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PorMax Stroh Kaufman

Parasha Vaetjanan

Parasha Vaetjanan 2013 (Deuteronomio 3:23-7:11)

¿Por qué el pueblo judío es tan pequeño?

Artículo original en inglés del rabino Lord Sacks publicado el 30 de julio del 2012 (proveniente de archivos varios / enseñanzas varias)

Hacia el final de la parashá Vaetjanán, nos encontramos con una declaración, con implicaciones de largo alcance que desafía la impresión de que ha prevalecido hasta ahora en la Torá, dando una nueva complexión a la imagen bíblica del pueblo de Israel:

El SEÑOR no puso su afecto en ti y os escogió por ser vosotros más numerosos que otro pueblo, pues eres el más insignificante de todos los pueblos. (Devarim /Deuteronomio 7:7)

Esto no corresponde a lo que habíamos escuchado, en el momento, de las palabras de la Torá. En Bereshit, El Eterno promete a los patriarcas, que sus descendientes serán como las estrellas del cielo, la arena en la orilla del mar, el polvo de la tierra, incontables. Abraham es el padre, no sólo de una nación, sino de muchos. A principios del Éxodo leemos acerca de cómo la familia del pacto, que suman un mero setenta cuando se fueron a Egipto, eran “una nación fértil y prolífica, y su población aumentó. Llegaron a ser tan numerosos que la tierra se llenó de ellos” (Shemot / Exodo 1:7).

Tres veces en el libro de Deuteronomio, Moshé describe a los israelitas como “tan numerosos como las estrellas del cielo” (1:10, 10:22, 28:62). El rey Shlómo habla de sí mismo como una persona que hace parte de “el pueblo que ha sido elegido, un gran pueblo, tan numeroso, que es imposible contarlo” (1 Reyes 3:8). El profeta Hoshea dice que “los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar” (Hoshea 2:1).

En todos estos textos, el énfasis es el tamaño, la magnitud numérica, del pueblo a lo que se le hacía hincapié. Entonces, ¿qué vamos a hacer de las palabras de Moshé que nos hablan de su pequeñez? El Targum Yonatan interpreta esta frase no con relación a los números absolutos, sino a la propia imagen. Lo traduce no como “el menor de los pueblos”, sino como “el más modesto y humilde de los pueblos.” Para ello, Rashi da una lectura similar, citando las palabras de Abraham “Yo soy polvo y ceniza”, y las de Moshé y Aharón, que preguntaron: “¿Quiénes somos?”

Rashbam y Chizkuni dan una explicación más sencilla, aduciendo que Moshé está comparando a los israelitas con los siete países que se disputan en la tierra de Canaán / Israel. El Eterno da a los israelitas, la victoria, a pesar del hecho de que fueron superados en número por los habitantes locales.

Rabenu Bachya cita Maimónides, quien dice que hubiéramos esperado que El Todopoderoso, El Rey del universo, hubiera escogido a las naciones más numerosas del mundo como su pueblo, ya que, como est{a escrito, “La gloria del rey está en la multitud de pueblo” (Prov. 14:28).Sin embargo, El, no lo hizo. Por lo tanto Israel debe sentirse extraordinariamente bendecida ya que HaKadosh Baruj Hu, lo eligió, a pesar de su pequeñez, para ser su am segulá, su tesoro especial.

Rabenu Bachya se ve obligado a ofrecer una lectura más compleja para solucionar la contradicción de Moisés, en Deuteronomio, diciendo tanto que Israel “es el más pequeño de los pueblos” y a la vez “tantos como las estrellas del cielo.” Se convierte en un subjuntivo hipotético, que significa: El Eterno aún te habría elegido a ti, incluso si hubieras sido el más pequeño de los pueblos.

Sforno nos da una lectura simple y sencilla: HaShem no escogió a un pueblo en aras de ser honrado. Si lo hubiera hecho, sin duda, hubiera elegido un pueblo fuerte y numeroso. Su elección no tiene nada que ver con el honor, pero si mucho que ver con el amor. Amaba a los patriarcas por su disposición a escuchar su voz; es por ello que Él ama a sus hijos.

Sin embargo, hay algo en este verso que resuena a lo largo de gran parte de la historia judía. Históricamente, los Judios fueron y son un pequeño pueblo: hoy en día, menos de la quinta parte del uno por ciento de la población del mundo. Existen dos razones para esto. El primero es el alto precio tomado a través de los siglos por el exilio y la persecución directa de Judios asesinados en matanzas y pogromos, indirectamente por los que se convirtieron – en la España del siglo XV y del siglo XIX Europa – con el fin de evitar la persecución (trágicamente, aunque la conversión no hizo trabajo; el antisemitismo racial persistió en ambos casos). La población judía es una mera fracción de lo que podría haber sido, si no hubiera existido Adriano, ni las cruzadas, ni el antisemitismo.

La segunda razón es que los Judios no pretendían convertir a los demás. Si lo hubieran hecho habrían estado más cerca en número al cristianismo (2200 millones) o el Islam (1300 millones). De hecho Malbim hace la siguiente interpretación, con respecto a los israelitas que están a punto de entrar en una tierra con siete naciones, los hititas, los gergeseos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos: Moshé hace la advertencia en contra los matrimonios mixtos con ellos, no por motivos raciales, sino por motivos religiosos, como está escrito: “Porque desviará a tu hijos de seguirme para servir a otros dioses.” Malbim interpreta el versículo como Moisés dijo a los israelitas: No justificar los matrimonios mixtos con el argumento que se aumentará el número de Judios. Dios no está interesado en los números.

Hubo un momento en que los Judios pudieron haber tratado de convertir a los demás (por cierto, hubo un caso en que lo hicieron. Los Hasmoneos, con el sacerdote-rey Juan Hircano I convirtieron, a la fuerza a los edomitas, conocidos como los Idumeos y Herodes era uno de ellos) . El período en cuestión fue, durante el Imperio Romano, en el primer siglo. El número de la población judía era de aproximadamente, el 10 por ciento del imperio, y había muchos romanos que admiraban los aspectos de su fe y su forma de vida. Las deidades paganas del mundo helenístico estaban perdiendo su atractivo y verosimilitud, y en todo el los centros del Mediterráneo, las personas estaban adoptando prácticas judías. Dos aspectos del judaísmo estaban en su camino: los mandamientos y la circuncisión. Al final, los judios decidieron no poner en peligro su modo de vida en aras de hacer conversos. Los helenistas que simpatizaban con el judaísmo, adoptaron entonces el cristianismo paulino en su lugar. Constantemente a lo largo de la historia, los judios han escogido ser fieles a sí mismos y seguir siendo un pueblo pequeño en cantidad, en lugar de hacer concesiones en aras de incrementar su número.

¿Por qué la providencia divina, de la elección humana, o ambos, hacen tanto énfasis en la gran pequeñez del pueblo judío? ¡Podría ser, sencillamente, que a través del pueblo judío que El Eterno le está diciendo a la humanidad que no tiene que ser numerosos como para ser grandes! Las naciones no son juzgadas por su tamaño, sino por su contribución a la herencia humana. De esto la prueba más convincente es que una nación tan pequeña como la judía puede producir un flujo siempre renovado de los profetas, sacerdotes, poetas, filósofos, sabios, comentaristas de halajá, codificadores, comentaristas en general, rabinos y jefes intelectuales de las yeshivot, y también producir algunos de los más grandes escritores del mundo, artistas, músicos, cineastas, académicos, intelectuales, médicos, abogados, empresarios y los innovadores tecnológicos. Fuera de toda proporción hay un gran número de Judios que podrían y se encuentran trabajando como abogados que luchan contra la injusticia, economistas que lo hacen contra la pobreza, medicos haciendo lo suyo contra las enfermedades, y maestros luchando en contra de la ignorancia.

