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Parashá Behar

“PORQUE TODA LA TIERRA QUE TU ESTAS VIENDO A TI TE LA DARÉ Y A TU DESCENDENCIA POR LA ETERNIDAD” (Génesis / Bereshit 13:15)

En esta semana se leen las parashiot Behar y Bejukotai, con las cuales se concluye la lectura del sefer Vayickrá / Levítico.

Sobre el texto de Vayickrá 25:23 encontramos una advertencia que está relacionada con las porciones ancestrales de los israelitas quienes se dividieron y se organizaron en tribus y especifica que  la Tierra de Israel no puede ser vendida para siempre.

Con dicha prohibición, ningún judío puede escaparse de una perspectiva que ocurre en cualquier otra nación del mundo: la tierra nunca será verdaderamente suya.

Es por eso que nos encontramos estipuladas en esta parashá las leyes de redención de la tierra y de las personas como son las leyes de  shemitá, y el yovel, a través de las cuales, todas las transacciones, incluyendo la tenencia de esclavos, vuelve a su estado y propietario original. (25:4 y 25:10): Esta es una condición divina que no tiene ninguna otra regulación.

Esto significa que la misma nación judía no tiene jurisdicción total sobre la tierra; simplemente no es de ellos sin importar deseos, sentimientos e incluso contratos.

Como le fue prometido a Abraham, El Eterno le dio esa tierra como hogar para el pueblo judío; sin embargo, como Amo del Universo,  cada porción de la tierra es suya, como lo encontramos en Vayickra 25:23 que dice “La tierra me pertenece”

Esta posición es un argumento que utilizan las naciones gentiles para acusar a unos invasores, quienes llegaron de un área desértica inhóspita y salvaje, pero la misma Torá certifica la posición del Eterno al aseverar con las siguientes palabras, lo que se encuentra en el libro de Bereshit: “El universo es suyo y El da la tierra a quien El desea”

La nación judía podría mantenerse mucho más cerca del Amo del Universo a través de una correcta relación con esta tierra.

Es el lugar más exaltado del planeta donde el Templo se levanta, una tierra llena de una dimensión extra de la Providencia Divina donde los ojos de Adonai descansan desde el principio hasta el fin de cada año (Devarim /Deuteronomio 11:12) En esta tierra hay mayor propensión a estar más cerca del Creador.

Para muchos suele ser un gran motivo de preocupación el hecho de que la tierra no pueda ser vendida en forma permanente, porque en lugar de ser propietario se convierte en un Tenedor, alquilando una tierra que en últimas pertenece a Elohim.

Esto es realmente un hecho comprobable puesto que está escrito “Extranjeros y residentes con el” (25:23)

Para ser merecedor del derecho a residencia en esa tierra, es imperativo que sus habitantes se conduzcan de una manera apropiada. Se requiere de una porción de santidad, espiritualidad y divinidad.

Quien quiera que tenga y logre esas tres cosas, su vida tendrá un nivel superior, será exaltado, y en ese caso, hay una relación especial de simbolismo con la tierra y, a través de ese suelo sagrado, pueden incrementar su relación con el Eterno.

Sólo a través del pago de sus obligaciones, llamados vida en la Torá y las Mitzvot, es como la voluntad del Rey de Reyes permite que estos territorios que están atribuidos a su propiedad, continúen recibiendo el nombre que tienen; sólo así puede ser llamada “Eretz Israel, la tierra para y de los hijos de Israel”.

En caso contrario, y como se ha visto a través del curso histórico de esa región, los habitantes han sido forzados al exilio.

Es en la parashá de Bejukotái que nos encontramos con la palabra tojajá que se refiere a lo que podríamos llamar “castigos escalofriantes” como resultado de no vivir de acuerdo a las condiciones t responsabilidades que implica ser “El Pueblo Escogido”, pero también nos cuenta acerca de las promesas de prosperidad al seguir los mandamientos de Adonai.

La tierra de Israel, al igual que el cuerpo humano, es nuestra custodia.

Sin duda, ambas entidades corporales tienen que ser llenadas y embebidas de santidad. Tener miedo o no sentirse a gusto porque todo es un estadio que no es permanente debería generar un impulso en el compromiso a servir al Eterno porque absolutamente todo, incluyendo la nación, es suyo.

Tampoco se trata de vender o renunciar a la parte de la tierra que nos corresponde, porque a pesar que la haftará que corresponde a esta semana de Yeremia 33:15 dice que “Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra”, sino que la idea sea de establecer y desarrollar una relación eterna con el Creador.

Y que nunca y por ningún motivo se pierda la fe en El.

DERECHOS DE AUTORÍA INTELECTUAL © – Dr. MAX   STROH   K.   06/05/10 – 22 de Iyar de 5770

ESTUDIO DE LA PARASHÁ DE LA SEMANA: PUEDE SER REPRODUCIDO POR CUALQUIER MEDIO FÍSICO O ELECTRÓNICO BAJO LAS SIGUIENTES CONDICIONES:

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PARASHÁ – VAYICKRÁ – Ofrendas y sacrificios

PARASHÁ – VAYICKRÁ –

Ofrendas y sacrificios.

(Periodo de estudio12-03-2011>19-03-2011)

La Parashá de esta semana nos presenta una larga y detallada descripción de las ofrendas de animales que se hacían en el Templo – la incineración de los miembros del animal, el salpicado de la sangre, la obtención de la carne, etc.

El hombre moderno, a primera vista, podría encontrar esta noción pagana y primitiva. ¡Seguro suena bastante diferente de la cálida vida espiritual que imaginamos que nuestros ancestros practicaban!

La pregunta se torna aún más difícil cuando consideramos la postura del judaísmo con respecto al cuidado y preocupación por los animales.

Además de la prohibición Bíblica contra provocarle daño o sufrimiento a un animal (“Tzar Baalei Jaim”), existe además una lista entera de Mitzvot diseñadas para proteger a los animales, incluyendo: aliviar la carga de un burro cuando es muy pesada, darle al animal un día de descanso en Shabat, no amordazar a un animal mientras trabaja en el campo (esto es, no prevenir que coma lo que ven sus ojos), y muchas otras más.

El sacrificio era considerado como un medio básico por el cual los israelitas se comunicaban con Adonai; era el instrumento por el cual las gracias eran ofrecidas, las peticiones hechas y el perdón buscado.

El dar regalos era formal y ritualizado; lo mismo lo era en el caso de las relaciones entre Adonai y los hijos de Israel.

De todas maneras, repetimos que la porción de la Torá que analizamos la presente semana nos detalla sobre el ritual de los sacrificios que iban a llevarse a cabo en el santuario recientemente inaugurado en el desierto: “Adonai llamó a Moshé y le habló así desde la Tienda del Encuentro: Habla a los israelitas y diles: Cuando alguno de vosotros presente a Adonai una ofrenda, podréis hacer vuestras ofrendas de ganado, mayor o menor” (1:1-2).

Y a partir de este momento en adelante, el texto nos refuerza en cuales son los distintos tipos de sacrificios a realizar, como ser: los holocaustos (capítulo 1), la oblación (capítulo 2), el sacrificio de comunión (caítulo 3), el sacrificio por el pecado (4:1-5:13) y el sacrifico de reparación ( 14-26).

Repasemos la manera cómo El Eterno ordenó a Israel traer tres animales para ofrendar en cada una de las tres festividades de peregrinaje: Pesaj, Shavuot y Sucot:

1. El holocausto, llamado “holocausto de presentación” (“Holat reiiá”), como está escrito (Devarim 16: 16): “Tres veces al año verá todo varón la faz de Adonai tu Elohim en el lugar que eligiere… y no verás mi faz sin nada”.

2. Sacrificio pacífico, llamado “sacrificio pacífico festivo” (“shalmei jaguigá”), y sobre el mismo está escrito (Shemot 12: 14): “Festejarán a él festividad para Hashem”. Estos dos sacrificios son obligatorios.

3. Sacrificios pacíficos llamados “sacrificios pacíficos de alegría” (“shalmei simjá”), para cumplir con lo que versa (Devarim 27: 7): “Acercarás sacrificios pacíficos, y comerás allí, y te alegrarás delante de Adonai, tu Elohim”. Estos no son obligatorios cuando hay carne de otros sacrificios.

Todos los sacrificios de animales que eran acercados por individuos particulares, ya sea obligatorios o donaciones voluntarias (excepto del primogénito y el diezmo en Pesaj), requieren apoyo de manos sobre el animal.

Esto es por lo que está escrito (Vayickrá 3: 2): “Apoyará su mano sobre la cabeza de su sacrificio”, es decir, el dueño del sacrificio debe apoyarse con sus dos manos sobre la cabeza del animal, mientras está con vida, con todas sus fuerzas (Tal como dice en la Mishná menajot 9: 7 – 8; Rambam en las leyes de la hechura de los sacrificios: 3: 6; 13).

La fe de Israel veía la institución del sacrificio como un componente esencial y legítimo de la adoración divina: el sacrificio era entonces, el instrumento por el cual las gracias eran ofrecidas, las peticiones hechas y el perdón buscado.

Esto era una práctica bastante natural en el Antiguo Oriente; pero, como el término hebreo para la palabra sacrificio es korbán, significa “acercar”, es de allí, que se entiende que el término sacrificio o korbán es  una de todas  aquellas cosas que acercan al fiel a Adonai.

De acuerdo a la tradición rabínica, Adám habría sido el primero en introducir la práctica del sacrificio; sin embargo, Caín y Abel fueron los primeros que sintieron la necesidad de acercarse a Adonai por medio de sacrificios y ofrendas, tal como está escrito: “Fue Hebel pastor de ovejas y Caín labrador. Pasó algún tiempo, y Caín hizo a Adonai una oblación de los frutos del suelo. También Hebel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos…” (Bereshit 4:3-4).

A partir de aquí comenzó un ritual de sacrificios que habría de continuarse con Noáj (8:20) y los Patriarcas (Abraham [15:9-11]; Yaakov [31:54]).

A pesar de la conexión que tienen  los sacrificios con la piedad hacia Israel, el Jumásh no da razón alguna para explicar el significado de la práctica. Se puede suponer, según las regulaciones, que lo importante de este procedimiento  era la idea que el piadoso debía renunciar a algo de valor, por ejemplo, el primogénito del rebaño o el primer puñado de granos recolectados con la esperanza de lograr el favor divino.

Según esta interpretación, el hombre, al renunciar a algo de mucho valor, manifiesta que pertenece al Eterno, que en su mano está el alma de todo viviente y el espíritu de todos los humanos, tal como lo vemos en al vida de Abraham: el pasó por nueve pruebas y su corazón fue hallado fiel al Señor; sin embargo, debía pasar por la prueba más dura.

Por mandato divino debía ofrendar a su hijo único, al cual estaba ligado con todas las fibras de su corazón y cuya vida le era más cara que la suya propia.

Después que reveló su íntegra disposición y su firme obediencia, recibió el llamado de cuidar la vida de su hijo y he aquí que se le apareció de pronto un carnero, al que ofrendó en lugar de su hijo; con este hecho quedó establecida la idea, que la vida que ofrendamos a Adoani mediante el sacrificio de un animal, simboliza la obediencia, el entregamiento íntegros y, la subordinación al Eterno, tal como está escrito“pues ahora conozco que tú eres temeroso de Adonai, ya que no Me has negado ni a tu hijo único”.

Otra opinión, la del filósofo Maimónides, nos enseña que los sacrificios habían sido instituidos para alejar a los israelitas de las prácticas idolátricas, porque, como la inmolación de bueyes era objeto de abominación para casi todos los idólatras, entonces se nos prescribió sacrificar preferentemente estas tres especies de cuadrúpedos: “Puede ofrecer ganado mayor o ganado menor (Levítico 1:2), a fin de acercarse a Adonai mediante ese mismo acto, considerado por aquéllos como la mayor de las iniquidades, y buscar en él el perdón de los pecados. Así se procuraba sanar las ideas corrompidas, enfermedades del alma humana, mediante el extremo opuesto, tal como está escrito en su libro La Guía de los Perplejos.

Los profetas no se opusieron a los sacrificios como tal, sino que criticaron las falsificaciones del ritual y su carencia de sentimientos interiores (Oshea 6:6; Mija 6:5-8; Yeremía 6:20; Zajária 7:4-6).

