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PorMax Stroh Kaufman

EL ABORTO EN EL JUDAISMO

EL ABORTO EN EL JUDAÍSMO

Continuamos con la cuarta y última parte de nuestro tema “el aborto en el judaismo”

EL ABORTO EN ISRAEL

El aborto y la tentativa de aborto fueron, hasta 1977 prohibidos, siguiendo la ley criminal del mandato británico.

Ese año, sin embargo, pese a la oposición del rabinato israelí, la Knéset (el parlamento israelí) promulga una ley que permite el aborto condicionado a la aprobación de la madre, a que la criatura nazca deforme, a que el embarazo resulte de una violación, una relación incestuosa o adulterina.

La ley indica también como razones la edad de la mujer, menos de dieciséis o mayor de cuarenta.

De esta manera la ley evidentemente contradice la posición general halájica y sigue el criterio comunitario preocupado por problemas que enfrenta la mujer independientemente de los valores religiosos.

Voceros consultados por muchas fuentes, sugieren que, en la práctica si una mujer desea abortar, debe acudir al Hospital en donde un pequeño comité de ética

Dicho comité está integrado por un médico, un rabino, asistente social y psicólogo, que maneja las situaciones de aborto, tiene autoridad legal para decidir si practica o no el aborto de acuerdo a cada caso en particular.

¿Qué podemos concluir, a grandes rasgos, al respecto de lo estudiado?

“He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de Adonai vuestro Elohim, que yo os prescribo hoy, y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Adonai vuestro Elohim, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy…” Devarím 11:26-28.

El Eterno nos ha dado unas bases y la observancia de ellas, es la que nos conducirá, por el camino apropiado, de cómo actuar ante las diferentes circunstancias que se nos presentan en el día a día, en cada uno de los países donde vivimos.

Hay que tener en cuenta que cada una de ests naciones tiene una legislación muy particular a la cual hay que acostumbrarse,  y en especial en estos casos tan espinosos, donde la idea principal es, que “el hombre es creado a imagen y semejanza del Eterno (Betzélem Adonai).

Para terminar, se trae a colación una entrevista publicada en el Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 20 de mayo de 1998, al rabino Bitton que dice[19]:

“El científico escala la montaña de la sabiduría científica y en la cima se encuentra con el teólogo, que lo estaba esperando allí desde hace muchos años”.

 


[19] Entrevista al rabino Iosef Bitton. Diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, 20 de mayo de 1998. Disponible en http://serjudio.com/dnoam/jbitton002.htm,

 

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TERMINADO DE ELABORAR EL 18 DE ABRIL DE 2011 – 14 DE NISAN  DE 5771.

PorMax Stroh Kaufman

EL ABORTO DESDE EL PUNTO DE VISTA JUDÍO

HABLEMOS DEL ABORTO

ABORTO EN EL JUDAISMO – TERCERA PARTE

Para continuar nuestro tema de revisión nos formulamos la siguiente pregunta:

ENTONCES: ¿ESTÁ O NO PERMITIDO EL ABORTO? Y ¿EN QUÉ CONDICIONES?

Arranquemos de dos conceptos: el primero de la Torá y el segundo del Talmud

1.- “Y los bendijo Adonai, y les dijo: fructificad y multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla…

2.- “Quien destruye una vida, es como si destruyera todo un mundo y quien salva una vida, es como si hubiera salvado un mundo entero” Talmud, Sanedrín 37 a.

El aborto para el judaísmo está indicado en los siguientes casos:

En una situación extrema donde la vida de la madre esté comprometida por el nacimiento del bebé. En este caso, de acuerdo a Maimónides y la Mishná en Oholot 7:6, el niño es considerado un “Rodef”(perseguidor), persona con potencial de asesinar a otro y este debería de ser exterminado antes que cause la muerte de la madre.

En Shabat y en Yom Kipur, una parte del propio cuerpo, pueden ser sacrificados para salvar la vida. Nuestros Sabios nos dicen: “profana un Shabat para salvar una vida, para que puedan preservarse muchos Shabats”.

En este caso, el feto será observado como un órgano enfermo de la madre y, en consecuencia, puede ser amputado para salvar la vida de la madre.

En el caso en que la madre es considerada tan deficiente psicológicamente que cometiera el suicidio el aborto podría ser justificado en este caso por algunas opiniones halájicas.

Hay desacuerdo entre las autoridades rabínicas respecto al aborto por adulterio, o en otros casos de embarazo que son fruto de una relación bíblicamente prohibida.

