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PorMax Stroh Kaufman

Shavuot y Rey David

Biografía Rey David

 

David fue el segundo rey de Israel.

Su existencia puede situarse entre los años 1040 y 970 A. E. C.

Esta mencionado aproximadamente ochocientas veces en la Torá, el menor de los ocho hijos de Yishaí, de la tribu de Yehudá; su madre era Nitzevet hija de Adael y sus bisabuelos fueron  Rut y Boaz.

Uno de sus antepasados más famosos fue Najshón, el primero en saltar al mar cuando se dividió el Mar de los Juncos, en el éxodo de Egipto.

Nace 10 generaciones después de Yehudá y, David, fue el padre de uno de los grandes gobernantes de Israel, Shlómo.

David fue conocido, desde niño, por ser pastor de ovejas; posteriormente conocido como un aclamado guerrero, músico y poeta, y se le atribuye la autoría de los libros de los Salmos (Tehilím); su aspecto físico es descrito, en el Libro de Samuel, como rojizo, de hermosos ojos, prudente y muy bella presencia…

De su vida conyugal se sabe que además de muchas concubinas, tuvo ocho esposas: Mijal, quien fuera la segunda hija de rey Saúl; Ahinoam de Jezreel; Abigaíl, la carmelita; Maajá, hija de Talmai, quien fuera el rey de Gesur; Jaguit; Abital; Egla y por último, Betshabé, quien había sido inicialmente la esposa de Urías, el hitita.

Gracias a ello, tuvo numerosos hijos: Amnón con Ahinoam; Daniel con Abigail; Abshalóm y Tamár con Maajá; Adonías con Jaguit; Shfatía con Abital y Itream, con Egla.

Con su esposa Betshavé, tuvo a: Samúa, Sobab, Natán y Shlómo.

Otros hijos incluyen: Ibhar,  Elisúa,  Elifelet,  Noga,  Nefeg,  Jafía,  Elishama y Eliada (2 Samuel  5:14-16). Según 2Crónicas 11:18, Jerimot, y finalmente,  a Mefiboset, el hijo de Jonathan, su cuñado y su mejor amigo, a quien adopta como suyo propio, sin contar con los hijos que tuvo con sus concubinas, que cuentan mucho más de veinte herederos.

Con Mijal, sin embargo, nos cuenta la historia que no tuvo hijos, probablemente asociado a la discusión que tuvieron por la sensualidad el baile de David durante el traslado del Arca hacia Jerusalém: no hay información que nos certifique si se debió a celos, que no les permitió continuar con su vida sexual o por castigo Divino.

De su vida general, lo que más se conoce es su enfrentamiento contra Goliat, Filisteo quien se encargó de retar al ejercito del Israel de entonces, a quien con un golpe de honda, pudo derrotar para luego “cortar su cabeza” y exhibirla como trofeo:

Gracias a ello, la historia de su vida se “parte en dos”.

Porque a pesar de que asciende política y militarmente al poder desposar a la hija del rey, esto genera también una inconformidad creciente por parte del mismo rey quien lo declara como “enemigo” e intenta asesinarlo sin lograrlo, lo que lo convierte en un refugiado, un desterrado y también un bandido, pero ganando a la vez, un amigo incondicional  y permanente: Jonathan, el mismo hijo del Rey Shaúl.

Durante ese período de su vida, David vivió una permanente persecución, muchas veces escondiéndose en territorios enemigos, rodeado únicamente por sus pensamientos, luchas, ideales y miedos, lo que le permitió escribir acerca de esto en sus momentos de oración y forjar un carácter ejemplar y una fe inquebrantable, lo que le permitió depender única y exclusivamente en el Todopoderoso.

Este período de su vida le permitió además, a David,  llegar a ser un guerrero valiente y un líder notable; algunos de sus éxitos militares fueron: liberar a la ciudad de Queiló de los Filisteos…

Incursiones en las tribus vecinas a Siselag, le permitió devastar sus tierras y no dejando con vida hombre ni mujer; ataques militare a los Amalequitas, la conquista de la ciudad jebusita de Jerusalém, a la que hizo capital de su reino, como “la ciudad de David”, y una tras otra, le permitió llegar a crear una nación grande y poderosa, temida y respetada por las naciones circundantes: primero, gobernando Jebrón y luego desde Jerusalém.

Como líder, mostró su gran capacidad de gobernar y de juzgar, aún en el momento en que prefiere tres días de peste sobre la nación, a los tres años de hambruna o cuando derrama agua que sus soldados traen del pozo de los filisteos:

Por situaciones como estas, se le permitió estar cerca de los ancianos de Yehudá quienes representaban el alto mando espiritual de la región,  desposar a las hijas de Shaúl y, a la vez, desaprobar el asesinato de Avenir y vengar el homicidio de Cibal.

