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PorMax Stroh Kaufman

Lo que el Islam ha Olvidado

Lo que el Islam ha olvidado.

Segunda parte

Revisamos en la primera parte, los aportes del Islam al mundo en general  y a la civilización especialmente la occidental y es por ello que hoy, continuamos recordando cosas que el Islam ha olvidado, en su carrera, destructiva y negativa, como se muestra con mucha frecuencia, en las noticias.

En la mecánica, que ellos llamaron “La ciencia de los trucos beneficiosos” inventaron máquinas que evitaron la sobrecarga de trabajo a los hombres (esclavos) y a los animales, porque el Islam prohibió el sistema del trabajo forzoso para llevar a cabo los asuntos cotidianos que necesitan un esfuerzo físico grande. También prohibió agotar a los sirvientes y a los esclavos y sobrecargar a los animales haciéndoles realizar tareas que no aguantan.

Taqi Ad-Dîn ibn Ma‘rûf, inventó y describió una máquina para facilitar el movimiento y la extracción del agua, que se caracterizó por un flujo continuo, sin derramamientos, sin goteos ni interrupciones.

Desde el punto de vista de la Medicina, el islam llegó a realizar muchos aportes: La triada de oro de los conocimientos médicos en el período clásico del islam la constituyen: Razi (siglo 9), Avicena (siglo 10) y Averroes (siglo 12 de la Era Común); Al-Razi (865-925), conocido en Europa como Razi, fue el fundador del hospital (maristán) de Bagdad; Fue también el fundador de la obstetricia; describió el sarampión y la viruela, y los diferenció, conoció de la inmunidad contra la repetición de la enfermedad y aplicaba vacuna para prevenir el contagio; expuso normas de higiene en los enfermos; fue uno de los primeros que utilizó algodón en los vendajes y los hilos para las suturas de las heridas, y a él se le debe  el “Libro Universal de Medicina” (25 tomos), que sirvieron durante largo tiempo como manuales en las Facultades de Medicina de las Universidades Medievales de Europa Occidental.

Abu Ali lbn Sina (980-1037), conocido como Avicena, describió el cuadro clínico de la peste, identificó la tuberculosis y de la diabetes; además, prescribió 760 remedios; fue precursor de la idea de la transmisión de enfermedades por el aire y el agua, describió la meningitis, y utilizó el mercurio para tratar la sífilis, entre muchas otras cosas.

Abu Alí al-Hasan Ibn al-Haitham, el Alhazen de los latinos, ha sido llamado “el padre de la óptica”. Fue el primero en describir el ojo humano. Dio también una explicación de la visión binocular; estudió cuidadosamente los fenómenos de reflexión y de refracción, y se aproximó al descubrimiento del fenómeno del poder aumentativo de los lentes, con el tiempo descritos en Italia.

Los médicos árabes de Córdoba llegaron a operar las cataratas con éxito en el siglo 12 de la Era Común. Operaron también tumores, redujeron  fracturas y luxaciones, y fueron los creadores de complejas técnicas de suturas e intervenciones odontológicas; descubrieron el alcohol y lo utilizaron como antiséptico, y quizás, una de las cosas más llamativas, fue la abundancia y el buen estado de los hospitales en las tierras islámicas, donde los enfermos eran atendidos diariamente por médicos y enfermeros; el primer hospital se creó en el año 707 en Damasco, bajo el mandato del califa Al-WaIid Mansuri, mientras que el primer sanatorio mental se fundó en Alepo poco después del año 1157.

El Islam ha olvidado que sus sabios elaboraron códigos que regularon el comportamiento profesional de los médicos; por ejemplo, un doctor debería ser comprensivo, amistoso, bueno, capaz de aguantar insultos y críticas adversas; debía mantener su pelo corto, de igual modo como sus uñas; era obligatorio su vestimenta limpia, con ropas blancas y debía comportarse con dignidad.

Ibn Zuhr, conocido como Avenzoar, redactó un voluminoso tratado de Medicina general, el Teisir, que incluye libros de Terapéutica, Patología e Higiene, con la descripción de numerosas enfermedades y afecciones. En esta obra se describe por primera vez el absceso de pericardio, se recomienda la traqueotomía y la alimentación artificial del esófago. También describió la sarna.

Abu-l-Qásim al-Zahrawí conocido como Abulcasis, describió la formación de cálculos en la vejiga.

