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PorMax Stroh Kaufman

Pesaj no es Pascua

Pesaj no es Pascua

Muchas veces solemos encontrar como referencia a la fiesta de Pesaj, en español, como la “Pascua Judía” Entonces surge la pregunta: Es Pesaj equivalente o igual a la Pascua?
¿Que significa, o que quiere decir Pascua?

Encontramos en “wikipedia” que El término español de pascua, proviene del latín páscae, que a su vez proviene del griego (pasja),lo cual es una adaptación del hebreo (pésaj), que significa ‘paso’.

La Pascua, en general, entre todas las iglesias catolicas y cristianas del mundo, marca el final de la Semana Santa, en la que se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús, el cual es celebrado con procesiones y liturgias de diferentes tipos, y a la cual hay que recordar que, el Primer Concilio de Nicea (en el 325 de la Era Común) fue quien se encargó de la separación entre las celebraciones de la Pascua cristiana, y el Pesaj Judío.

El Pesaj tiene como base para el primer día (y el segundo en la diáspora) una celebración en base a una cena, conocido como Seder (orden), que está instituido desde el libro de Shemot / Éxodo 12:1-14, en el que solemos narrar a nuestros hijos y demás miembros de la familia la historia de la salida de Egipto, y es celebrado por todos los judíos, en cualquier rincón del planeta.
La Pascua parte de un concepto básico, el cual es la celebración de una “cena, entre Jesús y sus discípulos” antes de ser capturado por las autoridades, basado en el libro anteriormente mencionado, y termina con la conmemoración de la Resurrección de Jesucristo al tercer día después de haber sido crucificado,

La Pascua tiene como uno de sus símbolos al conejo: animal que en la antigüedad, en el hemisferio Norte, cuando se cambiaba de estación entre el invierno y la primavera, aparecían estos animales en los campos con sus cachorros, simbolizando la fertilidad.

El otro símbolo, es el Huevo de Pascua, también asociado con la fertilidad, y el conejo es el animal encargado de distribuir / repartir los huevos (elaborados a base de chocolate)

¿Por qué el conejo?
Existe una fábula alemana que dice así:
Había una vez un conejo que vivía en el sepulcro que pertenecía a José de Arimatea donde depositaron el cuerpo de Jesús después de su muerte en la cruz.
El conejo estaba presente cuando lo sepultaron y vio cómo la gente lloraba y estaba triste porque Jesús había muerto.
Cuando pusieron la piedra que cerró la entrada, el conejo se quedó ahí mirando el cuerpo de Jesús y preguntándose quien sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.

Pasó todo un día y toda una noche mirándolo, cuando de pronto Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto.

Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca! El conejo entonces comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y se sintió obligado a avisar al mundo y a todas las personas que lloraban que ya no tenían que estar tristes, pues Jesús no estaba muerto, sino que había resucitado.

Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo, símbolo de la vida, los hombres entenderían el mensaje de resurrección y alegría.

Desde entonces el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordarle al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.

El Pesaj tiene como símbolo principal a la Matzá, o pan ácimo.

Según la tradición, el pueblo judío salió de Egipto con mucha prisa y sin tiempo de prepararse, por lo que no hubo tiempo para dejar leudar el pan para el camino, y de esta creencia deriva la prohibición de ingerir pan leudado en cualquiera de sus formas, más conocido como Jametz.

Esta prohibición y su búsqueda previo a la celebración es una manera simbólica de recordarnos que debemos eliminar todo lo que “infla o hincha” (cosas como la arrogancia, el orgullo) nuestras almas.
. La hostia católica tiene su origen en la Matzá.