No es necesario de cifras para agrandar los horizontes espirituales y morales de la humanidad. Se necesita de otras cosas en conjunto: un sentido del valor y la dignidad del individuo; del poder y las posibilidades humanas para lograr transformar el mundo; de la importancia de dar a todos, la mejor educación que se puede tener; de hacer que cada uno de nosotros nos sintamos parte de una responsabilidad colectiva en la búsqueda del mejoramiento de la condición humana, y, la voluntad de tener altos ideales para ponerlos en práctica en el mundo real, completamente lleno de decepciones y derrotas.

En ninguna parte es esto más evidente hoy en día, que en el pueblo de Israel ,en el Estado de Israel: calumniado en los medios y ridiculizado por buena parte del mundo, y aún así, año tras año, la producción de milagros humanos en la medicina, la agricultura, la tecnología, las artes, es como si la palabra “imposible” no existiera en el idioma hebreo. Cuando, por lo tanto, nos sentimos temerosos y deprimidos por la situación de Israel, vale la pena volver a las palabras de Moshé: “El Señor no puso su afecto en ti y te escogió por ser ustedes más numerosos que otro pueblos, pues son el más pequeño de todos los pueblos “.

¿Pequeño? Sí. Aún rodeado, como los israelitas de ese entonces, por ” naciones más grandes y más fuertes que tú.” Pero es que este pequeño pueblo, ha desafiado las leyes de la historia; ha sobrevivido a todos los grandes imperios del mundo, y todavía tiene un mensaje de esperanza para la humanidad. No es necesario que ser numeroso para ser grande. Si estamos abierto a un poder más grande que nosotros mismos, entonces nos convertiremos en algo más grande de lo que somos. Israel todavía hoy lleva ese mensaje al mundo.

 

 

Traducido al español para 321judaismo.com el 20 de julio de 2013

PorMax Stroh Kaufman

Haftara Naso

HAFTARA NASO

LECTURA

Shoftim 13:2 – 13:25

Y había un hombre de Tzorá del linaje de los danitas, el cual se llamaba Manóaj, y su mujer era estéril, que nunca había parido. Y apareció el ángel del Eterno a esta mujer y le dijo: He aquí que tú eres estéril y no has tenido hijos, mas concebirás y parirás un hijo. Ahora pues, ten cuidado y no bebas vino nuevo ni añejo, ni comas ninguna cosa impura. Porque tú concebirás y parirás un hijo sobre cuya cabeza no pasará navaja, porque el niño será nazireo (consagrado) a Adonai desde el vientre, y él comenzará a salvar a Israel de mano de los filisteos. Y la mujer vino y lo contó a su marido, diciendo: Un varón de Adonai vino a mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Adonai, terrible en gran manera; y no le pregunté de donde era ni me dijo su nombre. Y me dijo: He aquí que tú concebirás y parirás un hijo; y ahora no bebas vino nuevo ni añejo, ni comas ninguna cosa impura; porque el niño será nazireo a Adonai desde el vientre hasta el día de su muerte. Entonces oró Manóaj al Eterno y dijo: Te ruego, Eterno, que el hombre de Adonai que enviaste, torne ahora a venir con nosotros y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. Y Adonai oyó la voz de Manóaj, y el ángel de Adonai volvió otra vez a la mujer, estando ella en el campo; más su marido Manóaj no estaba con ella. Y se apresuró la mujer y corriendo dio la noticia a su marido, diciéndole: He aquí que se me ha aparecido aquel varón que vino a mí aquel día. Y se levantó Manóaj y siguió a su mujer; y cuando llegó a donde estaba el varón, le dijo: ¿Eres tú aquel varón que hablaste a esta mujer? Y él dijo: Yo soy. Entonces Manóaj dijo: Ahora sé que tus palabras se han de cumplir; dime cómo se ha de criar el niño, y qué le deberemos hacer. Y el ángel del Eterno respondió a Manóaj: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije: De todo cuanto proceda de la vid no comerá, ni vino nuevo ni añejo beberá, y no comerá ninguna cosa impura; todo cuanto le he ordenado, guardará. Y Manóaj dijo al ángel del Eterno: Permítenos detenerte y que te preparemos un cabrito que poner delante de ti. Y el ángel del Eterno respondió a Manóaj: Aunque me detengas no comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrécelo al Eterno. Y no sabía Manóaj que aquél fuese ángel del Eterno. Y dijo Manóaj al ángel del Eterno: ¿Cuál es tu nombre, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? Y el ángel del Eterno respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Es oculto. Y Manóaj tomó un cabrito y una ofrenda vegetal y lo ofreció como holocausto sobre una peña al Eterno; y el ángel del Eterno hizo maravillas (haciendo salir fuego de la roca), y Manóaj y su mujer estaban observando. Y sucedió que al subir la llama del altar hacia el cielo, el ángel del Eterno subió en la llama del altar a vista de Manóaj y de su mujer, los cuales se postraron en tierra: sobre sus rostros. Y el ángel del Eterno no volvió a aparecerse a Manóaj ni a su mujer. Entonces supo Manóaj que era un ángel del Eterno. Y dijo Manóaj a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Elohim hemos visto. Y su mujer le respondió: Si el Eterno nos quisiera matar, no hubiera recibido de nuestras manos holocausto y ofrenda vegetal, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, y si debiésemos morir ahora no nos habría anunciado la buena nueva. Y la mujer parió un hijo y le llamó por nombre Shimshón. Y el niño creció, y el Eterno le bendijo. Y el espíritu de la fuerza del Eterno comenzó a dirigirle hacia los campamentos de Dan, entre Tzorá y Eshtaol, (en donde por la fuerza de este espíritu él realizaba bravuras).

