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PorMax Stroh Kaufman

¿Por qué bendecimos cuando estornudamos?

El estornudo y la bendición.

Comencemos explicando que, un estornudo es un acto reflejo convulsivo de expulsión de aire desde los pulmones a través de la nariz, fundamentalmente, y, eventualmente, por la boca. Por lo común es provocado por partículas extrañas que provocan la irritación de la mucosa nasal.

El estornudo, es un reflejo que tiene dos fases: una fase inspiratoria espasmódica inicial seguida por una fase espiratoria nasal y oral. Como consecuencia de ello, el aire puede salir a una velocidad que puede llegar hasta los 160 kilómetros por hora. Y la nube de partículas de saliva (con o sin gérmenes, según sea el caso) alcanza a cubrir un área aproximada de 8 metros cuadrados.

Este es un reflejo, por lo general, muy difícil de evitar, aunque existen cientos de “remedios de abuela” para evitarlos, ninguno eficaz ni siquiera en un 50%

El estornudo también se caracteriza porque puede ser unitario, o repetitivo, 3 o más veces seguidas, donde posiblemente, el cuerpo está garantizando al máximo, la eliminación de sustancias nocivas que están en las vías respiratorias.

Y es una costumbre muy personal, producir un sonido con el estornudo. En español puede ir desde sonidos como el Achís, Achús,  hasta palabras elaboradas como Jesús y Washington entre otras. Por supuesto que cada cultura e idioma tiene su “propio sonido”

 

¿Cuáles son los orígenes de esta costumbre?

La costumbre de bendecir a la persona que estornuda es muy antigua: En el caso del judaísmo, encontramos una respuesta en el Talmud, en el midrash de Pirkei DeRebe Eliezer que nos cuenta que, desde el momento de la creación,hasta Yaakov,  la gente nunca se enfermaba.

Lo que sucedía era que, si a una persona se le ocurría estornudar, sin importar el lugar donde estuviera, su neshama o alma abandonaría su cuerpo e inmediatamente moriría.

 

Yaakov, en su momento, oró al Creador por misericordia para que esto ya no ocurriera.

Su súplica fue la siguiente: “Maestro del Universo, por favor no me quites el alma hasta que tenga la oportunidad de dar mi última voluntad y bendecir a mis hijos y nietos”.

Esto se refiere básicamente al momento en que la Torá describe el momento cuando se le dice a Yosef que su padre está enfermo.

Este relato manifiesta que todos los reyes de la tierra escucharon estas noticias y se quedaron perplejos porque desde el tiempo de la creación del mundo hasta ese momento nadie había estado enfermo.

El midrash concluye que cuando una persona estornuda, las personas a su alrededor están obligadas a alabar al Eterno, quien ha convertido la muerte en vida.

 

Por otro lado, en otras civilizaciones milenarias, se creía que los espíritus malignos utilizaban el estornudo como una oportunidad para entrar en el cuerpo de una persona.

 

La costumbre “global” de bendecir cuando se estornuda, se originó en la época de la peste negra básicamente pensando en que al bendecir, la persona no moría, y el que bendecía no se contagiaba de la enfermedad. y la instauró el Papa Gregorio, aproximadamente hacia el año 600 de la Era Común.

 

La contraparte judía a esta costumbre está explicada en la Mishná Berurá. Está escrito que una persona debe bendecir con buena salud al que estornuda y al que el estornudo debe responder “baruj teheyú”, cuya traducción aproximada sería, “que seas bendecido”

Otra frase que se describe es “yeshuatéja kiviti Hashem” que se traduciría como “Hashem.por tu salvación yo espero”  

El Elya Rabba, refiriéndose a dicha práctica, lo explica de la siguiente manera: “quien pide la Divina misericordia para su amigo, obtendrá respuesta primero, para sí mismo”

 

Otros datos nos relatan que, como se pensaba que el corazón se detenía momentáneamente durante un estornudo, el decir “Que Dios te bendiga” era una manera de darle la bienvenida a esa persona, a la vida.

 

Los egipcios y griegos por otro lado, veían en el estornudo un augurio. Así, era bueno estornudar por la tarde, mientras que hacerlo al levantarse de la cama o de la mesa podía ser nefasto.

Aquel que había estornudado al nacer era tenido por dichoso. El estornudo hacia la izquierda era un signo de mal agüero, pero bueno, hacia la derecha.

En todos los casos, los griegos exclamaban ¡Vivid! y ¡Que Zeus te conserve!