Como decía el salmista: “Pues no te agrada el sacrificio, si ofrezco un holocausto no lo aceptas. El sacrificio a Adonai es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, OH Adonai, no lo desprecias” (Tehilim 51:18-19. también 40:7; 50:7-15; 69:31-32).

Lo que encontramos en los libros de la torá y el Tanaj acerca de la posición de los profetas, es que condenaban el ritual de sacrificio como vano e hipócrita, en los casos que éste no estuviera acompañado por una sincera disposición del corazón.

Como decía profeta Amós en el nombre de Adonai: ``Yo detesto, desprecio vuestras fiestas, no me gusta el olor de vuestras reuniones solemnes. Si me ofrecéis holocaustos… no me complazco en vuestras oblaciones, ni miro a vuestros sacrificios de comunión de novillos cebados. ¡Aparta de mi lado la multitud de tus canciones, no quiero oír la salmodia de tus arpas! ¡Que fluya, sí, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne! ¿Acaso sacrificios y oblaciones en el desierto me ofrecisteis, durante cuarenta años, casa de Israel?’‘ (5:21-25; y también 4:4; Isaías 1:11-16).

Veamos lo que encontramos en las palabras del sabio jerosolimitano Jesús hijo de Sirá (aproximadamente año 180 a.e.c.), que aun siendo un fervoroso ritualista, sugirió que la justicia y la caridad podrían incluso suplir el rito del sacrificio: “Observar la ley es hacer muchas ofrendas, atender a los mandamientos es hacer sacrificios de comunión. Devolver favor es hacer oblación de flor de harina, hacer limosna es ofrecer sacrificios de alabanza. Apartarse del mal es complacer al Señor, sacrificio de expiación apartarse de la injusticia. No te presentes ante el Eterno con las manos vacías, pues todo esto es lo que prescribe el mandamiento. La ofrenda del justo unge el altar, su buen olor sube ante el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptado, su memorial no se olvidará” (Kohelet 35:1-6).

En algún momento de la historia del pueblo judío, los sacrificios comienzan a adquirir un sentido más espiritual y empiezan a ser reemplazados por cosas como la comida comunitaria, y empieza dibujarse en la literatura profética y formulada en el texto del Sirácida, el cual llegó a su pleno estado de maduración durante la época greco-romana.

Un ejemplo en este sentido habría sido la usanza de la comida comunitaria practicada por la secta de los esenios. Según el relato del historiador Flavio Josefo[1], después de la ceremonia de purificación, estos piadosos se congregaban “en una sala particular donde no puede entrar ninguna persona profana; ni ellos mismos pueden penetrar en ese comedor sin estar puros, como si fuera un recinto sagrado”.

Y a continuación, el historiador describe, de la siguiente manera, la comida: “Se sientan sin hacer ruido y el panadero sirve a cada uno un pan y el cocinero un plato con una sola comida. El sacerdote pronuncia una oración antes de comer, y nadie puede probar bocado antes de que haya concluido la oración. Después de la comida[2] el sacerdote repite el rezo.

Todos dan gracias a Adonai, dispensador del alimento que hace vivir, al principio y al final de la comida”

Los manuscritos del Mar Muerto también nos ofrecen evidencia acerca de la comida comunitaria y de su papel central en la vida de la agrupación.

Según leemos en la Regla de la Comunidad[3]: “Comerán juntos, juntos bendecirán y juntos tomarán consejo […] Y cuando preparen la mesa para comer, o el mosto para beber, el Sacerdote extenderá su mano el primero para bendecir las primicias del pan y del mosto” Nota: Ciertos hallazgos en Khirbet Qumrán, ruinas ubicadas en la costa noroccidental del Mar Muerto a 25 Km. al este de Jerusalém, apoyarían el relato de Josefo y las referencias de los manuscritos.

Los arqueólogos excavaron una sala grande, de 22 metros de largo y 4,5 metros de ancho, orientada en dirección este-oeste, la cual habría hechos las veces de lugar de asamblea y de comedor, y una prueba de la función de esta habitación sería el hallazgo realizado en una pequeña sala contigua a ésta, en la que se hallaron más de mil utensilios para comer: jarras, grandes cuencos, tetéras, platos y pequeños cuencos para servir la comida.

Una de las interpretaciones sugeridas para entender el significado de esta práctica, es que la comida de los esenios tenía un significado cultural para los miembros de la secta, porque ellos, en su fiera oposición al Templo, habrían concebido su vida en comunidad como una especie de “templo espiritual”, que reemplazaba al Templo real de Jerusalém, con las comidas comunitarias diarias haciendo las veces de sustituto espiritual de los sacrificios ofrecidos cotidianamente en el templo [4]

Esta práctica esenia de comer juntos, como si fueran seudo-sacerdotes ofreciendo “sacrificios espirituales” en un templo virtual (la comunidad misma), cuando todavía el Templo de Jerusalén estaba activo en el monte Sión, habría sido uno de los antecedentes de la concepción promovida por los sabios rabínicos después de la destrucción del santuario en el año 70 de la Era Común, cuando afirmaron: “Rabí Shimón dice: tres hombres que han comido en la misma mesa sin hacer alusión a la Torá es como si habrían incurrido en idolatría, pues así está dicho (Yesháia 28:8): Pues todas las mesas están llenas de impurezas, ya que no mencionan a Adonai. Pero tres hombres que han comido en la misma mesa y aluden a la Torá es como si habrían comido de la mesa de Adonai, pues así está dicho (Yejezequel 41:22): Y Él me dijo, esta es la mesa que está delante de Adonai” [5]

Y así el estudio de la Torá tomó en la cosmovisión rabínica el lugar de los sacrificios físicos, convirtiéndose en un “sacrificio espiritual” que acercaba al judío al Adonai de Israel.

Para terminar este ensayo viene a cuento esta historia jasídica, que sintetiza de manera maravillosa el largo camino sufrido por la institución del sacrificio en el judaísmo:

“Una vez, durante un shabat, estaba el Rabino Moshé de Kobryn ante el arca rezando la Oración Adicional, que reemplaza las ofrendas de los días shabat y los festivos. Cuando dijo las palabras: “Condúcenos a nuestra tierra y ahí prepararemos para ti las ofrendas que son obligatorias para nosotros”, cayó al suelo desvanecido. Después que lo revivieron con grandes dificultades, concluyó la oración.

Aquella noche Rabí Moshé volvió a hablar ante su propia mesa: “Ahí, en nuestra tierra, traeremos la ofrenda especial para este shabat, porque aquí no tenemos santuario ni servicio para los sacrificios”. Y se inflamó al decir estas palabras y gritó entonces: “ ¡Señor del mundo, nosotros, nosotros mismos nos presentaremos a ti en lugar de la ofrenda!”

Y entonces todos comprendieron por qué en la Casa de Oración había caído al suelo como si la vida lo hubiera abandonado definitivamente[6].

Con todo lo que hemos revisado, nos preguntamos: ¿Por qué entonces ofrendas de animales? Abordemos a continuación algunas nociones equivocadas que existen al respecto.

Noción Equivocada #1: ¿No es acaso cruel matar a un animal?

¿Por qué debería molestarnos esto? ¿Acaso no comemos hamburguesas, vestimos zapatos de cuero y jugamos fútbol con balones de cuero?

Entonces, si se justifica utilizar animales para obtener beneficios físicos, ¡se justifica aún más para obtener beneficios espirituales!

(Además, hay que considerar que todas las ofrendas representaban al mismo tiempo un beneficio práctico en términos físicos. La gran mayoría de los sacrificios eran comidos por seres humanos – por ejemplo: el sacrificio de Pesaj era asado y comido en el Seder, en cada mesa. Incluso en el caso de los sacrificios que eran totalmente consumidos por el fuego en el altar, el cuero del animal era utilizado por los Cohanim.

 

Noción Equivocada #2: Estas ofrendas son un ‘Sacrificio’

Como ya revisamos previamente, la palabra en hebreo Korbán, que la Torá utiliza para describir las ofrendas de animales, no significa simplemente sacrificio (en el sentido de dar algo), ni tampoco simplemente ofrenda (en el sentido de llevar regalos a los dioses). En cambio, Korbán significa “acercarse”. Es decir, ayuda a una persona a acercarse a Adonai.

En el Templo, tomábamos las partes del animal y las elevábamos en el altar de Adonai. Esto es una declaración personal, un intento por elevar nuestros recursos materiales a un nivel más alto – de dirigirlos al servicio de Adonai.

¿Para beneficio de quien?:

Noción Equivocada #3: Nosotros pensamos, “¿Qué clase de Adonai necesita de ofrendas? ¿Es esto acaso una especie de soborno para que no se enoje con nosotros?

Debemos diferenciar entre mitología griega y judaísmo. Los sacrificios paganos servían para apaciguar dioses finitos que tenían control sobre cierto aspecto limitado de la existencia. Cada uno de ellos necesitaba algo distinto y los humanos podían evitar la ira de los dioses dándoles lo que necesitaban.

En el Judaísmo las ofrendas no son para Adonai. Él no las necesita. Adonai es todopoderoso, ¡y ya posee todo! En cambio, las ofrendas son para nosotros. Nos enseñan a tomar lo físico (el cuerpo) y santificarlo.

Una de las 613 Mitzvot es que el Cohen Gadol debe mantener el Efod (delantal) constantemente apegado a su cuerpo.

Rabí Shimshon Rafael Hirsch señala que en idolatría, típicamente, el delantal ceremonial era atado al ídolo. La filosofía detrás de esto era controlar al ídolo y así “colocarlo de nuestro lado”. Pero en el judaísmo, el Cohen Gadol se ataba el delantal a sí mismo, ¡porque es a nosotros mismos a quien queremos controlar!

Cada ser humano está compuesto de dos partes, una parte física y una parte espiritual. Cada una de ellas desea ser alimentada y sostenida, sin embargo, cada una consigue esto de manera muy distinta.

El cuerpo desea comodidad y gratificación inmediata: comida, sueño, poder, riqueza.

El alma en cambio, busca placeres eternos: sentido, amor, buenas acciones, conexión con Adonai.

Las Mitzvot de la Torá fueron diseñadas para guiarnos hacia los “placeres espirituales”. Sin embargo, cuando el cuerpo ejerce su dominio, la consecuencia lógica es la trasgresión de estas Mitzvot.

La manera de reparar este error es llevando una ofrenda.

El trasgresor da un paso adelante y declara: “He cometido un error y me arrepiento del daño que esto ha causado a mi alma. Mi lado animal se ha apoderado de mí. No deseo repetir este error nuevamente. A través de este sacrificio me comprometo a que el animalismo no sea la fuerza dominante en mi vida

Y entonces, ¿Por qué la sangre?

Cuando una persona ve el animal sacrificado frente a sus ojos, piensa, “Realmente yo soy el que merece esto, pero Adonai es misericordioso y comprensivo.” Esto es una experiencia espiritual muy poderosa. ¡La sangre es real! Esto conmueve a la persona y la hace comprender la importancia de la vida.

Kirk Douglas, un legendario actor de cine, se vió involucrado en un serio accidente de helicóptero en el año 1991. El piloto y el copiloto de la nave fallecieron, pero Kirk salió con vida.

El evento lo impactó tanto espiritual como físicamente. Acostado en la cama del hospital se preguntó a sí mismo una y otra vez: ¿Por qué fui yo el que sobrevivió?

Kirk eventualmente respondió su pregunta de la siguiente manera: Sobreviví porque aún hay algo importante que debo lograr en este mundo, una contribución crucial que debo hacer. Hasta ahora he estado jugando y divirtiéndome. Pero ahora veo que en la vida hay cosas más trascendentales.

Kirk se embarcó en un programa de estudio regular de Torá y comenzó a restituir las tradiciones judías que recordaba de su juventud.

Comenzó también a buscar maneras de utilizar su riqueza material para impactar al mundo.

Fue una transformación que lo llevó de vuelta a sí mismo y a sus raíces, a pesar de la presión social que la fracción secular de Hollywood ejercía en su contra.

Hoy, él sigue más comprometido que nunca.

Recientemente tomó sobre sus hombros la responsabilidad de construir un ‘teatro multimedia’ del otro lado del Muro Occidental – para darle a los turistas una auténtica e inspiradora experiencia judía. ¡Kirk está determinado a recuperar el tiempo perdido!