Vayeíi ish ejád miTzorá mimishpájat haDaní ushmó Manóaj veishtó akará veló yaladá. Vayerá maláj Adonai el haishá vayomer eléiha híne na at akará veló yaládet veharit veyaládet ben. Veatá hishamrí na veál tishtí yáin veshejár veál tojlí kol tamé. Ki hináj hará veyoládet ben umorá lo yaalé al roshó ki nezir Elohim yihyé hanaár min habáten vehú yajél lehoshía et Israel miyád Plishtím. Vatavó haishá vatomér leishá lemor ish haElohim ba elái umarehú kemaré maláj haElohim norá meód veló sheiltíhu ey mizé hu veét-shmo lo higuíd li. Vayomer li hináj hará veyoládet ben veataá al tishtí yáin veshejár veál tojlí kol tumá ki nezír Elohim yihyé hanaár min habéten ad yom motó. Vayetár Manóaj el Adonai vayomar bi Adonai ish haElohim asher shalájta yavó na od eléinu veyorénu ma naasé lanaár hayulád. Vayishmá haElohim bekól Manóaj vayavó maláj haElohim od el haishá vehí yoshévet basadé uManóaj ishá éin imá. Vatemahér haishá vatarótz vataguéd leishá vatomer eláv híne nirá elái haísh asher ba vayóm elái. Vayakóm vayeléj Manóaj ajaréi ishtó vayavó el haísh vayomér lo haáta haísh asher dibárta el haishá vayomer aní. Vayomer Manóaj atá yavó devaréija ma yihyé mishpát hanaár umaaséhu. Vayomer maláj Adonai elManóaj mikól asher amarti el haishá tishamér. Mikol asher yetzé miguéfen hayáin lo tojál veyáin veshejár al tesht vejól tumá al tojál kol asher tzivitíha tishmór. Vayomer Manóaj el maláj Adonai natzrá na otáj venaasé lefanéija guedi izím. Vayomer maláj Adonai el Manóaj im tatzréni lo ojál belajméja veím taasé olá laAdonai taalená ki lo yadá Manóaj ki maláj Adonai hu. Vayomer Manóaj el maláj Adonai mi shmeja ki yavó devarjá vejibadnujá. Vayomer lo maláj Adonai láma ze tishál lishmí vehú felí. Vayikáj Manóaj et guedi haizím veét haminjá vayaál al hatzúr laAdonai umaflí laasót uManóaj veishtó roím. Vayehí vaalót halaháv meál hamizbéaj hashamaíma vayaál maláj Adonai belaháv hamizbéaj uManóaj veishtó roím vayiplú al pnéihem artzá. Veló yasáf od maláj Adonai leheraó el Manóaj veél ishtó az yadá Manóaj ki maláj Adonai hu. Vayomer Manóaj el ishtó mot namút ki Elohim raínu. Vatomer lo ishtó lu jafétz Adonai lahamiténu lo lakáj miyadénu olá uminjá veló heránu et kol éle vejaét lo hishmiánu kazót. Vateléd haishá ben vatikrá et shemó Shimshón vayigdál hanaár vayevarjéhu Adonai. Vatajél rúaj Adonai lefaamó bemajané Dan béin Tzorá ubéin Eshtaól.

 

PorMax Stroh Kaufman

Lectura de la Haftara Bo

Lectura de la Haftara Bo

La palabra que habló el Eterno al profeta Yerémia, acerca de la venida de Nabucodonosor, rey de Babel, para herir a la tierra de Mitzráim. ¡Declaradlo en Mitzráim y haced oír esto en Migdol! ¡Haced también oír esto en Nof y en Tajpanjés! Decid: ¡Ponte en pie y prepárate, pues ya devora la espada alrededor de ti! ¿Por qué fueron arrastrados tus valientes? No se pudieron mantener en pie, porque el Eterno los empujó. El hizo tropezar a muchos; también cayó uno sobre otro, y se decían: Levántate y volvamos a nuestro propio pueblo y a nuestra tierra natal, por causa de la espada opresora.Clamaron allí: ¡Paró, rey de Mitzráim, hizo alarma con voz estruendosa, mas dejó pasar el tiempo señalado para la guerra! Tan cierto como Yo existo, dice el Rey cuyo nombre es el Eterno de las huestes, tan cierto como el monte Tabor queda entre las montañas y como el monte Carmelo junto al mar, así vendrá el enemigo. ¡Prepara tu equipaje para el exilio, oh hija moradora de Mitzráim, porque Nof será convertida en desolación, y quedará desierta y despoblada. Novilla muy hermosa es Mitzráim; más del norte ya le viene el quebranto, ya le viene. También sus oficiales en medio de ella, son como becerros cebados; pues ellos igualmente se volverán atrás; huirán juntos, no se mantendrán firmes, porque el día de su calamidad vino sobre ellos, el tiempo de su castigo. La voz de Mitzráim se oye como silbido de serpiente que huye; porque vendrán los enemigos con ejército, y con hachas vendrán contra ella, como leñadores. Cortad su bosque, dice el Eterno, porque no pueden ser contados; pues más son en número que las langostas, son innumerables. Será abochornada la hija de Mitzráim; será entregada en mano del pueblo del norte. Dios el Eterno de las huestes, el Dios de Israel: He aquí que Yo castigaré a Amón de No, al Paró también y a Mitzráim juntamente con sus dioses y con sus reyes, o sea al Paró y a los que en él confían. Y los entregaré en mano de los que buscan su vida y en mano de Nabucodonosor, rey de Babel, y en mano de sus siervos. Mas después de esto, Mitzráim será otra vez habitado como en los tiempos anteriores, dice el Eterno. Pero tú no temas, siervo mío Yaakov, ni te amedrentes, oh Israel, porque he aquí que Yo te salvaré de tierras remotas, como también a tu descendencia de la tierra de su cautiverio; Yaakov pues, volverá y estará tranquilo y sosegado, y no habrá quien le amedrente. ¡No temas tú, siervo mío Yaakov!, dice el Eterno, porque contigo estoy Yo; pues aunque daré fin a todas las naciones adonde te he arrojado, a ti no daré fin, sino que te castigaré con juicio, y en modo alguno te destruiré. 
Hadavar asher diber Adonai el Yirmeyáhu hanaví lavó Nevujadretzar mélej Bavel lehakót et éretz Mitzráim.Haguídu veMitzráim vehashmiú veMigdol vehashmiú veNóf ubeTajpanjés imrú hityatzév vehajén laj ki ajlá jérev svivéija.Madúa nisjáf abiréija lo amad ki Adonai hadafó.Hirbá kóshel gam nafál ish el reehú vayomrú kumá venashuvá el aménu veél éretz moladeténu mipenéi jérev hayoná.Karéu sham paró mélej Mitzráim shaón heevír hamoéd.Jai aní neúm hamélej Adonai Tzevaót shemó ki keTavór beharím ukeKarmél bayám yavó.Kléi golá asi laj yoshévet bat Mitzráim ki Nof leshamá tihyé venitzetá meéin yoshév. Eglá yefefiá Mitzráim kéretz mitzafón ba va. Gam schiréiha vekirbá keegléi marbék ki gam héma hifnú nasú yajdáv lo amadú ki yom eidám ba aléihem et pekudatám. Kolá kanajásh yeléj ki vejayíl yeléju uvekardumót báu la kejotvéi etzím. Kartú yará neúm Adonai ki lo yejakér ki rabú mearbé veéin lahém mispár. Hovísha bat Mitzráim nitná beyád am tzafón. Amár Adonai Tzevaót Elohéi Israel híneni fokéd el Amón miNo veál Paró veál Mitzráim veál Elohéiha veál melajéiha veál paró veál habotjím bo. Unetatím beyad mevakshéi nafshám ubeyád Nevujadrétzar mélej Bavel uveyád avadáv veajaréi jen tishkón kiméi kédem neúm Adonai. Veatá al tirá avdí Yaakov veál teját Israel ki híneni moshiajá merajók veét zarajá meéretz shivyám vesháv Yaakov veshakát veshaanán veéin majaríd. Atá al tirá avdí Yaakov neúm Adonai ki itjá aní ki eesé jalá bejól hagoím asher hidajtíja sháma veotjá lo eesé jalá veyisartíja lamishpát venaké lo anakéka.

