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PorMax Stroh Kaufman

Inmigración y Torá

Pero, y ¿La Torá que dice?

Inmigración tercera parte.

 

La Torá es muy clara cuando se refiere a la inmigración y al inmigrante, repitiendo, treinta y seis veces el precepto de respetar y amar al extranjero, en términos como los siguientes:

Shemot 22:20 No engañarás al extranjero ni le oprimirás; porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.

Veguér lo toné veló tiljatzenú ki guerím heyítem beéretz Mitzraim.

 

Shemot 23:9 Y al peregrino no oprimirás, porque vosotros conocéis el alma del peregrino; pues peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto.

Veguér lo tiljátz veatém yedátem et néfesh haguér ki guerím heyítem beéretz Mitzraim.

 

Vayickrá 19:33-34 Y cuando morare un peregrino con vosotros en vuestra tierra, no le engañéis. Como un nativo entre vosotros os ha de ser el peregrino que morare con vosotros, y le amarás como a ti mismo, porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto; Yo soy el Eterno, vuestro Elohim,

Vejí yagur itjá guer beartzejém lo tonú otó. Keezráj mikém yiheyé lajém haguér hagár itjém veahávta lo kamója ki guerím heyítem beéretz Mitzraim aní Adonai Elohéijem.

 

Vayickrá 9:10: Y cuando segareis las mieses de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, y las espigas verdes al cosechar tu mies, no recogerás; ni los granos de uva de tu viña recogerás; para el pobre y para el peregrino los dejarás; Yo soy el Eterno, vuestro Elohim.

Uvekutzréjem et ketzír artzejém lo tejalé peát sadéja liktzór veléket ketzirjá lo telakét. Vejarméja lo teolél uféret karméja lo telakét leaní velaguér taazóv otám ani Adonai Eloheijém.

 

Vayickrá 25:35-36 Y cuando empobreciere tu hermano y apoyare su mano en ti, tú detendrás su caída aunque fuere peregrino o extranjero morador de la tierra, para que pueda vivir junto a ti. No tomarás de él lucro ni usura y temerás a tu Elohim, para que pueda vivir tu hermano junto a ti.

Vejí yamúj ajíja umáta yadó imáj vehejezákta bo guer vetosháv bajái imáj. Al tikáj meitó néshej vetarbít veyaretá meElohéija vejéi ajíja imáj.

 

Bamidbar15:15-16 La congregación tendrá un mismo estatuto, para vosotros y para el prosélito que mora (entre vosotros); estatuto perpetuo es para todas vuestras generaciones: como es para vosotros, así será para el peregrino delante del Eterno. Un mismo estatuto y un mismo reglamento habrá para vosotros y para el prosélito que habite con vosotros.

Hakáhal juká aját lajém velaguér hagár jukat olám ledorotéijem kajém kaguér yiyé lifnéi Adonai. Torá aját umishpát ejád yihyé lajém velaguér hagár itjém.

 

Devarim 1:16: Y ordene a vuestros jueces, en aquel tiempo, diciendo: Oíd las causas entre vuestros hermanos, y juzgad con justicia entre cada uno y su hermano o su litigante.

Vaatzavé et shoftéijem baét hahí lemor shamóa béin ajéijem ushfatétem tzédek béin ish ubéin ajív ubéin gueró.

Devarim 24:17-19 No pervertirás el juicio del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda. Y te acordarás de que tú fuiste siervo en Egipto, y que el Eterno, tu Elohim, te redimió de allí; por tanto, te ordeno que hagas estas cosas. Cuando segares tu mies en tu campo y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás atrás a recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga el Eterno, tu Elohim, en toda obra de tus manos.

Lo taté mishpát guer yatóm veló tajavól bégued almaná. Vezajárta ki éved hayíta beMitzraim vayifdejá Adonai Elohéija mishám al ken anojí metzavéja laasót et hadavár hazé. Ki tiktzór ketzirjá besadéja veshajájta omer basadé lo tashúv lekajtó laguér layatóm velaalmaná yiheyé lemáan yevaréjeja Adonayi Elohéija bejól maasé yadéija.

Y entonces?

Vemos cómo, en los párrafos anteriores, la Torá, no deja de mencionar a Egipto, donde el pueblo de Israel fue un grupo de inmigrantes que adquirió, con el tiempo, un estatus importante, como ha sucedido a lo largo de la historia moderna, en todas las naciones,

La Torá también nos relata de otros momentos en los cuales el pueblo estuvo fuera de sus límites territoriales, (inmigración) en el exilio,siendo, nuevamente inmigrantes, pero con oportunidades también de retornar, hasta cuando llega la época del “gran exilio” en los años del Imperio Romano, en la cual lo que es el actual estado de Israel estuvo “desolado y abandonado”.