El día antes de Pesaj se acostumbra a celebrar el Ayuno del Primogénito, obligatorio para todos los varones primogénitos, conmemorando el hecho de que los judíos varones primogénitos en Egipto no fueron asesinados durante la última plaga

La abstinencia y el ayuno son preceptos de la Iglesia Católica durante el tiempo cuaresmal. Conocido como el sagrado ayuno pascual, el Viernes Santo es una fecha especial por el que los cristianos demuestran un arrepentimiento de los pecados, y La Iglesia Católica recomienda que el ayuno lo realicen los mayores de 18 años de edad hasta los 59 años.
Para la Pascua, el Concilio primero de Nicea, establece las siguientes reglas:
– Que la Pascua se celebrase en domingo.
– Que no coincidiese nunca con el Pesaj judío, independientemente del día de la semana.
– Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año.

En el Pesaj, las reglas fueron establecidas desde el libro de Exodo / Shemot, pero el texto de la Hagadá como es conocido hoyen día, fue determinado en el siglo 10 de la Era Común, y al RaMaK, o Rabi Moshé Cordobero, se le atribuye el ordenamiento de los quince (15) símbolos que se utilizan en el Seder.

Para llegar a la Pascua, se requiere de pasar por el proceso conocido como Semana Santa o Semana Mayor, que comienza con el Domingo de Ramos, en el que se celebra “la entrada triunfal de Jesús a Jerusalem, y finaliza el Domingo de Resurrección.

Pesaj es una fiesta de siete días (en Israel y 8 en la díáspora) que comienzan con el Seder y terminan con Hoshana Raba (alegría al máximo) donde se canta y baila con ramos, lulav y etrog en las manos, sacudiendolos en el piso y acompañados de rezos conocidos con el nombre de Hoshanot, y se celebra el Simját Torá, o sea la alegría de haber recibido la Torá. Durante este evento (un día en Israel y dos días en la diáspora,todos dan las gracias y alaban a Hashem. Aquí se culmina el ciclo anual de la Lectura de la Torá y se inicia nuevamente.
También se cuenta como fiesta el Sheminí Atzéret.

Entre los Marroquíes existe la costumbre de cerrar el Pesaj con el Mimuná, en honor a Maimónides (Rambam) con una mesa llena de dulces, a la espera de un dulce futuro.

La dieta para la ceremonia de Pascua, la regla general es de oponerse por completo a la abundancia, tanto en la elaboración de los alimentos como en los ingredientes empleados en esta ocasión: el Viernes Santo y el Miércoles de Ceniza debe regir el ayuno y la abstinencia de cualquier tipo de alimento durante todo el día; La carne es objeto principal de abstinencia, cubre tanto a las carnes rojas (buey, ternera, carnero) como a las carnes blancas (cabrito, cordero, cerdo) y la caza.

Este precepto se aplica por igual a los productos de carne: embutidos y demás partes.

En algunos casos es permitido el uso de tocino, siempre y cuando no sea posible cocinar con aceites vegetales y demás yerbas; es una costumbre de muy antiguo la ingesta del cordero pascual, y uno de los pescados más acostumbrados es el bacalao.
La dieta para el Pesaj, especialmente en los días del Seder, se considera como que la mesa debe estar servida y preparada para dar un banquete a los reyes: cada uno de nosotros es un rey en esta fiesta, y como tal, debe haber opulencia en la cena y en su presentación, a pesar de la restricción que se da con los derivados del trigo, avena, cebada, centeno y espelta, los cuales están todos absolutamente prohibidos para todos los judíos durante Pesaj, sea en posesión o en consumo.

El único producto con harina de trigo permitido durante Pesaj es la matzá y lo que se elabora con ella; ( Pan ácimo comeréis los siete días, y no se hallará para ti producto leudo y no se hallará para ti levadura en todos tus límites(Shemot 13)): el arroz, las leguminosas y otros gramíneos (los llamados en hebreo kitniot), están permitidos para los judíos provenientes de estirpe sefaradita.

