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PorMax Stroh Kaufman

Ana Becoaj

ANA BECOAJ (ANA BECHOACH)

 

Mucho se ha hablado acerca de esta oración… súplica llamada Ana Becoaj

Mucho también se seguirá hablando y quizas repitiendo hasta el cansancio lo mismo…

Que es quizás la oración cabalística más poderosa dentro del armamento de oraciones que tiene el judaísmo, sin contar con esta otra ….El na refa la, utilizada por Moshé.

Incluso también tanto como el Kadish

Con estas dos palabras Ana Becoaj, queremos decir, literalmente

 

1.- Respóndeme con fortaleza

2.- Te ruego, por tu fuerza

3.- Te suplico, por tu gran poder

4.- Respóndeme con tu gran fuerza

5.- Por favor, con fuerza

 

Qué se ha dicho?

 

Entre lo escrito y repasado vemos que

1.- Esta antigua oración, fue compuesta por el Rabíno Nehunia Hakanná

2.- Tiene 42 letras distribuidas en 7 secciones, representando 7 midot o atributos divinos y simbolizando 42 de los 72 nombres de HaShem

3.- Sus siete secciones representan los siete días de la semana… también se refieree a 7 ángeles específicos y a los 7 brazos de la Menorá

4.- Las 42 letras se encuentran codificadas dentro de las primeras 42 letras del libro del Bereshit / Génesis.

5.-Se debe recitar dos veces al día: en la mañana (Shajrit) y al atardecer (Arvit)

6.- Esta oración permite conectarnos con la fuente Divina de abundancia infinita que viene del creador.

7.- SE PUEDE USAR PARA PROTEGER A QUIEN REZA Y A SUS SERES AMADOS DEL MAL; PARA PROTEGERLOS EN TIEMPOS DIFÍCILES Y PARA CONSOLARLOS EN MOMENTOS TRISTES.

8.- Nos permite:

a.- Remover las energías negativas de nuestras vidas

b.- Rejuvenecer nuestro cuerpo

c.- Remover el odio y la negatividad en cuerpo y mente

d.- Eliminar cualquier tipo de pensamiento que nos limite

e.- Obtener la capacidad espiritual para resistir y salir victorioso a cualquier tipo de embate espiritual negativo

f.- Aumentar la capacidad de introspección

g.- Renovarnos y restaurarnos.

h.- Conectarnos con el amor incondicional

i.- Abrir las puertas del sustento

j.- Abrir nuestro sexto sentido

k.- Trascender todo tipo de barreras fisicas.

 

Conclusión y recomendación

 

Con todo lo anterior, sugerimos, ÚSESE CON PRECAUCIÓN (como si estuviera manejando material altamente explosivo o inflamable)… para su propio bienestar… para que atraigamos a nuestras vidas las energías positivas necesarias para que no suframos más como víctimas de circunstancias caóticas y nos  transformemos en DUEÑOS DE NUESTRO PROPIO DESTINO

 

02 de julio de 2018 – 19 de tamuz de 5778

PorMax Stroh Kaufman

El Chisme

El chisme.

 

El chisme es un gran mal, muy generalizado; es un gran problema.

Es un acto que se puede describir con las siguientes palabras “murmuración”, “ser entrometido”, “habladurías”, “calumnia”,etc .

 

¿Por qué las personas son chismosas y cómo evitarlo?

 

Los chismes no tienen restricciones y son a menudo una conversación peyorativa sobre otras personas, y pueden implicar traicionar la confianza y difundir información sensible o juicios dañinos.

Ciertas investigaciones suelen demostrar que las personas que cotillean más tienen niveles muy altos de ansiedad.

En general, no son particularmente populares porque no se puede confiar en ellos.

Difundir información privada o juicios negativos es doloroso para los demás y refleja pobremente a los chismosos.

 

¿Por qué la gente es chismosa?

 

  • Cuando quieren sentirse superior

 

Las personas que no se sienten bien consigo mismas se sienten temporalmente mejor cuando juzgan a los demás negativamente.

 

  • Por aburrimiento

 

Cuando las personas no pueden generar discusiones interesantes basadas en el conocimiento o las ideas, los chismes pueden despertar el interés de la gente.

 

  • Por envidia

 

La gente murmura y calumnia  para herir a aquellos cuya popularidad, talentos o estilo de vida envidian.

 

  • Sentirse parte del grupo

 

La gente lo hace para sentir que pertenecen a un grupo específico.

Sin embargo, cuando la aceptación se basa en estar “en secreto”, no se basa en la identidad de una persona, sino en la exclusión o malicia.

 

  • Por atención

 

Una persona llega a ser el centro de atención temporalmente mientras divulga un chisme. Sin embargo, difundir chismes o rumores es como comprar atención; es temporal y tiene poca base.

 

  • Fuera de la ira o la infelicidad

 

Una persona puede derivar un sentido de retribución con comentarios despectivos.

 

¿Siempre es malo hablar de los demás?

 

La mayoría de las personas tiene una curiosidad natural sobre lo que sucede entre las personas de la comunidad.

Algunos de los mejores libros son biografías que cuentan las historias de vida de otras personas.

Sin embargo, las mejores biografías le dan al lector una comprensión de los matices y la complejidad del carácter de la persona a través de los hechos.

No se basan en juicios unilaterales y ofensivos de la persona.

