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PorMax Stroh Kaufman

Enseñanza de los rabinos

ENSEÑANZA DE LOS RABINOS.

Nuestros sabios en sus múltiples escritos nos han dejado como enseñanza una conversación que sostuvo Abrahám con el Todopoderoso:

Abraham tiene setenta y ochos años de edad, cuando Adonai le promete que le dará la tierra a él y a su descendencia.

 

Abraham dijo: “Señor ¿Cómo sabré que heredaré la tierra de Canaán? ¿Qué sucederá si mis hijos pecan y los castigas como hiciste con la generación del diluvio y de la división de los pueblos?

El Eterno le contestó: “No temas” ¿Con qué mérito quedarán mis hijos en Eretz Israel? – Insistió el patriarca – gracias a los holocaustos – contestó el Eterno.

 

– Por favor, Rey de Reyes, ¡dame una señal!

 

En esa época la gente cerraba un trato cortando animales en trozos y caminando entre los pedazos. Esta era una forma de promesa y juramento que significaba: “si no cumplo con mi parte del trato, merezco ser cortado en trozos como estos animales”.

 

HaKadosh Baruj hú entonces le ordenó a Abraham: “Toma para mí tres novillas, tres cabras, tres carneros, un palomo y una paloma”.

Abraham así lo hizo, luego cortó los animales por la mitad, excepto las aves, ya que el Eterno así lo ordenó.

Abraham dispuso los trozos en dos filas y las ves en el medio; entonces, poderosas aves de rapiña se lanzaron sobre ellos para devorarlos y Abraham los espantó. De esta manera se selló el pacto entre D-s y Abraham que aseguraba la entrega de la tierra de Israel a la descendencia de Abraham.

Los Rabinos profundizan en este episodio bíblico y preguntan: “si la intención del Todopoderoso era sellar un pacto con Abraham y su descendencia, habría sido suficiente un solo animal

¿Por qué El Eterno le ordenó que colocara cuatro clases de animales y tres de cada una y por qué ordenó no cortar las aves en trozos?”

Explican los sabios: “Tres novillos insinúan el Reinado de Babel (Babilonia) que tuvo tres reyes, Nebujadnetzar, Evil Merudaj y Bidshatzar.

Las tres cabras representan a Yaván (Grecia), que en su tiempo reinó sobre tres puntos en el mundo: oeste, norte y sur y los tres carneros se refieren al imperio de Medea y sus gobernantes, Coresh, Dariavesh y Ajaverosh.

El palomo y la paloma recuerdan a los países de Edóm.

Todos estos reinados y personajes tuvieron un rol importante en la historia del pueblo judío y como nuestro pueblo se asemeja a una paloma. Adonai ordenó no partirla”.

 

Con esta última frase nos queda otra enseñanza: Si El Eterno ordena algo, hay que obedecer.

 

22 de octubre de 2017 – 03 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Dos enseñanzas de los rabinos

DOS ENSEÑANZAS DE LOS RABINOS LUBAVITCH

Primera enseñanza:

Cuando Rabi DovBer de Lubavitch era un hombre joven, vivía en la misma casa que su padre, Rabi Schneur Zalman. Rabi DovBer y su familia vivían en el apartamento de la planta baja, y Rabi Schneur Zalman vivía en el segundo piso.

Una noche, mientras Rabi DovBer estaba profundamente absorto en sus estudios, su hijo más pequeño se cayó de la cuna. Rabi DovBer no oyó nada. Pero Rabi Schneur Zalman, que también estaba sumergido en el estudio en su apartamento del segundo piso, oyó los gritos del bebé. El Rebe bajó, levantó al bebé del piso, secó sus lágrimas, lo acomodó nuevamente en la cuna, y lo acunó hasta hacerlo dormir. Rabi DovBer seguía inmutable a todo.

Más tarde, Rabi Schneur Zalman amonestó a su hijo: “No importa cuán elevadas sean tus ocupaciones, siempre debes poder oír el llanto de un bebé.”

El Rebe de Lubavitch contó esta historia en una reunión de activistas en 1962. “Para mí,” dijo el Rebe, “esta historia caracteriza el enfoque de Jabad-Lubavitch. Con todo el énfasis que uno debe invertir en el refinamiento personal y su servicio al Todopoderoso, uno siempre debe oír el llanto de un niño.”