Las familias observantes poseen juegos completos de cubiertos de servir, cristalería y vajilla, estos últimos, incluso pueden a llegar a ser de plata y oro, y se caracterizan porque nunca han estado en contacto con jametz,
En aquellas casas donde aún se consume cordero, recordando el Korbán Pesaj o Sacrificio de Pesaj, La carne de este cordero, que es sacrificado y preparado en la noche de Pesaj, debe ser consumida por completo antes de la mañana.
Uno de los fundamentos de la cena, es incluir Las Cuatro Copas de Vino, donde cada copa representa la salida de una dimensión diferente de nuestras limitaciones: instintiva, emocional, intelectual, subconsciente. La quinta copa, la de Eliahu Hanavi que no tomamos, representa la liberación personal total que lograremos recién con la llegada del Mashíaj.

Pascua es una fiesta en la que se considera que Dios juzgará al mundo con justicia. Dios ha dado a los cristianos “un nuevo nacimiento a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos”. Los cristianos, por la fe en el poder de Dios han de discernir espiritualmente con Jesús resucitado, para que se pueda caminar en una nueva forma de vida.

Pesaj es la fiesta de la Primavera, la fiesta de la libertad, material y espiritual, del pueblo judío en todos sus aspectos, incluso la libertad de opinión, como lo vemos en la palabra Pésaj que lleva en sí escondidas otras dos: “Pe” (boca) y “Saj” (habla). Esto implica, a veces es una obligación hablar, no quedarse callado; en el Pesaj entendemos y comprendemos que las cosas que están “más allá del orden natural”, como está escrito: “Pasó por encima” y El Todopoderoso creó las oportunidades que permitieron el Éxodo de Egipto.

El Pesaj, segun lo explica el Kli Yakar es semejante a la vida misma: “..cada día, próximo al amanecer, la oscuridad es más profunda….De igual modo, en invierno, próximo al alba, el frío se torna más intenso y es luego conquistado por el sol..

De la misma manera, el hecho que recordemos como el faraón era cada vez más malvado con el pueblo judío, estaba indicando claramente que se aproximaba su fin y el comienzo de la gueulá se hacía inminente:” es por ello que debemos preguntarnos:

“¿por qué esta noche es diferente a las demas?”

Porque estamos cada vez más próximos a la llegada del Mashíaj y a la era de la Libertad y Redención del pueblo judío.

Pesaj no es pascua…
viernes, 03 de abril de 2015

PorMax Stroh Kaufman

31 de diciembre

31 de diciembre

El mundo (occidental) está pronto a cambiar de año: faltan muy pocos días para que esto suceda y por ejemplo, a través de la televisión, las celebraciones que se dan en cada uno de los diferentes lugares del mundo: sin embargo, ¿De dónde surge esta costumbre? ¿Por qué hacemos el cambio de año en esta época?

Todo inicia con Dionisio El Exiguo, también conocido como Dionisio el Enano, monje matemático, a quien el Papa Juan I, le ordena realizar el cálculo de la fecha del Natalicio de Jesús y con ello establecer una era que, muchos años más tarde, se conocería como la era cristiana; el utiliza como base el reinado de Herodes I el Grande, haciendo la deducción que Jesús nació en el año 753 que se conoció como a. u. c. (ab urbe condita)  o sea, desde la fundación de Roma, ya que en ese momento, se utilizaba el calendario según la era en la que se encontraba el imperio romano: le propuso al Papa la utilización del nacimiento de Cristo como base para el cómputo, para que se llamara, a partir de ese momento, Año Dominis, o Año del Señor: (con ello sustituyó lo conocido como era Diocleciana) y, además, ideó lo que también se conoce como las Tablas Pascuales, a partir de las cuales girarían todas las festividades romanas. Ya  para ese entonces se tenía como mandato, que las pascuas debían caer siempre en domingo, especialmente porque la Pascua judía no podía corresponder con viernes o sábado (por ser Shabat): de este modo lo estableció El Primer Concilio Ecuménico de la Iglesia cristiana, celebrado en Nicea, Asia Menor, en el año 325, en procura de que no coincidiera con la Pascua judía y trajese, a los cristianos de esa época, un sentimiento de minusvalía e inferioridad, ante el pueblo hebreo.

