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PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Octavo mandamiento

Octavo mandamiento

Es el momento de revisar el octavo de los diez mandamientos, continuando con nuestra revisión

  1. No Robarás

En el judaísmo podemos encasillar al hecho de no robarás, no sólo por quitarle dinero a alguien, sino también robarle a alguien su libertad…

O en muchos casos, su vida.

El no robarás se aplica en el judaísmo, aun a un objeto de valor mínimo.

Esto aplicaría, por ejemplo, a tomar un objeto cuyo valor es tan ínfimo que el propietario no se preocuparía si es tomado…

Tal como una astilla de madera de un atado de leña para usarla de mondadientes.

El robo de ideas, tambien es prohibido y es considerado peor que el robo de dinero.

El robo de tiempo es otro de los asuntos prohibidos

¿Cómo se da esto?

Tan sencillo como esto:

Un trabajador, que se tome un tiempo para orar, en una empresa, no siendo el tiempo para ello, ni habiendo recibido el consentimiento para ello

O hacer el trabajo que corresponde a un empleo, en el sitio donde se está ejecutando un segundo lugar de labores.

Incluso llegar tarde al trabajo, irse temprano.

Muchas de las situaciones anteriores se aplican a la relación de pareja

Por ejemplo, ver programas de televisión, o el smartphone… cuando se podrían estar discutiendo temas compatibles con la vida en pareja, de los hijos, etc

Entonces, debemos dar crédito a nuestra pareja

En especial por las cosas que el /ella realiza por y para nuestro favor o beneficio.

Dar el crédito que se merecen las acciones que realiza nuestra pareja, nos ayudará a cumplir con el precepto de no robarás,

Sin importar si casa uno de nosotros esté trabajando, elegantemente vestido, frente a una gran cantidad de personas y…

La otra, este en casa haciendo dormir sus hijos y/o cualquier otro oficio.

Ello nos lleva al no robarás… desde el punto de vista del judaísmo

Continuará… con la serie los diez mandamientos y el matrimonio

 

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – Cuarto mandamiento

Cuarto Mandamiento

Recuerda y guarda el Shabat como un día Santo

Recuerda

Recordar es algo muy positivo.

Crear lindos recuerdos propios y de la familia es algo muy provechoso.

Momentos compartidos, una sonrisa, una nota, una foto, fiestas de cumpleaños, son todos recuerdos maravillosos para compartir.

Sácalos del banco de tu memoria y recuérdalos en momentos difíciles.

Dale a tus hijos recuerdos que puedan compartir.

Todos poseemos lindas experiencias de alguna clase.

Recolectadas, tal vez en nuestra infancia, que luego cuando llegamos a ser adultos nos dan fuerza, cuando debemos atravesar momentos difíciles.

Permítete y anímate a meditar sobre los hermosos recuerdos que atesoraste a lo largo de tu vida.

Mantener los recuerdos vivos son los que permiten, en una pareja, mantener la esperanza, la emoción y la felicidad.

Esto es parte  del cuaarto de los diez mandamientos.

“Observar”

Shabat es el día en el que fortalecemos nuestro lazo con El Todopoderoso, es el día en el que nos ocupamos sólo de asuntos espirituales (Trabajo Espiritual).

Hazte tiempo para dedicar a tu matrimonio, tómate un día libre, una salida nocturna, un día sin distracciones, llamados, visitas, etc.

Veámoslo en un ejemplo: un hombre de negocios, que se encontraba siempre muy ocupado, constantemente le prometía a su esposa pasar un día junto a ella, pero nunca lograba concretarlo.

Ella no tenía dudas de que su marido estaba ocupado con cosas realmente importantes.

Un día ella le avisó que uno de sus más grandes donantes había llamado y estaría en la ciudad.

Ella le dijo que le había hecho una cita con él en el lobby del hotel donde el contribuyente se estaba alojando.

Su marido no tardó en agendar rápidamente la cita.

Cuando llegó al hotel, dispuesto a dedicar dos horas sin interrupciones a su contribuyente, se encontró con una sorpresa. Su esposa lo estaba esperando en lobby.