A la edad de treinta años, luego de  estos años, David está ya capacitado para reclamar el poder real.

Esto significa que llega triunfal a Jebrón donde es aceptado como tal: es ungido en forma pública y coronado como rey.

El anterior momento de gloria se combino también con uno de los episodios más dolorosos para David, se origina el día que su mejor amigo, Jonathan, muere, forjando aún más su carácter.

Su fortaleza militar se sigue viendo incrementada a partir de su coronación como rey de Jebrón, aunque vivía en permanentes guerras civiles en la zona, cada vez más, se veían sus victorias y sus triunfos, que se corona con el máximo esplendor al tomar a Jerusalém como Su ciudad y llevarla, en medio de maniobras políticas y militares, a la transformación de la ciudad capital de una provincia que se transformó en un reino;

Esto fue un acto de enorme inteligencia, puesto que Jerusalém  era un sitio políticamente neutral frente a las tribus, que tenían, sus ciudades capitales (al norte la capital era Siquén, y al sur Hebrón);

Gracias a dicha acción, todas las tribus se unen y forman una nación nuevamente creyentes en el Todopoderoso que los sacó de Egipto, creencia que se afirma con la decisión, también inteligente,  que el Rey David toma para trasladar el arca de la alianza a Jerusalém, que había  recuperado de manos de los filisteos.

En ese momento, cuando ya era rey de todo Israel se describe que tenía un ejército de aproximadamente 350.000 hombres bajo su mando y,  aproximadamente  1.300.000 hombres eran capaces de llevar armas.

Este ejército, además, estaba compuesto de doce cuerpos, cada uno de 24.000 hombres, se turnaban en el servicio durante un mes en un momento en que la guarnición de Jerusalém.

Otro de los hechos que nos cuenta la historia y sirven para alabar las capacidades de David fue la  que tuvo para organizar el culto religioso…

Asignó funciones sagradas a 24.000 levitas; para ello tuvieron que intervenir 6.000 escribas y jueces, 4.000 porteros, y 4.000 cantores;  también organizó  las diversas partes de los ritos, y asignó a cada sección sus tareas.

A los sacerdotes los dividió en veinticuatro familias y a los músicos en veinticuatro coros.

REY DAVID Y SHAVUOT

A pesar de toda la “perfección” anterior, David fue también un ser humano que cometió errores, que transgredió muchos conceptos tuvo actos erróneos como el asesinato y el adulterio, lo que hizo traer, nuevamente y sobre sí y su casa, tiempos de penuria y sufrimiento:

Esto último nos lo cuenta la Torá cuando nos habla de Batsheva (Betsabé) y Urias; esto generó tal vez, las crisis que más atormentaron los últimos años de la vida del Rey David; una situación con la cual se puede hacer una analogía, es el hecho de tirar una piedra al agua.

Aún mucho después que la piedra (el pecado) ha desaparecido en el agua, los círculos que se produjeron a su alrededor siguen extendiéndose, como los problemas se le fueron extendiendo a David;  sin embargo, este hombre contó siempre con la bendición del Eterno.

La frase como El Eterno lo escogió, diciéndole a Shmuél dice así:

No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”.

Gracias a la actitud de su corazón pudo hacer penitencia por sus pecados gracias a las sugerencias del profeta Natán, y como nos lo muestra uno de sus escritos, el Salmo / Tehilim 55 que dice:

Escucha, oh Adonai, mi oración, y no te escondas de mi súplica. Está atento, y respóndeme”,

Como también en el Salmo 62, en el que  se describe

“Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; El Eterno es nuestro refugio.”

 

El Rey David murió a la edad de setenta años, habiendo reinado en Jerusalén treinta y tres años habiéndose asegurado que Shlómo, el hijo de su “ultimo pecado”.

Le sucedería en el trono, dejándole como enseñanza, la necesidad de ser fiel al Todopoderoso y ejercer  justicia, adecuadamente, diferenciando entre el bien y el mal, o cual lo haría famoso, y dejándole la misión de construir el Templo, donde se guardaría el Arca que él mismo trajo a Jerusalém.

 

Podemos encontrar en este resumen que la Torá no esconde los defectos de un ser humano como cualquier otro, ni tampoco se ensaña en alabanzas…

Recuerda que él fue un hombre de corazón y por ello fue escogido por el Todopoderoso para ser quien fue y Shabuot es la fecha en la cual nos enseñan nuestros sabios que nació y murió y es costumbre leer y estudiar acerca de su vida, la cual nos enseña que la rectitud del corazón es una virtud que le gusta al Eterno;

