Tag Archive Inmigración

PorMax Stroh Kaufman

Inmigración y Torá

Pero, y ¿La Torá que dice?

Inmigración tercera parte.

 

La Torá es muy clara cuando se refiere a la inmigración y al inmigrante, repitiendo, treinta y seis veces el precepto de respetar y amar al extranjero, en términos como los siguientes:

Shemot 22:20 No engañarás al extranjero ni le oprimirás; porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto.

Veguér lo toné veló tiljatzenú ki guerím heyítem beéretz Mitzraim.

 

Shemot 23:9 Y al peregrino no oprimirás, porque vosotros conocéis el alma del peregrino; pues peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto.

Veguér lo tiljátz veatém yedátem et néfesh haguér ki guerím heyítem beéretz Mitzraim.

 

Vayickrá 19:33-34 Y cuando morare un peregrino con vosotros en vuestra tierra, no le engañéis. Como un nativo entre vosotros os ha de ser el peregrino que morare con vosotros, y le amarás como a ti mismo, porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto; Yo soy el Eterno, vuestro Elohim,

Vejí yagur itjá guer beartzejém lo tonú otó. Keezráj mikém yiheyé lajém haguér hagár itjém veahávta lo kamója ki guerím heyítem beéretz Mitzraim aní Adonai Elohéijem.

 

Vayickrá 9:10: Y cuando segareis las mieses de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, y las espigas verdes al cosechar tu mies, no recogerás; ni los granos de uva de tu viña recogerás; para el pobre y para el peregrino los dejarás; Yo soy el Eterno, vuestro Elohim.

Uvekutzréjem et ketzír artzejém lo tejalé peát sadéja liktzór veléket ketzirjá lo telakét. Vejarméja lo teolél uféret karméja lo telakét leaní velaguér taazóv otám ani Adonai Eloheijém.

 

Vayickrá 25:35-36 Y cuando empobreciere tu hermano y apoyare su mano en ti, tú detendrás su caída aunque fuere peregrino o extranjero morador de la tierra, para que pueda vivir junto a ti. No tomarás de él lucro ni usura y temerás a tu Elohim, para que pueda vivir tu hermano junto a ti.

Vejí yamúj ajíja umáta yadó imáj vehejezákta bo guer vetosháv bajái imáj. Al tikáj meitó néshej vetarbít veyaretá meElohéija vejéi ajíja imáj.

 

Bamidbar15:15-16 La congregación tendrá un mismo estatuto, para vosotros y para el prosélito que mora (entre vosotros); estatuto perpetuo es para todas vuestras generaciones: como es para vosotros, así será para el peregrino delante del Eterno. Un mismo estatuto y un mismo reglamento habrá para vosotros y para el prosélito que habite con vosotros.

Hakáhal juká aját lajém velaguér hagár jukat olám ledorotéijem kajém kaguér yiyé lifnéi Adonai. Torá aját umishpát ejád yihyé lajém velaguér hagár itjém.

 

Devarim 1:16: Y ordene a vuestros jueces, en aquel tiempo, diciendo: Oíd las causas entre vuestros hermanos, y juzgad con justicia entre cada uno y su hermano o su litigante.

Vaatzavé et shoftéijem baét hahí lemor shamóa béin ajéijem ushfatétem tzédek béin ish ubéin ajív ubéin gueró.

Devarim 24:17-19 No pervertirás el juicio del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda. Y te acordarás de que tú fuiste siervo en Egipto, y que el Eterno, tu Elohim, te redimió de allí; por tanto, te ordeno que hagas estas cosas. Cuando segares tu mies en tu campo y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás atrás a recogerla; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga el Eterno, tu Elohim, en toda obra de tus manos.

Lo taté mishpát guer yatóm veló tajavól bégued almaná. Vezajárta ki éved hayíta beMitzraim vayifdejá Adonai Elohéija mishám al ken anojí metzavéja laasót et hadavár hazé. Ki tiktzór ketzirjá besadéja veshajájta omer basadé lo tashúv lekajtó laguér layatóm velaalmaná yiheyé lemáan yevaréjeja Adonayi Elohéija bejól maasé yadéija.

Y entonces?