Ella le dijo “Yo soy el mayor contribuyente que posees, y necesito compartir tiempo contigo”.

Debemos darnos cuenta, quién es la persona que realmente “contribuye” con nuestras vidas día a día y darle la atención y el tiempo que se merece. En última instancia nuestra relación será la que obtendrá todas las ganancias y beneficios.

Santifícalo,

Guarda el Shabat como un día Sagrado.

¿Qué es lo que puede enriquecer, fortalecer, y hacer perdurable nuestro matrimonio?

Debemos reconocer que la pareja está compuesta por tres integrantes, el hombre, la mujer y, por supuesto, Adonai.

La palabra “Santidad” es la palabra más importante para el judaísmo en lo que se refiere a la pareja.

Debes considerar al matrimonio como la unión Santa que significa.

El matrimonio no se trata sólo de la pareja. No es sólo lo que quiere el hombre o la mujer.

El matrimonio, incluye tus deseos, y los deseos de tu cónyuge pero principalmente los deseos de Adonai.

Esto también es parte  del cuaarto de los diez mandamientos.

¿Y qué es lo que El espera de nosotros?

Si ustedes satisfacen los deseos de El Eterno, finalmente terminarán complaciéndose ustedes mismos.

El concepto de “Kedushá” (Santidad) dentro del matrimonio es un tema que tiene que ver con los derechos y obligaciones de las personas.

La persona siempre debe recordar que debajo del palio nupcial, Adonai fue invitado a participar de esta unión que es el matrimonio, y por lo tanto hizo que este casamiento se volviera legal “De acuerdo a la ley de Moshé e Israel”.

Mientras respetemos y mantengamos este hecho, y lo hagamos formar parte de nuestra vida cotidiana, tendremos el mérito de que HaKadosh, Baruj Hu, bendiga nuestros hogares.

Así concluimos el cuaarto de los diez mandamientos y el matrimonio

Continuará

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio

Los diez mandamientos

De los diez mandamientos y el matrimonio, ya revisamos los dos primeros.

Ahora analizamos el tercero

Tercer mandamiento

  1. No Pronunciarás el Nombre de Adonai en Vano

No hables innecesariamente o sin sentido de tu pareja.

A veces, tendemos a menospreciar a nuestras parejas, hablando, a veces de una manera poco seria sobre ellos.

¿Por qué sucede esto?

¿Acaso tiene esto algún sentido o extraemos algo positivo de esta clase de comentarios?

Veamos un ejemplo: una pareja va de compras al supermercado.

Mientras esperan en la caja la esposa se da cuenta que se había olvidado de comprar algo.

Ella dulcemente le pide a su devoto esposo si puede volver al sector de góndolas a buscar sus cereales preferidos.

Mientras ella observa como su marido va explorando las estanterías en busca de los cereales (que ella olvidó de comprar), pasando por los lácteos, congelados, frutas, verduras y artículos de limpieza, se da vuelta y le dice a la señora detrás de ella:

“¡Así son los hombres!”.

La pregunta es ¿Qué conseguimos con este comentario?

¿Qué sentido tiene esta condescendencia, que lo único que lograr ofender a quien comparte la vida con nosotros?

Todos necesitamos, de tanto en tanto, compartir nuestros sentimientos con alguien.

Esto nos ayuda a ver que no somos los únicos que debemos lidiar con ciertos problemas, nos alivia y nos muestra que hay ciertas conductas que no son cuestiones personales que debemos tomar a pecho.

Es por esto que yo siempre recomiendo que la persona debe tener un consejero (mashpia), un buen amigo, alguien con quien poder compartir sus sentimientos.

Todos necesitamos abrir nuestro corazón de tanto en tanto.

Es saludable compartir nuestras emociones con alguien de confianza con quien podamos discutir en forma privada aquellos sentimientos que nos aquejan.

Estas charlas y comentarios son las que “no son en vano”.

Son charlas en las que hablamos de una manera respetuosa, tienen un objetivo y no son conversaciones frívolas que lo único que logran es ofender a nuestras parejas.