Desacuerdo también existe en casos de violación e incesto, ya que hay estudios que determinan que sólo el 0.1% de este tipo de encuentro sexual termina en embarazo; la cuestión fundamental seria el “peaje” emocional exigido a la madre por llevar a término el embarazo.

No hay acuerdo si la relación sexual por violación produce un embarazo en una mujer con retardo mental severo, ya que el solo aborto puede producir duelo.

Hay también desacuerdo en los casos de clonación.

No hay acuerdo con un aborto que se origina de aquellos embarazos que se produjeron por “desconocimiento de métodos de planificación familiar”.

No se permite el aborto por las siguientes causas:

El sólo hecho de mutilar el cuerpo.

La madre es una entidad viva y viable que, con la ayuda del Eterno, tendrá otros hijos y llevará una vida productiva. El feto, por su parte, es un ente incierto.

No sabemos si vivirá o morirá. Nos describen los historiadores que en recientes épocas de guerra se hizo hábito común entre los hombres cercenar un pequeño trozo del dedo índice para evitar así el reclutamiento.

Semejante práctica, sin lugar a dudas, está prohibida. Una persona tiene prohibido auto-lastimarse. (Talmud Babilónico, Bava Kamma, 92 a)[16]

El valor de la vida propia antecede al valor de la vida del prójimo (Najmánides, Comentario en Vayicrá 19:18)[17]

No se permite en el caso de que los padres hayan solicitado  la amniocentesis solamente para evaluar únicamente si se van a presentar defectos de nacimiento.

Sin embargo, un examen puede realizarse si es con vistas a llevar a cabo una acción permitida, tal como el rendimiento de la amniocentesis o el dibujo de los niveles de alfa-fetoproteína para mejorar el tratamiento médico del peri-parto o del post-parto.

No se permite el aborto de aquel embarazo que se ha llevado a cabo a través de la fertilización in vitro.

No se permite el aborto en casos como el de que una mujer que tiene diez hijos enfrente dificultades para manejar la situación y se encuentra con que está esperando a su hijo número once, ella, tiene prohibido someterse a un aborto.

No se permite que un feto sea abortado para salvar la vida de cualquier otra persona cuya vida no esté directamente amenazada por el feto, tal sería el caso si se pretendiera hacer uso de los órganos fetales para un trasplante.

No se permite el aborto utilizando como justificación las depresiones que se producen durante el embarazo y las de post-parto, ya que ellas son tratables.

 

Veamos opiniones particulares: el Rabino Shlomo Zalman Auerbach [18]prohíbe el aborto de un feto con la enfermedad de Tay Sacks pero permite el aborto de un feto anencefálico, y añade que sus órganos no sean utilizados para trasplante, mientras el feto respire espontáneamente.

El mismo feto anencefálico, si es nacido a término, debe ser tratado aún en Shabat, pero no hay obligación para maniobras de resucitación.

Para este tipo de bebés también está prohibido prolongar su existencia innecesariamente.

En casos de embarazo múltiple, permite el aborto selectivo de uno de los fetos siempre y cuando salve a los demás y a la madre; estipula que un anestesiólogo tiene prohibido dar anestesia en los casos en que el aborto es prohibido por la halajá, aún con el riesgo de perder su trabajo; un ecografista no debe realizar una valoración por un aborto cuya causa esté prohibida y permite la autopsia de un feto después de que la madre ha tenido varios eventos espontáneos, y se requiera averiguar la causa de ellos.

La espina bífida debe ser corregida quirúrgicamente si es posible, y los grandes defectos quirúrgicos no deben ser intervenidos si el riesgo de supervivencia es dudoso.

No se debe hacer perder la santidad del Shabat en el caso de que un bebe, prematuro, sufra de enfermedades o defectos genéticamente mortales; sin embargo, se debe hacer todo lo posible para salvar un bebé al cual se le puede ofrecer un tratamiento y éste le ofrece un chance de supervivencia, aunque sea pequeño.

Si existen dudas de que si la entidad que lo afecta es mortal o si el bebé es nacido a término con un defecto letal, todo lo que sea necesario para hacer, hay que hacerlo, excepto la resucitación, en Shabat.

En los casos de violación, el Rab Shlomó Zalman Auerbach permite a la mujer utilizar métodos que impiden el embarazo después de tener relaciones.

