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PorMax Stroh Kaufman

El destino del pueblo judío

EL DESTINO DEL PUEBLO JUDÍO NO ESTÁ REGIDO POR LA SUERTE NI LAS ESTRELLAS

Conversaba Abram con HaShem

– ¿Puedo hacerte un pedido? – preguntó Abram. –

“Pide lo que quieras”

– contestó Hashem.

-Cualquier cosa que me concedas será inútil para mí- dijo Abram. Mientras yo sea estéril y no tenga hijos. El fuerte deseo de Abram de tener hijos se debía a que quería fundar una nación para servir a Hashem.

– ¿Quién tomará mi lugar cuando yo muera? – preguntó. ¿Será Lot, quien desea ser mi heredero o mi excelente alumno Eliezer quien enseña mi Torá a otros? –

“Ninguno te heredará”

– Hashem le prometió. –

“Tu propio hijo lo hará

-Amo del Universo- objetó Abram -He visto en las estrellas que no podré tener un hijo. –

“Olvida la astrología”

– Hashem dijo. –

“Tu destino está por encima de la prognosis de las estrellas. La nación judía no está supeditada al mazal (destino natural).

Una vez R. Iannal y R. Iojanan estaban parados en las puertas de Tiberías. Junto a ellos había dos astrólogos gentiles quienes observaban a todos ¡los trabajadores como iban a sus labores en la mañana. ¿Ven allí a esos dos hombres entre los trabajadores? preguntaron a los Sabios. Salen a trabajar esta mañana, pero jamás volverán con vida. Están destinados a morir de una picadura de serpiente.

  1. Iannai y R. Iojanan esperaron que los trabajadores volvieran. Entre ellos estaban los trabajadores de quienes habían hablado los astrólogos.

¿Acaso no dijeron que esos dos no volverían de su trabajo con vida porque serían mordidos por una serpiente? – preguntaron los Sabios.

-Sí- confirmaron los astrólogos. -Pero volvieron en paz- comentaron los Sabios.

Los astrólogos llamaron a los dos hombres y les preguntaron – ¿Qué hicieron hoy?

-Lo mismo que todos los días- contestaron. Rezamos el shema y shemoné esrei, y fuimos a trabajar. – ¡Ustedes son judíos! exclamaron los astrólogos.

-Las predicciones de los astrólogos no son aplicables a los judíos.

El mazal (destino) del K’lal Israel no es absoluto.

Es posible modificarlo mediante la oración, la caridad y los méritos espirituales

 

06 de Noviembre de 2016 – 05 de (mar)jeshvan de 5777

Recopilado del Midrash paraa 321judaismo.com

 

PorMax Stroh Kaufman

Embarazo en el Judaísmo

Embarazo en el Judaísmo

Parte 1

¿El embarazo en el judaísmo tiene alguna diferencia con el embarazo en cualquier otro tipo de ideología?

Cualquiera diría que el embarazo reúne unas características, que identifica este proceso por el cual, al menos una vez en la vida, la mayoría de las mujeres atraviesa, y son iguales para todas.

Sin embargo, nos damos cuenta que cada mujer atraviesa por el embarazo sujeta a una serie de influencias variables que hace que sea único para ellas, sin importar el número por el cual tengan que pasar.

En la Torá tenemos el siguiente relato:

“Y los bendijo El Eterno, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos [Perú Urevú], y henchid la tierra y sometedla; y tened dominio sobre los peces del mar, en las aves de los cielos, y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra.” (Bereshit / Génesis 1:28)

Vayevaréj otám Elohim vayomer lahém Elohim peru urevu umilú et haáretz vekiveshuá uredú bidegát hayám uveóf hashamáim ubejól jayá haroméset al haáretz.

Esta mitzvá honra entonces el hecho de que la mujer quede en embarazo: aquí no hay límite en la cantidad, porque ha sido el ser humano quien ha impuesto la cantidad de hijos que desea tener.

Sin embargo, un embarazo puede ser excitante pero puede ser también lo más agotador posible.

El sólo hecho de que el abdomen cada día sea más grande, sin poder impedirlo, puede explicar esta dualidad de sentimientos: saber que hay que someterse a múltiples evaluaciones médicas, tal como lo dictan los diferentes Colegios de Ginecología y Obstetricia en el mundo, es otro factor de estrés y de felicidad…porque ellos buscan asegurar que no haya enfermedades sexualmente transmisibles, defectos genéticos (Tay-Sachs, Gaucher, defectos del Tubo Neural), enfermedades de transmisión por zoonosis (Toxoplasmosis), etc.

Tal vez una de las costumbres más conocidas en el mundo occidental es la reunión de regalos conocida como “baby shower”

En la tradición judía, sin embargo, esto es considerado como un tabú: Ni la Halajá ni las leyes judías prohíben los regalos; sin embargo, las costumbres lo prohíben.

El dar regalos antes del nacimiento del bebé e incluso el asignarle un nombre, es considerado por la judería ortodoxa, como un llamado de atención que puede ser aprovechado por espíritus, que conduzcan hacia el Mal de Ojo.