“Hoy en día, esto es más aplicable que nunca, cuando muchos niños judíos de todas las edades, han caído de la cuna de su LEGADO JUDÍO. Sus almas gritan hacia nosotros, y debemos tener la sensibilidad para oír sus gritos y responder. Debemos INTERRUMPIR nuestros rezos y estudios y hacer todo a nuestro alcance para APACIGUAR estas almas desesperadas y restaurarlos a la cuna de su legado.”

SEGUNDA ENSEÑANZA:

En la parasha, en la cual leemos un pasaje en la vida de Yaacov, encontramos que, en principio,  ella parece ser irrelevante, pero termina convirtiéndose en un momento culminante de su vida.

La Torá nos cuenta que después de cruzar a su familia, Yaacov vuelve a cruzar el río Iabok para buscar “unas pequeñas vasijas”, esto llama mucho la atención, ya que Yaacov era muy rico y no tenía necesidad de ir él personalmente a buscar estas vasijas, arriesgándose físicamente y espiritualmente.

El Baal Shem Tov, explica que todos los objetos de nuestra propiedad “cayeron” en nuestras manos porque hay algo en ellos que debemos refinar, hay ciertas chispas de espiritualidad contenidas en esa materia que están aguardando a que las elevemos y nosotros somos los únicos capaces de hacerlo. Si nos toca vivir en un lugar, o tener la oportunidad de poseer bienes materiales, es porque Hashem nos eligió para que refinemos y elevemos esas cosas.

Por eso Yaacov no abandonó siquiera estas pequeñas vasijas, pues él sabía que en ellas había algo por elevar.

No por casualidad, en ese viaje el ángel de Eisav luchó cuerpo a cuerpo con Yaacov, finalmente bendiciéndolo y dándole el nombre de Israel, que es el nombre que orgullosamente llevamos todos sus descendientes.

El ángel representa al ángel de mal que nos incita a que no elevemos la materia, sino que nos subyuguemos a ella, que nos dejemos dominar por el materialismo, el materialismo está para que nosotros lo dominemos, y los hijos de Israel, tenemos la bendiciones especial para poder hacerlo.

Cada objeto, momento, o situación en nuestra vida, están ahí para que los aprovechemos y utilicemos en nuestra misión de traer a HaShem al mundo.

22 de octubre de 2017 -02 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Pesaj y la libertad personal

Pesaj  y la libertad individual

Enseñanza del Rabino jasídico M. M. Schneerson

24 de Marzo de 2013 – 13 de Nisan de 5773

 

Pesaj, como festividad, nos está recordando que en cada uno de nosotros hay un Egipto (Mitzraim), un faraón, un Moisés (Moshé), y una  Libertad en la Tierra Prometida.

Y en cada momento de nuestras vidas, tener esto, nos representa una oportunidad para vivir otro éxodo, otra experiencia.

Egipto (Mitzraim) es un lugar que te encadena, te aprisiona  a lo que eres, lo que te limita y te impide el crecimiento personal y espiritual y te impide también el cambio.

Más aún, el faraón está representado por esa pequeña (o gran) voz interior que se burla de la táctica que tienes o que utilizas para escapar, diciendo:

“¿Cómo podrías tu, intentar ser hoy algo que no estabas, y ni eras capaz  de hacerlo ayer? (Pregunta el faraón).

¿No eres acaso lo suficientemente bueno tal como eres?

¿Acaso es que no sabes o no te has percatado de quién eres? ” (Insiste preguntando nuevamente el Faraón)

La respuesta que nos damos, a nosotros mismos, en este diálogo, es:

Moisés (Moshé) es el libertador; entonces, es el equivalente a una fuerza infinita,  fuerza que está muy adentro de nosotros; una unidad impetuosa y todopoderosa que nos permite salir, con esa gran luz, de característica ilimitadas e indescriptibles, que nos llena, y nos sobreabunda, lo que equivale a decir que es todo lo que necesitamos.

Jag Pesaj Sameaj – En conclusión, esperamos que esta fiesta sea finalmente aquella fiesta de la redención y de la libertad individual y de cada uno de los miembros del Pueblo de Israel.

Amén

Recopilado, traducido y adaptado para enseñanza el 03 de abril de 2015, 14 de Nisan de 5775