Astrologia en el judaismo

PorMax Stroh Kaufman

Astrologia en el judaismo

¿Puede un judío consultar los astros?

 

Nos escriben algunos de nuestros lectores acerca de la probabilidad de consultar los astros, ya que es un fenómeno común en nuestra época y dicen que, muchos judíos, especialmente de las comunidades latinoamericanas, son también, fanáticos de las predicciones astrológicas.

Para poder entender el porqué de este fenómeno, tenemos que considerar varios aspectos:

el primero, que se puede llamar “globalización” se refiere a que, a medida que las comunidades judías en la diáspora (para hablar de lo que nos preguntan nuestros lectores), se vuelven menos ortodoxas, y ello hace que estén más expuestas a las “costumbres y creencias” de los pueblos en donde viven: un ejemplo que nos puede demostrar ello fue, la influencia que tuvo el imperio griego en el judaísmo y viceversa conocido como la helenización, que causó, la aparición de nombres en el judaísmo de origen netamente griego: Veamos aquí, como la palabra “alfabeto” viene de la unión de los nombres de las dos primeras letras hebreas, alef-bet.
Para traerlo a tiempos más modernos, lo apreciamos en la permisividad que hay en  algunas sinagogas del mundo, las cuales permiten que judíos adornen sus casas en janucá, con luces y un árbol navideño.

Este tipo de globalización se puede comparar, con un fenómeno que ocurre en el mundo entero, el cual es la presencia cada vez más común, en todos los ámbitos, de la “carismática” figura de un anciano, vestido de rojo, que recorre el mundo repartiendo juguetes a los niños, y acompañándose por un jo, jo, jo, en el mes de diciembre.

El segundo aspecto que tenemos que verificar es el componente histórico, el cual nos explicaría algo más,  acerca de la consulta de los astros.

La forma como conocemos actualmente la consulta de los astros, proviene de un conocimiento antiguo llamado astrología, la cual ha sido practicada por muchos pueblos y civilizaciones a lo largo y ancho de la historia de la humanidad, y del mundo (especialmente en las zonas de Europa, Asia y América), y que comienza con la simple observación del Sol, la luna y las estrellas, para el hombre más primitivo, quien se encargo de relacionar esta actividad con las lluvias, las sequías, los vientos; es decir, con todos los fenómenos naturales, empezando a crear sobre ellos una serie de leyendas, y atribuyéndoles poderes especiales.

Cuatro mil años antes de la Era común, aproximadamente, en las regiones de Asiria, Sumeria, Caldea y Egipto, se desarrolla, casi simultáneamente,  y también probablemente secundario al movimiento de los pueblos indo-Europeos por aquellas zonas, un estudio del movimiento planetario, que en principio fue manejado por cierto grupo de personas, “estudiosas” que utilizaban dicho conocimiento para favorecer las migraciones, las conquistas de territorios enemigos, mejorar las condiciones de vida de sus regentes y a la vez de sus pueblos, etc. Cada uno con sus propias versiones, al punto de llegar, por ejemplo a que algunas culturas dividieran el ciclo de 365 días del año entre 18 meses, y lo expresaron a través de diferentes métodos, y sus diferencias entre los pueblos, también generó conflictos locales, todo por no tener un sistema “estándar”

De todos los pueblos, el sistema babilónico para la medición de las estrellas y las predicciones, es quizás el que logra el mejor desarrollo entre todos los demás.

Muy lejos de este mundo conocido, en China, cuatro mil años antes de la Era Común, ya pronosticaban los eclipses solares y lunares, y tenían descritas aproximadamente 284 constelaciones.

También hace más o menos tres mil años antes de la Era Común, nace la astrología Hindú

Hasta el momento, el conocimiento que nos transmiten en todas las escuelas, colegios e instituciones educativas es que, gracias a un Estrecho de Bering congelado, algunas civilizaciones asiáticas pudieron llegar a América, dejando allí impregnados sus conocimientos en todos los niveles científicos de la época, y en nuestro caso, la astrología, lo que permite generar una hipótesis del por qué los mayas y los aztecas tenían calendario y conocimiento astrológico “propio”, pero compartiendo con los chinos, figuras como el mono, la serpiente, el conejo y el perro, para la elaboración del calendario.

Los Incas, por otro lado, conocían la revolución sinódica del los planetas, Construyeron un calendario Lunar para las fiestas religiosas y uno solar para la agricultura. Utilizaron elementos como mojones alrededor de los pueblos para realizar astronomía observacional.

Los Chibchas conocían la constelación de Orión y reconocían la relación entre la salida heliacal de Sirio con el comienzo de la temporada de lluvias.

Son los griegos y los romanos quienes finalmente diseminan los conocimientos de la astrología, a través de escritos, tal como el Tetrabiblos, del siglo 2 de la Era común, y posteriormente los árabes llevan sus conocimientos a regiones como España, junto con el álgebra, la geometría y las matemáticas.

La iglesia produce luego un período de oscurantismo que impide y retrasa el avance de cualquier tipo de ciencia y/o investigación, hasta la época del renacimiento, en la que hay una apertura gradual, más no total, a la astrología, porque el concilio de Malinas en 1607, elabora una condena radical a su práctica.

Después de ello, es mucho lo que se ha escrito, por lo que, quienes la practican o la estudian, no han podido llegar a confirmar si la astrología es o no, una ciencia  o sólo se constituye en “mera charlatanería”.