 

La clave es mirar la intención de uno al hablar sobre otras personas y relaciones.

 

La intención es: ¿comprender la naturaleza humana y mejorar la calidad de vida y las relaciones?

 

O bien, ¿tiene la intención de sentirse temporalmente superior o llamar la atención al menospreciar a los demás?

 

Respuestas a chismes no deseados:

 

Supongamos que alguien está hablando sobre Maria…

Es importante no alimentar al chismoso con curiosidad, acuerdo y más preguntas.

Lo mejor es simplemente cambiar el tema.

Aquí hay algunas otras posibles respuestas:

 

“Noté que hablas mucho de Maria. Tengo curiosidad de por qué te interesa tanto?

 

“Echemos un vistazo desde el lado de Maria”.

 

“Estoy más interesado en lo que estás haciendo”.

 

“Hablemos de algo más positivo o decidamos qué haremos esta tarde”.

 

“Me siento incómodo escuchando juicios negativos sobre las personas a menos que descubramos cómo ayudarlos”.

 

¿Que hay en la Torá?

Como referencia, encontramos algunas frases, para revisar:

Mishle / Proverbios 21:23

Mishle / Proverbios 20:19

Mishle / Proverbios 18:7-8

Mishle / Proverbios 16:28

Mishle / Proverbios 11:12-13

 

Conclusión

 

El chismorreo muestra a los demás la inseguridad y la indulgencia del chismoso.

También deja a todos los involucrados con la sensación de haber comido una manzana podrida.

Muy aproximado a como lo encontramos en nuestra reflexión:  Un chisme mata a tres personas: el que lo dice, el que escucha, y quien es tema de los chismes. (Talmud).

 

En última instancia, la comprensión de las complejidades de las relaciones y el comportamiento humanos es más interesante, inspiradora y esclarecedora que los juicios y rumores unidimensionales.

PorMax Stroh Kaufman

Honestidad en el judaísmo

Honestidad en el judaísmo

La honestidad, para la gran mayoría de las personas, es la virtud que se tiene para describir la realidad exactamente como es, de decir la verdad.

En esta época, tan convulsionada, tan confusa es muy complicado hablar de la honestidad y de verla en la lista de virtudes humanas importantes.

 

En hebreo, encontramos 6 acepciones (palabras) que involucran el concepto de honestidad:

Ellas son:

Yosher y su derivado Yeshrut (1) (integridad)

Kenut (sinceridad)

Haguinut (justicia)

Tom Lev (Buenas intenciones)

Temimut (inocencia)

Emet (verdad – verdadero)

 

De las anteriores, para el judaísmo, la verdad, emet, es más que solo una virtud.

Es uno de los tres principios fundamentales, junto con la justicia y la paz, sobre los que se sostiene el mundo.

En las palabras del Talmud, “La firma del Santo, bendito sea Él, es la verdad”.

Y sobre esto nos dejaron nuestros sabios el siguiente concepto:

Las letras de la palabra emet son la primera letra (alef), la letra del medio (mem) y la última (sav), lo que demuestra que la verdad es omnipresente; recorre toda la gama de la A a la Z. Las letras del sheker (mentira) en cambio, son tres letras consecutivas al final del alfabeto, indicándonos que la falsedad está marginada.

Referencias?

El Talmud acerca de la honestidad y la verdad, nos relata la historia de una comunidad inmortal, un pueblo legendario que no conocía la muerte.

Esto fue porque nadie allí alguna vez mintió. Esta idílica existencia llegó a un abrupto final, sin embargo, cuando un joven, ansioso por proteger la privacidad de su padre, le dijo a un visitante que su padre no estaba en casa.

Un comentario inofensivo y bien intencionado, común a todos nosotros.

Una mentira piadosa (2), tal vez, pero una mentira, sin embargo, y una que arruinó para siempre la vida eterna de esa aldea legendaria.

 

El judaísmo quizás le da mayor valor al comportamiento de una persona y cómo una persona logra sus posesiones, que a la misma pobreza o riqueza (material)

Un judío no puede sostenerse a sí mismo ni adquirir riqueza por medios injustos o inmorales, porque en la Torá encuentra múltiples recomendaciones, como por ejemplo, no alterar pesas ni medidas, colocar tropiezos a los demás, no devolver las cosas prestadas a tiempo, el pago (también a tiempo) de los honorarios, evitar el lashón haRa, etc.

 

Una de las muchas explicaciones a esto la obtenemos de Zejaria / Zacarías 8:16-17 que dice así:

“Estas son las cosas que debes hacer: habla la verdad cada uno con su prójimo; verdad y juicio de paz juzgarás en tus ciudades. Y que nadie piense mal de su prójimo en tu corazón, ni ames falso juramento, porque todo esto es lo que aborrezco, dice el Señor.”

Enseñanza

Encontramos una enseñanza acerca del poder de la honestidad que dice así:

Un judío que fue acusado y confirmado de ser un ladrón se acerca donde su rabino el día siguiente después de Yom Kipur y le dice:

Rabino: quiero que me de unas indicaciones acerca de cómo comportarme, desde el punto de vista judío: no quiero nada complicado: algo que sea muy fácil de seguir y que no me impida seguir robando puesto que es mi modo de sobrevivir.

Algo que “me de crédito en el más allá”

El rabino se sonrió y le dijo:

Hijo mío, Lo más sencillo que yo te puedo recomendar es, que seas honesto: vas a decir la verdad y sólo la verdad; siempre, y en todas las circunstancias.