El Rabino Auerbach también estipuló que las leyes de duelo se aplican a todo prematuro aunque tengan 5 ó 6 meses de edad gestacional, a quienes se les realizaron todas las maniobras para garantizarle su supervivencia, y lo hicieron durante más de treinta días después de habérseles dado de alta de una incubadora.

A los otros, de menor edad gestacional, o que sobrevivieron menos de treinta días después de sacarlos de incubadora, o tienen condiciones cardíacas o pulmonares que son mortales, no se les aplica las leyes de duelo.

Es bien sabido por todos que el pensamiento judío a través de las generaciones, incluyendo aún el sistema halájico, está repleto de diferentes puntos de vista, y muchos de ellos, contradictorios: todos ellos han contribuido enormemente a la riqueza del pensamiento a lo largo de la historia.

Es por ello que las decisiones halájicas siempre  son muy complejas y pueden tener una gran cantidad de opiniones al respecto: por ejemplo, nuestros sabios propusieron que la obligación a ser sanado de una patología que puede llevar a la muerte está por encima de todos los mandamientos de la Torá aún a pesar del mismo Shabat y si el paciente se niega, será considerado como un “tonto piadoso” y El Eterno pedirá rendición de cuentas por su sangre, por lo cual hay que hacer lo que el médico ordena  (lo encontramos en Responsa Rabdaz, #1139; Shulján Arúj, OH, 328, Magen Avraham). Pero, cuando se encuentra con una frase como la que nuestros sabios consignaron en  Mishna Nedarim 4:4 que dice que “si alguien ha hecho un voto (promesa o juramento) para no recibir beneficios de un tercero, este (el último) no podrá tratar su enfermedad”, podría crea un estado de desconsuelo y desasosiego en el médico y en aquellas personas que tienen pendiente algunas decisiones por tomar.

Esto se puede demostrar con la siguiente analogía, basada en el hecho que “No debería decirse que El Eterno ha creado la enfermedad y el médico la ha curado”, frase encontrada en uno de los escritos de Najmánides… La analogía está en el Midrash Samuel ad 4:1 y dice:

Los rabinos Ishmael y Akiva estaban caminando por las calles de Jerusalém acompañados por un hombre: un enfermo se les atravesó y les preguntó: “Maestros: ¿Cómo puedo ser yo sanado?  Y ellos le contestaron: “Toma un poco de esto y de esto hasta que estés sanado.

El hombre que estaba con los dos rabinos se dirigió a ellos y les preguntó: ¿Quién fue que afligió a esta persona con la enfermedad?

Ellos contestaron: “El Santo, bendito sea Su Nombre”.  El hombre nuevamente se dirigió a ellos y les dijo: Ustedes, sabios, interfieren en algo que no es de su incumbencia: el está afligido y ustedes lo sanan.

¿Qué haces? Le preguntaron los rabinos. Y él les contestó: yo soy granjero. “La hoz está en mis manos.”

Ellos le preguntaron al hombre: ¿Quién creó la tierra y quién creó los viñedos?

El Santo, bendito sea Su Nombre; contestó.  Entonces ellos le dijeron: “Tú estás interviniendo en lo que no es tuyo. El lo creó y tú comes de Su fruto.”

No contento con la respuesta, el hombre refunfuñó: “¿Acaso no ven la hoz en mis manos?” Por el sólo hecho de que yo salga, siembre, riegue, fertilice, y abone, puede que no obtenga nada del campo,

Ellos contestaron: Hombre, eres un tonto. ¿Acaso no has aprendido en tu trabajo que los días del hombre son como los de la hierba del campo?

De la misma manera como un árbol que no sea fertilizado ni abonado, no va a producir frutos: y si produce frutos y no es regado ni fertilizado no continuará viviendo y morirá, de la misma forma pasa con el hombre, que es como un árbol; el fertilizante es la medicina y el granjero es el médico.

Fin de la tercera parte – continuará


[15] Leyes Noájidas o más conocidas como las “ 7 leyes universales” que muchos de los rabinos y eruditos judíos dicen que se aplican a todos los pueblos.