  • Que nadie es completamente malo ni nadie es completamente bueno;
  • Que la vida no es un lecho de rosas pero, que la kavaná, la intención que se tenga, es uno de los puntos principales que Adonai escoge de nosotros para brindarnos y colmarnos de sus bendiciones y una de ellas es a través de la oración:
  • A veces puede ser muy difícil encontrar la oración perfecta, pero con palabras tan sencillas como, ayúdame, enséñame y cuídame, podemos construir oraciones que van a hacer, poco a poco que aprendamos a confiar en El Todopoderoso: veamos un ejemplo, como, combinando las 3 palabras anteriores, podemos “armar” una oración

“Padre celestial, ¡ayúdame! ¡Ten misericordia de mí! ¡Cuídame siempre! Por favor, dame palabras de plegaria y la voluntad de dirigirme hacia Ti. Enséñame pedirte lo que necesito. Asegúrame que siempre puedo confiar en Ti, y que siempre estás conmigo. Abre mis labios, para que pueda elogiarte. Déjame siempre sólo dirigirme hacia Ti, porque Tú siempre estás allí, en cualquier momento, en cualquier lugar. Gracias. ¡Ayúdame siempre estar cerca de Ti, Amén!”

 

Como resumen podemos añadir que, el rey David es una fuente de enseñanza de cómo debemos realizar la Teshuvá,

Es decir, el arte del arrepentimiento sincero.

Es el ejemplo de cómo el dolor aceptado con alegría hace crecer la fe en nuestro creador y ayuda a transformar la adversidad en una experiencia de aprendizaje, y muchas cosas más.

Pero, la idea es que este shavuot, este día en el que recordamos la entrega de nuestra Torá, tengamos claro como enseñanza que, como lo hizo David, que no hay  mayor fuerza que la aceptación de los errores del pasado y tener el firme propósito de alejarse de ellos, nos conduce por el camino de la rectitud, y que la desesperación, sólo conduce al fracaso.

 

 

Terminado de redactar el 29 de mayo de 2012 – 8 de Siván de 5772

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PorMax Stroh Kaufman

Hitbodedut o el aislamiento para hablar con El Eterno

Hitbodedut

Personas no judías, muy queridas han escrito a nuestro correo con la inquietud de saber si en el judaísmo existe algún momento especial en el cual pueda haber una especie de “retiro espiritual” que permita un momento de conexión con El Eterno, que ellos comúnmente llaman “vigilias”

Nuestra respuesta a dicha inquietud se conoce con el nombre de Hitbodedut.

Personalmente quisiéramos aclarar con un par de ejemplos, en el cual Jesús (Yeshu- Yeshúa), hace varios “reclamos:” por ejemplo, ¡Abba, láma sabactáni!  Otro de estos ejemplos, es el momento en el cual Jesus, Yeshu o Yeshúa despierta a sus discípulos y los estimula a continuar con sus oraciones, y un tercer momento, se presenta cuando se refiere a “retirarse a sus oraciones” en la mitad de la noche…

Veamos un par de citas de dichos textos:

– Pero tú cuando ores, entra en tu aposento y cerrada la puerta, ora a Tu padre que está en secreto. Porque Tu Padre ve lo que está en secreto y él te recompensará.

– “Cuando estén orando, no sean prolijos, como los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo. ”

Esto es conocido en el judaísmo como Hitbodedut…

Entendemos como Hitbodedut , el momento más elevado de ser humano, en el cual  eleva sus oraciones: es un momento en el cual el hombre debe fijar una hora o más, de cada uno de sus días, para aislarse en una habitación o en el campo, para hablar con el Todopoderoso.

Su estructura, como la conocemos hoy en día, se le debe al rabino Najman de Breslev, pero es mucho más antigua que eso,

Nos enseñan nuestros sabios que el rey David ya ha elogiado al proceso de Hitbodedut cuando dijo (Tehilim 55, 7-8):

“¿Quién me diera las alas de una paloma para que yo pudiera volar y vivir lejos y se encuentran en el desierto para siempre, Selah.”

Durante esos momentos, el hombre debe transmitir todo lo que tiene guardado en su corazón, mediante palabras de súplica y gracia, en su propio idioma, en su propio lenguaje, para que las palabras fluyan con mayor facilidad.

Esto debe hacerse, de preferencia, en voz alta, como si se estuviera hablando con un amigo.

Ese momento de encuentro con El Eterno,

Es para desarrollar una relación especial con el Todopoderoso, en el  que expresamos nuestro anhelo de tener una relación llena de gozo, y en la que se procura demostrar nuestro amor, admiración por lo que Él es y lo que Él hace.

Podríamos pensar de que no existe ningún protocolo para estar en conexión directa con Nuestro Creador, pero si se hace una comparación con el momento en que vamos a tener una entrevista personal con alguien importante: allí hay una fase en la que se “rompe el hielo” y otro momento en el cual se habla de aspectos generales y, por último, cuando  “se llega al tema central” y, es por ello que podemos dividirlo en etapas:

La primera de ellas, se encarga de dedicar unos minutos de alabanza a todo lo grande y maravilloso que es El eterno y todo lo que hace por nosotros.