Otra de las cosas que se tuvo en cuenta para la creación de dicho calendario fue la Imposición, a partir de lo que se conocerá después como el año 153 antes de Cristo, que el año debería comenzar el primer día del mes de enero y no el primer día del mes de marzo, como se venía realizando.

El antecedente directo que tenemos para medir el tiempo, parte del calendario romano, el cual comenzó teniendo sólo 10 meses: 6 meses de 30 días y 4 de 31, para un total de 304 días de duración, basado en el movimiento solar, a pesar que ya se tenía el conocimiento de los antiguos egipcios quienes ya habían calculado que el año duraba 365 días y un cuarto adicional, distribuidos en doce meses: sólo gracias a la intermediación de Numa Pompilio, se agregan los dos meses faltantes pero queda con el problema de contar con 355: luego fue el Emperador Julio Cesar, entre los años 45 a 47 antes de lo que conocemos como la Era Común (no hay exactitud entre los historiadores), quien apoyado por los cálculos del astrónomo Sosígenes, adaptó los meses a las estaciones y, gracias a las mediciones, integró, en el mes de febrero, un día adicional cada 4 años, que lo llamo el bisextil y que con el tiempo se transformó en el nombre de bisiesto: así funcionó el calendario juliano, hasta el año de 1582, teniendo en cuenta que en el año 321, el emperador Constantino introdujo una novedad, la semana fue de siete días: con nombres, domingo, lunes, martes, miércoles, jueves, viernes y sábado y no con números o relacionados con algún evento y, el domingo (dies solis), a partir de ese momento, debía considerarse como día de descanso para adorar a Dios, en detrimento del sábado, tradicional no sólo entre los judíos, el naciente cristianismo y otros. Fue entonces, en el año de 1582, cuando, gracias a una Bula Papal, se origina el calendario Gregoriano, que se usa en todo el mundo, especialmente con fines comerciales.

Otro de los múltiples ajustes que sufrió el sistema actual de cuentas, fue el orden de los meses, dejando a enero como el primero y a diciembre, como el último, teniendo en cuenta que septiembre, que era el séptimo mes, terminó de noveno.

Otro más, se debe a la introducción del cero, el cual no hay precisión en los historiadores acerca de cuando sucedió: por consiguiente, nunca existió el año cero de la era común, y algunos creen que hasta el primer milenio, no sucedió la introducción de este número por consiguiente, para algunos de ellos, por cada diez años de nuestra cuenta actual, se pierde uno…además de los días que se perdieron o ganaron en los cambios de calendario, con cada reforma y hasta que el mundo finalmente se unificó con el calendario gregoriano, es posible que el 31 de diciembre no corresponda realmente a esa fecha ni el año 2014 probablemente corresponda, por cálculos matemáticos, al año que está por comenzar… Sin embargo, 321judaismo.com se une a la costumbre, y, en  este nuevo ciclo que viene cargado de nuevas esperanzas, nuevas inquietudes, nuevas aspiraciones, como escribe Shlomo, que hay un tiempo para comenzar y uno para terminar, por ello desea paz, felicidad, salud y bienestar, riqueza espiritual para el mundo entero…

29 de diciembre de 2013 – 26 de Tevet de 5774

PorMax Stroh Kaufman

¿Por qué el 25 de Diciembre no es navidad?

¿Por qué el 25 de Diciembre no es navidad?

En el mundo cristiano y católico, donde quiera que se encuentre, la llegada del 25 de diciembre recuerda una celebración muy especial: el Nacimiento de un redentor, un Mesías, cuyo nombre, según la tradición narrada en los libros del Nuevo Testamento, se llamaría Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”, pero que con el tiempo cambiaria a Yehoshúa, Yashua, Yeshúa, Yeshu, Jesús y Jesucristo, según las diferentes tradiciones;

Ello gracias a que la palabra Yeshúa significa Salvador, como dice en el texto de Mateo 1:21 (Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados), y Cristo, porque proviene de la traducción al griego y al latín de la palabra Mashíaj (Mesías), la cual literalmente quiere decir, Ungido.
Este día, en el mundo, es celebrado con himnos, villancicos, canticos, regalos, cenas festivas, que varían según cada región.