Al igual que en el Templo… la escena de la sangre, la proximidad a la muerte… el pensar “este pude haber sido yo”. Cambia la vida de uno para siempre.

¿Podrá nuestra parashá inspirarnos también a nosotros a cambiar?

 

Artículo terminado de elaborar el 05 de marzo de 2011 – 29 de Adar 1 de 5771

 

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[1] (Guerra de los Judíos II, viii, 5; en: Obras Completas de Flavio Josefo [Buenos Aires: Acervo Cultural/Editores, 1961] IV, p. 138).

[2] Sobre la comida comunitaria de los esenios, ver también Filón, Hipotéticas II, 11.11; Todo hombre bueno es libre XII, 86, 91).

 

[3] (1QS VI, 2-5; según: Texto de Qumrán [ed. F. García Martínez; Madrid: Editorial Trotta, cuarta edición, 1993] p. 56).

[4] Sectarios de Qumrán. Vida cotidiana de los esenios; A. Roitman, [Barcelona: Ediciones Martínez Roca, 2000] págs. 204-209).

[5] (Ritual de Oraciones para todo el año [traducción. M. Edery; Buenos Aires: Consejo Mundial de Sinagogas, 1965] págs. 274-275).

[6] (Martin Buber, Cuentos Jasídicos. Los maestros continuadores I [Buenos Aires: Editorial Paidós, 1978] p. 150.)

 

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Cápsulas parashá Vayeshév

Resumen de la parashá

El hijo favorito de Yaakov era Yoséf. Por este motivo, le hizo confeccionar una túnica de seda de muchos colores que llegaban a ser signo de distinción y señorío. Este hecho despertó los celos de los hermanos de Yoséf, a tal punto que llegaron a odiarlo y a no poder siquiera hablarle en tono amable.
Yoséf tuvo dos sueños: ambos con el mismo mensaje. El odio de sus hermanos se intensificó cuando conocieron el contenido de esos sueños. En el primero, los manojos de espigas que representaban a sus hermanos, se inclinaban ante el su propia espiga, que estaba en medio de ellos. Ya en el segundo sueño, el sol, la luna y once estrellas (representando el resto de la familia de Yoséf) se inclinaban ante él. La deducción que se obtiene de ello es que todos los miembros de la familia de Yoséf se subordinarían a él. Yaakov le reprochó haber despertado la enemistad de sus hermanos, aunque él personalmente, y precisamente por su propia experiencia, confiaba en que los sueños de Yoséf se harían realidad.
Cuando los hermanos de Yoséf estaban vigilando los rebaños de su padre en Shjem, Yaakov lo envió a observar cómo iban las cosas. Al verlo acercarse, los hermanos decidieron que ésa era su oportunidad para matarlo, arrojar su cuerpo a un pozo y luego encubrir su acto diciendo que había sido devorado por una bestia salvaje.
Reubén sabía que eso era un crimen. Quería salvar a Yoséf pero comprendió que los demás hermanos no entenderían sus palabras. No obstante, logró convencerlos de que no mataran a Yoséf sino que lo arrojaran vivo en un pozo cercano. “Que no sean sus manos las que lo hieran directamente”, arguyó Reubén. El se proponía regresar secretamente, más tarde, después de que sus hermanos lo despojaron de su túnica de seda y lo arrojaron vivo al foso, como había sugerido Reubén.
En ese momento advirtieron que se acercaba una caravana de ismaelitas que transportaban especias a Mitzraim, y a Yehudá se le ocurrió la idea de vender a Yoséf como esclavo en lugar de causar directamente su muerte. Los demás hermanos aceptaron este nuevo plan y vendieron al joven a los viajeros ismaelitas por veinte piezas de plata. Reubén, que estaba lejos cuando esto ocurría, regresó al lugar y para su gran pesar no hallo rastro alguno de Yoséf. Los hermanos empaparon su prenda de seda en sangre de cabra (que es parecida a la del ser humano) y la llevaron a Yaakov, quien se convenció de que Yoséf había sido devorado por una bestia salvaje y lloró su pérdida por mucho tiempo.
Entretanto, Yoséf había sido vendido y vuelto a vender. Los ismaelitas lo vendieron a comerciantes midianitas, y éstos a Potifar, un funcionario del faraón, en Egipto.
Por otro lado, Yehuda, se había casado con la hija Shua, un comerciante, y tuvieron tres hijos. El primero se casó con una mujer llamada Tamar, pero murió poco después del casamiento. El segundo hijo se casó entonces con ella, pero este segundo esposo también murió poco después. Yehuda temía que su tercer hijo muriera también si desposaba a Tamar, de modo que le pidió a ésta que aguardara en la casa de su padre hasta que su hijo menor tuviera edad para casarse con ella. Yehuda estaba sólo postergando el asunto, pues no tenía intención de hacer que el matrimonio tuviera lugar alguna vez. Enterada a través de una profecía de que los reyes de Israel descenderían de Yehuda, Tamar se disfrazó y lo engaño para poder concebir un hijo suyo. Cuando su gravidez fue descubierta, Yehuda -sin saber que era su propio hijo el que Tamar llevaba en su vientre- la condenó a ser quemada. Pero su nuera pudo probar que el padre del niño que iba a nacer era el propio Yehudá. Cuando ella estaba a punto de ser castigada, le envió a Yehuda unos bienes diciendo: “Estoy encinta por el poseedor de estos objetos. Yehuda comprendió enseguida y reconoció que era su hijo. Admitió que ella tenía razón, pues él no le había permitido que se casara con su hijo menor, y le perdonó la vida.
El Eterno protegía a Yoséf y éste tuvo éxito en todo lo que emprendió. Al darse cuenta de esto, Potifar lo designó intendente de su casa. La esposa de Potifar trató de seducir a Yoséf, pero él rechazaba sus diarios asedios. Finalmente, ella se sintió ofendida y reaccionó maliciosamente, acusándolo de molestarla, y logró que Yoséf fuera enviado a prisión.
Incluso en la cárcel el Eterno estuvo con Yoséf, y éste encontró gracia en los ojos del guardián, quien lo puso a cargo de todos los prisioneros. Todo lo que ocurría en la prisión era controlado por Yoséf. Mientras permaneció allí se puso en contacto con dos funcionarios reales, el copero y el panadero. Ambos habían ofendido a Paró y estaban en prisión aguardando la sentencia. Una noche, cada uno de ellos tuvo un sueño, que reveló a Yoséf, y la interpretación que hizo éste fue que el copero sería perdonado por el faraón, pero que el panadero sería ejecutado. Todo ocurrió tal como Yoséf había predicho. Pidió, entonces, al copero que intercediera ante el faraón en su favor, pero el funcionario olvidó el pedido tan pronto como fue liberado de la prisión.
Introducción:
El mes de Kislev, es el mes en el que nos encontramos con la mayoría de pasajes que tienen que ver con los sueños mencionados en la Torá. En el texto de los cinco libros de la Torá encontramos diez sueños explícitos, soñados por siete “soñadores”, todos en el libro de Bereshit / Génesis.
El primer sueño, de Avimelej el rey de Guerar, aparece en la porción de Vaierá leída en el mes de Jeshvan. Los otros nueve aparecen en Vaietzé, Vaieshev y Miketz, todas durante el mes Kislev.
Durante este “mes de los sueños” debemos esforzarnos por examinar y clarificar en nuestra alma el tema de “el sueño”, para encontrar las profundidades de sus raíces en el alma y resolver el rompecabezas de manera correcta y apropiada.

Enseñanzas:
1.- Interpretación de los sueños

Nuestra parashá comienza y termina narrándonos historias sobre sueños, en el medio de las dos situaciones donde Yoséf se enfrenta a la realidad de los sueños, se conforma el eje central de esta sección de la Torá, y por ende, representa, además, el carácter esencial de su personalidad. Al final de nuestra parashá, leemos sobre los sucesos de Yosef en la prisión en Mitzraim, donde nuevamente se enfrenta a dos sueños y en este caso tiene que dar explicación profunda de los sueños que tuvieron dos de sus compañeros en aquella prisión: el copero y el panadero del faraón.
Para analizar la parashá, y llegar a la enseñanza, debemos formularnos unas cuantas preguntas; algunas de ellas son:
¿Qué significa sueño?
¿Qué significado tiene soñar?
¿Por qué soñamos?
Para responder las preguntas podemos decir:
Sueño: 1.- El vocablo sueño (del latín somnus, raíz original que se conserva en los cultismos somnífero, somnoliento y sonámbulo) designa tanto el acto de dormir como el deseo de hacerlo (tener sueño). … Para el acto de soñar existe la palabra específica ensueño, pero suele utilizarse también la genérica (tener un sueño = soñar). El adjetivo correspondiente a ensueño-sueño es onírico (del griego ónar, “ensueño”). Por analogía con el ensueño (que cumple a menudo fantasías del durmiente), se llama también sueño a cualquier anhelo o ilusión que moviliza a una persona. Metafóricamente, se afirma que una parte del cuerpo se le ha dormido a uno, cuando se pierde o reduce pasajeramente la sensibilidad en la misma.
2.- En la mitología griega, Hipnos (en griego ????? Hypnos, ‘sueño’) era la personificación del sueño. Su madre era Nix, la noche, que lo tuvo sin intervención masculina, aunque en alguna otra tradición su padre fue Érebo. Era hermano gemelo (o hermanastro) de Tánatos, la muerte no violenta. .
3.- Importante experiencia psíquica que se produce mientras dormimos. Interrupción fisiológica espontánea y periódica de la actividad de la conciencia, acompañada por cambios funcionales en algunos órganos.

El sueño (en cuanto acto de dormir) es un estado de reposo uniforme de un organismo. En contraposición con el estado de vigilia (cuando el ser está despierto), el sueño se caracteriza por los bajos niveles de actividad fisiológica (presión sanguínea, respiración, latidos del corazón) y por una respuesta menor ante estímulos externos. Los sueños son manifestaciones de nuestro Inconsciente y Consiente. Cuando llega la noche y nos decidimos a descansar nuestro cuerpo y mente comienzan a relajarse. Nos quedamos dormidos, pero nuestra mente sigue funcionando. El soñar es un alivio de la mente para satisfacer cosas que deseamos y para darnos señales de cómo resolver problemas que nos afecten. La mayoría de los sueños funcionan en esta lógica: Deseos, frustraciones que resolvemos o reflejos de angustias. Soñar es, entonces, un proceso mental muy probablemente involuntario, en el que se produce una reelaboración de informaciones almacenadas en la memoria, generalmente relacionadas con experiencias vividas por el soñante en el día o los días anteriores. Cuando soñamos nos sumergimos en una realidad virtual formada por imágenes, sonidos, pensamientos y/o sensaciones. Los sueños más elaborados contienen escenas, personajes, escenarios y objetos. Los recuerdos que se mantienen al despertar pueden ser simples (una imagen, un sonido, una idea, etc.) o muy elaborados.
Se ha comprobado que puede haber sueños en cualquiera de las fases del dormir humano. Sin embargo, se recuerdan más sueños y los sueños son más elaborados en la llamada fase REM (Movimiento Rápido de los Ojos, por sus siglas en inglés Rapid Eye Movement) que tiene lugar en el último tramo del ciclo del sueño.
La psicología ha desarrollado un papel fundamental a la hora de hablar sobre el sueño. Por ejemplo Sigmund Freud y la corriente que fundó, el psicoanálisis, ambos, han distinguido entre dos tipos de contenidos de los sueños, el manifiesto y el latente. En el primero la historia es tal como el durmiente repite que la vive, en tanto, el segundo para el psicoanálisis es lo que verdaderamente quiere significar ese sueño, obviamente sería un opuesto del vivenciado por el durmiente y es aquí donde el psicoanalista entra en escena para interpretar verdaderamente al mismo.
Más allá de estas cuestiones Freudianas y de otras corrientes filosóficas, científicas y metafísicas relacionadas con la de interpretación o con aquellas actitudes que le daban un valor profético al sueño en la antigüedad, el sueño resulta ser un estado necesario y recomendado tanto para la salud como para el buen desempeño ya sea en el estudio como en el trabajo.
Revisemos algunas frases célebres o refranes que estén relacionadas con soñar y/o los sueños:
• ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son. (Pedro Calderón de la Barca).
• Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar. (Antonio Machado)
• Siempre sueña y apunta más alto de lo que sabes que puedes lograr. (William Faulkner)
• Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad. (Mahatma Gandhi).
• Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado. (Thomas Jefferson).
• La sociedad perdona a veces al criminal, pero no perdona nunca al soñador. (Oscar Wilde).
• Soñar en teoría, es vivir un poco, pero vivir soñando es no existir. (Jean Paul Sartre).
• En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la gran mayoría de los sueños se roncan. (Enrique Jardiel Poncela).
• Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos. (Gustave Flaubert).
• Yo he vivido porque he soñado mucho. (Amado Nervo).
• La huella de un sueño no es menos real que la de una pisada. (George Duby).