Esto se relaciona con el antiguo proverbio que dice “no cuentes los pollos hasta que no hayan salido del huevo”

Algunos interpretan esto por el lado de las energías cósmicas, que tienen un efecto de acción y reacción y otros también lo relacionan como el actuar del hombre de negocios, que no dice nada de su proyecto, hasta que no lo concreta exitosamente…  

Para los menos ortodoxos se dice que “si se no se hace el baby shower, es porque se haciendo como un acto de fe, está mostrando su confianza en El Eterno, y admitiendo que no siempre se tiene el control de las cosas.”

Pero el embarazo comienza a diferenciarse desde el primer momento, de los embarazos de otros grupos culturales, porque los sabios piden que se incluya, en el servicio religioso, el # 20, para la salud y la protección personal; también dicen que, la noticia del embarazo no debe salir del grupo familiar más cercano, hasta el segundo trimestre, o hasta que se haga visible.

La razón, para esta costumbre es que, si una mujer llegara a abortar durante el primer trimestre del embarazo, tener que compartir esta trágica noticia con conocidos, compañeros de trabajo, y parientes lejanos, sería muy complicado.

La tradición judía anima a las mujeres embarazadas a mantener, celosamente, un comportamiento y una actitud de optimismo y positivismo, evitando situaciones como estar escuchando y estar pendiente de cosas no tan positivas espiritualmente como la calumnia, el chisme, el odio, la envidia y la mentira, ya que el estado de ánimo materno es permanentemente transmitido al embrión y/o feto en todo momento y esto afectará su salud física y espiritual.

A pesar de esta consideración hay que tener en cuenta el siguiente concepto de la Halajá: Un feto se considera parte del cuerpo de la madre y no un ser humano completo. El libro del Éxodo / Shemot (21:22) dice…

Cuando riñeren hombres y golpearen a una mujer preñada, de modo que salieren sus criaturas sin que haya desgracia (de muerte en la mujer), el culpable será ciertamente multado conforme a lo que impusiere el marido de la mujer, lo cual piará (por el aborto) Más si resultare desgracia (de muerte en la mujer), darás vida por vida,

Veji yinatzú anashím venaguefú ishá hará veyatzéu yeladéiha veló yiyé asón anósh yeanésh kaashér yashít aláv báal haishá venatán biflilím. Veím asón yiyé venatáta néfesh tájat náfesh.

Sin embargo, aunque el feto no tiene la personalidad y por lo tanto ninguno de los derechos y privilegios de un ser humano, la Halajá recuerda que su vida debe ser protegida como un ser humano en potencia, y no debe causarle daño de ningún tipo.

Esto está reforzado porque es de conocimiento que durante la gestación, el feto es visitado por un ángel que le enseña TODA LA TORÁ,  y cuando nace, otro ángel toca sus labios, para que se olvide de ella y tenga que aprenderla de nuevo.

A una mujer judía nunca se le dice “felicitaciones” cuando da a conocer la noticia del embarazo, (bajo el término en hebreo mazal tov) sino que se le dice, “en hora buena” (be shaá tová)

Otra de las diferencias está dada en que aunque la Torá insiste en que se requiere del trabajo del hombre para mantener a su familia, es un principio fundamental de judaísmo que todo el éxito viene de El Eterno; que es Su bendición la que provee el sustento; es El Todopoderoso quien ofrece todo lo que necesitan todas sus criaturas y por ello, otra boca no le va a sobrecargar.

Otro de los asuntos que hay que considerar, como diferencia es que, aunque existen leyes para la Nidá, que es el tiempo de separación sexual de la pareja, para el embarazo no hay leyes específicas relacionadas con el sexo durante este período de tiempo: sin embargo, el Talmud dice: “el sexo en los tres primeros meses del embarazo, es difícil y complicado, tanto para la mujer como para el feto”.

En el segundo trimestre del embarazo, las relaciones sexuales son difíciles y complicadas para la mujer, pero beneficiosas para el feto.

En los tres últimos meses del embarazo, las relaciones sexuales son beneficiosos tanto para la mujer como para el feto, y por lo tanto el feto las aprovecha bastante bien.” El Jazón Ish dijo al respecto que, tener relaciones sexuales una vez por semana está bien, y no es difícil de cumplir.

Aunque para el judaísmo es importante que los padres tengan como mínimo una pareja de hombre y mujer, los sabios nos enseñan que pueden prever el sexo del bebé: la fuente, El Talmud, en donde se escribe que, si el orgasmo de una esposa es anterior al de su marido, el bebé será un niño.

¿Cómo calculan la duración del embarazo algunos rabinos?

Algunos que sugieren que el embarazo dura 271 días, sugiriendo que, en la antigüedad, los hombres tenían sexo con sus esposas sólo los días martes, miércoles, jueves y viernes por la noche, para evitar que sus mujeres dieran a luz en el shabat, causando una violación de los días santos, y la cuenta se hace desde el mismo momento de la concepción.

Ellos aprendieron del verso que dice “Entonces Boaz tomó a Rut, y ella fue su mujer, y cuando llegó a ella, el Señor le dio que concibiese [herayon], y ella dio a luz un hijo” (Rut 4:13).

Ellos convirtieron la palabra herayon en su valor numérico (guematria), que es 271, los días de embarazo de una mujer.

09 de Julio de 2014

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