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PorMax Stroh Kaufman

Ayunar en Yom Kipur – Segunda Parte

Ayunar en Yom Kipur – segunda parte

 

Habíamos hablado sobre ayunar en Yom Kipur, diciendo cosas como esta:  

El ayuno debe ser estricto, ya que está prohibido probar la comida en Yom Kipur sin importar si es sólo para verificar su buen gusto; aunque la expela posteriormente y no la ingiera en absoluto. Asimismo está prohibido masticar “gomas de mascar” ó parecidos, las cuales, en otros ayunos, podrían ser toleradas.

 

Todos sabemos, por enseñanzas de nuestros sabios, que el ayuno genera una predisposición y una conciencia de y hacia la oración; incluso, la halajá puede permitir, cualquier día de ayuno fuera de los obligatorios, siempre y cuando desde la noche anterior, haga la consigna “mañana voy a ayunar” (Con Kavaná, pero no con la razón de bajar de peso): y lo puede realizar desde la salida de las estrellas hasta el anochecer del día siguiente: por todas estas razones, el ayuno de Yom kipur, se convierte en una “mitzvá”

 

Excepciones a esto puede ser en Israel, por la Santidad que el Estado de Israel implica, según nos enseñan también nuestros rabinos.

 

Hay un día en la semana en la cual no se ayuna, por enseñanza rabínica; es en Shabat, porque ese día es una fiesta en al cual gozamos (deberíamos) de todo lo espiritual que este día de descanso implica y por ello nos regocijamos con buena alimentación.

Sin embargo, Shabat, encontramos en la Torá (Tanaj) condiciones o momentos específicos en las que “se puede ayunar” y nos lo demuestra la Torá y el Tanaj, cuando:

1.- Moshé ayuno cuarenta días y cuarenta noches: Esto lo sobreentendemos que fueron continuos e ininterrumpidos. Durante ese lapso de tiempo, y dependiendo del día en que se inicie el ayuno, caerían entre 5 a 7 días (Shabat)

2.- Leemos en Daniel 1:8-15 que el profeta ayuno 10 días, período en el cual pudo haber 1 a 2 shabat

3.- Un tercer evento, también en el libro de Daniel, en el cual ayuna “severamente” 3 semanas: Allí también podemos tener 3 a 4 días que corresponden al Shabat

“Porque el propósito del ayuno es el arrepentimiento que, si es verdadero, nos lleva a cambiar nuestras acciones”.

Pero ¿qué sucede si Yom Kipur coincide con shabat?

Empecemos diciendo que Yom Kipur es considerado como Shabat Shabaton… literalmente el más grande de los Shabat, donde por obligación, se combina lo espiritual con lo físico, donde previamente hemos limpiamos nuestra casa, y hemos alistado ropas lindas para vestir durante el servicio religioso (Blanco es la costumbre) y la necesidad de crear una herramienta que nos conduzca al arrepentimiento, y así poder circular por una senda que nos conducirá a un mundo mejor.

La herramienta se llama ayunar… Ayunar en Yom Kipur.

Ayunar de por sí, es difícil, pero es esta dificultad es la que nos da la oportunidad de conectarnos con El Eterno de un modo más poderoso.

El rey David dijo,  “He aquí, los ojos de Adonai se dirigen a los que le temen, a los que esperan su bondad, a rescatar su alma de la muerte y sostenerla en hambre”.

En un sentido espiritual, “hambre” se refiere al anhelo del alma de cercanía a HaShem, y que  siempre desea reunirse con su Fuente. En Yom Kipur, el día más sagrado del año, nos alimentamos no de carbohidratos o proteínas, sino de la revelación de nuestra propia esencia y su relación intrínseca con el Todopoderoso: por ello, aunque caiga en Shabat, ayunamos de todos modos.

 

15 de noviembre de 2017 – 26 de Jeshvan de 5778

 

Redactado por Dr Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Pedir excusas (to apologize)

Pedir excusas (To apologize)

Para nadie es un secreto que quizás la frase más difícil de pronunciar es “lo siento, me equivoqué”

Y la que le sigue, también: “le(s) pido excusas”

También sabemos que, del mismo modo como tenemos poder para ofender (desde cualquier punto de vista), también tenemos el poder de pedir excusas, de forma sincera, para corregir o remediar lo que hemos hecho o dicho.

Pedir excusas, o disculparse sinceramente, ante los demás (y por supuesto ante El Creador), es el primer paso para sanar el quebrantamiento que existe dentro de nosotros mismos y en el mundo que nos rodea.

Sucede que, muy a menudo conservamos en nuestras mentes recuerdos de todo lo que nos ha lastimado, sin siquiera saber que lo estamos haciendo.

Todas las veces que alguien nos ignoró. O nos insultó. O nos decepcionó.


Podemos llegar a pensar que esto lo estamos haciendo, de alguna manera, para protegernos de ser heridos de nuevo, pero todo lo que realmente hace es mantener nuestros propios corazones y mentes sumidos en la negatividad.

Esto es una forma de pensar que la gran mayoría de nosotros la tiene presente y es lo que interviene en la dificultad para pedir excusas.

También solemos decir, pensar o actuar bajo el siguiente pretexto: “No confío en nadie y nadie confía en mí”.

Esto ¿por qué? Porque cuando somos lastimados, es muy fácil y cómodo “construir muros alrededor de nuestros corazones” para no confiar en nadie, ya que, si no confiamos en los demás, entonces no pueden lastimarnos nuevamente.