Y en el judaísmo, ¿Qué encontramos?
Bamidbar / Números 12: 6 “Y dijo: Escuchad, os ruego, mis palabras. Si hubiese profeta entre vosotros, Yo, el Eterno, me daría a conocer a él en visión, o en sueños le hablaría. “
Vayomer shímu na debarái im yiyé neviajém Adonai bamará eláv etvadá bajalóm adabér bo.
El dormir, como está escrito: “Yo estaría dormido, luego yo reposaría” Ki atá shajávti veeshkót yashánti az, yanúaj li (Job / Iyob 3:12).

En el libro de Yeremia / Jeremías (23:28) encontramos: “El profeta que tiene un sueño, cuenta un sueño; pero el que tiene Mi palabra, habla Mi palabra de verdad. ¿Cómo puede compararse la paja con el trigo? Así dice El Eterno”. Hanaví asher itó jalóm, yesapér jalóm veasher devarí itó yedaber debarí emét ma letében et hadabár, neúm Adonai. Hálo ko bedarí kaésh neúm Adonai ukepatísh yipotzéz sála
En el libro de Daniel (2:28-29) encontramos: “Pero está El Eterno en el cielo que revela los misterios. El Altísimo le ha mostrado lo que tendrá lugar en los días venideros. Éstos son el sueño y las visiones que pasaron por la mente de Su Majestad mientras dormía: Allí, en su cama, Su Majestad dirigió sus pensamientos a las cosas por venir, y el que revela los misterios le mostró lo que está por suceder”.
El Rabino Huna (Talmudista Babilónico de la Yeshiva de Surá) dijo: A una buena persona no se le muestra un buen sueño sino una malo, para que se preocupe, no transgreda, y que la tristeza que el mismo le produce le sirva de expiación; y a una mala persona no se le muestra un mal sueño sino uno bueno, para que se alegre vanamente.
El Rabino Jisdá tiene las siguientes frases:
• Un sueño que no ha sido interpretado es como una carta que no ha sido leída, es decir, su contenido no puede ser considerado bueno o malo, ya que el sueño depende de su interpretación.
• Un mal sueño es peor que un latigazo.
• Con respecto a un mal sueño, su tristeza, es decir, la que provoca al hombre un sueño de este tipo, le basta a éste como castigo suficiente; con respecto a un buen sueño, su alegría, es decir, la alegría que provoca al hombre, le basta a éste como recompensa.
• Ni un sueño positivo se cumple en su totalidad, ni un sueño negativo se cumple en su totalidad.
El Rabino Huna bar Ami dijo lo siguiente: El que ve un sueño y su alma está angustiada, debe ir y hacerlo interpretar en presencia de tres personas.
Rabí Yojanán dijo: Tres tipos de sueños se cumplen: El sueño matutino; y el sueño que su amigo soñó acerca de él; y el sueño que está interpretado dentro de un sueño.
Rava (Miembro de la tercera generación de Amoraím o comentarista de la Torá Oral y discípulo del Rabino Huna, director de la Academia de Pumbédita) dijo: Debes saber que a una persona nunca se le muestra en sueño lo que trasciende los límites de su realidad diurna: no una palmera de oro, y no un elefante entrando por el ojo de una aguja.
Rabí Janina dijo: El que ve un pozo en un sueño contempla la paz, porque está dicho: “Los siervos de Itzjak cavaron en el valle y allí hallaron un pozo de agua manantial” (Génesis / Bereshit 26:19).
Otro dato que se encuentra al buscar en el Talmud es este: El que ha visto un sueño pero no sabe qué es lo que ha visto, debe presentarse ante los sacerdotes -kohanim – en el momento que ellos extienden sus manos para bendecir al pueblo durante el rezo y debe decir así: “¡Señor del Universo! Yo soy Tuyo y mis sueños son Tuyos. He soñado un sueño pero no sé lo que es, es decir, desconozco su significado. Tanto si yo soñé sobre mí mismo, o si mis compañeros soñaron sobre mí, o si he soñado acerca de otros; si son buenos estos sueños, fortalécelos y fortifícalos como los sueños de José. Pero si requieren curación porque se trata de malos sueños, cúralos como las aguas de Mará a través de la mano de Moisés, nuestro maestro, y como curaste a Miriam de su lepra, y como curaste a Jizkia de su enfermedad y como curaste a las aguas de Jericó a través de Eliseo – Elishá. Y así como transformaste la maldición del malvado Balaám en una bendición, así transforma todos mis sueños sobre mí para bien”. Y termina junto con los sacerdotes, cuando la congregación responde “Amén”.
Otra enseñanza talmúdica: Rabí Bizna bar Zavda dijo en el nombre de Rabí Akiva, quien a su vez lo dijo en el nombre de Rabí Panda, y este a su vez lo dijo en el nombre de Rav Najum, a través de las palabras de Rabí Biraim, y este ultimo a su vez, en el nombre de cierto anciano diciendo: ¿y quién es ese anciano? Rabí Banaá-: Veinticuatro intérpretes de sueños había en Jerusalém. En cierta ocasión soñé un sueño y fui a cada uno de ellos, y lo que éste me interpretó no era lo que éste me interpretó. Sin embargo, todas estas diferentes interpretaciones se me realizaron. Y esto que me sucedió fue para cumplir lo dicho: “Todos los sueños van detrás de la boca que los interpreta”.
INTERPRETACIONES… ENCONTRADAS EN EL TALMUD
Rabí Yehoshúa ben Leví dijo: El que ve un río en un sueño, debe levantarse y decir: ¡He aquí que extenderé hacia ella como un río de paz” Ki ko amar Adonai, híneni noté eléia kenahar salom… (Isaías / Yesháia 66:12), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Porque llegará como un río angosto” … Ki yavó kenahár tzar…(Isaías / Yesháia 59:19).
El que ve una olla en un sueño debe levantarse y decir: “El Eterno, coloca en nosotros la paz” (Isaías / Yesháia 26:12), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Pon la olla, ponla” (Ezequiel / Yejezquel 24:3).

El que ve uvas en un sueño debe levantarse y decir: “Como uvas en el desierto encontré a Israel” (Oseas 9:10), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Sus uvas son uvas de amargura” (Deuteronomio / Devarim 32:32).

El que ve una montaña en un sueño debe levantarse y decir: “Cuán placenteros serán los pasos del mensajero sobre las montañas” (Isaías / Yesháia 52:7), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Sobre las montañas elevaré llanto y lamentación” (Jeremías / Yeremia 9:9).
El que ve un shofar en un sueño debe levantarse y decir: “Será en ese día que se hará sonar un gran shofar” (Isaías / Yesháia 27:13), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Haced sonar un shofar en Giba” (Oseas / Hoshéa 5:8).

El que ve un perro en un sueño debe levantarse y decir: “Pero contra los Hijos de Israel ningún perro afiló su lengua” tal como está escrito en el pasuk del libro de Éxodo / Shemot 11:7, el cual dice así:
“Más ni un perro moverá su lengua contra ninguno de los hijos de Israel, ni contra hombre ni contra bestia, para que sepáis que el Eterno hace distinción entre los egipcios e Israel”.
Ulejol benéi Israel lo yejerátz kélev leshonó lemeísh veád behemá lemáan tedún asher yaflé Adonai béin Mitzráim ubéin Israel.
Estas palabras las debe decir antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “Y los perros son voraces” (Isaías / Yesháia 56:11).
El que ve una caña en un sueño debe levantarse y decir: “Una caña quebrada no romperá” (Isaías / Yesháia 42:3), antes que otro versículo con connotación negativa se le anticipe: “¡He aquí! Has confiado en el apoyo de esta caña quebrada” (Isaías / Yesháia 36:6).
El que ve un burro en un sueño puede aguardar la salvación, tal como está dicho: “He aquí que tu rey vendrá hacia ti, justo y victorioso es él, humilde y cabalgando sobre un burro” … Yavó laj tzadík venoshá hu aní verojév al jamór veál ayír, ben atonot… (Zacarías / Zejária 9:9).
El que ve uvas en un sueño: Si son blancas, entonces tanto si están en su temporada o no están en su temporada, son buenas y se trata de un sueño positivo para él. Y si son uvas negras, si las ve en su temporada, son buenas y se trata de un sueño positivo para él, pero si las ve no en su temporada, son malas y se trata de un mal sueño.
El que ve a un camello – gamal – en un sueño, la muerte había sido decretada sobre él desde el Cielo, y fue salvado de ella, de acuerdo con los pasukim que dicen: “Yo descenderé contigo a Egipto y Yo también te haré subir – gam alo” (Génesis / Bereshit 46:4). Es decir, la palabra gamal, camello y la expresión gam alo, te haré subir, suenan al oído de modo parecido, y en el versículo se relacionan con la salvación de la esclavitud y el exilio.
“También El Eterno ha conmutado tu pecado. No morirás” (2 Samuel 12:13). Es decir, la primera palabra, gam, también, y la que inicia la segunda frase, lo, no, conforman la palabra gamlo, que suena al oído de modo parecido a gamal, camello.
Rabí Jia bar Aba dijo: El que ve trigo en un sueño, ha visto la paz, porque está dicho: “El que establece tus límites pacíficos, con la crema del trigo te sacia”.

El que ve cebada en un sueño, sus transgresiones lo han dejado, porque está dicho: “Tu trasgresión se ha ido y tu pecado será expiado” (Isaías / Yesháia 6:7).
El que ve una viña cargada en un sueño, su esposa no parirá hijos muertos, porque está dicho: “Tu esposa será como una viña fructífera” Ishtejá kaguéfen priá beyarjetéi beitéja. (Salmos / Tehilim 128:3).
El que ve una rama de la viña en su sueño puede aguardar al Mesías, porque está dicho: “Él atará su burro a la viña, a la rama de la viña, su pollino” como está escrito en el libro de Génesis / Bereshit 49:11 que dice así:
“El atará a la vid su pollino, y a la parra el hijo de su asna; lavará en vino su vestido, y en sangre de uvas su manto”.
Osrí laguéfen iró velasoreká bení atonó kibés bayáin lebushó ubedám anavím sutó.
El que ve una higuera en un sueño, su Torá estará cuidada en su interior, es decir, no olvidará su estudio, porque está dicho: “El cuidador de una higuera comerá su fruto” Notzér teená yojál priá veshomér adonáv yejubád. (Proverbios / MIshlé 27:18).

El que ve granadas en un sueño: si son pequeñas, su negocio será fructífero como una granada; si son grandes, su negocio se incrementará como una granada.

