Tag Archive Ángel Guardián

PorMax Stroh Kaufman

Ángel guardián

ÁNGEL GUARDIÁN. UNA NUEVA REVISIÓN

¿Tenemos nosotros un ángel guardián?

¿Qué dice el judaísmo al respecto?

Es mucho lo que se puede hablar de ángeles y, más específicamente de un ángel guardián: son muchas las hipótesis, muchas las especulaciones.

La primera noción, en la Torá, acerca de un ángel, la tenemos cuando Adám y Java son “expulsados” del Gan Edén.  

Otra de las veces, y claramente anotada, se da cuando Yosef los ve “subir y bajar por escaleras al cielo y desde allí, es relativamente poco lo que se habla de ellos en la Torá (1).

Pero, cuando se refiere a un ángel guardián, la respuesta es escasa o nula, tal vez, tres o cuatro referencias: la primera, por ejemplo, de Daniel a quien se le menciona que “está custodiado” por Michael (Miguel).

La segunda, en 1Reyes / Melajim 19:5 donde un ángel toca Eliahu (Elías) a y dice así:

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; pero un ángel lo tocó, y le dijo: “Levántate y come.”

La tercera, en Tehilim, donde está escrito que, “No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos”.

La cuarta, es la de Éxodo / Shemot 23:20 que dice “He aquí que Yo envío un ángel delante de ti para guardarte en el camino, y para introducirte en el lugar que te tengo preparado” (Híne anojí sholéaj maláj lefanéija lishmorjá badaréj velahaviajá el hamakóm asher hajinotí).

Aprendimos de las citas anteriores y de nuestros sabios, que los ángeles fueron creados para obedecer los mandatos del Eterno y que cada ángel puede hacer sólo un trabajo; a partir de ello, se originaron conceptos que las religiones monoteístas adoptaron para “formalizar la idea” que cada uno de nosotros tiene un ángel guardián, que lo acompaña, para cuidarlo en la tierra de los peligros de alma y cuerpo, protegerlo del mal y guiarlo, como un compañero de viaje que está con él, en las buenas y en las malas, y no se separa de él ni un solo momento.

La Cábala nos enseña que los ángeles son parte integral del universo: son ellos los que nos guían, nos envían mensajes e intervienen cuando es necesario, trabajando a través y alrededor de nosotros.

Los ángeles facilitan la circulación de la energía a través del universo, teniendo un impacto directo en todo lo que ocurre en el mundo, ya sea grande o pequeño.   

Teniendo en cuenta lo anterior, entendemos que, el ángel guardián es quien influencia y afecta nuestra vida, estemos o no consciente de ello; y como compañero espiritual, es quien nos va a maximizar nuestros méritos y minimizar nuestros defectos; nos va a ayudar a alcanzar niveles materiales y espirituales que no podríamos alcanzar solos; nos encarrila cuando nos salimos del camino y nos ayuda a ampliar nuestra conciencia…  

Directa o indirectamente, hay una aceptación tácita o implícita de los ángeles guardianes y su trabajo protector, en las oraciones, como el Shalom Aleijem (La paz sea sobre todos nosotros) que se reza durante la ceremonia del Shabat y, en la Keriat Shemá al haMitá (Lectura del Shemá en la cama).

En esta última dice: “A HaShem Todopoderoso, el Señor de Israel: Que Michael esté a mi lado derecho, Gabriel a mi lado izquierdo, delante de mí Rafael y Uriel detrás de mí, y sobre mí la presencia divina de Adonai.”

La mayoría de los rabinos nos van a insistir que todo lo que los ángeles hagan, ello será siempre y cuando sea con el aval del Eterno.

Michael, Gabriel, Uriel, y Rafael son los nombres de los ángeles guardianes más conocidos en el Judaísmo… y algunas fuentes citan a estos “ángeles” como custodios del Trono del Todopoderoso, respectivamente a la derecha, al frente, a la izquierda y en la parte posterior.

Maimónides describió un “escalafón” de 10 tipos de ángeles

Y, por consiguiente, SI… si tenemos ángeles guardianes:  ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan  al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad, nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

La  literatura rabínica Medieval, asigna ángeles a cada ser humano (Pesikta Rabbati 44:8) al igual que nos recuerda que dos ángeles nos acompañan de regreso a la casa en cada Shabat;  pero a diferencia de otras costumbres, “nos cuidamos de no orarles a ellos ni pedirles favores de ellos. Eso es casi idolatría y está prohibida en el judaísmo. Debemos dirigir toda oración y solicitudes sólo al Todopoderoso.”

