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PorMax Stroh Kaufman

El mal de ojo ¿Qué hacer con él?

Qué hacer en caso del mal de ojo

El mal de ojo es un artículo para que hablemos del conocimiento acerca de este problema.

En la Torá encontramos el siguiente texto:

“Habló El Eterno a Moshé diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles (en Mi nombre): Yo Soy El Eterno, vuestro Elohim. Como lo que hacen en la tierra de Egipto, en la que viviste no hagáis. Y como lo que hacen en la tierra de Kenaan, hacia donde Yo los llevo, tampoco haréis, y según los estatutos de ellos no iréis” (Vayickrá / Levítico 18: 1-2).

Aquí hablan de brujería, keshafim (1) en hebreo, donde el mal de ojo puede ser interpretado como una de ellas.

Usualmente el “mal ojo” se entiende como el mirar a la otra persona, con intención de que le suceda algo malo.También se incluye en este concepto, el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito.

Hay claramente 2 tipos de mal de ojo. Uno es el tipo más “racional”, y el otro es el tipo más “místico”. El tipo racional proviene de presumir y tal, lo que puede hacer que alguien se rebele contra nosotros.

El “místico” es aquel que sucede, generalmente, en contra de la voluntad (en hebreo la expresión es Báal Korjón)

¿Que hacer?

Una de las cosas que nos enseñan nuestros sabios es, que no debemos vivir con el temor constante del mal de ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño (esto “aumenta su poder”).

Para explicar lo anterior, tenemos una anécdota de Rabi Janina, donde una mujer, con la intención de querer hacerle daño, tomó polvo de debajo de su cama para maldecirlo.

El Rabi Janina le dijo: Teniendo en cuenta que no hay nada por encima de El Eterno, Sólo si es Su Voluntad, podrás dañarme...

Un remedio propuesto por el Rabino Najman, es el de aumentar estudio de la Torá, la Tzedaka (caridad) y/o difundir el Nombre de HaKadosh Baruj Hú (El Santo Bendito sea Su Nombre), en el mundo.

Otro “remedio para el mal de ojo” es cultivar nuestro propio “buen ojo”, para que podamos, con el mero hecho de “mirar desde nuestros ojos”, y traer bendiciones.

El judaísmo en general, aprueba el uso de una cinta roja, en la muñeca de la mano izquierda, como prevención y tratamiento.

Algunos (o muchos) aprueban el uso del Hamsa (o la mano que incluye el ojo) como medida preventiva, ubicándola en sitios “estratégicos”

Y hasta mirar los tzitzit…

Como medidas “efectivas”, del mismo modo que cuando se busca un médico para curar una enfermedad, se dispone de dos grandes opciones:

Entre los sefarditas tienen una mujer “especialista” en la remoción del mal de ojo, que a través de una mezcla de un metal líquido en el agua (que la ponen a hervir) y una bendición, se forma un ojo y al sacarlo del agua, significa su remoción.

La segunda, de los ahkenazíes. quienes tienen un rabino también “especializado” en la remoción del mal de ojo que mediante oración, basada en textos de la Guemará, remueve este problema (podemos hacer la comparación gráfica con un exorcista).

Hay quienes opinan que la oración llamada “Nega Tzaraat”, compuesta de 12 versículos, todos terminados en la letra NUN, es capaz de eliminarla (nosotros no tenemos esa oración disponible).

Básicamente esos son los (principales) recursos que tenemos para actuar en contra del mal de ojo…

 

  1. Keshafim es un acróstico de debilitan las huestes de los ángeles celestiales, y que fue utilizada, en algún momento, por Rabí Johanan, en una discusión sobre el tema de brujerías, con rabí Hanina, en el Talmud

 

19 de Mayo de 2018 -06 de Sivan de 5778

Jag Shavuot Sameaj

PorMax Stroh Kaufman

Sálvate del mal de ojo

Diez consejos para ser protegido del mal de ojo

 

¿Quieres ser salvado del mal de ojo?

Esta es una información proveniente del Rabino Jaim Yosef David Azulay, más conocido como el JIDA y de fuentes muy antiguas

Ten a mano siempre los Tzitzit.

Describen dichas fuentes: ver a los Tzitzit es sumamente beneficioso para el sustento, el miedo al cielo, la salud y para salvarse de la ira, la envidia y el odio.

Estos son los 10 hechos que debemos saber

 

  1. El rabino conocido como el Ari HaKadosh, afirmó que mirar al tzitzit, varias veces al día resultará muy beneficioso para ganarse la vida, es decir, tener un sustento apropiado..

