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PorMax Stroh Kaufman

Esculturas en el judaismo

Esculturas en el judaísmo

¿Son todas las esculturas, estatuas, monumentos esculpidos alguna forma de Idolatría?

¿Qué dice el judaísmo?

 

Para hablar de las esculturas en el judaísmo, es importante que hagamos primero un poco de historia…

Encontramos en los textos bíblicos que, uno de los principios del judaísmo, el cual es NO REPRESENTAR a los dioses con estatuas o las imágenes e lo que se hallara bajo los cielos, sobre o bajo la tierra, bajo o sobre el mar. En el mismo texto se sobreentiende que TAMPOCO se representarán imágenes de Dios, de ninguna manera, no se crearán estatuas de hombre, mujer, animal, bestia, nada para que no seas impulsado a postrarte ante ellos y darles culto, reforzando con las palabras, “no sea que olvides el pacto que hiciste con el Eterno.”

Todo ello se termina reforzando con “No te inclinarás delante de ellas” (Lo tishtajavé lahém)

Gracias a lo anterior, existen muy pocas manifestaciones artísticas en el judaísmo y por consiguiente, muy pocos artistas.

Quizás la primera escultura conocida, hecha por “manos hebreas” en La Torá, es el famoso Becerro de oro, generado poco antes de la entrega y/o recepción de los Mandamientos: aunque no hay datos de aporte hebreo sobre el arte, y específicamente las esculturas, en las civilizaciones antiguas, tampoco tenemos idea ni representaciones gráficas de las “construcciones” que realizaron los patriarcas, desde Abraham, pasando por Yaakov y terminando con Moshé, en cada uno de los lugares donde erigieron “altares” para agradecer y honrar al Eterno, si tenían o no figuras o representaciones, tal como lo prohíbe el mandamiento anotado.

Por fortuna, y en relación a la obediencia, esta escultura fue destruida.

La segunda “escultura” es la famosa Arca de la Alianza”. Esta es la “orden”: Y harás dos querubines de oro; labrados a martillo y de una sola pieza los harás, en los dos extremos del propiciatorio.

Sin olvidar que la orden de los querubines se repite en la cortina del Tabernáculo: “Y harás el Tabernáculo de diez cortinas de lino torcido y de tejido de lana azul celeste y púrpura y carmesí, entretejidos y representando querubines; de obra de artista las harás” Esta última frase es muy diciente: “de obra de artista le harás – maasé jóshev yaasé” lo que nos da a indicar, entre otras cosas, que ya existían muchas manifestaciones artísticas…

No podemos pasar por alto la escultura quizás más grande en la historia del antiguo pueblo hebreo: Los querubines del templo de Salomón:a grandes rasgos, los dos querubines fueron elaborados a partir de madera de olivo, cada uno de ellos medía cuatro metros y medio de altura y el ancho está descrito cuando se habla que, de una punta a otra, las alas extendidas de cada querubín medían cuatro metros y medio, y ellos terminaron con un recubrimiento en oro. Se repiten las esculturas cuando se habla del “Lugar Santísimo” descrito, a grandes rasgos, como que en la entrada se hicieron dos puertas de madera de olivo, con jambas y postes pentagonales; Sobre las puertas se tallaron figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, y todas ellas las recubrió de oro, y para la entrada de la nave central también se hicieron dos puertas de pino, sobre las que quedaron talladas figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, recubiertas de oro… Las instrucciones PRECISAS de cómo edificar el Templo, se las dió David a Salomón y éste las recibió, DIRECTAMENTE, de manos del Eterno, como consta en el “libro de Crónicas”

Esto suena “increíble y contradictorio” cuando muchos años antes de esto, (Deuteronomio 12:4) el pueblo hebreo recibió esta orden:

“Ciertamente destruiréis todos los lugares en que las naciones que habéis de desterrar sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos y sobre las colinas, y debajo de todo árbol frondoso. Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus monolitos, y quemaréis a fuego sus árboles de idolatría, y cortaréis las esculturas de sus dioses, y haréis desaparecer sus nombres de aquel lugar. No serviréis de modo semejante al Eterno, vuestro Señor”