Hoy en día intentar predecir el futuro, es un fenómeno que sigue fascinando al mundo entero: desde las más grandes personalidades hasta el más anónimo de todos los seres desea, de alguna manera, que se le provean datos de cómo mejorar sus condiciones, lo que ha permitido la aparición también de una innumerable cantidad de personajes que dicen ser capaces de predecir el futuro, en nuestro caso, a través de la astrología y, cuando pronostican cosas agradables para nuestros oídos, nos sentimos en una especie de éxtasis físico y espiritual; cuando nos señalan desastres y calamidades, entramos en pánico, pero a pesar de ello, muchos no dejan de seguir consultando a los astrólogos.

Entre los más conocidos en el mundo de habla hispana, para fines del Siglo 20 y principios del S.21, está Walter Mercado quien para muchos, es un personaje en la predicción del futuro, con sólo consultar a los astros.

El judaísmo, como lo hemos visto en artículos previos, nunca se ha escapado a cierto tipo de prácticas condenadas por la Torá, incluyendo la predicción del futuro por intermedio de la astrología y ha llegado a considerar a algunos de los astrólogos, como “sabios.”

Algunos han llegado a sostener que rabinos del Talmud apoyan y brindan credibilidad a la astrología, tal como el Rabino Papa de quien se dice que utilizó frases como “Por lo tanto un Judío debe evitar los pleitos con los gentiles en el mes de Av, porque su Mazal es malo; y debe posponer su juicio hasta el mes de Adar, en donde el Mazal es bueno”

También hay frases atribuidas al Talmud, sin ningún tipo de cita que lo correlacione para ser buscadas, que dice cosas como estas: “uno que nace bajo la constelación del Sol adquirirá eminencia, uno que nace bajo la de Venus será rico e inmoral. Uno que nace bajo la de Mercurio será inteligente y tendrá una memora de retención. Uno que nace bajo la constelación de la Luna sufrirá maldad. Uno que nace bajo la de Saturno sufrirá frustración, quien nace bajo de la Júpiter; será justo, y quien lo hace bajo de la constelación de Marte; será o un cirujano o un asesino.”

No hay que olvidar que, históricamente, el pueblo judío atravesó por dos períodos grandes de dispersión hacia Babilonia, en momentos, también históricos en los cuales eventos científicos se iban desarrollando, la astrología con los signos del zodíaco estaban plenamente establecidos, y los judíos, en esa época, no tenían ningún tipo de restricción para adquirir los conocimientos vigentes de la época, y para ejemplo nos sirve el mismo Rabino Papa, quien como miembro del pueblo judío, fue instructor en la Yeshivá de Nehardea durante muchos años, y como miembro de una sociedad civil, fue un hombre muy rico, quien se dedicó a la fabricación y comercialización de la cerveza, y de semillas de amapola, a partir de las cuales se fabricaba aceite.

Gracias a la unión de estos dos hechos (su posición social y la capacidad de enesñar), al lo que le debemos sumar al hecho que perteneció a la quinta generación de Amoraim[1], pudo “inundar” el talmud con frases como: “En la puerta de una casa llena de comida, hay muchos hermanos y amigos, pero en la puerta del hambre, no hay hermanos ni amigos;” o esta otra (que tampoco tiene cita) que dice que, “cualquier persona que actúa en medio del furor de la ira, puede destruir su propia casa”

Gracias al “libre albedrío” es posible que cualquiera de nosotros, judío o no, quiera consultar a los astros, para que nos guíen a través de buenos caminos y buenos senderos, a pesar de que la Torá es muy clara, y como hemos repetido en artículos previos, no se debe consultar a ningún tipo de adivinador; es por ello que hoy en día, dentro del judaísmo hay muchas personas que siguen creyendo en que los astros pueden “dominar y manipular” sus vidas, y colocan a los signos del zodiaco como capaces de dejar mensajes claros en la vida de las personas.

Tenemos como ejemplo a un conferencista moderno, de finales del siglo 20 y principios del 21 de la era común, en los países de habla hispana, y se llama, Yehuda Berg (en compañía de su hermano Michael y su madre Batsheva Zimerman, ellos combinan la cábala con la influencia de los astros (signos del zodíaco) en cada una de los seres;  las tres personas mencionadas, a pesar de ser judías, podrían estar catalogados bajo el mismo concepto que la Torá le daría a Walter Mercado, es decir, como personas a las cuales no deberían ser consultadas.

Sin embargo, el mensaje final que el judaísmo pretende difundir por intermedio de la Torá, es el siguiente: por más que se crea que los astros pueden gobernar y regir nuestro destino, ellos son solamente herramientas creadas por el Todopoderoso (Bendito ses Su Santo Nombre), quien es el regente de todas las cosas que vemos sabemos conocemos y lo que no también y es por ello que sólo debemos descansar en Su Palabra, que nos la entrega, todos los días, por intermedio de Su Torá.

Artículo publicado por 321judaismo.com

13 de Tevet de 5772 – 08 de enero de 2012

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[1] Sabios talmúdicos que se dedicaron a  la monumental tarea de compilar el Talmud de Babilonia, compilando y redactando las discusiones, debates y decisiones de cientos de eruditos y sabios que habían tenido lugar durante más de 200 años, desde la compilación de la Mishná por Rabí Iehudá HaNasí en el 189. Se considera que el Talmud fue “cerrado” a mas comentarios, el día que falleció Ravina ii, el último de sus redactores, en el año 475 de la Era Común, o 13 de Kislev del año 4235

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