[16] The First International Colloquium: Medicine, Ethics & Jewish Law ’93, página 55

[17] The First International Colloquium: Medicine, Ethics & Jewish Law ’93, página 56

[18] Tomado de www.medethics.org.il

PorMax Stroh Kaufman

EL ABORTO DESDE EL PUNTO DE VISTA JUDÍO

HABLEMOS DEL ABORTO

SEGUNDA PARTE

Volviendo al tema del aborto en el judaísmo, cabe aclarar que la Ley Judía o Halajá no es ley, nomos, tal como es considerada en la teología cristiana. Israel transforma su vivencia religiosa, su espiritualidad, en una manera de ser y estar con El Eterno en el mundo, experiencia que es traducida a través del término hebreo Halajá, del verbo halaj, “ir” o “andar” y en la medida en que la ciencia entrega al hombre conocimiento y herramientas tecnológicas para hacer de su vida algo mejor, ella se encarga de revisar a la Torá, para presentarse como una opción o alternativa, que proporciona las pautas éticas acerca de cómo deben ser utilizadas dichas herramientas.

Regresando a los aspectos históricos de la legislación judía acerca del aborto, encontramos muchos autores que, en el transcurrir del tiempo, han aportado datos sobre aspectos “médico-legales”: uno de ellos, Najmánides: el fue una de las más grandes autoridades relacionadas con la halajá del siglo 13 de la era común en España, y el fundador de un movimiento que procuraba el asentamiento en el Estado de Israel, en sus fronteras actuales, desde esa época, y recopiló, una monografía que se relaciona con las leyes de la curación y sus implicaciones “legales”; dicho tratado también hizo un extenso análisis acerca de las leyes del duelo y sus ramificaciones.

Como muchos de los autores halájicos de la época, Najmánides fue médico de profesión y tituló su trabajo con el nombre de “Torat HaAdám” (La vía de la Persona; el posible origen del nombre de esta obra son las palabras del Rey David que dijo: “Y hablaste a la casa de tu sirviente desde lejos y esto es la vía de la persona (Torat HaAdám; 2 Shmuel 7:19).”

Este libro contiene muchas referencias acerca de los procesos de curación que está encargado de realizar un médico…  De acuerdo con lo escrito en dicho texto, el permiso que tiene el médico para curar, se asume como un compromiso del tipo mandamiento (mitzvá); Si se relaciona el hecho de que salvar vidas es una gran mitzvá.

Cualquier médico, basado en sus conocimientos, está obligado a sanar, y cualquiera que se niegue, está desperdiciando – regando sangre.” (Ver Talmud Yomá 8:5, que relaciona el peligro a la vida humana por  sobreponerse al Shabat).

Najmánides por consiguiente, se manifestó diciendo, en su texto, que: “Este tipo de permiso es una concesión que tiene la fuerza de una mitzvá para sanar. (Torat HaAdam, id. at 42).”

También tenemos que repasar uno de los conceptos que habla en el Talmud sobre los médicos: está escrito: el mejor de los médicos merece el “Gehinom” (Kidushin 92b).

Esta es una declaración basada en los siguientes dos ejemplos: 1) Ha habido muchos charlatanes a través de la historia que han ofrecido terapias (muchas veces nocivas) a pacientes desesperados, sólo basadas en el lucro. 2) Los médicos que no tienen fe en El Eterno y sólo creen en su propio ego, son transgresores.

El Rambam (Moshé Ben Maimón o Maimónides) dice claramente: el médico llega a curar sólo como agente de Adonai, nuestro Creador.

Incluso el profesor más grande en medicina o cirugía del mundo, ejerce su talento y sabiduría para servir a su prójimo, como una extensión de la “Shejina” (la Presencia Divina).

Aunque todos los principios en el judaísmo tienen relevancia, algunos priman más que otros: en este caso, el de salvar vidas, se anticipa a cualquier otro concepto de la Torá excepto idolatría, cierto tipo de actitudes sexuales y el asesinato – Talmud Babilónico: Yoma 82a, Sanhedrin 74 a, derivándose de los preceptos que dicen así:

1.- “Observaréis mis estatutos y mis ordenanzas destinadas a hacer vivir al hombre”“You shall keep my statutes and laws; by the pursuit of them man shall live (Vayickrá 18:5).”

2.- “Quien destruye una vida, es como si destruyera todo un mundo y quien salva una vida, es como si hubiera salvado un mundo entero” Talmud, Sanedrín 37 a.

Estos, y muchos otros conceptos hicieron que autoridades como Maimónides llegaran a la conclusión acerca de este tipo de obligación: es decir, con lo estipulado y con lo que encontramos también en Vayickrá 19:16  donde se nos advierte la necesidad de “no ser indiferente ante la sangre de tu prójimo”, es que es importante salvar una vida, especialmente desde el punto de vista médico.

