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PorMax Stroh Kaufman

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Prosperidad en el judaísmo – Segunda parte

Continuación

Revisamos en la primera parte que, la palabra Prosperidad, proviene del latín prosperitas, que simboliza el éxito que se alcanza en lo que se emprende, o que lo que sucede a nuestro alrededor es positivo, o cuando se trabaja en el desarrollo de un algo, se mantiene en condiciones siempre favorables.

Todos tenemos 24 horas al día y algunos de nosotros experimentamos comodidad, plenitud y abundancia de tiempo, logrando la prosperidad, mientras que otros están siempre apresurados y sin tiempo suficiente… esto es una de las formas de escasez.

Si trabajamos con constancia, disciplina, concentración, dedicación, fuerza, es nuestra forma de llegar a la prosperidad. Es la prosperidad en el judaísmo de la que queremos hablar y ya iniciamos el tema en una entrega anterior

Si confrontamos algunas (o la mayoría) de las creencias que nos limitan y las conductas negativas que normalmente tenemos; si  aprendemos a reconocerlas y a romper estas barreras, estamos construyendo nuevas posibilidades para crear prosperidad que a la vez nos traerán independencia y seguridad duradera.

Para recibir y mantener la prosperidad en el judaísmo, cada uno de nosotro debe mantener la palabra  prosperidad en su vocabulario, en su actividad, en forma permanente:

Como dice en Tehilim / Salmos 37:4-5 Deléitate asimismo en Adonai Y él te concederá las peticiones de tu corazón”. “Encomienda a Adonai tu camino, Y confía en él; y él hará”.

También encontramos en Devarim / Deuteronomio 8;18:

Pero debes acordarse del Señor tu Elohim, porque es Él quien te da fuerzas para hacer riquezas, a fin de establecer su pacto que juró a tus antepasados, como lo es en este día

También Devarim / Deuteronomio 28:2

Y todas las bendiciones vendrán sobre ti y se unirán a ti, si obedeces a Adonai, tu Señor.

Pero para prosperar, necesitamos ser diligentes e inteligentes:

Mishlé / Proverbios 10:4 Un hombre pobre hace una escala engañosa, y la mano de aquellos que toman decisiones verdaderas los hará ricos.

Yeshaya(hu) / Isaias 48:17 Así dijo el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: “Yo soy el Señor tu Elohim, que te enseña para tu provecho (prosperidad), que te guía por el camino por el que debes ir”.

Estos y muchos más son los consejos que encontramos en la Torá y en el Tanaj que nos indican que nuestra vida tiene que ser próspera.

 

Hay un dicho popular que dice: ’’el dinero llama al dinero’’ Por este motivo, la prosperidad, requiere de algún tipo de inversión: esta inversión no quiere decir que como “Yo trabajo ocho horas diarias, entonces, voy a trabajar diez horas diarias para prosperar” Requiere de una planificación estratégica, un tiempo de espera y por supuesto dinero.

Pero lo más importante, es la conexión que establezcamos, en el caso del judaísmo, con El Creador, demostrándole lo buen administrador que va a ser con lo que se obtiene: es decir, si quiero dinero en abundancia, tengo que dar algo a cambio que también es dinero, que el judaísmo nos lo enseña como Tzedaká o caridad pero en abundancia, porque de la manera como se da, se recibe.

Esto en el judaísmo abre los sefirot (ya lo mencionamos) y con el tiempo veremos los resultados

Teniendo en cuenta estos consejos y lo que revisamos en la primera entrega de Prosperidad en el judaísmo, debemos ser muy diligentes para que “nuestra mente VIBRE al ritmo que queremos, Y PODAMOS RECIBIR , lo que el UNIVERSO  y EL TODOPODEROSO quiere entregarnos”

 

31 de diciembre de 2017 – 13 de Tevet de 5778