En qué estaremos fallando?

PorMax Stroh Kaufman

En qué estaremos fallando?

¿En qué estaremos fallando?

Haftará Isaías / Yeshaia 1:1

La Haftará de esta semana concluye la serie de tres semanas de referencia al exilio del pueblo judío y la destrucción del Beit HaMikdash. Esta lectura se registra como el mensaje más fuerte de reprimenda alguna vez entregado al pueblo judío. El profeta Isaías describe la conducta moral de los judíos de ese entonces, como la más corrupta y perversa desde los días de Sdom y Guemará (Sodoma y Gomorra). Considera este comportamiento incluso peor que el de los animales, y lo describe así: “El buey conoce a su dueño y el asno la mano de su dueño que lo alimenta, pero mi país, Mi Pueblo no sabe, no me conoce y ni siquiera Me considera. ¡Ay de los culpables, de los pecadores, de los malvados y los que corrompen niños para que olviden a Hashem y deshonren al Santo de Israel! “(1:3-4) Isaías continúa la haftará con duras palabras de castigo, diciendo: “¿Por qué debería seguir siendo castigado si  continua aumentado su extravío? De pies a cabeza no hay mancha clara, sólo puñaladas, contusiones y heridas abiertas. Pero ellas no han sido tratadas, no han sido vendadas, ni siquiera suavizadas”. (1:5-6) El profeta con ello indica que después de todos los golpes que ha recibido el pueblo judío, ni siquiera ha hecho el mínimo intento de rectificar sus faltas.

Isaías continúa su arenga contra el pueblo judío  al ver la forma en la que ejercían servicio religioso en el Beit HaMikdash atacándolos también, desde ese punto de vista. Expresó que Hashem estaba disgustado con sus sacrificios y que estaba carente de interés con relación a su servicio religioso. Dice Hashem, “Cuando vienes a verme, ¿alguien te preguntó si podías pisotear mi patio? ¡No continúes trayendo tus inútiles ofrendas! ¡El Incienso que usas me repugna! ¡Son intolerables sus reuniones en Shabat ni en Rosh Jodesh; desprecian sus festivales y sus celebraciones, lo que se torna demasiado molesto para mí! “(1:12-13) En lo anterior, el profeta expresa cómo el pueblo judío realiza sus actividades, pero remarca cómo ellas carecen de sinceridad; señala cómo hacen sus reuniones en el Beit HaMikdash, durante las temporadas festivas, pero no dedican adecuadamente los esfuerzos hacia Hashem, pero sí a favor de ellos mismos. Incluso hace énfasis en cómo sus oraciones, que son la línea directa con Hashem, son rechazadas. Isaías dijo en nombre de Hashem, “Cuando te extiendas tus manos en actitud de súplica voy a ignorarte, y no voy a escucharte porque tus manos están llenas de sangre.” (1:15) Con estas palabras Isaías dice que Hashem ha, literalmente cerrado la puerta, a su pueblo, y no estaba interesado en ver o escuchar de ellos nunca más.

De repente, descubrimos un cambio completo de la naturaleza de la arenga y el profeta extiende al pueblo judío una invitación abierta. Les dice: Hashem habla y dice, “Por favor, ve y reconcíliate; si tus pecados se asemejan a la grana, ellos serán blanqueados como la nieve y si son de un profundo rojo carmesí, serán como la lana blanca; Si consientes y escuchas, vas a comer de la bondad de la tierra. “(1:18,19) Esta solicitud indica un cambio total de actitud. Momentos antes, el profeta proclamaba que Hashem no tenía absolutamente ningún interés en su pueblo y despreciaba su pataleo en Su Templo. Hashem estaba tan enojado y disgustado con ellos que Él les cortó todas las líneas de comunicación. Pero ahora, en un pasaje posterior, Hashem estaba dispuesto a aclarar y blanquear al pueblo judío para que parecieran los más brillantes copos de nieve…

La respuesta a este desconcertante mensaje, se encuentra en las palabras de Jazal cuando hace un análisis de cómo se identifica el pueblo judío en el Shir Hashirim, o Cantar de los Cantares; allí, Shlomo Hamélej (El Rey Salomón) presenta los sentimientos del pueblo judío durante sus últimos momentos antes de su amargo exilio de su tierra natal. Se describen de la siguiente manera: “Yo estoy dormido, pero mi corazón está despierto.” (5:2) Rashi, citando las palabras de Jazal, dice que, a pesar que el pueblo cayó en un profundo sueño, abandonando el servicio al Todopoderoso, el corazón del pueblo judío, siempre permanecerá despierto y el contacto interno entre El Eterno y el corazón judío nunca podrá ser desconectado.

El mensaje del pueblo judío hacia Hashem ha sido solicitándole para que Él pase por alto sus atrocidades y se centre en su esencia interior. Incluso si la expresión externa del pueblo judío muestra total desinterés hacia Su Creador, el vínculo interno entre Hashem y Su pueblo permanecerá por siempre. Aunque esté enterrado debajo de muchas gruesas capas de indiferencia que recubran su corazón, este es un sentimiento puro y sincero por su verdadero padre amado, Hashem. Si bien es cierto que sus acciones no aparentan interés hacia El Todopoderoso, es un hecho es que el corazón judío siempre podrá ser motivado. Hashem siempre se puede llegar al fondo de sus corazones y restablecer el diálogo en Su servicio perfecto.

Gracias a este concepto, podemos entender el cambio repentino de la dirección de la arenga en esta Haftará. Aunque el comportamiento del pueblo judío sea y haya sido verdaderamente repugnante, esto sólo representa las capas externas de su corazón: cuando se dirigían hacia Hashem,  El les indicaba, en las más duras expresiones, que Él no tenía ningún interés en su pueblo. Sin embargo siempre hay una dimensión interior que establece la conexión con el pueblo judío; es equivalente a una débil señal, desde lo más profundo de ellos, que les llama, para volver a su verdadera fuente de la existencia, que es  Hashem. Cuando el pueblo toma conciencia de esta esencia interior, entonces Hashem invita a todo su pueblo, para ser limpiado y que brille como relucientes copos de nieve.

Este ha sido es el secreto oculto de la existencia eterna del pueblo judío. Desde el punto de vista de sus acciones, a veces, parecen caer en un coma profundo, y desarrollan un tipo de conducta inmoral jamás inconcebible. No demuestran ningún interés interno para estar con Hashem o cualquier sinceridad para servirle. Pero Hashem, el corazón y el pulso de la nación judía debe permanecer conectado a su pueblo. Su amor por ellos es tan ilimitado que Él nunca se da por vencido. Y así, cuando sus acciones son transformadas en eventos totalmente corruptos, El Eterno los llama a reconciliar, y les informa que Él está dispuesto a hacer cualquier cosa por ellos. Si el pueblo está dispuesto a regresar, Él también lo limpiará y le hará iluminar como si fueran copos de nieve. Este tipo de diálogo refuerza el hecho de que HaKadosh Baruj Hu, siempre se preocupa por nosotros y está a la espera, siempre, de nuestro regreso. Él constantemente anhela ese momento glorioso cuando todo su pueblo reflejará el nombre de nuestro mes, Av, donde proclamaremos: “¡Tú eres nuestro (Av) Padre y nosotros somos Tus hijos!” Que este día llegue pronto en nuestros tiempos, especialmente por los momentos que estamos atravesando, en el conflicto actual con Hamás y otros grupos rebeldes e insurgentes.

¿En qué estaremos fallando?

02 de Agosto de 2014 – 07 de Av de 5774

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