Esa noche, mientras estaba al acecho, se encontró con un conocido, llamado Barel, quien le preguntó: ¿A dónde vas tan tarde en la noche?

Y el ladrón le iba a contestar “a visitar un amigo” cuando recordó su juramento.

Bien, Barel, para ser honesto, voy a hacer un trabajo en un vecindario aquí cerca.

Barel frunció el ceño y siguió su camino.

El ladrón iba a continuar con su proceder cuando de pronto pensó:

“Tengo que irme a casa”

“No puedo hacer este trabajo”

Tengo dos personas que atestiguarían en mi contra.

Muy pronto, este hombre abandonó la vida criminal que llevaba y se transformó en un miembro más de la sociedad en la que vivía.

Y todo por la honestidad (y la verdad)

 

¡Qué tan distinto sería el mundo si lograra un cambio tan sencillo como este, de la honestidad (y lo que ella arrastra consigo, como la integridad, la rectitud, sinceridad, buenas intenciones, justicia, etc)

 

13 de Abril de 2018 – 28 de Nisan de 5778

Redactado y recopilado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

 

  1. Aquí se observa la raíz de la palabra Yashar (Yod – Shin – Resh) que significa recto (tanto en dirección como en comportamiento)
  2. Ver nuestro artículo sobre mentiras piadosas
PorMax Stroh Kaufman

Existe el pecado en el judaísmo – Segunda parte

Existe el pecado en el judaísmo – Segunda parte

Continuamos hablando de si existe el pecado en el judaísmo

SEGUNDA PARTE

Para el judaísmo, el errar es parte del ser humano (I Melajim / I Reyes 8:46),

Ya que no hay ser humano que no peque, si tu pueblo peca contra ti, y tú te enojas con ellos y los entregas al enemigo para que se los lleven cautivos a otro país, lejano o cercano,

Ki yejetú lejá ki éin adám asher lo yejéta veanáfta bam unetatám lifnéi oiyév  veshavú shobéihem el éretz haoiyév rejoká o krová.

Como la idea de esta reflexión nace a base de las preguntas que nos suelen hacer a los judíos las personas que tienen otras creencias, es bueno que revisemos el concepto arriba mencionado, en los textos del Nuevo Testamento:

Romanos 3:10-18 (reina Valera 1960)  les enseña: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda,  nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno;  ¡no hay uno solo! Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños. ¡Veneno de víbora hay en sus labios! Llena está su boca de maldiciones y de amargura. Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.»

O  esta otra: “Todos han pecado y no son adecuados para la gloria de Dios”, en Romanos 3:23, Versión Revisada Estándar.

Y aquí hay una tercera posición, ya más relacionada con el concepto de “pecado”: en el libro 1 Juan 3:4 dice: Todo el que comete pecado quebranta la ley; de hecho, el pecado es transgresión de la ley.

Otra concepción en el judaísmo es el concepto que tienen los Sabios del Talmud: para ellos,  el pecado es, por sobre todo, un acto de estupidez. “Una persona peca exclusivamente si un hálito de estupidez penetró en ella”.

Por lo tanto APRENDEMOS que el pecado, es un error, una torpeza, un intento de rebelión contra el Eterno: así lo demuestran las palabras pecado y errar, las cuales comparten la misma raíz,

Y gracias a  los conceptos repasados, entendemos que la persona que es sujeta a la perfección, es porque ha recibido la Torá (tal como está escrito en Mishlei / Proverbios 4:2-27), y por eso, recibe las instrucciones para evitar extraviarse y para construir encima y a pesar del fracaso.

El judío, a través de la historia, siempre ha recibido indicaciones para actuar de acuerdo con las instrucciones de la Torá y la guía de Adonai, como vemos en Yeremiá / Jeremías 35:15, que dice:

Y envié a ustedes todos mis siervos loa profetas, desde temprano, para decirles: vuelvan ahora cada uno de su mal camino y enmienden sus obras y no vayan tras dioses ajenos para servirles, y vivirán en la tierra que les di a ustedes y a sus padres: pero no inclinaron sus oídos ni me escucharon.

Vaeshláj aléjem et kol avdéi haneviím, hashejem vehashaloaj lemór shvú na ish midarjó haraá veheitíbu maaleléijem veál teljú ajaréi elohim ajeirím leavdám ushvú el adamá asher natáti lajém veleabotéijem veló hitítem et oznéijem veló shamatém elái.

El pueblo judío tiene ordenado ser “nación de sacerdotes: nación santa”; si realmente lo somos,  ¿Por qué no estamos todo el tiempo en el interior de una sinagoga orando? ¿Por qué no estamos en las escuelas de estudio hoy conocidas como Yeshivá?

Porque el propósito de cada judío es traer santidad dentro de lo mundano y descubrir la sabiduría divina y espiritual allí, creando un verdadero valor en el mundo.

Por ello, nuestra actitud como judíos es evitar todo acto “pecaminoso” que profane el Nombre del Eterno; que profane su creación. En otras palabras: judío = representante del Todopoderoso en este mundo. Judío que actúa sospechosamente es quien da una impresión pobre de Adonai.