 

  1. Mirar a los tzitzit es una virtud del temor al Cielo porque las letras con que se escribe Raya son las letras de Yirah. (Beit Aharon, Parashat Shelaj)

 

  1. Mirar a Tzitzit en cualquier momento es un gran beneficio para el alma. (Escrito en Shaar haKavanot que traduciría portón de intenciones)

 

  1. Mirar a Tzitzit es una virtud para un paciente que busque y logre que sea sanado. (Otzar haJaim, en el nombre del Vidente de Lublin)

 

  1. El tzitzit es un símbolo de memoria. (El Jatam Sofer, Parashat Shelaj)

 

  1. Mirar a los Tzitzit le da derecho a una persona a la capacidad de visión y de la profecía. (Noam Elimelej, Parashat Shelaj)

 

  1. Ver la parte más móvil del tzitzit, que podemos llamar“el ala” es beneficioso para eliminar la ira, porque la palabra kanaf (ala) equivale, en la gematría de la “ira o Kaás”. (Tomado de Kav HaJaim o “línea de vida”)

 

  1. Cuando uno se viste con los tzitzit , está obligado a orar para que se salve de los celos, el odio y la ira. (Kav HaYashar, capítulo 25)

 

  1. Ver el tzitzit es beneficioso para ser salvado del mal de ojo. (El Jida según Hilkut Reuveni)

 

  1. Concluimos palabras Rana Jafetz Jaim escribió en su libro “Cuida la lengua” (Shemirat haLashon)                                                          Lo que es correcto, es ver los tzitzit varias veces al día, especialmente cuando una persona hace la aliá (a la torá) allí, sus pensamientos de ira, o de celos, expiran

 

PorMax Stroh Kaufman

El poder de los ojos.

El poder de los ojos.

¿Qué es? ¿A qué se refiere?

Todos hemos leído la historia en la cual, Balak, el rey de Moab, busca la ayuda de Bilam, un poderoso vidente: gracias a esta capacidad, los estudiosos dicen que esto no sólo tenía la capacidad de la profecía, sino que también eso le brindaba una capacidad de hacer el bien o el mal, de acuerdo con sus necesidades, a las cosas que veía: esto es explicado por los sabios, como que tenía una “mal de ojo,” con el cual, en teoría, sería capaz de atacar a los Judíos. ”

El texto dice así:

Envió mensajeros, por lo tanto, a Bilam, el hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo.

“He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto, y he aquí cubre la superficie de la tierra, y que están morando frente a mí.

Ven por tanto ahora, te ruego, maldíceme a este pueblo para mí, Porque son más fuertes que yo, tal vez voy a prevalecer, para que podamos derrotarlos, y que puedo echarlo de la tierra, porque yo sé que a quien tú bendices es bendecido, ya quien tú maldices es maldecido”. (Números 22:5-6; y Números 22:10-11,31):

El ojo es uno de los medios más potentes para influir en los demás.

No sólo sirve para mantener la atención de la persona con quien se está hablando, sino que, cuando se utiliza correctamente, es el método más efectivo para impresionar a los demás; el ojo atrae, fascina, y es capaz de transmitir fuertes vibraciones mentales directamente a la mente de la otra persona, cuando se encuentra a corta distancia.

El ojo del hombre, que ha sido capaz de dominar la ley del control mental, puede convertirse en un arma muy poderosa; esto es sabido, aunque haya estudios como el de Frances S. Chen, publicado en Psychological Science, November 2013; vol. 24, 11: pp. 2254-2261, en donde se afirma que el contacto visual conduce a una menor persuasión, que el lenguaje corporal.

Dijo De Bufon: “El ojo puede amenazar como cuando apuntáis con un fusil cargado, puede insultar como un silbido o como un puntapié; y bajo otra impresión con miradas de ternura, puede hacer saltar el corazón de alegría”…

Tiene tanto poder el ojo que la mitología, en la tradición hindú, habla del tercer ojo, aquel que siempre está situado en la frente, y se constituye en la comunicación directa del cerebro con el mundo exterior-

El Jazal se expresa sobre el poder que tienen los ojos diciendo: “El cuerpo tiene 248 órganos, y todos ellos están controlados por los ojos. Todo tropiezo del hombre proviene de los ojos” (Kala Rabasi, capítulo 3). Inclinaciones físicas del hombre no puede tener poder sobre lo que sus ojos no vieron. Y una vez que los ojos han visto, el deseo nunca se olvida (Sanhedrín 17b, Tosefot Sotá 8a).

El Zohar nos revela un significado aún más profundo de los ojos diciendo: “Un ojo es la tierra en un microcosmos: El blanco en el que flota representa el océano; el iris polarizados, tierra seca y arroyos. Dentro del iris está Jerusalém, fijo en el medio del mundo: y la figura, es El Templo”

La Torá nos dice: “Esta es Jerusalém, la puse en medio de las naciones, y los países están a su alrededor” (Ezequiel 5:5)…

Con respecto a lo anterior, nos dicen algunos estudios que, nuestra forma de captar la atención con los ojos, es claramente humana.

