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PorMax Stroh Kaufman

Los ángeles suben y bajan la escalera

 

Y los ángeles suben y bajan la escalera.

 

Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Elohim subían y bajaban por ella;

Vayajalóm vehíne sulám mutzáv artzá veroshó maguía hashamáima vehíne malajéi Elohim olím veyordím bo.

Así comienza la parashá Vayetz y es de ella, los ángeles que suben y bajan la escalera, a quienes vamos a dedicar unas palabras.

 

¿Qué son los ángeles?

Todos sabemos que son unas criaturas, creadas por El Eterno, para “ayudarle” en sus funciones, como “mensajeros de su palabra”

 

Lo dio a entender el profeta Zacarías / Zajária, cuando explica que ellos “son criaturas santas con vastas capacidades espirituales, pero no pueden hacer ni menos ni más que la capacidad a ellos dada por HaShem”

 

De los ángeles, es mucho lo que se ha hablado y se seguirá hablando: también se le ha dado diferentes clasificaciones y, en el judaísmo la clasificación que se maneja es la elaborada por Maimónides, en 10 tipos de ellos, desde el más básico (Benei Adam) hasta el más elevado (Jayot / Chayot).

 

Y sí: son ángeles que nos hablan, se sientan con nosotros, se paran, caminan, suben escaleras, vuelan, montan a caballo, usan armas, nos escoltan al cielo o al Gehinom, nos llevan profecía, son intermediarios en el diálogo con HaShem, cantan en el coro celestial del Eterno (Kadosh, Kadosh, Kadosh), hacen la voluntad de Nuestro Creador, graban nuestros hechos en el libro de la vida, nos llevan y nos traen mensajes divinos, actúan como conserjes celestiales y guardias de seguridad (llamados en ocasiones como ángel guardián), nos levantan el ánimo, y nos ayudan en tiempos de necesidad.

 

Sabemos también, por enseñanzas de nuestros sabios, que cuando cumplimos una mitzvá creamos un ángel bueno y cuando cometemos una falta creamos un ángel de esos que llamaríamos “del bando contrario”, quienes son los que nos va a JUZGAR

Nuestros ángeles en cuestión, los que suben y bajan las escaleras, Suben hacia el Todopoderoso, para gozar de su presencia, bajan hacia nosotros para obedecer a sus órdenes, Porque fue Él, quien les encargó de protegernos con sus cuidados…

Cuando suben en dirección a la contemplación de HaShem, buscan la verdad y se sacian de ella constantemente.

Cuando descienden, son ellos los que nos amparan en todos nuestros caminos.

Teniendo en cuenta que estas criaturas, son mensajeros del Todopoderoso que nos son enviados para nuestra ayuda.

Como sucede en el caso del Shabat, que hay multiplicidad de ángeles escoltando nuestro camino de regreso del servicio religioso hacia la residencia.

En el caso de Yaakov, quien más adelante se llamará Israel, le estaban mostrando, mediante el acto físico de subir y bajar escaleras, todos los altos y bajos por los cuales tendría que atravesar…

Porque sus acciones podrían elevarlo a un nivel inclusive superior al de los ángeles, pero que también podrían llevarlo a un nivel inferior al de los animales.

Con ello, daría ejemplo al resto de la humanidad.

Mostrándole que, los humanos, al poseer alma, trascendemos y somos superiores a los mismos ángeles, porque somos seres dinámicos, que podemos trascender…por encima de nuestras limitaciones.

Que podemos (y debemos) estudiar la Torá y trabajar en ella para trascender

Si en algún momento deseamos saber cuáles serán los designios de HaShem, simplemente debemos ahondar cada vez más en la Torá, lo que nos permite absorver la infinita sabiduría del Todopoderoso.

Como lo han hecho los grandes sabios de cada generación, quienes constantemente se encuentran en este elevado plano espiritual y a quienes solemos acudir en pos de un consejo y una apropiada guía

Ellos, aprovechándose de esa cualidad, serían los más indicados para decirnos de qué manera podemos actuar (como consejeros).