Es por ello que tenemos que recordar que, para los libros del Nuevo Testamento, se encuentran las frases en Romanos 6:12- 20 en donde se recuerda como se debe evitar el pecado y como se debe actuar, dependiente del Eterno, para poder transformarse en “herramientas de justicia “

Cuentan las anécdotas que en una reunión de shabat entre el Rabino Abraham Jaim y el Moré Shaye en donde hablan del judío y su capacidad para salir de la impureza y ser parte importante en el mundo: CONCLUYEN los siguientes aspectos:

1.- Lo que el yétzer hará (el mal instinto) intenta lograr es que el judío pierda el ánimo para llevar a cabo su función en este mundo, convenciéndolo de que no valore el potencial que El Eterno le otorgó.

2.- Que cada judío tiene su propio bereishit,  el cual señala un brit esh, ´pacto de fuego´, que se refiere a la llama de esperanza que todo judío posee dentro de sí, y que le otorga fuerzas para seguir luchando.

3.- Que cuando recitamos el rezo: al tashlijenu leét zikná (no nos abandones en nuestra vejez), no nos referimos a la vejez física sino a la del alma, cuando ya habremos perdido el ánimo para seguir luchando y progresando.

4.- Que el pueblo judío es un yéled shaashuím (niño preferido de Adonai), pues el Creador le otorga frescura y renovación, para que él pueda sortear todas las situaciones que deba atravesar en el mundo”.

5.- Que cada judío debe tratar de mejorar y progresar en todos los aspectos: en sus valores humanos, en las relaciones con sus semejantes, en la pureza de su fe, en la confianza en el Todopoderoso, en el cumplimiento de las mitzvot, en el estudio de la Torá, en el rezo… en fin, en todo.

Para lograrlo, debemos luchar contra el yétzer hará, que trata de convencernos de que todo da lo mismo, de que todo es anticuado y rutinario, y dichoso es aquel que se aprovecha de cada instante para mejorar, para renovarnos y de ser capaces de retornar hacia Él”.

El Nuevo testamento vuelve a recordar las bases judías que tiene y que fueron desordenadas y confundidas por muchas maneras de pensar y lo podemos revisar en lo escrito en Efesios 2:3-4 que dice

En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos. Como los demás, éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios”.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.»”Yeremia / Jeremías 17:9-10.

La Torá si es muy enfática en hablar de “ciertos tipos de pecado: la primera descripción  la encontramos en Vayickrá / Levítico 4:2-27 cuando habla de los sacrificios a realizar cuando alguien transgredió o pecó inconscientemente. “Asham Talui” es ofrendado por un pecado dudoso, y el otro, cuando la persona está en dudas si pecó (inconscientemente) o no.

Vayickra  4:2-4 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno pecare por yerro contra cualquiera de los mandamientos del Eterno relativos a cosas que no deben hacerse, haciendo cualquiera de aquellas cosas, si fuere el sacerdote ungido quien así pecare, trayendo culpa sobre el pueblo, presentará por su pecado que ha cometido, un novillo joven, sin defecto, como ofrenda al Eterno por el pecado. Y traerá el novillo a la entrada de la tienda de asignación, ante’ el Eterno, y pondrá su mano sobre la cabeza del novillo; y degollará al novillo ante el Eterno.

{This is the law] if an individual commits an inadvertent sin by violating certain [specified] prohibitory commandments of God. If the anointed priest commits an [inadvertent] violation, bringing guilt to his people, the sacrifice for his violation shall be an unblemished young bull as a sin offering to God. He shall bring the bull before God to the entrance of the Communion Tent, and press his hands on the bull’s head. He shall then slaughter the bull before God.

Daber el benei Israel lemor néfesh ki tejetá vishgagá mikol mitzvot Adonai asher lo teaseiná veasá meaját mehéna. Im hakohén hamashiáj yejéta leashmát haám vehikrív al jatató asher jatá par ben bakár tamím laAdonai lejatat. Veheví et hapár el pétaj Ohel Moéd lifnéi Adonai vesamáj et yadó al rosh hapár veshaját et hapár lifnéi Adonai.

4:27-28 Y si alguna persona común del pueblo pecare por yerro, obrando contra cualquiera de los preceptos del Eterno relativo a cosas que no deben hacerse, y así se hiciere culpable; y si le fuere conocido después el pecado que ha cometido, traerá por sacrificio una cabra, hembra sin defecto, por el pecado que ha cometido.

If a commoner commits an inadvertent violation by violating any one of certain [specified] prohibitory commandments of God, he incurs guilt. When he is made aware of the violation he has committed, he must bring an unblemished female goat for the sin he committed.

Veím néfesh ajat tejetá vishgagá meám haáretz baasotá aját mimitzvot Adonai asher lo teaseiná veashém. O hodá eláv jatató asher jatá veheví korbanó seirát izím tmimá nekevá al jatató asher jatá.

Y la segunda descripción la encontramos en Bamidbar / Números 8:12 que comienza diciendo que “Todo hombre cuando su esposa se desvíe”

El término que utiliza el texto para decir “se desvíe” es tisté, con las mismas letras que shtut, que implica necedad, pues el desvío del pudor, y la infidelidad, está estrechamente relacionado con la necedad y la idiotez.

La diferencia esencial que radica entre el “hombre sabio” y el “tonto”,es decir, “el temeroso del pecado” que “observa lo que se está gestando” y “aquel que camina en la oscuridad” no es tan sólo una cuestión de consideraciones de corto y largo plazo.