 

  1. Sin contar las referencias de los libros apócrifos como el de Henoch.

 

04 de diciembre de 2015 – 22 de Kislev de 5776

Revisado, preparado y elaborado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Los ángeles suben y bajan la escalera

 

Y los ángeles suben y bajan la escalera.

 

Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Elohim subían y bajaban por ella;

Vayajalóm vehíne sulám mutzáv artzá veroshó maguía hashamáima vehíne malajéi Elohim olím veyordím bo.

Así comienza la parashá Vayetz y es de ella, los ángeles que suben y bajan la escalera, a quienes vamos a dedicar unas palabras.

 

¿Qué son los ángeles?

Todos sabemos que son unas criaturas, creadas por El Eterno, para “ayudarle” en sus funciones, como “mensajeros de su palabra”

 

Lo dio a entender el profeta Zacarías / Zajária, cuando explica que ellos “son criaturas santas con vastas capacidades espirituales, pero no pueden hacer ni menos ni más que la capacidad a ellos dada por HaShem”

 

De los ángeles, es mucho lo que se ha hablado y se seguirá hablando: también se le ha dado diferentes clasificaciones y, en el judaísmo la clasificación que se maneja es la elaborada por Maimónides, en 10 tipos de ellos, desde el más básico (Benei Adam) hasta el más elevado (Jayot / Chayot).

 

Y sí: son ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad (llamados en ocasiones como ángel guardián), nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

 

Sabemos también, por enseñanzas de nuestros sabios, que cuando cumplimos una mitzvá creamos un ángel bueno y cuando cometemos una falta creamos un ángel de esos que llamaríamos “del bando contrario”, quienes son los que nos va a JUZGAR

Nuestros ángeles en cuestión, los que suben y bajan las escaleras, Suben hacia el Todopoderoso, para gozar de su presencia, bajan hacia nosotros para obedecer a sus órdenes, Porque fue Él, quien les encargó de protegernos con sus cuidados…

Cuando suben en dirección a la contemplación de HaShem, buscan la verdad y se sacian de ella constantemente.

Cuando descienden, son ellos los que nos amparan en todos nuestros caminos.

Teniendo en cuenta que estas criaturas, son mensajeros del Todopoderoso que nos son enviados para nuestra ayuda.

Como sucede en el caso del Shabat, que hay multiplicidad de ángeles escoltando nuestro camino de regreso del servicio religioso hacia la residencia.

En el caso de Yaakov, quien más adelante se llamará Israel, le estaban mostrando, mediante el acto físico de subir y bajar escaleras, todos los altos y bajos por los cuales tendría que atravesar…

Porque sus acciones podrían elevarlo a un nivel inclusive superior al de los ángeles, pero que también podrían llevarlo a un nivel inferior al de los animales.

Con ello, daría ejemplo al resto de la humanidad.

Mostrándole que, los humanos, al poseer alma, trascendemos y somos superiores a los mismos ángeles, porque somos seres dinámicos, que podemos trascender…por encima de nuestras limitaciones.

Que podemos (y debemos) estudiar la Torá y trabajar en ella para trascender

Si en algún momento deseamos saber cuáles serán los designios de HaShem, simplemente debemos ahondar cada vez más en la Torá, lo que nos permite absorver la infinita sabiduría del Todopoderoso.

Como lo han hecho los grandes sabios de cada generación, quienes constantemente se encuentran en este elevado plano espiritual y a quienes solemos acudir en pos de un consejo y una apropiada guía

Ellos, aprovechándose de esa cualidad, serían los más indicados para decirnos de qué manera podemos actuar (como consejeros).

Aprovechemos nuestras vidas y seamos lo más importante en este mundo. ¡Cumplamos nuestra meta y misión!

¡Como lo hacen los ángeles!

Tendremos que subir y bajar muchas escaleras…

Pero que no sea una limitación ni una excusa, porque como figura en el Tratado de Berajot 64:

Los sabios de la Torá no tienen descanso, no en este mundo y no en el que está por venir. Siempre se encuentran en constante crecimiento, en movimiento, nunca permanecen estáticos”.

16 de Noviembre de 2017 – 27 de Jeshvan de 5778

Material revisado, recopilado y elaborado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com