 

15 de Enero de 2013 — 05 de Shvat de 5773

PorMax Stroh Kaufman

Parasha Lej Leja 5771

Cápsulas Parasha Lej Leja 5771

Dos grandes cosas hay para resaltar en esta parashá: son las órdenes que recibe Abraham por parte del Eterno y ellas son:

La primera de ellas dice: “Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”.

Vayomer Adonai el Avrám léj lejá meartzéja umimoladéteja umibéit abíja el haáretz asher aréka.

La segunda dice “Haré de ti una nación grande, te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y tú serás una bendición y bendeciré a los que te bendijesen y al que te maldijere, yo lo maldeciré y serán bendecidas todas las familias de la tierra (Bereshit 12:2-3)                                                                                                 

Veéesja legí gadól vaabarejéja vaagadelá sheméja veheyé berajá. Vaabarejá mebarajéja umekaleléja aór venibrejú bejá kol mishpejót haadamá.

Para comprender,en parte, la magnitud de esta “sugerencia” desde el punto de vista de distancias geográficas, Avram recibe una instrucción para Jarán  y recorrer una distancia de 640 Kms  (400 millas) para llegar a la Tierra de Kanaán (Y que Jarán está ubicado a una distancia de 970 km  (600 millas desde Ur Casdim)

Ambas órdenes o frases nos indican un pacto que El Eterno establece con Abraham: una escogencia para que grandes cosas sean realizadas por Abraham: habíamos revisado en la parashá pasada que Abraham estuvo presente con Nóaj en la Torre de Babel, aunque no se encontraron pero, evidenciaron grandes cosas que Adonai hizo con Su Pueblo escogido, por lo que podemos evidenciar que no fue por hechos del pasado, sino por los hechos que iban a acontecer en el futuro que el Creador escoge a Abraham con esas dos órdenes o indicaciones específicas.

Al entrar a estudiar el porque de la primera, se puede comparar con una analogía que nos enseñan los sabios y es esta:

Se dice que esto esta conversación ocurrió durante el encuentro entre dos famosos rabinos:[1] el Rabino Eliahu, a quien llamaron “el Gaón” (que quiere decir, el erudito – sabio  –  el más docto y letrado) de Vilna, y el Rabino Yaakov Krantz, quien fuera conocido como el “Maguid” (predicador) de Dubnov. El Maguid de Dubnov decidió en algún momento visita la ciudad de Vilna y se dirigió al gran Gaón. El Gaón durante ese encuentro le pidió al Maguid que hiciera uso de su especialidad y a través de ella, que lo regañe, que certifique y elabore cosas que le hagan avergonzar; fue apenas obvio que el Maguid se espantara ante semejante petición, pero como hubo gran insistencia por parte del Gaón, el  Maguid se quedo pensativo durante un tiempo,  y le preguntó:   “¿Cuál es ese  gran logro de ser un Gaón, y por qué se ufana tanto de ello si toda su vida ha permanecido aislado en un pequeño salón de estudios en su ciudad natal? ¡Salga al mundo, mézclese con la gente, y entonces podremos ver qué clase de Gaón es!”.

 

Otra manera de ver el mismo ejemplo sucedió cuando  muchos judíos observantes de la Torá emigraron de Europa, hacia los Estados Unidos de Norteamérica,  donde, luego de mucho esfuerzo lograron obtener grandes riquezas, probablemente mucho mayores que las que tuvieron en su lugar de origen: salieron y obtuvieron éxito; el resultado para algunos de ellos, fue ver que, como resultado de este cambio, perdieron sus principios religiosos y decayeron en su fe, tradiciones y costumbres, porque cuando las familias emigran o se mudan de una ciudad a otra, se alejan de sus apoyos espirituales a los cuales estaban acostumbrados, forcejean y batallan con su espiritualidad. La mayor parte de sus esfuerzos está dirigida al restablecimiento y reorganización de sus vidas. Reordenar las infraestructuras religiosas, a menudo, llega a lo último. Los principios dados a Abraham permitieron un desafío a las normas a las cuales el  estaba acostumbrado: eso hizo que  Abraham llevara a ejecutara y cumpliera una misión: se encargó de difundir la existencia de un Ser único, Todopoderoso, como el Creador de todas las cosas en un mundo totalmente pagano y, solamente después de salir de su hogar, fue que Abraham se convirtió en el padre fundador del pueblo judío, porque la orden de  “Lej Lejá”, “vete para ti!”, le indicó que había terminado sus exploraciones y había logrado sus metas, por lo cual debía, no solo viajar, sino que también tenía que volver hacia su interior y emprender un viaje hacia la esencia de su propio ser, para ser lo que fue, y como esta anotado anteriormente, ser el fundador del pueblo judío.

 

De acuerdo con el libro del Zohar (esplendor), las palabras Lej Lejá nos ordenan a descubrirnos a nosotros mismos, tal como somos, y enseñándonos, aunque ni exista una distancia física, alejarnos de nuestra casa paterna y el lugar de necimiento implica un proceso espiritual y emocional que nos obliga a distanciarnos de aqullas cosas que nos pueden estar influenciando directa o indirectamente en nuestra manera de actuar,para que aprendamos a conocernos quienes somos en realidad, para poder ser llamados “hebreos”; es decir, que “cruzamos al otro lado” donde nos identificamos como judios, rompemos lis ídolos que están a nuestro alrededor y, nos hacemos cada vez más fuertes en la misión que El Eterno nos ha otorgado y tiene para nosotros.

 

Nuestros sabios en sus múltiples escritos nos han dejado como enseñanza una conversación que sostuvo Abrahám con el Todopoderoso:

Abraham tiene setenta y ochos años de edad, cuando Adonai le promete que le dará la tierra a él y a su descendencia.

Abraham dijo: “Señor ¿Cómo sabré que heredaré la tierra de Canaán? ¿Qué sucederá si mis hijos pecan y los castigas como hiciste con la generación del diluvio y de la división de los pueblos?

El Eterno le contestó: “No temas”
¿Con qué mérito quedarán mis hijos en Eretz Israel? – Insistió el patriarca – gracias a los holocaustos – contestó el Eterno.

– Por favor, Rey de Reyes, ¡dame una señal!

En esa época la gente cerraba un trato cortando animales en trozos y caminando entre los pedazos. Esta era una forma de promesa y juramento que significaba: “si no cumplo con mi parte del trato, merezco ser cortado en trozos como estos animales”.

HaKadosh Baruj hú entonces le ordenó a Abraham: “Toma para mí tres novillas, tres cabras, tres carneros, un palomo y una paloma”.
Abraham así lo hizo, luego cortó los animales por la mitad, excepto las aves, ya que el Eterno así lo ordenó.
Abraham dispuso los trozos en dos filas y las ves en el medio; entonces, poderosas aves de rapiña se lanzaron sobre ellos para devorarlos y Abraham los espantó. De esta manera se selló el pacto entre El Eterno y Abraham que aseguraba la entrega de la tierra de Israel a la descendencia de Abraham.

Los Rabinos profundizan en este episodio bíblico y preguntan: “si la intención del Todopoderoso era sellar un pacto con Abraham y su descendencia, habría sido suficiente un solo animal ¿Por qué El Eterno le ordenó que colocara cuatro clases de animales y tres de cada una y por qué ordenó no cortar las aves en trozos?”

