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PorMax Stroh Kaufman

Honestidad: Leyenda del Talmud

Honestidad: Leyenda del Talmud

 

Honestidad: ¿Que dice el judaísmo al respecto?

Revisemos el concepto, con la siguiente leyenda del Talmud

Hace muchos años, cuando el Templo de Jerusalém estaba en pie, vivían allí dos tenderos llamados Rabí Elazar ben Tzadok y Aba Shaul ben Botnit.

Los dos hombres eran vecinos y amigos y se conocían de toda la vida. Pero además de ser amigos, compartían un rasgo de carácter maravilloso y raro – una honestidad absoluta y estricta.

Está relatado en el Talmud que como favor a sus prójimos judíos, estos dos hombres preparaban reservas de vino y aceite antes de cada fiesta para que los vecinos de Jerusalém tuvieran lo que necesitaban para celebrarlas apropiadamente.

Decenas de miles de judíos venían a Jerusalém para las fiestas y se les daba la bienvenida en casas a lo largo de la ciudad.

Con tantos invitados, no era ninguna maravilla que sus corteses anfitriones a veces quedaran sin aceite o vino durante una fiesta.

Siempre que eso pasaba, podían ir a lo de Rabí Elazar o Aba Shaul y tomar lo que necesitaban.

 

 

Claro, ningún dinero se puede usar en las fiestas, pero no faltaba de esas dos necesidades para preparar las comidas festivas.

Incluso durante los días del intermedio de las fiestas de peregrinación de Sucot y Pesaj, los dos generosos comerciantes preparaban de antemano y dejaban disponible su mercadería a aquéllos en la necesidad, para poder pasar su tiempo estudiando Torá.

No sólo practicaban estos hechos de gran bondad, sino incluso en los días laborables eran excelentes en su adhesión a la Mitzvá de la honestidad.

Cuando terminaban de colocar los volúmenes de uno de sus recipientes en el recipiente de un cliente, dejaban el suyo encima del recipiente cliente y permitían que las jarras gotearan en el receptáculo del comprador.

Sólo entonces estaban seguros que le habían dado todo lo que le pertenecía.

A pesar de sus esfuerzos, los dos rabinos temían que un poco de aceite y vino se había aferrado a los bordes de los jarros.

¿Qué hacían?

Cada uno tenía un recipiente especial en el que volcaba las últimas gotas. Durante muchos años, llenaron trescientos barriles de aceite y trescientos barriles de vino.

Un día, decidieron traerlos al Templo Santo.

Después de todo, no los consideraban de su propiedad, y tampoco podían darlo a los clientes.

Decidieron consagrarlo. Se reunieron con los tesoreros del Beit HaMikdash.

“¿Qué han traído?” preguntaron.

“Hemos traído trescientos barriles de vino y trescientos barriles de aceite para el uso en el Templo.

Nos ha tardado muchos años juntarlo, del goteo de los lados de nuestros jarros.

No quisimos beneficiarnos con algo que no nos pertenece, y tampoco podíamos darlo a nuestros clientes.”

“No era necesario guardar esos pequeños sobrantes,” comentaron los tesoreros.

“Sus clientes entienden que las gotas se adhieren a los lados de sus jarros, y saben que habrá un poco de pérdida.”

“No obstante,” los hombres continuaron “No queremos nada que no es legítimamente nuestro”

“Ya que desean guardar esta alta norma, aceptaremos su ofrenda.

El aceite y el vino se usarán para el bien de la comunidad.

Los venderemos y de las ganancias excavaremos pozos de agua para los peregrinos en las fiestas.

Los residentes de la ciudad también podrán usarlos.

Así que, incluso sus propios clientes, se beneficiarán con su ofrenda, y ustedes estarán tranquilos.”

Los dos comerciantes dejaron el Templo Sagrado con sus corazones llenos de alegría, sabiendo que nunca cedieron de sus costumbres de honestidad estricta y bondad.

18 de Noviembre de 2017 – 29 de Jeshvan de 5778

 

PorMax Stroh Kaufman

Exito: definición y la perspectiva judía

ÉXITO: DEFINICIÓN

 

Éxito es un término proveniente o relacionado con exitus del latín, que significa salida, y se refiere al  resultado o la consecuencia acertada de una acción o de un emprendimiento.

Hay que tener en cuenta que la noción de éxito es subjetiva y relativa.