Otro ejemplo:

Una pareja que llevaba un año de casados, estaban asustados porque habían escuchado rumores de que en la ciudad natal de la esposa se comentaba que ellos estaban a punto de divorciarse.

El problema fue que ellos habían sido los últimos en enterarse. No había ni una pizca de verdad en este rumor, con lo que rápidamente se pudo resolver el misterio.

Ellos se encontraban viviendo en Israel, justamente después de que se casaron y ambos tenían que adaptarse a una vida completamente nueva, un idioma extranjero, y una cultura completamente distinta.

Ella estaba lejos de casa y de sus afectos.

Al mismo tiempo debían acostumbrarse a la nueva vida de estar casados. Esto es siempre un gran desafío, y por supuesto había momentos en los que las cosas se hacían difíciles.

Esta situación se presentó luego de que ella, telefónicamente, le comento a una amiga, que se estaba enfrentando a una situación muy difícil; le dijo que su amiga se sentía muy afligida en su matrimonio y deseaba volver a su hogar.

El rumor, por consiguiente, no tardó mucho en diseminarse por toda la comunidad.

Lo que realmente nadie había visto era como la joven esposa se las había arreglado, a su manera, y de hecho bastante bien para llevar adelante la vida con su nuevo esposo en Israel.

Afortunadamente esta pareja, aprendió la lección.

Nuestros temas privados sólo debemos comentarlos con un objetivo claro, y a personas de confianza.

Debemos ser muy cuidadosos en la elección de la persona con la cual vamos a compartir nuestras dificultades, debemos elegir el momento y lugar adecuados.

 

Fin del tercero de los diez mandamientos y el matrimonio

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos y el matrimonio – segundo mandamiento

Los diez mandamientos y el matrimonio

De los diez mandamientos, revisaremos ahora el segundo.

  1. No Poseas otros dioses

No mires a otros ni a otras; no compares a tu cónyuge con el similar de otra o muchas parejas.

Podemos ver muchas situaciones en nuestras vidas y en las vidas de quienes nos rodean: personas que han estado casadas por muchos años, y luego después de algún tiempo, ellos o ellas se dan cuenta que su pareja no llenaba sus expectativas, no era lo que estaban esperando.

No era tan inteligente, ni amable, ni delicado, ni educado, ni sofisticado, como…

Encontrarse con situaciones en donde, por ejemplo, un hombre tiene un comportamiento respetuoso con una mujer,

Sabe exactamente qué ordenar para su esposa en un restaurante, porque conoce perfectamente su gusto, porque no se desespera fácilmente en situaciones que parecer ser triviales…

Porque posee conocimientos sobre diferentes materias que le permiten tener una variedad de temas para hablar en una reunión, pueden hacer sentir a una mujer, desilusionada con su marido.

Igualmente, la forma de vestir y maquillarse, la capacidad de compartir sonrisas y besos con todas las personas, la dulzura de la voz de una mujer, como cuida su cuerpo en un gimnasio o con cirugías, puede hacer sentir a un hombre, insatisfecho con su esposa.

Estas son cosas que no tienen razón de ser: que no los convierten a el o a ella en una buena pareja;

Observar y reconocer las características positivas de nuestras parejas, mirando las cosas que realmente son trascendentes hará que éstas se acentúen y se hagan más fuertes.

Focalizándonos en las virtudes de nuestros cónyuges lograremos que éstas se fortalezcan.

Agradeciéndole por su paciencia para enseñarles a nuestros hijos, por ejemplo, hará que esta cualidad, se haga, cada vez, más fuerte. 

La idea es reconocer y reforzar todas las cualidades positivas de la persona.

La comparación sólo trae problemas. Esta es tu pareja; no es otra.