Explican los sabios: “Tres novillos insinúan el Reinado de Babel (Babilonia) que tuvo tres reyes, Nebujadnetzar, Evil Merudaj y Bidshatzar. Las tres cabras representan a Yaván (Grecia), que en su tiempo reinó sobre tres puntos en el mundo: oeste, norte y sur y los tres carneros se refieren al imperio de Medea y sus gobernantes, Coresh, Dariavesh y Ajaverosh. El palomo y la paloma recuerdan a los países de Edóm. Todos estos reinados y personajes tuvieron un rol importante en la historia del pueblo judío y como nuestro pueblo se asemeja a una paloma. Adonai ordenó no partirla”.

Cuando intentamos aplicar en nosotros mismos el Lej Lejá, lo utilizamos para que podamos buscar una trayectoria hacia lo más profundo de nuestro ser; llega un momento en  el que nos encontramos en la oscuridad, sin recursos, es cuando decidimos  llamar al Creador y cuestionarlo: – ¿”Padre Celestial, dime quién soy?” “¡Ayúdame! ¡Dame una pista!; dime ¿porqué me hiciste?”Entonces es cuando empezamos a buscar herramientas que están dadas por nuestro conocimiento, nuestros talentos y nuestra personalidad que nos permitirá  explorar el mundo: un mundo que está mucho más allá de nosotros mismos y que busca conducirnos y dirigirnos hacia quien nos creó a Su imagen y semejanza y a través de las enseñanzas, mandamientos, principios y juicios que encontramos en Su Torá.

 

Una última palabra: Aquella orden que escuchó Abraham para encaminarse a la tierra de Israel fue por intermedio de las palabras Lej Leja – ?? ??. Cuando observamos con detenimiento ambas palabras, encontramos que la letra ? apunta hacia el cielo, mientras que la letra ? apunta hacia la tierra. En las palabras Lej Leja se encierra entonces un maravilloso mensaje que podemos analizar como que el cielo y tierra pueden unirse en plenitud. Sólo a través de ese viaje, un judío podría y debería percibir en la tierra el cielo y así lograría acercarse profundamente a Adonai, quien es Su creador.

 

 

 

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 REDACTADO  EL 13 DE OCTUBRE  DE 2010 – 5 de Jeshván de 5771

 

 

 

 



[1]            Escuchado en conversaciones durante estudios privados de Torá y Tanaj

PorMax Stroh Kaufman

PARASHÁ KI TISÁ 5772

SHEMOT / ÉXODO 30:11-34:35 (parsha)

UNA HONRA A LOS ARTISTAS.

 

La parashá de esta semana y la de la próxima, tienen algunos capítulos que se relacionan con la construcción del Tabernáculo, Mishkán, haciendo énfasis especial en el arte, la artesanía, y estética de este proyecto, en el cual figuran tres personajes, dos de los cuales toman el papel de “héroes:” El primero de ellos, Moshé, que recibe del Eterno, las indicaciones y el diseño, pero también la orden de “buscar” a la persona indicada para ello: los otros dos, los héroes, son Betzalel y Ohaliav.

¿Cuál creemos que fue la razón para que se diera la orden de la construcción del Tabernáculo?

El propósito del Tabernáculo, y el Templo, era establecer una morada para Adonai dentro del espacio físico de nuestro mundo, como está escrito.

Cuando El Todopoderoso descendió sobre el Monte Sinaí, su presencia fue tan abrumadora que la gente no pudo soportar la intensidad de la revelación. Todos los allí presentes fueron físicamente arrojados de la montaña y El Eterno tuvo que enviar ángeles para traerlos de vuelta. Sus almas expiraron por la intensidad espiritual y Adonai las hizo volver a la vida.

Después de esta experiencia de Sinaí, quedó claro que la gente no podía ser expuesta a una revelación directa de Su Presencia, por lo cual Él les ordenó construir un compartimiento especial, en donde manifestaría Su presencia sin restricción. Solamente los dignos, tal como el Sumo Sacerdote, tendrían acceso a este compartimiento sagrado; pero el aura de santidad afectaría a los de afuera.

Betzalel fue designado por El Eterno como el  arquitecto y  artesano magistral para hacer el Tabernáculo, el arca, y las naves.  Su nombre completo era Betzalel Ben Uri.

Sin embargo, Betzalel no actuó solo: tuvo un ayudante cuyo nombre es Ohaliav: ambos  fueron agraciados con el don de saber enseñar a los otros cómo llevar a cabo las tentativas artísticas asociadas con el Mishkán y, sabían transmitir lo que ellos necesitaban para llevar a cabo y cumplir con la magnitud de dicha obra.

Shemot/Éxodo  35:34 El ha puesto en su corazón la capacidad para enseñar, tanto él como Oholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan.

Ulehorot Natán belibó hu veOholiav ben Ajisamaj lematé Dan

 

Pero, ¿Cómo nos cuentan nuestros sabios que se sucedió dicha elección?

Nos enseñan que, cuando a Moshé estaba en el Cielo, a él le fue contado acerca de la futura construcción del Mishkán, sin embargo, pensó que la misión de la construcción le correspondía a él, pero Hashem mismo le dijo, “A pesar de que Yo te exhibí el diagrama del Tabernáculo y todos sus componentes, tú no eres la persona encargada para hacerlo. ¡Tu tarea es la de ser un líder para tu pueblo y para todas las naciones, pero eres quien se va a encargar de ello!”
“¿Quién entonces será el constructor del Mishkán /Tabernáculo?” preguntó Moshé.
El Eterno le contesta: “A Betzalel ben Uri ben Jur he designado para el cumplimiento de aquella tarea,”

“Betzalel en este momento cuenta con tan sólo trece años de edad” dijo Moshé: ¿cómo a alguien tan joven en años se le podía ser otorgada la inmensa tarea de erigir un Mishkán?

Hashem, ante la pregunta, le mostró a Moshé un libro que Él había también mostrado al primer hombre, Adám, en donde estaban registrados los nombres de todos los reyes, líderes y profetas judíos hasta el tiempo del Mashíaj. El nombre “Betzalel” estaba registrado como el constructor del Tabernáculo.

La misma conversación entre Moshé y Hashem continúa diciendo:

Hashem preguntó a Moshé, “¿Te parece Betzalel digno para esta empresa?” “Si él es digno en Tus Ojos,” replicó Moshé, “ciertamente lo es en los míos.”

Más tarde, cuando Moshé presentó a Betzalel al pueblo como el arquitecto del Tabernáculo (Mishkán), formuló la misma pregunta que le hiciera en Eterno, “¿Acceden a que Betzalel se convierta en el constructor?” “Si él es digno a los ojos de Hashem y a los vuestros,” respondieron los Hijos de Israel” es ciertamente bueno a los nuestros.”

También nos enseñan nuestros sabios que Betzalel era el hijo de Jur quien había sido asesinado durante el incidente relacionado con Becerro de Oro. La construcción del Mishkán le serviría a él como una forma de expiación y elevación del alma de Jur.

Además, Betzalel era el bisnieto de la hermana de Moshé, Miriam. Ella fue recompensada con un sabio y comprensivo descendiente que supo cómo construir el Mishkán / Tabernáculo como recompensa por su temor a Adonai el cual la impulsó a ella a desobedecer la orden del Faraón de asesinar a los recién nacidos judíos en Egipto.