La segunda de ellas, en la que confesamos nuestras transgresiones  y errores, definimos el arrepentimiento  por el pasado y hacemos un compromiso porque, de este momento en adelante estaremos con todas nuestras mejores intenciones y toda nuestra voluntad para no repetir estas  transgresiones: suplicamos por el apoyo que El Eterno nos va a dar para que cumplamos con nuestro propósito.

La tercera, es la que se encarga de pedir al Todopoderoso para que esté siempre proporcionándonos su guía y asistencia tanto en forma espiritual, como material.

Podríamos hablar de una cuarta fase en la cual no hay que preocuparse por el tiempo, es decir, por ejemplo, si la conversación demora cinco minutos: por ser una práctica diaria, se perfecciona con el tiempo y puede llegar a ser hasta de varias horas.

Uno de los aspectos sobre los cuales el Rabino Najman escribió acerca de la hitbodedut es el siguiente hecho: dice que cada uno de nosotros debe orar por todo.

Si la ropa se rompe y tiene que ser reemplazada, ruegue al Eterno que le supla por una nueva.

Hay que hacer esto para todo.

Hay que hacer un hábito de orar por todo lo que se necesita, sin importar si es grande o es pequeño.

Las oraciones principales deben ser los fundamentos para que El Todopoderoso nos ayude en nuestra devoción y que podamos ser dignos de acercarnos a él.

Sin embargo, también debemos orar, incluso para cosas triviales. HaShem nos da la comida, la ropa y todo lo necesario, aunque no se lo estemos reclamando.

En esa fase podríamos ser comparados con un animal cualquiera, porque HaShem se encarga de dar, a cada ser vivo, su pan.

Solamente, a través de la oración, es que nuestro estilo de vida deja de ser como la de las bestias del campo.

Para que un hombre pueda obtener todas las necesidades de la vida, El Eterno se las concede sólo a través de la oración.

Para describir el poder del Hitbodedut existe una leyenda parcialmente descrita en el Talmud, que cuenta acerca de un rey, Hiskiahu, quien era un Rey Tzadik, un rey piadoso que había realizado una campaña de educación a toda la nación judía.

Se dedicó exclusivamente para formar a los niños en el camino del bien, de la ética, de la moral, de las tradiciones.

Su hijo, Menashé,  al tomar el trono que dejó su padre, se convirtió en la antítesis de lo que él había sido.

Durante 50 años, pecó e hizo pecar al pueblo sin que quedara rastros de lo que su padre había sembrado; no se permitía la tradición, la ética, la moral.

En una oportunidad a Menashé, en una de sus guerras, lo tomaron prisionero los enemigos, y por su maldad, ellos, se quisieron vengarse de lo que él había realizado.

Lo colocaron en una especie de olla gigante; esta olla era como un colador, tenía orificios en su base, y estaba apoyada sobre una enorme fogata y empezaron a calentarla: en un principio, como el fuego no penetraba tanto,  Menashé no sufría del calor ni de las quemaduras.

Sin embargo, llegó un momento en el que empezó a sufrir tanto, que empezó a invocar a todos los dioses existentes, para que lo salvaran: como nada sucedió, empezó a invocar al Todopoderoso, el Elohim de Israel.

Los ángeles obstruyeron todos los caminos por los cuales son conducidos los rezos al cielo.

Todos los ángeles del universo se pusieron de acuerdo en cerrar en ese momento todos los senderos de los rezos y no permitir que penetre en el cielo ningún rezo de ningún ser humano que pudiera interceder por Menashé .

A pesar de todos estos esfuerzos, El Eterno creó un sendero nuevo en ese momento que los ángeles no lo conocían; y la tefilá (oración) de Menashé entró en ese sendero y llegó hasta Él.

Teniendo en cuenta que, durante 50 años pecó e hizo pecar al pueblo, su kavaná (intención), su hitbodedut (plegaria a solas), permitió un camino de Teshuvá (retorno) hacia el  bien, orientado por el Yétzer haTov (el buen instinto),  y HaShem lo acepta.

Cuenta que el milagro hizo que la olla con los orificios, empezara a flotar, volar, y aterrizara en el jardín de su palacio.

A partir de ese momento, volvió al buen camino y empezó a tratar de remediar los errores que había cometido.

El hitbodedut ayuda a eliminar las frustraciones que surgen de la presión de las emociones, sin tener dónde descargarlas.

HaShem está siempre íntimamente cerca, pues Él reside en nuestro corazón dentro de nuestro espacio vacío; como tenemos un mandamiento en la Torá, Deuteronomio / Devarim11:33 que dice:

”Servid a Adonai con todo vuestro corazón,” tendremos la seguridad que El Eterno siempre escucha.

