos estadounidenses.

Artículo terminado de elaborar el 18 de julio de 2011 – 16 de Tamuz de 5771

MATERIAL ELABORADO POR GRUPO EDITORIAL 321JUDAISMO.COM

TIENE DERECHOS RESERVADOS DE AUTORÍA INTELECTUAL PERO SE PERMITE SU LIBRE DISTRIBUCIÓN POR CUALQUIER MEDIO FÍSICO Y/O ELECTRÓNICO, BAJO LAS SIGUIENTES CONSIDERACIONES:

1.- NO DEBE SER UTILIZADO CON FINES LUCRATIVOS

2.- NO DEBE SER DESTRUIDO SI SE DAÑA EL MATERIAL, SINO ENETRRADO, POR CUESTIONES HALAJICAS Y DE CONSERVACION DEL MEDIO AMBIENTE.

3.- NO DEBE MODIFICARSE SU CONTENIDO PUESTO QUE LLEVA PALABRA QUE MERECE EL DEBIDO RESPETO POR SALIR DE LA FUENTE DEL TANAJ Y SUS LIBROS COMPLENTARIOS.

PorPublicaciones

La controversia de Persia

Cuando la historia comienza con un “vaiehí”,

seguro no se augura buenas nuevas para mí

si bien con parte del pueblo a Israel alegre volví

todos mis antiguos yerros aún no revertí

y caí en manos de Ajashverosh y de Vashtí.

 

Bajo el régimen de este dictador poderoso

rey de Persia, un imperio que cual un oso

dilapida vorazmente, déspota y monstruoso

vive en un palacio opulento y por cierto fastuoso

soberbio, rapaz, cruel, cambiante y engañoso.

 

Preocupado por palabras de Irmiahu el profeta

calculó que muy pronto el Galut se completa

no sea que bajo su reino la Gueulá sea concreta

contaba los días ansioso y en forma secreta.

 

Cuando vio superada la predicción molesta

suspiró con alivio por su pesadilla impuesta

así el rey decidió organizar su majestuosa fiesta

pregonando que a él no le importa la plata que cuesta.

 

A la población de Shushán mandó convocar

incluidos los judíos para el pecado incitar

con vino fino y exquisiteces, exigió agasajar

desde el alto noble al plebeyo vulgar.

 

Pero lo más triste de toda esta convocatoria

especialmente para aquellos que tenían memoria

fue su desprecio al Templo en forma notoria

¡sus utensilios sean empleados en esta vil maniobra!

 

Los judíos estaban frente a un grave dilema

desde siempre en la diáspora un mismo problema

y en este caso bajo aquella presión extrema

concurrieron aceptando la terrible anatema.

 

Al final de la fiesta, en Shabat, el rey embriagado

decidió llamar a Vashtí para que esté ella a su lado

y mostrando su belleza, él sea ante todos adulado

y así hacer olvidar su oscuro ayer muy bajo valorado.

 

No pudo convencer a la reina malvada

que sintió su propia estirpe ultrajada

de repente con lepra se vio contagiada

y con insultos y burlas respondió acalorada.

 

El rey humillado llamó a los Sabios de la Torá

que respondieron que en Galut no tienen Nevuá

preso de su ira por su incontenible Ga’avá

de sus siete ministros, pues, requirió ideas, el rashá.

 

Vashtí recibió una terrible condena

se redactó un decreto que anunciaba su pena

¡que no se repita en cada hogar la bochornosa escena!

¡será reemplazada por otra reina en hora buena!

 

Al despertar más sobrio al día siguiente

se arrepintió de lo hecho profundamente

a un concurso anunció inmediatamente

y que toda bella doncella ante él se presente.

 

Entre los judíos era Mordejai, el justo y anciano

maestro de niños, y también honorable cortesano

del Sanhedrín de otrora, valioso miembro veterano

y de Shaúl, el rey de Israel, un descendiente lejano.

 

Protegía a Esther, su prima hermana

que no la lleven a la corte pagana

era, de ella, tutor desde edad temprana

pero sorprendida, la secuestraron de mala gana.

 

Pobre muchacha, celosa de su castidad

hechizaba a todos con su gran bondad

y solo por ella, el rey sintió debilidad

Sin embargo, ella calló su identidad

guardó su secreto con responsabilidad

y cuidó aun más su espiritualidad.

 

Mordejai, intranquilo, velaba por su bienestar

y los pórticos del palacio solía frecuentar

desde ese sitio, Providencial, se pudo enterar

que dos sediciosos al monarca querían matar.

 

Fue así que se escribió en los anales reales,

pero de merecido premio ni hubo señales

es la Salvación de D”s que se adelanta a los males

en este mundo no hay errores ni casualidades

todo lo que ocurre siempre responde a causales.

 

Pasaron los años, y ascendió el malvado Hamán

ególatra, exigía honores de todos con gran afán

quienes su ejemplo soberbio imitarán

aprendan cómo terminó él y su nefasto plan.

 

Por orden del rey, se le inclinaban todos

pero Mordejai se negaba de todos modos

lo increparon y amenazaron contrariados

y a Hamán lo delataron estos malvados.

 

Puesto que aquel lo hacía por su religión

decidió Hamán vengarse de toda su nación

y para elegir la fecha de su ejecución

dejó a las suertes  su adivinación.

 

Creyó que el 13 de Adar le salió arbitrario

pero D”s mucho antes ya fijó el calendario

pedir permiso al rey entendió necesario

agregando una gran suma, pues era millonario.

 

 

Dijo: “Estos judíos están desunidos

no cumplen Mitzvot, pues están adormecidos

son vagos, perezosos y entumecidos

y a su D”s ya no le importa, está envejecido.

 

Ajashverosh agradeció la idea brillante

renunció a la suma de dinero exorbitante

su anillo entregó y se convirtió en firmante (¿y accedió al instante?)

co-responsable de un decreto tan aberrante.