Fin del segundo mandamiento

PorMax Stroh Kaufman

Los Diez Mandamientos (del Siglo 21)

Los diez Mandamientos del Siglo 21

Segunda Parte

6. No asesinarás

Igual que en el mandamiento anterior, vemos como a diario es asesinada mucha gente por el concepto de diferencias religiosas: talibanes shiitas, musulmanes en general, palestinos, mueren guiados bajo las órdenes de un odio racial y religioso: También los escuadrones de la muerte que actúan impunemente, hacen de lo suyo al acabar con la vida de muchas personas. La vida humana es considerada como sagrada, porque desde su comienzo, es El Todopoderoso es el creador de ella. – Solo El Santo, Bendito sea Su Nombre, es Señor y DUEÑO de la vida, desde el mismo momento en que empieza hasta que termina; nadie, en ninguna circunstancia, tiene derecho de asesinar a una persona. El asesinato está entonces prohibido,

Bajo dos mandatos adicionales esta la advertencia: El primero dice: De palabra falsa te alejarás; y al inocente y al justo no matarás, porque Yo no justificaré al malo.   Midvar sheker tirkáj venakií vetzadik al taharog ki lo atzdik rashá.

El segundo dice: Y cierto es que pediré cuenta de vuestra sangre como de vuestra vida. Por parte de todo animal, le pediré cuenta, y por parte del hombre. Por parte de cada hombre (que mata) a su hermano, (compañero) pediré cuenta de la vida del hombre.
Veáj et dimjém lenafshotéijem edrósh miyad kol jayá edreshéinu umiyad haadám miyad ish ajív edrósh et néfesh haadám.

Uno de los eventos que más se recuerdan como asesinato por motivos raciales, fue la Segunda Guerra Mundial, en la cual, sólo los arios de pura sangre, tenían el derecho a vivir: la persistencia de este tipo de ideas xenofóbicas  se constituye en una de las muchas amenazas latentes para la supervivencia de la civilización y es por ello que este es el sexto de los diez mandamientos del siglo 21

 

7. No cometerás adulterio

Encontramos una advertencia en el libro de Proverbios / Mishlé Aléjate de la adúltera; no te acerques a la puerta de su casa, para que no entregues a otros tu vigor, ni tus años a gente cruel;

La historia del hombre nos ha mostrado diferentes formas de vida sexual: la polígama, y la monógama: en esta última hubo etapas en las que no se permitía el divorcio y otras en las que si: Hubo momentos en los cuales las personas buscaban que su matrimonio durara para toda la vida y otras en las que era pasajero o temporal: en algunos de estos casos, se garantizaba la fidelidad entre los miembros de la pareja, pero, en la época actual, en la que la sociedad alienta y fomenta la promiscuidad y el cumplimiento de las fantasías sexuales, es donde más se necesita del séptimo de los diez mandamientos del siglo 21: No cometer adulterio: El matrimonio judío se basa en una serie de pasos que santifica la pareja, promueve su entendimiento, y busca, bajo todos los pretextos, evitar llegar al adulterio o facilitar el divorcio si esto se llegase a presentar.

 

8.- No robaras.

Por lo general, consideramos como robo, únicamente a la toma irrespetuosa de objetos o propiedades de otras personas, pero para la Torá, el TaNaJ y  el Talmud, el robo es mucho más que eso, como puede ser el hacerle trampas a alguien o aun atrasarse en pagarle a alguien lo que se le debe, por ejemplo, como está escrito: No sustraerás fraudulentamente (el salario de) tu prójimo, ni le extorsionarás. El salario del jornalero no ha de quedar en tu poder hasta la mañana.

Lo taashók et reajá veló tigzól lo talín peulát sajír itjá ad boker..

Robamos también a otros, cuando no le damos o cancelamos, el valor total a cualquier tipo de trabajo que recibimos de otros… y cuando malgastamos el tiempo (Conocido en inglés como Time Theft), en hechos como llegar tarde a trabajar y salir antes de tiempo, “buscar incapacidades injustificadas sin estar enfermos” , ampliar injustificadamente los tiempos de descanso, demorar la realización de la tarea asignada, dedicarse a la lectura de novelas y revistas en el puesto de trabajo,  ” dedicar tiempo excesivo en llamadas telefónicas personales, etc ”

Las  agencias norteamericanas estiman en 70 mil millones de dólares al año las pérdidas por Time Theft…

Cualquier cosa que hagamos, debemos evitar robar para que así, en la medida de las posibilidades, evitemos caer en la tentación y cumplamos con el octavo de los diez mandamientos del siglo 21.

