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PorMax Stroh Kaufman

Lealtad en el judaísmo

Lealtad en el judaísmo

Lealtad puede ser definida como una parte del carácter de una persona, o animal, en el que se expresa un sentimiento de respeto y fidelidad hacia una persona, compromiso, comunidad, organizaciones, principios morales, entre otros.

También puede ser definida como  la dedicación y el cumplimiento que se tiene hacia un objetivo o un proyecto, aún cuando las circunstancias sean adversas.

Una tercera definición de lealtad es la que incluye la capacidad que tiene una persona para demostrar que posee valores morales y éticos como nobleza, rectitud, honradez, honestidad, a través de los cuales se generan vínculos entre los individuos, de confianza y respeto.

 

Algunas frases sobre lealtad:

    • -La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra. La traición a alguna de las tres provoca perder todas.-Anónimo.
    • Las piedras fundacionales para un éxito balanceado son las honestidad, carácter, integridad, fe, amor y lealtad.-Zig Ziglar.
    • Una onza de lealtad vale más que una libra de inteligencia.-Elbert Hubbard.
    • La lealtad que es comprada con dinero, puede ser superada por el dinero.-Séneca.

 

  • El culto no considera el oro y el jade como tesoros preciosos, si no a la lealtad y la buena fe.-Confucio.
  • “La prueba más alta para el Estado judío estará en su espíritu, en su lealtad a los grandes propósitos de los Profetas tal como se imaginaron para el final de los días”. – David Ben Gurion

 

En el Tanaj

 

  • Muchos dirán que son amigos leales, pero ¿quién puede encontrar uno que sea verdaderamente leal? Proverbios / Mishle 20:6

 

Lealtad: uno de los casos donde la lealtad, sin que esté mencionada, la sobreentendemos en la amistad de Yonatan con David

La lealtad se ve reflejada en el libro de Rut, cuando una joven viuda de Moab (Rut) elige seguir a su suegra israelita (Naómi / Noemí) viaja de regreso a Betlehem / Belén después de que Naómi /Noemí perdiera a su propio esposo y sus dos hijos.

Gracias a esta lealtad, Rut cambia rápidamente su condición inicial de nojriyá, extranjera, luego shifjá, sirvienta, hasta que, al final, se transforma en Ishá, esposa mujer,

Esta condición, de ser la esposa de Boaz, asciende a ser una antepasada del Rey David.

Lealtad

 

¿Cómo se dice lealtad en hebreo? = Nehemanut = ??????????

En esta palabra está involucrada la palabra Emuná = Fe

Teniendo en cuenta esta conexión de las dos palabras, debemos saber que a través de la lealtad, la fe, nos genera una condición especial con Nuestro Creador

El es quien, El es el único que nos brinda una apoyo incondicional y una conexión irrompible, con la podemos superar cualquier cosa.

El judaísmo surgió a través de una lucha con la idolatría, exigiendo lealtad al Único, al creador del universo.

Una lealtad que se expresa hacia la comunidad, la familia, los amigos,consigo mismo, el medio ambiente,  lo que nos rodea, es decir todo, absolutamente todo:

Esta lealtad consistía en encontrar la expresión de ciertas maneras, principalmente a través de la obediencia a la voluntad a Hashem expresada en la Torá y sus mitzvot.

¿Puede ser difícil? Si, probablemente, pero como todo principio, trae al final su recompensa.

Quién más fácil te demuestra la lealtad, es un canino.

Por consiguiente, mira cómo se comporta y aprende de él.

Posiblemente sea tu mejor maestro mientras caminas por el sendero de la Torá y sus mandamientos.

Quizás, tus logros sean superiores a los de Rut.

Para terminar, revisemos una pequeña historia que nos puede demostrar algo acerca de la lealtad que estamos hablando: Mientras un exhausto viajero andaba por el camino, notó una hoja seca y marchita.

Al levantarla, el viajero quedó sorprendido por el agradable aroma que de ella emanaba.

Exclamó. “¿De dónde obtuviste este exquisito perfume?”

“Por mucho tiempo he estado en compañía de una rosa”, fue la respuesta.

29 de octubre de 2017 – 09 de Jeshvan de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Miedo

Miedo

 

Escrito está en Devarim / Deuteronomio 7:17-21

-No deberás tener miedo (lo tira) de ellos.

-Seguramente recordarás lo que Hashem, tu Elohim hizo a Faraón y a todo Egipto:

-Las pruebas grandes que vieron tus ojos, y las señales y las maravillas, y la mano fuerte, y el brazo extendido por el cual Hashem, tu Elohim, te sacó,

-Así lo hará Hashem, tu Elohim, a todas las naciones ante las cuales tienes miedo (yaré). Además, Hashem, tu Elohim, lanzará el avispón contra ellos, hasta la destrucción de los que quedan y de los que se esconden ante ti.