 

Mordejai se enteró y a la plaza marchó

frente al palacio real su ropa desgarró

desafió en público los códigos, lloró y gritó.

La reina cuando de esta conducta se enteró

una muda de ropa limpia a él le envió

pero Mordejai no aceptó y al emisario indicó

que su pueblo en la trampa de Amalek se hundió.

 

Que la reina vaya al rey de inmediato

y que responda ante el infame alegato

que exponía a su pueblo al asesinato

para que anule el decreto vil e insensato.

 

“Ir así, sin que me llame, es muy peligroso

de no ser llamado el acceso es tan riguroso

y de no ofrecer su cetro en talante generoso

el fin de quien entre será muy doloroso”.

 

“No creas que estás a salvo en tu palacio

quién sabe si no es por esto que cubres este espacio

D”s espera de tí un gran sacrificio

llegó el momento de romper tu silencio”.

 

“Pues ayunen y recen todos por mi estos tres días

y hagan Teshuvá de los pecados y las rebeldías

reemplacen por modestia las altanerías

y que HaShem vea y se apiade por las agonías”.

 

Si bien era Pesaj, todo judío cumplió

y la Mitzvá de Matzá ese año omitió

con sus súplicas el propio Cielo estremeció

y HaShem, en las Alturas, el decreto anuló.

 

Al tercer día, se aprestó Esther

Vestida de reina a Ajashverosh fue a ver

sin la certeza aún de poder merecer

que a su querido pueblo logre socorrer.

 

Al divisar a la reina, al rey le dio pena

al extenderle su cetro, ella dijo serena:

“Invito a Su Majestad que venga a la cena,

Y si viene Hamán será más completa y amena”.

 

“Cenar contigo será un placer

y tus pedidos he de satisfacer

hasta medio reino te puedo ofrecer

sólo el Bet haMikdash jamás podrá ser”.

 

 

Sentados, comiendo, el rey volvió a insistir

pero prefirió Esther la invitación repetir

orgulloso Hamán por tal cena compartir

estalló de ira al Mordejai advertir.

 

“Vé al jardín y prepara una gran horca”

sugirieron amigos, y su esposa, muy oronda

“pide permiso de tu amigo, el tonto monarca

Casi es tuyo el trono que tanto te importa”.

 

El rey en su aposento no podía dormir

la conducta de Esther quería dirimir

la presencia de Hamán no podía digerir

¡¿será que entre ambos lo querrán destituir?!

 

El libro de su historia solicitó

y allí el nombre Mordejai apareció

y en ese momento se le recordó

que a aquel buen hombre nunca agradeció.

 

Afuera los pasos de Hamán impaciente

– nada sucede por mero accidente –

Ajashverosh preguntó, pues, a su confidente

cómo premiar al mejor de toda la gente.

Pensando solo en sí indecentemente,

Hamán pidió la corona inmediatamente

y ser paseado portándola abiertamente.

 

“¡Pues lleva de inmediato a Mordejai el judío!”

“¡¿pero no será ese – justo ese que es enemigo mío?!”

“¡Así es!” – respondió el rey en un estilo muy frío.

Y así se humilló Hamán frente a todo el gentío

Ya de vuelta en casa, sintió de todos el vacío

¡Se dieron vuelta las cosas al traicionero bravío!

 

Nuevamente a comer los tres al palacio

el rey a la reina le mostró su aprecio

Esther respondió y denunció el artificio

señaló a Hamán, trepador y asesino de oficio

quien a ella y a su pueblo mataría con su truco sucio

y que al imperio le causarían un enorme perjuicio.

 

Abrumado y sorprendido por la revelación

negó el ruego de clemencia y absolución

y con Jarvoná subrayando la confabulación

a Hamán mandó a la horca de su propia creación.

 

A Mordejai lo nombró sobre su ministerio

y nuevas misivas envió a todo el imperio

permitiendo a los judíos defenderse a criterio

posicionándolos contra todo adversario.

 

Los Iehudim adentraron la Ieshuá

y revalidaron su apego a la Torá

en el Cielo confirmaron lo que hicieron acá

el Iom Tov reforzaron con más Simjá

sintieron el privilegio de poseer Brit Milá

y Tefilín cumplieron con más Ahavá

 

 

Finalmente el 13 de Adar llegó

y por su vida el pueblo por doquier luchó

Hashem su victoria les aseguró

y a los hijos de Hamán el perverso entregó

 

Esther pidió para la posteridad

que el Sanhedrín le dé legitimidad

por la Teshuvá que hicieron con sinceridad

y la ayuda que recibieron en su necesidad

 

Se celebre Purim el 14 por la eternidad,

en cambio el 15 de Adar en toda aquella ciudad

que esté amurallada desde la antigüedad

como Ierushalaim – por su singular cualidad.

 

Mishloaj Manot envíen en señal de hermandad

y a los pobres regalos en fraternal solidaridad.

tras el disfraz de la historia vean Quién está de verdad

agradezcan por siempre a la Única Autoridad

Quién una vez más nos rescató con Su bondad.

 

Purim Sameaj!

 

 

 

 

PorPublicaciones

EL ABORTO DESDE EL PUNTO DE VISTA JUDIO.

HABLEMOS DEL ABORTO

Hablar del  aborto es entrar a discutir un tema “picante y espinoso” para cualquier persona, independiente de si tiene una postura científica o religiosa ante el tema y siempre generará controversias: quien lo hace,  cuando se hace,  o por que se practica, son las preguntas clásicas y más comunes; las leyes de algunos países también han sido motivo de controversia por el mismo aspecto: no hay nada definido ni un estándar sobre el cual establecer parámetros definidos.

Entrar a considerar una definición, también genera discusión: sin embargo, se parte de la base de que, el aborto significa, en general, “la interrupción del curso normal del embarazo, ante cualquier circunstancia”.

La primera pregunta para entrar a considerar el tema del aborto es ¿Cuándo comienza la vida?

