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PorMax Stroh Kaufman

Huracán y Grandeza Personal – 2

Huracán y Grandeza Personal

Segunda parte

¿Qué se necesita para que un huracán sea grande? ¿En qué consiste su grandeza?

 

Dice la NASA que los huracanes, y las otras manifestaciones, son como motores gigantes que usan aire cálido y húmedo como combustible. Se forman sólo sobre océanos de agua templada, cerca del ecuador.

El aire cálido y húmedo sobre los océanos se eleva desde cerca de la superficie. Como el aire se mueve hacia arriba y se aleja de la superficie, causando un área de menor presión de aire cerca del océano.

El aire con mayor presión de las áreas circundantes llena el área de baja presión. Luego, este “nuevo” aire se torna cálido y húmedo y también se eleva.

En la medida en que el aire cálido continúa subiendo, más aire circundante gira para ocupar su lugar. Cuando el aire cálido y húmedo se eleva y se enfría, el agua en el aire forma nubes.

Todo el sistema de nubes y aire gira y crece, alimentado por el calor del océano y el agua que se evapora de la superficie. Al girar, cada vez más rápido, se forma un ojo en el centro.

En el ojo todo es muy tranquilo y claro, con una presión de aire muy baja. El aire de presión alta superior baja hacia el interior del ojo.

Después de que esta corriente alcanza determinada velocidad, es cuando empieza a cambiar su nombre y constituirse en tormentas de diferente índole, hasta llegar a conformar los huracanes, ciclones, y/o tifones, que hemos mencionado.

Allí es donde interviene la escala de Saffir-Simpson, que los estratifica, de 1 a 5 según la velocidad de los vientos: aproximadamente así: Hasta 100 km/h son Tormentas tropicales; entre 100 y 155 pertenece a la Categoría 1; entre 156 a 179 km/h, hacen parte de la Categoría 2:  Entre 180 a 207 km/h, son Categoría 3; Entre 210 a 251 km/h, pertenece a la Categoría 4 y mayores de 255 km/h son huracanes Categoría 5.

 

Como podemos apreciar, los huracanes “toman lo necesario” de la naturaleza: el calor de las aguas, el frío del aire, y se forman, como revisamos: dicen algunos expertos en cambios climáticos que el incremento en las temperaturas por la quema de combustibles fósiles, son los causantes que los huracanes sean “cada vez más grandes”

Cuando un ser humano dice, haber nacido para la grandeza, o toma el camino de la grandeza, la autosuperación (para ser millonario, ser un gran artista, el mejor en una disciplina deportiva etc) puede ser comparado con un huracán…La persona empieza con lo que tiene a su disposición, como el huracán: en el caso del individuo, porque sabe que es

buena en algo, reconoce sus habilidades y sus talentos y empieza a trabajar en ellos: a desarrollarlos: esto sirve para que suelan definir lo que quieren hacer con sus vidas y se apegan a sus convicciones.., que comparándolo con el huracán, empieza a girar con más fuerza: una vez llega a esta etapa, el ser humano empieza a fijarse grandes metas y altos estándares por cumplir — y tomar la acción necesaria para llegar a ellos, y con el fin de que ello sirva como una escalera hacia el éxito, como factor potenciador y motivador de tus logros.

En este caso, lo que comenzó como un pequeño cambio climático, ya se transforma en una tormenta tropical: sus cambios empiezan a hacerse notorios.

El siguiente paso está dado por la persistencia; aquellos que llegaron a conquistar la grandeza, no se dejaron desmotivar por sus fracasos.

En vez de eso, consideraron  las fallas y las decaídas como un incentivo para intentarlo mucho más fuertemente, como lo haría una tormenta tropical, que por condiciones climáticas puede debilitarse: sin embargo, vuelve a tomar fuerza, como lo han hecho muchos huracanes y continúan creciendo: estas son personas que actúan.

Todo el tiempo se les ve haciendo cosas; mediante la acción, es que se llegan a las soluciones.

Lo mismo sucede con el huracán: permanentemente está actuando, produciendo cambios en la naturaleza, enfriando las calientes aguas del océano y enfriando el ambiente con sus fuertes vientos, moviendo incluso el agua de un lugar a otro como hacen los monzones en la India para que sus aguas puedan ser utilizadas para la agricultura, o para la supervivencia de la flora y la fauna en el desierto de Mojave.