Por su parte, los romanos empleaban la expresión, ¡Salve!, ante tal circunstancia; y serían los primeros cristianos quienes sustituyeron la invocación a dioses paganos por el suyo.

 

En muchos idiomas se puede evidenciar la práctica de bendecir, cuando se estornuda: En Inglés: “God Bless you”

En Alemán o Yidish la palabra “Gezundheit”, es para “desear buena salud”

En árabe, Alhamdulila  que significa, Alabado sea Dios, y el que estornudó suele responder Ráhima Alá que quiere decir, que Alá se apiade de tí

En francés,à tes souhaits”, literalmente, “por tus sueños”

En Ruso: Nasdarovia, literalmente, que sea(n) saludable(s)

En hebreo (moderno) se dice Labriút que traduce, por la salud

   

Y, ¿Qué pasa cuando se estornuda muchas veces de seguido?

Costumbres con relación a los estornudos múltiples o repetitivos hay muchas: en algunos países de América Latina, se acostumbra a decir, Salud, Dinero y Amor, con el primer, segundo y tercer estornudo consecutivo: si hay más, se responde “ya es gripa” o también “alegrías”

En Yidish, para el judío, en el caso de los estornudos múltiples, se dice “tzu gezunt” (por salud); la segunda vez, “Tzum leben” (por la vida), y la tercera vez “tzu lange yoren” (por largos años)

Incluso, hay una tradición (agüero) de jalar suavemente el lóbulo de la oreja o la misma oreja.

Aunque no se conoce el origen de esta tradición, esta postura era la de jalar la oreja de alguien que estornudó mientras se hablaba de algún muerto. los estornudos acompañado de una frase, muy parecida a la anterior, pero que dice “tzu langehmazaldikker yohrn” que traduce por años largos y llenos de suerte.

Esta costumbre es para que nada malo nos pase; para que el muerto, que podría estar acompañado de un espìritu, o ser un dibuk,  no nos lastime.

 

De cualquier manera, vemos que la tradición de bendecir cuando estornudamos, es muy antigua y persiste en muchas culturas.

Tal vez, la fuente más antigua, es la Torá, como revisamos.

Sin embargo, en el judaísmo, hay quienes han optado por cambiar la actitud de bendecir por la de desear salud (labriút), porque puede haber ocasiones en las cuales se estornuda en sitios inapropiados como los servicios sanitarios, que quizás no estén limpios, y preocupa el “usar el nombre del Eterno en esas condiciones”.

Conclusión:

La bendición de todas maneras, lo que busca es precisamente eso: Bendecir.

Entonces, bienvenida la bendición, aunque hoy en día es una práctica con tendencia a desaparecer.

 

24 de Noviembre de 2017 -06 de Kislev de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Cuentos jasidicos

CUENTOS JASIDICOS CORTOS

OCTAVA ENTREGA

 

1.- Rabí Elimelej de Lizensk dijo una vez:

– Estoy seguro de obtener mi parte en el Mundo que Vendrá.

Cuando me encuentre ante el Tribunal Celestial se me preguntará: “¿Aprendiste como era tu deber?”: A lo que contestaré: “No”.

Se me preguntará también: ” ¿Oraste como era tu deber ¿”. Mi respuesta será también: “No”.

La tercera pregunta dirá: ” ¿Hiciste el bien, como era tu deber?”. Y responderé por tercera vez: “No”. Entonces se fallará a mi favor por haber dicho la verdad.

 

2.- Un rabino le contaba la siguiente anécdota a sus discípulos quienes buscaban saber cuál sería el mejor camino para estar conectado con El Eterno y el les dijo:

Una vez un joven emprendió un viaje para encontrar un trabajo en un oficio lucrativo.

En el camino, se encontró con un platero exitoso sentado junto a un caldero hirviente. De vez en cuando él miraba dentro del caldero y ajustaba el fuego.

El joven le preguntó: “Señor, he oído que si uno no calienta la plata lo suficiente, quedará llena de escoria, pero con una temperatura demasiada alta o durante demasiado tiempo, la plata se estropeará. Por favor, dígame si puede: ¿Cómo sabe usted lo correcto?”

El platero se rió y dijo: “Hijo mío, sé que mi creación esta perfecta cuando puedo mirar y ver claramente mi propio reflejo”.

Si estoy en el caldero de este mundo, puedo saber que el Platero me aprecia y se asegurará que tenga exactamente lo que necesito para que algún día refleje Su Rostro.