Con relación al comienzo de la vida en el ser humano, tenemos una anécdota: En cierta vez se realizó un debate público con la presencia de tres panelistas: un médico, un filósofo y un rabino. La discusión era: “¿Cuándo comienza la vida?”.

El médico se puso de pie y expuso que la ciencia médica ha demostrado inequívocamente que la vida comienza una vez que el óvulo ha sido fertilizado.

El filósofo, extremadamente pragmático, propuso que la vida no puede ser considerada como tal hasta tanto el niño no fuera una entidad viable por sí misma, es decir, una vez retirado de la madre.

El rabino se acercó lentamente al podio y, muy confiado, dijo: “Señores, ¡la vida comienza cuando los niños han crecido y se mudan a otra casa!”

 

Como nos dimos cuenta por la anécdota anterior, la respuesta acerca del origen de la vida es tan controversial, como el mismo aborto y, la bibliografía que podemos encontrar al respecto, es muy extensa y pasa, desde el punto de vista de los naturalistas hasta los metafísicos abarcando los aspectos genéticos, psicológicos, sociológicos, antropológicos o jurídicos hasta aquellos más teológicos y místicos, a través de múltiples posturas, definiciones e interpretaciones.

Dentro de esta escala se encuentra el argumento que no existe un instante natural determinado para tal definición, basándose en que la concepción no es un proceso conformado mediante un espectro discreto sino más bien uno continuo implementándose en el transcurso de diez a veintidós horas, dependiendo de las etapas contempladas, desde el recorrido de los espermatozoides hasta la penetración en el óvulo y la formación del cigoto, continuando por la postura de ser en el momento de la gastrulación o etapa formativa del embrión  o  tercera semana a partir de la fecundación, ya  que en ese instante se ha definido si hay uno o varios cigotos, y con ello se determina si es un único ser o un embarazo múltiple.

Luego continúa en la opinión de quienes se basan en la detección de actividad cerebral, que ocurre en la octava semana de la gestación, donde el embrión ha completa su organogénesis y allí se ha formado un circuito básico de tres neuronas con capacidad de reflejos ante algunos estímulos.

De allí se pasa a otra etapa en la que apoyan la formación de la vida en la vigésima semana donde el desarrollo del tálamo permite la integración del sistema nervioso y, también hay quienes aseguran que este proceso se da en el momento que se conforman las redes neuronales básicas, y se registra la aparición de patrones de actividad cerebral reconocibles, sucediendo esto entre las semanas veinticuatro y veintisiete a partir de la concepción, puesto que para muchos, la ausencia de actividad cerebral es la actual decisiva definición de muerte y a su vez, es la actividad cerebral la que va a diferenciar la especie humana de las otras especies, al catalogarla como una “especie con capacidad de raciocinio”.

Por último, hay quienes consideran que el inicio de la vida se da  en el momento en que se produce la manifestación de claros rasgos antropomórficos asociado a un desarrollo avanzado en sus extremidades y maduración orgánica con capacidad de movimientos independientes.

Al entrar poco a poco a analizar el tema, nos damos cuenta que el aborto es un problema tan antiguo como el hombre mismo y, a pesar de ello, la Torá no habla específicamente de este tema.

El judaísmo, sin embargo, cuenta con una gran cantidad de estudiosos prolíficos que han hecho aportes a la Torá y el Tanaj, por supuesto inspirados en lo que Adonai les ha dictado y, además, apoyados en los avances científicos de cada época, puesto que sabemos que muchos de ellos no sólo estaban dedicados al judaísmo sino a varios de los campos de la ciencia: Ejemplo, Maimónides.

Sin embargo, la Torá no debe ser vista como un libro plano  y sus palabras como superficiales: ella es muy clara cuando dice: Shemot / Éxodo 20:13  “No matarás (no asesinarás)”.[1] Thou shalt not murder.                                                                                                                                                                        Lo tirtzaj

¿Qué quiere decir con esa frase? La Torá nos trae otra sentencia: Shemot / Éxodo 21:23 “Si hubiera muerte (daño), entonces pagarás vida con vida” But if any harm follow, then thou shalt give life for life…                                                                                                      Veim esón  yiyé venatáta néfesh tájat néfesh

Nos preguntamos entonces: ¿Acaso la vida de un niño vale menos que la de un adulto?

Comencemos analizando que nos dice la halajá respecto al feto:

Nuestros sabios, a partir de las normas de la halajá nos dicen que debemos considerar al feto como un ser humano completamente formado, aunque no igual; no es igual puesto que el feto no está en el mismo nivel espiritual ni físico que una persona, aunque, en la mayoría de los ocasiones, se le suele tratar como a cualquier otro individuo:

¿Cuál es el por qué este concepto?

Porque generalmente se intenta no agredir ni lesionar al feto, como no se hace con ninguna persona, pero la Torá es enfática en estimular el hecho de que se generen sanciones a toda persona que le produzca algún daño a la mujer embarazada, sin importar que esta lesión, aunque sea realizada sin intención alguna, termine causando en la mujer, un aborto.

La Torá claramente nos habla de un resarcimiento monetario por causar un aborto lo cual suele ser interpretado por algunos rabinos como indicación de que el aborto no es un crimen capital[2] y por otros como una mera indicación de que no se ejecuta a alguien por realizar un aborto, a pesar de que es un tipo de asesinato[3].

No se ha podido llegar a un acuerdo respecto de si la prohibición del aborto es bíblica o rabínica. Sin embargo, se toma en cuenta  que el feto se convertirá en un ser humano, en su tiempo,  y debe haber una razón muy convincente para permitir un aborto[4].

Otro de los aspectos que tenemos que revisar es lo que han escrito nuestros sabios en el Pirké Abot: “En contra de tu voluntad has sido creado y en contra de tu voluntad, has nacido; en contra de tu voluntad tu vives y, en contra de tu voluntad, falleces.  (4:22).”