Aprovechemos nuestras vidas y seamos lo más importante en este mundo. ¡Cumplamos nuestra meta y misión!

¡Como lo hacen los ángeles!

Tendremos que subir y bajar muchas escaleras…

Pero que no sea una limitación ni una excusa, porque como figura en el Tratado de Berajot 64:

Los sabios de la Torá no tienen descanso, no en este mundo y no en el que está por venir. Siempre se encuentran en constante crecimiento, en movimiento, nunca permanecen estáticos”.

16 de Noviembre de 2017 – 27 de Jeshvan de 5778

Material revisado, recopilado y elaborado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Soy una persona importante

Soy una persona importante.

 

Muchas veces podemos preguntarnos: ¿Soy una persona importante?

¿Para quién soy importante?

¿Por qué soy importante?

 

Comencemos por algo: Si nos paramos frente a un espejo, gracias a ese espejo reflejamos una imagen: La nuestra ¿verdad? Sin importar estatura, edad, estado físico, sexo… esa imagen corresponde a una persona… sólo a una y nada más que a una.

Esto podría ser la primera razón por la cual soy una persona importante.

No hay nadie igual a mi.

Tengo mis características propias que me hacen ser único.

Entonces, soy una persona importante.

Yo soy importante porque decido serlo. Porque sin mí yo no sería nada, porque no necesito complacer a los demás para que me halaguen; Lo que me gusta, me parecen bien, y lo que me parece mal, no merece mi atención…

 

El problema (los problemas) empieza(n) a aparecer cuando:

  • Me da miedo la gente
  • No me entiendo
  • Me siento mal respecto de mí mismo
  • No tengo muchos amigos
  • Dependo de las ideas de otras personas
  • No me gusta ser del sexo que soy
  • Me da miedo fracasar
  • Pierdo el tiempo
  • No confío en mí mismo
  • Estoy triste frecuentemente
  • No me interesa vivir
  • Siempre hago lo que los demás esperan de mí
  • Escondo mi verdadera personalidad
  • Tengo miedo a ser rechazado
  • Envidio a otras personas
  • Nadie me comprende
  • Todos están en mi contra
  • Sufro de muchas enfermedades

Y muchas cosas más. Allí pierdo valores y aunque me siga mirando al espejo, no soy ni seré yo mismo… me estoy frenando en mis capacidades

Sin embargo…

Yo soy importante porque yo decido serlo, y eso me permite pensar, sentir y actuar libremente. Soy mi único juez y es lo más relevante: Nunca culpo a nadie, nunca me quejo de lo que he hecho de mi vida.

Yo soy una persona importante porque busco las herramientas y los recursos para aprender a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.

Soy una persona importante porque soy el constructor de mi propio destino, y nadie puede sustituirte en ello.

Yo soy una persona importante porque aprendo y aprenderé de los fuertes, de los activos, de los audaces, valientes, enérgicos, y vencedores, a quienes lograron sus metas y objetivos a pesar de todo.

Porque convierto mis debilidades en fortaleza.

Y si nos vamos al punto de vista religioso, Soy creado a imagen y semejanza del Eterno.

Eso y mucho más me hace sentir que soy una persona importante

Recordemos una frase del Sabio Hilel:

Si yo no soy para mí, ¿quién será para mí? Pero si soy sólo para mí, ¿Qué soy?

O si no ésta, del rabino Najman de Breslov:

¡El día que naciste, ese día El Eterno decidió que el mundo no era importante sin ti…!

O esta tercera, del Talmud: “Nosotros no vemos las cosas como ellas son: Vemos las cosas como NOSOTROS somos”.

Otra más del Talmud: “Cada persona debe declarar: ‘El mundo fue creado para mi’” (Sanhedrin 37a)

Soy una persona importante.

 

23 de octubre de 2017 – 03 de Jeshvan de 5778