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PorMax Stroh Kaufman

El ajo y el judaísmo

¿Tienen alguna relación el ajo y el judaísmo?

Casi que en todos los temas que revisemos, hay alguna relación con el judaísmo: pero ¿qué pasa con el ajo y el judaísmo? ¿Acaso el ajo no es sólo un condimento para las comidas? Resulta pues, que muchas historias se han tejido alrededor de este alimento, al punto que tenía que ser colgado en las puertas y ventanas de las casas para alejar brujas, demonios y fantasmas; quizás las más famosas puedan ser el uso del ajo en contra de los vampiros o chupasangre, y la de Homero en la Ilíada quien con su uso evita ser transformado en un cerdo;  sin embargo, son muchos los estudios que han demostrado que el ajo puede curar al cuerpo; tanto es así, que hoy se combina un buen número de medicamentos. El ingrediente básico de ajo que le da las virtudes médicas es la alicina – un fitoquímico que se crea sólo después de romper y triturar el ajo. Una vez liberada la alicina, este compuesto se disuelve y se haciendo que se liberen sus propiedades antioxidantes y anti-toxinas. Las características de esta sustancia varían según las condiciones en las que se manipule el ajo: calefacción, secado y el nivel de frescura de ajo. El ajo también contiene minerales como el zinc y el magnesio, y las vitaminas C, A, B1, B2, PP y vitamina E. El ajo contiene entre un 50-70% de agua, 20-23% de glúcidos, 0.2-0.5% de lípidos y 6% de proteínas. Es muy larga la lista de propiedades medicinales del ajo, ya que actúa sobre casi todos los problemas de salud: en las enfermedades del corazón, disminuye la probabilidad de enfermedad cardiaca y el accidente cerebrovascular, a través de la reducción del colesterol malo (LDL),y la prevención  del endurecimiento de las arterias y disminuyendo la presión arterial; En lo que se refiere a los parásitos y las infecciones virales, sirve como un antibiótico natural contra las bacterias, los parásitos intestinales. Con relación a las enfermedades crónicas – El ajo contiene ingredientes antioxidantes que combaten los radicales libres en el cuerpo. Además de disminuir la probabilidad de cáncer mediante la prevención de enfermedades y la destrucción de células de cáncer; para las infecciones por hongos, el ajo cuenta con ingredientes que son excelentes para el manejo de dicha infección por hongos como Cándida – Comer ajo lleva a la esterilización y la superación de los efectos de la mordedura de una serpiente o una mordedura de un perro rabioso; En el aparato digestivo – el ajo acelera los jugos gástricos, reduce la probabilidad de trastornos renales, puede disolver los cálculos renales, la orina; para la respiración, el ajo deshace de la flema, actúa como expectorante y es una excelente curar enfermedades de las vías respiratorias, con relación a la ronquera y tos; ayuda también a regular la función tiroidea al contener iodo, es eficaz en los casos de hipotiroidismo. Ayuda a prevenir los efectos pesados del envejecimiento y algunos trastornos asociados con la edad avanzada y, otra de sus propiedades benéficas es que ayuda a prevenir y aliviar los síntomas de la claudicación intermitente; por último, también se le conoce que, al incrementar ligeramente el nivel de serotonina en el cerebro, ayuda a combatir el estrés y la depresión… Si relacionamos el ajo con el judaísmo, nos encontramos que, los antiguos judíos lo recomendaban para los hombres que querían “cumplir con sus deberes matrimoniales” a causa de su fama de afrodisiaco; a la vez reconocían el efecto repelente del olor corporal que causa. Una referencia del consumo del ajo aparece en el libro hebreo de Shemot / Éxodo dónde se puede ver que el ajo constituía la dieta de los inmigrantes israelíes en Egipto. De hecho, el régimen alimentario de los esclavos egipcios consistía básicamente en cebollas y ajos, ya que pensaban que incrementaba la eficiencia y resistencia de los hombres. Se describe que en la época del profeta Ezra, surgió una ordenanza para que el judío comiera ajo en la cena del Shabat El Talmud, por otro lado, prescribe el uso del ajo como tratamiento de infecciones parasitarias; Incluso también dice que el ajo elimina los celos. (Baba Kama 82a) El historiador romano Ammianus Marcellinus escribió que el emperador romano Marco Aurelio, describió a los judíos como “los come-ajo” después de su viaje por el entonces Palestina. Esto, con el tiempo, se logró que se transformara en un estereotipo, el que, en los tiempos de la Edad Media llegó a conocerse con la frase despectiva del “hedor judío” Posteriormente, se fue identificando al judío, como la persona de nariz más grande y de comportamiento deshonesto, para poder mantenerse olfateando el ajo. Los Nazis incluso llegaron a utilizar la planta de ajo, para representar al judío. El judío ha aprendido, a través de la Guemará que una persona no puede comer huevos, cebollas o ajos pelados, que han sido dejados así toda la noche, por riesgo a su vida: explica la Guemará que el peligro está dado por que estos alimentos están asociados con el  rúaj raá. Entonces, si tiene relación, el ajo y el judaísmo ya que muchos de los platos tradicionales de la cocina judía (ashkenazí y sefaradí) disfrutan del ajo: por consiguiente, labriút (por la salud) lejaím (por la vida) y a disfrutar.   11 de julio de 2014 — 13 de Tamuz de 5774