Entonces, el hitbodedut, que podemos llamar como el lado dulce de comunicarse con El Eterno, para agradecerle, es como tener dinero: es fácil acostumbrarse a el.

Pruébalo, que te va a gustar.

 

 

 

 

Artículo terminado de elaborar el 25 de Septiembre de 2011 – 26 de Elul de 5771

 

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PorPublicaciones

Cápsula Parashá Vayetzé

Resumen de la Parashá
Bereshit /Génesis 28:10-32:3

Yaakov deja su lugar de nacimiento en Beer Sheva y viaja a Jaran.

En el camino se encuentra con “el lugar” y duerme allí, soñando con una escalera que conecta el cielo con la tierra, y con ángeles subiendo y descendiendo por ella; Adonai se le aparece y promete que la tierra sobre la cual está acostado será dada a sus descendientes.

Por la mañana, Yaakov eleva la piedra sobre la cual apoyó su cabeza como una altar y un monumento, prometiendo que será la casa de Adonai.
Yaakov se queda en Jaran, donde trabaja para su tío Laban, cuidando sus ovejas.

Laban concuerda en darle su hija menor, Rajel, a quien Yaakov ama, para casarse con ella, como paga por siete años de trabajo. Pero en la noche del casamiento, Laban le entrega a la hija mayor, Lea, un engaño que Yaakov sólo descubre a la mañana.

Yaakov se casa con Rajel también, una semana más tarde, luego de aceptar trabajar siete años más para Laban.
Lea tiene seis hijos, Ruvén, Shimón, Levi, Iehuda, Isajar y Zvulún, y una hija, Dina, mientras que Rajel es estéril. Rajel le da a Yaakov su sirvienta, Bilá, para tener hijos con ella para Rajel, y dos hijos más, Dan y Naftalí, nacen. Lea hace lo mismo con su sirvienta, Zilpá, de quien nacen Gad y Asher. Finalmente, las plegarias de Rajel son respondidas y nace Iosef.
Yaakov ya estuvo en Jaran por catorce años y desea retornar a su casa, pero Laban lo convence de quedarse, ofreciéndole sus ovejas como paga por el trabajo. Yaakov prospera, a pesar de los repetidos intentos de Laban por arruinarlo.

Luego de seis años, Yaakov deja Jaran a escondidas, temiendo que Laban no le permitiría irse con la familia y riquezas por las cuales había trabajado. Laban y Yaakov hacen un pacto en el Monte Gal-Ed, y Yaakov continúa viaje hacia la Tierra Santa, donde es encontrado por ángeles.

Encontramos en la parashá la siguiente consigna: Y soñó; y he aquí una escalera que estaba apoyada en la tierra; y su extremo superior llegaba al cielo; y he aquí que los ángeles de Dios subían y bajaban por ella;
Vayajalóm vehíne sulám mutzáv artzá veroshó maguía hashamaimá vehíne malajéi Elohim olím veyordím bo.
Nuestros sabios nos enseñan que: “Maasé abot simán labanim”, o sea, que todo lo que sucedió con nuestros Patriarcas es una enseñanza para nosotros, sus hijos. Por lo tanto, debemos analizar profundamente cada versículo, aunque, parezca tratarse, tan sólo de una historia intrascendente. Encontraremos ahí la llave de la vida de todas las generaciones.
Mucho se ha hablado acerca de esta parashá, del momento en el que Yaakov se acuesta y duerme, haciendo énfasis en estos dos hechos y posteriormente en el sueño acerca de la escalera: se nos ha enseñado que durante 14 años que Yaakov estuvo estudiando en la casa de Ever, no durmió ni descansó, como tampoco lo hizo durante los 20 años que trabajó donde Labán: la confirmación de ello está en Bereshit 31:40 que dice: “Donde estaba yo de día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.”
Haíti bayóm ajaláni jórev vekéraj baláila vatidád shenáti meeinái.
También nos enseñan nuestros sabios que, cuando Yaakov salió de Beer Sheva, un pozo de agua iba delante de él, milagrosamente.
El viaje desde Beer Sheva hasta Har Hamoriá demoraba dos días, pero Yaakov protagonizando un nuevo milagro, tardó medio día en llegar. Cuando arribó aHar Hamoriá era el mediodía.
Al llegar, le dijo Hakadosh Baruj Hu: “Yaakov, el pan está en tu bolsa y el pozo delante de ti, para comer y beber. Recuéstate en este lugar para descansar”, ya que deseaba rebelársele en su sueño con la visión de la escalera y con promesas para la eternidad.
Le respondió Yaakov: “Ribonó Shel Olam, Amo del Universo, el sol aún no se ocultó, ¿y yo me recostaré en este lugar prematuramente?”.
Inmediatamente, Adonai escondió el sol, completamente fuera de horario, para que Yaakov durmiera allí y tuviera el privilegio de recibir la profecía.
Este fue, definitivamente, un único momento para ello.
También nuestros sabios nos han enseñado que el ser humano, al permanecer erecto, desde el punto de vista espiritual, significa que la cabeza, área donde están los pensamientos, donde se acumula el conocimiento, está muy por encima del corazón, punto estratégico que representa los sentimientos, queriendo decir que, permanentemente, el hombre permite que la razón y la lógica dominen sus actos, mientras que cuando está acostado, se encuentran ambas, al mismo nivel, sin predominio de la una sobre la otra, y el acostarse nivela el intelecto con los sentimientos.
También sabemos que el Cielo y la Tierra, son lugares “diametralmente opuestos”: según las definiciones del diccionario,
1.- Cielo se define a menudo como el espacio en el que se mueven los astros y por efecto visual parece rodear la Tierra. En astronomía, cielo es sinónimo de esfera celeste: una bóveda imaginaria sobre la cual se distribuyen el Sol, las estrellas, los planetas y la Luna. …
2.- La atmósfera visible desde la superficie de la tierra o del mar; Lugar en el que habita Dios, los ángeles, los santos y al que aspiran llegar las almas de las personas que lograron los méritos establecidos en diversas religiones
Veamos que definiciones encontramos acerca de la Tierra:
1.- Es el universo material entero exclusivo de los seres humanos y sus productos.
2.- El mundo, en oposición al cielo o a la vida eterna.
Esta parashá nos lleva a una rápida conclusión y ella es que existe un puente de unión entre estas dos partes: entre lo físico y lo espiritual, entre el intelecto y el instinto.