Para apoyar parte de estos estatutos revisados, los diferentes países del mundo, y especialmente en el Estado de Israel, han creado un concepto que se podría llamar “ley básica”, que es la que se encarga de “proteger la libertad y la dignidad de cada individuo en particular”: con esta ley se quiere decir, a grandes rasgos, que cada persona tiene el derecho a la privacidad y a la intimidad en su vida; el dominio personal no debe ser invadido sin su consentimiento.

 

La segunda pregunta que nos hace entrar en debate es, ¿Qué podría significar la dignidad humana desde el punto de vista de la halajá?

La dignidad humana significa el hecho de no degradar ni humillar la imagen divina en el ser humano[5]

 

Como quedó anotado con anterioridad, el feto para el judaísmo, no tiene la misma categoría de una persona: entonces surge la inquietud: “un feto ¿no tiene dignidad?”

 

La respuesta que dan muchos autores al respecto, por ser una pregunta difícil de resolver no es que el feto no tenga dignidad sino que “hasta que el bebe no nazca, no tiene los mismos derechos que una persona”; este individuo que está en formación, no tiene identidad como tal, pero se diferenciará de la madre, en el momento del alumbramiento; mientras no llegue a ese momento, el feto es parte de la madre sin identidad propia, “el muslo de la madre” o “una de sus extremidades” según el Talmud (Hulin 58 a).

La dependencia entre ambos desaparece luego del alumbramiento, cuando la criatura se transforma por la acción de Adonai, de una vida potencial, en persona animada, con neshamá, alma vital, limpia, un ser independiente con derechos y obligaciones, y esto teniendo muy en cuenta el concepto de que, durante el período del embarazo, el feto aprende TODA LA TORÁ y cuando nace, un ángel toca sus labios para hacer que se le olvide todo lo aprendido.

Otra referencia del Talmud, que apoya la idea anterior se encuentra en el Talmud Babilonio, Oholot 7:6, que dice que un niño nonato posee el estatus de “vida humana en potencia” mientras que su cabeza no ha emergido de las entrañas materna;  además establece lo siguiente: “desde el momento que su cabeza ha emergido está prohibido tocarlo (quitarle la vida), pues una vida no tiene precedencia sobre la otra” (Sanhedrin 72b).

 

Hemos tocado, tal vez la parte más importante que tiene en tema del aborto y es la “aparición del alma en el cuerpo”. ¿Desde qué momento se puede hablar que el feto tiene alma?

 

El primer origen que se tiene registrado en documentos, acerca de la aparición del alma en el feto[6] , para la opinión rabínica, se basa en una conversación registrada en el Talmud entre el Emperador romano Antoninus y el Rabino Yehudá HaNasí (el Patriarca), quien fuera el recopilador de la mishná[7] entre los Siglos 2-3 de la era común y, que fue documentada de la siguiente manera:

“Antoninus le preguntó a Rabi Yehudá HaNasí (el Patriarca): ¿Cuándo adquiere el alma el feto: en el acto sexual o en el nacimiento?

Rabi Yehuda le contestó, en el nacimiento: ante ello Antoninus le dijo: ¿Puede permanecer la carne 3 días sin sal y no podrirse?”

Con este tipo de conversación el rabino Yehudá comprendió que pueden transcurrir hasta 3 días en que el espermatozoide fecunde al ovulo, con lo que cambia su opinión[8]; la mayoría de los rabinos posteriores a esto volvieron a la posición de que el alma se adquiere en el momento del nacimiento, pero siempre bajo el concepto de que “el momento de adquisición del alma es uno de los secretos del Eterno, que será revelado cuando venga el Mesías”[9];

Algunos más actuales, y aprovechándose de los avances de la tecnología como son la fertilización in vitro y la clonación, dicen que el alma  aparece en el mismo momento de la fecundación, porque el procedimiento usual en FIV es el de tomar varios óvulos de la madre, de manera que la mayor cantidad de ellos sean fertilizados e implantados. Si, por ejemplo, se han fertilizado diez de estos óvulos, resultaría contraproducente implantar los diez.

Probablemente morirían todos. Lo más probable es que el médico implante tres o más, con la esperanza de que uno “prenda”.

Entonces, surge el problema en cuanto al correcto modo de proceder con los óvulos restantes.

La halajá, para quienes están de acuerdo con el punto de vista mencionado, diría que no podemos matarlos, pero tampoco, tenemos la obligación de implantarlos. Entonces, deberán ser preservados por un proceso de congelamiento profundo hasta que venza su propia vida, aproximadamente de tres años.

Rashi, comentarista talmúdico del Siglo 12 de la era común, dijo: lav néfesh hu: “no es una persona”[10]

Mientras que el Talmud dice: ubar yérech imó: “el feto es como el muslo de su madre”.[11]

La prueba de esta aseveración del Talmud está contenida en dos ejemplos de la misma fuente:

El primero que dice que el vender una vaca, que después de la venta se descubra que está preñada, el ternero pertenece a quien compró la vaca sin que implique compensación para quien la vendió;

El segundo se relaciona con el hecho de la conversión de una mujer al judaísmo: si ella está embarazada, el bebé a nacer no requiere de conversión después del nacimiento[12].

 

 

Cabe aclarar que la Ley Judía o Halajá no es ley, nomos, tal como es considerada en la teología cristiana. Israel transforma su vivencia religiosa, su espiritualidad, en una manera de ser y estar con El Eterno en el mundo, experiencia que es traducida a través del término hebreo Halajá, del verbo halaj, “ir” o “andar” y en la medida en que la ciencia entrega al hombre conocimiento y herramientas tecnológicas para hacer de su vida algo mejor, ella se encarga de revisar a la Torá, para presentarse como una opción o alternativa, que proporciona las pautas éticas acerca de cómo deben ser utilizadas dichas herramientas.

