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PorMax Stroh Kaufman

Soy una persona importante

Soy una persona importante.

 

Muchas veces podemos preguntarnos: ¿Soy una persona importante?

¿Para quién soy importante?

¿Por qué soy importante?

 

Comencemos por algo: Si nos paramos frente a un espejo, gracias a ese espejo reflejamos una imagen: La nuestra ¿verdad? Sin importar estatura, edad, estado físico, sexo… esa imagen corresponde a una persona… sólo a una y nada más que a una.

Esto podría ser la primera razón por la cual soy una persona importante.

No hay nadie igual a mi.

Tengo mis características propias que me hacen ser único.

Entonces, soy una persona importante.

Yo soy importante porque decido serlo. Porque sin mí yo no sería nada, porque no necesito complacer a los demás para que me halaguen; Lo que me gusta, me parecen bien, y lo que me parece mal, no merece mi atención…

 

El problema (los problemas) empieza(n) a aparecer cuando:

  • Me da miedo la gente
  • No me entiendo
  • Me siento mal respecto de mí mismo
  • No tengo muchos amigos
  • Dependo de las ideas de otras personas
  • No me gusta ser del sexo que soy
  • Me da miedo fracasar
  • Pierdo el tiempo
  • No confío en mí mismo
  • Estoy triste frecuentemente
  • No me interesa vivir
  • Siempre hago lo que los demás esperan de mí
  • Escondo mi verdadera personalidad
  • Tengo miedo a ser rechazado
  • Envidio a otras personas
  • Nadie me comprende
  • Todos están en mi contra
  • Sufro de muchas enfermedades

Y muchas cosas más. Allí pierdo valores y aunque me siga mirando al espejo, no soy ni seré yo mismo… me estoy frenando en mis capacidades

Sin embargo…

Yo soy importante porque yo decido serlo, y eso me permite pensar, sentir y actuar libremente. Soy mi único juez y es lo más relevante: Nunca culpo a nadie, nunca me quejo de lo que he hecho de mi vida.

Yo soy una persona importante porque busco las herramientas y los recursos para aprender a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.

Soy una persona importante porque soy el constructor de mi propio destino, y nadie puede sustituirte en ello.

Yo soy una persona importante porque aprendo y aprenderé de los fuertes, de los activos, de los audaces, valientes, enérgicos, y vencedores, a quienes lograron sus metas y objetivos a pesar de todo.

Porque convierto mis debilidades en fortaleza.

Y si nos vamos al punto de vista religioso, Soy creado a imagen y semejanza del Eterno.

Eso y mucho más me hace sentir que soy una persona importante

Recordemos una frase del Sabio Hilel:

Si yo no soy para mí, ¿quién será para mí? Pero si soy sólo para mí, ¿Qué soy?

O si no ésta, del rabino Najman de Breslov:

¡El día que naciste, ese día El Eterno decidió que el mundo no era importante sin ti…!

O esta tercera, del Talmud: “Nosotros no vemos las cosas como ellas son: Vemos las cosas como NOSOTROS somos”.

Otra más del Talmud: “Cada persona debe declarar: ‘El mundo fue creado para mi’” (Sanhedrin 37a)

Soy una persona importante.

 

23 de octubre de 2017 – 03 de Jeshvan de 5778

PorMax Stroh Kaufman

Grandes alegrías

Grandes alegrías

Todos sabemos que alegría es una palabra que implica un sentimiento grato, generador de bienestar, y que se refleja mediante actos palabras o gestos; ella  suele ser muy contagiosa y que ella, fisiológicamente,induce al cerebro a liberar una hormona llamada endorfina, la cual ayuda a aliviar o eliminar el dolor, tanto físico como emocional, y aumenta la resistencia de la mente y del cuerpo.

Las grandes alegrías, pensamos que provienen de grandes detalles, pero también pequeñas cosas nos pueden generar grandes alegrías.

En la Torá, encontramos, una “orden” para mantenernos alegres, que dice lo siguiente:

y te regocijarás con todo el bien que el Eterno, tu Adonai, te ha dado a ti y a tu casa, así tú, como el levita y el extranjero que moran en medio de ti.

Vesamáta vejól hatóv asher natán lejá Adonai Elohéija ulebeitéja atá vehaLévi vehager asher bekirbéja.

El rabino Najman de Breslov tenía una frase relacionada con las grandes alegrías: “Es una gran mitzvá vivir en estado de felicidad” (mitzvá guedolá lihiyot besimja tamíd: ???? ????? ????? ????? ???? ).

El rabino Jaim Volozhin enseñó: “Una persona de buen humor puede aprender más en una hora que una persona deprimida puede aprender en muchas horas

El movimiento jasídico, antes de que se acuñara el nombre con el que se conoce actualmente, utilizó la expresión di freilicha, que significa “los felices”.