En la arquitectura, el islam dio lugar a dos tipos de construcciones: las de carácter religioso en las que se encuentra la mezquita (masjid), o recinto para orar, la madrasa o escuela coránica y el mausoleo, lugar de enterramiento de un gobernante y símbolo de su poder terrenal;  por el lado de la arquitectura civil se destacan los palacios, los caravasares y las ciudades, en las que se consiguió un planeamiento racionalizado de acuerdo con las canalizaciones de agua y la protección frente al calor. Las mezquitas se caracterizaron por la presencia del muro de la quibla que le indica a los musulmanes hacia qué lado deben dirigir su oración, un patio que mantuvo la concepción primitiva del rezo al aire libre, una fuente para las abluciones (sabial) y la torre para llamar a la oración, el alminar o minarete; además, la cúpula, el arco en herradura. En la arquitectura civil, se encuentra el uso del estuco, el ladrillo y el azulejo, como elementos decorativos en los edificios; también el hecho de encontrar que  los muros y las bóvedas fueran de adobe, fue un elemento que les permitió  crear interiores frescos en regiones cálidas.

El Islam ha olvidado también la contribución del árabe a la lengua española (en nuestro caso) es quizás, la más amplia ya que se conocen aproximadamente 4000 acepciones, después del latín y el griego: para sólo dar unos ejemplos, revisemos, aquí descritas, un poco más de cien palabras:

Acequia, alcachofa, aceituna, algodón, azúcar, albaricoque, aceite, albahaca, alcalde, alfajor, albóndiga, almíbar, almirez, arrope, adoquín, alcázar, alcoba, alféizar, aljibe, adobe, ajedrez, alfombra, albacea, alcantarilla, azotea, azulejo, alférez, alfanje, adalid, almirante, arsenal, álgebra, algoritmo, almanaque, azufre, alambique, álcali, alcohol, albañil, alberca, albur, alcahueta, alazán, almizcle, aldea, alacena, almacén, almohada, alharaca, algodón, alquitrán, azafrán, alacrán, alborozo, alcancía, alhaja, ajuar, aduana, ataúd, atalaya, asesino, azafata, azahar,  alpargata, alicate, alubia, arrecife, acequia, arancel, beso, babucha ,berenjena, café, carmesí, cero, cifra, cenit, elixir, escarlata, fanega, Guadalajara, guarismo, guitarra, hasta, intifada, jaqueca, jarabe ,laúd,  mameluco , mulato, máscara, mazmorra,  nadir, nácar, nuca, ojalá, olé, quintal, sandía, tambor, taza, turrón, zarco ,zócalo, zaguán

El Islam, para poder lograr la influencia en la cultura del mundo, fue una civilización tolerante con los extranjeros y con aquellos que nunca opinaron igual que ellos, cosa que hoy en día el Islam ha olvidado y se ha dedicado a figurar en los medios, de manera violenta.

Revisemos una cita del polígrafo shií al-Mas’udi (900-957), extraída de su monumental enciclopedia denominada en árabe Muruÿ ad-dahab wa ma’adin al-ÿawahir (Campos de oro y minas preciosas).

«La historia cautiva el oído del sabio y el del ignorante; el simple y el inteligente se encantan con sus relatos y los solicitan. La historia comprende todas clases de temas.. Su superioridad sobre las otras ciencias es evidente, y todos los ingenios le conceden la supremacía. Con razón dicen los sabios que el amigo más seguro es un libro… Te ofrece al mismo tiempo el comienzo y el fin, poco o mucho; reúne lo lejano a lo que está cerca de ti, el pasado al presente; combina las formas más diversas, las especies más distintas. Es un muerto que te habla en nombre de los muertos, y que te hace accesible el lenguaje de los vivos. Es una persona íntima que se alegra con tu alegría, que duerme con tu sueño y que sólo te habla de lo que gustas».),

Esta cita mencionada,  además de muchos citas de Mahoma como lo que está escrito en el Corán, en la Sura Al Furgan 25:52, que dice: Así pues no obedezcas a los incrédulos sino combátelos (con oración y la predicación)con el Corán, en una lucha sin cuartel,   o esta, que dice, Aquel que se mata a si mismo con algo, Alláh lo atormentará con ello en el fuego del Infierno;  y aún esta otra: Quien matare a alguien sin ser a cambio de otro, o por haber corrompido la tierra, sería como haber matado a la humanidad entera. Y quien lo salvara, sería como haber salvado a la humanidad entera (Surah Al Maaida 5:32) deberían ser un acicate para revisar el pasado, enmendar el presente y forjar el futuro, y algo más: para leer, leer, leer… y llevar a la práctica el aprendizaje… y lograr la Tolerancia…

insha’Allah.