La unión de todos esos conceptos, esto hizo que nuestros sabios acordaran que una persona debe salvar a su prójimo, del peligro. (Bava Kamma 81b, Sanhedrin 73a).[13]

Y es a partir de esto que Maimónides deriva un principio el cual dice que es una obligación bíblica para el médico el sanar.  A lo anterior, se suma otro concepto bíblico de Devarim 22:2 en el que se estipula el aspecto de la restauración; por consiguiente, es obligación de sanar, cuando uno ve a alguien en peligro y debe usar su cuerpo, su dinero o su conocimiento[14].

Resumiendo, nos damos cuenta, claramente, que el pensamiento judío coloca al médico la obligación de sanar, pero también encontramos que hay una obligación relacionada con el paciente, para dejarse sanar.

Pero, con respecto al aborto, no es lo mismo que la madre quiera dejarse tratar de cualquier dolencia, a que el feto lo haga, por lo que caemos nuevamente en el concepto de que el feto, es parte del organismo materno, hasta el momento del parto (como ya se describió, cuando la cabeza emerge de las entrañas maternas, por lo que se incluye allí la intervención quirúrgica o cesárea).

El sanarse y dejarse sanar, está apoyado por dos conceptos halájicos: el primero de ellos es el que promueve el bienestar de la sociedad, conocido como tikún olám, y el segundo, se basa en el hecho de que cada hombre es responsable, siempre, por sus actos, conocido como adám muád leolám.

También está apoyado por tres frases adicionales: la primera, en el Talmud, que dice: “Aquel que tiene dolor, va a la casa del médico (Talmud Babilónico Bava Kamma 46b);”

La segunda y la tercera se relacionan con quien decide no aceptar los tratamientos médicos viola las Escrituras donde dice: “You shall guard yourselves well (Devarim 4:15)”

“Indeed, the blood of your lives I will demand (Bereshit 9:5).”

Si repasamos lo que hemos visto anteriormente, nos damos cuenta de cuál es la posición de la halajá sobre el aborto, la cual es sumamente complicada: no se asemeja a la extrema derecha cristiana que considera todo aborto un acto de asesinato pero tampoco tiene la posición de la izquierda política que demanda el “derecho” del aborto a quien lo demande.

La posición del judaísmo es moderada y considera el valor de la vida de la madre y el respeto a la vida, clasificada en potencia, del feto: esta cuestión es tratada en una de las Parashiot, en el caso de Tamar.

Revisemos dicha parashá (Vayeshev)

“Y aconteció que cuando la sacaban, ella envió a decir a su suegro: Del hombre a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. Y añadió: Te ruego que examines y veas de quién es este sello, este cordón y este báculo.” (Bereshit. 38:25)

Rashi aquí está explicando que Tamar le rogó a Yehudá que tuviera misericordia sobre las tres almas que ella contenía. Específicamente el alma de ella y las almas de los gemelos que ella cargaba. De acuerdo al Talmud en Sanedrín 59 a, abortar un feto es un crimen para todos, incluyendo allí las leyes Noájidas[15] que aplican a toda la humanidad de acuerdo a la Torá.

Al citar a los niños ella se defendía usando una defensa de dos caminos; si la pena de muerte por adulterio se impone de acuerdo a las leyes gentiles existentes en esos momentos ellos deberían de esperar a que los niños nazcan y si es de acuerdo a la ley judía no deberían de matarla pues el deber del matrimonio levirato le aplicaba a la familia de Judá y ellos se rehusaron a hacerlo.

Considerando este argumento de parte de Tamar podemos entender por qué Yehudá responde “ella está bien, porque yo no le di mi hijo Shela.”

El admite que la estaba tratando de acuerdo a la ley gentil y los fetos deberían de ser salvados aún bajo esa consideración. Luego también reconoció sus materiales y vio que fue él mismo que había engendrado esos hijos.

Deberíamos de recordar que los reyes de Israel, David y el futuro rey de Israel el Mesías descendiente de la casa de David nacen de esta unión de Tamar y Yehudá.

Si esta criatura hubiera sido muerta en el vientre de su madre no hubiera nacido el progenitor de la línea de David y no se podría establecer la línea del Mesías, la mejor esperanza para el mundo.

fin de la segunda parte – continuará

 

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[13] Tomado de New Horizons in Medical Ethics, The First International Colloquium; Medicine, Ethics & Jewish Law  1993; página 40.

[14] (Comentario de la Mishná Nedarim 4:4 de Maimónides)

 

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