9. Evitarás el falso testimonio

El falso testimonio es una actividad delictiva que se produce cuando un sujeto, obligado a testificar ante una autoridad judicial, falta a la verdad en sus declaraciones en dicha causa judicial. La falsedad puede ser total o parcial, siempre que afecte sustancialmente a la verdad. Las declaraciones son usualmente verbales y por todos es conocido el poder de las palabras: ellas pueden sanar pero también pueden matar, herir y lastimar y ello es realizado, a diario por medio de la palabra dañina, la calumnia maliciosa, los rumores y chismes maliciosos hirientes.

Las palabras pueden destruir reputaciones. Ellas pueden matar amistades. Ellas pueden hacer daño con mayor severidad que la pena de prisión dictada por un juez en un tribunal de justicia.

El problema está en que, en nuestra cultura sea más valiosa y más importante el chisme, que otra forma de comunicación. Para la Torá, el falso testimonio, es castigado físicamente con la manifestación de una enfermedad similar a la lepra que obligaba, a los culpables de difamación, a ser castigados con medidas de aislamiento.

Recordemos una famosa frase de Eleonor Roosevelt: Las grandes mentes discuten ideas; las mentes medias discuten acontecimientos; pequeñas mentes discuten la gente.

Evitar el falso testimonio en cualquiera de sus formas o presentaciones, nos evita caer en el noveno de los diez mandamientos del siglo 21.

10. No codiciarás

El cumplimiento de este, el último mandamiento, es al cual nuestros sabios se refieren  como el que se requiere, para llevarnos al más alto nivel de santidad, porque exige que no sólo que controlamos nuestras acciones y nuestra forma de hablar, sino que también nuestros propios pensamientos.

En la Torá lo encontramos escrito así: No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo.

La codicia es un defecto humano universal: cuando deseamos algo que hace parte de nuestras necesidades, si lo logramos, nos sentimos alegres; SIN EMBARGO, si  lo que queremos es simplemente tener más que los demás, entonces estamos condenados a la decepción y al cada vez mayor insatisfacción, porque siempre habrá alguien que tiene algo más de lo que nosotros tenemos, por lo cual podemos despertar en nosotros un sentimiento de envidia que no nos permitirá estar contentos con lo que tenemos.

Lo podemos describir con la siguiente leyenda rusa: Un terrateniente le dice a un campesino: «Te voy a regalar todo el terreno que puedas recorrer en un día. Pero tienes que llegar aquí antes de que se haya puesto el sol». El campesino empezó a caminar. Pero pensó que si iba corriendo tendría más terreno. Se fue muy lejos, y al ver que se ponía el Sol corrió más aprisa y llegó cuando quedaba muy poco del Sol poniente. Pero el esfuerzo fue tan grande que cayó muerto. La tierra que le dieron fue dos metros cuadrados para su tumba.

Esto nos quiere enseñar que el que codicia nunca se dará cuenta de cuáles son sus límites y que, por supuesto, nunca habrá lo suficiente para satisfacerlo en su necesidad.

El  cumplimiento de este, el décimo mandamiento del siglo 21, exige que se destierren muchas actitudes propias del ser humano y lo lleven a un terreno más espiritual. Cuando el profeta Natán quiso estimular el arrepentimiento del rey David, le contó la historia del pobre que sólo poseía una oveja, a la que trataba como una hija, y del rico que, a pesar de sus numerosos rebaños, envidiaba al primero y acabó por robarle la oveja…

Los diez mandamientos del Siglo 21 nos brindan una receta para vivir una vida tranquila y gratificante; por lo tanto, debemos aceptarlos como mandamientos,  y no como sugerencias.

Redactado, investigado, recopilado, analizado y presentado como material de estudio por 321judaismo.com

03 de diciembre de 2013 – 30 de Kislev de 5774

 

 

PorMax Stroh Kaufman

Los diez mandamientos (del siglo 21)

Los diez mandamientos (del siglo 21)

Primera Parte

Nos preguntamos, si Moshé viviera hoy, en nuestros días y tuviera que reeditar las dos tablas de La Ley, con los diez mandamientos, ¿Cuáles podrían ser ellos?

