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PorMax Stroh Kaufman

Es malo despertarse en la noche?

¿Es malo despertarse en la mitad de la noche?

 

Cuando nos vamos a acostar a dormir, y teniendo en cuenta que durante el sueño experimentamos de alguna manera los aspectos de la muerte, solemos rezar  el siguiente segmento de una oración: “En tu mano encomiendo mi alma; Me has redimido, oh Eterno, Señor de la verdad “. (beyadéja afkíd rují. Padíta otí Adonai, El Emet) – Tehilim / Salmo 31:6

Con esta “pequeña pero significativa frase” depositamos, con absoluta confianza, nuestra alma en la “mano” del Todopoderoso, pidiendo por nuestra redención (a corto y largo plazo).

Con este tipo de “depósito que hicimos” nos estamos conectando con la fuente de la vida quien es la que nos protege: es decir, con lo que los sabios asocian como “el árbol de la vida”… porque parte de nuestra vida se va, en ese momento, en el dormir. (dormir es 1/60 de la muerte)

El despertar, nos conecta nuevamente con toda la energía que nuestras almas necesitan, a lo que el Zohar dice que, al despertarse a mitad de la noche, se establece una nueva (re)conexión con el árbol de la vida y ello es lo que nos brinda la capacidad de despertarnos, en cualquier momento.

Esta capacidad que tenemos (algunos por lo menos), de despertar en cualquier momento, y que nos fue dada a nosotros, y sobre la cual pareciera que no tenemos ningún tipo de control, es la que nos está indicando, según el Zohar, que debemos dedicar ese tiempo, para un estudio durante la noche.

¿Cuanto tiempo? Cada uno de nosotros coloca su tiempo límite, a conciencia.

Hacer esto, nos permitirá llevar nuestra alma, al más alto nivel de espiritualidad.

Nos preguntamos entonces: ¿Es malo despertarse en la mitad de la noche?

No lo parece…

Autor: Rabi Mordechai Solomon – Editor 321judaismo.com

05 de Junio de 2016 – 28 de Iyar de 5776

PorMax Stroh Kaufman

Miedo

¿Tienes miedo?

Todos tenemos miedo.

Miedo a la enfermedad y la muerte, a perder el trabajo y caer en la pobreza; miedo al cambio, a una profesión nueva, a estar solos, a no ser aceptado por otros, por nuestras familias y amigos, nuestros colegas y vecinos, por la sociedad en general.

El miedo es una fuerza que distorsiona el juicio y nos hace incapaces de tomar la más simple decisión.

Hay miedo a lo conocido y a lo desconocido:

Uno de ellos nos permite protegernos y el otro que nos hace torpe… que nace de la duda y de la confusión, y nos mantiene en ellos porque no tiene un objetivo claro, que nos lleva a la desesperación, nos embota el corazón y nos debilita el espíritu, bajando la resistencia que nos ayuda a enfrentar  los verdaderos desafíos.

Otro de los problemas del miedo, que tenemos que considerar es que, aunque sepamos descartar algunos miedos, la vida siempre va a permitir el desarrollo de una serie nueva de miedos

Sin embargo, el miedo tiene un lado que podríamos llamar como positivo: el miedo define tus valores y tus limitaciones.

El miedo te otorga la libertad y el poder de decidir, te ayuda a tomar conciencia de lo que es importante para ti, te hace cuidarlo y defenderlo así como también te frena y te recuerda que toda acción tiene consecuencias:

El problema es, que la mayoría de nosotros, y pensando desde el punto de vista material.

No somos capaces de vencer el miedo, porque siempre vamos a estar preocupados porque, por ejemplo, “no alcanza la el dinero”

La Torá, nos trae una frase que podemos aplicar al miedo: “Esfuérzate y se valiente:”

Como hemos visto, algunas veces–por no decir la mayoría –nos rendimos aún antes de iniciar la batalla, porque, por miedo, abandonamos cualquier  tipo de fortaleza y entereza que nos ayuda  a enfrentar la adversidad.

Por consiguiente, estamos obligados a ignorar activamente los miedos,  y remplazar los temores y las desesperanzas, por pensamientos “dulces”, positivos.

Este remedio fundamental y directo, está encapsulado en el dicho jasídico: “Piensa bien y todo estará bien”.

Pero ¿Cómo no sentir miedo?

Volvamos a la frase “esfuérzate y se valiente:”

El Eterno  nos está diciendo que la cobardía, de alguna manera es ausencia de confianza en Él.

También nos está insistiendo que seamos fuertes, valientes, sin miedo y, que si así lo hacemos,  el Santo Bendito Sea, va delante de nosotros, estará con nosotros, nos acompañará “en todo lo que vayas”

¿Tienes miedo?

Es importante recalcar lo que vimos en el párrafo anterior:

El Eterno nos dice que,

1.- Si hacemos siempre nuestro mejor esfuerzo,

2.- Si damos todo lo que podemos y todavía más,

3.- Si damos un esfuerzo extra, si damos la batalla, sin miedo,

EL nos respaldará y hará posible que las cosas por las cuales luchamos, sean una realidad.

Pregunto ahora ¿qué más necesitamos si HaShem va delante de nosotros luchando nuestras batallas, peleando y hostigando nuestros enemigos?

EL nos respaldará y hará posible que las cosas por las cuales luchamos, sean una realidad, por lo tanto, es el momento de decir: ¡”adiós” miedo y “hola” vida!

Es el momento de salir del “vivero” en donde hemos permitido que crezca toda clase de posibilidades de temores; si le permitimos, estarán allí intimidándonos y perturbando nuestra paz tanto física como mental.

¿Qué tenemos que hacer?

Nuestro mejor esfuerzo debe estar siempre como fundamento para que el Eterno nos conceda lo que pedimos.

¿Cómo lo vamos a hacer?

Orando:

Pero el asunto no es sólo “orar por orar:”

El  hecho es dar nuestro mejor esfuerzo para lograrlo, porque nuestras tefilot diarias requieren de que suspendamos todas nuestras actividades cotidianas para dedicar el tiempo necesario para presentarnos ante el Eterno.

Él nos manda a tener confianza, porque, como lo ha dicho, va a estar con nosotros en todo lo que hagamos;

¿Qué hacer?

Por ello requiere que adecuemos nuestra conducta y, si cumplimos con ello, las consecuencias siempre nos serán favorables…

La palabra del Eterno está empeñada en ello.

Sobradamente sabemos, “HaShem no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta” (Bamidbar/Números 23:19)

Recordemos lo que El Todopoderoso dice “YO TE MANDO;” por ello, nuestro mejor esfuerzo, nos va a permitir ser VALIENTES, animosos, dispuestos a arrostrar el peligro, a hacerle frente.

Fuertes y valientes: esto en suma es lo que tenemos que ser: resistentes, con mucha energía, con esfuerzo si se quiere, es decir, con fuerza extra, con ex fuerzo, con más que fuerza y con coraje y valentía.  NOS VA A LIBRAR DEL MIEDO.

OREMOS, como lo manda El Eterno en la Torá, y veremos los resultados.

06 de Mayo de 2013 – 26 de Iyar de 5773