 29 Octubre 2014, 3 Moharram 1436 – 5 Jeshvan 5775

PorMax Stroh Kaufman

Lo que el Islam ha Olvidado

Lo que el Islam ha olvidado.

El islam es una religión que  pide a sus miembros,  rezar en dirección a La Meca desde cualquiera de  los cuatro puntos cardinales, lo que exigió a este movimiento religioso conocer el tamaño y la forma de la Tierra. Los científicos islámicos en la antigüedad, basados en que setecientos cincuenta aleyas —es decir casi la octava parte del Corán, estimulan a los creyentes a estudiar la naturaleza, a reflexionar, a utilizar de manera óptima la razón y a hacer de la ciencia una parte integrante de la vida social. Es por ello que esta filosofía al fomentar la creencia en el desarrollo científico, ellos alcanzaron altas cotas en todas las ciencias, pero en este caso en particular, a la Astronomía, adelantándose en varios siglos, a los astrónomos de otras latitudes.

Uno de consejos y tradiciones (Sunna) de Mahoma (Muhamad), el Profeta del Islam, figuran aquellos que dicen: “Hacer la ciencia accesible a todos es alentar a cada uno a instruirse”

“Instruirse en la juventud es grabar sobre la piedra”

“El que deja a su hogar en busca de conocimientos, sigue el sendero de Dios hasta el día de su regreso”

“El que viaja en pos de conocimiento, viaja en la senda de Dios hacia el Paraíso”

“La tinta de los sabios es más preciosa que la sangre de los mártires”.

Una de las Aleyas que se constituyen en una invitación clara del Corán para que los musulmanes investiguen los cielos, la tierra, los seres vivos y su propia existencia, y pensar acerca de ellos dice: “Bendito Aquel que ha creado siete cielos en perfecta armonía entre sí: no hallarás el menor fallo en la creación del Más Misericordioso. Mira de nuevo: ¿puedes ver alguna fisura?” (67:3)

Gracias a la consideración anterior, los musulmanes buscaron lo que ellos llamaron, la quibla (orientación) de las mezquitas, para poder regular las horas del día para la oración y el determinar el comienzo y final del mes de Ramadán, el mes sagrado dedicado al ayuno obligatorio.

¿Cuáles fueron las contribuciones del Islam a la humanidad?

Iniciamos haciendo las descripciones que  los científicos musulmanes hicieron sobre  la astronomía, a la cual denominaron ‘Ilm al-hai’a (Ciencia del aspecto del universo) e ‘Ilm al-aflak (Ciencia de las esferas celestes).

La escuela de astronomía de Bagdad que data del reinado de Al Mansnur, realizó ciertos trabajos importantes. Se revisaron las teorías antiguas, se rectificaron varios errores de Ptolomeo y se corrigieron las tablas griegas.

Thabit ibn Qurra abu’ l’Hasan ibn Marwan al-Sabi al’Harrani (826 – 901), el mayor de los geómetras árabes, fue un excelente traductor y comentador de los griegos. Estudió el reloj de sol, determinó la altitud del Sol y la duración del año solar (con una equivocación de 2 segundos).

También los astrónomos recalcularon la posición de los planetas y de la eclíptica, y perfeccionaron el astrolabio y el cuadrante; el astrónomo Al-Battani logra establecer un catálogo de 489 estrellas.

Al-Biruni, originario de los alrededores del mar de Aral, se caracterizó por sus observaciones de los eclipses lunares y solares,

Targay Ulugh Bek elaboró un catálogo que contiene la posición de 992 estrellas que logró superar al Almagesto, de Ptolomeo.

El astrónomo Abu Sa’id ad Darir, originario de las región del Caspio,  fue el autor de un tratado sobre el trazado del meridiano

En Geografía,  los científicos musulmanes establecieron que la tierra era redonda en el siglo 9 de la Era Común,  y el primer mapa del globo fue diseñado durante el califato de Ma’mun.