También es un argumento de la mayoría de nosotros, e igualmente válido para no pedir excusas.

Es que todos tenemos, por defecto, una “resistencia natural (humana)” de admitir nuestras equivocaciones: podemos decir o pensar, y así oponernos a pedir excusas, aún con los detalles más pequeños.

Es que yo soy… (mayor, autoridad, más inteligente, hombre, mujer, de más experiencia, etc), suele ser nuestra posición y por ello no pido excusas.

Estas y otras posiciones hacen que para algunas personas les resulta muy difícil acercarse a una persona a la que han lastimado y lleguen a pedir excusas por el dolor que pueden haber causado.

No podemos olvidar que el judaísmo tiene una posición muy particular… que todo lo que sucede en el mundo en general, y en nuestras vidas en particular, sucede bajo las leyes de la divina providencia y, por lo tanto, en mi beneficio (gam zu le tová reúne este concepto), por lo tanto nuestra posición debería ser siempre hacía pedir excusas en lugar de poner pretextos…

No podemos olvidar tampoco este otro concepto del judaísmo: cada uno de nosotros es responsable del Tikún Olam (restauración del mundo) y pedir excusas hace parte del gran conjunto de restauración

¿Y cómo hacerlo?

¡Simplemente… dar el paso!

Es difícil….sin lugar a dudas, pero no es imposible… Nada es imposible.

Recuerda que es fácil pensar y suponer que “mañana lo haré”… ¿Pero y si no hay mañana?

Llegaràs a la corte celestial con un perdón que  nunca solicitaste y así serás juzgado…

Somos nosotros mismos los que creamos nuestros propios obstáculos esperando comportamientos y acciones de otros para en algún momento decepcionarnos. Si dejamos de hacerlo, podemos seguir adelante y pasar por alto lo que nosotros mismos causamos con nuestros propios malos sentimientos.

No olvidemos que hay mecanismos que nos apoyan a reflexionar de como pedir excusas:

Uno de ellos se llama Kavana (intención): es quizás el primero de los mecanismos a recurrir

Hidbodedut sería el segundo que podríamos mencionar (capacidad de reflexionar A SOLAS, y relacionarse con El Eterno)

Otro, el ayuno… no hace mucho pasamos por Yom Kipur, y debimos habernos arrepentido los suficiente como para poder pedir excusas.

Son muchos más…

Sin embargo, recuerda lo que dijo Benjamín Franklin cuando vas a pedir excusas, “Nunca arruines una disculpa con una excusa”.(“Never ruin an apology with an excuse.”)

321judaismo.com

20 de octubre de 2017 – 30 de Tishrei de 5778

PorMax Stroh Kaufman

El poder de la oración

EL PODER DE LA ORACIÓN

 

Una oración, desde el punto de vista gramatical,es un conjunto de palabras, reunidas, organizadas en categorías, con límites precisos, que sirven para expresar ideas, de forma completa, con una estructura muy particular.

Desde el punto de vista religioso, una oración es el mismo concepto descrito previamente, pero que son dirigidas, hacia una santidad, el cielo, un dios, un ángel, un espíritu etc. por una persona que es considerado creyente de esa entidad (santidad), como si se tratase de una comunicación entre dos personas.

En el judaísmo, a grandes rasgos, hablamos de dos tipos de oración, la “completa y la incompleta”

La primera de ellas la podemos “subdividir” en “oración con fe” y en oración con “empeño, empuje y referencia”

El Talmud nos dice [Rosh Hashana 18a]: que dos personas que presenten una condición específica igual entre ellos (enfermedad, por ejemplo) es posible que uno se mejore y el otro no se mejore, ¿Esto a qué se debe? A que uno de ellos obtuvo respuesta a sus oraciones, mientras que el otro no.

Y todos sabemos que hay respuestas “inmediatas y tardìas”

La Guemará complementa el pasaje anterior diciendo:para el que rezó una “oración completa” su petición fue respondida y para aquel que no rezó una “oración completa” no fue respondida.

¿Cuál es la definición de una “oración completa” frente a una “oración incompleta”?

NUNCA LO SUBESTIMES

La respuesta está en el poder de la oración.

Este poder está descrito por la palabra kavana [intención].que reúne las dos características en la que subdividimos la oración completa.

Encontramos, entre las enseñanzas de nuestros sabios, cómo el Rabino Elya Lopian explica que significa una “oración completa” (tefila shlema) indicando que la persona cree en el poder de la oración.

Que la oración tiene Kavana (intención).

Él creía en el Poder del Todopoderoso y el poder de sus propias oraciones y, por lo tanto, fue respondido. Una persona creyó en el poder de la oración, sin embargo, la otra persona no confió en que su oración sería respondida.

(Lo que normalmente sucede en la mayoría de nosotros, porque no vemos una “respuesta inmediata”).

La hermana del Rebe Kotzker una vez estuvo enferma y nada la ayudó.

Ella fue a ver a su hermano, el Rabino, y le pidió que le diera permiso.

Él la miró y dijo: “No hay nada que pueda hacer por ti” y luego cerró la puerta, de golpe, sobre su rostro.

Su hermana luego comenzó a llorar, “Maestro del Universo, mi propio hermano no me ayudará. ¡Debes ayudarme! “

El Rabino Kotzker abrió la puerta y dijo:” Esto es lo que quería escuchar. No es el Rebe Kotzker quien puede ayudarlo ni a los médicos que pueden ayudarlo, solo el Todopoderoso puede ayudarlo. Solo quería llevarte a esa realización. Una vez que hayas llegado a esa realización, estarás bien “.