El que ve granadas partidas, si es un estudioso de la Torá puede aguardar a la Torá, porque está dicho: “Te daré de beber del vino especiado del jugo de mis granadas” Enhaguéja al bait imí telamdéini ashkeja miyáin harekáj measís rimoní. (Cantar de los cantares / Shir HaShirím 8:2). Si no es un estudioso de la Torá – am haáretz -, puede aguardar a los preceptos, porque está dicho: “Como un trozo de granada son tus templos – ” Kejút hashaní siftotáij umidbaréj navé kepélaj harimón rakatéj mibaád la tzamatéj. (Cantar de los cantares / Shir HaShirím 4:3): ¿Qué significa rakatej? Que hasta los vacíos – reikanim – entre vosotros están tan llenos de preceptos tal como una granada está llena de frutos.
El que entra en su sueño a una ciudad, sus deseos serán cumplidos, porque está dicho: “Y los guió al lugar deseado” Veyenajém el mejóz jeftzám. (Salmos / Tehilím 107:30).
En el judaísmo también se nos ha enseñado acerca de muchas posibilidades de interpretar diferente imágenes y conceptos dentro de los sueños, incluyendo allí la misma presencia del Rey David y algunos libros de la Torá pero la historia de la humanidad, cuando se mira desde un punto de vista por fuera de las escrituras bíblicas, nos revela que la interpretación de los sueños es un proceso muy antiguo, de culturas milenarias, y tal vez los dos registros escritos más antiguos que se poseen son el libro de los sueños de Artemidoro de Daldis, o de Éfeso, y, Los Discursos Sagrados de Elio Arístides, ambos ciudadanos griegos del siglo 2 de la Era Común, hasta llegar a los textos de Sigmund Feud y Carl Yung, y terminar en los conceptos actuales de las neurociencias y fuera de ello, cualquier tipo de corriente de pensamiento dentro de los cuales, muchos de ellos son meramente “charlatanería”
Veamos que dijo Sigmund Freud en su libro: En las páginas que siguen demostraré que existe una técnica psicológica que permite interpretar sueños, y que, si se aplica este procedimiento, todo sueño aparece como un producto psíquico provisto de sentido al que cabe asignar un puesto determinado dentro del ajetreo anímico de la vigilia. Intentaré, además, aclarar los procesos que dan al sueño el carácter de algo ajeno e irreconocible, y desde ellos me remontaré a la naturaleza de las fuerzas psíquicas de cuya acción conjugada o contraria nace el sueño
Afortunadamente para el pueblo judío existe la Palabra escrita en la Torá, que nos muestra el rechazo del Eterno hacia la charlatanería basada en adivinaciones, interpretación de sueños, magia, ocultismo y profecías falsas: lo encontramos en los siguientes pasukím: Deuteronomio / Devarim 18:10-12 que dicen:
“No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, los destierra de delante de ti.”
Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meonén umenajésh umjashéf. Vejovér javer veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija moriíh otám mipanéija.
Y, en el libro de Yerémia / Jeremías 29:8-9 encontramos; “No se dejen engañar por los profetas, ni por los adivinos que hay entre ustedes, ni crean en sus sueños, fruto de su imaginación. Porque sin que yo los haya mandado se aprovechan de mi nombre para profetizar mentiras, dice Adonai”.
K ibo amár Adonai Tzevaót Elohéi Israel: Al yashíu lajém nebiéjem asher bekirbéijem vekosmeijém veál tishmeú el jalomotéijem asher atém majlemím, ki beshéker hem nivím lajém bishmí lo shelajtím neúm Adonai.
También en el libro de Yerémia / Jeremías:
23:30 – 32: Por eso yo estoy contra los profetas que se roban mis palabras entre sí, afirma Adonai. Yo estoy contra los profetas que sueltan la lengua y hablan por hablar, afirma Adonai. Yo estoy contra los profetas que cuentan sueños mentirosos, y que al contarlos hacen que mi pueblo se extravíe con sus mentiras y sus presunciones, afirma Adonai. Yo no los he enviado ni les he dado ninguna orden. Son del todo inútiles para este pueblo, afirma Adonai. Lajén híneni al hanebiím neúm Adonai meganvéi devarái, ish meét reehú; híneni al haneviím neúm Adonai halokjím leshonám vayinamú neúm; híneni el neviéi jalomót shéker neúm Adonai vayesaprúm vayatú et amí beshikréihem ubepajazutám veanojí lo shalájtiím veló tzivitím vehoiel lo yoiílu laám hazé neúm Adonai.
Resumiendo: sobre la interpretación de los sueños, nuestros rabinos nos enseñan dos cosas fundamentales:
La primera, es que la interpretación de los sueños está orientada por la persona que la haga, hacia la voluntad del soñador; y la segunda, es que hay dos tipos de personas espiritualmente y oníricamente hablando: aquellos que están muy distantes del Eterno, y por ello no tienen signos de presencia divina ni signos de algún tipo de acercamiento celestial, y aquellos quienes están guiados por una fuerza espiritual, en donde Adonai camina “mano a mano” con él (ella), y en todos sus actos se aprecia su influencia: Yoséf es un hombre de este tipo, logrando los objetivos que se propone, aunque en algunos momentos pareciera fallar; por eso es que aprendemos que donde El Altísimo esté a cargo, manejando todas nuestras situaciones, no hay nada que perder y no hay que implorar por obras que salen de la justicia humana. Yoséf supo interponer todas sus situaciones ante El Eterno por lo cual mereció el titulo de Yoséf haTzadik (Yoséf el Justo).
De cualquier manera, Yosef, “el tzadik, gracias a su capacidad de analizar e interpretar los sueños, se convierte en “un intermediario que conecta” los reinos espirituales y físicos; también es un “intermediario que conecta” los sueños transparentes que no necesitan soluciones y los sueños enigmáticos que si necesitan ser interpretados (los primeros provienen de una fuente superior, mientras que los enigmáticos son una expresión de la esencia de El Eterno, manifestada en la capacidad de soportar paradojas.
Todo lo anterior nos lleva a analizar y generalizar que, se constituye en un principio fundamental de la Torá y de las cualidades de todos los justos que caminan delante de Adonai, el ejemplo de Yosef en su forma de comportarse. Porque el comportamiento privado y los movimientos y ocupaciones (de una persona) no son iguales cuando se encuentra sola en su casa que cuando está en presencia de un rey poderoso. Con mucha mayor razón, cuando el ser humano adquiere conciencia de que el Rey Todopoderoso, el Santo, bendito sea, – cuya gloria llena toda la tierra – está sobre él y observa sus acciones, como está escrito: ‘Nos dice el libro de Yerémia / Jeremías 23:24 ¿Acaso podría esconderse un hombre en lo oculto y Yo no lo veré, dice el Eterno?’
Im yesatér ish bemistarím vaaní lo erénu neúm Adonai?
Y dice El Salmista: “Puse siempre delante de mí al Eterno” (Tehilim / Salmos 16:5).
Con esa actitud llegarán al hombre, de inmediato, la reverencia y la humildad porque manifiesta temor del Eterno, y siempre se sentirá lleno de vergüenza ante Él”.
“Yo, señor confío en ti; yo te he dicho: ¡Tú eres mi Elohim! Mi vida está en tus manos”.
Vaaní eléja batájti Adonai, amárti Elohéi atá, beyadéja itotái atziléini; miyád oibéi umerodfái. (Tehilim / Salmo 31:14)
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TERMINADO DE ELABORAR EL 20 DE NOVIEMBRE DE 2010 – 13 DE KISLEV DE 5771

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Cápsulas Parasha Vayishláj

Parasha Vayishláj

Resumen de la parashá

En el viaje de regreso a su hogar, temiendo por la seguridad de su familia, Yaakov envió mensajeros al hermano con una propuesta conciliatoria, pero ellos volvieron con la noticia de que Esav se estaba aproximando con cuatrocientos hombres armados.

Yaakov temía ahora que Esav tratara de llevar a cabo su intención de matarlo.

Preparándose para lo peor, dividió a la gente y sus bienes en dos campamentos.

De esta forma, si un campamento era atacado, la gente del otro tendría oportunidad de escapar.

Yaakov eligió ese momento de gran temor para rogarle a Hashem que lo salvara de las manos de su hermano.

También envió a Esav una cantidad de valiosos regalos, confiando en apaciguarlo.

Yaakov llevó a sus esposas e hijos y los ayudó a cruzar el vado de Iabok.

Luego supervisó el paso de todas sus pertenencias.

Cuando se disponía a cruzar apareció un individuo que comenzó a luchar con él, y ambos estuvieron forcejeando hasta la madrugada.

Este individuo, que según explican Jazal, era, efectivamente, el ángel que representa a Esav y sus descendientes en el cielo, no pudo vencer a Yaakov, pero consiguió herirlo en un muslo. Yaakov logró sujetarlo y rehusó liberarlo hasta que recibiera de él una bendición.

Su deseo le fue concedido: el ángel lo bendijo y le aseguró que de allí en adelante sería conocido por el nombre de Israel.

Este cojeaba al alejarse del lugar en que había tenido lugar la lucha. Es por esta razón que hasta hoy en día no comemos el guid hanashé (tendón del muslo) de ningún animal.

Cuando Yaakov vio a Esav aproximarse junto con sus seguidores ubicó a cada hijo cerca de su respectiva madre. Primero fueron Bilha y Zilpa y sus hijos. Luego, Lea y sus niños y, finalmente, Rajel y Yoséf.

El propio Yaakov se acercó a Esav al frente de su familia, inclinándose siete veces durante el camino.

Fue entonces cuando ocurrió un milagro. Esav, al contemplar toda la escena y ver a Yaakov haciéndole reverencia, se sintió muy conmovido, corrió hacia su hermano y lo besó.

Los dos comenzaron a llorar: la promesa de Adonai sobre la seguridad durante el viaje de regreso se había cumplido.

Yaakov se separó del hermano y llegó a Shjem. Allí compró tierra, alzó su tienda y construyo un altar en agradecimiento al Señor.

El príncipe de Shejem secuestró a Dina y la obligó a vivir con él. Ninguno en Shjem protestó por esta conducta inhumana. Shimón y Leví fueron a la ciudad, rescataron a su hermana y luego castigaron al culpable, a todos los cómplices y a los que habiendo podido ayudar a Dina, no lo hicieron.

Por mandato de Adonai, Yaakov regresó a Bet-El, donde construyó de nuevo un altar como expresión de gratitud al Señor, Quien se le apareció y le renovó Su promesa de darle la tierra a él y a sus descendientes.

Yaakov vertió luego vino y aceite sobre el altar que había erigido en su viaje a la casa de Laván.

Cuando la familia hubo abandonado Bet-El y estuvo cerca de Bet-Léjem, murió Rajel al dar a luz a Binyamin.

Fue sepultada allí y Yaakov erigió un monumento sobre su tumba. Finalmente, Yaakov llegó a Jevrón, donde se reunió con su padre. Itzjak murió a la edad de ciento ochenta años y fue sepultado por sus hijos Esav y Yaakov.

Esav se había convertido en un hombre muy rico y no había suficiente tierra en Canaán para sus rebaños y los de Yaakov. En consecuencia, Esav se reasentó con su familia en el monte Seir, en Edóm, una tierra que sus descendientes habitaron por muchos años.

CÁPSULAS:

En nuestra parashá encontramos un evento catastrófico para la familia de Yaakov: se trata de la violación de su hija Dina, por parte de miembros del pueblo de Shjém.

La narración de la Torá nos dice así: Bereshit / Génesis 34:1-7 Y salió Diná, hija de Leá que había parido para Yaakov, a ver a las hijas de aquella tierra. Y la vio Shejem, hijo de Jamor el hiveo, príncipe de aquella tierra; y la tomó y se acostó con ella (de modo natural), y la afligió de manera no natural. Y se apegó su alma a Diná, hija de Yaakov, y amó a la muchacha y habló al corazón de la muchacha. Y habló Shejem a su padre Jamor, diciendo: Toma para mí a esta niña por mujer. Y Yaakov oyó que él había mancillado a su hija Diná; y sus hijos estaban con el ganado de él en el campo; y se calló Yaakov hasta que ellos vinieron. Y salió Jamor, padre de Shejem, adonde estaba Yaakov para hablar con él. Y los hijos de Yaakov vinieron del campo luego que lo supieron; y se entristecieron los hombres y se encolerizaron mucho, porque se había cometido vileza contra Israel acostándose con la hija de Yaakov, cosa que no se debía hacer.

Vatetzé Dina bat Lea asher yaldá le Yaakov lirót bivnót haáretz. Vayàr otá Shjém ben Jamor haJiví nasí haáretz vayikáj otá vayishkáv otá vayeanéha. Vatidbák nafshó beDina bat Yaakov vayeeháv et hanaará vayedabér al lev hanaará. Vayomer Shjém el Jamor abib lemor kaj li et hayaldá hazót leishá. VaYaakov shamá ki timé et Dina bitó ubanáv hayú et miknehú basadé vehejerísh Yaakov ad boám. Vayetzé Jamor abi Shjèm el Yaakov ledaber itó. Ubenéi Yaakov báu min hasadé keshomám vayitatzvú haanashím vayijár lahém meód ki nevalá asá beIsrael lishkáv et bat Yaakov vején lo yeasé.

Si utilizáramos un método actual y/o vigente para narrar el mismo acontecimiento podríamos utilizar el género de una película de acción tipo Hollywood de la siguiente manera:

Dina es una importante periodista  de una nación X y le fue encomendada la misión de averiguar por  la situación de posibles rehenes que han sido enviados desde su lugar de residencia hacia un país Y…

¿Has escuchado las noticias?” Pregunta Shimón con una voz temblorosa.