El que teme del pecado en sí, comprende de inmediato los efectos de los actos negativos.

Entiende que semejante hecho va en contra del propósito de su vida y la auténtica esencia de su ser. Sabe, que aunque verdaderamente corrija sus actos, tenga éxito en reparar el daño provocado, incluso aunque esta “experiencia penitente” lo convierta finalmente en una persona mejor, de todas formas en el momento del desliz se habrá desconectado de la quintaesencia del bien que forma el núcleo Divino de su alma.

Hay dos mecanismos en el judaísmo: el primero, la Confesión (conocida como Vidúi) y el segundo es “el camino del retorno (conocido como Teshuvá)

Para ambas situaciones, el judaísmo tiene un día especial en el cual “se recuerdan los pecados:”  este día es Yom Kipur. Aquí estamos recordando que el ser humano es una criatura imperfecta, a pesar de ser creada a Imagen y Semejanza de Adonai.

Los errores humanos son tan predecibles que El Eterno ha puesto en el calendario un día anual de perdón. No es una festividad optativa sólo para aquellos que han pecado. Yom Kipur viene cada año para cada persona.

Es como si se esperara que nosotros pequemos, que siempre haya desarreglos que debemos enmendar.

El Todopoderoso no está tan sorprendido por nuestros errores que permite un día de limpieza cada año. Nunca se pensó que fuéramos perfectos.

Cada Iom Kipur recibimos una nota de HaKadosh Baruj Hu que dice algo como esto:

Sé que ustedes son humanos. Los humanos no son perfectos. Yo los hice así. Y de todos modos los amo.

En realidad es por eso que los amo —porque no son perfectos.

Ya tenía perfección antes de crearlos.

Lo que quiero de la creación es un mundo imperfecto que se esfuerce por mejorar, lleno de seres humanos que se equivocan, se levantan y avanzan.

Al ser imperfectos pero sin embargo perseverantes, han cumplido el propósito de su creación. Han logrado lo único que no puedo hacer sin ustedes —han traído a un Di-s perfecto a un mundo imperfecto.

Gracias.

Puesto que ninguno de nosotros es perfecto, Yom Kipur es nuestro día. En lugar de estar deprimidos por nuestros errores, los celebramos.

Cada pecado, cada desliz, cada intento fallido de vivir de acuerdo a nuestra vocación es otra oportunidad de crecer y mejorar. Fracasar en nuestra misión en si mismo parte de nuestra misión.

Yom Kipur es el día en que Adonai nos agradece que seamos humanos, y nosotros agradecemos al Eterno que no somos perfectos. Si lo fuéramos no tendríamos nada que hacer.

El resumen de dicha posición se encuentra en las siguientes palabras que repetimos, especialmente, en Yom Kipur; por ello dejamos a consideración una “lista de pecados en el judaísmo”

ASHÁMNU: Nos hemos convertido en personas desconsoladas.

BAGÁDNU: Hemos traicionado nuestro potencial, a nuestra familia, y a Dios.

GAZÁLNU: Hemos robado.

DIBÁRNU DOFI: Hemos hablado con “dos bocas” – hemos sido hipócritas.

HEYVÍNU: Hemos hecho cosas deshonestamente.

VIHIRSHÁNU: Hemos hecho a otros pecar.

ZÁDNU: Hemos pecado intencionalmente.

JAMÁSNU: Hemos sido violentos.

TAFÁLNU SHEKER: Nos hemos insensibilizado frente a la deshonestidad.

YATZNU RA: Hemos dado malos consejos.

KIZAVNU: Hemos decepcionado a Dios, a nosotros mismo y a otros al no cumplir nuestras promesas.

LATZNU: Hemos sido despectivos.

MARADNU: Nos hemos rebelado.

NIATZNU: Hemos enfurecido a personas.

SARARNU: Nos hemos puesto a un lado.

AVINU: Fuimos víctima de nuestros impulsos.

PASHANU: Hemos destruido criterios de conducta que sabemos que son correctos, y los hemos justificado con nuestro egotismo.

TZARARNU: Hemos afligido a otros.

KISHINU OREF: Hemos sido testarudos.

RISHANU: Hemos sido malvados.

SHIJATNU: Hemos sido inmorales.

TAINU: Hemos errado.

TIATANU: Hemos engañado a otros.

El judaísmo no tiene pecados: tiene errores y transgresiones rebeliones, diferencias de opiniones y libre albedrío… y, como todos fuimos creados a Su imagen, nuestro potencial es ilimitado, y está en nosotros la posibilidad de remodelar, de darle nueva forma a nuestras vidas, al aceptar la responsabilidad y retornar al Creador.

Artículo terminado de elaborar el 8 de julio de 2011 – 6 de Tamuz de 5771

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PorMax Stroh Kaufman

La verdad

VERDAD.

 

¿Estás diciendo la verdad?

 

Cuántas veces habremos dicho… ¡Estoy diciendo la verdad!

Sin embargo, si revisamos nuestras palabras, no siempre es esto “verdad”

Ejemplo:Vamos a un matrimonio y decimos… ¡Que linda que está la novia! En ese momento, esa expresión, ¿Es la verdad? ¿Es un cumplido?

En este momento podemos estar incurriendo en el concepto de Lashon Hara porque nos olvidamos que la verdad puede ser subjetiva (como el hecho que “la belleza está en el ojo que la mira”)

Vamos a otro ejemplo…

Nos acabamos de subir a la báscula y nos dió un resultado… que nos hace caer en cuenta que la dieta que estamos llevando, no nos ha dado el resultado que queríamos….