Esta es la definición de una” oración completa “.

Esto es el poder de la oración.

 

El Baal Shem Tov dice que las oraciones son asuntos “que se paran en las alturas del mundo”, sin embargo, como habíamos anotado, las personas los tratan a la ligera.

Muchas veces, oramos y nuestras oraciones tienen un impacto cósmico, aunque no reconozcamos ese hecho y aunque pensemos que nuestras oraciones han quedado sin respuesta.

No vemos los resultados, a veces se convierte en el efecto que no se siente hasta generaciones después.

Creemos que cuando oramos por ejemplo, por NUESTRO miembro enfermo de la familia, las oraciones tienen que ayudar a NUESTRO miembro enfermo de la familia.

Eso es comprensible.

Pero no sabemos el poder de la oración.

Muchas veces, a pesar de que la persona específica en estado crítico puede pasar, que nuestras oraciones por él o ella puedan tener impacto para salvar muchas otras vidas, también necesitadas, del poder de la oración.

Entonces, otra persona clamará y agradecerá porque vio reflejado lo que también pudiera estar solicitando, en sus oraciones, aunque fueran oraciones “incompletas”.

 

Redactado y recopilado el 17 de octubre de 2017 – 27 de Tishrei de 5778 para 321judaismo.com

Fuentes varias.

PorMax Stroh Kaufman

Seudat Mashíaj

 

Seudat Mashíaj

Cena en honor a la llegada del Mashiaj.

Entre los jasidim se acostumbra celebrar una cena en honor a la llegada del Mashiaj, (Seudat Mashiaj)en el último día de pesaj: se celebra con suma alegría, y la costumbre es de tomar las cuatro copas de vino, como en el Seder:

Esto por qué?

Una de las razones está dada en el hecho que, el sexto día, Hashem completó la creación del mundo al crear al hombre: como está escrito: un día es igual a mil años, la humanidad se encuentra en el sexto milenio,y es allí, en el sexto milenio, cuando el hombre perfecto y completo, el Mashíaj, será “creado” y revelado. Y así fueron las pala­bras de Najmánides; “¡Este es el hijo de David, creado a imagen de HaKadosh Baruj Hu!”

 

Esto obliga a esperarlo y celebrar su pronta venida: hay que prepararse para la Gueulá (Redención).

Hay quienes dicen que esta Seudá tiene que ser en el séptimo día, porque fue cuando ocurrió el milagro: las aguas del mar se abrieron, y el pueblo pudo atravesar al otro lado.

La mayoría, sin embargo, lo realiza el octavo día, o último día de Pesaj, utilizando la analogía que, como la tribu de Binyamin era la última en movilizarse y si algo se había perdido en la marcha ellos lo retornarían, también, el último día traerá la redención de redenciones.

Para nosotros está prohibido hacer la cuenta de cuándo será su llegada, porque nos enseñan también nuestros sabios que “La Shejiná se apartó de Yaakov” cuando intentó revelar la fecha de la llegada del Mashíaj.

El Rabino Shlomó de Karlín dijo, en alguna ocasión:”Cada judío debe asegurarse que tiene una parte que cumplir en la llegada del Mashíaj” y para ello, debe despertar conciencia mediante actos que impliquen cumplimiento de mitzvot, y estudio de la Torá, con kavana (intención).

Para todos es claro y clave que los tiempos previos a su llegada son de absoluta y total corrupción, degeneración moral y espiritual absoluta y catástrofes de magnitudes insospechadas, descritas por Hoshea / Oseas como “los dolores de una mujer en el momento del parto”; sin embargo, la instauración de la Cena en honor al Mashíaj (Seudat Mashíaj) crea en el pueblo hebreo una conciencia en la necesidad de la llegada del Mashíaj y afirma lo escrito en uno de los trece principios de fe de Maimónides que dice: “creo con fe absoluta, en la venida del Mashíaj, y aunque demorare en llegar, esperaré cada día por su llegada”

Siendo así, realicemos actos de bondad y compasión, hablemos la verdad, evitando todo tipo de Lashon hara, estudiemos concienzudamente la Torá, y cenemos… Mashiaj, esperamos tu pronta venida en nuestros días.

 

09 de Abril de 2015 – 20 de Nisan de 5775

PorMax Stroh Kaufman

Amida o el Shemone Esre

 

AMIDÁ SEGUNDA PARTE

SHEMONE ESRE O LAS 19 BENDICIONES

Antes de concluir con esta segunda parte queremos hacer un énfasis en un aspecto fundamental de cualquier oración: es la intención que se le dé o brinde a la tefilá: se llama, en hebreo, Kavaná, la cual es la esencia fundamental de cualquiera de las tefilót, pero en especial de esta: La Kavaná tiene varios aspectos: implica la intención de cumplir con la mitzvá de la oración, el enfoque sobre la función de la oración, la comprensión del significado de las palabras y las ideas inherente a las diversas oraciones, y la enunciación correcta de esas palabras.

Kavaná incluye la intención, la dirección, la perspectiva y propósito: sin Kavaná, la oración pierde su esencia y se transforma en “una lectura más”.