-No te intimides / te asustes / quebrantarás (lo taarótz) delante de ellos, porque Hashem, tu Elohim, está en medio de ti, un Dios que es poderoso y temido (nora).

Varias veces, y con palabras diversas, en los versículos anteriores, se nos está advirtiendo algo: No tener miedo.

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Tener miedo, es normal en los seres vivos.

El miedo es, simplemente, una emoción como cualquier otra.

Tiene aspectos positivos y negativos.

El miedo positivo es lo mejor que podemos tener: nos estimula.

¿Por qué?

Porque nos impulsa a estar fuera del mundo de los sueños y 100% en la realidad, a cumplir con nuestras expectativas.

Nos ayuda a salir de la mediocridad, algo que en términos de autosuperación se suele llamar como “zona de confort”

El miedo positivo, como lo hemos llamado, nos lleva a soñar los sueños más elevados posibles y nos ayuda a elaborar un plan para lograrlos.

 

Si el miedo fuera malo, ¿Por qué nos subimos a aterradoras montañas rusas y vemos películas con abundantes escenas de horror?

Eso es sólo un pequeño momento de nuestras vidas, podremos decir.

Pero después alardeamos de ello.

Y así puede llegar a ser todo en nuestras vidas, si sabemos “dominar” el miedo.

Si sabemos cómo “no tener miedo”

PREGUNTÉMONOS:

¿Tiene miedo la oruga de transformarse en una hermosa mariposa?

En nuestro caso, El mismo Hashem, nos está insinuando que confiemos en Él; que hagamos su voluntad.

¿Acaso no recordamos cuando nos montamos por primera vez a una bicicleta (patines etc)?

¿No estaba acaso uno de nuestros padres detrás de nosotros diciéndonos que no tengamos miedo?

¿Y cuál fue nuestra sensación cuando logramos controlar la bicicleta y rodar bajo nuestro propio impulso?

 

El miedo no es tan malo como parece: trae recompensas: pero volviendo a las frases del versículo, nada es comparado con hacer la voluntad de nuestro Creador, aunque sea una elección difícil.

Definitivamente eso es lo que El Eterno quiere que hagas.

Que confíes en Él

No tengas miedo.

 

25 de Octubre de 2017 – 05 de Jeshvan de 5778

Artículo redactado por Dr Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorPublicaciones

Hablando de ayunos… La dieta de la emuná

Entre ayunos y dietas, la dieta de la Emuná

Solemos encontrarnos, todos los días, con diferentes tipos de dietas: unas que están de moda, otras que ya pasaron por sus “cinco minutos de fama”, pero todos los días estamos buscando alguna que se acomode a nosotros y lo que encontramos es que algunas de ellas hacen más mal que bien, o también suele resultar que su funcionamiento es, por poco tiempo…

La mayoría de nosotros nunca nos concentramos en lo que realmente significa una comida sana: solemos decir frases como las que, yo nunca desayuno, no me gusta el sabor del café; tampoco fumo ni bebo alcohol; apenas si hago comida frita… y, gracias a ello, solemos creer que somos una persona bastante sana.

Y cuando empezamos a hacer un “inventario” de las cosas que utilizamos, solemos decir que uso solamente aceite de oliva súper-sano para todas las comidas; que dejamos de usar la harina blanca y estamos utilizando solamente harina de trigo integral. Podemos asegurar y jurar que hace una eternidad que no compramos una botella de bebida Cola en ninguno de sus nombres ni presentaciones; que en nuestra alimentación ya no incluimos el “monosodium glutamate” y que no usamos margarina.

También podríamos asegurar que ya no comemos hamburguesas todos los días y que usamos la sal, con moderación, y con ello hemos garantizado una alimentación sana, pero llega un momento de nuestras vidas en la cual, una enfermedad en nosotros (Has ve Shalom1) o una persona muy allegada,(infarto, diabetes, falla renal, enfermedad cerebro vascular) nos hace caer en cuenta que lo que estábamos haciendo era únicamente la mitad de la ecuación: dicha mitad la llamaremos los Preceptos alimenticios Negativos – “lo taasé”.

En ese momento nos damos cuenta que lo que estábamos haciendo, era tratar de evitar un montón de los problemas crónicos de salud que afectan a los que verdaderamente comen basura, como por ejemplo, la obesidad, los problemas de piel, las jaquecas y todas las otras consecuencias del consumo de ciertas sustancias y productos químicos… pero aún no somos exactamente lo que se dice “una persona sana”.