5 minutos después nos encontramos con alguien que nos dice…. Te ves un poco más gordo que antes… y le decimos; ¡Pero me acabo de pesar y estoy por debajo del peso de hace un mes!

Estamos diciendo la verdad?

Cuando un hombre quiere persuadir a su amigo a creer que ha hablado bien de él pero no ha hecho nada de eso.

¿Estamos diciendo la verdad?


A este respecto, nuestros rabinos enseñan que está prohibido inducir a error a otros, incluso si no son judíos.

Otro ejemplo: Prometimos hacer algo por nuestro prójimo y no cumplimos con la promesa hecha, por cualquier circunstancia.

¿Estamos diciendo la verdad?

Todo esto es para mostrarnos que está escrito: “El remanente de Israel no hará iniquidad, ni hablará mentiras, ni una lengua engañosa será hallada en su boca” [Zacarías 3:13].

También está escrito Lo tisa shema shav – No harás un falso testimonio. (Ex. 23:1)

O esta otra:

Midavar sheker tirjak – De un asunto falso, te alejarás. (Ex. 23:7)

Decir la verdad es un tema muy complejo: hay muchas reflexiones en la Torá, y en todos  los libros que los eruditos han escrito, estudiado y analizado a través de los siglos, y todos coinciden en un aspecto: Decir la verdad, salva vidas.

Rambam, por ejemplo, es uno de los que dice que incluso, no se debe agregar ni quitar palabras a una aseveración o a una historia, aún que sea con el fin de “embellecer” con detalles, ello cambia el concepto de la verdad, y la puede alterar.

Esto dificultaría, por ejemplo, el trabajo de un abogado, que a veces necesita de un “amplio discurso” para ayudar a defender a un cliente, o para demostrar que es culpable de un hecho por el cual se le está juzgando.

La Torá y todos los escritos, nos hablan de una posibilidad para hacer una excepción a lo anterior: la llamamos “mentira piadosa”

La mentira piadosa está “autorizada” para conservar la paz, teniendo en cuenta que el Talmud describe, “Paz” es El Nombre del Señor (Shabat 10b, basado en Jueces 6:24), del mismo modo que lo es la palabra verdad (emet), teniendo en cuenta que esta última comienza con alef y termina con tav

Seamos pues cautelosos, hagamos lo correcto, digamos la verdad, utilizando la “mentira piadosa” si fuera necesario, pero con la debida cautela.

 

25 de Agosto de 2017 – 03 de Elul de 5777

Redactado para 321judaismo.com por Dr. Max Stroh K.

 

PorMax Stroh Kaufman

Chisme y lepra

EL CHISME: LA  LEPRA DEL S. 21.

Parashá tzaria.

Para hablar del chisme tenemos que empezar por la siguiente reflexión:

Muy probablemente, en algún momento de nuestras vidas, hemos escuchado o hemos utilizad la frase: “las palabras se las lleva el viento”  y por ello nos surgen unas preguntas: la primera podría ser:

¿Quién fue la primera persona que dijo que a las palabras se las lleva el viento?

¿Por qué esta frase es tan popular? ¿Qué tiene que ver con esta parashá?

Empecemos a contestarla: en primer lugar, su origen se desconoce;

En segundo lugar podríamos decir que la popularidad es por no prestar la debida atención a la enseñanza  contenida en la parashá que estamos tratando hoy, y…

En tercer lugar, la aflicción llamada Tzaráat que ha sido mal  traducida como lepra,  no se refiere a la enfermedad de Hansen, la cual es una infección producida por la bacteria micobacterium leprae, enfermedad muy bien documentada en el Oriente Medio desde tiempos antiguos.

La lepra o tzaráat en hebreo era una infección en la piel, la ropa y los objetos personales,

Ella aparecía como consecuencia de una condición espiritual pecaminosa, y esta es la razón por la que era tratada por el sacerdote; el tzaráat era una plaga enviada a los hijos de Israel como respuesta a la desobediencia.

En los tiempos del Templo, cuando una persona chismeaba (chismoseaba) sobre su prójimo (y también a través de otras variadas enfermedades sociales como la avaricia y la vanidad), un día encontraba una mancha verde o roja que se esparcía en la pared de su casa…

Para averiguar qué sucedía, tenía que llamar al Cohén para que determinara que tipo de mancha era, y que se debía hacer con ella; incluso, si el Cohén no tenía idea, él consultaba con los expertos y luego determinaba de qué tipo era.

El veredicto final se determinaba con la palabra del Cohén, para enfatizar el poder de la palabra hablada. Entonces, lo que se define en esta parashá, es todo lo relativo a la aparición de la enfermedad de la piel llamada tzaraat, y los procedimientos para su purificación.

Entonces, podemos entender que hay dos tipos de palabra: “la buena y la mala”: la mala, que es a lo que nos vamos a referir, es aquella conocida con los términos  de lashón hará, y está formado, básicamente, por el mal hablar, los chismes, que se hacen acerca de otra persona.

Para prevenirnos, veamos lo que nos dice el Midrash Tehilím 12:4:
“Dijo Rabí Shimón bar Yojai: ‘Las malas lenguas matan a tres personas, al que habla, al que escucha, y a la persona sobre la cual se habla.’”