Continuamos con nuestra revisión acerca de la Amida o la Shemone esre

La bendición número 11 se conoce con los nombres de Birkat haDín o Birkat haMishpat, por la que eleva una petición por la justicia:

Hashiba shofteinu kebarishoná, veyoatzéinu kebatejilá, vehaser miménu yagón vaanajá, umlój aleínu meherá atá Adonai lebadejá bejésed ubrajamím, betzédek uvmishpát. Baruj atá Adonai, mélej ohév tzedaká umishpat.

“Restore our judges as of yore, and our counselors as in the beginning, and remove from us grief and sighing. Reign Thou over us, O Lord, alone in loving-kindness and mercy, and establish our innocence by the judgment. Blessed be Thou, O Lord the King, who lovest righteousness and justice.”

Restaura a nuestros jueces como al principio, y a nuestros consejeros como al comienzo. Quita de nosotros la tristeza y el suspiro, y prontamente reina solo Tú sobre nosotros, oh Eterno, con bondad y misericordia, con rectitud y justicia. Bendito eres Tú, Eterno, Rey que ama la rectitud y la justicia.

La bendición número doce es llamada Birkat haMinim o Birkat haZadukim es decir, bendición contra los pecadores, los herejes y traidores, y algunos lo refieren contra los Saduceos (Zadukim)

Laminim velamalshiním al tehí tikvá, vejol hazedim keréga yobédu, vejol oiebéja vejol soneéja meherá yikarétu, umaljút harishá meherá teakér utshabér utjalém vetajniém bimhéra beyaméinu. Baruj atá Adonai, shober oyebím  umajnía zedím (minim)

Que para los heréticos y para los delatores no haya esperanza, y que todos los pecadores perversos perezcan en un instante. Que todos Tus enemigos y todos los que Te odian sean prontamente exterminados. Y que prontamente extirpes, quiebres, extermines y sometas el reinado del mal. Bendito eres Tú, Eterno, que quiebras a los enemigos y sometes a los pecadores alevosos.

“May no hope be left to the slanderers; but may wickedness perish as in a moment; may all Thine enemies be soon cut off, and do Thou speedily uproot the haughty and shatter and humble them speedily in our days. Blessed be Thou, O Lord, who strikest down enemies and humblest the haughty”

La bendición número trece es la que eleva una petición por los justos y piadosos: dice así:

Sobre los justos y los piadosos, sobre el remanente de Tu pueblo Israel, sobre sus ancianos y sobre el remanente de sus sabios, sobre los conversos sinceros y sobre nosotros, que por favor se conmueva Tu misericordia, oh Eterno, D–s nuestro.

Y otorga una recompensa buena a todos los que confían verdaderamente en Tu nombre. Pon nuestra porción con la de ellos y que nunca nos avergoncemos, pues en Tí hemos confiado y en Tu inmensa bondad nos apoyaremos con verdad. Bendito eres Tú, Eterno, sostén y seguridad de los justos.

Al hatzadikím veál hajasidím, veál sheerít améja bet Israel, veál ziknéhem veál peletát bet sofréhem, veál gueré hatzédek vealénu, yehemú na rajaméja Adonai Elohenu, veén sajár tov lejól habotjím beshimjá beemét, vesím jelkénu imahém ulolám lo nebósh ki bejá batájnu veál jasdejá  hagadol beemét nishanénu. Baruj atá Adonai, mishán umibtáj latzadikím

La catorceava bendición eleva una súplica por Jerusalém y su pronta restauración; dice así:

Reside en medio de Tu ciudad Jerusalém tal como hablaste; en medio de ella establece el trono de Tu siervo David y reconstrúyela para estructura eterna, prontamente y en nuestros días. Bendito eres Tú, Eterno, que reconstruye Jerusalém.

Tishkón betój Yerushaláim iréja kaasher dibárta, vejisé David abdéja meherá betojá tajín, ubné otá binyán olám bimherá beyaméinu. Baruj atá Adonai, boné Yerushaláim.

La bendición número quince, comienza con “Et Tzemaj David” y por ello, se titula así. Es una oración para el surgimiento del la raíz de David, es decir, el surgimiento y el pronto venir del reinado mesiánico.

Hay estudiosos que consideran que esta bendición debió haber formado parte de la bendición anterior pero tampoco saben cuando se separó. Dice así:

Haz florecer prontamente el retoño de Tu siervo David, y por medio de Tu salvación eleva su estandarte, pues hemos puesto nuestra esperanza y esperado Tu salvación todo el día. Bendito eres Tú, Eterno, que hace florecer el orgullo de la salvación.

Et tzémaj David abdejá meherá tatzmíaj, vekarnó tarúm bishuatéja, ki lishuatejá kivínu kol hayóm. Baruj atá Adonai, matzmíaj kéren yeshuá.

La bendición que ocupa el número dieciséis, es simplemente conocida con el nombre de Tefilá = oración, la cual se constituye en una súplica, para que las bendiciones anteriores sean escuchadas y respondidas por el Eterno. Dice así:

Escucha nuestra voz, oh Eterno, Padre nuestro, misericordioso, ten piedad y misericordia de nosotros, y recibe con misericordia y benevolencia nuestras oraciones, pues Tú eres un Dios que escucha nuestras oraciones y plegarias.

Y de Tu Presencia, Rey nuestro, no nos hagas retornar vacíos, concédenos gracia, respóndenos y escucha nuestras oraciones, pues Tú escuchas las oraciones de todos los labios. Bendito eres Tú, Eterno, que escucha la oración.