El Zohar, por otro lado, nos ofrece otra explicación acerca del nombre de Betzalel; El, sostiene que Betzalel traduce literalmente “a la sombra de Dios,” por lo tanto, no sólo es un nombre que designa la función del mayor artesano que ha existido desde el principio hasta el final de los tiempos, sino que también es un título ganado cuando logra completar su misión.

El segmento de la Torá donde encontramos la “asignación del nombre” de Betzalel nos dice: Shemot / Éxodo  35:30 Entonces Moshé dijo a los hijos de Israel: —Mirad, el Eterno ha llamado por nombre a Betzalel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Yehudá.

Vayomer Moshé el benéi Israel reú kará Adonai beshém Betzalel ben Uri ben Jur lematé Yehúda.

Si aplicamos la explicación que nos entrega el Zohar a la presentación de Betzalel, debríamos leer el versículo de la manera como se describe a continuación:   “Observad, he dispuesto que el nombre de la persona que trabajará en este proyecto sagrado, cuando termine, deberá llamarse Betzalel… a la sombra de Elohim.”

Nuestros sabios también nos dan otra explicación de porque este “héroe” recibe no sólo este trabajo, sino su nombre y nos lonarran a través de la siguiente anécdota:

Moshé ordenó a Betzalel, “Primero construye el arón, luego las otras vasijas, y finalmente la tienda del Mishkán.”
“Mi rebe Moshé,” objetó Betzalel, “si alguien construye una casa, ¿no construye primero su estructura exterior para proteger su mobiliario? Si yo construyo al arón primero, ¿dónde subsecuentemente lo ubicaré una vez que sea completado? ¿No os ha dicho Hashem que yo debería primero construir el Mishkán mismo, y luego el arón, y los otros accesorios?”
“Tienes razón,” admitió Moshé. “Tú puedes ser llamado uno que está a la sombra de Hashem, porque posees la sabiduría para desentrañar el significado secreto que se manifiesta detrás de Sus palabras.” De aquí el nombre “Betzalel,” compuesto de las palabras “betzel kel – él que estuvo a la sombra del Todopoderoso.”

Pero nos falta el segundo “héroe”, cuyo nombre es Aholiav: ¿Cómo surge este personaje?

Hashem le ordenó a Moshé que designe a un asistente de Betzalel, pero no le ordenó a cualquiera: le señalo a Aholiav de la Tribu de Dan. Aholiav, con esta designación,  ayudó a Betzalel en cada una de las fases de la construcción del Mishkán /Tabernáculo. Pero Hashem se encargo de unir a dos “genios” como artesanos: el primero, Betzalel, un miembro de la Tribu de Yehudá, y a Aholiav, de la Tribu de Dan. La asociación entre la tribu de Yehudá, que era la más exaltada de todas y la tribu de Dan la cual era la más humilde, fue una de las enseñanzas que le dio El Todopoderoso a los judíos para que no despreciaran a nadie, especialmente a la Tribu de Dan, porque a los ojos de Adonai, tanto el grande como el pequeño son iguales.

La más pequeña de las personas que sirve a Hashem con todas sus capacidades está al mismo nivel de una más dotada, porque Hashem juzga a un hombre de acuerdo con las intenciones de su corazón.

¿Cómo lo eligió? Veamos lo que está escrito:

Shemot /Éxodo 36:2 Entonces llamó Moshé a Beztalel, a Oholiab y a todo hombre sabio de corazón en cuyo corazón el Eterno había puesto sabiduría, y todos aquellos cuyo corazón les impulsó para acercarse y llevar a cabo la obra.

Vayikrá Moshé el Betzalel veél Oholiáv veél kol ish jajám lev asher natán Adonai jojmá belibó kol asher nesaó libó lekorvá el hamelajá laasot otá.

¿Qué tipo de trabajo hicieron ellos?

¿De qué tipo de trabajo se iba a encargar Betzalel?:

Shemot-Éxodo  35:32-33: Y para inventar creaciones y enseñarlas a los artífices para que trabajen en oro y en plata y en cobre, y en labrar piedras para engastes, y para tallar maderas; para trabajar en toda suerte de obra ingeniosa.
Velajshóv majashavót laasót bazaháv uvakésef ubanjóshet. Ubajaróshet éven lemalót ubajaróshet etz laasot bejol meléjet majashavét

El se iba a encargar de los  metales y maderas y Aholiav se iba a encargar de diseñar, bordar y tejer y enseñar.

35:34-35Y ha puesto en su corazón capacidad para enseñar, tanto en el de él como en el de Aholiav, hijo de Ajisamaj, de la tribu de Dan, a los cuales El ha llenado de sabiduría de corazón para hacer toda suerte de obras de maestro, de artista y de bordador en tejido de lana azul celeste y púrpura y carmesí, y en lino, y en teneduría, y les convirtió en realizadores de toda obra…
Ulehorot Natán belibó hu veOholiav ben Ajisamaj lematé Dan. Milé otám jojmát lev laasót kol meléjet jarásh vejoshév verokém batejélet ubaargamán betolaát hashaní uvashésh veoreg oséi kol melajá vejoshvéi majashavót.

Vemos entonces como ambos, tienen capacidades únicas, habilidades asombrosas, expertos, sensibilidad estética desarrollada al extremo, destreza manual extrema conocimiento científico único que los hacía capaces de trabajar la más diversa cantidad y calidad de materiales, como sólo el mejor de los artistas lo puede hacer, por lo cual son capaces de “hacer honor” al nombre que tenían, independiente de su edad, y de la tribu de donde procedían.

En  algún momento Sigmund Freud escribió que: “El nombre de un ser humano es un componente principal de su persona, tal vez un pedazo de su alma y trae un mensaje escondido;” en el caso de nuestros héroes, uno de ellos pudo vivir “a la sombra de Dios” y el otro “en la tienda de su padre.”

Gracias a la actitud de nuestros héroes, quienes fueron inspirados por El Todopoderoso, con sabiduría y comprensión, pudieron esforzarse, luchar por sus ideales y su visión, alcanzar su máximo potencial, para cumplir las instrucciones del Todopoderoso, y plasmar, en forma terrenal, un prototipo de algo espiritual,  a la cual los sabios dicen que se podría comparar como que estuvieran haciendo una tarea equivalente a la creación del universo,  porque ambos reunieron los méritos necesarios para dicho fin; con ello nosotros aprendemos de estos personajes, que nosotros también debemos estar dispuestos a ejercer nuestro trabajo a través del estudio diligente de la Torá y el cumplimiento de  los mandamientos que El Eterno nos ha legado;  que hoy en día mientras estemos luchando por alcanzar nuestro potencial y sacar el máximo provecho de nuestros nombres,  cada uno de nosotros puede,  poner su saber y su potencial, tanto como su capacidad de transmitir y de hacer, al servicio de su comunidad.

Esto, repetimos, es solamente posible mediante el estudio diligente de la Torá y el cumplimiento de sus mandamientos, porque cada vez que se estudia Torá, una mini revelación, similar a la del monte Sinaí, ocurre. Cada objeto utilizado en el cumplimiento de una Mitzvá es envuelto por una oleada de Divinidad, similar a la del Tabernáculo.