Regresando a los aspectos históricos de la legislación judía acerca del aborto, encontramos muchos autores que, en el transcurrir del tiempo, han aportado datos sobre aspectos “médico-legales”: uno de ellos, Najmánides: el fue una de las más grandes autoridades relacionadas con la halajá del siglo 13 de la era común en España, y el fundador de un movimiento que procuraba el asentamiento en el Estado de Israel, en sus fronteras actuales, desde esa época, y recopiló, una monografía que se relaciona con las leyes de la curación y sus implicaciones “legales”; dicho tratado también hizo un extenso análisis acerca de las leyes del duelo y sus ramificaciones.

Como muchos de los autores halájicos de la época, Najmánides fue médico de profesión y tituló su trabajo con el nombre de “Torat HaAdám” (La vía de la Persona; el posible origen del nombre de esta obra son las palabras del Rey David que dijo: “Y hablaste a la casa de tu sirviente desde lejos y esto es la vía de la persona (Torat HaAdám; 2 Shmuel 7:19).”

Este libro contiene muchas referencias acerca de los procesos de curación que está encargado de realizar un médico…  De acuerdo con lo escrito en dicho texto, el permiso que tiene el médico para curar, se asume como un compromiso del tipo mandamiento (mitzvá); Si se relaciona el hecho de que salvar vidas es una gran mitzvá.

Cualquier médico, basado en sus conocimientos, está obligado a sanar, y cualquiera que se niegue, está desperdiciando – regando sangre.” (Ver Talmud Yomá 8:5, que relaciona el peligro a la vida humana por  sobreponerse al Shabat).

Najmánides por consiguiente, se manifestó diciendo, en su texto, que: “Este tipo de permiso es una concesión que tiene la fuerza de una mitzvá para sanar. (Torat HaAdam, id. at 42).”

También tenemos que repasar uno de los conceptos que habla en el Talmud sobre los médicos: está escrito: el mejor de los médicos merece el “Gehinom” (Kidushin 92b).

Esta es una declaración basada en los siguientes dos ejemplos: 1) Ha habido muchos charlatanes a través de la historia que han ofrecido terapias (muchas veces nocivas) a pacientes desesperados, sólo basadas en el lucro. 2) Los médicos que no tienen fe en El Eterno y sólo creen en su propio ego, son transgresores.

El Rambam (Moshé Ben Maimón o Maimónides) dice claramente: el médico llega a curar sólo como agente de Adonai, nuestro Creador.

Incluso el profesor más grande en medicina o cirugía del mundo, ejerce su talento y sabiduría para servir a su prójimo, como una extensión de la “Shejina” (la Presencia Divina).

 

Aunque todos los principios en el judaísmo tienen relevancia, algunos priman más que otros: en este caso, el de salvar vidas, se anticipa a cualquier otro concepto de la Torá excepto idolatría, cierto tipo de actitudes sexuales y el asesinato – Talmud Babilónico: Yoma 82a, Sanhedrin 74 a, derivándose de los preceptos que dicen así:

1.- “Observaréis mis estatutos y mis ordenanzas destinadas a hacer vivir al hombre” “You shall keep my statutes and laws; by the pursuit of them man shall live (Vayickrá 18:5).”

2.- “Quien destruye una vida, es como si destruyera todo un mundo y quien salva una vida, es como si hubiera salvado un mundo entero” Talmud, Sanedrín 37 a.

Estos, y muchos otros conceptos hicieron que autoridades como Maimónides llegaran a la conclusión acerca de este tipo de obligación: es decir, con lo estipulado y con lo que encontramos también en Vayickrá 19:16  donde se nos advierte la necesidad de “no ser indiferente ante la sangre de tu prójimo”, es que es importante salvar una vida, especialmente desde el punto de vista médico.

La unión de todos esos conceptos, esto hizo que nuestros sabios acordaran que una persona debe salvar a su prójimo, del peligro. (Bava Kamma 81b, Sanhedrin 73a).[13]

Y es a partir de esto que Maimónides deriva un principio el cual dice que es una obligación bíblica para el médico el sanar.  A lo anterior, se suma otro concepto bíblico de Devarim 22:2 en el que se estipula el aspecto de la restauración; por consiguiente, es obligación de sanar, cuando uno ve a alguien en peligro y debe usar su cuerpo, su dinero o su conocimiento[14].

Resumiendo, nos damos cuenta, claramente, que el pensamiento judío coloca al medico la obligación de sanar, pero también encontramos que hay una obligación relacionada con el paciente, para dejarse sanar.

Pero, con respecto al aborto, no es lo mismo que la madre quiera dejarse tratar de cualquier dolencia, a que el feto lo haga, por lo que caemos nuevamente en el concepto de que el feto, es parte del organismo materno, hasta el momento del parto (como ya se describió, cuando la cabeza emerge de las entrañas maternas, por lo que se incluye allí la intervención quirúrgica o cesárea).

El sanarse y dejarse sanar, está apoyado por dos conceptos halájicos: el primero de ellos es el que promueve el bienestar de la sociedad, conocido como tikún olám, y el segundo, se basa en el hecho de que cada hombre es responsable, siempre, por sus actos, conocido como adám muád leolám.

También está apoyado por tres frases adicionales: la primera, en el Talmud, que dice: “Aquel que tiene dolor, va a la casa del médico (Talmud Babilónico Bava Kamma 46b);”

La segunda y la tercera se relacionan con quien decide no aceptar los tratamientos médicos viola las Escrituras donde dice: “You shall guard yourselves well (Devarim 4:15)”

“Indeed, the blood of your lives I will demand (Bereshit 9:5).”

Si repasamos lo que hemos visto anteriormente, nos damos cuenta de cuál es la posición de la halajá sobre el aborto, la cual es sumamente complicada: no se asemeja a la extremada derecha cristiana que considera todo aborto un acto de asesinato pero tampoco tiene la posición de la izquierda política que demanda el “derecho” del aborto a quien lo demande.