La bendición número 17 se llama avodá no refiriéndose simplemente al trabajo, sino al servicio en el Templo, cuya restauración es esperada. Dice así:

Complácete, oh Eterno, Dios nuestro, en Tu pueblo Israel y atiende a sus oraciones; restaura el servicio en el santuario de Tu Santo Templo, así como las ofrendas de fuego y las oraciones de Israel. Que prontamente las recibas con amor y benevolencia, y que siempre sea aceptable el servicio de Tu pueblo Israel.

Y Tú, por la abundancia de Tu misericordia, nos desearás y te complacerás en nosotros, y nuestros ojos contemplarán Tu retorno a Tzión con misericordia. Bendito eres Tú, Eterno, que hace retornar Su Presencia a Tzión.

Retzé Adonai Elohéinu beaméja Israel velitfilatám sheé vehashév haabodá lidbír betéja, veishé Israel utfilatám meherá beahabá tekabél beratzón, uthí leratszón tamíd abodat Israel améja.

Veatá berajaméja harabím tajpótz bánu vetirzénu vetejezéna enéinu beshubejá leTzión berajamím. Baruj atá, Adonai, hamajazir shejinató leTzión

La bendición que ocupa el lugar número 18, es la de Hodaá = agradecimiento; dice así:

(Inclinar el cuerpo) A Ti te agradecemos, pues Tu eres el (enderezarse) Eterno, Dios nuestro y Dios de nuestros padres, por siempre jamás. Tú eres el que nos forma, la Roca de nuestro ser, y Tú eres el defensor de nuestra salvación.

De generación en generación te agradeceremos y relataremos Tu alabanza por nuestras vidas que están en Tu mano, por nuestras almas que están confiadas en Ti, por Tus milagros que todos los días están con nosotros y por Tus maravillas y bondades en todo momento, noche, mañana y tarde.

El Bondadoso, pues no se han agotado Tus misericordias; el Misericordioso, pues no se han extinguido Tus bondades, ya que desde siempre hemos esperado en Ti.

Y por todo ello que siempre sea bendito, exaltado y elevado Tu Nombre, Rey nuestro, por toda la eternidad. Y todos los seres vivos agradecidamente te reconocerán (sela).

Y alabarán y bendecirán por siempre Tu grandioso Nombre, con verdad, pus benévolo es, oh Dios de nuestra esperanza y de nuestra ayuda (sela), el Dios benévolo. (Inclinar el cuerpo) Bendito eres (agachar la cabeza) Tú (enderezarse) Eterno, benévolo es Tu Nombre y a Tí es propio agradecer. 

BENDICIONES FINALES

La bendición 19 es la bendición por la paz; dice así:

Otorga paz, benevolencia, bendición, vida, gracia, bondad, rectitud y misericordia a nosotros y a todo Tu pueblo Israel.

Bendícenos a todos, padre nuestro como a uno solo con la luz de Tu rostro, pues con la luz de Tu rostro nos has otorgado, oh Eterno, Dios nuestro, la Torá y la vida, el amor y la bondad, la rectitud y la misericordia, la bendición y la paz.

Y que sea bueno a Tus ojos bendecirnos y bendecir a todo Tu pueblo Israel con abundante vigor y con paz.

Bendito eres Tú, Eterno, que bendice a Su pueblo Israel con paz, amén.

Algunas versiones señalan que esta bendición es parte de la que detallamos a continuación:

“Te reconocemos a Ti, oh Señor, que Tú eres nuestro Dios, Tú eres el Dios de nuestros padres, por los siglos de los siglos. Roca de nuestra vida, Escudo de nuestra ayuda, Tú eres inmutable, de tiempo en tiempo.

Te damos gracias y elevamos nuestra alabanza, porque nuestras vidas que se entregan [de nuevo] en tus manos y en nuestras almas que confían a ti, y porque tus milagros permanecen con nosotros todos los días y por Tus maravillas y por lo maravillosos que son tus actos de bondad, en todos los tiempos; al atardecer, en la mañana y el mediodía la marea Tú eres [el] bien, porque tu misericordia es infinita:

Tú eres misericordioso; nunca para tus bondades hay fin: desde siempre hemos esperado en ti y para todas estas cosas; que Tu nombre sea bendecido y exaltado siempre y para siempre, y todas las criaturas vivientes den gracias a ti y alaben tu gran nombre en la verdad, Dios, nuestra salvación y ayuda. Selá.

Bendito seas, oh Señor, tu nombre es bueno, y a Ti es merecido darte las gracias.”

Parte de la bendición del cierre dice también, así:

Dios mío, preserva mi lengua del mal y mis labios de hablar engaño. Que mi alma se inmute para quienes me maldigan, y que mi alma sea como el polvo para todos.

Abre mi corazón a Tu Torá y mi alma correrá en pos de Tus mandamientos. Y a todos los que se levanten contra mí para mal, prontamente anula su consejo y trastorna sus pensamientos.

Hazlo en virtud de Tu Nombre, hazlo en virtud de Tu diestra, hazlo en virtud de Tu Torá, hazlo en virtud de Tu santidad, para que Tus amados sean liberados. Que Tú diestra salve y respóndeme.

“Que la expresión de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables delante de Ti, oh Eterno, mi Roca y mi Redentor”

Que el Hacedor de la paz en Sus alturas por Su misericordia haga la paz para nosotros y para todo su pueblo Israel. Y digan: Amén.

Sea Tu voluntad, oh Eterno, Rey nuestro y de nuestros padres, que reconstruyas el Santo Templo prontamente y en nuestros días. Y otórganos nuestra porción en Tu Torá para cumplir los estatutos de Tu voluntad y servirte con el corazón perfecto.