Esta dosis regular de Divinidad purifica gradualmente nuestro ambiente mundano y revela la esencia de Adonai, y nos permite acercarnos, cada vez más, a la revelación manifiesta de la era mesiánica.

¡Buscad al Eterno mientras puede ser hallado! ¡Llamadle en tanto que está cercano!
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos. Vuélvase al Eterno, quien tendrá de él misericordia; y a nuestro Elohim, quien será amplio en perdonar.
Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son Mis caminos, dice el Eterno. Como son más altos los cielos que la tierra, así Mis caminos son más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos.”

Darshú Adonai behimatzó keraúhu beheiotó karóv. Yaazóv rashá darjú veísh áven majshebotáv veyashóv el Adonai veyirajaméhu veél elohéinu ki yarbé lislóaj. Ki lo majshebotái majshebotéijem veló darjéijem drajái neúm Adonai ki gabéhu shamáim meáretz ken gabéhu drajái midrajéijem umajshebotái mimajshebotéijem.

Publicado por 321judaísmo.com

14 de Adar de 5772 – 08 de marzo de 2012

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PorMax Stroh Kaufman

Haftará Mishpatim 5772

Lectua de Haftará.

Jeremías 34:8 – 34:22 Y 33:25 – 33:26

TEXTO DE LECTURA.

La palabra que del Eterno vino a Yeremia /Jeremías, después de que el rey Tzidkiyáhu / Zedekías hizo pacto con todo el pueblo que había en Jerusalém para proclamar la libertad con respecto a los esclavos, a fin de que cada uno dejase ir libre a su siervo y cada uno a su sierva, siendo hebreo o hebrea, para que ninguno se hiciese servir más de los judíos, hermanos suyos, (más que seis años según la ley). Y obedecieron todos los príncipes y todo el pueblo, los que habían entrado en el pacto, dejando ir libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, de manera que nadie, de ahí en adelante, se sirviese más de ellos después de seis años; y los dejaron ir libres. Pero después se arrepintieron e hicieron tornar a los siervos y a las siervas que habían dejado ir libres, y los subyugaron como siervos y siervas. Vino pues la palabra del Eterno a Jeremías / Yeremia, diciendo:

Así dice el Eterno, El Santo de Israel, Yo hice pacto con vuestros padres en el día que los saqué de la tierra de Mitzraim / Egipto, de la casa de servidumbre, diciendo: Al principio de siete años, cada uno de vosotros dejará ir a su hermano hebreo que te haya sido vendido y que te hubiere servido seis años, y le dejarás ir libre de ti; mas vuestros padres no me obedecieron ni inclinaron su oído a Mí. Y vosotros ahora habíais hecho lo recto a mis ojos, proclamando libertad cada uno a su prójimo, y habíais hecho pacto delante de Mí en la casa que lleva mi nombre. Pero luego volvisteis a profanar mi nombre, haciendo tornar cada cual a su siervo y cada cual a su sierva, a quienes habíais dejado ir libres conforme a su voluntad, y los habéis subyugado para que os sean como siervos y siervas. Por lo tanto así dice el Eterno: Vosotros no me habéis escuchado para proclamar la libertad cada uno de su hermano y cada uno de su prójimo. He aquí que Yo voy a proclamar la libertad, dice el Eterno, a la espada y a la peste y al hambre; haré que seáis atemorizados por todos los reinos de la tierra. Y entregaré a los enemigos a los hombres que han transgredido mi pacto, los que no han cumplido con las palabras del pacto que hicieron ante Mí, cuando cortaron el becerro en dos y pasaron por en medio de sus porciones. A los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalém, a los jefes y a los sacerdotes, y a todo el pueblo del país, los cuales pasaron por en medio de las dos porciones del becerro, Yo los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y servirán sus cadáveres de pasto a las aves del cielo y a las bestias de la tierra. Y a Tzidkiyáhu / Zedekías, rey de Yehuda / Judá, y a sus príncipes, los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babel / Babilonia que se ha retirado de vosotros (por causa del Faraón, rey deMitzraim /  Egipto). He aquí que daré orden, dice el Eterno, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán a fuego; también a las ciudades de Yehuda / Judá convertiré en una desolación, de modo que no haya habitantes en ella.

Así dice el Eterno: Así como no se anulará mi pacto con el día y con la noche, ni las leyes inmutables de los cielos y de la tierra que Yo establecí, del mismo modo no desecharé Yo la simiente de Yaakov / Jacob y de David, mi siervo, y no dejaré de tomar de su simiente a los que gobiernen sobre la simiente de Abraham, Itzjak / Isaac y Yaakov / Jacob; porque Yo haré tornar su cautiverio y tendré compasión de ellos.

Hadavar asher hayá el Yirmeyáhu meét Adonai ajarei kerót hamélej Tzidkiyáhu berit et kol haám asher biYerushaláim likró lahém derór. Leshaláj ish et avdó veísh et shifjató haIvrí vehaIvriá jofshím leviltí avod bam biYehudí ajíhu ish. Vayishmeú kol hasarím vejol haám asher báu vabrit leshaláj ish et avdó veísh et shifjató jofshím leviltí avod bam od vayishmeú vayeshalejú. Vayashúvu ajaréi jen vayashivú et haavadím veét hashfajót asher shilejú jofshim vayijbeshúm laavadim velishfajót. Vayehí dvar Adonai el Yirmeyáhu meét Adonai lemor.

Ko amar Adonai Elohei Israel anojí karáti brit et abotéijem beyóm hotzií otám meéretz Mitzraim mibéit avadím lemor. Miketz shéva shanim teshaljú ish et ajív haIvrí asher yimajér lejá vaavadéja shesh shaním veshilajtó jofshí meimáj veló shamú abotéijem eláy veló hitú et oznám. Vatashúvu atém hayóm vataasú et hayashár beeináy likró deror ish lereéhu vatijretú brit lefanái babáit asher nikrá shmi aláv. Vatashúvu vatejalelú et shemí vatashívu ish et avdó veísh et shifjató asher shilájtem jofshím lenafshám vatijbeshú otám lihiót lajém laavadím velishfajót. Lajén ko amar Adonai atém lo shmátem elái likró deror ish leajív veísh lereehú híneni koré lajém deror neúm Adonai el hajérev el hadéver veél haraáv venatáti etjém lezaavá lejól mamlejót haáretz. Venatáti et haanashím haovrím et brití asher lo hekímu et divréi habrít asher kartú lefanái haéguel asher kartú lishnáim vayaavrú béin betaráv. Saréi Yehudá vesaréi Yerushaláim hasarisím vehakohaním vejol am haáretz haoverím béin bitréi haéguel. Venatáti otám beyád oivéihem ubeyád mevakshéi nafshám vehayetá nivlatám lemaajál leóf hashamáim ulevehemát haáretz. Veét Tzidkiyáhu mélej Yehudá veét sarái etén beyád oivéihem ubeyad mevakshéi nafshám ubeyád jéil mélej Bavel haolím mealéijem. Híneni metzavé neúm Adonai vahashivotím el haír hazót veniljamú aléiha ulejadúha usrafuhá vaésh veét aréi Yehudá etén shemamá meéin yoshév.

Ko amar Adonai im lo brití yomám valáila jukot shamáim vaáretz lo sámti. Gam zerá Yaakov veDavid avdí emás mikájat mizaró moshlím el zerá Abraham Itzjak veYaakov ki ashív et shvutám verijamtím.