El Eterno fue quien creó ambos aspectos del mundo y del hombre, y está igualmente presente en ambos.

A través de esta parashá entendemos que Él es quien nos ha proporcionado todos los implementos necesarios para conectarnos con Su verdad, la cual transciende el espíritu y la materia: está dado por dos cosas o dos elementos: un sulam, o sea una escalera (algo físico) y unos ángeles (algo espiritual); la senda física que tenemos es la Torá, que es la guía que Él nos proporcionó para que nuestra mente racional pudiera entender y, la plegaria, que es el componente espiritual, de conexión con Adonai.
En nuestro ejemplo, Yaakov requirió de 34 años de “sulam” o parte física evidenciado por el estudio y la actitud y una sola noche en el lugar más santo, lugar del futuro Templo, donde al acostarse y poner la cabeza al mismo nivel del corazón (intelecto al mismo nivel del instinto y las emociones); una sola noche de componente espiritual evidenciado por el sueño, para encausar su máxima capacidad hacia el Servicio Divino:

Para el resto de nosotros, el judío común, la plegaria es la herramienta más apropiada que cada uno tiene para entablar un “puente de unión” con El Altísimo.

La plegaria es una herramienta que puede alterar el curso de nuestras vidas como personas, que nos permite acercarnos más a nuestro Creador, y por consiguiente, nos provee y nos llena nuestras necesidades y deseos.

Esta, la plegaria es un maravillo regalo de HaKadosh Baruj Hu, entregado especialmente al judío y a la nación judía como un todo. Con ella hemos sobrevivido privación y dolor en el curso de los milenios.
La oración o plegaria. en nuestra época moderna, ayuda al judío no solamente en épocas de dificultad y severa tensión; tiene el poder de sanar. En hebreo, la palabra para ‘plegaria’ es tefilá, derivada de la palabra palel que significa ‘unión’. Rezando, el judío se conecta con Adonai (según el grado de sentimiento del alma y su poder de comunicación).
Cuentan nuestros sabios, al estudiar la Torá que cuando la vieja nación Moabita planeó el ataque a los israelitas mientras marchaban por el desierto, pidieron consejo a la nación de Midián:

“¿Cuál es el secreto que se oculta detrás de esta nación y su líder?”, preguntaron.

Los Midianitas contestaron, “Su poder radica sólo en la boca, porque la plegaria del judío tiene un poderoso efecto, porque permite la “cercanía” entre cada uno de nosotros y El Eterno.

Cuando nos damos cuenta que nuestras acciones mundanas cotidianas no se hacen con un propósito espiritual, vemos que a duras penas nutren al alma. Por el otro lado, cuando ésta se acerca a su unión con su fuente, Nuestro Creador, cuerpo y alma experimentan un verdadero placer.

Podemos entonces asegurar que nuestra tefilá es equiparable con la escalera de Yaakov en la Torá.

Porque, de la misma manera como la escalera se extendía desde la tierra hasta los cielos, así también la plegaria nos lleva a cada de nosotros, más allá de nuestros asuntos terrenales y nos eleva un espacio de desempeños más celestiales, llegando a niveles donde el alma, al desear una unión absoluta con Adonai, podría incluso abandonar nuestro cuerpo.
Se cuenta la historia de un Rabino jasídico que cada mañana, antes de sus plegarias, se despedía cariñosamente de su amada esposa y familia, pues temía que su alma ascendiera a las esferas supremas.