Vemos cómo, en los párrafos anteriores, la Torá, no deja de mencionar a Egipto, donde el pueblo de Israel fue un grupo de inmigrantes que adquirió, con el tiempo, un estatus importante, como ha sucedido a lo largo de la historia moderna, en todas las naciones,

La Torá también nos relata de otros momentos en los cuales el pueblo estuvo fuera de sus límites territoriales, (inmigración) en el exilio,siendo, nuevamente inmigrantes, pero con oportunidades también de retornar, hasta cuando llega la época del “gran exilio” en los años del Imperio Romano, en la cual lo que es el actual estado de Israel estuvo “desolado y abandonado”.

Al repasar esos instantes encontramos que hay dos conceptos importantes relacionados con la inmigración: el primero, demostrado a través de la historia de Ruth, donde “aquel que se acoja a mis estatutos será parte de mi pueblo” y por consiguiente la hospitalidad era lo más importante, hasta el “polo opuesto” descrito, también por la Torá, que dice:

 

Shemot 23:33-35 Y fijaré tus confines desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río (Eufrates), porque entregaré en vuestra mano a los habitantes de la tierra, y tú los expulsarás de delante de ti. No harás pacto con ellos ni con sus dioses. Ellos no han de habitar en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra Mí, sirviendo a sus dioses; porque esto sería para ti una celada.

Veshatí et guevuljá miYam Suf veád yam Plishtím umimidbár ad hanahár ki etén beyedjém et yoshvéi haáretz veguerashtamó mipanéija. Lo tijrót lahém veleelohéihem berít. Lo yeshvú beartzéja pen yajatiú otjá li ki taavód etelohéihem ki yihyé lejá lemokésh.

 

Viviendo en el exilio, la comunidad judía internacional creó, un tipo de regulación comunitaria llamada Jezkát Hayishuv, o permiso de residencia, en la cual se podría limitar la aceptación de una persona (especialmente no judía) para ser parte activa de la comunidad local.

A pesar de ello, la mayoría de los asentamientos judíos de ese entonces se caracterizaba porque su situación económica era muy precaria, y las naciones facilitaban a través de las persecuciones, que los exiliados, se desplazaran rápidamente de un lugar a otro y estos, en forma de refugiados o de desplazados, hubo necesidad de ayudarlos.

De todas maneras, los versos de la Torá nos alientan a acoger a los extranjeros sean o no judíos: en la medida en que los extraños sean productivos y respetuosos de la ley y no supongan una carga excesiva, y nos anima a aprender de nuestra propia experiencia en el exilio para darles la bienvenida e incluso ayudarlos.

 

Sin embargo, si nos encontramos en una situación en la cual, la aceptación de los extranjeros representa una amenaza palpable para los residentes actuales, entonces las limitaciones o incluso prohibiciones totales pueden ser justificadas, de acuerdo con las circunstancias.

Es por ello que, rechazar o aceptar inmigrantes, en el caso del judaísmo, puede ser, en ambos casos, perjudicial y contraproducente pero, desde el punto de vista de Mitzvá y de las palabras del Rabino Avraham Itzjak Kook HaCohen,  el tener extraños entre nosotros es un elemento esencial de un asentamiento judío.

 

Nota:

A los cristianos, católicos, evangélicos y otras subdivisiones, no se les puede olvidar el concepto escrito por Pablo en Efesios donde, al adoptar las ideas de Jesús Cristo, ya no se es más nativo ni extranjero, local o inmigrante, “sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios”. 

Esto es curiosamente igual a las palabras de la Torá que reseñamos previamente que dice que “quien adopta mis mandatos y mis preceptos, es parte de mi pueblo”.

 

Nos queda formular una pregunta (candente):

Si estas dos grandes religiones monoteistas enseñan a “amar al inmigrante”, ¿Cuando el mundo “occidental” aprenderá a tolerar, aceptar e incluso amar el inmigrante aunque esté en condición de ilegal, sabiendo que es un ser humano como cualquiera?

 

Fin de la tercera y última parte.

 

15 de Enero de 2013 – 05 de Shvat de 5773

Redactado y recopilado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh Kaufman

PorMax Stroh Kaufman

Inmigracion: Que opina el judaismo

Inmigración:

¿Qué opina el judaísmo?

Segunda Parte 

 

Continuamos con nuestro artículo revisando las circunstancias en las que el pueblo judío, en los últimos trecientos años, ha migrado, en especial hacia América, y cuál es la opinión de la Torá.

Bolivia

La presencia judía en Bolivia data de la conquista española en el inicio del periodo colonial.