Es entonces ese momento que HaShem nos envía un llamada de atención para que dejemos de ser tan complacientes con una dieta que realmente no nos va a brindar ningún beneficio y empecemos a preocuparnos porque la buena comida, y la buena nutrición, si es, en verdad un tema importante, como cualquiera de los otros preceptos y mandamientos.

Vemos entonces que es el momento de empezar a observar la otra mitad de la ecuación, o sea, los “preceptos alimenticios positivos”.

Todos sabemos cuáles son esos preceptos: beber más agua; comer un montón de frutas y verduras, incluyendo brotes de todo tipo de semillas; comer a horas fijas del día, etc.

Una vez que empecé a cumplir con las dos partes de la ecuación de la “comida sana”, Es muy probable que vamos a sentirnos mucho mejor, después de empezar a guiar nuestra alimentación con los principios positivos.

Al principio, es muy probable que quienes nos rodean vayan a generar muchos comentarios y preguntas acerca de lo que estamos haciendo y, vamos a notar también, “resistencia” de los escépticos que no pensaban que comer semillas, espinaca y repollo fermentado y evitar el azúcar y la cafeína y el chocolate lo más posible eran cosas tan importantes…

Va a llegar un momento en el cual, después de iniciar los preceptos positivos de la alimentación en los cuales nos vamos a dar cuenta de que todas estas cosas sí hacen una gran diferencia, después de todo…

Ese momento, en que llegamos a experimentar lo que realmente se puede denominar como la comida sana (o llamémosla “salud física”), ella es en cierta forma un calco de la experiencia con la religión que tienen tantas personas (o “salud espiritual”).

Como dijimos al principio, hay tantas dietas dando vueltas por ahí; dietas que no funcionan o que hacen más mal que bien o que funcionan pero solamente por poco tiempo.

 

Entonces ¿qué pasa? La gente se queda muy desilusionada con toda esta charlatanería y decide que es mejor seguir tirando y seguir haciendo lo mismo que hacían antes que engancharse con la “Dieta de Atkins”, o la “Dieta de South Beach” o la “Dieta del Pomelo”…

Desde el punto de vista espiritual, hay tantas “religiones de moda” dando vueltas… Todas, excepto una, han demostrado ser ineficientes o causan más mal que bien o funcionan en forma superficial y limitada.

Entonces la gente con cerebro se da por vencida, porque piensa: “Yo no asalto a abuelas por la calle para robarles el collar de oro ni le soy infiel a mi esposa; tampoco robo… Es suficiente con eso”.

Ésos son los “preceptos negativos espirituales”, pero como vimos que ocurre con la comida y la salud física, eso es sólo la mitad de la ecuación y simplemente no basta para mantener la salud espiritual en buen estado a largo plazo.

 

El Judaísmo es de origen Divino; los 613 preceptos fueron diseñados por El Todopoderoso, para que gozáramos de la mejor salud espiritual posible, es decir, para que estuviéramos contentos, despreocupados, sonrientes, agradecidos, optimistas y calmos.

Cada Precepto opera sobre una parte diferente del alma, pero si uno quiere mantener su alma en las mejores condiciones, el alimento espiritual más importante es el que podemos obtener a través de una relación directa con El Creador, en la cual dedicamos un espacio exclusivo para ello: un espacio de solo comunicación y agradecimiento por todo lo que tenemos que se lo vamos a dedicar al Todopoderoso.

Ese tipo de oración dedicada, que requiere de tiempo, concentración y esfuerzo personal, algunos lo han denominado como Hitbodedút: esta situación especial, que nos la enseñan nuestros sabios en todas las formas, podemos compararla con un equivalente espiritual que nos puede producir, por ejemplo una mezcla de repollo fermentado con jugo de zanahorias, alfalfa y del pan integral y remolachas: todo en una sola “píldora”.

La persona que habla con El Eterno en forma fija desarrolla, a través de dicha herramienta de comunicación personal con el Eterno, una gran Emuná, la cual es la más poderosa garantía de salud espiritual (y física…).

En el mundo vamos a encontrarnos con muchos escépticos dando vueltas por todos lados… entre ellos, algunos que nos van a decir que la Hitbodedút2 y sus enseñanzas, no logran todo lo que se dice que logran.

Te dicen que la mayoría de la gente se las arregla lo más bien sin las herramientas espirituales que hemos mencionado previamente (así como la gente que come golosinas y papas fritas se las arreglan lo más bien… hasta el infarto, Has veShalóm, o el primer diagnóstico de Diabetes…).

Pero ¿saben qué? Los escépticos en realidad no saben de lo que están hablando.