La posición del judaísmo es moderada y considera el valor de la vida de la madre y el respeto a la vida, clasificada en potencia, del feto: esta cuestión es tratada en una de las Parashiot, en el caso de Tamar.

Revisemos dicha parashá (Vayeshev)

“Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo.” (Bereshit. 38:25)

Rashi aquí está explicando que Tamar le rogó a Yehudá que tuviera misericordia sobre las tres almas que ella contenía. Específicamente el alma de ella y las almas de los gemelos que ella cargaba. De acuerdo al Talmud en Sanedrín 59 a, abortar un feto es un crimen para todos, incluyendo allí las leyes Noájidas[15] que aplican a toda la humanidad de acuerdo a la Torá.

Al citar a los niños ella se defendía usando una defensa de dos caminos; si la pena de muerte por adulterio se impone de acuerdo a las leyes gentiles existentes en esos momentos ellos deberían de esperar a que los niños nazcan y si es de acuerdo a la ley judía no deberían de matarla pues el deber del matrimonio levirato le aplicaba a la familia de Judá y ellos se rehusaron a hacerlo.

Considerando este argumento de parte de Tamar podemos entender por qué Yehudá responde “ella está bien, porque yo no le di mi hijo Shela.”

El admite que la estaba tratando de acuerdo a la ley gentil y los fetos deberían de ser salvados aún bajo esa consideración. Luego también reconoció sus materiales y vio que fue él mismo que había engendrado esos hijos.

Deberíamos de recordar que los reyes de Israel, David y el futuro rey de Israel el Mesías descendiente de la casa de David nacen de esta unión de Tamar y Yehudá.

Si esta criatura hubiera sido muerta en el vientre de su madre no hubiera nacido el progenitor de la línea de David y no se podría establecer la línea del Mesías, la mejor esperanza para el mundo.

Esto causa la profunda pregunta.

ENTONCES: ¿ESTA O NO PERMITIDO EL ABORTO? Y ¿EN QUE CONDICIONES?

Arranquemos de dos conceptos: el primero de la Torá y el segundo del Talmud

1.- “Y los bendijo Adonai, y les dijo: fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla…

2.- “Quien destruye una vida, es como si destruyera todo un mundo y quien salva una vida, es como si hubiera salvado un mundo entero” Talmud, Sanedrín 37 a.

El aborto para el judaísmo está indicado en los siguientes casos:

 

En una situación extrema donde la vida de la madre esté comprometida por el nacimiento del bebé. En este caso, de acuerdo a Maimonides y la Mishná en Oholot 7:6, el niño es considerado un “Rodef”(perseguidor), persona con potencial de asesinar a otro y este debería de ser exterminado antes que cause la muerte de la madre.

En Shabat y en Yom Kipur, una parte del propio cuerpo, pueden ser sacrificados para salvar la vida. Nuestros Sabios nos dicen: “profana un Shabat para salvar una vida, para que puedan preservarse muchos Shabats”.

En este caso, el feto será observado como un órgano enfermo de la madre y, en consecuencia, puede ser amputado para salvar la vida de la madre.

En el caso en que la madre es considerada tan deficiente psicológicamente que cometiera el suicidio el aborto podría ser justificado en este caso por algunas opiniones halájicas.

 

Hay desacuerdo entre las autoridades rabínicas respecto al aborto por adulterio, o en otros casos de embarazo que son fruto de una relación bíblicamente prohibida.

Desacuerdo también existe en casos de violación e incesto, ya que hay estudios que determinan que sólo el 0.1% de este tipo de encuentro sexual termina en embarazo; la cuestión fundamental seria el “peaje” emocional exigido a la madre por llevar a término el embarazo.

 

No hay acuerdo si la relación sexual por violación produce un embarazo en una mujer con retardo mental severo, ya que el solo aborto puede producir duelo.

 

Hay también desacuerdo en los casos de clonación.

 

No hay acuerdo con un aborto que se origina de aquellos embarazos que se produjeron por “desconocimiento de métodos de planificación familiar”.

 

No se permite el aborto por las siguientes causas:

 

El sólo hecho de mutilar el cuerpo.

La madre es una entidad viva y viable que, con la ayuda del Eterno, tendrá otros hijos y llevará una vida productiva. El feto, por su parte, es un ente incierto.

No sabemos si vivirá o morirá. Nos describen los historiadores que en recientes épocas de guerra se hizo hábito común entre los hombres cercenar un pequeño trozo del dedo índice para evitar así el reclutamiento.

Semejante práctica, sin lugar a dudas, está prohibida. Una persona tiene prohibido auto-lastimarse. (Talmud Babilónico, Bava Kamma, 92 a)[16]

El valor de la vida propia antecede al valor de la vida del prójimo (Najmánides, Comentario en Vayicrá 19:18)[17]

 

No se permite en el caso de que los padres hayan solicitado  la amniocentesis solamente para evaluar únicamente si se van a presentar defectos de nacimiento.

Sin embargo, un examen puede realizarse si es con vistas a llevar a cabo una acción permitida, tal como el rendimiento de la amniocentesis o el dibujo de los niveles de alfa-fetoproteína para mejorar el tratamiento médico del peri-parto o del post-parto.

 

No se permite el aborto de aquel embarazo que se ha llevado a cabo a través de la fertilización in vitro.

 

No se permite el aborto en casos como el de que una mujer que tiene diez hijos enfrente dificultades para manejar la situación y se encuentra con que está esperando a su hijo número once, ella, tiene prohibido someterse a un aborto.

 

No se permite que un feto sea abortado para salvar la vida de cualquier otra persona cuya vida no esté directamente amenazada por el feto, tal sería el caso si se pretendiera hacer uso de los órganos fetales para un trasplante.

No se permite el aborto utilizando como justificación las depresiones que se producen durante el embarazo y las de post-parto, ya que ellas son tratables.