 

Publicado 24 de Shevat de 5772 – 18 de febrero de 2012

 

PorMax Stroh Kaufman

Parashá Tetzavé 5772

PARASHÁ TETZAVÉ

¡BORRA MI NOMBRE DE TU LIBRO!

 

En esta parashá nos encontramos con un dato curioso: Moshé no está mencionado ni siquiera una sola vez, a pesar que en algunas parashiot alcanza a aparecer su nombre hasta una docena de veces. Todos los estudiosos de la Torá se han preguntado a que se debe este fenómeno y hacen un énfasis acerca de que pudo haber ocurrido.

Todo comienza en el principio que encontramos en esta misma parashá la cual nos dice que “Éste es un estatuto perpetuo de los Hijos de Israel, a través de sus generaciones.” jukát olám ledorotám meét benéi Israel. (Shemot / Éxodo 27:21) lo cual nos indica que nada de ella es modificable y por ello los sabios han tratado de encontrar múltiples explicaciones.

La situación de desaparición comienza con el hecho que El Eterno le dijo a Moshé que planeaba destruir a una nación, aquella que se había desviado y que planeaba construir un pueblo nuevo. Moshé tuvo que intervenir a favor del pueblo, con muchos argumentos y razones, diciéndole finalmente al Todopoderoso: “Ahora, si Tú perdonas su pecado… Pero si no lo haces, bórrame del libro que has escrito”

Hay muchas razones o hipótesis para explicar el hecho que el nombre de Moshé no está mencionado, especialmente en esta parashá de la semana,y una de ellas está en la razón de que su tema principal está en describir las ropas de los sacerdotes.

Otros dicen y aseguran que ello es una especie de castigo o “consecuencia” de sus palabras.

Algunos aseveran que, en su magnífica modestia, Moshé nunca quiso disminuir la gloria de Aharón de ninguna manera, ya que era él quien conducía y guiaba a Aharón hacia el desempeño del sacerdocio.

Hay quienes se han atrevido a decir que el hecho de que en esta parashá no aparezca el nombre de Moshé se puede explicar a través de las palabras de la Torá en parashá Vezot Haberajá:“Torá tzivá lanu Moshé, morashá kehilat Yaakov – Una Torá nos ha ordenado Moshé, una herencia para la congregación de Yaakov” (Devarim -Deuteronomio- 33:4), queriendo explicar con ello que la Torá no es ni debe ser la propiedad privada de algunos privilegiados, sino que debe ser una herencia para toda la congregación de Yaakov, ya que todos deben acceder al estudio y al entendimiento de la misma.

Hasta existen opiniones que aseguran que esta sección de la Torá fue escrita por otra persona diferente a Moshé, y, por el requerimiento de Moshé fue borrado su nombre.

También dicen que es una forma e recordar el nacimiento y el fallecimiento de Moshé; ambos acontecimientos fueron el 7 de Adar, y esta fecha entonces, corresponde casi milimétricamente, a la lectura de esta parashá.

Otro concepto, más relacionado con la Torá, nos dice que, de la misma manera como ella (La Torá) nos cuenta que Moshé sufría de algún tipo de impedimento del habla, a lo cual los cabalistas la relacionan como una capacidad que lo colocaba muy por encima de la de cualquier ser humano, y le daba capacidades distintas: tanto que por sus poderes, “llego a ser como los ángeles del cielo”.

Con relación al punto anterior, se nos enseña que existe una razón filosófica mucho más profunda, la cual nos dice que el “nombre” que se le asigna a una persona es una representación de sus características físicas y espirituales, de su manera de ser y enfrentarse a las distintas situaciones que se revelan en el mundo el ser que presenta al mundo; los cabalistas dicen que al desaparecer Moshé, se “transforma en nada”, cambia sus características y puede convertirse en cualquiera, puede hacer cualquier cosa, cumplir con cualquier función, hasta el punto de llegar “a ser omnipresente”; es decir, este ser que “desaparece”, que es borrado, llega a unirse con la esencia Divina, lo cual es uno de los mandatos que El Eterno quiere que hagamos, a través de una estrecha relación de nosotros para con Él y viceversa; el fruto de esta unión está representada, materialmente, por la Torá es el producto de esta unidad, por lo cual, clasificamos como hijos de Adonai, y con ello logramos, como mínimo la observación de todos los mandamientos que El Todopoderoso ha dejado para nosotros y evitamos que ”  tu corazón te engañe y se desvíe para servir otros dioses” (Devarim / Deuteronomio 11:16).

¿Qué podemos aprender de la actitud de Moshé? Empecemos por recordar el principio que nos enseñan nuestros sabios ,que dice que, la actitud de cada judío por individual, afecta la actitud de todos los judíos en forma global: es por ello que cuando hay un decreto que es emanado de “boca del Eterno”, el judío, tanto en forma grupal, como individual, como lo hizo Moshé, busca de inmediato la raíz espiritual del mismo, y ve en ello, un llamado a la Teshuvá (arrepentimiento), que conduce al perfeccionamiento del comportamiento a través de la Torá y los  Mitzvot. Actuando de esta manera, procura anular un decreto sabiendo que la verdadera salvación que proviene de El Todopoderoso.

Moshé tenía no solo las  calidades  de la humildad, sencillez-peshitut (1)-  e inocencia-temimut(1)- (enormes en su persona) sino también la cualidad de interponerse a sí mismo a favor de todo el pueblo; es decir la capacidad de sacrificio. Sólo alguien que está dispuesto a sacrificarse de esa manera, es merecedor de liderar al pueblo judío.  La historia nos cuenta que, tanto Moshé como Aharón poseían esta admirable cualidad.  Ambos estaban preparados para ser “moser néfesh” en el sentido más literal: dar su alma por el pueblo, siendo esto una prueba de fuego para tomar el liderazgo de esta nación.  La diferencia está en el nombre: Aharón aún tenía que cumplir con una misión la cual se representaba en la necesidad de guiar al pueblo en el Servicio al Eterno, en las funciones del Templo, de generación en generación; y necesitaba un cambio que se le brindó a través de la investidura de Gran Sacerdote; Moshé ya estaba transformado; cumplía con todas las mitzvot jukim y mishpatim de una manera única, que lo llevo a ser, como esta mencionado antes, “como los ángeles del cielo.” Esta actitud que Rashi describe: “Como una sola persona, con un solo corazón”, permitió la salvación de un pueblo y que Moshé cumpliera también su misión y fuera borrado del libro.

Quiera El Eterno que todos nosotros tengamos la fuerza de voluntad de asumir la culpa no sólo de nuestras acciones, sino también por las de nuestro prójimo a través del cumplimiento de las mitzvot, la observancia de la palabra de Adonai escrita en la Torá, para que tengamos la capacidad de hacer borrar los “malos decretos” y quiera también el Todopoderoso que a través de nuestro nombre particular, podamos cumplir con la misión que nos fue encomendada para cumplir en el Olám Hazé y no seamos “borrados” porque hemos sido capaces de dejarnos dominar por el Yetzer Hará, sino por “el cumplimiento del deber”.

(1) Temas que servirán para una próxima charla.

 

Publicado el 08 de Adar de 5772 — 02 de marzo de 2012

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