Porque una cosa es ganar una competencia, allí se fue exitoso UNA SOLA VEZ, mientras que en otros campos de acción, por ejemplo estudios, negocios, entre otros, es de permanente dedicación y esfuerzo

Una vez se alcanza el éxito en estos campos, siempre habrá otra persona que quiera superarnos, y por ello es la dedicación

A menudo asociado con la victoria y la obtención de grandes méritos, el éxito es parte de nuestra vida casi cotidiana y en general no se comparte con mucha gente.

En lo que hace a la subjetividad, podemos decir que cada vez que nos proponemos algo y lo conseguimos, sea mejorar nuestras condiciones laborales, aprobar un examen, dejar de fumar o simplemente ahorrar dinero para darnos un gusto, somos exitosos.

Sin embargo, la sociedad suele establecer una relación entre éxito, riqueza material y fama. Esta visión distorsionada y pobre de la realidad, afecta a muchísimas personas, generando un esquema simplificado de la vida que separa a exitosos de fracasados.

Y es justamente esta última palabra la que, al ser tomada como contrapartida de la primera, genera aún más confusión.

El éxito no debería ser entendido como algo unidimensional, sino como la consecución de un objetivo, sea pequeño y de carácter íntimo o grande y con gran repercusión.

Cabe destacar que la psicología habla del miedo al éxito cuando alguien que está cerca de alcanzar alguna meta personal desarrolla una acción, ya sea inconsciente o consciente, para no prosperar.

Ese miedo al éxito: es un miedo a veces innato en cada individuo o creado por la presión de amigos y familiares, este miedo se infunda en que la persona decide tomar un camino, pero las palabras, que desde niño se nos han inculcado como “ten cuidado”, “es peligroso” y muchas otras, tienen más peso que nuestra voluntad.

Muchas veces el miedo al éxito también es el resultante de los engaños que nos transmiten los medios de comunicación gracias a retorcidos y engañosos mensajes.

A veces también sucede que, los seres humanos no siempre ansiamos lo mejor para nosotros y nos conformamos escasamente con “lo que tenemos”, y pocas veces nuestros deseos nos mueven hacia resultados satisfactorios y beneficiosos.

La religión y los mensajes religiosos también ejercen una fuerte influencia en el resultado.

Todo lo relatado anteriormente, genera que, aquella persona, que se ha establecido un objetivo específico o determinado,experimente en su cerebro, sensaciones que le incomodan, le angustian, y le impiden continuar con la determinación que se tiene; y allí está presente ese miedo al éxito, que nuestra mente maneja a la perfección y no nos deja abrirnos hacia el camino que todos queremos.

ÉXITO EN EL JUDAÍSMO

El éxito en el judaísmo lo podemos resumir en una sola frase: “De acuerdo con el esfuerzo, así será la recompensa”

Lo dice Pirke Avot 5:27; libro que hace parte del Talmud, el cual recoge TODA la Tradición Oral, desde que la recibe Moshé en el Monte Sinaí. hasta que llega a la Gran Asamblea,y allí la distribuye en instrucciones específicamente dirigidas hacia los padres.

El éxito para el judaísmo supone que en algo debemos estar fallando, ya que cada mañana se nos brinda una oportunidad renovada de apuntar a la trayectoria del éxito. (Nos lo demuestra el rezo matutino)

Cada mañana oramos por todo, la salud, la parnasá, Israel, y cubrimos todos los aspectos de nuestras vidas (la terrenal y la del Olam HaBá) y hacemos énfasis en las virtudes y rasgos únicos y particulares que El Eterno nos dió; por ejemplo, el hombre dice “gracias por no hacerme mujer” y la mujer dice “gracias por crearme a Tu voluntad”

También podemos verlo cuando Moshé le pregunta al Todopoderoso “¿quién soy yo para ir al Faraón?” Nuestros sabios nos dicen que HaShem no le responde, ya que es Moshé quien debe descubrir  quién es, y debe moldearse para cumplir con su misión

El concepto anterior lo refuerza Maimónides, con su texto Leyes de Teshuva 5: 2 diciéndonos que ”Todos y cada uno de nosotros los judíos deberíamos esforzarnos por llegar a ser tan grandes como Moshé “.

El judaísmo sabe qué, procesos elementales de nuestras vidas como iniciar, conformar y mantener un negocio; tener un título universitario, inventar un producto; curar a un paciente, ganar una demanda, son cosas que todos tenemos que hacer y, lograrlas, es parte del éxito. Prácticamente para ello estamos en este mundo.