 


Veamos opiniones particulares: el Rabino Shlomo Zalman Auerbach [18]prohíbe el aborto de un feto con la enfermedad de Tay Sacks pero permite el aborto de un feto anencefálico, y añade que sus órganos no sean utilizados para trasplante, mientras el feto respire espontáneamente.

El mismo feto anencefálico, si es nacido a término, debe ser tratado aún en Shabat, pero no hay obligación para maniobras de resucitación.

Para este tipo de bebes también está prohibido prolongar su existencia innecesariamente.

En casos de embarazo múltiple, permite el aborto selectivo de uno de los fetos siempre y cuando salve a los demás y a la madre; estipula que un anestesiólogo tiene prohibido dar anestesia en los casos en que el aborto es prohibido por la halajá, aún con el riesgo de perder su trabajo; un ecografista no debe realizar una valoración por un aborto cuya causa este prohibida y permite la autopsia de un feto después de que la madre ha tenido varios eventos espontáneos, y se requiera averiguar la causa de ellos.

La espina bífida debe ser corregida quirúrgicamente si es posible, y los grandes defectos quirúrgicos no deben ser intervenidos si el riesgo de supervivencia es dudoso.

No se debe hacer perder la santidad del Shabat en el caso de que un bebe, prematuro, sufra de enfermedades o defectos genéticamente mortales; sin embargo, se debe hacer todo lo posible para salvar un bebé al cual se le puede ofrecer un tratamiento y éste le ofrece un chance de supervivencia, aunque sea pequeño.

Si existen dudas de que si la entidad que lo afecta es mortal o si el bebe es nacido a término con un defecto letal, todo lo que sea necesario para hacer, hay que hacerlo, excepto la resucitación, en Shabat.

En los casos de violación, el Rab Shlomó Zalman Auerbach permite a la mujer utilizar métodos que impiden el embarazo después de tener relaciones.

 

El Rabino Auerbach también estipuló que las leyes de duelo se aplican a todo prematuro aunque tengan 5 ó 6 meses de edad gestacional, a quienes se les realizaron todas las maniobras para garantizarle su supervivencia, y lo hicieron durante más de treinta días después de habérseles dado de alta de una incubadora.

A los otros, de menor edad gestacional, o que sobrevivieron menos de treinta días después de sacarlos de incubadora, o tienen condiciones cardíacas o pulmonares que son mortales, no se les aplica las leyes de duelo.

Es bien sabido por todos que el pensamiento judío a través de las generaciones, incluyendo aún el sistema halájico, está repleto de diferentes puntos de vista, y muchos de ellos, contradictorios: todos ellos han contribuido enormemente a la riqueza del pensamiento a lo largo de la historia.

Es por ello que las decisiones halájicas siempre  son muy complejas y pueden tener una gran cantidad de opiniones al respecto: por ejemplo, nuestros sabios propusieron que la obligación a ser sanado de una patología que puede llevar a la muerte está por encima de todos los mandamientos de la Torá aún a pesar del mismo Shabat y si el paciente se niega, será considerado como un “tonto piadoso” y El Eterno pedirá rendición de cuentas por su sangre, por lo cual hay que hacer lo que el médico ordena  (lo encontramos en Responsa Rabdaz, #1139; Shulján Arúj, OH, 328, Magen Avraham). Pero, cuando se encuentra con una frase como la que nuestros sabios consignaron en  Mishna Nedarim 4:4 que dice que “si alguien ha hecho un voto (promesa o juramento) para no recibir beneficios de un tercero, este (el último) no podrá tratar su enfermedad”, podría crea un estado de desconsuelo y desasosiego en el médico y en aquellas personas que tienen pendiente algunas decisiones por tomar.

Esto se puede demostrar con la siguiente analogía, basada en el hecho que “No debería decirse que El Eterno ha creado la enfermedad y el médico la ha curado”, frase encontrada en uno de los escritos de Najmánides… La analogía está en el Midrash Samuel ad 4:1 y dice:

Los rabinos Ishmael y Akiva estaban caminando por las calles de Jerusalém acompañados por un hombre: un enfermo se les atravesó y les preguntó: “Maestros: ¿Cómo puedo ser yo sanado?  Y ellos  le contestaron: “Toma un poco de esto y de esto hasta que estés sanado.

El hombre que estaba con los dos rabinos se dirigió a ellos y les pregunto: ¿Quién fue que afligió a esta persona con la enfermedad?

Ellos contestaron: “El Santo, bendito sea Su Nombre”.  El hombre nuevamente se dirigió a ellos y les dijo: Ustedes, sabios, interfieren en algo que no es de su incumbencia: el está afligido y ustedes lo sanan.

¿Qué haces? Le preguntaron los rabinos. Y él les contestó: yo soy granjero. “La hoz está en mis manos.”

Ellos le preguntaron al hombre: ¿Quién creó la tierra y quién creo los viñedos?

El Santo, bendito sea Su Nombre; contestó.  Entonces ellos le dijeron: “Tú estás interviniendo en lo que no es tuyo. El lo creó y tú comes de Su fruto.”

No contento con la respuesta, el hombre refunfuñó: “¿Acaso no ven la hoz en mis manos?” Por el sólo hecho de que yo salga, siembre, riegue, fertilice, y abone, puede que no obtenga nada del campo,

Ellos contestaron: Hombre, eres un tonto. ¿Acaso no has aprendido en tu trabajo que los días del hombre son como los de la hierba del campo?

De la misma manera como un árbol que no sea fertilizado ni abonado, no va a producir frutos: y si produce frutos y no es regado ni fertilizado no continuará viviendo y morirá, de la misma forma pasa con el hombre, que es como un árbol; el fertilizante es la medicina y el granjero es el médico.

 

EL ABORTO EN ISRAEL

El aborto y la tentativa de aborto fueron, hasta 1977 prohibidos, siguiendo la ley criminal del mandato británico. Ese año, sin embargo, pese a la oposición del rabinato israelí, la Knéset (el parlamento israelí) promulga una ley que permite el aborto condicionado a la aprobación de la madre, a que la criatura nazca deforme, a que el embarazo resulte de una violación, una relación incestuosa o adulterina.