Pero, ¿Cómo se llegó a esta celebración?
En los libros del Nuevo Testamento, no se encuentra ningún índice del origen de esta festividad: Sin embargo, en el texto de Juan (Yojanán ) 10:22 se encuentra claramente la descripción de cómo Jesús y sus discípulos celebraban la “Fiesta de la dedicación” más conocida como

, tal como está escrito: “Por esos días se celebraba en Jerusalém la fiesta de la Dedicación. Era invierno”,
Esta celebración, desde el punto de vista agrícola, ya venía siendo descrita desde el libro de los Tehilim / Salmos, el número 30.

Tampoco se encuentra en estos libros ningún dato de cómo era la apariencia de Jesús, pero que la tradición trata de pintarlo bajo diferentes contexturas, estaturas, colores de ojos, de piel, presencia o no de barba, color de cabello etc.
Si se trata de buscar referencia de fechas, se encuentran, en el Nuevo Testamento, unos datos claves, que orientan a una fecha aproximada a su nacimiento: los “pesebres” que se encuentran en todas las casas, que ubican este suceso hacia la festividad de Sukot (Fiesta de las cabañas), entre los meses de septiembre y octubre, cuando empieza a bajar la temperatura en Israel pero, todavía hay algo de pastoreo (porque en diciembre, por las bajas temperaturas, no existe suficiente pasto para que el ganado pueda estar vagando, a su libre albedrío).

Según las fechas de los embarazos de Elizabeth, y el tiempo de anunciación para el embarazo de Miriam (María), la fecha probable de parto correspondería entre los meses de mayo a junio, considerando el anuncio de que está en Lucas 1:24-38, que resume: 1:24 – 38 Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por El Eterno a una ciudad de Galil llamada Natzéret, a una muy joven muchacha (virgen – almaná) desposada con un varón que se llamaba José (Yosef), de la casa de David; y el nombre de la virgen era María (Miriam)…

A partir del Siglo 2 de la Era Común, empieza a aparecer algún tipo de documentación que tampoco es muy precisa, acerca de la celebración de cumpleaños y/o aniversarios pero ello es catalogado como “costumbre pagana” por lo cual la Roma medianamente poderosa como imperio en ese entonces, no considera que se hagan este tipo de celebraciones, lo que se confirma con el Concilio Iliberatum, que se dio entre los años 300 a 324 de la Era común, bajo la supervisión de Obispos de Hispania Baética y Cartago Nova, siendo uno de sus puntos principales la PROHIBICIÓN de participar en juegos o festejos públicos paganos..

Contrastando con lo anterior, se encuentra en los libros del Nuevo Testamento, por algunos llamados como los “Libros de las Buenas Nuevas”, o Evangelios, hay una información precisa de la fecha de fallecimiento de Jesús (Yéshu, Yeshúa o Yehoshúa): ella ocurrió el día 14 del mes de Nísan justo en la víspera de la celebración del Pesaj (Traducido como La Pascua) coincidiendo, con lo que describen, el mal interpretado, “sacrificio del cordero pascual”, situación que era común en cada uno de los hogares judíos de ese entonces quienes tenían la “obligación” (mitzvá) de sacrificar un cordero para la cena festiva del Pesaj .
Hablamos de una mala interpretación del sacrificio del cordero pascual cuando los libros del Nuevo Testamento comienzan a decir en 1 de Corintios 5:7-8 que dice “Desháganse de la vieja levadura para que sean masa nueva, panes sin levadura, como lo son en realidad.

Porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ya ha sido sacrificado.

Así que celebremos nuestra Pascua no con la vieja levadura, que es la malicia y la perversidad, sino con pan sin levadura, que es la sinceridad y la verdad”.