¿Qué fue lo que sucedió?” Preguntó Leví.

Tienen a Dina secuestrada pero Shejem, quiere negociar con nosotros, y no la liberará mientras no lleguemos a un acuerdo.

La sensación de impotencia de Leví le produce una sensación como si su corazón se fuera a detener…. Nunca antes se había sentido tan ofendido y con tanta ira.

¡Son unos desgraciados e infelices! Primero la secuestran, después la violan y ahora quiere llegar a un acuerdo con nosotros como si nada hubiese sucedido…

¡Debemos actuar! Dijo Shimón.

Contesta Leví: “Lo primero que tenemos que hacer es tranquilizarnos y analizar la situación para que nada quede al azar.

Pero, ¿Podremos contar con algún soporte de la autoridad local?

¡Shejém es la máxima autoridad y es el representante de la ley!

Pregunta Shimón: ¿Qué pasó con todos los países vecinos…? ¿Por qué ellos no hicieron nada? ¡Debe haber algún tipo de ley internacional a la que podamos acudir…!

Nadie hasta el momento, ha reaccionado ante la noticia… contesta Leví, porque como ciudadanos de X, nadie nos va  a ayudar: pero si tendremos que actuar.

Yehudá ingresa al salón donde se efectuaba esta conversación  y dice: Acabo de escuchar en las noticias en las que Shejém inculpando a Dina de ser una prostituta, y que lo sucedido es algo que le ocurre con frecuencia a las trabajadoras sexuales de ese país, por efecto de una lucha entre distintos bandos que quieren tener el control sobre las trabajadoras sexuales: cualquier otro hecho es simplemente difamación en contra de su país.

La declaración anterior, llena aún más de angustia e impotencia a quienes se encontraban allí reunidos. Shimón interrumpe el silencio diciendo: Por lo que veo, no vamos a poder solicitar ayuda de nadie.

Mientras esto sucede, reciben un mensaje transmitido por Shejem en el cual plantea una posibilidad de negociación interna entre ellos y que si hay intervención de autoridades o entes ajenos, todo será negado ante todos los medios informativos.

Shimón, Leví, Yehudá y los demás, se preguntaron: ¿Dejaremos que Dina sea tratada como una prostituta, que circule libremente la opinión de Shejém y  que no se tomen las represalias al respecto?

Luego de algunas horas de deliberación, aceptan la posibilidad de negociación: previamente han conformado la posibilidad, en secreto, de enviar un comando, que les permita rescatar a Dina, y castigar a los culpables, aun sabiendo que es una misión de alto riesgo, del cual ninguno podría regresar con vida…

Ya la Torá nos cuenta el final de la historia.

A nosotros nos queda por preguntarnos: Si una situación de estas se presentara en el seno de nuestras familias… ¿Cuál sería nuestra posición?

¿Podríamos imaginarnos en una situación en la cual, al regresar del trabajo, encontramos que nuestra hermana ha sido abusada y violada, donde su corta vida ha sido destruida para siempre?

Recordemos que en  nuestra historia Dina fue secuestrada y violada a plena luz del día y que una población entera fue testigo del acontecimiento;  algunos directamente en el hecho criminal: otros, que se detuvieron a mirar y no hicieron nada, otros en alguna esquina o calle de la región, probablemente escuchando gritos suplicando por el pronto auxilio y, algunos, quizás a través de las ventanas, ocultándose con las cortinas… pero todos, en silencio.

No existen palabras para describir la angustia y la humillación.

Shejem era, además, un noble de la región: el regente, el principal, y las noticias de este hecho se dispersaron rápidamente, “como pólvora encendida” a muchos lugares, y ¡Nadie dijo nada!

¿Existen, en la filosofía universal, frases que se manifiesten en contra de una situación semejante?

Veamos unas cuantas:

“Aquel quien permite la opresión, comparte el crimen.”—Charles Darwin

“Los más oscuros lugares en el infierno están reservados para aquellos quienes mantienen la neutralidad en tiempos de crisis moral.”—Dante Alighieri

“El mundo es un lugar muy peligroso, no por aquellos que practican la maldad, sino por aquellos que la observan y no hacen nada.”—Albert Einstein

“Es curioso como el coraje físico debía ser más común en un mundo donde el coraje y la entereza moral son tan raros.”—Mark Twain

“Pecar por estar en silencio, cuando se debía protestar, hace de los hombre cobardes.”—Abraham Lincoln

“Yo juro nunca estar en silencio cuando un ser humano sufre y es humillado. Debemos tomar parte. La neutralidad apoya al opresor y nunca a la víctima. El silencio fortalece y apoya al  que causa el daño, nunca al que lo sufre”. —Elie Weisel

“La maldad de los gobiernos es directamente proporcional a la tolerancia del pueblo.”—Frank Kent

“Una nación de ovejas solo producirá un gobierno de lobos.”—Edward R. Murrow.

Ahora, entonces, nos podemos preguntar: ¿Qué encontramos en la Torá respecto a la violación?

Respuesta # 1: Deuteronomio / Devarim 22:28

Cuando hallare un hombre a una mujer virgen que no fuere desposada y echándole mano se acostare con ella, y fueren descubiertos,
Ki yimtzá ish naará betulá asher lo orasá utefasá veshajáv imá venimtzaú.

En este caso, la mujer tiene la opción de casarse con el hombre, aunque nunca se vea obligada a casarse. El hombre, por otro lado, tiene que pagar una multa y si se casa, no puede despedirla (divorcio) mientras que ella si podría  abandonarlo.

Respuesta #  2: Deuteronomio / Devarím 22:25-27

Más si el hombre hallare a la joven comprometida en el campo, y le hiciere fuerza aquel hombre acostándose con ella, entonces morirá sólo el hombre que se acostó con ella; mas a la joven no le harás nada; no hay en la joven ningún pecado digno de muerte, pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo y le mata, así es este caso; porque en el campo la halló y dio voces la joven comprometida, mas no hubo quien la librase.
Veím basadé yimtzá haísh et hanaará hameorasá vehejezík ba haísh veshajáv imá umét haísh asher shajáv imá levadó. Velanaará lo taasé dabar éin lanaará jét mávet ki kaashér yakúm ish al reehú uretzajó néfesh ken hadavár hazé. Ki basadé metzaá tzaaká hanaará hameorasá veéin moshía la.

En este caso, el hombre es ejecutado.

Respuesta # 3

Deuteronomio 22:22-24 Cuando fuere hallado un hombre acostado con una mujer que tenga marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la mujer; así exterminarás el mal de en medio de Israel. Cuando alguna joven virgen estuviere comprometida legalmente con un hombre y otro hombre la hallare dentro de la ciudad y se acostare con ella, sacaréis a ambos a la puerta de aquella ciudad y los apedrearéis para que mueran; a la joven, porque estando en la ciudad no dio voces, y al hombre, porque humilló a la mujer de su prójimo; así extirparás el mal de en medio de ti.
Ki yimatzé ish shojév im ishá veulát báal umétu gam shnéihem haísh hashojév im haishá vehaishá uviartá hará miIsrael. Ki yiyé naará betulá meorasá leísh umetzaá ish baír veshajáv imá. Vehotzetém et shnéihem el shaár haír hahí uskaltém otám baavaním vamétu et hanaará al devar asher lo tzaaká baír veét haísh al devár asher iná et éshet reehú ubiartá hará mikirbéja.

En este caso, la mujer casada o prometida y el hombre se ejecutan.

La Torá es explicita relatándonos acerca de  actos carnales violentos: describe, además del episodio de Dina, el de Tamar, la hija del Rey David, por su medio hermano. El Talmud nos agrega un episodio bochornoso que ocurrió mucho antes de los dos primeros: El de los hijos de Noaj, con su padre, al “descubrir su desnudez,” sobreentendido de la frase “Se despertó Nóaj de su vino y supo lo que le hizo su hijo, el pequeño” (Vayikétz Nóaj miyenó vayedá et asher asá lo benó hakatán).

Pero la Torá también no se cansa de contarnos acerca de lo que es permitido y no permitido en las relaciones sexuales: En algunos casos, es posible que no podamos entender, al menos en lo que llamaríamos una “mirada rápida” el porqué de la prohibición, o advertencia, y se suele formular la pregunta de ¿Por qué un acto de amor es en algunas casos una abominación? Y la respuesta es simplemente moral: La Torá tiene un concepto que no cambia como pueden cambiar los conceptos sociales en los diferentes cambios de la sociedad humana. Es, gracias a ese concepto inamovible, que vemos como, aunque algunos aspectos históricos han cambiado, la Tora sigue diciendo lo mismo; como ejemplo, en la antigua Grecia, era normal que adultos mayores, hombres, tuvieran relaciones con muchachos prepúberes, lo que hoy podría clasificarse como Pedófilos…

Entre otras prohibiciones que pueden ser evaluadas en La Tora y en el Talmud están, por ejemplo, la  que tiene un hombre no se puede casar con cierto tipo de familiares cercanos como la ex mujer de un pariente sanguíneo cercano, una mujer que no está legalmente separada y divorciada de su marido previo, la hija o la nieta de su ex mujer o la hermana de su ex mujer durante la vida de su ex-esposa. Este tipo de relaciones no son necesariamente prohibidas porque sean anormales: es porque La Torá sabe de ciertos comportamientos humanos que pueden ser dañinos y por ello es la regulación.

Nuestros sabios también nos dan enseñanzas acerca de cuando un hombre y una mujer deben estar solos y esto aplica no solo entre adultos, sino que también entre adultos con niños, donde para muchos, estos conceptos podrían parecer excesivos; por ejemplo, ¿Por qué no pueden estar dos compañeros de trabajo (hombre y mujer), solos, hasta tarde en la noche, para cumplir con un importante proyecto? ¿Cuántos casos de violación han reportado las autoridades, de los diferentes países del mundo, entre personas que se conocen, tienen una relación laboral establecida y por ello, no tienen temor la una de la otra?

Las leyes y reglamentos que encontramos en la Torá y también en el Talmud, tienen 2 caras. Ellas existen para protegernos a nosotros de  los demás y para proteger a los demás de nosotros. La Torá sabe que la sexualidad es increíblemente ponderosa y quiere que se establezcan unos límites: quiere asegurarse de que en el papel de la sexualidad exista un dador activo y un receptor activo, y que surja, a través de la sexualidad, un contacto espiritual y emocional que acentúe lo que es el amor y permita que una relación perdure, porque uno de nuestros primeros mandamientos es “crecer y multiplicarse” y por consiguiente es una mitzvá tener relaciones físicas; esto es un acto que a nivel del microcosmos del ser humano, nos permite ser iguales al Creador, a través de la procreación: de la misma manera como El Eterno creó el mundo, el humano crea, un nuevo mundo, el cual es una nueva vida (obviamente con Su participación).

La Torá describe las relaciones entre un hombre y una mujer, como de “conocimiento”, desde el primer momento en que ellos la tuvieron, como lo encontramos en Bereshit / Génesis 4:1

“Y Adám conoció a Java, su mujer” y es lo que nos hace diferente de los animales (o bestias como suelen ser llamadas en algunas traducciones) y es lo que los sabios han llamado Deá vedibúr (conocimiento y diálogo)

Sin embargo, la Halajá también nos enseña cuando no se deben tener relaciones con la pareja, INDEPENDIENTE DE LA LEYES DE LA PUREZA FAMILIAR: 1) Si alguno de los dos está ebrio.  2) Si la pareja ha determinado y decidido divorciarse y  3) Si cualquiera de los dos está simplemente pensando en otra persona o deseando estar con ella.

Estas restricciones nos muestran hasta donde llega la conexión de la pareja en sus relaciones: la conexión es de cuerpo, mente, alma, corazón y espíritu; si cualquiera de estos componentes fallan o no existen, la parte física no debe ocurrir, porque si es el deseo físico el que está predominando, más que cualquier otro ideal, estaríamos hablando de un comportamiento animal que es el cual está buscando gratificación y conllevaría solamente a un perjuicio de la relación de pareja.