Durante el siglo dieciséis, uno de los principales destinos para judíos sefarditas conversos en América fue Santa Cruz de la Sierra, en la actual Bolivia.

En 1557 varios judíos conversos del Paraguay y Buenos Aires partieron junto con el conquistador Ñuflo de Chávez y estuvieron entre los pioneros que fundaron la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, extendiéndose posteriormente a Potosí y a La Paz.

Aprovechando que Santa Cruz no fue acosada por la Inquisición, los sefarditas de allí, también se establecieron en los pueblos aledaños de Vallegrande, Postrervalle, Portachuelo, Terevinto, Pucará, y Cotoca entre otros.

Ya en el siglo 20, bajo la presidencia de militar Germán Busch Becerra y con apoyo del empresario minero Mauricio Hochschild creció el número de colonias agrícolas judías en las zonas tropicales, llegando a ser la población judía un  número importante de ciudadanos pero que en el año de 1952, gran parte de esta comunidad tuvo que partir hacia otros países como Estados Unidos, Israel y Argentina, por una revolución interna de este país, quedando muy pocas personas, pero dejando una gran influencia en la cultura local.

Chile

Los primeros judíos llegaron a Chile con los conquistadores españoles.

En la época de la Inquisición, debían ocultar en vida su ascendencia.

Diego García de Cáceres, amigo fiel y albacea testamentario del fundador de Santiago, Pedro de Valdivia, fue uno de ellos.

Según la propia comunidad judía en Chile, entre los descendientes más prominentes del español están el general José Miguel Carrera y Diego Portales; en esta época el personaje de origen judío más destacado, fue el médico cirujano Francisco Maldonado de Silva, uno de los primeros directores del Hospital San Juan de Dios, quien fuera acusado por sus hermanas -sinceras cristianas- de intentar convertirlas al judaísmo.

Maldonado se declaró abiertamente judío lo que le valió la condena a ser quemado vivo en 1639…

Cuando la Inquisición desaparece, se destaca la aparición de Manuel de Lima y Sola, quien fue uno de los socios fundadores del pionero Cuerpo de Bomberos de Valparaíso en 1851 y en el fundador de la masonería chilena al crear la primera logia francmasónica, la “Unión Fraternal”, dos años después.

Ya hacia 1920 se calculaba que había 300 familias judías en la ciudad de Temuco, que fue la primera ciudad chilena en tener una sinagoga y un Club israelí y, actualmente la comunidad tiene varios colegios, un policlínico público, dos hogares de ancianos, dos estadios israelíes (en Santiago y Viña del Mar), la bomba de Bomberos Israel en Ñuñoa, y varios centros israelíes a lo largo del país y al igual que varios cementerios.

Se calcula la presencia judía en 100.000 personas en este país.

Perú

Los orígenes de la inmigración judía en el Perú se remontan a la llegada de los conquistadores españoles.

Sin embargo, no existen cifras fidedignas de la presencia judía en el Perú hasta el siglo 19, cuando comienzan a llegar judíos, principalmente de Alemania y Rusia.

Para esta época, se tienen registros de actividad comercial a través de nombres como “Jacobo Stein y Cia. Ltda”,  La dulcería Phailes y Blanc; La Cigarrería José Cohen y hermanos, los registros de la actividad de la Sociedad Israelita de Beneficencia Sefaradí.

En 1923, época de grandes migraciones de indígenas y provincianos peruanos hacia las ciudades de las costas, se prohíbe la inmigración de asiáticos, pero para ese entonces ya se registraba una segunda ola de inmigración judía que trajo al Perú unos 2 mil judíos procedentes de Rusia, Rumanía, Polonia y Turquía.

Se tiene también registros que, en el año de 1938 fue fundada, por la comunidad judía, la Orquesta Sinfónica Nacional, la cual, por muchos años, fue dirigida por Theo Buchwald

También se documenta la influencia de los judíos marroquíes procedentes de Manaos y Belén do Pará en Brasil, quienes llegaron navegando a través del Amazonas en busca de fortuna, en la época del caucho, quienes convirtieron a Iquitos en el principal centro de exportación de caucho e importación de bienes europeos, por medio del trueque.

Colombia

Los judíos comenzaron a llegar al territorio actual de Colombia durante la época de la colonia, y existen muchas referencias de juicios a “Portugueses Judaizantes” en el Tribunal de la Inquisición de Cartagena de Indias.

