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PorMax Stroh Kaufman

El impacto del judaísmo en la civilización – Quinta parte

El impacto del judaísmo en la civilización – Quinta parte

Continuación

5.3 CRISTÓBAL COLÓN

En los años previos a la firma del Decreto de la Alhambra hay en España una gran presión tanto de políticas internas como externas y los Reyes Católicos no se escapan de ello como dirigentes: el sólo hecho de que los judíos eran dueños de grandes riquezas y poseedores de altos cargos, permitió el surgimiento de  odio a los ojos del pueblo y de la jerarquía católica, que consideraba a los judíos como los responsables de la crucifixión de Jesucristo y además eran practicantes de ritos satánicos.

En algunas ciudades, los judíos eran acusados de envenenar los pozos, secuestrar niños para beber su sangre o de querer, en contubernio con la nobleza, convertir a la población al judaísmo.

Esto, en algunos casos, ocasionó violentas persecuciones antisemitas, intrusiones y matanzas en las juderías, e incluso expulsión de las ciudades.

Para muchos es conocido el origen judío de ambos reyes y la presencia de muchos funcionarios tanto conversos como judíos a su alrededor.

El rey Fernando era biznieto de Paloma de Toledo: la Reina tenía entre su consorte a cuatro secretarios allegados, de origen converso: Fray Antonio de Marchena, astrónomo del Instituto de Santa María de la Rábida (de la corriente franciscana, su hermano fue condenado a la hoguera por “judío renegado”).

La Marquesa de Moya, su amiga íntima; Fray Hernando de Talavera, su confesor;   y, el cronista, Hernando del Pulgar.

Es por ello que vemos que existían motivos muy especiales para que los judíos de Castilla y Aragón proporcionaran grandes fondos y grandes regalos con la finalidad que esta boda se efectuara .

Con este trasfondo aparece Cristóbal Colón, capaz de crear uno de los logros más grandes de la humanidad,  demasiado influyente en la civilización occidental, hombre de orígenes desconocidos para muchos, misterioso, cuyo apellido figura con muchas variantes, tales como Coullon, Colomb, Colombo entre los judíos de España, Francia

En este país encontramos a Joseph Colon ben Solomon Trabotto, también conocido como el Maharik, nacido en. 1420, en Chambéry, ejerce su cargo como rabino en ciudades como rabino en Pieve de Sacco, y en Mestre, en el territorio Veneciano, en  Boloña and Mantua y fallece en el año 1480) en Italia:

En este último país los Colombo provienen de Colon de Piamonte y a su vez de Colonia en el Rin, con datos de una extensa colonia de origen judío que data de muchos años antes de Jesús Cristo, y por el lado de su madre, el apellido Fontanarosa proviene de la familia hebrea Ponti Rossi; su esposa y su amante son consideradas como de origen converso; sus características físicas son descritas como hombre rubio, pecoso, de ojos claros, rubicundo: comportamiento mercantilista, con afán de lucro y mesiánico;

Algunos historiadores explican que el uso de la palabra genovés era un sinónimo de judío, de la misma forma como los portugueses también eran identificados como judíos y, conocedor del idioma castellano por provenir de familia sefardita que tuvo que huir de España en el año de 1391;

También está documentado el uso de símbolos en sus cartas a su hijo Diego compatibles con las palabras en hebreo “Baruj HaShem” o bendito sea Su Nombre, conocedor de los textos bíblicos, citando frecuentemente el Libro de los Profetas en sus cartas, y haciéndose llamar “servidor del mismo Dios que crió a David”, deja entrever  sus raíces judías, que son aprovechadas por los conversos de España para financiar su campaña y estimular a los Reyes, a apoyar dicho proyecto.

Se cree que la octava parte del costo de los viajes lo proporcionó Gabriel Sánchez, tesorero mayor del Reino De Aragón, cuyo padre y suegro fueron quemados en la hoguera por judaizantes y herejes.

Otros patrocinadores de la campaña de Colón fueron Luis de Santángel quien concedió un préstamo equivalente a cinco millones de maravedíes, sin intereses; también intervinieron Juan Cabrera (cuyo abuelo murió en la prisión del Tribunal de la Inquisición) y Fray Diego de Deza, de la corte real de la Reina, con lo que se soporta la teoría de que ella financió la campaña.