Mientras que nuestro iris y nuestras pupilas flotan sobre un lienzo en blanco brillante, ninguna de las otras 220 especies de primates tiene ningún tipo de blanco en sus ojos, en lo  absoluto, o al menos en tonos blancos que se puede ver fácilmente.

Como habíamos mencionado previamente, es tan conocido el poder de los ojos, que el judaísmo, lo ha señalado con el nombre de  “Mal de ojo” o en hebreo “ayin hará” y esta mencionado muchas veces en el Talmud y en forma cabalística, (por ejemplo Talmud Berajot 20a, 55b).

Najmánides al hablar del poder del ojo dice que, en general El Todopoderoso quiere que disfrutemos este mundo, de una forma natural: quiere hacernos entender que, quien utiliza “poderes”, puede estar yendo en contra de Su Voluntad y pone como referencia a la equivalencia de la serpiente de bronce que dice:

Y dijo el Eterno a Moshé:

Hazte para ti una serpiente abrasadora, y ponla sobre una pértiga, y sucederá que todo aquel que fue mordido, mirando hacia ella, vivirá.

E hizo Moshé una serpiente de cobre, y la puso sobre la pértiga, y sucedía que si acaso una serpiente mordía a alguno, éste miraba a la serpiente de cobre y vivía.

Vayomer Adonai el Moshé asé lejá saráf vesím otó al nes vehayá kol hanashúj veraá otó bajái. Vayáas Moshé nejash nejóshet vayesiméhu al hanés vehayá im nasháj hanajash et ish vehibít el nejásh hanejóshet bajái.

Nos dicen también nuestros sabios que, si alguien tiene miedo de un ayin hará, debe declarar: “Yo soy un descendiente de Yosef, contra la que el ayin hará puede ejercer ningún poder.” Porque, como está escrito:

Las bendiciones de tu padre superan a las bendiciones recibidas de mis progenitores, más allá de los términos de las colinas del mundo. ¡Lleguen éstas sobre la cabeza de José y sobre la coronilla de aquél que fue separado de sus hermanos!

Birjot abíja gabrú al birjót horay ad taavát guivót olam tihieiná lerosh Yoséf ulekodekod nezir ejáv.

El Rabino Najman ha enseñado a sus muchos discípulos, a la shemirat einaim: es decir, a cuidar los ojos, como un prerrequisito para el fortalecimiento de la Fe y  de la santidad personal, y que gracias a la unión de estos dos aspectos, es como podemos cumplir con nuestra misión en nuestra vida sobre el planeta.

Esto lo confirman las enseñanzas del Rabino Arush cuando explican que, según el sagrado libro del Zohar, la única forma en que la Mala Inclinación puede entrar a la persona es a través de los ojos…y que medidas como la Hitbodedút (la Plegaria Personal) nos permiten que logremos la cercanía con HaShem.

A esto agregamos lo que el Talmud nos enseña: dice que los ojos son dos de los órganos más espirituales de todo el cuerpo,   “A través de los músculos de los ojos estamos conectados con el corazón” (Avodá Zará 28b), y esta conexión directa con el corazón, es la que nos enlaza, también, con la fuente de nuestras oraciones. Por lo tanto, colocar los ojos en el camino correcto para la medida que tienen nuestras oraciones para ayudar a asegurar que nuestros corazones se elevan a Hashem.

Es por ello que nos enseñan nuestros sabios diciendo que, cuidando nuestros ojos, y utilizándolos adecuadamente lograremos la Gueulá Shelemá, la Redención Final. Que sea muy pronto en nuestros días, ¡¡Amén!!

 

09 de Abril de 2014 – 09 de Nisan de 5774

PorMax Stroh Kaufman

El mal de ojo

El mal de ojo

Existen dos conceptos en lo que se refiere al ojo:

Uno de ellos el que es considerado como un “ojo generoso” y el otro, el que lo considera como un “mal ojo”.

Ambos términos han sido utilizados durante muchos milenios y pueden encontrarse en las Escrituras y en el Talmud como indicadores de la medida y el comportamiento de un hombre.

En la historia del pueblo judío, Abraham fue el paradigma de aquel individuo poseedor de un “ojo generoso”.

Siempre buscaba el bien en los demás y no sentía celos ni odio por sus congéneres.

Bilaam, por el contrario, es el epítome de aquél que tiene un “mal ojo” de aquél que siempre busca la falla en los demás y siente celos de los bienes o de la posición de los otros (ver Pirke Avot 5:19).

El Talmud, cuando se refiere al mal ojo, le adjudica poderes casi místicos.