Otra de las oraciones con las que se suele concluir el servicio es la del Yehí Ratzón

Sea Tu voluntad, oh Eterno, Señor nuestro y de nuestros padres, que reconstruyas el Santo Templo prontamente y en nuestros días. Y otórganos nuestra porción en Tu Torá para cumplir los estatutos de Tu voluntad y servirte con el corazón perfecto.

Muchas son las variaciones dependientes de versión askenazi, sefaradí u otros, para concluir esta ceremonia y muchas son las variaciones para el Shabat, las fiestas, los días de inicio de mes, para el verano y el invierno, pero esto será tema para otra publicación.

Queremos concluir con una sencilla frase, que pide por nuestras oraciones: “Que la expresión de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables delante de Ti, oh Eterno, mi Roca y mi Redentor”

321judaismo.com  02 de enero de 2014

DERECHOS RESERVADOS DE AUTORÍA INTELECTUAL POR EL TRABAJO DE RECOPILACIÓN, teniendo en cuenta que las oraciones, por su antigüedad, son de dominio público.

PorMax Stroh Kaufman

¿Puede una oración (tefila) cambiar un destino?

¿Puede una oración (tefila) cambiar un destino?

Si hablamos de la tefila, recordemos que hace muy pocos días terminó Yom Kipur, dia en el cual cada uno de los judíos oramos  por haber quedado inscrito en el libro de la vida y del perdón, de la parnasá tová y de unas buenas condiciones para el año que comienza: hemos hablado y nuestros sabios nos insisten en la Teshuvá (un arrepentimiento sincero) como un mecanismo para ello, y la teshuvá debe estar acompañada de una oración (tefila) “que nace del corazón”;ante una situación de esta, muchos de nosotros podemos vernos enfrentados a un momento en el cual nos preguntamos a nosotros mismos “¿Cómo lo hago?” o podemos decir “Yo no soy capaz — no sé qué decir” …

La literatura judía nos trae muchos ejemplos para entender cómo debemos orar, como orientar la tefila, especialmente en momentos en los cuales queremos o deseamos “cambiar un decreto” y sentimos que la “lectura como la del loro” no nos va a brindar una gran ayuda, y por ello existe la Hitbodedut

Veamos algunos ejemplos:

Erase una vez, una señora que se encontraba sentada al lado de su hijo el cual estaba a punto de fallecer. Ella, estaba llorando y abriendo su corazón, le suplicaba a Hashem.

Ella supo de la visita de un rabino de altos méritos espirituales, a su ciudad, por lo cual le pidió a su marido que fuera a buscar una tefila y más especificamente, una brajá (bendición) de su parte.

El hombre se levantó y se dirigió al sitio donde el rabino se encontraba alojado. Después de explicarle al Gabai (asistente del rabino), la urgencia de su visita, este le dijo que se sentara y esperara; mientras tanto, él entraba donde el rabino para hacerle saber el motivo de su visita.

El Gabai golpeó, y abrió la puerta del estudio del Rabino, quien inmediatamente le ordenó que se fuera. El Gabai volvió hacia el hombre y le dijo que esperara. Pasó una hora. El hombre, de nuevo le suplicó al Gabai, diciéndole: “Mi hijo ya puede estar muerto. Por favor ayúdame”.

El Gabai regresó al estudio del rabino, pero este, nuevamente le pidió que  esperara.

El Gabai regresó donde estaba este hombre y le dijo que el rabino nuevamente le había mandado a que esperara. Mientras tanto, de vuelta a casa, la madre seguía abriendo su corazón y suplicándole a Hashem. Poco tiempo después, la puerta del estudio del rabino se abrió, de par en par.

El rabino, entusiasmado, salió y le dijo al hombre que todo estaba bien, que el niño está bien, y que él debía ir a casa. El rabino le advirtió, con estas palabras: “Las simples y sencillas tefilot de su esposa acaban de alcanzar el trono celestial” (Kisei hakavod).

Este hombre se asustó tanto, que, luego de agradecer al rabino, regresó rápidamente a su casa. El Gabai, mientras tanto, le pidió al Rabino que le explicara lo que acababa de suceder. Y ante ello el Rabino le dijo al Gabai “observé en los cielos que el bebé estaba destinado a morir y no había nada que hacer, pero a causa de tefilá de la madre, el decreto fue cambiado.

Hashem desea nuestra fe sencilla en él, creyendo que él puede hacer cualquier cosa. La señora dijo con sinceridad: “Por favor, Hashem, mira hacia abajo a mi bebé. Mira lo mucho que está sufriendo. Por favor, ayúdalo a él.

Esta sencilla tefilá pudo cambiar el decreto. El niño creció y vivió una larga vida con Hashem, la Torá y las mitzvot.

Otro ejemplo de la literatura lo encontramos en los siguientes párrafos:

Un hombre, que se llamaba Joshua, habló con el profeta Eliahu y le preguntó: “Maestro, ¿puedo permanecer contigo por un tiempo, observando cómo creas los milagros e interactúas con el mundo?”.

El profeta respondió: “Sí, puedes venir conmigo, pero, con una condición: No hagas preguntas y sólo observa”.