Ellos nunca hicieron el intento y si lo hicieron, duró una semana o dos y entonces se dieron por vencidos.

Con el tema de la comida sana nos podemos dar cuenta de qué es lo que se oculta tras todo el escepticismo: es demasiado costoso el cambiar.

Cambiar los hábitos que uno ha adquirido con el correr de los tiempos, es muy difícil, incluso cuando uno sabe que esos hábitos literalmente lo están matando.

 

De hecho, resulta prácticamente imposible cambiar, porque la verdad es que no estamos en control de nosotros mismos. La que tiene control sobre nosotros es la Mala Inclinación (el Yétzer HaRá). Y eso da miedo…

La mayoría de las personas saben que es muy difícil lograr controlarse a sí mismas.

Quieren controlarse, pero es, tal vez, demasiado complicado, y requiere de demasiado esfuerzo…

Tienen tantos deseos de ser flacos, pero no logran aguantar la dieta por muy corto tiempo, quizás no más que un par de semanas.

 

Lo mismo ocurre en el ámbito espiritual -eso es, a menos que le pidas a Adonai que te ayude.

Ésa es la única forma de adherirnos al programa. Todos los días, cuando terminemos la hora de Hitbodedút, debemos pedirla a Él que nos ayude a volver a hacer Hitbodedút al día siguiente.

¡Y Él nos va a ayudar! ¡Es seguir que sí!

Esto va a suceder cuando separemos un lapso de nuestro tiempo en nuestra agenda tan atareada para estar a solas con nuestro Creador, que nos permita abrirle nuestro corazón y lleguemos a pedirle orientación y perdón y que logremos poder compartir nuestros problemas con Él, uniéndonos con el Todopoderoso, para lograr que Él forme parte de nuestra vida diaria.

 

Lo espiritual siempre refleja lo material. Aquello que se nos interpone en el camino cuando queremos comer comida sana es lo mismo que se nos interpone en el camino cuando queremos acercarnos a Adonai.

La sociedad de hoy en día es tan poco sana y está formando tantos “enfermos” que casi perdemos la esperanza. Pero uno de los rabinos de los últimos doscientos años, nos ha logrado enseñar que no debe existir la desesperación en el mundo.

 

Que existe una cura para todo lo que nos duele, tanto en el alma como en el cuerpo y esa cura si existe y hay que aprender a usarla, tener paciencia y los resultados saltarán a la vista. Su principal nombre, EMUNÁ.

El cuerpo no se vuelve sano de la noche a la mañana. El alma tampoco.

Lleva tiempo, esfuerzo, perseverancia y por sobre todo, claridad mental para saber adónde estás yendo con tus decisiones.

 

También encontramos el término HITBODEDUT, como la conversación privada con el Creador que la compone cada uno en un momento específico, es mucho más seguro y efectivo. (Likuté Moharán 2-97)

Si optamos por comer hamburguesas o fumar un paquete de cigarrillos por día, tarde o temprano vamos a pagar un precio, tal vez muy alto. Lo mismo ocurre con el alma.

Podemos ignorar las necesidades del alma durante años enteros, pero tarde o temprano, pagamos el precio: con tristeza, con depresión, con enojos incontrolables, con constante preocupación y ansiedad, con reacciones viscerales que asustan a los que más amamos.

No es fácil cambiar.

Pregúntenle a cualquier adicto a la televisión que fue por primera vez a hacer jogging; pregúntenle a cualquier adicto a los McDonald’s que de repente tuvo que empezar a comer ensalada.

¡Pero el cambio SÍ es posible!

Imaginémonos en esta situación: estamos contentos. Imaginémonos en completa calma, rodeados por las personas que nos aman y a las que amamos.

Procuremos mantener esa imagen en nuestras mentes y pongámonos el traje de gimnasia espiritual.

Llegó la hora de darnos un adecuado entrenamiento, con la dieta de la Emuná, ya que sin ella, carecemos de fuerzas para luchar, para convivir, para conseguir lo que deseamos.

 

Artículo terminado de elaborar el 23 de julio de 2011 – 21 de Tamuz de 5771

 

1 Expresión utilizada en el ámbito religioso para tratar de significar que “No nos ocurra a nosotros” o que “Adonai no lo quiera”

2 Hitbodedút o Agradecimiento al Eterno, es un placer exquisito, al punto en que el Rabino Najmán nos dice que es el componente más importante del deleite concedido en el Mundo que Viene. Él nos enseña que cuanto más reconoces y eres consciente de Adonai, más cercana es tu relación con Él.”

MATERIAL ELABORADO POR GRUPO EDITORIAL 321JUDAISMO.COM

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