Las frases anteriores parece que quisieran decir que, a partir de este momento, se debería hacer una conmemoración de la muerte de Jesús: sin embargo, lo que quiere señalar y que cualquier sacerdote de cualquier religión confirmaría, es que la ceremonia, sea realizada con sinceridad y con la verdad…

Para poder hacer estimaciones de fechas, hay que saber que, en el “antiguo Egipto,” en las épocas aproximadas a los años 300 AEC al 100 AEC, que podríamos denominar como el Período Ptoloméico, existían varios calendarios: uno de ellos, el Calendario Egipcio Modificado, el cual está dividido en tres períodos o estaciones: de Inundación, de Invierno y Verano, cada uno con cuatro meses de treinta días, el cual, gracias a la invasión del imperio Macedónico, empezó a hacerse equivalencias, con la tendencia hacia la unificación hacia un calendario único que hoy conocemos con el nombre de Calendario Gregoriano:

En este período de adaptación, los meses egipcios también cambian de nombre de una secuencia como Thot, Paophi, Athyr, Choiak, Tybi, Mechir, Phamenoth, Pharmuthi, Pachon, Payni, Epiphi, y Mesori a la secuencia que se adapta al calendario actual, descrita de la siguiente manera: Thot (Agosto), Paophi, (Septiembre), Athyr (Octubre), Choiak (Noviembre), Tybi (Diciembre), Mechir (Enero), Phamenoth (Febrero), Pharmuthi (Marzo), Pachon (Abril), Payni (Mayo), Epiphi (Junio), Mesori (Julio) y epag (período de 5 días adicionales para completar el ciclo de 365 entre el 24 al 28 de Agosto), calendario que toma Clemente de Alejandría para estipular que el nacimiento de Jesús, tomó lugar el 25 del mes egipcio de Pachon que equivaldría al 20 de Mayo de su calendario actual.

La posible mención más temprana del nacimiento de Jesús, con relación al 25 de diciembre viene, probablemente, de calendarios romanos del siglo 4 de la Era Común, partiendo, probablemente del Concilio de Nicea en el año 325 bajo la dirección de Constantino y de Melecio de Antioquía, donde se fijan las normas para calcular la fecha para la pascua, y que, tanto el Sínodo de Laodicea en el año 363 como el Concilio de Hipona del año 393, establecen cuáles serán los libros que harán parte del Antiguo y Nuevo Testamento.

Aproximadamente en el año 400 de la Era Común, Agustín de Hipona hace mención a un grupo de “disidentes” quienes celebran la festividad de la Natividad el 25 de Diciembre pero que se rehusaban en acompañar esta celebración, con las Epifanias, el 6 de Enero. Estos eran los Donatistas, grupo religioso muchas veces perseguido por herejía, de los años 312 a 412 de la Era Común, ubicados en el Norte de África.

No hay que olvidar que una de las condiciones que más influyó en la teoría del nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, se basa en las costumbres paganas que adoptaron en el imperio romano relacionado con la Saturnalia , en la cual, a los esclavos se les terminaba su trabajo en los campos en invierno, en dichos días había cenas festivas, intercambio de regalos, encendida de antorchas, y ponía fin al período de mayor oscuridad del año, para que se diera origen al nacimiento del Sol Invicto, celebración instituida “legalmente” por el emperador romano Aureliano, en el año 274 de la Era Común, y al asumir esta fecha, para el nacimiento de Jesús, sería más rápidamente asumida tanto por los paganos, como por los miembros de la naciente “religión cristiana.”

En el siglo 7 de la Era Común se encuentran datos de cómo el Papa Gregorio el Grande, escribe a los misioneros ubicados en el territorio de la Gran Bretaña, para que no destruyan los templos paganos sino que los conviertan en templos de oración para los cristianos, y sus celebraciones, sean transformadas en días de honra a los mártires también cristianos. Esto apoya la hipótesis previamente descrita.

Al revisar lo escrito en relación al año litúrgico bizantino y sus celebraciones, se encuentra escrita la Navidad, con fecha del 25 de Diciembre.

Ya en el Siglo 12, gracias a los escritos de Dionisio Bar Salibi, también conocido como Jacob bar Salibi, se documenta el cambio de la celebración del nacimiento de Jesús, al 25 de diciembre.