La ley indica también como razones la edad de la mujer, menos de dieciséis o mayor de cuarenta.

De esta manera la ley evidentemente contradice la posición general halájica y sigue el criterio comunitario preocupado por problemas que enfrenta la mujer independientemente de los valores religiosos.

Voceros consultados por muchas fuentes, sugieren que, en la práctica si una mujer desea abortar, debe acudir al Hospital en donde un pequeño comité de ética -integrado por un médico, un rabino, asistente social y psicólogo-, que maneja las situaciones de aborto, tiene autoridad legal para decidir si practica o no el aborto de acuerdo a cada caso en particular.

 

¿Qué podemos concluir, a grandes rasgos, al respecto de lo estudiado?

 

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Adonai vuestro Elohim, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Adonai vuestro Elohim, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy…” Devarím 11:26-28.

El Eterno nos ha dado unas bases y la observancia de ellas, es la que nos conducirá, por el camino apropiado, de cómo actuar ante las diferentes circunstancias que se nos presentan en el día a día, en cada uno de los países donde vivimos, que tienen una legislación muy particular a la cual hay que acostumbrarse,  y en especial en estos casos tan espinosos, donde la idea principal es, que “el hombre es creado a imagen y semejanza del Eterno (Betzélem Adonai).

Para terminar, se trae a colación una entrevista publicada en el Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 20 de mayo de 1998, al rabino Bitton que dice[19]:

“El científico escala la montaña de la sabiduría científica y en la cima se encuentra con el teólogo, que lo estaba esperando allí desde hace muchos años”.

 

 

 

MATERIAL ELABORADO POR GRUPO EDITORIAL 321JUDAISMO.COM,

TIENE DERECHOS RESERVADOS DE AUTORÍA INTELECTUAL PERO SE PERMITE SU LIBRE DISTRIBUCIÓN POR CUALQUIER MEDIO FÍSICO Y/O ELECTRÓNICO, BAJO LAS SIGUIENTES CONSIDERACIONES:

1.- DEBE CITAR COMO FUENTE AL GRUPO EDITORIAL 321JUDAISMO.COM

2.- NO DEBE SER UTILIZADO CON FINES LUCRATIVOS.

3.- NO DEBE SER DESTRUIDO SI SE DAÑA EL MATERIAL, SINO ENETRRADO. (Motivos halájicos y de conservación del medio ambiente)

4.- NO DEBE MODIFICARSE SU CONTENIDO PUESTO QUE LLEVA PALABRA QUE MERECE EL DEBIDO RESPETO POR SALIR DE LA FUENTE DEL TANAJ Y SUS LIBROS COMPLENTARIOS.

 

TERMINADO DE ELABORAR EL 18 DE ABRIL DE 2011 – 14 DE NISAN  DE 5771.

 

 


[1] Éxodo / Shemot 21:22-23. La traducción que ha sido usualmente aceptada en muchos de los textos es “No matarás”; sin embargo, la intención de la palabra en hebreo, es decir “No asesinarás” ya que los conceptos varían aunque sean muy parecidos: el que asesina, lo hace generalmente enfrentando a una víctima que no está en capacidad de defenderse, mientras que el que “mata” generalmente lo hace en combate, como nos lo suponemos en las diferentes historias, por ejemplo, en la conquista de Canaán por Yehoshúa Ben Nun; en la defensa y reorganización también de Canaán por el David HaMelej; también en los casos en los cuales los jueces condenan la “hechicería” y/o los actos de violencia y había que ejecutar la pena de muerte (con medidas que conocemos como el apedreamiento).

 

[2] Ashkenazi, Rab Yehudá, Beér Hetiv, Jóshen Mishpát 425:2

[3] Tenemos en los textos halájicos la consideración de que si un profesional de la medicina ha causado una muerte y, por ello toma conciencia de que tuvo comportamiento negligente, debe ser exiliado. (Tur and Shulján Arúj, Y.D. 336:1).

[4] Si bien existe el debate entre los rabinos si el aborto es una prohibición bíblica o rabínica, todos están de acuerdo sobre el concepto fundamental de que básicamente, el aborto está permitido solamente para proteger la vida de la madre o en otras situaciones extraordinarias. La ley judía no permite un pedido de aborto sin una razón apremiante que lo justifique.

[5] Tomado de New Horizons in Medical Ethics, The First International Colloquium; Medicine, Ethics & Jewish Law  1993; página 33

[6] Ensoulment – término en inglés que utilizan los textos de referencia para describir el proceso de “adquisición del alma”

[7] Mishná proviene de la palabra shaná que significa repetir: recopila en 6 tratados, la enseñanza de la tradición oral.

[8] Series educativas Nº 5 del Religious Coalition for Reproductive Choice.

[9] Series educativas Nº 5 del Religious Coalition for Reproductive Choice

[10] Series educativas Nº 5 del Religious Coalition for Reproductive Choice.

[11] Series educativas Nº 5 del Religious Coalition for Reproductive Choice.

[12] Series educativas Nº 5 del Religious Coalition for Reproductive Choice.

 

[13] Tomado de New Horizons in Medical Ethics, The First International Colloquium; Medicine, Ethics & Jewish Law  1993; página 40.

[14] (Comentario de la Mishná Nedarim 4:4 de Maimónides)

[15] Leyes Noájidas o más conocidas como las “ 7 leyes universales” que muchos de los rabinos y eruditos judíos dicen que se aplican a todos los pueblos.

[16] The First International Colloquium: Medicine, Ethics & Jewish Law ’93, página 55

[17] The First International Colloquium: Medicine, Ethics & Jewish Law ’93, página 56

[18] Tomado de www.medethics.org.il

[19] Entrevista al rabino Iosef Bitton. Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 20 de mayo de 1998. Disponible en http://serjudio.com/dnoam/jbitton002.htm,