Mirar los bienes ajenos con envidia en los ojos puede hacer que el mal recaiga sobre esa persona.

Es esa una de las razones por la cual la ley Talmúdica prohíbe construir una casa muy cerca de la otra.

La privacidad es muy importante, no sea que vayamos a mirar las posesiones de nuestro vecino con uno ojo envidioso.

Los vecinos deben mantener una distancia razonable entre sí, o al menos, las casas deben ser construidas separadas y con cierto espacio entre sí (Bava Batra 3a).
Usualmente el “mal ojo” se entiende como el mirar a la otra persona, con intención de que le suceda algo malo.

También se incluye en este concepto, el envidiar las posesiones de otro, sentirse mal por su éxito (como si su éxito de alguna manera disminuyera nuestra capacidad para lograr algo en la vida), la mezquindad y demás.

Debido a lo anterior, el Rabino Najmán nos enseña que el mal ojo lleva a una persona a presentar cambios como la aceleración del ritmo respiratorio.

De alguna manera, la envidia y la ira que son generados por el éxito del otro, hacen que una persona, en este caso envidiosa, acelere su ritmo respiratorio (ver Likutey Moharán I, 55:13).
Enseña por tanto el Talmud (Sotá 38b), “Debemos darle la copa [de vino, en la bendición] de después de comer a alguien con buen ojo. Así está escrito (Proverbios / Mishlé 22:9), ´Aquél que tiene ojo generoso será bendecido´. No leas solamente ´será bendecido´, sino ´bendecirá…´”.

Por el contrario, uno debe tener cuidado de la gente con mirada envidiosa, como advierte el Rey Salomón (Proverbios / Mishlé 23:6), “No compartas pan con [aquél que posee] un mal ojo”.
Esto no es meramente una cuestión de superstición.

Así como el buen ojo bendice, el mal ojo sustrae.

La avaricia es la fuente del poder del mal de ojo: cuando uno mira las posesiones de otra persona con avaricia y la otra persona es de alguna manera culpable del mal uso de su dinero o es indigna de la riqueza que posee, puede entonces perder sus bienes, Que El Señor no lo permita. (Jaz ve Jalila).

Claramente, el modo en que miramos las posesiones del otro puede despertar el juicio Divino en su contra.

De la misma manera, cuando consideramos las posesiones de los otros de manera generosa, podemos, con el mero “mirar de nuestros ojos”, traerles bendiciones.
Cuando comprendemos lo que quiere decir la frase que los ojos son las “ventanas de la mente (o del alma)”, comprendemos entonces la importancia del concepto relacionado con el “mal de ojo”.

Enseña en sus escritos el Rabino Najmán:
La memoria depende de los ojos, como en (Éxodo / Shemot 13:9), “[Los tefilín serán como] un recordatorio entre tus ojos”.

Para cuidar nuestra memoria, debemos primero cuidarnos del mal ojo — de los malos pensamientos sobre los demás, de la envidia y de todas las formas de la negatividad.

El mal ojo no sólo puede dañar a aquél a quien está dirigido, sino también a aquél que lo que esta dirigiendo, incluso en mayor grado.

De la misma manera, tener un mal ojo va de la mano con el olvido (Likutey Moharán I, 54:4).
Pero no debemos vivir con el temor constante del mal de ojo, o de que los demás quieran desearnos algún daño.

Enseña el Rabino Najmán que si nos sentimos incapaces de cuidarnos contra el mal ojo, debemos entonces huir de él.

Sin embargo, si podemos comprender la esencia del mal ojo, nuestras acciones serán mucho más efectivas: podremos rectificarlo.
Por ejemplo, una persona puede tener mal ojo contra la posición social de otra persona.

Este mal de ojo surge del atributo caído de Maljut (Reinado, que al dañarse lleva a un descenso de la autoestima y a la necesidad de disminuir a los demás para sobresalir).

Para corregir este Maljut caído, uno debe tratar de elevar el Maljut de HaShem mediante el estudio de la Torá o difundiendo el Nombre de HaKadosh Baruj Hú (El Santo Bendito sea Su Nombre), en el mundo.

De esta manera, uno demuestra su lealtad al Boré HaOlam (creador del Universo) más que a la propia necesidad de auto engrandecimiento. Esto sirve para rectificar en su raíz el mal ojo del Maljut caído (Likutey Moharán I, 54:4)

RECOPILACIÓN PARA ESTUDIO EL 07-11-09 – 20 de Jeshván de 5770
PUEDE SER REPRODUCIDO DE CUALQUIER MANERA, FÍSICA Y/O ELECTRÓNICA, PROCURANDO NO ALTERAR Y NO MODIFICAR LA PALABRA SAGRADA DE LA TORÁ, LA CUAL ES LA FUENTE DE ESTE ESTUDIO.