Otra hipótesis, tal vez extraña, dice que, como el 14 del mes de Nisán fue la crucifixión de Jesús, y ello corresponde al 25 de marzo, 9 meses antes, corresponde al 25 de diciembre, el 25 de marzo, fecha que en algunos lugares es conocida como la Fiesta de la anunciación, ella conmemora la concepción de Jesús y por consiguiente, 9 meses después, ocurre su nacimiento. Esto se cree que es elaborado por Tertuliano de Cartago, alrededor del año 200 de la Era Común.

Algo parecido describió Agustin, en el siglo 5 de la Era Común, anunciando que, a la virgen María se le dijo que iba a concebir, el 25 de marzo, su hijo nació, el 25 de Diciembre.

Otra hipótesis de autor desconocido pero que se relaciona con un tratado de origen cristiano llamado, “de solsticios y Equinoccios”, probablemente del siglo 4 de la Era Común, habla que la concepción de Jesús se relaciona con el solsticio de invierno.

En las Iglesias orientales, por ejemplo, la fecha de la navidad, no corresponde al 25 de diciembre sino, al 6 de Enero, basándose en que el 14 de nisán, correspondería en elo calendario griego, al 6 de abril en el calendario actual, y nueve meses antes, corresponde al 6 de enero, asociando ambos eventos, con la crucifixión la anunciación y el nacimiento. Para la iglesia Armenia, la fecha no es el 6 de enero, sino el 7 de enero.

Es importante recordar que, con la concepción de que Jesús nació, creció y vivió en un ambiente judío y murió siendo judío (tal como lo recuerda en forma clara y explícita, el INRI colocado sobre la cruz en la que fue ajusticiado), para el judaísmo NUNCA ha tenido importancia la fecha de nacimiento, sino la fecha de defunción.

Y si fuera por el judaísmo, hay dos opiniones distintas en el Talmud babilónico:

la primera que dice que en el mes de Nisán, el mundo fue creado, es el mes en que nacieron los patriarcas, y es el mes en el cual el mundo va a ser redimido, para llegar al Olám haBá (el mundo venidero),

y la segunda que dice que el séptimo mes, el mes en el que se anuncia la aparición del hombre sobre la tierra, se hará la redención, este será el mes de Tishréi, al que corresponde a los meses de septiembre / Octubre; por consiguiente, ninguno de los meses anteriores Nisan (Marzo/abril) ni Tishréi (Septiembre/Octubre) podrían corresponder al mes que la concepción cristiana anuncia como la fecha que se relaciona con el nacimiento del Mashíaj (Mesías) redentor y salvador.

Al final vemos como, desde los más recónditos lugares de la historia de la humanidad, todo señala a que el 25 de diciembre es una incorporación pagana: la celebración al Sol Invicto, a la cual podemos asociarle la convicción que aportó el mitraísmo que decía que el intercesor de la raza humana, luego de haber escapado de una gran inundación, en un bote, iba a permitir un juicio final, luego de una gran cena, el día 25 de diciembre, fecha en la cual los fieles irían bautizados al paraíso y los infieles al infierno.

El fin nunca justifica los medios: si usted ya conocía y /o tenia sospechas que el 25 de diciembre no corresponde al nacimiento de Jesús, no lo siga celebrando solamente bajo la convicción de que él vino para resolver todos los problemas de la humanidad, que murió crucificado por todos los pecadores, porque estaría usted, amigo lector, haciendo caso omiso de una de sus primeras advertencias cuando inició su era de enseñanza, en la que estipuló que “no vine a cambiar ni una jota ni una tilde de esta ley” y estaría dejando de creer en su palabra cuando él le advierte a sus discípulos que “Dios no es hombre para equivocarse”…por lo tanto, amigo lector, está cordialmente invitado a compartir esta reflexión, para su bienestar, y el de su prójimo.

Redactado por 321judaismo.com el 29 de Kislev de 5772 – 25 de Diciembre de 2011