Contenta de estar allí, ¡bien podría rehusarse a volver a la tierra! Es apenas obvio que los que somos judíos término medio (beinoní) no alcanzaremos niveles tan elevados de una forma tan inmediata. Debemos comenzar escalando hacia arriba desde abajo, abriéndonos camino hasta la cima.

Y como es apenas obvio, a través de la meditación acerca de lo que queremos lograr (kavaná) y, por intermedio del significado literal de la tefilá. Así es como nos estimula el Código Judío de Leyes: “Mejor menos súplicas con kavaná, que muchas sin kavaná”.
Al examinar nuestras plegarias diarias, nos encontramos que ellas constan de tres partes:
1) Alabanzas al Todopoderoso.
2) Pedidos por nuestras necesidades diarias.
3) Agradecimiento por la generosidad de Adonai.

Podemos volver al dilema de siempre: ¿Quién fue primero: el huevo o la gallina?

Porque sabemos que El Creador conoce todas y cada una de nuestras necesidades y siendo así, ¿Para qué necesito de la tefilá?

¿Qué beneficios voy a obtener de ello?

¿Acaso no voy a lograr la satisfacción, el dinero, la salud, la felicidad por mis propios recursos sabiendo que El Creador me las ha prometido?

En segundo lugar, ¿qué beneficio deriva El de nuestra plegaria humana?

¿Cómo pueden nuestras palabras dar a Di-s cualquier medida de satisfacción?
¿Qué enseñanzas podemos encontrar al respecto?

La narración de que cierto hombre justo concluía siempre sus plegarias con las siguientes palabras: “Eterno, Todopoderoso, Tú sabes qué es bueno para mí y mi modo de vida.

No he venido a informarte de mis necesidades o para llamar Tu atención a ellas; más bien, para que yo me dé cuenta de cuánto dependo de Ti…”
Esa es la verdadera respuesta: que El Altísimo por Si Mismo quiere que tomemos conciencia de nuestra dependencia hacia Él, para nuestro bienestar espiritual y material; pues El es la genuina fuente de todo lo que recibimos en la vida.

La tefilá, es quien nos recuerda que Adonai es Omnisapiente y Omnipresente, que El nuestro Padre y Rey, quien concede nuestros deseos.

Tal como un súbdito alaba al Rey antes de formular un pedido, así también el judío inicia la plegaria formal con la alabanza apropiada de Adonai.

Nuestros Sabios enfatizan que la alabanza debe adaptarse al pedido. Tenemos como ejemplo, la oración que hacemos antes de pedir la lluvia (que en la tradición judía simboliza el “sustento”) decimos: “Tú, Todopoderoso, eres Aquel que hace que el viento sople y la lluvia caiga”.

Ante s de hacer nuestro pedido, recordamos el fortalecimiento de nuestra fe implicando que Adonai es quien realmente puede conceder aquello que pedimos.

Entonces, el que tengamos un encuentro personal con el Monte Moria puede hacer que cada uno de nuestros esfuerzos espirituales y nuestras persecuciones materiales puedan morar armoniosamente entre sí e incluso alimentarse y nutrirse mutuamente, e imponer las mismas normas de integridad en ambos.

En resumen: la escalera de Yaakov actúa como un puente entre el cielo y la tierra; hoy en día existen muchas escaleras: mecánicas y manuales, pero para elevarnos espiritualmente, debemos elegir la escalera correcta, que nos permita subir peldaño por peldaño, lentamente pero a la vez de forma segura porque corremos el riesgo de que desaparezcan los escalones y caigamos…

Subamos, esforcémonos por incorporar en nosotros cada enseñanza de Torá, para que Quien nos observa no tenga dudas que sabemos a que vinimos a este mundo.