Este hombre accedió a dicha solicitud, y ellos comenzaron a viajar por muchos pueblos: en uno de ellos, llegaron a la casa de una familia muy pobre, que derivaba su sustento de lo que obtenían de su única vaca. En la mitad de la conversación, Eliahu sacrificó a la vaca delante de los ojos de todos los asistentes. El hombre quería cuestionar lo que el profeta estaba haciendo, pero él, le  recordó que habían hecho un pacto de “no preguntas”.

De allí, se dirigieron a una segunda visita. Llegaron a una casa que pertenecía a un hombre muy adinerado pero muy poco educado y de muy malos modales, hasta el punto de llegar a decirle que: “ya que están aquí, los alimentaré, pero vayan y siéntense en el cuarto de los sirvientes.

Les daré pan, agua y sal para que coman, no porque quiera darles, sino porque no tengo opción. Debo seguir una tonta costumbre social que me obliga a compartir”.

Después de haber comido, Eliahu le dijo a su anfitrión: “Entiendo que las paredes de tu casa se están desmoronando.

Es por ello que te bendigo para que la casa sea reparada y tengas en ella todo lo que necesitas”. Pronto, con esta bendición, la casa fue reparada y al hombre se le otorgó todo lo que pudiese necesitar.

El profeta y su acompañante se dirigieron a un centro comunitario donde había personas del mismo talante que el rico a quien habían visitado anteriormente y, allí, Eliahu se encargó de bendecir a cada persona para que fuera un líder en su propio derecho.
Una cuarta visita fue hacia una comunidad que se caracterizaba por la bondad de su gente, quienes atendieron y sirvieron a los dos visitantes, con honor; al despedirse, Eliahu oró con el director de la comunidad a quien le dijo: “Te bendigo para que tengas un líder únicamente”.

Luego de haber escuchado y visto  todo lo anterior, Joshua, rompiendo su promesa, le preguntó al profeta el porqué de aquellas oraciones que parecían no tener sentido, y él le  respondió: ” Cuando entramos al primer hogar, pude darme cuenta que, estaba predestinado que el hombre de esa casa perdería a su esposa ese día; por lo tanto oré y,  la respuesta a ella era que sacrificara la vaca, lo cual permitió la anulación del decreto.

En la siguiente visita, percibí que había una fortuna escondida debajo de la casa del hombre adinerado, y si lo hubiese desenterrado, habría ganado más dinero y poder. Así que por medio de la oración, permití que reparara aquella casa para que no buscara ni encontrara el dinero.

Con los residentes de la comunidad, mi bendición sobre ellos era para que todos fueran líderes, pero ¿por qué? Porque cuando una comunidad está llena de líderes sin seguidores, no construyen una comunidad sino que la derrumban.

En el pueblo que visitamos al final, deseé la armonía de los ciudadanos, la unidad, el amor y fortaleza. Mi tefila por ellos traía una bendición para que ellos tuvieran un solo líder y que ese líder sea el Creador Quien está dentro de todos nosotros”.

14 de octubre de 2012 – 28 de Tishrei de 5773

Publicado por 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Hitbodedut o el aislamiento para hablar con El Eterno

Hitbodedut

Personas no judías, muy queridas han escrito a nuestro correo con la inquietud de saber si en el judaísmo existe algún momento especial en el cual pueda haber una especie de “retiro espiritual” que permita un momento de conexión con El Eterno, que ellos comúnmente llaman “vigilias”

Nuestra respuesta a dicha inquietud se conoce con el nombre de Hitbodedut.

Personalmente quisiéramos aclarar con un par de ejemplos, en el cual Jesús (Yeshu- Yeshúa), hace varios “reclamos:” por ejemplo, ¡Abba, láma sabactáni!  Otro de estos ejemplos, es el momento en el cual Jesus, Yeshu o Yeshúa despierta a sus discípulos y los estimula a continuar con sus oraciones, y un tercer momento, se presenta cuando se refiere a “retirarse a sus oraciones” en la mitad de la noche…

Veamos un par de citas de dichos textos:

– Pero tú cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a Tu padre que está en secreto. Porque Tu Padre ve lo que está en secreto y él te recompensará.

– “Cuando estén orando, no sean prolijos, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo. ”

Esto es conocido en el judaísmo como Hitbodedut…

Entendemos como Hitbodedut , el momento más elevado de ser humano, en el cual  eleva sus oraciones: es un momento en el cual el hombre debe fijar una hora o más, de cada uno de sus días, para aislarse en una habitación o en el campo, para hablar con el Todopoderoso.

Su estructura, como la conocemos hoy en día, se le debe al rabino Najman de Breslev, pero es mucho más antigua que eso,

Nos enseñan nuestros sabios que el rey David ya ha elogiado al proceso de Hitbodedut cuando dijo (Tehilim 55, 7-8):

“¿Quién me diera las alas de una paloma para que yo pudiera volar y vivir lejos y se encuentran en el desierto para siempre, Selah.”

Durante esos momentos, el hombre debe transmitir todo lo que tiene guardado en su corazón, mediante palabras de súplica y gracia, en su propio idioma, en su propio lenguaje, para que las palabras fluyan con mayor facilidad.

Esto debe hacerse, de preferencia, en voz alta, como si se estuviera hablando con un amigo.

Ese momento de encuentro con El Eterno,

Es para desarrollar una relación especial con el Todopoderoso, en el  que expresamos nuestro anhelo de tener una relación llena de gozo, y en la que se procura demostrar nuestro amor, admiración por lo que Él es y lo que Él hace.