Otra explicación de que tzaráat tiene que ver con el poder de la palabra, nos la enseñan nuestros sabios, al decirnos  que la palabra tzaráat es un acrónimo de “el que emana maldad”, (motzi-ra), el charlatán. Por lo tanto, la enfermedad se origina de las malas palabras que decimos de los demás (aunque sean ciertas).

Lashón Hará es la fuente de muchas enfermedades sociales.

Ha causado la disolución de numerosas amistades, el término de incontables matrimonios y ha generado un sufrimiento inconmensurable.

Odio, celos y disputas se esparcen por medio del Lashón Hará, tal como las enfermedades se esparcen a través de la suciedad y los gérmenes.

El hablar Lashón Hará también ha dado como resultado que las personas pierdan sus ingresos y no es una exageración decir que ha conducido a muchos a la muerte.

La maldad del Lashón Hará es universalmente reconocida, y para detener el efecto del lashón hará, es necesario desarrollar una actitud positiva sobre los otros.

Si la actitud básica de una persona es negativa, entonces no importa cuán fuerte él trate de controlarlo. Finalmente va a emerger. Una casa llena de paja, no importa lo bien sellada que esté, va a tener paja saliendo por sus rendijas.

Un relato que encontramos en las enseñanzas de nuestros sabios se encuentra en Vaikrá Rabá 33:1, que nos dice: “Raban Gamliel ordenó a su siervo Tobi que le trajera lo mejor que hubiera en el mercado.

El esclavo le trajo una lengua. Al día siguiente el maestro le ordenó que trajera lo peor que encontrara en el mercado. Nuevamente Tobi le trajo una lengua.
Cuando se le pidió explicación, el sabio siervo dijo: “No hay cosa mejor que una buena lengua, y nada peor que una mala lengua””.

Como prueba, recordemos a Miriam, la hermana de Moshé y Aarón, que mencionó algo acerca del color de piel de Tzipora, la esposa de Moshé, que era negra.

Y enseguida, Miriam quedó enferma de esta enfermedad y debió ser separada de todo el pueblo y pasar a vivir fuera de los límites del campamento hasta que fuera purificada.

Al cabo de unos días, Sin embargo, se requirió que Moshé reacciona presurosamente y la perdonara, rezando al Eterno la oración: “El na refa na la – “¡Oh Elohim, sánala, por favor!

A los pocos días Miriam retornó, curada, y aprendiendo que, aquel que se entretiene con el lashón hará -habladuría, murmuraciones, chismes-, pone su vida y salud en riesgo.

¿Cómo era evaluada la tzaráat?: el Cohén ordenaba vaciar el contenido de la casa, para prevenir que se impurificaran con el veredicto del Cohén.

Si el Cohén veía un brote impuro, la casa era sellada por una semana.

En el caso que la mancha se esparza, el Cohén decreta que se quiten las piedras contaminadas y se vuelva a empastar la pared.

Si continúa expandiéndose, se debe demoler la casa.

Luego el Cohén reprochaba al chismoso por su discurso negativo. Si el chisme persistía, el siguiente nivel de mancha aparecía en su vestimenta que eventualmente debía ser quemada.

Nuevamente el Cohén reprochaba al chismoso y si él persistía, la mancha aparecía en su cuerpo.

La Torá describe con vívidos detalles las variadas formas de Tzaraat en el cuerpo

–El brote es blanco de variados matices (comparados con la nieve y la lana), puede aparecer sobre una herida o quemadura que ya sanó o en la cabeza (sobre el pelo, barba o sobre la calvicie).

De este modo, la Torá describe tres tipos de tzaraat – Seét, sapájat y bahéret: a ellas, el Midrash Rabá las compara con tres poderes que han oprimido al pueblo judío – Babilonia, Media (donde vivió Amán), y Grecia, respectivamente.

La persona afectada con Tzaraat era puesta en cuarentena por una semana para ver si se esparcía. Sorpresivamente, si cubría el cuerpo completo, él estaba puro, pero si aparecía una pequeña área no contaminada, estaba impuro. Se ofrecen varias razones para esta paradoja.

Si cubre un área tan grande, debe ser muy superficial y debe estar retirándose del sistema.

Cuando se proclamaba a una persona impura por Tzaraat, él debía romper sus ropas y no cortarse el pelo. Debía ser expulsado de la comunidad y debía estar solo hasta que los síntomas se fueran.

Esto es un equivalente a lo que los sabios llaman “medida por medida”, porque al haber diseminado chismes, él puso una pared divisoria entre las personas, entonces, ahora él debe estar solo y meditar sobre las consecuencias.

Cuando el brote de Tzaraat desaparece, se llama al Cohén fuera del campamento a confirmar los hechos.

Pero, ¿por qué hay que llamar a un Cohén?

Porque es una forma como Eterno, en su misericordia infinita diseñó un sistema de retroalimentación para indicar que algo está mal y que necesita corrección, de la misma manera que, en los automóviles hay una luz que indica que el motor requiere de chequeo…

Y pues son ellos los que se encuentran en una situación aventajada para el diagnóstico de la dimensión física de la enfermedad, porque procuran buscar una solución a este problema.

¿Y que dicen los sabios?