Nos queda la “satisfacción” aunque con un sabor amargo, que estas esculturas, aunque parcialmente contradictorias a las órdenes de HaShem, estaban ubicadas en el interior del templo, y eran sólo vistas por los sacerdotes y el Kohen Gadol; y se subraya la palabra contradictoria porque el mismo David, quien recibió las indicaciones de HaShem, ya había escrito uno de sus muchos salmos, que dice: “Los ídolos de las naciones son de plata y oro,obra de manos de hombres.Tienen boca pero no hablan; tienen ojos pero no ven; tienen orejas pero no oyen;tampoco hay aliento en su boca. Como ellos, son los que los hacen y todos los que en ellos confían”.

Después de Salomón (y sus hijos) se produce la primera dispersión o diáspora del pueblo judío, lo cual le da una posibilidad de interactuar con otras culturas y, empezar a incursionar en las diferente formas de arte, incluída por supuesto, la escultura. encontrándose cosas como la pintura de motivos decorativos en las paredes interiores de las sinagogas; para la muestra, el descubrimiento de la Sinagoga Dura Europos, donde había iconografía en sus paredes.

La historia judía nos sigue deleitando cómo el pueblo no se inclinaba ni se arrodillaba ante ídolos, estatuas y hombres, como sucede con Mordejai, el tío de la Reina Ester, Daniel el profeta, los macabeos, etc.

Los helenos y la civilización griega en general, también dan al pueblo hebreo, algo más de libertad para que empiecen a surgir artistas: allí se ve el uso de iconografía en las tumbas; sin embargo, siguen siendo de gran peso las siguientes palabras:

¡Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, cosa abominable al Eterno, obra de mano de artífice, y la pusiere en lugar secreto! Y responderá todo el pueblo y dirá: ¡Amen!

(Arur haísh asher yaasé fésel umasejá toavát Adonai maasé yedéi jarash vesám basatér veánu kol haám veamrú amén).

La destrucción del Segundo Templo, para el mundo conocido como el Templo de Herodes, fue también, otro factor que incidió en el desarrollo del arte judío de aquel entonces: este arte está de acuerdo con la parábola anteriormente anotada… “la pusiere en lugar secreto”. Una de las personas que ha servido como referencia en el estudio del arte judío, Cecil Roth, dijo en su libro “Jewish attitude to Art” que todo aquello que fuera utilizado para el culto al Eterno, sus prácticas y sus observancias,debía ser adornado mediante el empleo de implementos hermosos, esto incluye por ejemplo, la decoración del Libro de Esther, la Hagadá de Pesaj, los libros de oraciones, los documentos religiosos privados tales como la ketubá (contrato matrimonial), los platos para la Havdalá y el Seder de Pesaj, todos ellos decorados con ornamentos multicolores del tamaño de miniaturas y aún figuras representando casas, animales y figuras humanas; incluso llegó a decorarse con ciertos tipos de papeles de color que iban a ser colgados en el lado este de la habitación principal de la casa, con lo que solían indicar la dirección en la cual uno debían orientarse en el momento de las oraciones. Todo ello, por supuesto, NO ESTABA EN LUGAR SECRETO, pero NO INVOLUCRA idolatría.

La representación de los animales y de la gente en miniatura por otro lado, puede excusarse a través del argumento según el cual si un ser viviente es representado en una figura o relieve en un tamaño que es sólo una fracción de su tamaño verdadero, esto marca la diferencia y excluye al trabajo realizado, de la categoría prohibida de los “retratos”.

El cristianismo (catolicismo) naciente por otro lado, tenía tanto defensores como opositores al uso de figuras para la adoración y para los servicios religiosos: Opositores fueron, por ejemplo, Gregorio III, Constantino V, mientras que El Concilio de Trento dijo: “Hacer honor a las imágenes de Cristo nuestro Señor, de su santa y virginal madre y virginal, y de los santos, todos los cuales estaban vestidos con la naturaleza humana y apareció en forma humana es no sólo NO ESTÁ PROHIBIDO por este mandamiento, SINO QUE siempre se ha considerado una santa práctica y una indicación más segura de agradecimiento, PERMITIENDO que nos arrodillemos para adorarlo.