Al repasar esos instantes encontramos que hay dos conceptos importantes relacionados con la inmigración: el primero, demostrado a través de la historia de Ruth, donde “aquel que se acoja a mis estatutos será parte de mi pueblo” y por consiguiente la hospitalidad era lo más importante, hasta el “polo opuesto” descrito, también por la Torá, que dice:

 

Shemot 23:33-35 Y fijaré tus confines desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río (Eufrates), porque entregaré en vuestra mano a los habitantes de la tierra, y tú los expulsarás de delante de ti. No harás pacto con ellos ni con sus dioses. Ellos no han de habitar en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra Mí, sirviendo a sus dioses; porque esto sería para ti una celada.

Veshatí et guevuljá miYam Suf veád yam Plishtím umimidbár ad hanahár ki etén beyedjém et yoshvéi haáretz veguerashtamó mipanéija. Lo tijrót lahém veleelohéihem berít. Lo yeshvú beartzéja pen yajatiú otjá li ki taavód etelohéihem ki yihyé lejá lemokésh.

 

Viviendo en el exilio, la comunidad judía internacional creó, un tipo de regulación comunitaria llamada Jezkát Hayishuv, o permiso de residencia, en la cual se podría limitar la aceptación de una persona (especialmente no judía) para ser parte activa de la comunidad local.

A pesar de ello, la mayoría de los asentamientos judíos de ese entonces se caracterizaba porque su situación económica era muy precaria, y las naciones facilitaban a través de las persecuciones, que los exiliados, se desplazaran rápidamente de un lugar a otro y estos, en forma de refugiados o de desplazados, hubo necesidad de ayudarlos.

De todas maneras, los versos de la Torá nos alientan a acoger a los extranjeros sean o no judíos: en la medida en que los extraños sean productivos y respetuosos de la ley y no supongan una carga excesiva, y nos anima a aprender de nuestra propia experiencia en el exilio para darles la bienvenida e incluso ayudarlos.

 

Sin embargo, si nos encontramos en una situación en la cual, la aceptación de los extranjeros representa una amenaza palpable para los residentes actuales, entonces las limitaciones o incluso prohibiciones totales pueden ser justificadas, de acuerdo con las circunstancias.

Es por ello que, rechazar o aceptar inmigrantes, en el caso del judaísmo, puede ser, en ambos casos, perjudicial y contraproducente pero, desde el punto de vista de Mitzvá y de las palabras del Rabino Avraham Itzjak Kook HaCohen,  el tener extraños entre nosotros es un elemento esencial de un asentamiento judío.

 

Nota:

A los cristianos, católicos, evangélicos y otras subdivisiones, no se les puede olvidar el concepto escrito por Pablo en Efesios donde, al adoptar las ideas de Jesús Cristo, ya no se es más nativo ni extranjero, local o inmigrante, “sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. 

Esto es curiosamente igual a las palabras de la Torá que reseñamos previamente que dice que “quien adopta mis mandatos y mis preceptos, es parte de mi pueblo”.

 

Nos queda formular una pregunta (candente):

Si estas dos grandes religiones monoteistas enseñan a “amar al inmigrante”, ¿Cuando el mundo “occidental” aprenderá a tolerar, aceptar e incluso amar el inmigrante aunque esté en condición de ilegal, sabiendo que es un ser humano como cualquiera?

 

Fin de la tercera y última parte.

 

15 de Enero de 2013 – 05 de Shvat de 5773

Redactado y recopilado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Inmigracion: Que opina el judaismo

Inmigración:

¿Qué opina el judaísmo?

Segunda Parte 

 

Continuamos con nuestro artículo revisando las circunstancias en las que el pueblo judío, en los últimos trecientos años, ha migrado, en especial hacia América, y cuál es la opinión de la Torá.

Bolivia

La presencia judía en Bolivia data de la conquista española en el inicio del periodo colonial.

Durante el siglo dieciséis, uno de los principales destinos para judíos sefarditas conversos en América fue Santa Cruz de la Sierra, en la actual Bolivia.

En 1557 varios judíos conversos del Paraguay y Buenos Aires partieron junto con el conquistador Ñuflo de Chávez y estuvieron entre los pioneros que fundaron la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, extendiéndose posteriormente a Potosí y a La Paz.