El ser humano, por último, termina teniendo un “Por Qué”. Una pasión, un deseo ardiente que los lleva a realizar lo necesario para convertir su sueño de grandeza en una realidad. Y LO HACEN, dejando una huella en toda la humanidad, como queda el recuerdo de cuanto huracán ha pasado por las diferentes áreas geográficas.

El defecto de algunos es “tocar tierra” como lo hacen los huracanes, que les debilita su fuerza, su grandeza, su majestuosidad y se pierde toda huella de su actuar, es decir, “pierden el norte” y se conforman, apagándose su energía y su grandeza se desintegra.

Un tipo de ejemplo de ser “huracán” en la Torá nos lo dá el libro de Bereshit / Génesis cuando dice:

Y sembró Isaac en aquella tierra y halló (cosechó) aquel año. ciento por uno, y el Eterno lo bendijo. Y se engrandeció el hombre y fue creciendo más y más (en los bienes), hasta que se volvió muy grande (poderoso). Y tuvo posesión de rebaños y posesión de ganado y gran servidumbre, y los filisteos le tuvieron envidia.

Uno de los problemas es el momento en que la grandeza se vuelve destructiva: el huracán, en su paso, destruye lo que el hombre ha construido, inuida regiones donde el ser humano habita y por eso se le cataloga de peligroso y los titulares resaltan lo “poderosamente destructivo” en lo que refiere a lo material, donde se pierden “miles de millones de dólares” con cada paso: igualmente puede llegar a ser una persona cuya grandeza “destruya” a los que están a su alrededor, con sus actitudes, opiniones, cambios imprevistos de comportamiento, que pueden ser concientes o inconcientes, acabando con las cosas buenas que anterior a esta fase, la persona haya podido realizar

¿Te gusta la grandeza? Aprovecha la oportunidad y el ejemplo que te brinda la naturaleza, con los huracanes, pero no te excedas, puedes simplemente llegar a “tocar tierra” y desvanecerte, más rápidamente de como llegaste a la grandeza.

Fin de la segunda parte.

Redactado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh K. el 11/09/17 – 20 de Elul de 5777

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REFLEXION – ¿ERES RICO?

Eres Rico

El judío ha sido asociado siempre como una persona acaudalada, desde Adam, pasando por Abraham e Itzjak, hasta la actualidad con ejemplos como Ralph Lauren, los Rotschild, Levy-Straus, los hermanos Warner, la familia Ochs, que es la propietaria del New York Times, para nombrar solo unos pocos, además de complementar con que el 38 por ciento de los ganadores de los Premios Nobel, han sido judíos.

Para afirmar lo anterior, hay enseñanzas basadas en la Torá, que nos dicen que la riqueza es en gran medida deseable para servir mejor a Adonai, porque tenerlo, como se anota previamente, sirve para crear, para ser útil (tzedaká – mal interpretado como caridad).

Un ejemplo de ello está en las enseñanzas se obtiene del Talmud cuando el Rabino Yehuda HaNasí decía en honor a quienes eran acaudalados: “La riqueza atestigua que la Supervisión Divina dio todos los medios que el afortunado necesita para efectuar grandezas en el mundo de Hashem”.

Tal vez la más importante de las enseñanzas, es la de mantener siempre la confianza en El Eterno: para ejemplos, Abraham y Salomón, lo cual ha permitido al judío a “ser rico”.

Si lo miramos desde el punto de vista práctico, podemos imaginarnos esta situación:
El Mundo es una gran empresa dirigida por un Único Dueño; somos Gerentes de Área y Nuestro Jefe nos asigna un presupuesto anual específico, con el cual logramos hacer cosas que otros lograrían con 3 o 4 veces dicho presupuesto, y además beneficiamos al mercado, alcanzando el objetivo de la empresa.

¿Qué haría el Dueño de la compañía con nosotros?
La primera respuesta es: me recompensará, y me ascenderá, pero, lo más importante es que Él renueva su confianza en nosotros, haciendo que nos dé más presupuesto para lograr más y mejores cosas y no sólo en el orden material, inclusive para la parte espiritual misma.