Las intrincadas leyes y regulaciones que inicialmente la Torá ha dejado sobre la sexualidad, el matrimonio y las relaciones y luego ampliadas por los estudiosos, intentan explicarnos que tan poderosos y santos pueden llegar a ser nuestros cuerpos; estas leyes nos recuerdan que somos humanos y que como tales, en todo lo que hacemos, tenemos opción de escoger (libre albedrio que podríamos llamar), y la posibilidad de escoger, nos permite, en mayor o menor grado, acercarnos a nuestro Creador, quien es la fuente de todo; con ello podemos diferenciar lo que algunos llamarían satisfacción del instinto animal, de lo que ya hemos anotado anteriormente que es el deá vedibúr, y la participación, con El Eterno, en el proceso mismo de la creación.

Regresando nuevamente a nuestra parashá, procedemos a tomar el tema de la de violación o acceso carnal violento: pensamos entonces: eso, ha ocurrido muy pocas veces en la historia de nuestro pueblo, y es muy difícil que se repita…

¡Garrafal error!

La comunidad judía no está exenta ni inmune del todo a este fenómeno.

En los EUA se habla de estadísticas donde una de cada 5 niñas y uno de cada 7 niños podrá llegar a ser sexualmente abusado antes de llegar a los 18 años… Y estos números no están relacionados ni con clase socioeconómica ni con religión; todo es cuestión de IGNORANCIA y ella puede conducir a una tragedia.

Hay que considerar algo muy importante: ¡Cualquiera puede ser un abusador sexual!

Los Pedófilos confiesan que su “modus operandi”  esta dado por su posición social, por la influencia y confianza que ellos llegan a tener sobre los padres y sobre los niños: son sus maestros, sus entrenadores deportivos, los conductores de los autobuses donde se transportan,  sus parientes cercanos, e incluso, sus líderes religiosos.

Por lo general van a estar ubicados en lugares donde tienen mucho contacto con niños y adolescentes, volviéndose confiables, lo que les permite operar con facilidad y sin riesgo a generar sospechas.

Para combatir el abuso, la comunidad judía debe aprender a sobreponer una actitud que el Rabino Mark Dartch, director del JSafe, tomó del Yidish y es el “factor Shanda”. Shanda, es un término en Yidish que significa desgracia y aunque en esta institución es aplicada al abuso sexual de los niños, puede ser aplicado a todo tipo de abuso sexual y, consiste en reconocer la enfermedad a pesar de la negación del mismo proceso, a pesar del escepticismo, a pesar del comportamiento que existe en muchos hogares judíos que clasifican su hogar como “hogar ejemplar”, y a pesar de considerar de que si reconocemos que existe un evento como esos, nuestra reputación como comunidad se va a ver fuertemente afectada.

La negación no es saludable para ningún tipo de abuso, mantenerlo en secreto, por pena o vergüenza sin posibilidad de replicar o confrontar, crea un clima ideal en el cual el abusador tiene “luz verde” para actuar.

El problema necesita ser expuesto antes de que no se pueda evitar el o los problemas subyacentes que se generen por la actitud de los abusadores.

Dratch dice en su entidad, que la negación y la vergüenza permite al abusador volver a actuar.

Hay que educar a los líderes comunitarios y tener conversaciones con ellos para combatir este flagelo.

Hillel dijo, bajo el concepto de “contar La Torá estando apoyado en un solo pie”, lo siguiente: “LO QUE SEA DAÑINO (PERJUDICIAL) PARA TI, NO LO HAGAS A OTROS”.

ALGUNAS INSTITUCIONES JUDÍAS EN EUA PARA TENER EN CUENTA

Jsafe: The Jewish Institute Supporting An Abuse Free Environment

Ohel Children’s Home and Family Services of Brooklyn, NY

The Awareness Center

Shalom Task Force Hotline

Association of Jewish Family and Children Services (AJFCA).

www.jewishwomen.org/directory/state_res.htm.

Faith Trust Institute

The SOVRI Helpline bajo el auspicio de Beth Israel Medical Center en Manhattan.

Chicago’s Jewish Children’s Bureau

 

 

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Cápsula Parashá Vayetzé

Resumen de la Parashá
Bereshit /Génesis 28:10-32:3

Yaakov deja su lugar de nacimiento en Beer Sheva y viaja a Jaran.

En el camino se encuentra con “el lugar” y duerme allí, soñando con una escalera que conecta el cielo con la tierra, y con ángeles subiendo y descendiendo por ella; Adonai se le aparece y promete que la tierra sobre la cual está acostado será dada a sus descendientes.

Por la mañana, Yaakov eleva la piedra sobre la cual apoyó su cabeza como una altar y un monumento, prometiendo que será la casa de Adonai.
Yaakov se queda en Jaran, donde trabaja para su tío Laban, cuidando sus ovejas.

Laban concuerda en darle su hija menor, Rajel, a quien Yaakov ama, para casarse con ella, como paga por siete años de trabajo. Pero en la noche del casamiento, Laban le entrega a la hija mayor, Lea, un engaño que Yaakov sólo descubre a la mañana.

Yaakov se casa con Rajel también, una semana más tarde, luego de aceptar trabajar siete años más para Laban.
Lea tiene seis hijos, Ruvén, Shimón, Levi, Iehuda, Isajar y Zvulún, y una hija, Dina, mientras que Rajel es estéril. Rajel le da a Yaakov su sirvienta, Bilá, para tener hijos con ella para Rajel, y dos hijos más, Dan y Naftalí, nacen. Lea hace lo mismo con su sirvienta, Zilpá, de quien nacen Gad y Asher. Finalmente, las plegarias de Rajel son respondidas y nace Iosef.
Yaakov ya estuvo en Jaran por catorce años y desea retornar a su casa, pero Laban lo convence de quedarse, ofreciéndole sus ovejas como paga por el trabajo. Yaakov prospera, a pesar de los repetidos intentos de Laban por arruinarlo.

Luego de seis años, Yaakov deja Jaran a escondidas, temiendo que Laban no le permitiría irse con la familia y riquezas por las cuales había trabajado. Laban y Yaakov hacen un pacto en el Monte Gal-Ed, y Yaakov continúa viaje hacia la Tierra Santa, donde es encontrado por ángeles.

Encontramos en la parashá la siguiente consigna: Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella;
Vayajalóm vehíne sulám mutzáv artzá veroshó maguía hashamaimá vehíne malajéi Elohim olím veyordím bo.
Nuestros sabios nos enseñan que: “Maasé abot simán labanim”, o sea, que todo lo que sucedió con nuestros Patriarcas es una enseñanza para nosotros, sus hijos. Por lo tanto, debemos analizar profundamente cada versículo, aunque, parezca tratarse, tan sólo de una historia intrascendente. Encontraremos ahí la llave de la vida de todas las generaciones.
Mucho se ha hablado acerca de esta parashá, del momento en el que Yaakov se acuesta y duerme, haciendo énfasis en estos dos hechos y posteriormente en el sueño acerca de la escalera: se nos ha enseñado que durante 14 años que Yaakov estuvo estudiando en la casa de Ever, no durmió ni descansó, como tampoco lo hizo durante los 20 años que trabajó donde Labán: la confirmación de ello está en Bereshit 31:40 que dice: “Donde estaba yo de día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.”
Haíti bayóm ajaláni jórev vekéraj baláila vatidád shenáti meeinái.
También nos enseñan nuestros sabios que, cuando Yaakov salió de Beer Sheva, un pozo de agua iba delante de él, milagrosamente.
El viaje desde Beer Sheva hasta Har Hamoriá demoraba dos días, pero Yaakov protagonizando un nuevo milagro, tardó medio día en llegar. Cuando arribó aHar Hamoriá era el mediodía.
Al llegar, le dijo Hakadosh Baruj Hu: “Yaakov, el pan está en tu bolsa y el pozo delante de ti, para comer y beber. Recuéstate en este lugar para descansar”, ya que deseaba rebelársele en su sueño con la visión de la escalera y con promesas para la eternidad.
Le respondió Yaakov: “Ribonó Shel Olam, Amo del Universo, el sol aún no se ocultó, ¿y yo me recostaré en este lugar prematuramente?”.
Inmediatamente, Adonai escondió el sol, completamente fuera de horario, para que Yaakov durmiera allí y tuviera el privilegio de recibir la profecía.
Este fue, definitivamente, un único momento para ello.
También nuestros sabios nos han enseñado que el ser humano, al permanecer erecto, desde el punto de vista espiritual, significa que la cabeza, área donde están los pensamientos, donde se acumula el conocimiento, está muy por encima del corazón, punto estratégico que representa los sentimientos, queriendo decir que, permanentemente, el hombre permite que la razón y la lógica dominen sus actos, mientras que cuando está acostado, se encuentran ambas, al mismo nivel, sin predominio de la una sobre la otra, y el acostarse nivela el intelecto con los sentimientos.
También sabemos que el Cielo y la Tierra, son lugares “diametralmente opuestos”: según las definiciones del diccionario,
1.- Cielo se define a menudo como el espacio en el que se mueven los astros y por efecto visual parece rodear la Tierra. En astronomía, cielo es sinónimo de esfera celeste: una bóveda imaginaria sobre la cual se distribuyen el Sol, las estrellas, los planetas y la Luna. …
2.- La atmósfera visible desde la superficie de la tierra o del mar; Lugar en el que habita Dios, los ángeles, los santos y al que aspiran llegar las almas de las personas que lograron los méritos establecidos en diversas religiones
Veamos que definiciones encontramos acerca de la Tierra:
1.- Es el universo material entero exclusivo de los seres humanos y sus productos.
2.- El mundo, en oposición al cielo o a la vida eterna.
Esta parashá nos lleva a una rápida conclusión y ella es que existe un puente de unión entre estas dos partes: entre lo físico y lo espiritual, entre el intelecto y el instinto.

El Eterno fue quien creó ambos aspectos del mundo y del hombre, y está igualmente presente en ambos.

A través de esta parashá entendemos que Él es quien nos ha proporcionado todos los implementos necesarios para conectarnos con Su verdad, la cual transciende el espíritu y la materia: está dado por dos cosas o dos elementos: un sulam, o sea una escalera (algo físico) y unos ángeles (algo espiritual); la senda física que tenemos es la Torá, que es la guía que Él nos proporcionó para que nuestra mente racional pudiera entender y, la plegaria, que es el componente espiritual, de conexión con Adonai.
En nuestro ejemplo, Yaakov requirió de 34 años de “sulam” o parte física evidenciado por el estudio y la actitud y una sola noche en el lugar más santo, lugar del futuro Templo, donde al acostarse y poner la cabeza al mismo nivel del corazón (intelecto al mismo nivel del instinto y las emociones); una sola noche de componente espiritual evidenciado por el sueño, para encausar su máxima capacidad hacia el Servicio Divino:

Para el resto de nosotros, el judío común, la plegaria es la herramienta más apropiada que cada uno tiene para entablar un “puente de unión” con El Altísimo.

La plegaria es una herramienta que puede alterar el curso de nuestras vidas como personas, que nos permite acercarnos más a nuestro Creador, y por consiguiente, nos provee y nos llena nuestras necesidades y deseos.

Esta, la plegaria es un maravillo regalo de HaKadosh Baruj Hu, entregado especialmente al judío y a la nación judía como un todo. Con ella hemos sobrevivido privación y dolor en el curso de los milenios.
La oración o plegaria. en nuestra época moderna, ayuda al judío no solamente en épocas de dificultad y severa tensión; tiene el poder de sanar. En hebreo, la palabra para ‘plegaria’ es tefilá, derivada de la palabra palel que significa ‘unión’. Rezando, el judío se conecta con Adonai (según el grado de sentimiento del alma y su poder de comunicación).
Cuentan nuestros sabios, al estudiar la Torá que cuando la vieja nación Moabita planeó el ataque a los israelitas mientras marchaban por el desierto, pidieron consejo a la nación de Midián:

“¿Cuál es el secreto que se oculta detrás de esta nación y su líder?”, preguntaron.

Los Midianitas contestaron, “Su poder radica sólo en la boca, porque la plegaria del judío tiene un poderoso efecto, porque permite la “cercanía” entre cada uno de nosotros y El Eterno.

Cuando nos damos cuenta que nuestras acciones mundanas cotidianas no se hacen con un propósito espiritual, vemos que a duras penas nutren al alma. Por el otro lado, cuando ésta se acerca a su unión con su fuente, Nuestro Creador, cuerpo y alma experimentan un verdadero placer.