Aunque nos enseñan nuestros sabios que la tzaraat estaba confinada al Estado de Israel o a un territorio santificado, es a través de estas enseñanzas que, podemos entender ahora, como es que sucedía, en otros tiempos, cuando la persona que abusaba de su lengua, no sólo recibía una sanción de tipo moral, del modo como sucedería hoy en día (si A habló mal de mí, y B me lo cuenta, entonces dejo de hablar con A, y algunas veces también con B, por venir con cuentos…); sino que le llegaba la justa recompensa por su mala conducta.

Quedaba enfermo, y no una enfermedad silenciosa, interna y secreta, sino Tzaraat, que era macabra, muy parecida a la lepra (con la cual se confunde a menudo).

Aparecían en esta persona, manchones blancos, o verdes y rojos, sobre cualquier parte del cuerpo, y para que comprendamos su naturaleza especial, las manchas también solían aparecer en ropas, utensilios, viviendas, pertenencias del afectado.

Al estilo de ain tajat ain (literalmente: ojo por ojo), cuando hablamos mal y llevamos la intención de dañar a alguien, lo que nos proponemos es separarlo de la sociedad, del grupo en el cual se mueve.

Si decimos, por ejemplo, Shmuel es un ladrón, entonces, ¿quién va a confiar en él? Lo alejamos de sus conocidos.
Entonces, aparece el Nega-Tzaraat y el que queda fuera es el maledicente, el que intenta echar a otro.
Guardando nuestra arma más eficaz, la lengua, guardaremos de dañarnos.

Según los jajamim, una persona o su casa, puede padecer de nega tzaraát por causa del lashón hará

Esto es – la maledicencia, la calumnia, el chisme.
Este nega tzaraát, es posible traducirlo como “llaga de metzorá“. Sin embargo, hay una interpretación que nos permite aprender algo muy importante de la palabra nega.


Nega
(llaga) se escribe: nun-guimel-ain.
Y la palabra oneg (deleite) se escribe: ain-nun-guimel.
¿Qué diferencia una palabra de otra?
Donde está ubicada el “ain”.
Y ¿qué es “ain”?
Ain es ojo.
Es decir, dependiendo de en qué ponemos nuestro “ain”, padeceremos o nos deleitaremos.
Si aprendemos a valorar la mitad llena de la botella, en lugar de siempre suspirar por la mitad vacía, estaremos siempre gozando, teniendo oneg, y apartando de nosotros el nega de la habladuría.
Como enseñan nuestros sabios:

“¿Quién es rico (afortunado)? El que se complace con lo que ya tiene”.

¿Quién es entonces rico según lo revisado?

Aquel que busca que toda la llaga mala se transforme en el placer sagrado, nega ra – oneg shel kedushá.

Aquel que procura que todas las aguas amargas, malas, inferiores, se conecten y se transformen en aguas superiores dulces…

Agua de laTorá, para alimentarse de ella, y para vivir de ella, según sus enseñanzas, mitzvot, jukim y mishpatim.

11 de diciembre de 2012 — 27 de Kislev de 5773

PorMax Stroh Kaufman

Dar malas noticias

Malas Noticias

Reflexión semanal

Cierta vez, uno de los discípulos del Maguid de Mezritch le preguntó a su maestro acerca de cómo cumplir el mandato que nos dieron nuestros Sabios de:

“Alabar a Adonai al escuchar malas noticias del mismo modo que se lo hace al escuchar buenas noticias”

— Ve y busca a mi discípulo, el Rabino Zusia —contestó el Rabino —. Él mismo te explicará la mishná.

Este alumno salió a buscar al Rabino mencionado y al encontrarlo apenas si pudo creer lo que veía.

El Rabino Zusia vivía en un estado de extrema pobreza que le provoco a este discípulo mucho temor; tanto que no se sentía capaz, siquiera de entrar en la miserable choza en la que vivía. Finalmente, y por su curiosidad se decidió entrar y cuestionar al rabino.

– Estoy de lo más sorprendido de que su Rabino me haya seleccionado a mí para encontrar la respuesta a este problema, contesto Zusia.

Para que les explique la mishná, deben buscar la respuesta en alguien que verdaderamente haya experimentado malas circunstancias.

Me temo que no seré de ayuda, puesto que no me ha acontecido nada malo, ni siquiera un momento. Gracias al Eterno, desde el día de mi nacimiento, sólo me han ocurrido cosas buenas.

¿Cómo podría yo saber entonces de algo malo?

Cuando termino de hablar Zusia, el alumno comprendió la obligación de alabar a Adonai tanto en las buenas, como en las malas.

Un hombre debe y necesita alegrarse con su suerte a punto tal de no considerar una desgracia ninguna cosa que pueda acontecerle.

 

Preparado y editado para estudio el 7 de Agosto de 2010 – 27 de Av de 5770, por 321judaismo.com

Artículo con derechos reservados de Autoría Intelectual. Sin embargo puede ser copiado y distribuido por cualquier medio físico o electrónico siempre y cuando se use con fines personales y no lucrativos; además, que no se altere el contenido: tiene palabra extraída de la Torá y como tal debe ser tratado: si por cualquier motivo, se le daña el texto, no lo deseche en la basura; simplemente, entiérrelo.

 

 

 


[1] El Maguid de Mezritch fue el principal líder del Movimiento Jasídico después del fallecimiento del Baal Shem Tov en 1760, es considerado como uno de los invitados especiales o ushpizin, a sentarse en la sucá, para la corriente religiosa jasídica.