1.- Yo soy el Señor tu Dios …

Hoy en día nos encontramos en una época donde todo es relativo; donde la religión ha perdido mucho su influencia espiritual y la gente prefiere caminar por el sendero del laicismo cultural. Aquello que se conocía como pecado y maldad, ha cambiado de significado, por el hecho que ya no se habla de  verdades absolutas.

Lo que escribe Isaías en el versículo 59:1-2 que dice: He aquí que no se ha acortado la mano de Adonai para salvar, ni se ha endurecido su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros. Esto se ha transformado en una realidad, las personas cada vez son menos espirituales, más materialistas, más individualistas, más homocéntricas y hay menos tiempo para El Eterno

Es por ello que “Yo soy el Señor tu Dios” es el número uno en la lista de los diez mandamientos (del siglo 21)

2. No tendrás otros dioses delante de mí…

En el siglo 21 nos hemos convertido en adoradores de dioses falsos porque Idolatramos la riqueza de la gente, su poderío, su influencia sobre los demás, su manera de vestir hablar y actuar, su estado físico y nos inventamos también ídolos basados en experiencias y lo que la magia del cine nos trae: eso nos lleva a buscar otras metas, que, cuando no las vemos satisfechas, quedamos espiritualmente insatisfechos.

Cuando comparamos nuestros sueldos, con aquellos titanes de Wall Street, las estrellas del mundo del deporte y de las famosas figuras del espectáculo y al ver que no podemos lograr pretensiones semejantes a las de ellos, no podemos menos que sentirnos insatisfechos. Creer entonces en El Eterno, nos obliga a rechazar todos los falsos dioses de nuestra sociedad, que sólo buscan acallar la voz de nuestra conciencia y de la agitación de nuestra alma y es por ello que se constituye en el segundo de los  diez mandamientos del siglo 21

3. No tomarás el nombre de Adonai, en vano;

Este es quizás el mandamiento más atropellado de todos, ya que, muchos de los eventos trágicos, son perpetrados en nombre de Dios. El Jihad o guerra santa, es tan solo una pequeña muestra de ello, como lo son también los actos perpetuados por grupos de la mafia, quienes se encomiendan a Dios, antes de realizar algún acto criminal. Son múltiples los delitos que  a diario ocurren, todos apoyados en que tienen la Bendición de Dios.

Ninguna persona fallecida, ningún tipo de derramamiento de sangre inocente puede ser justificada, en el siglo 21, en nombre del fanatismo religioso.

El todopoderoso nos ha dejado unas indicaciones, en términos muy claros, para que nunca hagamos mal uso de su nombre para el mal o para justificar la maldad… y es por ello que este es el tercero de los diez mandamientos del siglo 21.

4. Acuérdate del sábado para honrarlo y santificarlo

Trabajamos, estudiamos y estamos muy ocupados durante los primeros seis días de la semana, y todo relacionado con los diferentes aspectos que tienen que ver con el mundo que nos rodea. Dicen algunos estudiosos que, cada uno de estos días se relaciona con una dirección: El Oriente, El Occidente, El Norte, El Sur, El encima y el abajo. El séptimo día nos permite mirar hacia nosotros mismos, a contemplarnos, a volcarnos hacia nosotros mismos; es un día para ser ocupados con nuestra privacidad.

Dice Shemot  Éxodo 31:15 “Durante seis días se trabajará, pero el séptimo día será día de completo reposo, santo al Eterno. Cualquiera que haga obra alguna en el día de reposo morirá irremisiblemente.

Durante esos seis días, damos énfasis a nuestros cuerpos. El séptimo día pertenece a nuestras almas.

El sábado, un día dedicado a una visión más elevada de nuestro verdadero ser como buscadores de la contemplación y la unión con Dios, nos permite realizar el propósito de todos nuestros esfuerzos.

Volvemos y encontramos otra cita: está en Devarim /Deuteronomio 5:14  donde dice: más el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR: no harás en él ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el forastero que está contigo, para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú.