Estos judíos conversos al cristianismo se asimilaron casi en su totalidad, con la población local  desapareciendo los rasgos de su cultura, excluyendo ciertos rituales restringidos al núcleo familiar.

Ya en la primera mitad del siglo 19  se vuelve a notar la llegada de inmigrantes judíos a Colombia, ellos provenientes de Curazao y otros territorios holandeses en el Caribe, de Francia y Alemania de ascendencia sefardí.

Ellos se asentaron principalmente en la costa atlántica, en donde estaba permitida la vivienda a los “Miembros de la Nación Hebrea” durante los primeros días de la república.

Esta ola de migración judía está detrás de la fundación de muchas empresas reconocidas de la ciudad de Barranquilla: sobre esto, hay registros acerca de los Salas, los Senior, los Correa, le pidieron permiso al gobierno nacional para importar mercancías a través del puerto de Sabanilla.

Una nueva oleada de inmigrantes judíos se registra entre los años 1920 a 1925, cuando las restricciones de inmigración a los EUA, se hicieron muy evidentes.

Sin embargo, hoy en día, la comunidad judía de este país no sobrepasa las 6000 almas.

Otros:
Muy pobre es la información sobre la presencia judía en los territorios británicos del Caribe.

Miembros pobres de “la Nación”, enviados por las comunidades de Ámsterdam y Londres, o expulsados de Recife y Pernambuco, fueron autorizados por el Council of Foreign Plantations de Londres para trabajar en la isla de Barbados en 1655, y también en Jamaica, con restricciones económicas y legales, hasta que, en 1740, el parlamento promulgó la ley de naturalización generalizada.

El primer judío que llegó a Curazao fue Samuel Cohen.

Él oficiaba de intérprete a bordo de la flota holandesa bajo el comando de Johan van Walbeeck, quien conquistó la isla y que estaba en poder de los españoles en 1634.

La inmigración se estableció en 1651, cuando Joao d’Ylan trajo el primer grupo de colonos judíos, los cuales prosperaron a través de los siglos, desempeñando sus descendientes importantes roles en los eventos históricos de la Independencia dominicana.

En el año de 1745, la población hebrea de Curazao era de 1,400 habitantes, mientras que hoy, apenas pasan de 500.

En 1754, por un permiso especial de los reyes de Holanda, Moses Solomon Levie Maduro , un miembro prominente de una familia judía Sefaradí (Portuguesa) de Curazao se estableció en Aruba, con su esposa e hijos.

Los Maduro permanecieron en la isla hasta 1816; Levie Maduro trabajaba para la Compañía de Indias Occidentales Holandesas (Dutch West Indies Company), y fundó una filial en Aruba, para que en el año 1994, la naviera Maduro & Sons, celebrara, con orgullo, 250 años de colonización judía por sus antepasados.

La presencia “formal” de los judíos en Santo Domingo ocurre a inicios de 1800 y con más significación durante la dominación haitiana de Jean Pierre Boyer (1822-1844).

En el cementerio viejo de Santo Domingo o de Ciudad Nueva se conserva la lápida funeraria que reza “Jacob Pardo, nacido en Ámsterdam y muerto el 6 de diciembre de 1826 con 46 años”, como testimonio del primer enterramiento hebreo del que se tenga noticias.

Estados Unidos de América

Aunque el primer judío registrado en suelo americano fue Joachim Gans en 1584, se habla también de  registros históricos acerca de Luis de Carbajal y Cueva, quien fuera un conquistador español y converso, que, con su  familia, se ubicaron por primera vez en lo que hoy es Texas en 1554.

También  hay datos de Salomón Franco, un comerciante judío, que llegó a Boston en el año de1649; a partir de ese momento, y hasta el año de 1790, un censo determina que la comunidad judía de los EUA, contaba con algo más de 2000 miembros, en su mayoría inmigrantes holandeses judíos sefardíes, o judíos también provenientes de Inglaterra.

Esta comunidad fue creciendo hasta llegar a los 15.000 en 1840, y alrededor de 250.000 en el año de 1880.

Para ese entonces, la inmigración conocida, hacia mediados de siglo 19 judíos eran de origen Ashkenazi.

Entre 1880 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, ya había cerca de dos millones de judíos que hablaban el yiddish, provenientes de judía de Rusia, Polonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia.