También la iglesia católica, dice, a partir del siglo VI, que “Toda la tradición de la veneración de imágenes sagradas se ha venido desarrollado gradual y naturalmente” (Enciclopedia Católica, Vol. VII, p. 667)

También el Catecismo de la iglesia católica romana dice. “El culto cristiano de las imágenes no es contrario al primer mandamiento que proscribe los ídolos. De hecho, “el honor dado a una imagen se remonta al modelo.” Y el que se venera una imagen venera a la persona detrás de él “.

El Cuarto concilio de Constantinopla, en los puntos 653 y 654 dicen Decretamos que la sagrada imagen de nuestro señor Jesús Cristo, el liberador y salvador de todas las personas, debe ser venerado con el mismo honor que se le da al libro de Los Evangelios. Porque, como a través del lenguaje de las palabras contenidas en este libro todos pueden alcanzar la salvación, de ese modo, la acción que estas imágenes pueden ejercer, por sus colores, todos, sabia y sencilla por igual, puede obtener beneficios de ellos. Porque, lo que el discurso transmite a través de las palabras, las imágenes lo anuncian en colores. Es apropiado, de acuerdo con la sana razón y con la tradición más antigua, ya que el honor está referido como el tema principal, entonces las imágenes se derivan de ella serán honrados y venerados, como se hace con el libro sagrado de los Santos Evangelios y con la imagen de la preciosa cruz..

La exposición del pueblo judío al mundo musulmán (La edad de oro del Islam), confirma el respeto a la posición de no uso de esculturas y, también, a la continuidad del uso de ornamentos decorativos realizados en escala pequeña, pero con una marcada influencia del Islam hacia el judaísmo.

El hecho que en los siglos XII o XIII los judíos lograran integrarse a los talleres de imprenta, e incluso manejaran ellos mismos algunas de ellas, imprentas de altísima categoría, dejó ver que los artesanos sabían el significado de los textos que estaban transcribiendo, ilustrando y detallando… hasta el punto incluso que, la representación pictórica de El Eterno fue cuidadosamente evitada, y reemplazada por rayos o por una mano.

En la Europa Central, de los siglos XVII Y XVIII, los judíos tenían que migrar frecuentemente de un lugar a otro, por lo cual, de alguna manera, las representaciones artísticas fueron muy limitadas y a ello se le suma un hermetismo religioso en ese momento. Sin embargo, a finales del siglo XVIII se logra que los judíos de Europa empiecen a adquirir derechos ciudadanos, permitiendo, a los que tenían deseos de dedicarse a la creación artística, a dedicarse a ello, lo que conduce a que, en el siglo XIX, por ejemplo en París, aparecieran artistas (especialmente de la pintura) que se despojaron del bloqueo producido por el mandamiento de no producir ni generar imágenes como habíamos descrito al principio. Esto implicó también estatuas en el judaísmo, en algún nivel.

También permitió poseer imágenes, o al menos admirarlas, lo que anulaba, definitivamente el miedo a la idea de tener que inclinarse ante ídolos. .

Esto no significa que dicho mandamiento esté abolido y que se practique la idolatría a las estatuas y/o a las imágenes,pero es muy frecuente ver personas con representaciones gráficas (fotos / pinturas / pequeñas estatuillas / medallones) de X o Y rabino, “que ha hecho milagros y/o curaciones, todo dado a la fuerte influencia de las otras culturas a las cuales ha estado expuesto el pueblo judío.

Idolatría a estatuas ¿existe en el judaísmo? Muy probablemente más del 80% de los judíos van a decir que no…sin embargo si consideramos que LA IDOLATRÍA MÁS TÍPICA Y COMÚN EN LOS PUEBLOS es la adoración a imágenes, esculturas, pinturas, ilustraciones, estatuas, muñecos, crucifijos, rosarios y toda clase de objetos, ALGO DE ELLO ESTÁ PRESENTE EN EL PUEBLO DE ISRAEL…

 

30 DE MARZO DE 2016 – 20 DE ADAR BET DE 5776

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