Con esta orden nos damos cuenta que esta invitación  o dedicación, se convierte en obligatoria, del mismo modo como lo hacemos para el trabajo y nuestras ocupaciones cotidianas. El séptimo día, el Shabat, no sólo nos invita a reencontrarnos con El Creador, sino también con nosotros mismos.

5.- Honra a padre y madre

Encontramos en Shemot / Éxodo 20:12 el siguiente mandamiento: Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Adonai te da.

Todos sabemos que somos quienes somos, gracias a la combinación del material genético que aportó nuestro padre y nuestra madre; Los rabinos complementan esta información al explicarnos que, El Eterno compartió, con nuestros padres, el derecho de nuestra creación; por lo tanto, honrar a padre y a madre, es darle a Nuestro Creador, los méritos que le corresponden, por hacernos como somos.

Todas las religiones apuntan hacia la honra de padre y madre pero al revisar palabras de los escritos conocidos como Evangelios, Nuevo Testamento o Buenas Nuevas, encontramos la repetición del mandamiento descrito:  Efesios 6:1-3: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.”

Aprender a respetar y honrar a padre y a madre, desde edades muy tempranas son las bases del respeto hacia las autoridades en el futuro: es por ello que este es el quinto de los diez mandamientos del siglo 21.

 

Continuará

02 de diciembre de 2013 – 29 de Kislev de 5774

PorMax Stroh Kaufman

Parasha ¿Por que Revisarla?

Parasha ¿por qué revisarla?

Dice el Shulján Aruj en el Siman 285 Seif 1, que es una obligación personal, la de revisar, la parasha semanal, dos veces los pasukim, y una vez el targum.

Sabemos de nuestros jajamím, que tenemos la obligación de leer la parasha de la semana, porque TODAS las respuestas a nuestros problemas están allí: porque la parasha tiene, implícita en ella, la forma de cómo se debe vivir cada día y los secretos de nuestros problemas están allí y, nosotros tenemos que llegar a un nivel de emuná que nos permita creer, con fe absoluta y eterna que, allí están las respuestas y para ello hay que pasar más tiempo en la parasha.

Sin embargo, dice el Shuljan Aruj, que esta obligación se cumple cuando una persona lee los pasukim dos veces y el targum una vez, citando el Talmud en Berajot (8b), en el que está escrito que, quien termina la parashá, especialmente en forma pública, experimentará largura de días y años.

Los Cabalistas nos recalcan acerca de la importancia de revisar y estudiar la parasha,  porque ella trae sobre cada persona, un efecto positivo,  especialmente en lo que tiene que ver con su estado espiritual en general y, específicamente, en lo que se refiere a una adecuada preparación para el Shabat. La Mishná Berurá nos presenta dos diferentes procedimientos para que podamos cumplir con la obligación de la revisión de la parasha, y escribe que ambos enfoques son válidos y aceptables. El primer método consiste en leer cada pasuk dos veces seguidas por el targum para ese pasuk.

Algunas autoridades apoyan a este enfoque, ya que esta es la forma en que la Torá fue leída y traducida para el público en general, durante el servicio religioso, en la época del Chazal quien era el que tenía la suficiente autoridad para comentar la Torá de acuerdo a los estándares requeridos por la hermenéutica Talmúdica. Otros sostienen que la parasha debe ser revisada, de un párrafo por  ocasión, dos veces seguidas y concluida por el targum para dicho párrafo.

Lo anterior está basado en conceptos de muchos de nuestros jajamim: uno de ellos, descrito en el texto Kaf HaChaim o palma de la vida, del Rabino Yaakov Chaim Sofer,  se describen dos formas de revisar y estudiar los aseret hadibrot o diez mandamientos, los cuales se deben utilizar, para leer los pasukim, cuando la lectura es pública en el servicio religioso, tanto como cuando se realiza con pausas, o en forma continua. Es por ello que los pasukim pueden ser leídos y estudiados dos veces, tanto en forma ininterrumpida hasta el final de ellos y luego el targum, o pausadamente, con el tárgum correspondiente a cada pausa.

Las dos formas de lectura anotadas, se denominan Táam Elyón y Táam Tajtón.

Continuará…

22 de octubre de 2013 – 17 de Jeshván de 5774