Aprovechando que Santa Cruz no fue acosada por la Inquisición, los sefarditas de allí, también se establecieron en los pueblos aledaños de Vallegrande, Postrervalle, Portachuelo, Terevinto, Pucará, y Cotoca entre otros.

Ya en el siglo 20, bajo la presidencia de militar Germán Busch Becerra y con apoyo del empresario minero Mauricio Hochschild creció el número de colonias agrícolas judías en las zonas tropicales, llegando a ser la población judía un  número importante de ciudadanos pero que en el año de 1952, gran parte de esta comunidad tuvo que partir hacia otros países como Estados Unidos, Israel y Argentina, por una revolución interna de este país, quedando muy pocas personas, pero dejando una gran influencia en la cultura local.

Chile

Los primeros judíos llegaron a Chile con los conquistadores españoles.

En la época de la Inquisición, debían ocultar en vida su ascendencia.

Diego García de Cáceres, amigo fiel y albacea testamentario del fundador de Santiago, Pedro de Valdivia, fue uno de ellos.

Según la propia comunidad judía en Chile, entre los descendientes más prominentes del español están el general José Miguel Carrera y Diego Portales; en esta época el personaje de origen judío más destacado, fue el médico cirujano Francisco Maldonado de Silva, uno de los primeros directores del Hospital San Juan de Dios, quien fuera acusado por sus hermanas -sinceras cristianas- de intentar convertirlas al judaísmo.

Maldonado se declaró abiertamente judío lo que le valió la condena a ser quemado vivo en 1639…

Cuando la Inquisición desaparece, se destaca la aparición de Manuel de Lima y Sola, quien fue uno de los socios fundadores del pionero Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en 1851 y en el fundador de la masonería chilena al crear la primera logia francmasónica, la “Unión Fraternal”, dos años después.

Ya hacia 1920 se calculaba que había 300 familias judías en la ciudad de Temuco, que fue la primera ciudad chilena en tener una sinagoga y un Club israelí y, actualmente la comunidad tiene varios colegios, un policlínico público, dos hogares de ancianos, dos estadios israelíes (en Santiago y Viña del Mar), la bomba de Bomberos Israel en Ñuñoa, y varios centros israelíes a lo largo del país y al igual que varios cementerios.

Se calcula la presencia judía en 100.000 personas en este país.

Perú

Los orígenes de la inmigración judía en el Perú se remontan a la llegada de los conquistadores españoles.

Sin embargo, no existen cifras fidedignas de la presencia judía en el Perú hasta el siglo 19, cuando comienzan a llegar judíos, principalmente de Alemania y Rusia.

Para esta época, se tienen registros de actividad comercial a través de nombres como “Jacobo Stein y Cia. Ltda”,  La dulcería Phailes y Blanc; La Cigarrería José Cohen y hermanos, los registros de la actividad de la Sociedad Israelita de Beneficencia Sefaradí.

En 1923, época de grandes migraciones de indígenas y provincianos peruanos hacia las ciudades de las costas, se prohíbe la inmigración de asiáticos, pero para ese entonces ya se registraba una segunda ola de inmigración judía que trajo al Perú unos 2 mil judíos procedentes de Rusia, Rumanía, Polonia y Turquía.

Se tiene también registros que, en el año de 1938 fue fundada, por la comunidad judía, la Orquesta Sinfónica Nacional, la cual, por muchos años, fue dirigida por Theo Buchwald

También se documenta la influencia de los judíos marroquíes procedentes de Manaos y Belén do Pará en Brasil, quienes llegaron navegando a través del Amazonas en busca de fortuna, en la época del caucho, quienes convirtieron a Iquitos en el principal centro de exportación de caucho e importación de bienes europeos, por medio del trueque.

Colombia

Los judíos comenzaron a llegar al territorio actual de Colombia durante la época de la colonia, y existen muchas referencias de juicios a “Portugueses Judaizantes” en el Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias.

Estos judíos conversos al cristianismo se asimilaron casi en su totalidad, con la población local  desapareciendo los rasgos de su cultura, excluyendo ciertos rituales restringidos al núcleo familiar.

Ya en la primera mitad del siglo 19  se vuelve a notar la llegada de inmigrantes judíos a Colombia, ellos provenientes de Curazao y otros territorios holandeses en el Caribe, de Francia y Alemania de ascendencia sefardí.

Ellos se asentaron principalmente en la costa atlántica, en donde estaba permitida la vivienda a los “Miembros de la Nación Hebrea” durante los primeros días de la república.