La historia nos enseña que la Reina tomó interés en el proyecto después de la insistencia que tuvieron el Cardenal de España, Pedro González de Mendoza y a Luis de la Cerda, Duque de Medinaceli, ambos de sangre judía y que tuvieron que defenderse de las acusaciones del Tribunal.

Juan Colonia, secretario del Reino de Aragón y judío por línea materna, firmó la Capitulación de Santa Fe y la Carta de Privilegios de 1492, donde quedaron estipulados las condiciones económicas a las que tenía derecho Colón.

Para realizar el viaje, Cristóbal Colón, en primer lugar, nunca se apoyo de sacerdotes católicos en la misión, y lo acompañaron personajes como Rodrigo Sánchez de Segovia, veedor real de la armada y pariente de Gabriel Sánchez, tesorero real; también Luis Torres de Murcia, de quien se dice falleció en la histórica toma de la Fortaleza de la Natividad en la Isla la Española, por parte de la población local: Maestre Bernal, médico y boticario; Rodrigo de Triana; Diego de Arana, pariente de su segunda esposa, Efraím Benveniste de Calahorra, los cirujanos Marco y Juan Sánchez de Córdoba, todos de origen converso.

Llevó consigo traductores de hebreo porque esperaba encontrar quienes hablaran este idioma y suponen algunos historiadores, que las primeras palabras dirigidas a los nativos fueron en hebreo.

En los viajes sucesivos, muchos de los denominados marranos, benéi anusím y cristianos nuevos, se desplazaron a los nuevos territorios, con el fin de huir de las presiones a las cuales se encontraban sometidos, por el estilo conflictivo de vida de la España local.

El Edicto de Alhambra que obligaba a los judíos a salir de España el 31 de julio de 1492 fue postergado por los reyes hasta el 2 de agosto: situación que aprovechó Cristóbal Colón para “acuartelar” a su tripulación desde el día anterior, sin informarles que iban a zarpar a buscar los territorios de la India, y porque conocía que “después de cierta hora, la milicia urbana, la Santa Hermandad y los familiares de la Inquisición saldrán a averiguar si ya no hay más judíos en España”.

Continuará en la sexta parte del impacto del judaísmo en la civilización

07 de Noviembre de 2010 – 30 de Jeshvan de 5771

PorMax Stroh Kaufman

Un Shofar y El Rey de España

Un shofar y el Rey de España

Artículo publicado 29-01-10

Traducido al español por 321judaismo.com

Hace varios años [2004], el rey Juan Carlos de España había invitado a Gran Rabino Yona Metzger de Israel a la conmemoración del 800 aniversario del fallecimiento del ilustre codificador, filósofo y médico Maimónides (Rabino Moshé ben Maimón), quien era originario de Córdoba, España.

En la ceremonia, el rabino presentó al Rey con un shofar bellamente pulido, largo y sinuoso. El shofar había sido especialmente equipado con una pieza de plata que tenía la corona real grabada en ella.

El rey Juan Carlos lo examinó cuidadosamente y preguntó acerca de su origen.

El Rabino Metzger hablaba en hebreo, mientras que el embajador de Israel en España, el Sr. Víctor Harel, traducía sus palabras en español.

“¿Esto viene de África?”, se preguntó.

“No, su señoría”, respondió el rabino, ” Proviene de la Tierra de Israel.”

El rey pensó que tal vez se había utilizado para una corrida de toros, un deporte español, pero el rabino le explicó que el judaísmo prohíbe hacer daño a un animal.

“Así que ¿cuál es el significado de este cuerno de animal?” preguntó el rey.

Las preguntas del rey le dieron al rabino Metzger, una oportunidad para compartir un interesante capítulo de la historia española. El rey escuchó atentamente, toda la recitación detallada de la historia, por parte del rabino.

“Querido Rey”, comenzó el rabino Metzger, ” este regalo único nos permite cerrar un círculo histórico muy interesante.

