EL ENCENDIDO DE LAS VELAS EN ESTOS TIEMPOS MODERNOS

PorMax Stroh Kaufman

EL ENCENDIDO DE LAS VELAS EN ESTOS TIEMPOS MODERNOS

 

ANÉCDOTAS

La Mishná Berurá nos trae para esta época dos anécdotas que nos hacen pensar que, aún en nuestros tiempos agitados, modernos, llenos de estrés y ocupaciones, agendas llenas y poco tiempo para cumplir, ruido por doquier, clima más agresivo al que podemos estar acostumbrado, tráfico lento en las autopistas y calles de nuestras ciudades, el encendido de las velas debe seguirse haciendo, como siempre el pueblo judío ha estado dispuesto a hacerlo…

La primera de ellas, habla de un cirujano, que gracias a sus jornadas de trabajo, en ocasiones no tenía tiempo de ir a su casa, en la mitad del turno; en ocasiones sus turnos comenzaban muy temprano en la tarde y se extendía hasta el amanecer del día siguiente: este médico se preguntaba si había alguna forma de cumplir con el precepto de encender las velas de la janukiyá; tenía además el problema de que su supervisor no tenía ningún tipo de afinidad con ningún tipo de práctica religiosa, por lo cual le haría imposible también hacer un cambio en su jornada laboral, basándose en esta necesidad. El médico se preocupaba por ¿Qué debería hacer para cumplir la mitzvá, aunque no estuviera en casa?

Esta inquietud llegó al rabino Yoséf Shalom Eliyashiv quien opinó al respecto: “Un medico que está tratando pacientes cuando llega el momento de encender las luces de Janucá, debe, primero, terminar su jornada laboral (turno) y entonces puede ir a encender las luces. En el caso de que su turno sea muy largo y, el hospital sea enfático en que no puede irse a su casa para encender las luces, en este caso, queda absuelto del cumplimiento de la mitzvá”.   Esto significa que la persona está cumpliendo con una mitzvá que lo libera del cumplimiento de otra, durante ese momento.

El mismo rabino Eliyashiv agregó algo más: “Esto es solo cierto para aquellas personas que viven solas (muy común en nuestros tiempos) Si el médico tiene familia, debe instruir al resto de su grupo familiar a que encienda las velas en el momento en que corresponda, lo cual lo libera de la responsabilidad inclusive de que él alcanzara a llegar a su casa cuando todavía es posible encender las luces de Janucá. Sin embargo, viviendo solo, podría podría señalar a alguien que actúe en su nombre (un mensajero), para que encienda la janukiyá en el momento que corresponda.”

 

La segunda anécdota que nos trae la mishná, se relaciona con un paciente que está próximo a una cirugía:

El paciente es un ciudadano israelí quien fue programado para una intervención quirúrgica, justo el día anterior a Janucá; se le informó que su procedimiento tomaría varias horas, al igual que su recuperación post quirúrgica inmediata, lo cual le impediría encender las velas de Janucá, en su primer día, como lo venía realizando desde que hizo su BarMitzvá.

Cuando le expuso esta situación al cirujano tratante, y le pidió que se le planificara en otra fecha su procedimiento, el especialista le explicó que esto era imposible, porque “El reglamento del hospital es muy claro: si alguien quiere que el gobierno le financie su procedimiento, la cirugía no puede ser reprogramada: esto sólo puede arreglarse cuando se pague por el procedimiento, en forma particular”

Este paciente se preguntaba si él estaba obligado a pagar una muy alta suma de dinero por un procedimiento quirúrgico que de otro modo no tendría ningún costo. Por otro lado pensaba también que tal vez estaba prohibido para él,  hospitalizarse en la víspera de Janucá, sabiendo que el procedimiento a realizar, lo iba a debilitar de tal manera que, iba a perderse el encendido de las velas en la primera noche de Janucá.

Esta inquietud también llegó a los oídos del rabino Yosef Shalom Eliyashiv,el estipuló que al hombre se le permite asistir a su procedimiento quirúrgico bajo las condiciones originales, sin modificación de la programación ya que, “es permitido que alguien ingrese al hospital en la misma víspera de Janucá aunque sepa que no va a poder encender la primera vela, en la primera noche”. Este paciente no tiene la obligación de preocuparse acerca del encendido de la janukiyá porque, en este caso, es una mitzvá que no le corresponde cumplir.

A eso le agregó el rabino: “Y aunque la persona puede estar intimidado por el pago de una enorme cantidad de dinero, si el sistema autoriza a que no tiene que pagarlo, por supuesto que no está obligado a hacerlo. Además, ¿Quién está obligado a pagar un dinero cuando el tiempo de cumplimiento de la mitzvá no ha llegado?”

 

Jag Sameaj.

 

Fuente: Mishna Berurá.

Traducido y adaptado por 321 judaismo.com

23 de Kislev de 5772 – 19 de diciembre de 2011

 

Yosef Shalom Elyashiv (Nacido el 10 de Abril de 1910) es un rabino ortodoxo (Jaredí) y arbitro de la halajá judía, radicado en Jerusalém,  nieto del conocido cabalista Shlomo Elyashiv (conocido como el Leshem), líder espiritual del movimiento político Deguel HaTorá en el Parlamento Israelí, autor de una “enciclopedia” conocida con el nombre de Kovétz Teshuvót,  que fue creada por las múltiples preguntas a las cuales ha respondido de temas de halajá.

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