 

3.- Ocurrió una vez que el Rabino Akiva vio un hombre desnudo, negro como el carbón, llevando sobre su cabeza una carga con un peso equivalente al que deberían llevar diez hombres, y corría con el mismo, tan rápido como un caballo.

Viéndole, rabi Akiva le dijo que se detenga, y así ocurrió.

Luego le preguntó: “

¿Por qué estas realizando un trabajo tan duro? Si eres un esclavo trabajando para un amo que te exige tanto, te haré libre. Si se debe a que eres pobre te haré rico”, a lo cual el hombre replicó:

“Por favor no me detenga, no sea que mis supervisores se enojen conmigo”.

Entonces rabi Akiva inquirió: “¿Qué es esto; cuál es tu ocupación?”, a lo que el hombre respondió:

“Soy un hombre que ha fallecido (Dibuk). Cada día me envían a cortar madera para luego quemarme con ella”

Entonces el Rabino le pregunto: “Hijo mío, ¿cuál era tu oficio cuando viniste a este mundo?”.

El hombre explicó lo siguiente: “Yo era un recaudador de impuestos de los ciudadanos prominentes; me comportaba con favoritismo hacia los ricos y con mala voluntad hacia los pobres”.

Rabi Akiva preguntó entonces: “¿Has escuchado de tus supervisores si tienes alguna posibilidad de remediar tu situación?”, a lo cual él respondió “Por favor le pido que no me detenga, no sea que los responsables de mi castigo se enfaden conmigo.

Les he oído decir que no hay remedio.

No obstante hay algo que si pude escuchar de ellos: “Si este pobre hombre tuviera un hijo que se pusiera de pie en la congregación y dijera Barjú et Adonai” Hamevoraj “Bendigan a Hashem El Bendito”, y la congregación le respondiera “Bendito es Hashem que Es Bendecido eternamente” y si el dijera “Yitgadal” y ellos respondieran “Amén” y “Yehé shemé rabá mebaráj” de inmediato sería liberado de su castigo.

No obstante esta persona no fue sobrevivida por un hijo.

Dejo a su mujer embarazada, pero no sabe si ella tuvo un hijo. En cualquier caso, si lo tuvo, ¿quién lo educaría?”… ya que no tenía ni un amigo en el mundo.

Fue en ese momento cuando Rabi Akiva tomó su decisión: Averiguaría si la esposa del hombre había dado a luz a un hijo, y si así fuera, le educaría en Torá y le pondría en pie frente a la congregación.

Volviéndose al hombre le pregunto:

-“¿Cómo te llamas?”,
– y el hombre respondió “Akiva”.
– “¿Y cuál es el nombre de tu esposa?”
– “Shushvina”
– “¿Y el nombre de tu ciudad?”
– “Ludkia”

De inmediato y con gran angustia, Akiva fue a la ciudad y comenzó averiguar sobre este hombre.

Tan pronto llegó a esta ciudad de Ludkia y comenzó sus averiguaciones, se encontró con las siguiente respuesta: “…Que los huesos de ese hombre vil sean destrozados”,

Y al preguntar sobre su esposa, recibió como respuesta “… ¡Que su memoria sea borrada!”; luego preguntó por el hijo y le respondieron que no estaba circuncidado; que ni siquiera se habían tomado la molestia de realizar la ceremonia de circuncisión en el.

Entonces rabi Akiva buscó al niño, le circuncidó y le sentó frente a él, aunque el mismo no aprendía Torá.

Con decisión, Rabi Akiva ayunó 40 días en su beneficio, hasta que una voz Celestial vino y le dijo: “Akiva, ¡ve y enséñale! Entonces fue y le enseñó Torá, el recitado de la Shemá, Shemoné Esré y Birkát HaMazón.

Luego le llevó ante la congregación, y en el momento oportuno el niño dijo: “Barjú et Hashem hamevoraj” a lo que la congregación respondió: Baruj Hashem hamevoraj leolám vaéd” y “Yehé shemé rabá mevaraj”.

Fue en ese preciso instante en el que el hombre fallecido fue liberado inmediatamente de su tormento, y vino enseguida a Rabi Akiva en un sueño, y le dijo “Sea la voluntad de El Eterno que consigas la felicidad en el paraíso, porque me has salvado de los tormentos del Gehinom”

Entonces Rabi Akiva abrió su boca y dijo: “Oh, Adonai, Tu Nombre es Eterno; Oh, Adonai Tu recuerdo es para todas las generaciones…”

 

4.- Un jasid le dijo el rabino de Lublin que estaba siendo atormentado por malos deseos, por lo cual había caído en un estado de gran abatimiento y preocupación.