“Sucedió hace poco más de quinientos años, cuando la era de oro de la judería española llegó a su fin, o sea, cuando su tátara-tátara-abuelo el rey Fernando y la reina Isabel expulsaron a mis antepasados, a instancias de la tristemente célebre decisión del Gran Inquisidor Torquemada. Sin embargo, muchos judíos permanecieron en España, convirtiéndose en marranos, o criptojudios, en secreto, quienes se comportaban, hacia el exterior, como cristianos, sin embargo, permanecieron como judíos en privado. Ellos observaron las tradiciones judías en secreto, encendiendo sus velas de Shabat, donde nadie podía verlos.

“Estos atormentados marranos, se reunían en secreto en los sótanos y en bodegas para rezar en las fiestas judías. De hecho las más  inquietantes notas, de nuestra más solemne oración llamada Kol Nidrei, que es recitada en el comienzo del Yom Kipur, provinieron de estos marranos quienes anulaban así, sus declaraciones forzadas a la iglesia.

“Los marranos ocultos oraban de una manera muy  intensa, pero a la vez, muy silenciosamente, para que no fueran descubiertos, Di-s no lo quiera, por aquella temida Inquisición, que los torturaría y posteriormente los quemaría, públicamente, en la hoguera.

“Pero, se enfrentaban a un dilema en Rosh Hashaná: podían susurrar sus oraciones en el más profundo silencio para evitar ser detectados, pero ¿cómo iban a hacer sonar el shofar?

“Un año, un marrano quien fuera el director de la Orquesta Real, se acercó al rey y se ofreció a organizar un concierto público gratuito, en el que se destacarían varios instrumentos de viento, de todas las épocas. Aficionado a la música, el rey aprobó este concierto especial. El conductor eligió un día específico en septiembre que pasó a ser Rosh Hashaná.

“En el concierto, el rey, la reina, los príncipes y los señores ministros se sentaron en las primeras filas, y detrás de ellos entre los asistentes al concierto se sentaron muchos marranos.

“Se presentaron varias canciones y melodías, y en algún momento el conductor presentó el shofar como un instrumento de viento antiguo, y soplaron una serie de notas de la misma.

” El rey y la reina pensaron en ello como una mera curiosidad, pero los marranos asistentes recitaron, en voz baja las bendiciones del shofar: ” Bendito seas, Señor nuestro, Rey del universo, Quien nos santificó con sus mandamientos y nos ordenó escuchar el sonido del shofar “y” Bendito seas, Señor nuestro, rey del universo, Quien nos ha concedido la vida, nos sostuvo y nos permitió llegar a este momento. ”

“Hoy en día, querido rey “, continuó el rabino Metzger, ” nos encontramos aquí, 500 años después, en mejores circunstancias. Como Gran Rabino de Israel estoy muy feliz de volver aquí a España. Les doy las gracias en nombre de nuestra nación, que hoy en día los judíos pueden vivir en su país con verdadera libertad de religión y que en Rosh Hashaná podamos tocar el shofar en nuestras sinagogas y sin ningún temor. Hoy, puedo, agradeciendo a HaShem, abiertamente y no en secreto, presentarle este shofar a usted porque usted está ahora bendecido con una democracia. Ahora en España todos pueden rezar sin miedo”.

Sosteniendo el shofar, dijo el rey: “Rabino, veis que yo tengo muchos regalos y trofeos aquí, que vienen desde todo el mundo. Sin embargo, este regalo conlleva un gran significado histórico, y estoy muy agradecido por haber compartido conmigo el shofar y la historia.”

El rabino Metzger luego le dijo al rey que deseaba bendecirlo, como está escrito en la santa Biblia. Tanto el rey como el Gran Rabino se acercaron. El rabino Metzger cerró los ojos y recitó la bendición con profundo sentimiento. Cuando terminó la bendición, el rabino Metzger abrió los ojos y se sorprendió al ver que los ojos del rey brillaban y estaban humedecidos por las lágrimas.

De acuerdo con la historia, la madre de Fernando I, rey que firmó la expulsión judía en 1492, y permitió que la Inquisición se hiciera lo poderoso que fue, era judío. Su nombre era Juana Enríquez y su abuela era Paloma bat Guedalia, nieta de Shlomo HaZaken ben David, un descendiente del rey David.

24 de Diciembre de 2013 – 21 de Tevet de 5774