En las matemáticas, al-Khawarizmi presenta diversas reglas para el cálculo numérico, basadas en los algoritmos indios además de exponer detalladamente el  sistema de numeración utilizado por los hidúes. La obra principal de al-Khawarizmi es conocida con el nombre de  Hisab al-abr wa’l muqqabala, que significa “ciencia de la trasposición y la reducción”, donde el término “al-yabr” se convirtió en “álgebra”, sinónimo de la ciencia de las ecuaciones.

Ibn Sina (980-1037). Más conocido en occidente como Avicena, fue quien tradujo a Euclides y explicó la prueba del nueve, además de aplicar las matemáticas a la física y a la astronomía.

Otro traductor de las obras de Euclides,  Abul Hassan al- Uqlidisi, introdujo las fracciones decimales por vez primera en la matemáticas arábigas en El libro de los capítulos sobre aritmética india, escrito  en Damasco en el año 952 ó 953.

El gran algebrista Abu Kamil, originario de Egipto, continuador de los trabajos de al-Khwarizmi, cuyos avances serán puestos al día, hacia 1206, por el matemático italiano Leonardo de Pisa, llamado Fibonacci; también se deben a él interesantes fórmulas que conciernen al pentágono y al decágono.

Tal vez uno de los conceptos más importantes fue la creación y elaboración del concepto del cero como un número independiente, por Muhammad Ben Ahmad, en el año 976. Posteriormente, Muhammad ibn Musa fue el primero en usar la anotación del punto decimal.

En la física, los científicos musulmanes investigaron la acústica, su origen y transmisión. Por lo tanto, fueron los primeros en saber que las voces se producen a causa del movimiento de los cuerpos que las generan, y que se transmiten en el aire en forma de ondas esféricas. También fueron los primeros en dividir las voces en tipos. Explicaron que los sonidos de los animales varían según la longitud de su cuello, la anchura de su garganta y la estructura de su laringe. Fueron los primeros en justificar el eco, diciendo: “Sucede por el reflejo del aire ondulado al enfrentarse a un cuerpo alto como una montaña o una pared, sin embargo, quizá dicho reflejo no se sienta por la proximidad de la distancia, de modo que no se percibe la diferencia temporal entre la voz y su reflejo”.

De los científicos musulmanes famosos en la física, destaca Al-Birûni quien concretó la densidad (gravedad) específica de 18 tipos de piedras preciosas.

Al Jazini es considerado como el profesor de la física de todas las épocas. Se dedicó la mayoría de su tiempo a estudiar la hidrostática, por lo que inventó un instrumento para saber el peso específico de los líquidos, e inventó  una balanza para pesar los objetos en el aire y en el agua; sus estudios abrieron el camino para la invención del barómetro.

En la química, Yabir Ibn Haîân, quien  era conocido como As-Sufi (el sufí),  fue el primer científico que fundó esta ciencia, la cual fue conocida en Europa durante varios siglos con su nombre latinizado: “Geber”.  Fue Yabir Ibn Haîân quien introdujo la experimentación científica del laboratorio en el sistema de investigación científica; él dijo: ‘El deber de quien se ocupa de la química, es ejecutar pruebas y experimentos; ya que el conocimiento no se logra sino a través de ellas’

Los musulmanes descubrieron los principios más importantes de la química y sus secretos. Unos de sus inventos más relevantes fue el agua de plata (ácido nítrico), el aceite de vitriolo (ácido sulfúrico), y el agua de oro (ácido nitro clorhídrico), el nitrato de plata, el cloruro de mercurio, el óxido de mercurio, la pólvora (carbonato de potasio y carbonato de sodio), el vitriolo verde (sulfuro de hierro). Además, descubrieron el alcohol, el potasio, el espíritu de amoníaco, el arsénico, el antimonio, y los álcalis.

Gracias a sus descubrimientos en la química, se desarrollaron las técnicas modernas para la fabricación de elementos como el jabón, el papel, la seda, los tintes, los petardos, el curtido del cuero, los extractos de perfumes, la fabricación de acero, el pulido de metales, entre otras.

El manuscrito árabe más antiguo escrito en papel es Garib Al Hadiz de Abu ‘Ubayd y data del año 837 de la Era Común.

Lo que el Islam ha olvidado—————————–  Fin de la Parte 1———————-

29 Octubre 2014, 3 Moharram 1436 – 5 Jeshvan 5775