Posteriormente llegaron las limitaciones a la inmigración, documentadas por medio de la “Immigration Restriction League,  la Dillingham Commission entre 1907 a 1911; la Emergency Quota Act de 1921, y el Immigration Act de 1924”, a pesar que se calculaba que cerca de 250000 judíos sirvieron en el ejército norteamericano en la Primera Guerra Mundial. A pesar de las leyes migratorias, esto no fue suficiente para que para el año 2005 se calculara una población superior a los 5,3 millones de judíos viviendo en los EUA.

Fin de la segunda parte … Continuará (Y la Torá que dice?)

 

15 de Enero de 2013

(1) La sinagoga de Curazao es la sinagoga más antigua en servicio permanente y continuo de las Américas, desde el año de 1732.
.

 

PorMax Stroh Kaufman

Inmigración: Que opina el judaismo

Inmigración:

¿Qué opina el judaísmo?

Primera parte.

Inmigración: ¿Qué es y qué significa?

Wikipedia clasifica este fenómeno como la entrada a un país o región de personas que nacieron o proceden de otro lugar: el cual es un proceso tan antiguo como la humanidad y aparece en las relaciones más antiguas de casi todas las religiones y culturas que existen.

Se caracteriza por producir cambios importantes en cada uno de los países donde suceden, influyendo en su composición racial, lingüística y cultural, y que no es ni será, una empresa fácil para ni para los grupos ni para los individuos que pasan por este proceso, por siempre la cantidad de obstáculos que esto genera, no sólo en el país de entrada sino también en el país de origen antes de su salida del mismo.

La inmigración es un fenómeno controvertido, continua afirmando Wikipedia, aduciendo que todas las naciones desarrolladas (y buena parte de las subdesarrolladas) restringen fuertemente la inmigración.

Esto, justificando es la política de la competencia desleal que representaría para los ciudadanos una mano de obra a bajos costos y la carga que representarían los inmigrantes a los servicios sociales de carácter público.

A pesar de lo anterior, existe artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que estipula lo siguiente:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Es por ello que cada país adopta una política muy particular relacionada con la migración.

Pero ¿Qué opina el judaísmo acerca de la migración?

Primero revisemos, en los dos o tres últimos siglos, hacia donde han sido las más grandes migraciones de los judíos hacia Estados Unidos y Latinoamérica y, algo de sus características:

Argentina:

Entre los años de 1869 a 1895 la población de éste país aumentó de  1.737.076 a 3.954.911 habitantes, por el gran influjo de inmigrantes.

En 1881, por decreto del gobierno de Roca, se promovió la inmigración israelita.

Para el año de 1891 los judíos provenientes de Marruecos ya habían formado la Congregación Israelita Latina, que fue la primera entidad sefaradí de la Argentina, mientras que, los venidos de Europa Oriental crearon en 1894, también en Buenos Aires, la Jevra Kedushá, llamada posteriormente AMIA.

Por esa misma época, la Jewish Colonization Association, trajo consigo 1435 inmigrantes para ser distribuidos en las tierras en Santiago del Estero, La Pampa, Buenos Aires y Santa Fe: en esta última se fundó “Moisesville”, que se conoció como la Jerusalém Argentina.

Para el año de 1899, la comunidad ya contaba con 16.000 personas y, al estallar  la guerra RUSO-JAPONESA, hacia el año de 1905 ya había otros 10.000 judíos más.

De esta manera sigue la progresión  hasta contar con aproximadamente 1 millón de inmigrantes judíos hasta el año de 1982, entregándole a la Argentina una población judía calculada por el libro Almanaque Mundial de 1991, en tres millones, siendo Buenos Aires la segunda ciudad con mayor cantidad de judíos, por fuera de Israel.

Brasil.

El lazo entre el pueblo judío y Brasil comenzó a fines del siglo XVI.

Esto empezó con los viajes de Colón, ya que, al menos seis judíos (o judíos crípticos, Marranos, o sinceramente convertidos al catolicismo) viajaron con Colón en su primer viaje.

Ellos fueron: Rodrigo de Triana, Maestre Bernal, quien trabajó de médico para la expedición, y Luis De Torres, el intérprete que hablaba hebreo y árabe, que se creían lenguas útiles en el Oriente, su destino original. Gaspar de Gama (que era judío de nacimiento) acompañó al administrador portugués Pedro Alvares Cabral a Brasil.