Podríamos pensar de que no existe ningún protocolo para estar en conexión directa con Nuestro Creador, pero si se hace una comparación con el momento en que vamos a tener una entrevista personal con alguien importante: allí hay una fase en la que se “rompe el hielo” y otro momento en el cual se habla de aspectos generales y, por último, cuando  “se llega al tema central” y, es por ello que podemos dividirlo en etapas:

La primera de ellas, se encarga de dedicar unos minutos de alabanza a todo lo grande y maravilloso que es El eterno y todo lo que hace por nosotros.

La segunda de ellas, en la que confesamos nuestras transgresiones  y errores, definimos el arrepentimiento  por el pasado y hacemos un compromiso porque, de este momento en adelante estaremos con todas nuestras mejores intenciones y toda nuestra voluntad para no repetir estas  transgresiones: suplicamos por el apoyo que El Eterno nos va a dar para que cumplamos con nuestro propósito.

La tercera, es la que se encarga de pedir al Todopoderoso para que esté siempre proporcionándonos su guía y asistencia tanto en forma espiritual, como material.

Podríamos hablar de una cuarta fase en la cual no hay que preocuparse por el tiempo, es decir, por ejemplo, si la conversación demora cinco minutos: por ser una práctica diaria, se perfecciona con el tiempo y puede llegar a ser hasta de varias horas.

Uno de los aspectos sobre los cuales el Rabino Najman escribió acerca de la hitbodedut es el siguiente hecho: dice que cada uno de nosotros debe orar por todo.

Si la ropa se rompe y tiene que ser reemplazada, ruegue al Eterno que le supla por una nueva.

Hay que hacer esto para todo.

Hay que hacer un hábito de orar por todo lo que se necesita, sin importar si es grande o es pequeño.

Las oraciones principales deben ser los fundamentos para que El Todopoderoso nos ayude en nuestra devoción y que podamos ser dignos de acercarnos a él.

Sin embargo, también debemos orar, incluso para cosas triviales. HaShem nos da la comida, la ropa y todo lo necesario, aunque no se lo estemos reclamando.

En esa fase podríamos ser comparados con un animal cualquiera, porque HaShem se encarga de dar, a cada ser vivo, su pan.

Solamente, a través de la oración, es que nuestro estilo de vida deja de ser como la de las bestias del campo.

Para que un hombre pueda obtener todas las necesidades de la vida, El Eterno se las concede sólo a través de la oración.

Para describir el poder del Hitbodedut existe una leyenda parcialmente descrita en el Talmud, que cuenta acerca de un rey, Hiskiahu, quien era un Rey Tzadik, un rey piadoso que había realizado una campaña de educación a toda la nación judía.

Se dedicó exclusivamente para formar a los niños en el camino del bien, de la ética, de la moral, de las tradiciones.

Su hijo, Menashé,  al tomar el trono que dejó su padre, se convirtió en la antítesis de lo que él había sido.

Durante 50 años, pecó e hizo pecar al pueblo sin que quedara rastros de lo que su padre había sembrado; no se permitía la tradición, la ética, la moral.

En una oportunidad a Menashé, en una de sus guerras, lo tomaron prisionero los enemigos, y por su maldad, ellos, se quisieron vengarse de lo que él había realizado.

Lo colocaron en una especie de olla gigante; esta olla era como un colador, tenía orificios en su base, y estaba apoyada sobre una enorme fogata y empezaron a calentarla: en un principio, como el fuego no penetraba tanto,  Menashé no sufría del calor ni de las quemaduras.

Sin embargo, llegó un momento en el que empezó a sufrir tanto, que empezó a invocar a todos los dioses existentes, para que lo salvaran: como nada sucedió, empezó a invocar al Todopoderoso, el Elohim de Israel.

Los ángeles obstruyeron todos los caminos por los cuales son conducidos los rezos al cielo.

Todos los ángeles del universo se pusieron de acuerdo en cerrar en ese momento todos los senderos de los rezos y no permitir que penetre en el cielo ningún rezo de ningún ser humano que pudiera interceder por Menashé .

A pesar de todos estos esfuerzos, El Eterno creó un sendero nuevo en ese momento que los ángeles no lo conocían; y la tefilá (oración) de Menashé entró en ese sendero y llegó hasta Él.

Teniendo en cuenta que, durante 50 años pecó e hizo pecar al pueblo, su kavaná (intención), su hitbodedut (plegaria a solas), permitió un camino de Teshuvá (retorno) hacia el  bien, orientado por el Yétzer haTov (el buen instinto),  y HaShem lo acepta.

Cuenta que el milagro hizo que la olla con los orificios, empezara a flotar, volar, y aterrizara en el jardín de su palacio.

A partir de ese momento, volvió al buen camino y empezó a tratar de remediar los errores que había cometido.

El hitbodedut ayuda a eliminar las frustraciones que surgen de la presión de las emociones, sin tener dónde descargarlas.

HaShem está siempre íntimamente cerca, pues Él reside en nuestro corazón dentro de nuestro espacio vacío; como tenemos un mandamiento en la Torá, Deuteronomio / Devarim11:33 que dice:

”Servid a Adonai con todo vuestro corazón,” tendremos la seguridad que El Eterno siempre escucha.

Entonces, el hitbodedut, que podemos llamar como el lado dulce de comunicarse con El Eterno, para agradecerle, es como tener dinero: es fácil acostumbrarse a el.

Pruébalo, que te va a gustar.

 

 

 

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de Septiembre de 2011 – 26 de Elul de 5771

 

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