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PorMax Stroh Kaufman

Asher Yatzar – El milagro de la salud

Asher Yatzar

Asher Yatzár o también escrito Asher Iatzár, es una bendición tradicional del judaísmo, para agradecerle al Todopoderoso,por la salud de cada uno de nosotros.

 

Asher Yatzár literalmente quiere decir, “Que Él creó”

 

Esta oración es un agradecimiento por poder cumplir con nuestras necesidades fisiológicas, como orinar y defecar.

 

La oración de Asher Yatzar dice así:

“Bendito eres Tú, Adonai, Rey nuestro y del universo, que formó al hombre con sabiduría y creó dentro de él muchas aberturas y muchos espacios huecos.

Es obvio y conocido ante Tu Sede de Honor que si uno de ellos se abriera , o si incluso uno de ellos sería sellado, sería imposible sobrevivir y pararse ante Ti incluso durante una hora.

Bendito eres Tú, Adonai, que sana toda carne y actúa maravillosamente.

 

Hay autoridades como el Rabino Shelomó Luria, quien describe que la bendición “asher yatzar” debe ser pronunciada, también, al final de la comida.

Se recita en conjunto con la bendición que corresponde al final de los alimentos (Ejemplo Birkat haMazon)

Esta bendición, se dice que fue compuesta por Abayei, un rabino babilónico del siglo 4 de la Era Común, y se encuentra en el Talmud tratado Berajot 60a y 60b

 

Revisando la halajá, y basándonos en el Kitzur Shuljan Aruj o Shulján Aruj (la mesa servida) resumida, allí se nos dice cómo llevar a cabo la práctica del Asher Yatzár, de la siguiente manera:

 

  1. Uno debe hacer sus necesidades fisiológicas tan pronto como sienta la necesidad, sin demora: No es bueno esperar ni aguantar.
  2. Todos debemos ser modestos en el baño: en el momento de las necesidades, no hacerlas en frente de otras personas a menos que no haya separaciones.
  3. No forzar demasiado la realización de las mismas (pujar de más), ya que podría crear problemas en el colon.
  4. Es el mejor momento para pensar en asuntos mundanos como negocios o comercio.
  5. Es obligatorio realizar en las manos, un aseo completo después de visitar el baño, ya que está prohibido orar si el cuerpo de uno no está completamente limpio de restos o rastros de excremento.
  6. Cada vez que visite el baño, incluso después de orinar una gota, debe lavarse bien las manos y luego decir la bendición de “Asher Yatzar”.
  7. – Hay condiciones especiales como aquellas personas con colostomías, o que requieren de cateterismos vesicales intermitentes, también deben realizar el lavado y la bendición después de cada procedimiento de cambio (cist-o-flo, sonda, bolsas de colostomía, etc.)

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Las prácticas anteriores, hacen parte del concepto de santidad del cuerpo. Es parte del proceso espiritual que tiene que, y tiende a llevar al hombre hacia una relación más profunda e íntima con el Creador y a su vez a un crecimiento espiritual ilimitado.

 

Milagros se han visto y la literatura los ha descrito de personas con múltiples condiciones limitantes (Lesiones raquimedulares, enfermedades terminales como cáncer)

Son casos que han visto la sanación, sólo con dicha práctica… Asher Yatzar, como la historia del doctor (MD) Kenneth M. Prager, en relación con su hijo, entre otras.

 

Recitando Asher Yatzar reconocemos que todos los órganos de nuestro cuerpo trabajan en una sincronización única y milagrosa y así, le estamos agradeciendo al Hacedor de Milagros.

 

Queda entonces en tus manos esa opción mística espiritual para ponerla en práctica.

 

26 de Noviembre de 2017 – 08 de Kislev de 5778

Redactado, recopilado y elaborado por Dr. Max Stroh Kaufman para 321judaismo.com

PorMax Stroh Kaufman

Lavado de manos – su ritual

Lavado de manos

El lavado de las manos, de manera ritual, dos veces, hasta la muñeca, debe ser la primera actividad de la mañana y, pronunciando la bendición siguiente:

Baruj ata Adonai Elohenu mélej haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu al netilat yadáim.

Bendito  eres Tú, Eterno, Rey Nuestro. Soberano del universo, que nos ha santificado con Tus mandamientos y nos ha ordenado con respecto al lavado de manos.

Después de efectuar las necesidades fisiológicas hay que realizar el lavado de manos, en la forma indicada anteriormente, es importante- la higiene-  para la buena salud, y debe repetirse cada vez que se efectúen las necesidades fisiológicas.

Cuando se haya realizado el secado las manos se pronuncia la bendición siguiente en la que se agradece al Todopoderoso por crear y mantener el cuerpo humano en buen  estado:

Baruj atá Adonai Elohéinu mélej haolám, asher yatzár et haadám Bejojmá ubará bo nekabim  nekabím jalulím jalulím.

Galúi veyadúa lifné jisé jebodéja, sheim yisatém ejád mehém o im yipatéaj ejad mehém, íefshar lehitkadem afílu shaá eját.

Baruj Atá Adonai, rofé jol basár umaflí laasót.

Bendito eres Tú, Eterno, Rey nuestro, Soberano del universo, que ha creado al ser humano con sabiduría y ha formado en su cuerpo orificios y cavidades,

Revelado y sabido es delante de Tu trono de gloria, que si uno solo de ellos se obstruyese o se abriese, no sería posible existir ni una sola hora,

Santo y Albado eres Tú, Eterno, que cura a todas las criaturas y actúa maravillosamente.

En la mañana después de haber efectuado las necesidades fisiológicas y haber realizado el lavado de manos, se pronuncian las siguientes bendiciones en la que se agradece al Eterno por la vida y el  buen orden de las funciones corporales:

Elohai, neshamá shenatáta bi tehorá, atá beratá, atá yesharta,  atá nefájta bi, veatá meshamerá bekirbí, beatá atid litelá miméni ulhajzirá bi le´atid labó.

Kol zemán  shehaneshamá bekirbí, modé (la mujer dice: modá) aní lefanéja, Adonai elohái Velohé, abotái, ribón kol hamaasím, adón kol haneshamót.

Baruj Atá Adonai, hamajazír neshamot lifgarím metím.

Elohái: el alma que tú me has dado es pura. Tú la has creado. Tú la has formado; Tú me la has insuflado en mi interior. Y Tú la tomarás de mi algún día y me la devolverás en el tiempo por  venir.

Mientras mi alma subsista dentro de mí, yo te agradezco, Eterno, mi Rey y Señor de mis padres, Señor de todas las obras, Amo de todas las almas.

Alabado eres Tú, Eterno,  que devuelve las almas a los cuerpos muertos.

ANTES DE CADA COMIDA entonces se repite la primera oración que esta descrita

Con ello se cumple, en forma casi que al 100% el mandamiento del lavado de manos