El rabino le dijo:”Guárdate de ese desaliento, sobre todo, y por lo que es peor, este es más dañino que el mismo pecado. Cuando la inclinación a hacer el mal despierta deseos de una persona, éste, no debe estar preocupado por verse consumiéndose en el pecado, pero si en la desesperación que le produce a través de sus pecados. ”

 

5.- Después de la muerte del Maguid sus discípulos se reunían y hablaban sobre las cosas que había hecho. Cuando le tocó el turno a Rabí Shneur, éste les preguntó:

“¿sabéis por qué nuestro maestro iba hacia el estanque todos los días antes del alba y permanecía allí por breves momentos antes de regresar a su casa?”

Ellos no le supieron contestar. Rabí Zalman continuó: “Estaba aprendiendo en canto con el cual las ranas alaban a Adonai. Lleva largo tiempo aprender ese canto”.

Rabí Pinjas dijo: “en cada uno hay algo precioso que no existe en nadie más. Por eso se dijo: “no menosprecies a nadie”

 

 

6.- Un abatido y triste jasid llegó a su rabino y le dijo: “Rebe, estoy en serios problemas financieros.”

“Y, ¿cuál es el problema?”

“Rebe, perdí mi trabajo. He perdido todos los trabajos que he tenido.”

“¿Y por qué has estado perdiéndolos?”

“Bueno, cualquier trabajo que tomo, me parece que mi corazón no está realmente en él.”

El rabino miró fijamente a su discípulo. “Tú eres un estudiante sobresaliente de la Torá. Trabajas bien con la gente. ¿Por qué no te conviertes en un rabino?”

El jasid hizo una mueca. “Rebe, siempre he anhelado ser un rabino. Pero los rabinos interpretan la Ley para las personas. Sus juicios pueden afectar el destino del alma de una persona. No puedo ser un rabino. ¡Me temo que podría cometer un error!”

El rabino miró a los ojos del jasid y le preguntó. “Entonces, ¿quién debe convertirse en un rabino? ¿Alguien que no tiene miedo de cometer un error?”

 

7.- Se cuenta que la Verdad estaba paseando casi desnuda por la ciudad. Al recorrer las calles notó que ninguna persona quería dejarla entrar en su casa, todos la miraban con recelo y huían de ella con angustia.

Al día siguiente la Verdad, desconcertada, vagaba sin rumbo fijo, con mucha tristeza y exasperación. De pronto, vio a lo lejos una gran multitud.

Se acercó para ver que pasó y, de pronto, se dio cuenta de que se trataba. El Cuento, tan famoso, tan entretenido y tan querido por toda la gente, se había transformado en el centro de atracción de grandes y chicos.

Cómo no iba a serlo, si siempre tenía puestas hermosas vestimentas multicolores, adornadas con joyas valiosas. Todos los ojos lo miraban, todos los corazones latían fuertemente al verlo y escucharlo. Mirarlo no más, daba la sensación de un viaje entre la fantasía y la realidad; todo el mundo estaba fascinado y cautivado por él.

Luego, la Verdad se alejó lentamente de aquel lugar. El Cuento. al notarlo, se apresuró en alcanzarla. “¡Espera! ¿Qué sucede conti­go?” -preguntó a la Verdad. “¿Por qué estás tan triste, tan deprimida y desanimada? ¿Por qué andas tan cabizbaja por los caminos?”

La Verdad, con los ojos llenos de lágrimas y con un tono quebrantado, le contestó así: “Mis cosas andan muy mal. Parece que ya soy demasiado vieja, muy entrada en años, y ahora ya nadie quiere conocerme.”

Y una vez más, le habló el Cuento: “No se trata de tu edad.

Esta no es la razón por la cual no te quieran. Yo soy tan viejo como tú y cuando esté más viejo todavía, seguirán queriéndome, y aún más. Voy a revelarte los secretos de los hombres.

Ellos quieren y les gusta mucho todo aquello que está decorado o, al menos, bien vestido. Yo voy a prestarte algunas de mis ropas multicolores y joyas lindas; ya verás que así van a quererte todos los hombres”.

La Verdad secó sus lágrimas, aceptó el consejo y la ayuda ofrecida del Cuento y desde este momento no se separaron nunca más, y ambos fueron muy queridos por toda la gente.

 

Publicado por 321judaísmo.com

10 de Adar de 5772 – 04 de marzo de 2012

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