Veamos una parábola muy común utilizada en las Yeshivot …
Dos amigos se encuentran camino al Beit Hakneset, muy temprano en la mañana.
-¡Hola Shimon! ¿Cómo estás? ¿Todo va bien?
-¡Moishe, que gusto verte! ¡Buen día!
Y mientras siguen juntos su camino se entabla una extraña conversación:
-Dime, Shimon, ¿me permites hacerte una pregunta?
-Claro, ¡Por supuesto!
-¿Tú sabes para que vino cada persona a este mundo?
-¿Qué clase de pregunta es esa? Me extraña…
-Sí, sí. Te pido que me respondas. Para qué vino el hombre al mundo?
-Para estudiar Torá… para cumplir Mitzvot… para hacer favores…
-Y, ¿Qué ganamos con eso?
-¡Me extraña de ti Moishe! ¿Acaso te estás alejando del camino?
-No, para nada, pero quiero saber tu opinión.
-Cumpliendo la voluntad de Adonai, recibiremos pago por eso en el mundo verdadero.
-¡Es correcto! Bueno, nos vemos. Dice Moishe, dando así por concluida la conversación, y ambos amigos se separan pensativos dirigiéndose cada uno a sus respectivos lugares de Tefilá.
Al final del día, nuevamente se encuentran Moishe y Shimon, a la salida del Beit Hakneset, luego de la Tefilá de Arbit.
-Hola Shimon, ¿Recuerdas lo que hablamos esta mañana? pregunta Moishe, ¿recuerdas cual fue mi pregunta?
-¿Otra vez con eso? ¿Es que te has vuelto loco? ¿Hay algún problema te este generado estas dudas? ¿Tienes o quieres contarme algo?
-Este no es simplemente un problema… ¡es una realidad!
-¿Podrías ser más claro y explicarme de que me estás hablando?
-¿Recuerdas mi pregunta de esta mañana?

Resulta que después de nuestra conversación te seguí, y observé tus acto durante todo el día sin que te dieras cuenta: en primer lugar, entraste al Beit Hakneset a la mitad de un Minian, y te fuiste antes que termine la Tefilá, se ve que justo hoy tenías algo urgente que hacer… corriste al negocio.

Ya allí me pareció escuchar palabras desagradables saliendo de tu boca, pero seguramente entendí mal.

Luego te equivocaste al pesar la mercadería que le vendiste a ese señor canoso, tan agradable, y luego con el vuelto de aquella anciana…

Al mediodía, cuando saliste a almorzar, sin darte cuenta, justo miraste para otro lado cuando un pobre te estaba pidiendo algunas monedas…

Y cuando llegaste a tu casa, no tenías en tu cara una expresión muy feliz al ver a tu familia.

Y hace un rato, en el Shiur de Torá de la noche, te vi cabeceando, seguramente tenias una pregunta de Guemará y fuiste a preguntar al Shamaim cual era la respuesta…
No coincide esto con tus respuestas de esta mañana… Por eso te vuelvo a preguntar…

Y para aquellos que exploran un poco la guematría podemos afirmar que, la kavaná para lograr que la tefilá se una con la acción, se requiere la participación activa con la voz (kol en hebreo), caridad que puede efectuarse con dinero (mamón en hebreo), y con ayuno: cada una de estas palabras suman 136: la escalera (sulám) también suma 136; por lo tanto el “tzom” -ayuno-, como “kol” -voz- y “mamón” -dinero- son los elementos que nos permiten subir la escalera -sulam- que conduce al Cielo, por eso debemos esforzarnos en cumplir los tres, sin desestimar ninguno.
Pregunta: Supongamos que viene alguien y nos dice: te voy a premiar con 40 años más de vida, los 40 años que debieras dormir… solo tienes que tomar un comprimido, no hay necesidad de pinchazos; solamente una cápsula y no duermes más.
¿Seríamos capaces de tomarla?
Por un lado, podríamos decir: ¡seguro! Obtendremos 40 años más de vida. Pero por otro lado… ¿Qué haremos por la noche? ¿Qué haremos mientras todos duermen?

Debíamos de pensar que tenemos prohibido dormir, ya que si nuestra finalidad en la vida es alcanzar, por ejemplo, un doctorado, o acumular millones… mientras no lleguemos a nuestra meta, no deberíamos dormir.
Entonces, ¿por qué dormimos?
Porque a pesar de no haber llegado todavía a nuestra finalidad, debemos hacer un alto para recargar fuerzas y continuar al día siguiente.
Pero no nos equivoquemos pensando que el descanso es nuestro objetivo y no solo un medio para llegar a él. Este es un mundo de acción y se nos ordenó: “Todo lo que esté al alcance de tu mano para hacer, según tu habilidad, debes hacer”.

Aunque viniera El Eterno, y te sugiriera descansar: ¡Creador del Mundo! ¡El sol todavía no se puso, aún tengo fuerzas y mientras la vela esté encendida, se puede mejorar!

Pero debemos tener claro cuál es nuestra meta en la vida.

¿Existe mayor pérdida que la que siente una persona al llegar a una edad avanzada y comprobar, en el final de sus días, que estuvo corriendo durante toda su vida, ¡detrás de cosas importantes!, pero su meta… acaso la alcanzó?
Nuestra finalidad es espiritual.

Prueba de ello es que en este mundo no nos quedamos, de la misma forma que si alguien se aloja en un hotel, no podremos pensar que esa es su casa.

Por lo general nos confundimos y trabajamos aquí como si esta fuera nuestra morada definitiva, y lo que hacemos es esforzarnos por satisfacer todas nuestras necesidades físicas y materiales, dejando a un lado nuestra meta espiritual. No hay nada más peligroso que eso.

 

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