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PorMax Stroh Kaufman

¿Es Halloween para los judíos?

¿Que relación tienen Halloween y el judaísmo?

Comencemos definiendo qué es esta fiesta y en qué consiste:

Halloween (contracción de All Hallows’ Evening), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta; tiene origen en la festividad del Samhain,

Esta palabra, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano, considerada como el «Año nuevo celta», el cual comienza con la estación oscura.

La tradición de los antiguos celtas les hacía creer que, una delgada línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba en este día, lo que permitía a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través .

Dichos espíritus según la costumbre druida, en esa fecha tenían la costumbre de dirigirse hacia lo que fue su casa en vida, a pedir comida.

Por ello, todos acostumbraban el uso de trajes y máscaras para ahuyentar especialmente,  a los espíritus malignos.

Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado.

También se acostumbraba hacer balance de los alimentos disponibles para poder prepararse para enfrentar el invierno que estaba próximo a venir.

También se nos cuenta que era un día para hacer predicciones acerca del futuro.

Cuando los romanos invadieron los territorios celtas, en la expansión de su imperio, asimilan dicha festividad, aunque ellos ya venían celebrando los últimos días de octubre,  la «fiesta de la cosecha», en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), logrando que se mezclaran ambas tradiciones.

Muchos años después,  los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) para que fuera celebrada el 1 de noviembre, sin lograr reemplazarla, sino que, igual se combinaran las dos.

Halloween se expande a América

En 1840 esta festividad llega a los Estados Unidos de Norteamérica, gracias a las tradiciones de los inmigrantes irlandeses quienes difundieron la costumbre de tallar los «Jack-o’-lantern»

Estas eran unas calabazas gigantes, huecas, con una vela en su interior inspirada en la leyenda de «Jack el Tacaño», quien era un granjero que engañaba y mentía a vecinos y amigos.

Esta conducta le consiguió toda clase de enemistades pero también una reputación que rivalizaba con la del diablo.

Cuenta la leyenda que el diablo mismo quiso comprobar la maldad de este hombre.

Disfrazado, bebieron juntos y conversando con él, pudo comprobar su fama, por lo cual el diablo dijo que venía a llevárselo;  Jack le pidió una ronda adicional de bebidas, como última voluntad.

El Diablo se lo concedió pero al ir a pagar ninguno de los dos tenía dinero, así que Jack retó a Lucifer a convertirse en una moneda para pagar la ronda y demostrar sus poderes.

Satanás lo hizo, pero en lugar de pagar con la moneda Jack la metió en su bolsillo, donde llevaba un crucifijo de plata.

Incapaz de salir de allí el Diablo ordenó al granjero que le dejara libre, pero Jack no lo hizo sino cuando el diablo le prometió que no lo iba a volver a molestar, durante un año.

Después de ese tiempo, el diablo volvió a visitar al granjero pero Jack, de nuevo, pidió un último deseo: le solicitó al diablo cogiera una manzana situada en lo alto de un árbol para así tener su última comida antes de su tormento.

Cuando el diablo estaba en el árbol Jack talló una cruz en su tronco para que no pudiera escapar, y en este momento  le dijo que para poder liberarlo, no debía volver sino en diez años, accediendo a ello.

Antes de que se cumplieran los diez años, el granjero fallece y se presenta al cielo, donde San Pedro, el guardián de dichas puertas, le impidió el acceso, por su mala vida pasada, y lo envía al infierno;

Como ya había hecho un pacto con el Diablo el cual no había cumplido el tiempo, fue expulsado  y  condenado a deambular por los caminos con un nabo hueco con un carbón ardiendo dentro como única luz que guiara su eterno vagar entre los reinos del bien y del mal.

Con el paso del tiempo, los que recordaban esta leyenda, reemplazaron los nabos por calabazas, ya que eran más grandes y más fáciles de tallar,  para poder incluir el carbón encendido que le ayudara a iluminar el camino a los difuntos en  esta fecha y,  las personas empezaron a decorar sus casas con figuras horrendas, para evitar que Jack llamara a sus puertas.

Halloween desde el punto de vista de la Torá

La Torá, especialmente en Devarím / Deuteronomio 18:10-12, es muy clara en la relación que deben tener los hijos de Israel con respecto a la brujería; está escrito así:

No se hallará entre los tuyos quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni pronosticador, ni adivino, ni hechicero, ni encantador de animales, ni nigromante, ni yideonita, ni quien consulte a los muertos; porque abominable es para el Eterno todo aquél que hace estas cosas, y por causa de estas abominaciones el Eterno, tu Elohim, los destierra de delante de ti.

Lo yimatzé bejá maavír benó ubitó baésh kósem ksamím meónen umenajésh umjashéf. Vejovér javér veshoél ov veyidoní vedorésh el hametím. Ki toavát Adonai kol osé éle ubiglál hatoevót haéle Adonai Elohéija morísh otám mipanéija.

También encontramos otra referencia: Vayickrá / Levítico 20:6 Y la persona que se volviere a los nigromantes y a los adivinos para errar en pos de ellos, Yo pondré Mi rostro contra tal persona, y le segregaré de entre su pueblo.
Vehanéfesh asher tifné el haovót veél hayidoním liznót ajaréihem venátati et panái banéfesh hahí vehijráti otó mikérev amó.

A pesar de las múltiples advertencias, es clásico el suceso de Shaúl consultando a la Bruja de Ein Dor (libro 1 de Shmuel cap. 28).

Para ello grandes estudiosos han intervenido y han dejado sus opiniones en muchos escritos a lo largo y ancho de la historia judía.

Sabios y pensadores como Najmánides y Rambam, han dejado tal vez la huella más clara al respecto: ellos han dicho que aunque la brujería llegara a ser real, o solamente efectos especiales, refiriéndose específicamente al fenómeno de Shaúl  consultando a la médium, la palabra de El Eterno es clara: Halloween, ni la brujería deben tener ningún tipo de relación con el judaísmo y, por supuesto el Purim, la fiesta cuando cada judío se disfraza, no es, no se convierte ni equivale al Halloween de los judíos.

Artículo terminado de redactar el 02 de Noviembre de 2011 – 05 de Jeshvan de 5772

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