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PorMax Stroh Kaufman

Los Shedim

Los Shedim

Los “demonios (shedim)” al servicio de Hashem

 

Cuenta El Midrash que el emperador Dakletainus (Diocleciano) fue originalmente porquero en Tiberias.

Una vez estaba vigilando a sus cerdos cerca del Beit Hamidrash del Rabino lehuda Hanassi. Al pasar por allí, los estudiantes judíos salieron y comenzaron a golpearlo.

Más adelante, Dakletainus se convirtió en emperador romano y recordó bien lo que los muchachos judíos le habían hecho.

Se alojó en la ciudad de Pamajas (cerca del río Jordán) y un viernes por la tarde, cerca del anochecer envió las siguientes cartas a Tiberias: ‘Decreto que todos los rabinos y líderes de la ciudad de Tiberias aparezcan ante mí el domingo por la mañana’.

Deliberadamente despachó las cartas no antes del viernes por la tarde antes del anochecer, en conocimiento que los judíos no viajarían en Shabat y que la noche después de Shabat no les daría el tiempo necesario para llegar a Pamaias.

Así, era imposible que se presentaran el domingo por la mañana y tendría un pretexto para castigarlos.

El rabino Shmuel bar Najman fue a lavarse al río para Shabat y se encontró con el Rabino lehuda Hanassi quien estaba parado en la entrada del Beit Hamidrash.-

¿Por qué pareces perturbado y tienes la cara pálida?- le preguntó.

-Recibí una orden para aparecer delante del emperador- contestó el Rabino Iehuda Hanassí, contándole lo que había sucedido.

-Ven, lávate en honor al Shabat- le dijo Shmuel. -Tu Creador seguramente hará un milagro por ti.

Mientras estaban en el baño, el demonio (shed) del baño se apareció ante él, riéndose y bailando.

El Rabino Iehuda Hanassi quiso gritarle, pero el rabino Shmuel dijo -Déjalo solo. A veces viene para que Hashem realice milagros a través de él.

Shmuel reprendió al demonio -Tú estás riendo y bailando mientras que el Rabino Iehuda está angustiado.

-No te preocupes- contestó el demonio. -Puedes comer tu comida de Shabat con felicidad y paz.

Tu amo, Hashem, realizará los milagros por ti.

Te colocaré delante del emperador el domingo por la mañana. Siendo Motzaei Shabat, después de concluir sus plegarias, el demonio los elevó y los cargó en el aire hacia las puertas de la ciudad de Pamaias.

Los colocó frente a las puertas de la ciudad y los esclavos corrieron inmediatamente hacia el emperador diciendo-Los judíos llegaron frente a la puerta.

-Cierren las puertas- ordenó el emperador.

El demonio elevó a los Rabinos lehuda y Shmuel y los cargó por encima de las puertas a la ciudad.

-Los judíos están en el medio de la ciudad- los esclavos anunciaron al emperador.

-Yo ordeno- ordenó el emperador -que calienten el baño durante tres días.

Déjalos entrar, lavarse y sólo después aparecer ante mí. Pronunció estas palabras con una sonrisa, pero sus intenciones eran malas.

Ordenó que el agua sea llevada al punto de ebullición para que los judíos se quemen vivos.

Calentaron el agua por tres días y después los Rabinos lehuda y  Shmuel fueron obligados a entrar.

Sin embargo, disfrutaron de un baño placentero pues el demonio del baño vertía continuamente agua fría en los tubos, manteniendo la temperatura soportable y agradable.

Se lavaron en paz, se vistieron y regresaron con el emperador.

Este les reprochó -Si bien ustedes sabían que vuestro D–S realiza milagros para ustedes, estaban errados en profanar el honor del emperador.

Esto fue cuando, como porquero, los chicos judíos me golpearon y ninguno de los Sabios protestaron.

Ellos respondieron -Quizás despreciamos vuestro honor cuando fuiste un porquero, pero ciertamente te rendimos el debido respeto ahora que eres un emperador

-Sin embargo, en aquel momento, estabas equivocado- insistió el emperador

-Nunca desprecies a un pequeño romano o a un joven persa.

Algún día puede ascender a un cargo de poder.

 

Recopilación por Dr. Max Stroh para 321judaismo.com

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01 de diciembre de 2016 – 01 de Kislev de 5777