Aún tener una familia y garantizarle a ellos un “adecuado estilo de vida” es parte de nuestra razón de existir

Pero, el judaísmo no olvida que tenemos un alma, que hay que alimentar, de igual manera como se alimenta el cuerpo y hay una serie de consideraciones que observar, descritas en la Torá, que sirven de “alimento espiritual” y no son muy difíciles de manejar.

Ejemplo: cultivar la amabilidad a pesar de todos los inconvenientes. Pedir disculpas cuando se lastima a alguien: Levantarse todas las mañanas para elevar una oración. Dar caridad a alguien aún cuando no la haya solicitado.

Son ellos y muchos más, los pequeños momentos de conexión, bondad, sabiduría y amor que alimentan el alma.

Somo llamados  “Hijos del Eterno” Banim atem laAdonai Elohéijem (Deuteronomio / Devarim 14:1, y en Talmud – Pirkei Avot 3:18). Nuestro Padre Celestial, por consiguiente quiere que tengamos todo lo bueno.

Pero con un equilibrio entre lo racional y lo espiritual.

Esto es justamente lo que el Talmud, en palabras del Rabino Yishmael, opina: “Combina el estudio de la Torá con una ocupación mundana”

Es sólo enfocar nuestros esfuerzos por el camino correcto, como lo describe la siguiente leyenda: Se cuenta la historia del rabino Levi Itzjak de Berditchev, que vio a un hombre corriendo sin aliento por el mercado.

“¿Se puede saber por qué estás corriendo tan rápido?”, Preguntó el rabino.

“¿Qué quieres decir con por qué estoy corriendo tan rápido? ¡Me apresuro en mi búsqueda de mi sustento! “

“¿Cómo sabes que tu sustento está frente a ti y estás corriendo para alcanzarlo? Tal vez está detrás de ti, ¡y en realidad estás huyendo de eso! “

 

Lo hemos visto centenares de veces: cuando Israel hace la voluntad de HaShem, ellos tuvieron “lluvia de bendiciones”, lo que implica éxito..

Este es el verdadero secreto del éxito: Independientemente de nuestras limitaciones mortales, nuestro potencial para la grandeza es ilimitado cuando tenemos el poder del Todopoderoso detrás de nosotros.

 

13 de Noviembre de 2017 – 24 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

A quién le das tus donaciones?

¿A quién le das tus donaciones?

Leyenda del Talmud

 

Se cuenta la historia de un judío, que viendo que un hombre de su comunidad, el rabino Susia era muy pobre, el, muy discretamente, introducía, todos los días, un billete de veinte talers entre sus filacterias, para este hombre tuviera cómo y con qué alimentar a los suyos.

Desde entonces, el judío de nuestra historia, sólo conoció la prosperidad. Cuánto más poseía, más daba a Susia, y cuánto más daba, más poseía.

Un día se le ocurrió una brillante idea: Teniendo en cuenta que Susia sólo era un discípulo del gran predicador, si el sólo hecho de donar a un discípulo se remuneraba con mano tan pródiga, ¡qué riquezas no ganaría, obsequiando al mismo maestro!

Se dirigió, pues, a Meritsch y consiguió, después de muchos ruegos, que el rabino Ber le aceptase un donativo.

Desde ese momento sus negocios le fueron de mal en peor, cada día perdía más y más, hasta que finalmente, perdió toda su fortuna.

Buscó entonces al rabino Susia y le pidió que le explicará el enigma y, no sólo eso,sino que le diera una razón de lo que estaba sucediendo: ¿Acaso no le había dicho el mismo que el maestro superaba a sus discípulos?

El rabino Susia le contestó:

– Mientras tu dabas tus donaciones y no mirabas a quién, El Eterno, HaKadosh Baruj Hú, también daba y sin mirar a quién, pero desde el momento en que empezaste a buscar para tus donaciones, destinatarios más selectos, Adonai, Nuestro Señor, también hizo lo mismo.

Por ello, debes fijarte a quién das tus donaciones y cómo las das, para que del mismo modo, las puertas y las ventanas del cielo se abran, y tu puedas recibir, la recompensa por tus acciones y por tus donaciones.

 

Artículo recopilado de enseñanzas varias de nuestros sabios por Dr. Max Stroh, para 321judaismo.com

14 de Octubre de 2017