Esta ola de migración judía está detrás de la fundación de muchas empresas reconocidas de la ciudad de Barranquilla: sobre esto, hay registros acerca de los Salas, los Senior, los Correa, le pidieron permiso al gobierno nacional para importar mercancías a través del puerto de Sabanilla.

Una nueva oleada de inmigrantes judíos se registra entre los años 1920 a 1925, cuando las restricciones de inmigración a los EUA, se hicieron muy evidentes.

Sin embargo, hoy en día, la comunidad judía de este país no sobrepasa las 6000 almas.

Otros:
Muy pobre es la información sobre la presencia judía en los territorios británicos del Caribe.

Miembros pobres de “la Nación”, enviados por las comunidades de Ámsterdam y Londres, o expulsados de Recife y Pernambuco, fueron autorizados por el Council of Foreign Plantations de Londres para trabajar en la isla de Barbados en 1655, y también en Jamaica, con restricciones económicas y legales, hasta que, en 1740, el parlamento promulgó la ley de naturalización generalizada.

El primer judío que llegó a Curazao fue Samuel Cohen.

Él oficiaba de intérprete a bordo de la flota holandesa bajo el comando de Johan van Walbeeck, quien conquistó la isla y que estaba en poder de los españoles en 1634.

La inmigración se estableció en 1651, cuando Joao d’Ylan trajo el primer grupo de colonos judíos, los cuales prosperaron a través de los siglos, desempeñando sus descendientes importantes roles en los eventos históricos de la Independencia dominicana.

En el año de 1745, la población hebrea de Curazao era de 1,400 habitantes, mientras que hoy, apenas pasan de 500.

En 1754, por un permiso especial de los reyes de Holanda, Moses Solomon Levie Maduro , un miembro prominente de una familia judía Sefaradí (Portuguesa) de Curazao se estableció en Aruba, con su esposa e hijos.

Los Maduro permanecieron en la isla hasta 1816; Levie Maduro trabajaba para la Compañía de Indias Occidentales Holandesas (Dutch West Indies Company), y fundó una filial en Aruba, para que en el año 1994, la naviera Maduro & Sons, celebrara, con orgullo, 250 años de colonización judía por sus antepasados.

La presencia “formal” de los judíos en Santo Domingo ocurre a inicios de 1800 y con más significación durante la dominación haitiana de Jean Pierre Boyer (1822-1844).

En el cementerio viejo de Santo Domingo o de Ciudad Nueva se conserva la lápida funeraria que reza “Jacob Pardo, nacido en Ámsterdam y muerto el 6 de diciembre de 1826 con 46 años”, como testimonio del primer enterramiento hebreo del que se tenga noticias.

Estados Unidos de América

Aunque el primer judío registrado en suelo americano fue Joachim Gans en 1584, se habla también de  registros históricos acerca de Luis de Carbajal y Cueva, quien fuera un conquistador español y converso, que, con su  familia, se ubicaron por primera vez en lo que hoy es Texas en 1554.

También  hay datos de Salomón Franco, un comerciante judío, que llegó a Boston en el año de1649; a partir de ese momento, y hasta el año de 1790, un censo determina que la comunidad judía de los EUA, contaba con algo más de 2000 miembros, en su mayoría inmigrantes holandeses judíos sefardíes, o judíos también provenientes de Inglaterra.

Esta comunidad fue creciendo hasta llegar a los 15.000 en 1840, y alrededor de 250.000 en el año de 1880.

Para ese entonces, la inmigración conocida, hacia mediados de siglo 19 judíos eran de origen Ashkenazi.

Entre 1880 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, ya había cerca de dos millones de judíos que hablaban el yiddish, provenientes de judía de Rusia, Polonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia.

Posteriormente llegaron las limitaciones a la inmigración, documentadas por medio de la “Immigration Restriction League,  la Dillingham Commission entre 1907 a 1911; la Emergency Quota Act de 1921, y el Immigration Act de 1924”, a pesar que se calculaba que cerca de 250000 judíos sirvieron en el ejército norteamericano en la Primera Guerra Mundial. A pesar de las leyes migratorias, esto no fue suficiente para que para el año 2005 se calculara una población superior a los 5,3 millones de judíos viviendo en los EUA.

Fin de la segunda parte … Continuará (Y la Torá que dice?)

 

15 de Enero de 2013

(1) La sinagoga de Curazao es la sinagoga más antigua en servicio permanente y continuo de las Américas, desde el año de 1732.
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