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PorMax Stroh Kaufman

La importancia de la toma de buenas decisiones

La importancia de la toma de buenas decisiones

¿Es importante tomar buenas decisiones? Todos los seres humanos, permanentemente, estamos expuestos y predispuestos a tomar algún tipo de decisiones: por ejemplo, desde que abrimos los ojos tomamos la decisión de despertar o no: esto sucede en todo momento, durante nuestras vidas, por lo tanto, no hay cosa más importante, que decidir, porque de esta manera, es como vamos marcando la diferencia entre una cosa y otra, y, en general, se trata sólo dos decisiones básicas: por el sí y no; ¿lo bueno o malo, es conveniente o no?  ¿Lo que yo decida, me hará el bien o el mal?

Lo anterior nos recuerda que siempre, nos tenemos que enfrentar a la toma de alguna decisión, sea buena o sea mala, pero sucede que, en muchos momentos y para no poca gente, esto puede llegar a convertirse en un proceso penoso, debido al temor que poseemos, posiblemente todos los seres humanos, de decidir de una manera equivocada y fallar; es decir que, en al momento de decidir, la conducta que adoptemos nos llevará y enfrentará, con probabilidades de éxito o fracaso… y a nadie le gusta o está interesado en fracasar. Esto es muy importante cuando se está pensando en calificar si lo que hemos hecho han sido malas o buenas decisiones.

En ocasiones, la necesidad de tomar decisiones tiene que ser rápida, sin importar si toda la información que se requiere para la toma de la decisión ha sido asimilada o no, y esto puede llegar a ser muy desconcertante.

En otras ocasiones, sucede todo lo contrario, y tenemos entonces “tiempo” para:

  • Identificar el problema o la situación
  • Analizar el problema o situación, con sus posibles alternativas
  • Evaluar las posibles alternativas y determinar las ventajas o los inconvenientes de cada alternativa
  • Selección de la mejor opción
  • Poner en práctica las medidas tomadas: esto nos permitirá reflexionar sobre si es correcta o no la decisión
  • Finalmente, evaluar el resultado.

 

Se tiene en cuenta que existen, básicamente tres tipos de decisiones:

De riesgo; cuando el evento es conocido con posibilidades de éxito conocidas.

De incertidumbre; para un evento conocido, pero con posibilidades de éxito desconocido.

De ignorancia; para un evento desconocido y con posibilidades desconocidas.

También sabemos que, la peor decisión que se puede tomar, es la de no tomar una decisión: esto ¿Por qué?  Porque no decidirse, nos inhabilita, nos frena y no nos permite continuar: nos paraliza y hace que nos resistamos al cambio. No podemos, en ningún momento, prescindir de la toma de decisiones: solamente porque hemos tomado la alternativa de decidir no tomar una decisión, ya esto de por sí implica de por sí, haberlo hecho.

El judaísmo nos brinda por lo menos once puntos que nos ayudarán a tomar una buena decisión, o al menos, la decisión correcta; ellos son:

  • Honestidad: Nuestras tradiciones nos “obligan” a ser honestos y confiables y a corregir las falsas impresiones (Los labios mentirosos son abominación para El Señor: Mas los obradores de verdad, su deleite – Proverbios / Mishle 22:10).
  • Integridad: implica confiabilidad, acción y convicción: Salmos / Tehilim 37:37 Considera al íntegro, y mira al justo: Que la postrimería de cada uno de ellos es paz.
  • Responsabilidad personal: Las personas éticas aceptan la responsabilidad por sus acciones y decisiones y haciendo esto, dan un ejemplo a los demás. Encontramos que, en nuestras tradiciones, como está en Mishna Baba Kamma 1:12, ellas nos enseñan que cada uno de nosotros es responsable de sus actos, sea voluntaria o involuntariamente.
  • Respeto por la ley: Muy importante sin que ello implique obediencia ciega.
  • Respeto por la dignidad humana: Las bromas son poderosas herramientas de enseñanza. El silencio de uno ante el racismo puede ser visto como concurrencia. Nuestra noción del valor infinito de la vida humana se deriva del hecho de que todas las personas son creadas “a imagen y semejanza del Eterno”. Por lo tanto, cada individuo merece el respeto por el hecho de ser una creación única de lo Divino.
  • Caridad: Se nos enseña a dar caridad, a abstenernos de juicios excesivos, a contribuir directamente a los necesitados ya extender palabras amables. Tzedaká implica justicia y justicia. Isaías 1:17 dice: “Busca justicia y alivia a los oprimidos”.
  • Lealtad: Se espera que seamos leales a El Eterno, a nuestros padres, a nuestras tradiciones, y a todos aquellos con quienes se establecen relaciones de confianza.
  • Rendición de cuentas: Uno no puede apuntar o señalar con el dedo a los demás y por lo tanto evitar tomar la responsabilidad de la inacción. Nuestra tradición nos hace responsables ante Dios y ante los demás por nuestra inacción, así como por nuestras acciones. “El judaísmo no dice: ‘Tú creerás’, sino ‘Tú lo harás'”. (Moisés Mendelssohn) “No te quedarás ocioso con la sangre de tu prójimo” (Levítico / Vayicrá 19:16).
  • Bondad: Del mismo modo como El Todopoderoso ha sido compasivo y bondadoso con nosotros, nuestro comportamiento hacia los demás debe ser igual, como está escrito en Zacarias 7:9: Así habló Adonai de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano:
  • Pacto: Del mismo modo como existe una relación de pacto y contractual entre El Eterno y nosotros, debemos y tenemos que manifestarnos con nuestros congéneres de igual manera.
  • Tikun Olam: Nuestra tradición nos enseña que somos responsables de la reparación del universo (tikun olam), mediante nuestras acciones.

El reunir todos estos aspectos, que están imbuidos en lo más íntimo de nuestras fibras, nos permite, más calmadamente, a definir el problema cuidadosamente, analizar a las personas que pueden verse afectadas por nuestras decisiones, delimitar las posibles alternativas, priorizar, y tomar las medidas que implementen la toma de (buenas) decisiones.

Hay muchas dudas, que preocupan con respecto a la toma de decisiones, especialmente las que consideramos como buenas decisiones, en el texto de la Torá que dice (Deuteronomio / Devarim   30:19): Tomo hoy a los cielos y a la tierra por testigos contra vosotros, de que pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escogerás pues la vida para que vivas, tú y tu descendencia…

Lo que debemos hacer es: interiorizar los puntos anteriores y así veremos como las decisiones tomadas nos llevarán por el camino que más nos va a favorecer. Eso es saber tomar buenas decisiones.

 

Recopilado por Max Stroh para 321judaismo.com

03 de Mayo de 2017 – 07 de Iyar de 5777

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