Podemos entonces asegurar que nuestra tefilá es equiparable con la escalera de Yaakov en la Torá.

Porque, de la misma manera como la escalera se extendía desde la tierra hasta los cielos, así también la plegaria nos lleva a cada de nosotros, más allá de nuestros asuntos terrenales y nos eleva un espacio de desempeños más celestiales, llegando a niveles donde el alma, al desear una unión absoluta con Adonai, podría incluso abandonar nuestro cuerpo.
Se cuenta la historia de un Rabino jasídico que cada mañana, antes de sus plegarias, se despedía cariñosamente de su amada esposa y familia, pues temía que su alma ascendiera a las esferas supremas.

Contenta de estar allí, ¡bien podría rehusarse a volver a la tierra! Es apenas obvio que los que somos judíos término medio (beinoní) no alcanzaremos niveles tan elevados de una forma tan inmediata. Debemos comenzar escalando hacia arriba desde abajo, abriéndonos camino hasta la cima.

Y como es apenas obvio, a través de la meditación acerca de lo que queremos lograr (kavaná) y, por intermedio del significado literal de la tefilá. Así es como nos estimula el Código Judío de Leyes: “Mejor menos súplicas con kavaná, que muchas sin kavaná”.
Al examinar nuestras plegarias diarias, nos encontramos que ellas constan de tres partes:
1) Alabanzas al Todopoderoso.
2) Pedidos por nuestras necesidades diarias.
3) Agradecimiento por la generosidad de Adonai.

Podemos volver al dilema de siempre: ¿Quién fue primero: el huevo o la gallina?

Porque sabemos que El Creador conoce todas y cada una de nuestras necesidades y siendo así, ¿Para qué necesito de la tefilá?

¿Qué beneficios voy a obtener de ello?

¿Acaso no voy a lograr la satisfacción, el dinero, la salud, la felicidad por mis propios recursos sabiendo que El Creador me las ha prometido?

En segundo lugar, ¿qué beneficio deriva El de nuestra plegaria humana?

¿Cómo pueden nuestras palabras dar a Di-s cualquier medida de satisfacción?
¿Qué enseñanzas podemos encontrar al respecto?

La narración de que cierto hombre justo concluía siempre sus plegarias con las siguientes palabras: “Eterno, Todopoderoso, Tú sabes qué es bueno para mí y mi modo de vida.

No he venido a informarte de mis necesidades o para llamar Tu atención a ellas; más bien, para que yo me dé cuenta de cuánto dependo de Ti…”
Esa es la verdadera respuesta: que El Altísimo por Si Mismo quiere que tomemos conciencia de nuestra dependencia hacia Él, para nuestro bienestar espiritual y material; pues El es la genuina fuente de todo lo que recibimos en la vida.

La tefilá, es quien nos recuerda que Adonai es Omnisapiente y Omnipresente, que El nuestro Padre y Rey, quien concede nuestros deseos.

Tal como un súbdito alaba al Rey antes de formular un pedido, así también el judío inicia la plegaria formal con la alabanza apropiada de Adonai.

Nuestros Sabios enfatizan que la alabanza debe adaptarse al pedido. Tenemos como ejemplo, la oración que hacemos antes de pedir la lluvia (que en la tradición judía simboliza el “sustento”) decimos: “Tú, Todopoderoso, eres Aquel que hace que el viento sople y la lluvia caiga”.

Ante s de hacer nuestro pedido, recordamos el fortalecimiento de nuestra fe implicando que Adonai es quien realmente puede conceder aquello que pedimos.

Entonces, el que tengamos un encuentro personal con el Monte Moria puede hacer que cada uno de nuestros esfuerzos espirituales y nuestras persecuciones materiales puedan morar armoniosamente entre sí e incluso alimentarse y nutrirse mutuamente, e imponer las mismas normas de integridad en ambos.

En resumen: la escalera de Yaakov actúa como un puente entre el cielo y la tierra; hoy en día existen muchas escaleras: mecánicas y manuales, pero para elevarnos espiritualmente, debemos elegir la escalera correcta, que nos permita subir peldaño por peldaño, lentamente pero a la vez de forma segura porque corremos el riesgo de que desaparezcan los escalones y caigamos…

Subamos, esforcémonos por incorporar en nosotros cada enseñanza de Torá, para que Quien nos observa no tenga dudas que sabemos a que vinimos a este mundo.

Veamos una parábola muy común utilizada en las Yeshivot …
Dos amigos se encuentran camino al Beit Hakneset, muy temprano en la mañana.
-¡Hola Shimon! ¿Cómo estás? ¿Todo va bien?
-¡Moishe, que gusto verte! ¡Buen día!
Y mientras siguen juntos su camino se entabla una extraña conversación:
-Dime, Shimon, ¿me permites hacerte una pregunta?
-Claro, ¡Por supuesto!
-¿Tú sabes para que vino cada persona a este mundo?
-¿Qué clase de pregunta es esa? Me extraña…
-Sí, sí. Te pido que me respondas. Para qué vino el hombre al mundo?
-Para estudiar Torá… para cumplir Mitzvot… para hacer favores…
-Y, ¿Qué ganamos con eso?
-¡Me extraña de ti Moishe! ¿Acaso te estás alejando del camino?
-No, para nada, pero quiero saber tu opinión.
-Cumpliendo la voluntad de Adonai, recibiremos pago por eso en el mundo verdadero.
-¡Es correcto! Bueno, nos vemos. Dice Moishe, dando así por concluida la conversación, y ambos amigos se separan pensativos dirigiéndose cada uno a sus respectivos lugares de Tefilá.
Al final del día, nuevamente se encuentran Moishe y Shimon, a la salida del Beit Hakneset, luego de la Tefilá de Arbit.
-Hola Shimon, ¿Recuerdas lo que hablamos esta mañana? pregunta Moishe, ¿recuerdas cual fue mi pregunta?
-¿Otra vez con eso? ¿Es que te has vuelto loco? ¿Hay algún problema te este generado estas dudas? ¿Tienes o quieres contarme algo?
-Este no es simplemente un problema… ¡es una realidad!
-¿Podrías ser más claro y explicarme de que me estás hablando?
-¿Recuerdas mi pregunta de esta mañana?

Resulta que después de nuestra conversación te seguí, y observé tus acto durante todo el día sin que te dieras cuenta: en primer lugar, entraste al Beit Hakneset a la mitad de un Minian, y te fuiste antes que termine la Tefilá, se ve que justo hoy tenías algo urgente que hacer… corriste al negocio.

Ya allí me pareció escuchar palabras desagradables saliendo de tu boca, pero seguramente entendí mal.

Luego te equivocaste al pesar la mercadería que le vendiste a ese señor canoso, tan agradable, y luego con el vuelto de aquella anciana…

Al mediodía, cuando saliste a almorzar, sin darte cuenta, justo miraste para otro lado cuando un pobre te estaba pidiendo algunas monedas…

Y cuando llegaste a tu casa, no tenías en tu cara una expresión muy feliz al ver a tu familia.

Y hace un rato, en el Shiur de Torá de la noche, te vi cabeceando, seguramente tenias una pregunta de Guemará y fuiste a preguntar al Shamaim cual era la respuesta…
No coincide esto con tus respuestas de esta mañana… Por eso te vuelvo a preguntar…

Y para aquellos que exploran un poco la guematría podemos afirmar que, la kavaná para lograr que la tefilá se una con la acción, se requiere la participación activa con la voz (kol en hebreo), caridad que puede efectuarse con dinero (mamón en hebreo), y con ayuno: cada una de estas palabras suman 136: la escalera (sulám) también suma 136; por lo tanto el “tzom” -ayuno-, como “kol” -voz- y “mamón” -dinero- son los elementos que nos permiten subir la escalera -sulam- que conduce al Cielo, por eso debemos esforzarnos en cumplir los tres, sin desestimar ninguno.
Pregunta: Supongamos que viene alguien y nos dice: te voy a premiar con 40 años más de vida, los 40 años que debieras dormir… solo tienes que tomar un comprimido, no hay necesidad de pinchazos; solamente una cápsula y no duermes más.
¿Seríamos capaces de tomarla?
Por un lado, podríamos decir: ¡seguro! Obtendremos 40 años más de vida. Pero por otro lado… ¿Qué haremos por la noche? ¿Qué haremos mientras todos duermen?

Debíamos de pensar que tenemos prohibido dormir, ya que si nuestra finalidad en la vida es alcanzar, por ejemplo, un doctorado, o acumular millones… mientras no lleguemos a nuestra meta, no deberíamos dormir.
Entonces, ¿por qué dormimos?
Porque a pesar de no haber llegado todavía a nuestra finalidad, debemos hacer un alto para recargar fuerzas y continuar al día siguiente.
Pero no nos equivoquemos pensando que el descanso es nuestro objetivo y no solo un medio para llegar a él. Este es un mundo de acción y se nos ordenó: “Todo lo que esté al alcance de tu mano para hacer, según tu habilidad, debes hacer”.

Aunque viniera El Eterno, y te sugiriera descansar: ¡Creador del Mundo! ¡El sol todavía no se puso, aún tengo fuerzas y mientras la vela esté encendida, se puede mejorar!

Pero debemos tener claro cuál es nuestra meta en la vida.

¿Existe mayor pérdida que la que siente una persona al llegar a una edad avanzada y comprobar, en el final de sus días, que estuvo corriendo durante toda su vida, ¡detrás de cosas importantes!, pero su meta… acaso la alcanzó?
Nuestra finalidad es espiritual.

Prueba de ello es que en este mundo no nos quedamos, de la misma forma que si alguien se aloja en un hotel, no podremos pensar que esa es su casa.

Por lo general nos confundimos y trabajamos aquí como si esta fuera nuestra morada definitiva, y lo que hacemos es esforzarnos por satisfacer todas nuestras necesidades físicas y materiales, dejando a un lado nuestra meta espiritual. No hay nada más peligroso que eso.

 

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TERMINADO DE ELABORAR EL 11 DE NOVIEMBRE DE 2010 – 4 DE KISLEV DE 5771

 

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PARASHÁ TOLDOT / GENERACIONES. Resumen

Parashá Toldot: Resumen

Bereshit / Génesis 25:19-28:9

Itzjak se casa con Rivka. Luego de veinte años sin hijos, sus plegarias son respondidas y Rivka concibe. El embarazo es difícil, ya que “los niños se pelean dentro suyo”; El Eterno le dice que tiene “dos naciones en su vientre”, y que su hijo menor prevalecerá por sobre el mayor.

Esav sale primero. Yaakov nace tomando el talón de su hermano.

Esav crece para ser un “cazador, un hombre del campo”; mientras tanto, Yaakov es un “hombre completo”, un habitante de las tiendas del estudio. Itzjak prefiere a Esav, Rivka a Yaakov.

Volviendo exhausto y hambriento del campo luego del día de caza, Esav vende a Yaakov los méritos que le corresponden como primogénito por un guiso de lentejas rojas.

En Grar, en la tierra de los Filisteos, Itzjak presenta a Rivka como su hermana, por temor a ser asesinado por alguien que desee la belleza de Rivka.

Trabaja la tierra, destapa los pozos que su padre Abraham cavó y cava una serie de nuevos pozos de agua: sobre los dos primeros hay una lucha contra los Filisteos, pero las aguas del tercer pozo son disfrutadas con tranquilidad.

Esav se casa con dos mujeres Jititas. Itzjak se pone anciano y ciego, y expresa su deseo de bendecir a Esav antes de su muerte.

Mientras Esav sale a cazar para preparar la comida preferida de su padre, Rivka viste a Yaakov con la ropa de Esav, cubre sus brazos con piel de cabra para simular a su velludo hermano, prepara un plato similar y envía a Yaakov hacia su padre.

Yaakov recibe la bendición de su padre para tener “el rocío del cielo y lo mejor de la tierra” y para gobernar a su hermano. Cuando Esav vuelve y el engaño es revelado, todo lo que Itzjak puede hacer por su hijo es predecir que vivirá por su espada y que, cuando Yaakov descienda, Esav subirá.

Yaakov deja su casa hacia Jarán para escaparse de la ira de Esav y para encontrar una esposa en la familia del hermano de su madre, Laban. Esav se casa con una tercera mujer, Majlat, la hija de Ishmael.

Así resumimos la parasha toldot.

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