La presencia judía en Brasil, que lleva medio milenio, se escribió, en un  con dos oleadas diferentes de inmigrantes hacia el nuevo mundo, la primeras, con portugueses y la segunda con holandeses, conformando comunidades judías se involucraron en plantaciones de azúcar y en el negocio del colorante producido por el palo Brasil y por el otro lado, mediante trueques mercantilistas con el resto de América del Sur y del Norte.

Se habla que los primeros asentamientos fueron en Pernambuco, Recife y en Bahía.

Hacia el año de 1646, había más de 50.000 judíos europeos en Brasil, la mayoría de ellos, conversos.

De esta época se tiene registro que en el año de 1636 se construyó la primera sinagoga (1) de América en Kahal Zur, en la provincia de Recife, que luego fue cerrada por los portugueses, en el año de 1655, obligando a los judíos de estas áreas a emigrar a zonas como Nuevo Ámsterdam (hoy Nueva York) y hacia el Rio de la Plata.

Guerras en la que intervinieron países como Holanda, Inglaterra, Portugal, produjeron migraciones de la comunidad judía del Brasil, y búsqueda de mercados laborales en otros lados del continente americano, por ejemplo, Perú, buscando competir en los mercados del caucho.

El crecimiento de la comunidad judía en Brasil se ve nuevamente marcado cuando, para el año de 1824, judíos marroquíes inauguraron la primera sinagoga de Belem, una ciudad del norte de Brasil, que fue llamada Porta Do Ceu (Puerta de Cielo).

Por otro lado, en Manaus, sobre el río Amazonas, una comunidad sefaradí comenzó a crecer durante la Primera Guerra Mundial.

Ya para los años en que finalizaba la primera guerra mundial, la colonia de judíos en Brasil ascendía a casi 50000 miembros.

Aproximadamente, en el año de 1967, fecha en que seis miembros de la comunidad fueron electos para el Parlamento Brasileño, había ya 140.000 judíos en el país, la mayoría en las ciudades de Río de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre.

El Brasil de hoy tiene diarios y revistas judíos, y un canal de televisión judía llamado Mosaico. Un centro de estudios judíos es parte de la Universidad de Sao Paulo y una población que algunos calculan alrededor del medio millón de miembros.

México

Los primeros judíos que llegaron a México lo hicieron de España, con Hernán Cortés, en 1519. Dos de ellos, Hernando Alonzo y González de Morales, fueron quemados en la hoguera, en el año de 1528.

Entre los criptojudíos provenientes del sur de España, se encuentra la familia Carvajal, encargados de la fundaron la ciudad de Monterrey, familia de la cual se documentó un núcleo de indios judíos en México, quienes se mantuvieron practicando costumbres mosaicas tales como el descanso el sábado, la abstención de la carne de cerdo, el prendido de velas el viernes por la noche y el rezo a HaShem.

En el año de 1880 el señor Bonifacio Laureano Noyar comenzó a organizar una comunidad de descendientes de judíos conversos y llamó a todos aquellos que practicaban los rituales arriba mencionados, para que en el año de 1920, se fundara la Congregación Kahal Kadosh Bnei Elohim en Venta Prieta, una colonia de Pachuca, en el estado de Hidalgo.

Esta comunidad indígena fue posteriormente confirmada por los dirigentes comunitarios de México.

Su tradición oral fue transmitida por las ancianas del grupo a través de relatos de cómo sus antepasados habrían sido perseguidos durante siglos de clandestinidad.

La ola moderna de migrantes judíos se produce después del año 1825, llegando judíos franceses, alemanes, italianos, austrohúngaros y belgas, de la República Checa, de la Unión Soviética, en lo que se refiere a Europa y Siria, Turquía, Grecia, Los Balcanes y Marruecos en lo que se refiere a los sefaradíes para construir las primeras sinagogas actuales:

En 1927, la llamada Redefe Tzedek por los sefaradíes, la aparición del primer periódico en Yidish, llamado “El Camino” y construcción de la sinagoga Nidje Israel en 1941 por los ashenazíes.

A pesar de un número creciente de judíos fueron llegando a México, una parte de ellos, entre los años 1920 a 1950, aprovecharon este país como una estación intermedia para llegar a los EUA, especialmente, aquellos que vinieron con muy escasos recursos económicos.

Hoy en día se habla de 28 sinagogas solamente en el DF.

Continuará…