Históricamente, el judío ha tenido “la obligación” de producir dinero, ya que, después de la destrucción del segundo Templo, las diferentes sociedades les ha prohibido la adquisición de tierras y cuando las han tenido, han sido expulsados, y en algún momento de la historia, fueron los creadores de los bancos, como los conocemos actualmente, ya que la Torá permitió el préstamo de dinero, con intereses, a quienes no fueran judíos.

Otro punto que apoya lo anterior nos lo revela la historia: Hasta el siglo 10 de la Era Común, los judíos comerciaban desde España hasta la China, antes de que Marco Polo se aventurara hacia el Este.

Desde el siglo 10, los judíos eran banqueros de los califas de Bagdad, y desde allí influían en el comercio internacional. Posteriormente tuvieron roles similares en las cortes de España y otros reinos europeos.

En el siglo 11 predominaron en la importación y exportación de los califatos fatimíes, y transformaron la región de Túnez en el centro comercial del Mediterráneo por excelencia.

Ahora viene la contraparte: el mal enseñado y mal difundido libro del Nuevo Testamento, con palabras tales como “Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y al dinero,” desvirtúa por completo el concepto de la absoluta confianza en Adonai a través de frases como “Nuestro pan de cada día dánosle hoy”  olvidando que el mismo texto, no les exige que renuncien a sus bienes sino que hace una exhortación para que el dinero y las riquezas sean usadas en favor de los más pobres y necesitados, puesto que en el juicio final serán juzgados según el uso que hayan hecho de ellos en favor de los necesitados y más pobres, son ideas que han calado tanto en la humanidad que hasta el mismo judío ha optado por pensar que tener abundancia de dinero, es considerado casi como una maldición.

Es por ello que muchos de nosotros pasamos nuestras vidas persiguiendo lo que otras personas tienen.

Queremos ser ricos como las celebridades que vemos en las revistas, tener la extravagante casa en el lago que nuestro hermano tiene, vivir la vida de ocio que nuestro tío rico lleva. El problema está en el viejo refrán que está grabado en lo más profundo de nuestro ser: “eres rico en espíritu”.

Pero:
“¿Qué es una persona rica? La palabra ashir, “rica”, en arameo es un acrónimo para las palabras “ojos, dientes, manos, pies”. ¡Eso es una persona rica! Alguien que tiene ojos para ver, dientes para comer y hablar, manos para crear, y pies para caminar.

Esto, claro está, no se refiere únicamente a lo físico, sino a nuestra habilidad para ser capaces de conectarnos con, compartir, crear y hacer”.

Y es precisamente esto, la capacidad de crear, hacer y compartir es lo que ha permitido la riqueza: el saber que es un don que El Eterno nos ha entregado y es señal de Su Favor, por lo tanto, retornemos a Él, creamos en Él y actuemos como Él quiere que seamos para que podamos ser “ricos”, donde quiera que nos encontremos…

Bereshit 24:35; Y el Eterno ha bendecido mucho a mi señor, el cual se ha engrandecido. Y le ha dado rebaños y ganado, plata y oro, y siervos y siervas, y camellos y asnos.

Bereshit 26,12; Y sembró Itzjak en aquella tierra y halló (cosechó) aquel año ciento por uno, y el Eterno lo bendijo.

Deuteronomio 8:7-19. Porque el Eterno, te trae a una tierra buena, tierra de arroyos de aguas, de fuentes y de hondos manantiales que salen por sus colinas y por sus montes; tierra de trigo, y de cebada, y de vid, y de higuera, y de panado; tierra de olivas que dan aceite, y de miel (de dátiles); tierra en donde no con escasez comerás pan, y no te faltará en ella cosa alguna; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyas montañas podrás extraer el cobre. Y comerás y te hartarás y loarás al Eterno, tu Dios, por la buena tierra que El te ha dado.

Por lo tanto, hoy, si crees en Adonai, aprovecha tu riqueza, paséate como el archimillonario que eres. Mírate en el espejo y di: ¡SÍ, SOY RICO! Disfruta tu fortuna y sé generoso con ella. Verás los resultados.