A pesar de lo anterior, el pueblo judío ha demostrado que su historia ha sido permanentemente atravesada por la tragedia, sin embargo, los judíos nunca perdieron la capacidad de regocijarse, de celebrar en el corazón de oscuridad, para cantar la canción del Señor incluso en una tierra extraña.

Esto también suele sucederle a muchas personas.

Lo que nos dice que, todos podemos sobrevivir a los fracasos y las derrotas si nunca perdemos la capacidad de alegría.

En el judaísmo, hay un ejemplo muy claro para ello: es la festividad de Sucot: en ella, dejamos la seguridad y la comodidad de nuestras casas y vivimos en una choza expuesta al viento, el frío y la lluvia. Sin embargo, lo llamamos zeman simjateinu, nuestro tiempo de alegría.

Esa es sólo una de las múltiples demostraciones que nos enseñan que, a pesar de las adversidades, es posible continuar con la alegría, la felicidad, el regocijo, en grandes o inimaginables porciones y proporciones.

Pequeños detalles como comer y beber, pueden traernos grandes felicidades, dijo Maimónides

Kohelet / Eclesiastes 3:12-13 Percibí que no hay nada mejor para ellos que estar alegres y hacer el bien mientras vivan; también que todos deben comer y beber y disfrutar de todos sus trabajos; este es el regalo de Dios para el hombre.

Muchos de nosotros fijamos la felicidad en factores como: tener mucho dinero, llegar al matrimonio, tener un buen nivel de educación gozar de buena salud, una vivienda óptima, un automóvil (varios según el tamaño del núcleo familiar) etc. y lo manejamos con la frase “si yo tuviera”  

Ejemplo: Una persona que se gana una la lotería: el monto obtenido es de cien millones de dólares, por supuesto que va a saltar de alegría. Lo va a considerar como la más grande alegría de su vida.

Voy a viajar por el mundo, voy a ser importante. “Ahora voy a hacer lo que sea que me parezca el resto de mi vida. Soy libre, dueño de mi destino.

No más trabajo, no más preocupaciones, ni problemas, ni nada. “¡Cien millones de dólares!”

Sin embargo, una investigación de la sicóloga Sonya Lyubormisky muestra que este y las anteriores circunstancias solo manejan el 10 por ciento de nuestra felicidad… Entonces, ¿Dónde está el otro 90%?

El judaísmo dice que uno puede ser feliz y lograr grandes alegrías, sólo por ser uno mismo: esto lo aprueba el rabino Menajem Mendel de Lubavitch refiriéndose a una actitud de Baal Shem Tov, “El Baal Shem Tov enjugó las lágrimas del pueblo judío. Trabajó duro para asegurar que cada judío fuera feliz simplemente porque era judío.

Y esto, ¿Por qué así? Porque cada judío que trabaja por la realización de una mitzvá, obtiene felicidad, alegría, gozo

El rabino Elazar Azkari, erudito de Safed del siglo 16 y autor de la obra Jaredim, escribió: “La principal recompensa por una mitzvá es por la gran alegría en ella”.  “La recompensa es proporcional a la alegría [con la cual se realiza la mitzvá” . “

En nuestro caso, entonces, lo importante es comenzar a hacer las mitzvot: siempre se empieza con una, al ver resultados, se incrementa una y otra hasta llegar a cierto nivel… cada cual suele determinar hasta dónde porque puede considerar que determinada mitzvá está “pasada de moda”

Sin embargo y bajo esa óptica: Haz esas cosas que consideras importantes y tendrás grandes alegrías. Si luchas por una causa, estás teniendo un impacto en el mundo. Eres eterno

Pequeñas cosas como esta pequeña lista

  • Vestirse bien.
  • Comer comida deliciosa
  • Cantar.
  • Dar un largo paseo por la playa.
  • Pensar positivamente.
  • Pasar tiempo con los amigos.
  • Tener amabilidad para con los demás.
  • Meditar  en lo bueno que es estar vivo.
  • Llamar a tus padres para agradecerles por darte la vida.
  • No se concentrarse en los aspectos negativos tales como: “Estoy cansado … Mi jefe está impaciente …”
  • Hagámonos conscientes de la belleza de cada momento.

(Y por supuesto el cumplimiento de las mitzvot — las que quieras, en el momento no importa cuantas)

Estos y muchos más harán que sientas alegría.

Una vez que sientas alegría, es importante canalizala en una dirección productiva.

Así llegarás a grandes alegrías

El Orjot Tzadikim (siglo 15) dijo: “La alegría habita en el corazón de una persona cuando no se centra en los problemas”. Si puedes concentrarte lejos de los problemas, la condición natural es alegría.

Busca las grandes alegrías a partir de las pequeñas cosas.

321judaismo.com 20 de octubre de 2017 – 30 de Tishrei de 5778